Leer Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
Aun sin recuerdos, era consciente de una cosa.
Antes de abrir los ojos en aquella habitación oscura, había estado en otro lugar.
Pero...
¿Dónde?
¿De dónde venía?
¿Qué estaba haciendo antes de llegar a aquella habitación?
¿Y qué se suponía que era aquella voz que lo había despertado?
Mientras más pensaba, más preguntas aparecían.
No conseguía encontrar una sola respuesta.
Algo estaba mal.
Muy mal.
Luciano comenzó a ponerse nervioso.
Hasta hacía unos momentos no había sido plenamente consciente de ello, pero ahora lo comprendía.
Estaba perdido.
No sabía dónde estaba.
No sabía cómo había llegado.
No sabía qué había ocurrido.
Y, lo peor de todo...
No sabía quién era.
¿Cómo es posible algo así?
Su cabeza era un caos.
Intentaba ordenar sus pensamientos, pero cada respuesta que buscaba parecía abrir otra pregunta.
Poco a poco, el pánico comenzó a apoderarse de él.
Bajó la mirada.
Sus manos seguían temblando.
Las observó durante unos segundos, como si esperara encontrar en ellas alguna respuesta.
Nada.
“¿Quién soy?”
Las palabras salieron casi en un susurro.
Pero fueron suficientes.
Aquella pregunta terminó de quebrar la poca calma que le quedaba.
No sabía ni siquiera quién era.
Comenzó a buscar desesperadamente dentro de su mente.
Tiene que haber algo.
Algún recuerdo.
Alguna imagen.
Un rostro.
Un lugar.
Cualquier cosa.
“Lu...”
Se detuvo.
“Luci...”
Algo apareció.
“¡Luciano!”
La palabra salió acompañada de un grito.
“¡Ese soy yo!”
Se quedó inmóvil.
Su propia voz resonó entre los árboles.
Luciano.
Ese era su nombre.
O, al menos, eso era lo único que podía considerar suyo.
¿Y si es el nombre de otra persona?
La posibilidad existía.
No sabía por qué recordaba aquel nombre.
No sabía de dónde había salido.
Pero algo dentro de él le decía que le pertenecía.
“Luciano...”
Volvió a pronunciarlo.
“Luciano... Luciano...”
Lo repitió varias veces.
Era una palabra.
Una palabra más entre tantas otras.
Y, sin embargo, había algo diferente en ella.
Cada vez que la pronunciaba, una sensación extraña recorría su interior.
No era un recuerdo.
Tampoco podía explicarlo.
Era más parecido a un instinto.
Como si una parte de él supiera que aquel nombre era suyo aunque todo lo demás hubiera desaparecido.
“Así que mi nombre es Luciano...”
Su voz fue serena.
Casi pensativa.
Como si acabara de recibir una revelación.
No sabía nada sobre sí mismo.
Pero al menos tenía un nombre.
Era poco.
Pero era algo.
“¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?”
Su expresión volvió a ensombrecerse.
“¿Por qué no recuerdo nada?”
No encontraba una explicación.
¿Cómo podía alguien olvidarlo todo de aquella manera?
Cada vez que intentaba buscar algo en su memoria, sentía como si su garganta, su cabeza y su pecho se cerraran al mismo tiempo.
Respiró profundamente.
Una vez.
Después otra.
Intentó calmarse.
Había demasiadas cosas en las que pensar.
Y muy poca información con la cual hacerlo.
Eso solo conseguía aumentar su ansiedad.
Debo tranquilizarme.
Cerró los ojos durante unos segundos.
Primero tengo que averiguar qué me sucedió.
Abrió los ojos.
“Necesito saber dónde estoy.”
En cuanto dijo aquellas palabras, recordó el pueblo que había visto desde la montaña.
Un pueblo.
Personas.
Quizá alguien allí pudiera ayudarlo.
Si necesitaba respuestas, ese era el mejor lugar para comenzar.
No esperaba que le explicaran todo.
Ni siquiera esperaba recuperar sus recuerdos.
Por ahora, le bastaba con saber dónde se encontraba.
Luciano levantó la mirada hacia el cielo.
Todavía quedaba algo de luz.
No faltaba demasiado para que anocheciera.
Tengo que llegar antes.
Sin perder más tiempo, comenzó a descender por la montaña.
Debía llegar al pueblo antes de que la noche cubriera el bosque.
No tardó demasiado en internarse entre los árboles.
Y apenas lo hizo, se arrepintió.
“...”
Se detuvo un instante.
El bosque era enorme.
Los árboles parecían extenderse hasta donde alcanzaba la vista.
Había vegetación por todas partes.
Ramas.
Raíces.
Arbustos.
Hojas.
Todo era desconocido.
Y lo peor era que la luz apenas lograba atravesar las copas de los árboles.
Soy demasiado miedoso.
Intentó convencerse de que no había nada que temer.
No funcionó.
La poca luz que se filtraba entre las ramas apenas iluminaba el camino.
En algunos lugares ni siquiera eso.
Las sombras parecían esconderse unas detrás de otras.
Luciano tragó saliva.
No mires demasiado.
Si observaba fijamente la oscuridad, comenzaría a imaginar cosas.
Eso era lo que pensaba.
O, al menos, esperaba que fuera así.
Aun con miedo, continuó avanzando.
No tenía otra opción.
Cada paso lo acercaba un poco más al pueblo.
Eso era suficiente para mantenerlo en movimiento.
Pasaron varios minutos.
No se encontró con ninguna criatura.
Pero eso no significaba que estuviera solo.
Desde diferentes partes del bosque llegaban sonidos extraños.
Gritos.
Aullidos.
Gemidos.
Algunos estaban tan lejos que apenas podía escucharlos.
Otros parecían encontrarse mucho más cerca.
Luciano apretó los dientes.
Si no hubiera tenido otra opción, jamás se habría internado voluntariamente en aquel lugar.
Era aterrador.
Por momentos, sus piernas temblaban.
Pero continuaba avanzando.
Solo tengo que llegar al pueblo.
Eso era lo único en lo que podía pensar.
Solo tengo que llegar.
Finalmente, su cuerpo no pudo seguir el mismo ritmo que su mente.
Se detuvo.
Buscó un árbol y apoyó la espalda contra su tronco.
Respiró con dificultad.
El aire entraba y salía de sus pulmones mientras intentaba recuperar el aliento.
En momentos como ese, Luciano consideraba el agua una verdadera bendición.
Qué sed...
Se pasó la lengua por los labios.
No tenía idea de cuánto tiempo llevaba despierto.
No sabía cuánto tiempo había estado encerrado en aquella habitación.
Y tampoco sabía cuánto tiempo había pasado caminando.
Pero su cuerpo comenzaba a hacérselo notar.
“Tengo que continuar...”
Se separó lentamente del árbol.
Dio un pequeño paso.
Entonces cerró los ojos durante un instante.
Solo un instante.
Cuando volvió a abrirlos...
“¿Eh?”
Se quedó inmóvil.
Algo no estaba bien.
Miró a su alrededor.
El bosque seguía allí.
Los mismos árboles.
La misma vegetación.
La misma oscuridad.
Pero había algo diferente.
Frente a él se extendía un camino de tierra.
Luciano parpadeó.
Miró hacia atrás.
Luego hacia los lados.
No había visto ese camino antes.
“¿¡Y ahora dónde me encuentro!?”
Su voz estaba cargada de desconcierto.
El bosque continuaba rodeándolo, pero aquel lugar era diferente al de hacía apenas unos segundos.
Frente a él había un camino de tierra que se perdía entre los árboles.
“¿Cómo llegué acá?”
Dio un paso hacia atrás.
“Hace unos segundos estaba rodeado de árboles...”
Miró nuevamente a su alrededor.
Intentó encontrar alguna señal que demostrara que se estaba confundiendo.
No había ninguna.
“¿Acaso me estoy volviendo loco?”
Su respiración comenzó a acelerarse.
“No... Estoy seguro de que no me encontraba en este lugar.”
Miró sus manos.
Después el camino.
Luego los árboles.
“Tan solo pasaron unos segundos desde que...”
Se detuvo.
¿Y si no fue así?
La idea apareció de repente.
Hasta donde sabía, solo había cerrado los ojos.
Y cuando los abrió, estaba allí.
No había sentido nada.
No había escuchado nada.
No había visto nada.
Solo había cerrado los ojos.
Un instante.
Eso era todo.
Pero... ¿y si no fue un instante?
Luciano sintió un escalofrío.
¿Y si pasó más tiempo?
Intentó recordar.
Nada.
Otra vez ese vacío.
Antes de poder continuar pensando en lo que acababa de ocurrir, un sonido desconocido rompió el silencio.
“...”
Luciano se quedó quieto.
Su cuerpo se tensó.
Giró lentamente la cabeza hacia el lugar de donde provenía aquel sonido.
¿Qué fue eso?

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Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela)
Capítulo 4
Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela), un novela. Luciano no recuerda quién es. No sabe de dónde viene ni cómo llegó a aquel extraño mundo. Lo único que conserva es su nombre y la misteriosa voz de una mujer que, en medio de la oscuridad, le susurró: "Abre los ojos.… Este capítulo tiene publicado el 20 de octubre de 2026. Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.