Leer Nexum (Novela) Capítulo 100 online gratis en español
La conversación con Mira y Aleksei había ayudado.
Pero no había solucionado todo.
Kael aceptaba misiones pequeñas.
Seguía entrenando.
Seguía apareciendo en la sede del Gobierno Mundial con la misma expresión tranquila de siempre.
Pero quienes lo conocían bien podían notarlo.
Había perdido algo.
Antes miraba cada misión como una oportunidad.
Ahora las miraba como una prueba que podía reprobar.
Y aunque intentaba ocultarlo, no era precisamente un experto en esconder emociones. Para alguien capaz de engañar sensores avanzados, era bastante malo ocultando una cara triste. Una contradicción bastante comprensible: puedes hackear una máquina de millones de créditos, pero no puedes convencer a tus amigos de que estás bien cuando claramente no lo estás.
Kael caminaba por uno de los corredores de la Torre Aurum después de terminar otra misión menor.
Había reparado un sistema de transporte interno.
Nada peligroso.
Nada importante.
Solo un trabajo que podía terminar sin arriesgar vidas.
Cuando llegó a una intersección...
Se detuvo.
Había alguien esperándolo.
Luego otra persona apareció detrás.
Y otra.
Y otra.
Hasta que nueve figuras bloquearon completamente el pasillo.
Kael parpadeó.
—...
—¿Qué están haciendo aquí?
Una de ellas sonrió.
—Secuestrándote.
Kael frunció el ceño.
—Eso no suena legal.
Otra cruzó los brazos.
—Tampoco es legal que un usuario IBN se esconda haciendo reparaciones menores para evitar responsabilidades.
Kael miró hacia otro lado.
—No me estoy escondiendo.
Las nueve lo miraron al mismo tiempo.
El silencio fue bastante claro.
Kael suspiró.
—Está bien. Quizás un poco.
Una de ellas se acercó.
—Aleksei nos contó.
Kael levantó la vista.
—¿Les contó?
—Sí.
—¿Y están aquí para decirme que tengo que seguir luchando?
Otra negó.
—No.
—Estamos aquí porque estás actuando como si una derrota hubiera cambiado quién eres.
Kael permaneció callado.
Las chicas lo llevaron hasta una zona privada de descanso.
No era el jardín.
Esta vez no.
Era una sala amplia con sofás, comida preparada, juegos y varias pantallas.
Un lugar mucho más normal.
Mucho más humano.
Kael miró alrededor.
—¿Qué es esto?
Una de ellas respondió:
—Una intervención.
—¿Otra?
—Sí.
—Primero Mira y Aleksei.
—Ahora ustedes.
Kael suspiró.
—¿Tan mal estoy?
Todas respondieron al mismo tiempo.
—Sí.
Kael se quedó en silencio.
—Vaya. Al menos son honestas.
Una de ellas colocó una bebida frente a él.
—Mira y Aleksei hicieron bien en hablar contigo.
Kael miró la mesa.
—Lo sé.
—Ellos ven las cosas desde otro punto.
Otra chica asintió.
—Aleksei cree que si alguien es fuerte debe aprender soportando presión.
—Y Mira cree que enfrentar la realidad es mejor que esconderla.
Kael sonrió ligeramente.
—Suena exactamente a ellos.
—Pero...
Una de las chicas se sentó frente a él.
—También olvidaron algo.
Kael levantó la mirada.
—¿Qué?
—Que incluso alguien fuerte necesita recordar que sigue siendo una persona.
Kael permaneció callado.
Una de ellas tomó una pieza de comida y se la ofreció.
—Come.
Kael la miró confundido.
—¿Qué?
—Come.
—Puedo hacerlo solo.
—Lo sabemos.
—Entonces...
—Precisamente por eso.
Kael suspiró, pero aceptó.
Después de un rato comenzaron a hablar de cosas normales.
No de misiones.
No de IBN.
No de fallos.
Historias absurdas.
Anécdotas de Aleksei.
Pequeñas discusiones entre ellas.
Momentos sin importancia.
Y justamente por eso importantes.
Kael escuchaba en silencio.
Una de ellas lo observó.
—¿Sabes algo?
—¿Qué?
—Aleksei estaba furioso cuando escuchó lo que pasó.
Kael levantó la vista.
—¿Furioso?
—Sí.
—Pensé que estaba decepcionado.
La chica negó.
—Estaba furioso porque pensaste que tenías que cargar con todo solo.
Kael no respondió.
Otra de ellas sonrió.
—Aleksei puede parecer frío, pero te aprecia mucho.
—Mira también.
—Los dos fueron duros contigo porque creen que puedes superar esto.
Kael miró sus manos.
—Pero ustedes no fueron así.
—No.
—Porque también creemos que puedes superarlo.
Pausa.
—Solo que una persona no avanza únicamente con golpes.
Kael recordó la primera vez que llegó al Gobierno Mundial.
Cuando todo era nuevo.
Cuando cada misión era una aventura.
Cuando no sabía lo que podía perder.
Ahora sabía más.
Y eso dolía.
Una de ellas habló suavemente.
—Antes estabas emocionado porque no conocías el peligro. Ahora tienes miedo porque lo conoces. Eso no significa que hayas cambiado para peor.
Kael bajó la mirada.
—Tengo miedo de fallarles.
—A los Retornados.
Todas entendieron.
No era al Gobierno.
No era a la fama.
Era a las personas que habían sido su familia cuando no recordaba nada.
Una de ellas sonrió.
—Kael.
—¿Sí?
—¿Recuerdas por qué todos confiaron en ti al principio?
Él pensó unos segundos.
—Porque tenía un IBN.
La respuesta provocó varias miradas de desaprobación.
—No.
Kael quedó confundido.
—¿No?
—Conocimos muchos usuarios poderosos. Muchos tenían habilidades impresionantes. Pero tú eras diferente.
—¿Por qué?
Una de ellas respondió:
—Porque incluso sin recordar quién eras, intentabas ayudar.
Silencio.
—El IBN no creó eso. Ya estaba en ti.
Más tarde, cuando Kael regresó a su habitación, no estaba completamente recuperado.
No era una solución mágica.
Aun así...
Por primera vez en varios días no sintió que estaba fallando.
Sintió que estaba aprendiendo.
Y quizás eso era lo que las nueve chicas de Aleksei querían recordarle.
Mira y Aleksei le enseñaban cómo levantarse cuando caía.
Ellas le recordaban por qué valía la pena levantarse.
Kael había pasado varios días pensando en qué podía hacer.
Las palabras de las chicas seguían en su mente.
No porque hubieran resuelto todo.
No lo habían hecho.
Pero habían estado ahí cuando él más lo necesitaba. De alguna forma, ellas habían salido de Arcadia hacia la sede para ir a verlo y eso él lo valoró mucho.
Mira y Aleksei le habían mostrado cómo enfrentar el fracaso.
Ellas le habían recordado que todavía podía sonreír después de uno.
Y para Kael, eso tenía valor.
Mucho más del que podía expresarse con un simple "gracias".
Por eso decidió hacer algo.
El jardín de Aleksei estaba tranquilo aquella tarde.
Era uno de los pocos lugares de Arcadia donde parecía que el mundo exterior no existía.
Plantas cuidadosamente cultivadas.
Fuentes de agua artificial.
Espacios abiertos.
Un pequeño fragmento de naturaleza dentro de una ciudad flotante llena de metal y tecnología.
Las nueve chicas estaban reunidas cuando escucharon pasos acercándose.
Una de ellas levantó la vista.
—¿Kael?
Él apareció sosteniendo varias cajas pequeñas.
Aleksei estaba sentado más atrás, leyendo unos informes.
Miró la escena con curiosidad.
—¿Qué traes?
Kael levantó las cajas.
—Algo para ustedes.
Las chicas se miraron sorprendidas.
—¿Para nosotras?
Kael asintió.
—Quería agradecerles.
Una de ellas sonrió.
—No tenías que hacerlo.
—Lo sé.
Kael entregó la primera caja.
—Pero quería.
Cada una recibió un pequeño detalle diferente.
No eran objetos extremadamente caros.
No eran regalos de lujo.
Eran cosas elegidas pensando en ellas.
Un accesorio relacionado con sus gustos.
Un objeto decorativo.
Una herramienta.
Un recuerdo de algún lugar donde Kael había estado durante sus misiones.
Algo que demostraba que había prestado atención.
Eso era lo importante.
Aleksei observaba en silencio.
Al principio pensó que simplemente era un gesto amable.
Después empezó a notar algo extraño.
Las chicas estaban diferentes.
No en su apariencia.
En su actitud.
Reían más.
Hablaban con más libertad.
Discutían entre ellas sin la misma tensión de antes.
Incluso una de ellas estaba usando una ropa distinta a la habitual.
Aleksei levantó una ceja.
—Espera.
Todos lo miraron.
—¿Qué?
Señaló la ropa.
—Eso no pertenece al conjunto autorizado del jardín.
La chica se quedó inmóvil.
—...
Kael miró a Aleksei.
—¿Conjunto autorizado?
Otra chica intentó cambiar de tema.
—No es importante.
Aleksei dejó el informe a un lado.
—No. Definitivamente es importante.
Miró a las nueve.
—¿Salieron?
Silencio.
Demasiado silencio.
Aleksei entrecerró los ojos.
—Salieron del jardín.
Una de ellas levantó una mano lentamente.
—Solo unas horas.
—¿Unas horas?
—Sí.
—¿Sin autorización?
Más silencio.
Kael intentó intervenir.
—Aleksei...
Él levantó una mano.
—Espera. No estoy molesto.
Eso fue precisamente lo preocupante.
Porque Aleksei rara vez se quedaba sin palabras.
Miró nuevamente a las chicas.
Después a Kael.
Luego otra vez a las chicas.
—¿Desde cuándo?
Una de ellas respondió:
—Después de hablar con Kael.
Aleksei parpadeó.
—¿Después de hablar con Kael?
—Sí.
—¿Y qué les dijo?
Las chicas se miraron.
Una respondió:
—Nada especial.
—Solo nos trató como personas normales.
Aleksei quedó callado.
Kael pareció incómodo.
—No hice mucho.
Las nueve lo miraron.
—Sí hiciste.
Aleksei se levantó lentamente.
Durante años había intentado que ellas se sintieran cómodas fuera del jardín.
Había creado un espacio seguro.
Había protegido sus vidas.
Les había dado recursos.
Pero había algo que no había conseguido completamente.
Que ellas dieran el primer paso por voluntad propia.
Y Kael lo había logrado casi sin darse cuenta.
No con órdenes.
No con explicaciones.
Simplemente tratándolas como amigas.
Aleksei soltó una pequeña risa.
—Increíble.
Kael lo miró.
—¿Qué?
—He pasado años estudiando comportamiento humano.
—Y llega un chico que perdió la memoria y consigue avances sociales que yo no pude lograr.
Kael sonrió.
—¿Eso fue un cumplido?
—No te acostumbres.
Una de las chicas se acercó a Aleksei.
—No te preocupes. Seguimos confiando en ti.
Él sonrió ligeramente.
—Lo sé.
Miró a Kael.
—Pero parece que ahora tengo competencia.
Kael negó.
—No estoy intentando reemplazarte.
—Eso es exactamente lo que diría alguien que está reemplazándome.
Todos rieron.
Incluso Aleksei.
Al final de la tarde, Kael se quedó un rato más en el jardín.
No habló de misiones.
No habló de fallos.
No habló de responsabilidades.
Simplemente estuvo allí.
Y eso era algo que había olvidado hacer.
Estar.
Aleksei lo observó desde lejos.
Comprendió algo.
Kael no estaba convirtiéndose en alguien fuerte solamente porque podía luchar.
Su verdadero cambio era otro.
Donde llegaba, las personas comenzaban a moverse.
Mara había cambiado.
Elena había cambiado.
Los Retornados habían cambiado.
Y ahora incluso sus propias chicas estaban saliendo de un lugar donde él había intentado protegerlas durante años.
Quizás ese era el verdadero peligro de Kael.
No su Protocolo Zero.
No su IBN.
Sino que, sin proponérselo, hacía que las personas a su alrededor recordaran que todavía podían avanzar.

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Nexum (Novela) Capítulo 100
Estás leyendo el capítulo 100 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.