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Leer Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 4 online gratis en español

El ruido provenía de lejos. Más específicamente, del fondo del camino de tierra que tenía frente a él. Era un sonido constante. No se detenía. Y cada vez se escuchaba con mayor claridad. ¿Debería esconderme? La pregunta apareció en su mente mientras sentía que el corazón le latía cada vez más rápido. Aunque, en realidad, ya se había escondido detrás de un árbol. Ni siquiera se había dado cuenta de cuándo lo había hecho. El miedo había obligado a su cuerpo a reaccionar antes que su propia voluntad. No quería admitirlo, pero estaba asustado. A Luciano no le molestaba reconocerlo. Si hubiera dependido de él, probablemente habría salido corriendo hacía rato. Pero antes quería comprobar algo. Quería saber si aquel ruido provenía de seres humanos. Encontrarse con alguien. Poder hablar con otra persona. Escuchar una voz que no fuera la de aquella misteriosa mujer que lo había despertado. Solo pensarlo le producía alivio. Por favor... que sean humanos. Entonces, a lo lejos, pudo distinguir al responsable de aquel ruido. Luciano asomó lentamente la cabeza desde detrás del árbol. Sus ojos se abrieron. Aquello parecía... “¿Eso no es un auto?” La palabra apareció en su mente. ¿Qué es un auto? No sabía qué significaba. Pero, de alguna manera, sentía que aquel objeto debía ser uno. No sé qué es un auto, pero debe ser eso que se acerca... ¿no? El extraño vehículo tenía una especie de caparazón y avanzaba por el camino. Dos criaturas peludas tiraban de él. Luciano entrecerró los ojos para observarlas mejor. No sabía qué clase de animales eran. A primera vista tenían cierta semejanza con las aves, pero eran mucho más grandes y su aspecto era completamente diferente a cualquier cosa que recordara. El vehículo continuó acercándose. Y entonces pasó frente a él a gran velocidad. Luciano apenas tuvo tiempo de seguirlo con la mirada. Detrás de aquel extraño caparazón había algo más. Una enorme jaula de madera. Al principio no encontró nada particularmente extraño. Pero cuando consiguió verla con mayor claridad... Se quedó inmóvil. La jaula estaba llena de personas. “¿¡Humanos!?” Su voz salió más fuerte de lo que pretendía. No... esos no son huma... La frase quedó inconclusa. De repente, dejó de pensar. Había visto a alguien. Una mujer. Tenía un hermoso cabello rojo que parecía destacar incluso a aquella distancia, como si la luz se reflejara sobre él. Pero no era eso lo que había llamado su atención. Luciano se quedó mirándola. Había algo diferente en ella. Algo que no podía explicar. ¿Orejas de animal? Parpadeó. La mujer tenía unas orejas que claramente no eran humanas. Los humanos no tienen orejas así... ¿o sí? Por un momento estuvo a punto de tocarse la cabeza para comprobarlo. Pero inmediatamente comprendió lo absurdo de aquella idea. ¿Qué estoy haciendo? Se sintió un poco avergonzado consigo mismo. Sin embargo, no tuvo tiempo de seguir pensando en ello. La mujer lo estaba mirando. Al principio creyó que simplemente observaba los alrededores. Pero el vehículo continuó avanzando. Y ella siguió sus movimientos con la mirada. Sus ojos turquesas permanecieron fijos en él. Luciano sintió un escalofrío. El rostro de la mujer era hermoso. Pero su expresión no transmitía tranquilidad. Parecía sorprendida. Incluso asustada. ¿Me está mirando a mí? Luciano dejó de mirarla. Se escondió rápidamente detrás del árbol. Su corazón comenzó a latir todavía más rápido. ¿Me vio? Esperó unos segundos. No sabía qué hacer. Sí. Tenía miedo de que lo descubrieran. Pero había algo más. La forma en que aquella mujer lo había observado le había producido una sensación extraña en el estómago. No sabía por qué. ¿Realmente me estaba mirando a mí? Sí. No había dudas. Sus ojos lo habían seguido. Pero entonces apareció otra pregunta. ¿Por qué? Y después otra. ¿Por qué hay personas no humanas encerradas en una jaula? Luciano apoyó la espalda contra el árbol. Otra vez. Más preguntas que respuestas. Parecía que esa iba a ser la única constante de su vida. Entonces sintió algo. Una extraña sensación recorrió su brazo derecho. Como si algo estuviera caminando sobre su piel. “¿Eh?” Bajó la mirada. Se quedó completamente inmóvil. Sus ojos se abrieron poco a poco. No podía creer lo que estaba viendo. Parpadeó. Una vez. Dos veces. Tres. La criatura seguía allí. Sobre su brazo derecho había una araña. Era enorme. Casi del tamaño de su mano. “¡Ehhh!” El grito escapó de su garganta. Luciano comenzó a sacudir el brazo con desesperación. “¡Fuera! ¡Fuera, bicho!” La araña se aferraba a su piel. “¡Quítate!” No me gustan los insectos. La desesperación aumentó. Son asquerosos. Estaba a punto de entrar en pánico cuando sintió un pinchazo. “¡Ay!” Se quedó quieto. No necesitaba ser un experto para entender lo que acababa de suceder. Bajó lentamente la mirada. La araña continuaba sobre su brazo. Era oscura y tenía pequeñas manchas rojas. Pero ahora sus colmillos estaban clavados en su piel. ¡Me mordió! El pensamiento apareció acompañado de un escalofrío. ¡Me mordió! Un líquido oscuro comenzó a salir de los colmillos de la criatura. Tenía pequeñas vetas rojizas. Luciano sintió que el miedo le paralizaba el cuerpo. ¿Qué es eso? Actuó por puro instinto. Apretó la mano contra su brazo con todas sus fuerzas. La araña fue aplastada contra su piel. El líquido se extendió por su brazo. “¡Ah, qué asco!” Luciano apartó la mano rápidamente. El asco le revolvió el estómago. Incluso tuvo que contener una arcada. Pero entonces ocurrió algo todavía más extraño. El líquido comenzó a desaparecer. Se filtró rápidamente por su piel. En cuestión de segundos, no quedó rastro de él. La araña tampoco. Lo que quedaba de su cuerpo se deshizo hasta convertirse en algo parecido a cenizas, que terminaron desapareciendo. Luciano observó su brazo. Después miró el suelo. “¿Esto es normal... verdad?” No sabía qué responderse. No recordaba haber sido mordido por una araña. Aunque, considerando todo lo demás... Ni siquiera sé si alguna vez me ha mordido una araña. La preocupación regresó. “Tengo que llegar rápido al pueblo.” No sabía si aquella araña era venenosa. No sabía qué había sido aquel líquido. Y precisamente por no saberlo, no podía arriesgarse. Luciano cruzó el camino de tierra y comenzó a correr. Esta vez sí tenía prisa. Maldición. Tengo que llegar rápido. Soy un estúpido. ¿Cómo dejé que esa cosa me mordiera? Sentía que había cometido un error absurdo. Pero no podía hacer nada al respecto. Solo podía seguir corriendo. ¿Qué se supone que era ese líquido oscuro? La imagen de aquella sustancia desapareciendo dentro de su piel volvió a aparecer en su mente. ¿Y si era veneno? Apenas terminó de pensarlo, su cuerpo se detuvo. No porque quisiera. Sus músculos se endurecieron de repente. “¿Eh...?” Sus piernas dejaron de responder. Cayó al suelo. No podía moverse. “¿¡Qué me sucede!?” Intentó levantar un brazo. No pudo. Entonces un ardor intenso comenzó a extenderse por todo su cuerpo. Era como si algo caliente recorriera cada parte de su interior. Luciano apretó los dientes. ¿Qué está pasando? La respuesta apareció casi inmediatamente. El veneno. Tenía que ser eso. No encontraba otra explicación. Era veneno... Su cuerpo comenzó a perder fuerzas. Entonces sintió náuseas. Giró la cabeza y comenzó a vomitar. Intentó incorporarse. Sus brazos apenas respondieron. Apoyó ambas manos contra el suelo. Hizo fuerza. Consiguió levantar parte de su cuerpo. Pero apenas podía mantenerse. “¿V-Voy... a... a... morir?” La pregunta salió entrecortada. Sus brazos cedieron. Volvió a caer contra el suelo. La vista comenzó a nublársele. Intentó mantener los ojos abiertos. No podía permitir que se cerraran. No puedo morir... Intentó mover una mano. No respondió. Todavía no... Sus párpados pesaban cada vez más. No puedo... Finalmente, sus ojos se cerraron. Y Luciano dejó de moverse.
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Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 4

Estás leyendo el capítulo 4 de Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela), un novela. Luciano no recuerda quién es. No sabe de dónde viene ni cómo llegó a aquel extraño mundo. Lo único que conserva es su nombre y la misteriosa voz de una mujer que, en medio de la oscuridad, le susurró: "Abre los ojos.… Este capítulo tiene publicado el 20 de octubre de 2026. Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.