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Leer Nexum (Novela) Capítulo 103 online gratis en español

El sonido volvió a recorrer todo el casco. THUUUMM... Esta vez fue más intenso. Las luces del puente cambiaron inmediatamente de color. ALARMA ROJA. Una voz automática inundó todo el Argos. —Advertencia. Expansión del perímetro de la espiral detectada. —Advertencia. Expansión del perímetro de la espiral detectada. Los operadores comenzaron a hablar todos al mismo tiempo. —¡El diámetro está aumentando! —¡La velocidad de rotación no cambia, pero el borde exterior se expande! —¡Se acerca a nuestra posición! El capitán golpeó la consola. —¡Timón treinta grados a estribor! ¡Toda potencia a los motores laterales! ¡Alejarnos más del borde inmediatamente! Los enormes motores del Argos cambiaron de régimen. El casco vibró con fuerza mientras la gigantesca embarcación comenzaba una lenta maniobra para escapar. Lenta. Demasiado lenta. Mover una fortaleza flotante de aquel tamaño requería tiempo. Y la espiral de Umbral... Simplemente seguía creciendo. Entonces ocurrió algo todavía más inquietante. La superficie del océano, que hasta ese momento había permanecido inmóvil como un espejo negro, empezó a ondular. No era el viento. El viento seguía muerto. Era el agua. Toda aquella inmensidad comenzaba a moverse hacia la espiral. Como si el océano entero respirara al mismo ritmo. Los operadores del sonar levantaron la voz. —¡Múltiples contactos! —¡Debajo del barco! —¡Más al frente! —¡Más a babor! Las pantallas comenzaron a llenarse de puntos. Decenas. Luego cientos. Un oficial tragó saliva. —No...No son ecos. Son objetivos reales. Kael observó el agua. Al principio no veía nada. Hasta que una gigantesca silueta pasó bajo la superficie. Después otra. Y otra. Un cuerpo enorme, parecido al de una ballena cubierta por placas metálicas, cruzó lentamente varios cientos de metros delante del Argos. Detrás aparecieron criaturas mucho más pequeñas. Algunas semejaban tiburones. Otras rayas. Serpientes. Calamares. Cardúmenes completos de pequeñas formas mecánicas nadaban alrededor de los gigantes. Ninguna atacaba. Ninguna se acercaba realmente al barco. Todas parecían dirigirse hacia el borde interior de la espiral. Como si respondieran a una llamada silenciosa. Mira observó las pantallas. —No están saliendo...de la espiral Aleksei frunció el ceño. —Se están concentrando. Eso es peor. Kael giró la cabeza. —¿Por qué? —Porque significa que esperan algo. Un silencio pesado cayó sobre la cubierta. Miles de bestias mecánicas. Todas reunidas. Todas mirando hacia el mismo lugar. Y ninguna cruzando el borde de la espiral. Era como un ejército esperando una orden. Entonces un marinero gritó desde el puesto de observación. —¡¡Barco a la vista!! Todos dirigieron la mirada. A lo lejos dentro de la espiral... Había una embarcación. Mediana. Muy deteriorada. Se balanceaba lentamente mientras era arrastrada hacia el centro. Kael tomó unos prismáticos. Podía distinguir personas. Corrían desesperadas por la cubierta. Algunas agitaban telas. Otras señalaban hacia el Argos. Un oficial revisó el radar. —¡No aparece! Otro confirmó. —Visual confirmado... Pero el radar no registra ninguna embarcación humana, solo las bestias mecánicas acuáticas. Aleksei miró alternativamente la pantalla y el horizonte. —Imposible... Está ahí. La vemos. Pero los sensores dicen que no existe. Kael seguía observando. Podía distinguir el miedo en los movimientos de aquellas personas. Un hombre cayó de rodillas. Otro señalaba frenéticamente el agua. Entonces... El océano se abrió. No hubo explosión. No hubo una gran ola. Simplemente... Algo inmenso emergió. Un cuerpo cilíndrico atravesó la superficie con una violencia aterradora. Parecía un gusano. Pero de un tamaño absurdo. Inumerables placas metálicas recorrían su cuerpo. Su boca era un círculo formado por anillos de dientes mecánicos que giraban unos sobre otros. La criatura salió completamente del agua. Abrió aquella enorme boca. Y engulló el barco entero que parecía tan pequeño para el gusano que cabrían cientos en su boca. Ni siquiera redujo la velocidad. La embarcación desapareció en menos de un segundo. Después el monstruo volvió a sumergirse. Nadie habló. Toda la cubierta quedó inmóvil. Solo se escuchaban las alarmas del Argos. Junto a Kael, el halcón emitió un chillido metálico. Había desplegado completamente las alas. El guepardo arqueó la espalda y dejó escapar un grave gruñido electrónico. La serpiente levantó la cabeza, completamente rígida. Los tres tenían los sensores trabajando al máximo. Kael los observó. —¿Qué ocurre? El halcón giró inmediatamente hacia la espiral. La serpiente hizo exactamente lo mismo. Después el guepardo. Los tres apuntaban al mismo sitio. No al gusano. Más abajo. Mucho más abajo. Mira lo notó. —Están detectando algo. Aleksei ya sostenía un escáner portátil. La pantalla estaba completamente saturada. —No puede ser... Kael lo miró. —¿Qué pasa? Aleksei respiró lentamente. —Tus mascotas son tecnología de Nexum. —Sus sistemas son compatibles con las emisiones del portal. Kael comprendió enseguida. —Están viendo cosas que nuestros sensores no pueden. —Exactamente. El halcón emitió una serie rápida de pulsos. La serpiente respondió del mismo modo. Como si intercambiaran información. Las pupilas ópticas del guepardo se contrajeron. Kael sintió entonces una ligera vibración en su IBN. Una sensación muy parecida a la que experimentaba cuando interactuaba con tecnología de Nexum. No era una orden. No era una alerta. Era... reconocimiento. Como si el océano, el portal... o algo acabara de notar su presencia. Las hélices del Argos rugían con toda su potencia. El casco vibraba. Los motores trabajaban al límite. Pero era inútil. El borde de la espiral seguía acercándose. Lento. Paciente. Inevitable. Un oficial observó el monitor de navegación con el rostro completamente pálido. —Cien metros... —Cincuenta... —Veinte... —Diez… Entonces ocurrió. No hubo un impacto. No hubo una sacudida. El borde de la espiral simplemente alcanzó al Argos. Durante un instante, el agua alrededor del barco comenzó a girar apenas unos grados. Como si una mano invisible hubiera empezado a tirar lentamente de toda aquella masa de acero. El indicador de velocidad cambió. No porque el barco avanzara. Sino porque ahora... También era arrastrado lentamente. El capitán apretó los dientes. —Confirmado...Entramos en la corriente de la espiral. El silencio duró apenas unos segundos. Después llegó la siguiente orden. —¡Condición de combate! Las sirenas cambiaron de tono. Las compuertas blindadas comenzaron a cerrarse. Las torretas electromagnéticas giraron hacia el océano. Los lanzatorpedos emergieron de sus compartimentos. Decenas de soldados ocuparon sus posiciones. En cubierta ya no había nerviosismo. Había concentración. Todos conocían el protocolo. Mira observó la inmensa espiral. —Tarde o temprano llegaremos al centro. Aleksei asintió. —Mientras no logremos salir de la corriente. Kael respiró hondo. —Entonces solo queda pelear. —Exactamente. Los operadores del sonar levantaron nuevamente la voz. —¡Movimiento masivo! ¡Las criaturas cambian de trayectoria! ¡Se acercan al Argos! En las pantallas, cientos de puntos comenzaron a dirigirse directamente hacia el barco. Ya no permanecían inmóviles. Habían empezado a cazar. El capitán sonrió con una tranquilidad que solo tenían quienes llevaban décadas enfrentándose a la muerte. —Muy bien...Que empiece la fiesta. Los enormes cañones del Argos terminaron de alinearse. Kael observó la cubierta. Soldados. Oficiales. Artilleros. Todos usuarios IBT listos. Nadie parecía entrar en pánico. Entonces Aleksei soltó una pequeña risa. —Al menos tienen buen gusto. Kael lo miró. —¿Qué? —Escogieron atacar precisamente el barco donde viajan tres usuarios IBN. Mira negó ligeramente con la cabeza. —No conviene subestimarlas. —Nunca lo hago. Kael conocía bien las capacidades de ambos. Mira dio un paso al frente. Su mirada permanecía fija sobre el océano. —Mi Convergencia Psíquica será prácticamente inútil. Las bestias mecánicas no poseen una mente orgánica sobre la que pueda influir. Aun así flexionó lentamente las manos. Pequeñas placas biomecánicas recorrieron sus brazos. —Pero sigo teniendo un IBN completo. Su respiración permanecía perfectamente estable. La función neuronal aceleró sus reflejos. La cognitiva comenzó a calcular trayectorias. La sensorial expandió su percepción. La cardiovascular inundó su cuerpo de energía. Y la biomecánica reforzó músculos y articulaciones. No necesitaba poderes psíquicos para ser una combatiente formidable. Aleksei sonrió. —Yo tengo algo más de ventaja. Su piel comenzó a cambiar lentamente. Pequeñas estructuras negras aparecieron sobre sus antebrazos. Las pupilas se estrecharon. Su respiración cambió. El Dominio Evolutivo ya estaba analizando el entorno. —Si alguna intenta morderme...Mi cuerpo aprenderá. Si intenta congelarme...Se adaptará. Si usa electricidad...Hará lo mismo. Cada ataque solo me vuelve más difícil de destruir. Kael soltó una pequeña sonrisa. —Eso sigue siendo absurdo. —Gracias. Me costó años perfeccionarlo. Finalmente ambos miraron hacia Kael. Él permanecía con el enorme cañón de Rainer apoyado sobre el hombro. Su IBN emitía un leve resplandor azul bajo la ropa. —Y tú... dijo Aleksei. —Eres probablemente el que más problemas puede causarles. Kael bajó la vista hacia el océano. Podía sentirlas. No sabía cómo. Pero podía. Como si cientos de pequeñas señales intentaran comunicarse con él. Su Protocolo Zero respondió con un pulso casi imperceptible. Las tres mascotas reaccionaron al mismo tiempo. El halcón desplegó las alas. La serpiente levantó la cabeza. El guepardo mostró los colmillos metálicos. Kael habló sin apartar la vista del agua. —Puedo influir sobre parte de su tecnología...Quizá alterar sus protocolos. O forzar algunas respuestas. Aleksei asintió. —Y también puedes sobrecargar prácticamente cualquier arma del barco... Kael giró lentamente hacia la gigantesca batería electromagnética del Argos. Una sonrisa apareció en su rostro. Aleksei lo señaló con un dedo. —Ya te dije. Ni lo pienses. —Solo estaba mirando. —Esa frase ya no funciona. —Era una idea pequeña. —No. Mira intervino con absoluta serenidad. —Si sobrecargas uno de esos cañones sin autorización, existe una posibilidad razonable de que desaparezca media cubierta. Kael carraspeó. —...Entendido. Entonces... El sonar lanzó un pitido agudo. —¡¡Contacto!! Todos miraron al océano. La superficie negra comenzó a deformarse. Una enorme aleta metálica cortó el agua. Después otra. Y otra. A lo lejos emergieron decenas de ojos azulados bajo la superficie. No atacaban todavía. Se acercaban lentamente al Argos. Como lobos estudiando a un animal desconocido. El capitán levantó el brazo. Toda la artillería quedó lista. —Esperen... Nadie disparó. Las criaturas seguían atentas a lo lejos. Entonces, desde algún lugar dentro del océano, llegó una vibración distinta. Más profunda. Más antigua. Todas las bestias se detuvieron al mismo tiempo. Como si hubieran recibido una orden. Kael lo notó con el Protocolo Zero.
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Nexum (Novela) Capítulo 103

Estás leyendo el capítulo 103 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.