Leer Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
Cada paso que daba era lento, pero seguro.
Desde abajo, la escalera no parecía tan alta.
Pero vaya que lo era.
Por momentos le daba miedo mirar hacia abajo. Aun así, era imposible no sentir curiosidad.
¿Cuánto falta?
Pensaba que no tardaría demasiado en llegar.
Se había equivocado.
La escalera tenía forma de caracol y, debido a su estructura, había partes en las que la luz de la salida no alcanzaba. Esos sectores permanecían completamente oscuros.
Por esa razón debía avanzar con cuidado.
De vez en cuando extendía una mano y palpaba los escalones y las paredes antes de continuar, asegurándose de que no hubiera ningún obstáculo.
Quizá por eso estaba tardando tanto.
Probablemente debería haber llegado hacía varios minutos.
Pero prefería avanzar de aquella manera.
No tenía ninguna prisa.
Después de todo, no quería terminar cayéndose y muriendo simplemente por haber pisado mal.
“Morir de esa forma...”
La escena apareció en su imaginación.
Él cayendo por la escalera.
Su cuerpo golpeando contra los escalones.
Y luego...
Un escalofrío recorrió su cuerpo.
“Mejor no pensar en eso.”
Sacudió ligeramente la cabeza y continuó avanzando.
Dos o tres minutos después, finalmente llegó a su destino.
Frente a él había una abertura rectangular de luz blanca.
Parecía una puerta.
La atravesó.
Y se quedó inmóvil.
“...”
No pudo evitar sorprenderse.
Ante sus ojos se extendía un paisaje completamente diferente al que había imaginado.
Entonces ocurrió algo todavía más extraño.
Una por una, las antorchas que se encontraban frente a él comenzaron a encenderse por sí solas.
Una.
Luego otra.
Y otra más.
Hasta que una hilera de llamas iluminó el lugar.
“¿No se supone que eso es magia?”
La pregunta salió de su boca casi de manera automática.
No encontraba otra explicación.
Era imposible que unas antorchas se encendieran de aquella manera porque sí.
Aunque...
¿Cómo sé que eso es magia?
La duda apareció de inmediato.
Por un momento se quedó pensando.
Quizá exista algún método para hacer algo así.
No podía descartarlo.
Después de todo, apenas había despertado y ya había descubierto que no entendía prácticamente nada de su situación.
Decidió dejar el asunto de lado.
Además, no tenía motivos para quejarse.
Aunque la iluminación de las antorchas no era necesaria para poder ver, agradecía tenerlas allí.
Era tranquilizador.
Todavía no parecía ser de noche por completo.
El cielo conservaba parte de la claridad del atardecer, aunque las primeras estrellas ya comenzaban a aparecer.
Giró la cabeza.
Miró hacia un lado.
Después hacia el otro.
El lugar estaba repleto de estructuras de piedra.
Todas estaban cubiertas de un espeso moho verde y atravesadas por numerosas grietas.
Parecía que llevaban allí muchísimo tiempo.
Era un lugar asombroso.
¿Qué habrá ocurrido aquí?
Sin lugar a dudas, aquellas estructuras tenían historia.
Le habría gustado saber más sobre ellas.
Pero, por el momento, tenía cosas mucho más importantes de las que preocuparse.
“Se parecen a los restos de un templo antiguo... o algo por el estilo.”
Se acercó un poco a una de las estructuras y la observó detenidamente.
Entonces volvió a detenerse.
“¿Templo antiguo?”
Frunció el ceño.
“¿Qué se supone que es eso?”
La pregunta quedó flotando en el aire.
“¿Y por qué dije que esto se parecía a uno?”
No entendía nada.
Justo cuando esas dudas comenzaban a acumularse en su cabeza...
“¡BRRRRRRRRRR!”
El mismo estruendo de antes volvió a escucharse.
El suelo tembló.
“¿Qué...?”
Se giró rápidamente hacia el lugar de donde provenía el ruido.
Entonces comprendió qué estaba sucediendo.
La salida.
La abertura por la que acababa de llegar estaba desapareciendo.
La gran abertura de luz comenzó a cerrarse hasta desaparecer por completo.
“Desapareció...”
Se acercó con cautela.
Donde hacía apenas unos segundos había una enorme abertura ahora solo quedaba tierra cubierta de hierba.
Se agachó.
Tocó el suelo.
Tierra.
Pasto.
Nada más.
“Uh... mientras más observo esto, más pienso que debe tratarse de algo mágico.”
La expresión de asombro que había aparecido en su rostro desapareció casi de inmediato.
“Espera.”
Volvió a fruncir el ceño.
“¿Magia?”
Se quedó mirando el suelo.
“Hace un rato también mencioné esa palabra.”
Una pausa.
“Pero... ¿qué es la magia?”
No obtuvo respuesta.
“¿Cómo llegué a relacionar esa palabra con lo que acaba de ocurrir?”
Otra vez.
Las mismas preguntas.
Las mismas lagunas.
Mientras más intentaba comprender lo que estaba sucediendo, más dudas aparecían.
Era como si su cabeza estuviera llena de palabras que conocía perfectamente, pero cuyos significados se desvanecían cuando intentaba alcanzarlos.
Sabía que una rata era una rata.
Sabía que aquello era magia.
Sabía qué era un templo.
Pero no podía explicar por qué.
¿De dónde saqué todo eso?
Por más que buscaba en su memoria, no encontraba nada.
Era un sentimiento extraño.
Molesto.
Como intentar recordar un sueño después de despertar.
Sabía que había algo allí.
Algo que debería poder recordar.
Pero cuanto más intentaba alcanzarlo, más lejos parecía estar.
“¿Y ahora qué debería hacer?”
Se puso de pie.
Entonces levantó la mirada.
Un inmenso bosque rodeaba el lugar.
Los árboles eran enormes.
Sus troncos eran tan gruesos que varios hombres probablemente tendrían que unir sus brazos para rodearlos.
Pero había algo mucho más impresionante.
El cielo.
Se quedó contemplándolo.
Estaba cubierto de estrellas.
Y en medio de ellas había una luna violeta.
Una parte de la luna parecía estar fragmentada en numerosos pedazos.
No sabía qué había sucedido para que se viera de aquella manera.
Pero...
Era hermoso.
Sus ojos se abrieron lentamente mientras contemplaba aquel paisaje.
Por unos instantes olvidó todas sus preocupaciones.
“¿Qué habrá sucedido para que terminara así?”
No sabía por qué, pero quería conocer la respuesta.
Quería saber qué había ocurrido con aquella luna.
Quería saber dónde estaba.
Quería saber qué era aquel lugar.
Y, sobre todo...
Quería saber quién era él.
Sin embargo, antes de poder continuar pensando en ello, algo llamó su atención.
Varias columnas de humo se elevaban a lo lejos.
Hileras de humo atravesaban el cielo.
“¿Humo...?”
Si había humo, significaba que algo o alguien debía estar produciéndolo.
Bajó ligeramente la mirada.
Y entonces lo vio.
Un pueblo.
Era enorme.
Estaba bastante lejos, pero podía distinguir numerosas construcciones agrupadas en la distancia.
Finalmente comprendió por qué podía verlo todo desde allí.
Se encontraba en un lugar elevado.
Probablemente en una montaña o en una colina.
Hasta ese momento ni siquiera había reparado en ello.
“¡No estoy solo!”
Su voz salió cargada de alegría.
“¡Hay un pueblo!”
Se quedó mirando el lugar durante unos segundos.
“Y probablemente haya más personas allí.”
Sonrió.
Por primera vez desde que había despertado, sintió una verdadera sensación de alivio.
Hasta hacía unos instantes había tenido miedo de ser la única persona en aquel lugar.
Quizá era una idea demasiado extrema.
Pero, desde que había abierto los ojos, no se había encontrado con nadie.
Todo lo que había visto era naturaleza.
Piedra.
Oscuridad.
Y aquella extraña voz.
“¿Dónde me encuentro?”
La pregunta salió lentamente de sus labios.
“¿Qué se supone que es este lugar?”
No estaba preguntándoselo simplemente por curiosidad.
Realmente quería saberlo.
Necesitaba saberlo.
Pero mientras contemplaba aquel paisaje, otra pregunta apareció en su mente.
Una que, de alguna manera, parecía mucho más importante.
“¿Cómo llegué hasta acá?”
Silencio.
La sonrisa desapareció de su rostro.
¿Cómo llegué aquí?
Hasta ese momento había estado tan concentrado en descubrir dónde se encontraba que no se había detenido a pensar en algo tan básico.
¿Cómo había llegado?
Intentó recordar.
“Se supone que hace unas horas yo me encontraba en...”
Se detuvo.
Había algo.
Algo justo en la punta de su memoria.
Intentó alcanzarlo.
Nada.
Volvió a intentarlo.
Nada.
“Yo estaba...”
Un dolor atravesó su cabeza.
“¡Ah...!”
Otro.
Y otro.
Y otro.
Era como si varias agujas estuvieran atravesándole el cráneo desde dentro.
“¡Duele!”
Cayó de rodillas.
“¡Duele! ¡Duele! ¡Duele!”
El dolor aumentó.
“¡Duele!”
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
No podía pensar.
No podía respirar correctamente.
Solo podía sentir aquel dolor insoportable.
“¡Duele...!”
Terminó cayendo al suelo.
Se llevó ambas manos a la cabeza mientras se retorcía.
“¡Duele! ¡Duele! ¡Duele!”
Y entonces...
“Abre los ojos.”
La voz.
“Despierta.”
La misma voz femenina que había escuchado al principio.
Y, como si aquellas palabras hubieran sido una orden...
El dolor desapareció.
“...”
Silencio.
Permaneció inmóvil durante varios segundos.
Respiró.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Ya no sentía nada.
Era como si aquel dolor jamás hubiera existido.
Pero sabía que había ocurrido.
No había sido su imaginación.
No había sido un sueño.
Lo había sentido.
Se incorporó lentamente.
Después se puso de pie.
Miró hacia el cielo.
La luna seguía allí.
Las estrellas seguían allí.
Todo continuaba exactamente igual.
Solo él había cambiado.
“Yo...”
Su voz tembló.
“Yo... no recuerdo nada.”
Bajó la mirada.
“No recuerdo de dónde venía antes de llegar a este lugar.”
Finalmente lo había comprendido.
Aquellas lagunas que aparecían cada vez que intentaba recordar algo no eran simples olvidos.
No eran palabras que desconociera.
No eran recuerdos difíciles de alcanzar.
No había nada.
Su mente estaba completamente vacía.
Por más que intentara buscar información sobre lo que había ocurrido antes de despertar en aquella habitación oscura, no encontraba absolutamente nada.
Ni un lugar.
Ni una persona.
Ni un rostro.
Ni siquiera un recuerdo que pudiera considerar propio.
Su rostro mostraba una mezcla de asombro y confusión.
No conseguía entenderlo.
No podía encontrar una explicación.

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Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela)
Capítulo 3
Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 2
Estás leyendo el capítulo 2 de Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela), un novela. Luciano no recuerda quién es. No sabe de dónde viene ni cómo llegó a aquel extraño mundo. Lo único que conserva es su nombre y la misteriosa voz de una mujer que, en medio de la oscuridad, le susurró: "Abre los ojos.… Este capítulo tiene publicado el 20 de octubre de 2026. Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.