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Leer Nexum (Novela) Capítulo 107 online gratis en español

Las puertas del jardín se abrieron lentamente. Las nueve jóvenes levantaron la vista casi al mismo tiempo. Aleksei había regresado. Pero algo era diferente. No caminaba con la seguridad de siempre. Sus hombros parecían más pesados. Su uniforme conservaba pequeñas marcas del combate y sus ojos reflejaban un cansancio que ninguna noche de descanso podía borrar. Una de sus chicas se le acercó. —Aleksei... Él sonrió débilmente. —Hola. No hizo falta decir nada más. Todas comprendieron que algo había ocurrido. Sofía frunció el ceño. —¿Qué pasó? Aleksei guardó silencio unos segundos. Después caminó hasta uno de los bancos del jardín y se sentó lentamente. Las nueve lo rodearon. Nadie insistió. Esperaron. Finalmente habló. —La misión en el Océano Umbral... salió mal. El ambiente cambió de inmediato. —¿Hubo bajas? —preguntó una. Aleksei negó con la cabeza. —No. Respiró profundamente. —Porque Kael nos salvó. Las muchachas intercambiaron miradas. Conocían a Kael. Había pasado tiempo con ellas, las había tratado con una amabilidad que pocas personas les habían mostrado y hasta les había llevado pequeños regalos sin esperar nada a cambio. Una sonrió con alivio. —Entonces todo salió bien. Aleksei bajó la mirada. —No exactamente. El silencio regresó. —Nos enfrentamos a una Bestia Mecánica. Levantó la vista. —Nunca había visto algo semejante. Activó un pequeño proyector. Sobre el césped apareció la imagen de la criatura. El gigantesco gusano biomecánico atravesaba el hielo como si el océano fuera tierra. Su cuerpo se perdía entre las nubes. Las jóvenes quedaron inmóviles. —Eso... no puede existir... —susurró otra. —Existía. Aleksei continuó observando el holograma. —Y Kael la detuvo. —¿Cómo? —preguntó Nora casi sin voz. —La controló. Nadie reaccionó. Simplemente porque ninguna era capaz de imaginar algo así. Aleksei continuó. —Su IBN evolucionó durante el combate. Consiguió conectar con la criatura y tomar el control de ella durante unos minutos. Las muchachas seguían contemplando la imagen. —Eso debió... hacerle muchísimo daño —dijo una de ellas. Aleksei asintió lentamente. —Más del que imaginábamos. El holograma cambió. Ahora aparecía el Argos. Después... El enorme gusano abriendo sus mandíbulas. Y, finalmente... La proa de la nave desapareciendo en su interior. Junto con Kael. Un escalofrío recorrió el jardín. Varias jóvenes llevaron una mano a la boca. —No... —¿Murió...? —preguntó una con los ojos humedecidos. Aleksei negó despacio. —No. Aquella única palabra devolvió algo de aire al ambiente. —Cuando la criatura lo tragó...se lo llevó a Nexum. Descubrimos que tiene un portal en su interior. Todas guardaron silencio. Conocían el significado de ese nombre. La ciudad de la que casi nadie regresaba. —Ahora está allí. Una de ellas bajó la cabeza. —Solo... —Sí. Nadie habló durante largo rato. El viento movía suavemente las flores del jardín. Ellas observaron a Aleksei triste. Una se acercó despacio y apoyó una mano sobre la suya. —No fue culpa tuya. Él sonrió con tristeza. —Lo sé. —Pero siento que debería haber hecho más. —Él tomó esa decisión. —Porque quería protegerlos. Aleksei cerró los ojos. —Eso es precisamente lo que más me pesa. Las demás comenzaron a acercarse. Una tras otra. Sin decir grandes discursos. Simplemente permanecieron junto a él. Como Kael había hecho con ellas cuando llegaron al jardín. —Kael siempre nos pareció extraño. Varias sonrieron con nostalgia. —Nos traía regalos sin conocernos. —Escuchaba nuestras historias. —Nunca nos miró como si fuéramos un premio. —Solo quería que sonriéramos un poco. —Una persona así...No puede desaparecer tan fácilmente. Aleksei levantó lentamente la cabeza. —Yo también quiero creerlo. El jardín volvió a quedar en silencio. Pero esta vez no era un silencio de desesperación. Era uno de esperanza. Porque todos los presentes conocían a Kael. Y si había un lugar del que alguien podía encontrar el camino de regreso... Era precisamente aquel del que una vez había logrado escapar. Aunque esa vez tuviera que enfrentarse a Nexum completamente solo. Dos días después de regresar del Océano Umbral, Aleksei seguía sin poder dormir. Cada vez que cerraba los ojos volvía a ver al gigantesco gusano biomecánico elevándose sobre el hielo. Y, después... La voz de Kael. "¡Ahora!" El Argos alejándose. Y el muchacho desapareciendo junto con la proa de la nave dentro del monstruo. Aleksei abrió los ojos. No. Había algo más. Algo que seguía molestándolo. No era la bestia. Era... El Protocolo Zero. Salió en busqueda de su compañera Mira Caelúm —Mira. —¿Qué ocurre? —Quiero revisar todos los registros del combate. Ella lo observó unos segundos. —¿Todavía piensas en eso? —No he dejado de hacerlo. Horas después, ambos se encontraban en el laboratorio rodeados por decenas de pantallas. Las grabaciones del Argos se reproducían una y otra vez. Las lecturas de energía. Las comunicaciones. Los registros del IBN de Kael. Y, como apoyo, también analizaron los datos obtenidos durante el estudio de las tres mascotas mecánicas. Mira detuvo la reproducción. —Aquí. La imagen mostraba el instante exacto en que Kael activó el Protocolo Zero. Durante una fracción de segundo... Todo cambió. Las pantallas comenzaron a llenarse de anomalías. Los radares dejaron de funcionar. Las comunicaciones se interrumpieron. Las armas inteligentes perdieron la sincronización. Los sistemas del Argos comenzaron a reiniciarse. Aleksei recordó perfectamente aquella sensación. Había intentado activar su IBN. No respondió. Mira tampoco había podido utilizar sus habilidades. Los demás usuarios IBT experimentaron exactamente el mismo fenómeno. Las únicas tecnologías que continuaban funcionando... Eran las de Kael. —No es una simple interferencia electromagnética —dijo Mira. —Lo sé. —Tampoco es un pulso EMP. —Lo sé. Ella siguió descartando hipótesis. Ninguna coincidía. Finalmente abrió los informes de las mascotas. El halcón. La serpiente. El guepardo. Las tres criaturas mostraban exactamente el mismo patrón. Durante la activación del Protocolo Zero... No sufrieron ninguna alteración. Era como si reconocieran aquella señal. Mira levantó lentamente la vista. —Aleksei... Él ya había llegado a la misma conclusión. —No está interfiriendo la tecnología. Ella asintió muy despacio. —Está interfiriendo... Hizo una pausa. —...el origen de la tecnología. Eso era algo que ya sabían pero esta vez se había extendido. No solo afectaba a criaturas de Nexum. Aleksei observó nuevamente las gráficas. Todo comenzaba a encajar. El control sobre las bestias. Las alteraciones del Argos. La incapacidad de utilizar los IBN. Los IBT. Incluso la reacción de las criaturas de Nexum. Como si todas aquellas tecnologías compartieran un mismo lenguaje. Y Kael... Hubiera aprendido a hablarlo. Aleksei escribió una única línea en el informe. PROTOCOLO ZERO: SINGULARITY Aleksei leyó el nombre. —Singularity...Porque no altera una máquina. Altera el punto del que nacen todas. Sin excepción de ninguna. Aleksei sintió un escalofrío. No estaban estudiando una habilidad. Estaban estudiando... Una anomalía. Aquella noche permaneció solo en el laboratorio. Las luces estaban apagadas. Solo el holograma del informe iluminaba la habitación. No podía dejar de pensar en Kael. Recordó algo que había ocurrido semanas antes. Las derrotas. Una tras otra. Misiones fallidas. Errores que nunca antes habría cometido. Kael perdiendo la confianza. Negándose a aceptar nuevos contratos. Pensando demasiado. Dudando de cada decisión. Durante un tiempo creyó que aquello era un retroceso. Ahora ya no estaba tan seguro. Aleksei respiró lentamente. —No...No era un retroceso. Era un límite. Kael había aprendido todo lo que el Gobierno Mundial podía enseñarle. Tácticas. Combate. Tecnología. Supervivencia. Estrategia. Todo. Y, aun así... El Protocolo Zero seguía evolucionando. Sin ayuda. Sin instrucciones. Sin manuales. Porque el Gobierno Mundial jamás había estudiado algo semejante. Aleksei apoyó ambas manos sobre la mesa. Sintió una incómoda presión en el pecho. Por primera vez desde que conocía a Kael... Tuvo miedo. No miedo de que muriera. Sino de que regresara. Porque si el único lugar capaz de enseñar al Protocolo Zero era... Nexum. Entonces Kael estaba, en ese mismo instante... Aprendiendo directamente de la Ciudad Infinita. Ahora como usuario IBN. Recordó el gigantesco gusano. Recordó cómo aquella criatura había obedecido una sola orden. Y comprendió algo que le heló la sangre. —Nosotros... Murmuró para sí. —Ya no podíamos enseñarle nada más. Miró el nombre que aparecía en el informe. PROTOCOLO ZERO: SINGULARITY Después levantó lentamente la vista hacia el inmenso mapa de Nexum proyectado en la pared. Una ciudad imposible. Una ciudad que parecía crecer. Adaptarse. Evolucionar. Y ahora... Tenía entre sus ruinas al sexto usuario IBN de Asterión. Aleksei cerró lentamente los ojos. —Kael... Su voz apenas fue un susurro. —¿Qué clase de persona serás... cuando vuelvas? Y, por primera vez en muchos años, el científico usuario IBN del Gobierno Mundial no encontró una respuesta. Solo una certeza. Aleksei se sentía entre la emoción y la inquietud. El Kael que regresara de Nexum...ya no sería el mismo que había partido. —Hasta hoy creía que nosotros estábamos formando a Kael… Miró el mapa de Nexum proyectado en un holograma. —Pero me equivoqué. Nosotros solo lo preparamos. Su verdadero aprendizaje…acaba de comenzar.
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Nexum (Novela) Capítulo 107

Estás leyendo el capítulo 107 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.