Leer Nexum (Novela) Capítulo 105 online gratis en español
Las aguas del Umbral parecían haber enloquecido.
Cientos de señales llenaban los monitores del Argos.
Pero ocurrió algo inesperado.
No todas las bestias atacaban.
Varias de las criaturas mecánicas comenzaron a rodear el casco sin mostrar hostilidad. Algunas se colocaron junto a los costados del barco, otras bajo la popa.
Entonces empujaban pero la fuerza no era suficiente para mover al Argos. Solo retardaban su entrada a la espiral.
Kael seguía de pie en la proa.
No respondió.
Su respiración era cada vez más pesada.
Las líneas azules del Protocolo Zero recorrían casi todo su cuello y parte del rostro.
El sudor caía por su frente a pesar del frío glacial.
Controlar unas pocas bestias era una cosa.
Mantener la influencia sobre cientos...
Era otra completamente distinta.
Mira lo observó de reojo mientras atravesaba el núcleo de otra criatura.
Podía notar el enorme desgaste de su IBN.
—Kael...No respondas a más frecuencias...
Él ni siquiera contestó.
Seguía concentrado.
Las bestias obedecían.
Empujaban.
Luchaban.
Abrían lentamente un camino hacia el borde exterior de la espiral.
Y entonces...
El halcón lanzó un chillido metálico.
La serpiente levantó violentamente la cabeza.
El guepardo retrocedió un paso.
Los tres habían detectado la misma presencia.
A lo lejos...
La superficie del océano comenzó a elevarse.
Primero fue una pequeña ondulación.
Después una línea inmensa.
Luego apareció.
La silueta del gigantesco gusano.
Venía prácticamente bajo la superficie.
Su cuerpo desplazaba millones de litros de agua.
Cada segmento metálico emergía apenas unos instantes antes de volver a desaparecer.
La velocidad era aterradora.
Un marinero apenas pudo hablar.
—Dios...
El oficial del sonar tragó saliva.
—Impacto estimado...
Sesenta segundos.
Las torretas comenzaron a girar automáticamente.
—¡Fuego autorizado!
Kael levantó una mano.
—¡No!
Su voz sonó mucho más débil de lo normal.
Todos giraron hacia él.
El Protocolo Zero volvió a intensificarse.
Las líneas luminosas ya recorrían ambos brazos.
Pequeñas gotas de sangre comenzaron a caer desde su nariz.
Mira dio un paso hacia él.
—¡Kael!
Él respiraba con dificultad.
—No...Lo...Ataquen...
Aleksei comprendió inmediatamente.
—Está intentando controlar al gusano.
Mira abrió los ojos.
—¡Eso lo va a matar!
El capitán observó alternativamente al monstruo y a Kael.
Después tomó una decisión.
—Maldición ¡Todas las baterías en espera!
Los artilleros dudaron.
—¡Pero, señor...!
—¡¡He dado una orden!!
Nadie disparó.
El gusano seguía acercándose.
Veinte segundos.
Su enorme boca comenzó a abrirse.
Los anillos de dientes metálicos giraban lentamente.
Era tan grande...
Que parecía capaz de tragarse el Argos entero.
Quince segundos.
Kael apenas conseguía mantenerse de pie.
Su respiración era irregular.
El Protocolo Zero estaba consumiendo cada reserva de energía de su cuerpo.
Diez segundos.
El océano entero temblaba.
Cinco.
Mira sujetó a Kael por un brazo para impedir que cayera.
Él apenas podía mantenerse consciente.
Entonces levantó la cabeza.
Miró directamente a la gigantesca criatura.
Y reunió toda la fuerza que le quedaba.
—...
¡¡AHORA!!
El resplandor azul explotó alrededor de su cuerpo.
La frecuencia del Protocolo Zero atravesó el océano.
El océano entero pareció iluminarse durante un instante.
Un pulso azul recorrió el Argos.
Las luces comenzaron a parpadear.
Las pantallas se apagaron.
Los radares dejaron de emitir.
Los motores sufrieron interrupciones.
Las armas quedaron sin energía durante varios segundos.
Aleksei cayó de rodillas.
—¿Qué...?
Intentó activar su Dominio Evolutivo.
Nada.
Las placas biomecánicas aparecieron... y desaparecieron inmediatamente.
Mira sintió exactamente lo mismo.
Su IBN dejó de responder.
Las cinco funciones comenzaron a fallar una tras otra.
Era como si alguien hubiera impuesto prioridad absoluta sobre todos los implantes cercanos.
Ella levantó lentamente la vista hacia Kael.
No podía creerlo.
El Protocolo Zero estaba interfiriendo con todos los sistemas biomecánicos del entorno.
Incluso con otros usuarios IBN.
Kael temblaba violentamente.
Su nariz ya sangraba sin control.
Sus piernas apenas podían sostenerlo.
Aun así...
Mantuvo la mirada extendida hacia el monstruo.
El gigantesco gusano llegó frente al Argos y se detuvo.
Su boca seguía completamente abierta.
De su enorme fauce metálica el agua se escurría.
Todos esperaban el impacto.
Entonces...
Los inmensos anillos de colmillos dejaron de girar.
La criatura cerró lentamente la boca.
Obedeciendo.
Un silencio absoluto cayó sobre el océano.
Nadie respiraba.
Nadie comprendía lo que acababa de suceder.
Kael apenas logró hablar.
—...Sujétense...
—¡Qué demonios! —dijo Alexei que no podía usar sus habilidades, en cambio tenía que usar armas para atacar.
Mira estaba algo desconcertada también. No sabía que podía existir una habilidad que causara interferencias en otros usuarios y tercnologías de tal magnitud. Pero estaba concentrada sujetando a Kael por un brazo.
Todos contuvieron la respiración.
Kael habló casi en un susurro.
—...Sujétense...
Entonces...
El monstruo cerró la boca.
De golpe.
¡¡CLAAANG!!
El sonido metálico resonó por todo el océano.
Los ojos del gusano permanecieron fijos en Kael.
Después...
Y embistió al Argos por la proa.
¡¡BOOOOOOM!!
Toda la embarcación salia despedida contra la corriente.
Los motores rugieron.
Las bestias que seguían empujando aprovecharon el impulso.
La proa comenzó a abandonar lentamente la corriente.
Los indicadores cambiaron.
—¡Estamos saliendo!
—¡Seguimos avanzando!
Los soldados comenzaron a gritar de alegría.
El borde exterior de la espiral estaba a pocos metros.
Solo unos metros más.
Kael sonrió débilmente.
Lo había conseguido.
Pero en ese mismo instante...
Sintió cómo la conexión desaparecía.
El Protocolo Zero se extinguió.
Sus ojos perdieron el brillo.
El gusano dejó de obedecer.
Los inmensos ojos de la criatura recuperaron una luz salvaje.
Mira lo comprendió al instante.
—¡¡Kael!!
Intentó activar sus funciones.
Nada.
Solo respuestas erráticas.
Su IBN seguía inestable por la interferencia.
Aleksei también reaccionó.
—¡¡Muévete!!
Su cuerpo quiso evolucionar.
Las placas biomecánicas aparecieron deformadas y volvieron a desaparecer.
Los efectos secundarios del pulso seguían presentes.
Ninguno podía usar plenamente su IBN.
El gusano abrió otra vez la boca.
Esta vez no obedecía a nadie.
La proa del Argos ya estaba cruzando el borde de la espiral.
Solo faltaba un instante más.
Kael observó a Mira.
Ella seguía sujetándolo del brazo con todas sus fuerzas.
Pero el suelo bajo sus pies se partió.
La fuerza del impacto los lanzó hacia delante.
Ambos comenzaron a deslizarse directamente hacia la enorme boca.
Mira apretó con más fuerza.
—¡¡No!!
Kael la miró.
Sonrió con una tranquilidad que a ella le resultó insoportable.
—Saca al Argos...
Ella negó desesperadamente.
—¡No!
Intentó tirar de él.
Su IBN volvió a fallar.
No tenía suficiente fuerza.
Aleksei corrió hacia ellos. Trató de lanzarles una cuerda, algo para jalarlos.
Su cuerpo tampoco respondía.
Estaba demasiado lejos.
Entonces Kael tomó una decisión.
Con la poca fuerza que le quedaba...
Empujó a Mira tanto como pudo.
Ella salió despedida hacia atrás.
Cayó sobre la cubierta justo cuando varios soldados lograban sujetarla.
—¡¡KAEL!!
El joven ya no tenía apoyo.
El gusano cerró la distancia en un instante.
La enorme boca lo envolvió junto con la sección más adelantada de la proa.
¡¡CRAAASH!!
El acero desapareció entre los colmillos.
Acero.
Barandillas.
Y a Kael.
Todo desapareció dentro de aquella inmensa boca metálica.
Un instante después...
El gusano se hundió nuevamente en las profundidades.
Desapareció.
El Argos terminó de salir de la espiral con la proa destrozada.
Las alarmas cesaron.
Los indicadores confirmaban que estaban libres de la corriente.
Pero nadie celebró.
El silencio fue absoluto.
Mira permanecía inmóvil en el borde destrozado de la proa.
Con una mano extendida hacia un vacío donde ya no había nadie.
Aleksei respiraba con dificultad.
No podía apartar la vista del agua.
Un marinero dejó caer su arma.
Otro bajó lentamente la cabeza.
El capitán se quitó la gorra.
Nadie dijo una palabra.
Hasta que, con la voz quebrada, Mira susurró:
—...Kael.
Aleksei cerró los ojos con fuerza.
Negó una vez.
Como si se negara a aceptar lo evidente.
Luego gritó con toda la fuerza de sus pulmones que hasta su IBN ya recuperado reaccionó emitiendo un pulso gigantesco. Muchos tuvieron que taparse los oídos.
—¡¡¡KAEL!!!
Su voz se perdió sobre el inmenso Océano Umbral.
Solo respondió el silencio.
Y el lento girar de la espiral a la distancia, como si nada extraordinario hubiera ocurrido.
Porque el Umbral no distinguía héroes de desconocidos. Se limitaba a reclamar lo que alcanzaba. Y Kael, fiel a esa costumbre tan humana de resolver un desastre creando otro todavía más espectacular, acababa de salvar un barco entero... al precio de desaparecer en las fauces de una criatura que obedeció solo el tiempo suficiente. A veces el heroísmo consiste exactamente en eso: ganar unos segundos para que otros puedan seguir adelante.
El Argos rugía con todas sus máquinas.
Las hélices trabajaban al límite mientras el gigantesco barco conseguía, metro a metro, escapar del borde de la espiral luego del empujón.
Los indicadores de navegación cambiaron.
Un operador levantó la vista.
—¡Salimos!
Otro confirmó inmediatamente.
—¡La corriente ya no nos arrastra!
Un aplauso espontáneo recorrió parte del puente.
Habían sobrevivido.
Pero la celebración duró apenas unos segundos.
Mira, Alexei, el capitán y unos pocos que estaban en silencio.
En la cubierta...
El halcón mecánico emitió un pitido extraño.
Después otro.
La luz azul de sus ojos parpadeó varias veces.
La serpiente levantó la cabeza de golpe.
El guepardo dio un paso hacia atrás.
Los tres comenzaron a comportarse de forma errática.
Un técnico los observó.
—¿Qué les pasa?
De pronto...
Las tres unidades dejaron de moverse al mismo tiempo.
Sus ojos se apagaron durante un segundo.
Y volvieron a encenderse.
Pero ya no era igual.
El halcón desplegó las alas con agresividad intentando volar.
La serpiente mostró los colmillos.
El guepardo dejó escapar un gruñido mecánico completamente distinto al habitual.
Un soldado levantó el arma.
—¡Se volvieron hostiles!
Las tres bestias atacaron casi simultáneamente.
No con la coordinación perfecta que tenían junto a Kael.
Ahora actuaban como cualquier bestia mecánica salvaje.
Impulsos.
Instinto.
Violencia.
—¡No disparen!
gritó Mira.
—¡No las destruyan!
Aleksei ya había saltado frente al guepardo.
Recibió el zarpazo directamente sobre el antebrazo.
Sujetó ambas patas delanteras.
—Lo siento...
Con un movimiento preciso inmovilizó todas sus articulaciones.
La criatura cayó al suelo sin poder moverse.
Mientras tanto, Mira esquivó la embestida de la serpiente.
En lugar de destruir su núcleo, golpeó sucesivamente varios puntos de sus segmentos.
Cada impacto bloqueaba sus movimientos.
Al cabo de unos segundos, la serpiente quedó completamente inmóvil sobre la cubierta.
El halcón fue más complicado.
Volaba errático por la influencia de la corriente vibratoria del océano.
Pero lo suficiente.
Un oficial disparó una red electromagnética.
La primera falló.
La segunda envolvió completamente al ave.
Cayó sobre la cubierta agitando inútilmente las alas.
Las tres mascotas quedaron neutralizadas.
Pero no destruidas.
Un silencio extraño cayó sobre todos.
Mira caminó lentamente hasta el guepardo.
Lo observó unos segundos.
Luego bajó la vista.
—Ya no reconocen a Kael...
Aleksei respiró profundamente.
—Perdieron el vínculo.
Nadie necesitó decir el resto.
Si aquellas criaturas habían dejado de responder a su dueño...
Solo significaba una cosa.
Incluso la tecnología de Nexum...
Lo daba por muerto.
Mira cerró lentamente los puños.
Por primera vez desde que Kael la conocía...
Su rostro perdió toda serenidad.
Aleksei ni siquiera intentó ocultar la furia.
Entonces...
El vigía gritó.
—¡¡Contacto visual!!
Todos levantaron la vista.
A 1 kilómetro...
La superficie del océano comenzó a abrirse.
Una enorme silueta emergió lentamente.
Era el gusano.
Solo una parte de su cuerpo sobresalía del agua.
Y aun así parecía una montaña.
No atacaba.
No avanzaba.
Simplemente...
Miraba al Argos.
Con decenas de ojos distribuidos a lo largo de su cabeza circular.
Un oficial tragó saliva.
—Nos está observando...
Aleksei dio un paso al frente.
Su voz sonó tan fría que varios soldados se estremecieron.
—Preparen todas las baterías principales.
El capitán lo miró.
No hizo preguntas.
—¡Todas las piezas de artillería al objetivo!
Las enormes torretas comenzaron a girar.
Los cañones electromagnéticos.
Los lanzamisiles.
Los torpedos.
Todo apuntó hacia la gigantesca criatura.
Mira avanzó junto a él.
Su IBN volvió a iluminarse.
Ya no había calma.
Solo una determinación feroz.
—Lo destruiremos.
Aleksei respondió sin apartar la vista del monstruo.
—Aunque tengamos que vaciar todo el arsenal del Argos.
Los sistemas comenzaron la cuenta atrás para la salva completa.
Entonces...
Una voz desesperada resonó desde la cubierta científica.
—¡¡Esperen!!
Nadie respondió.
—¡¡Esperen!!
Un investigador corría hacia ellos sosteniendo un dispositivo portátil.
Llegó casi sin aliento.
—Las mascotas...
Todos lo miraron.
—¿Qué ocurre?
El científico respiró agitadamente.
—Cuando las modificamos...
Les instalamos un sistema experimental de diagnóstico remoto.
Aleksei frunció el ceño.
—¿Y?
—Aunque perdieron el enlace con Kael...
Todavía puedo acceder parcialmente a sus registros sensoriales.
Conectó rápidamente el dispositivo.
Las pantallas comenzaron a mostrar imágenes fragmentadas.
Ruido.
Interferencias.
Después...
Una imagen estable.
Era la visión del halcón.
No mostraba el exterior del gusano.
Mostraba...
Oscuridad.
Todos fruncieron el ceño.
El científico aumentó el contraste.
Entonces vio una distorsión espacial.
Un espacio imposible.
Un vacío.
Mira dio un paso hacia la pantalla.
—Eso...
—No...
Aleksei abrió mucho los ojos.
Era imposible.
Pero conocía perfectamente aquella señal.
No había forma de confundirla.
El científico cambió a la visión de la serpiente.
La misma imagen.
Cambió al guepardo.
Exactamente igual.
Los tres sensores mostraban lo mismo.
El científico apenas podía hablar.
—El... interior...
Todos permanecían inmóviles.
—El interior del gusano...
Es un portal.
Mira sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Aleksei dejó de mirar al monstruo.
Volvió lentamente la vista hacia las pantallas.
El científico tragó saliva.
—Quizá...
Quizá el centro de la espiral nunca fue el verdadero acceso.
Se hizo un silencio tan profundo que solo se oía el zumbido de los motores.
La inmensa espiral podía no ser más que una barrera.
Una prisión natural.
Y el verdadero portal a Nexum...
No era un lugar.
Era un ser vivo. Un guardián biomecánico tan antiguo que el propio océano había construido una leyenda alrededor de él.

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Nexum (Novela)
Capítulo 106
Nexum (Novela) Capítulo 105
Estás leyendo el capítulo 105 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.