Leer Nexum (Novela) Capítulo 106 online gratis en español
Las órdenes de disparo nunca llegaron a ejecutarse.
Una tras otra, las baterías del Argos fueron entrando en modo seguro.
Desactivadas.
Enfriadas.
Silenciadas.
En el puente, el capitán soltó el aire lentamente, como si acabara de sobrevivir a algo que no debería haber sobrevivido nadie.
El gusano seguía a lo lejos.
Observando.
Inmóvil.
El Argos, por primera vez desde que entró en el Umbral, no estaba siendo perseguido.
Solo… dejado ir.
Mira no apartaba la vista del horizonte.
Aleksei tampoco.
Pero la ira había cambiado de forma.
Ya no era explosiva.
Era pesada.
Silenciosa.
De esas que no buscan un objetivo inmediato porque todavía están intentando aceptar lo ocurrido.
Las mascotas de Kael seguían inmovilizadas en cubierta.
Inertes.
Sin señal.
Sin vínculo.
El científico bajó lentamente el dispositivo de conexión.
—No hay retorno de señal…
—Confirmado.
Silencio.
Nadie pidió más pruebas.
No las necesitaban.
Aleksei llegó lentamente hasta Mira.
Los dos contemplaban el enorme vacío.
—Lo hizo.
Mira asintió muy despacio.
—Sí.
El científico bajó la mirada.
—Nos salvó a todos.
Ella cerró los ojos unos segundos.
—Y eligió hacerlo sin dudar.
Ninguno añadió nada más.
Porque ambos habían visto la expresión de Kael en el último instante.
No había miedo.
Solo decisión.
—Está vivo —dijo Aleksei.
No fue esperanza.
Fue una afirmación rígida, casi terco.
Mira respondió sin mirarlo.
—En Nexum.
—Sí.
—Pero no aquí.
La palabra “aquí” quedó suspendida un momento.
Como si el mundo entero estuviera de acuerdo en que ese lugar ya no tenía derecho a incluirlo.
El Argos dio media vuelta.
El océano Umbral quedó atrás.
La espiral, ahora lejana, parecía más pequeña.
Menos viva.
Como si hubiese terminado lo que vino a hacer.
O lo hubiese conseguido.
El regreso fue distinto.
Demasiado silencioso para una nave de guerra.
Demasiado ordenado para una misión que había rozado el colapso global.
La proa del Argos mostraba la marca más evidente de todo lo ocurrido: una sección entera arrancada, deformada, como si algo la hubiera mordido y arrastrado consigo.
Donde antes estaba Kael.
El vacío no era solo físico.
Era estructural.
Como si el barco recordara dónde había estado.
Y no quisiera olvidarlo.
Cuando el Argos llegó de vuelta a la sede del Gobierno Mundial, la noticia ya los había precedido.
No en detalles.
En impacto.
“Operación Océano Umbral”
“Pérdida de contacto con usuario IBN Kael”
“Contención de múltiples entidades mecánicas acuáticas”
“Regreso de dos usuarios IBN activos”
Y debajo de todo eso, lo único que la gente realmente entendía:
Kael no había vuelto.
Los muelles estaban llenos.
Científicos.
Militares.
Operadores.
Altos mandos.
Incluso personal que normalmente no salía de los niveles internos.
Todos mirando la llegada del coloso metálico.
El Argos entró lento.
Pesado.
Casi cansado.
Como si incluso el barco necesitara un momento para aceptar que había regresado incompleto.
Las compuertas se abrieron.
Y nadie celebró.
No había gritos.
No había alivio.
Solo ese tipo de silencio que ocurre cuando una victoria no sabe cómo llamarse a sí misma.
Mira bajó primero.
Aleksei detrás.
Ambos intactos.
Ambos vivos.
Ambos… incompletos.
Los informes comenzaron a circular antes incluso de que tocaran suelo firme.
El resumen era brutal en su simplicidad:
Una misión de reconocimiento.
Un entorno imposible.
Una espiral que llevaba a un portal Nexum.
Bestias mecánicas de escala desconocida.
Un usuario IBN que decidió intervenir.
Y una decisión final imposible de clasificar.
Sacrificio.
O consecuencia.
O ambas cosas.
En los pasillos del Gobierno Mundial, la palabra “Kael” empezó a repetirse con una velocidad incómoda.
No como héroe.
No como mártir.
Como problema estructural.
Porque la verdad era demasiado incómoda para cualquiera que intentara archivarla:
Sin Kael, el Argos no habría salido.
Sin Kael, la flota entera habría desaparecido en el Umbral.
Y aun así…
Kael había desaparecido.
Mira caminaba sin hablar.
Aleksei también.
Pero ambos sabían lo mismo sin necesidad de decirlo.
Kael no estaba muerto en el sentido normal.
No había cuerpo.
No había cierre.
Solo una transición.
Nexum.
Y Nexum nunca devolvía a nadie igual.
A veces devolvía recuerdos.
A veces fragmentos.
A veces solo ecos emocionales sin forma clara.
Pero siempre cambiaba algo.
Siempre.
El informe final de la misión terminó con una frase que nadie quería firmar pero todos aceptaron como inevitable:
“Usuario IBN Kael: pérdida en tránsito dimensional. Estado desconocido en Nexum. Probabilidad de retorno: indeterminada.”
Y mientras el Gobierno Mundial procesaba la idea de una misión que terminó salvando a toda una flota al costo de una sola persona…
en algún lugar más profundo, más silencioso y más antiguo que el océano Umbral…
algo seguía respondiendo a una señal que ya no estaba activa.
La base de Los Retornados nunca había estado tan silenciosa.
Ni siquiera cuando perdían expediciones enteras a la Franja.
Pero esto era distinto.
Esto no era una misión fallida.
Era alguien que todos conocían.
Y todos habían empezado a contar como “de vuelta” sin querer admitirlo.
Las puertas del hangar principal se abrieron.
Dos figuras entraron.
Mira.
Aleksei.
No llevaban escolta.
No hacía falta.
El ambiente ya era suficientemente pesado como para necesitar más vigilancia.
Elías fue el primero en acercarse.
Su mirada no buscaba explicaciones.
Buscaba verdad.
—Hablen.
Una sola palabra.
Seca.
Directa.
Mira no evitó su mirada.
—Kael está en Nexum.
Silencio inmediato.
No uno tranquilo.
Uno de esos silencios que se sienten como un golpe mal amortiguado.
Aleksei continuó.
—Se perdió durante la operación en el Océano Umbral. El Argos logró salir. Él no.
Varek, desde el fondo, cruzó los brazos.
—“Se perdió” no es una explicación. Es una forma elegante de decir que lo dejaron atrás.
Aleksei lo miró sin parpadear.
—Si quieres llamarlo así, adelante. Pero sin él no habríamos salido ninguno. Kael controló durante unos minutos a una bestia mecánica de Nexum casi del tamaño de una ciudad.
—Eso sonó a algo que él haría —dijo Elías.
—Lo es —dijo Aleksei.
Silas dio un paso al frente.
Su voz fue más baja.
—¿Estás diciendo que se sacrificó?
Mira respondió sin adornos.
—Sí.
Dren soltó una risa corta, sin humor.
—Claro… el chico que siempre hacía lo imposible decide hacerlo otra vez y desaparece en el proceso. Suena exactamente como él.
Elías no reaccionó a la ironía.
—Detalles.
Mira asintió.
—El gusano mecánico que emergió del Umbral es un conducto hacia Nexum.
—Kael salvó a Mira y luego fue engullido con una parte del Argos cuando ya estaba fuera de la espiral. Creímos que había muerto pero luego descubrimos que el interior del gusano es un portal a Nexum.
El aire cambió.
La palabra “Nexum” no era nueva.
Pero sí era distinta cuando se asociaba a desapariciones reales.
Elías apretó la mandíbula.
—Entonces está en la Ciudad Infinita.
—Sí.
Aleksei añadió.
—Y vivo.
—Pero fuera de nuestro alcance directo.
Mara había estado en silencio todo el tiempo.
No era el tipo de silencio que escuchaba.
Era el tipo que acumulaba presión.
Cuando habló, su voz fue baja.
Controlada.
Demasiado controlada.
—¿Cómo sabes que está vivo?
Aleksei no dudó.
—Porque el vínculo IBN con sus mascotas no se cortó de forma biológica. Se rompió por transición. Nexum.
Elena dio un paso adelante.
Su rostro estaba pálido.
—Eso no garantiza nada… En Nexum el tiempo no es estable. Podrían pasar días aquí… o años allí. O…
No terminó la frase.
No hacía falta.
Mira la miró directamente.
—Lo sabemos.
Silas golpeó suavemente una mesa cercana.
—Entonces vamos. Preparamos una incursión. Entramos a Nexum y lo recuperamos.
Varek negó inmediatamente.
—Ya sabes cómo funciona eso. Nexum no es un lugar al que “vas” y ya. Es un sistema que te reescribe dependiendo de cuándo entras y cómo entras.
Elías intervino.
—No es la primera vez que alguien entra y desaparece. Pero esta vez hay una coordenada de entrada: el gusano del océano Umbral.
Aleksei asintió.
—Sí.
—Pero no podemos garantizar coincidencia temporal.
Mira lo dijo con más dureza.
—Podemos entrar mañana y él puede haber pasado años allí. O entrar dentro de un año y él seguir en el mismo punto.
Elena bajó la mirada.
—Entonces podríamos no coincidir nunca…nos olvidó
Y entonces el aire se le escapó de golpe.
Las lágrimas no fueron dramáticas.
Fueron silenciosas.
Una caída simple.
Incontrolable.
No dijo nada más.
Solo se llevó una mano al rostro, intentando contener algo que ya había sido soltado.
Silencio otra vez.
Esa era la parte que nadie quería aceptar.
Dren se cruzó de brazos.
—Así que básicamente nos están diciendo: “Se fue a otro mundo, lo salvó a todos, y ahora esperen suerte”.
Aleksei no lo negó.
—Sí. Básicamente.
Elías cerró los ojos un segundo.
Cuando los abrió, ya había tomado una decisión.
—Kael no es de los que se pierden. Se adapta. Sobrevive. Y vuelve.
Mira lo observó con atención.
—Eso es lo que creemos.
Elías lo corrigió.
—No. Eso es lo que sabemos de él.
Mara cerró los ojos un segundo.
Cuando los abrió, ya no había vacío en ellos.
Solo decisión.
Fría.
Clara.
Fija.
\*No importa.\*
Lo pensó sin decirlo.
\*No importa si nos olvida.\*
\*No importa si el mundo lo reescribe.\*
\*No importa si Nexum lo convierte en otra versión de sí mismo.\*
\*Porque una promesa no depende de la memoria de dos personas\*
\*Depende de una sola que se niega a soltarla\*
Mira observó a Mara con atención.
Había visto ese tipo de determinación antes.
No siempre terminaba bien.
Mara dio un paso adelante.
—No iré a Nexum, no mientras él esté allí.
El silencio se tensó.
Elena la miró confundida.
—¿Qué…?
Mara no apartó la vista del espacio vacío frente a ella.
—Si él vuelve sin recordarnos…alguien tiene que estar aquí. Para hacerlo recordar.
Pausa breve.
—O para empezar desde cero.
Elías frunció el ceño.
—Eso no es una estrategia. Es una obsesión. Además si regresa, no sabremos en qué tiempo lo hará.
Mara lo miró por primera vez directamente.
—Llámalo como quieras. La esperanza es lo último que se pierde.
—No cambia lo que es.
Elena, aún con los ojos húmedos, la miró.
—Mara…
Su voz tembló.
—Eso duele.
Mara bajó ligeramente la mirada hacia ella.
Por un instante, la dureza se quebró apenas.
No lo suficiente para romperla.
Solo lo suficiente para dejar ver que sí le importaba.
—Ya duele.
Mira exhaló lentamente.
Aleksei cruzó los brazos.
Elías miró a todos los presentes.
Y por primera vez desde que comenzó la conversación, nadie intentó corregir a nadie.
Porque todos entendían la misma cosa, incluso si no la decían igual:
Kael no solo había desaparecido.
Había sido llevado a un lugar donde el tiempo, la memoria y las personas no jugaban con las mismas reglas.
Y aun así…
había gente que se negaba a aceptar que eso significaba el final de su historia.
Solo el inicio de otra versión de ella.
La inmensa sala del Consejo Supremo permanecía en silencio. Un enorme mapa holográfico del planeta giraba lentamente sobre la mesa circular.
Uno de los continentes aparecía marcado en azul.
Más allá de las rutas marítimas, una gigantesca espiral roja ocupaba parte del océano.
La anomalía seguía creciendo.
El Comandante Supremo observó el holograma durante varios segundos antes de hablar.
—Informe.
Un oficial activó varios paneles.
—La Espiral Oceánica del Umbral continúa expandiéndose. El diámetro aumentó un tres por ciento desde la última medición. Las corrientes ya alteran rutas comerciales y militares. La densidad de bestias biomecánicas supera cualquier registro histórico.
La imagen cambió.
Miles de señales luminosas aparecieron dentro de la espiral. Usaron las tecnologías de las mascotas de Kael para mejorar la detección.
Desde pequeñas criaturas hasta enormes leviatanes mecánicos.
Después surgió otra proyección.
El gigantesco gusano mecánico.
Incluso reducido a un holograma imponía respeto.
Su cuerpo desaparecía entre la niebla de la anomalía.
En el interior de su garganta podía observarse la inestabilidad espacial registrada por los sensores.
—Confirmamos nuevamente que el interior de esa criatura contiene un portal activo hacia Nexum.
Nadie habló.
Aquellas palabras bastaban para comprender el peligro.
Si ese monstruo abandonaba la espiral...
Nexum tendría otra puerta abierta hacia el mundo. Una masiva.
El Comandante Supremo apoyó ambas manos sobre la mesa.
—¿Estado del Argos?
Otro oficial respondió.
—La flota consiguió escapar gracias a la maniobra del Usuario IBN Kael.
Una pausa.
—El usuario desapareció cuando el gusano cerró sus mandíbulas sobre la proa del Argos. La conexión biométrica con su Identificador se perdió de inmediato.
Silencio.
Todos comprendían lo que eso significaba.
Aleksei Voronin rompió el silencio.
—No encontramos restos.
Algunos levantaron la vista.
Aleksei continuó con absoluta calma.
—Eso no demuestra su muerte.
Mira Caelúm permanecía con los brazos cruzados observando la proyección del gusano.
—Si realmente atravesó el portal...
Hizo una breve pausa.
—Entonces volvió a Nexum.
La frase dejó la sala completamente inmóvil.
Un ministro negó lentamente.
—Eso sería incluso peor.
Otro añadió:
—Ya perdimos a Izar Veyr. Ahora perder al sexto Usuario IBN...
El Comandante Supremo cerró los ojos unos segundos.
—La humanidad solo posee seis IBN registrados.
Miró uno por uno a los presentes.
—Primero Izar Veyr desaparece tras su rebelión.
Su mirada pasó hacia la imagen congelada de Kael.
—Ahora Kael.
Nadie discutió la gravedad del asunto.
No era únicamente un soldado excepcional.
Era un recurso estratégico imposible de reemplazar.
El holograma volvió a mostrar la espiral.
Las simulaciones comenzaron a ejecutarse.
En una de ellas la anomalía seguía creciendo.
En otra...
La espiral comenzaba a desplazarse.
Su trayectoria terminaba impactando las costas de varios continentes.
Millones de puntos rojos inundaban el mapa.
Bestias mecánicas.
Miles.
Millones.
Liberadas sobre el mundo.
El silencio resultó más inquietante que cualquier alarma.
Finalmente habló el Comandante Supremo.
—No podemos permitir que esa anomalía siga creciendo.
Otra simulación apareció.
Misiles orbitales.
Bombardeos.
Armas gravitacionales.
Ninguna garantizaba destruir la estructura.
—A partir de este momento la Espiral del Umbral recibe la clasificación de Amenaza Planetaria.
La decisión quedó registrada.
—Se iniciará el desarrollo de un protocolo para su destrucción total antes de que alcance un tamaño crítico o comience a desplazarse hacia los continentes.
Miró a Aleksei.
—Necesitaré alternativas.
—Ya estoy trabajando en ellas.
Después observó a Mira.
—Y usted.
Ella levantó la vista.
—Si Kael sobrevivió...
Mira respondió sin dudar.
—Regresará.
—¿Está tan segura?
Una leve sonrisa apareció en el rostro de Mira.
—Porque ya sobrevivió una vez a Nexum.
La sala volvió a quedar en silencio.
El Comandante Supremo asintió lentamente.
—Entonces queda establecido un segundo protocolo.
Todos esperaron.
—Si el Usuario IBN Kael reaparece en cualquier lugar del mundo...
El enorme mapa cambió mostrando todos los continentes.
—Quiero ser informado antes que cualquier otra autoridad.
La reunión concluyó con una certeza inquietante.
La humanidad ya no solo debía prepararse para destruir la Espiral del Umbral.
También debía estar lista para el posible regreso de un hombre que había desaparecido dentro de un portal hacia Nexum.

Continúa leyendo
Nexum (Novela)
Capítulo 107
Nexum (Novela) Capítulo 106
Estás leyendo el capítulo 106 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.