skip_previous
Leer Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
“Despierta.”
Una extraña voz femenina le había susurrado esas palabras.
Abrió los ojos.
Y cuando esperaba encontrarse con la persona que le había hablado...
...no encontró nada.
No porque no hubiera nada allí, sino porque no podía ver absolutamente nada.
Todo estaba oscuro.
¿Era de noche?
Era imposible saberlo. Después de todo, no había nada que observar. Ni siquiera una pequeña pizca de luz.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
¿Estoy vivo?
La pregunta apareció en su mente casi de inmediato.
La respuesta, sin embargo, llegó antes de que pudiera pensar demasiado en ella.
Había algo en el ambiente.
Un olor extraño.
Era parecido al de un lugar viejo. A tierra mojada. A algo que llevaba demasiado tiempo encerrado.
“¿Humedad?”, murmuró.
Intentó respirar profundamente para identificar mejor el olor.
Entonces se dio cuenta de algo.
Le costaba respirar.
El aire apenas entraba en sus pulmones. Era como si cada respiración requiriera un esfuerzo innecesario.
Intentó tomar otra bocanada.
Nada.
No podía percibir ninguna corriente de aire. O, al menos, no sentía que el aire se moviera alrededor de su cuerpo.
¿Estoy encerrado?
La idea le produjo cierta inquietud.
Era como si estuviera dentro de una caja.
¿Eso no era malo?
Si realmente estaba encerrado en algún lugar, debía salir cuanto antes.
Necesitaba oxígeno para sobrevivir. Eso lo sabía.
Aunque...
¿Cómo sé eso?
La pregunta apareció de repente.
Por alguna razón, conocía ciertas cosas. Sabía que necesitaba respirar. Sabía qué era la humedad. Sabía que una voz era una voz.
La falta de luz hizo que decidiera confiar en sus otros sentidos.
Extendió las manos y las apoyó sobre lo que suponía que era el suelo.
Sus dedos tocaron una superficie fría.
Muy fría.
La sensación le recorrió las manos y le provocó un escalofrío que atravesó todo su cuerpo.
¿Qué es esto...?
Comenzó a gatear.
Quería comprobar si había algo más aparte de aquella superficie fría, pero todo lo que tocaba parecía estar hecho del mismo material.
Frío.
Duro.
Áspero.
“¿Será piedra?”, se preguntó.
Al menos no parecía tierra mojada.
Aunque, pensándolo bien, tampoco podía estar completamente seguro.
Cuando tocas tierra, sabes que es tierra... ¿no?
No estaba seguro de por qué pensaba aquello.
Era una sensación extraña.
De repente...
“¡Ih! ¡Ih! ¡Ih!”
El sonido atravesó la oscuridad.
“¡...!”
Se sobresaltó.
Antes de darse cuenta, ya se estaba arrastrando hacia atrás.
El ruido había pasado rápidamente de un extremo al otro del lugar.
¿Qué fue eso?
“¿Una rata?”
La palabra salió de su boca antes de que pudiera pensarlo.
Pero inmediatamente apareció otra pregunta.
¿Qué es una rata?
Conocía la palabra.
Eso era seguro.
Sabía cómo pronunciarla y tenía la sensación de que debería saber qué significaba.
Pero no podía recordar qué era una rata.
Intentó buscar la respuesta dentro de su cabeza.
Por un instante creyó estar a punto de encontrarla.
Y entonces desapareció.
Como si alguien hubiera arrancado el recuerdo justo cuando estaba a punto de alcanzarlo.
“¿¡Hay alguien ahí!?”
Su voz resonó en la oscuridad.
No perdía nada por preguntar.
O eso pensaba.
Pero apenas terminó de hablar, comprendió algo que no había considerado.
Espera...
El miedo comenzó a crecer lentamente.
¿Y si hay algo aquí?
Algo que no fuera humano.
Algo que pudiera escucharlo.
Algo que pudiera encontrarlo gracias a su voz.
Acabo de decirle exactamente dónde estoy.
Se quedó inmóvil.
Esperó.
Uno...
Dos...
Tres segundos.
Nada.
No hubo respuesta.
Ni pasos.
Ni voces.
Ni siquiera aquel extraño ruido que había escuchado antes.
Para su...
¿Mala suerte?
¿Buena suerte?
No sabía cuál de las dos.
Supongo que estar solo es mejor que estar acompañado por algo que quiera comerme.
Aunque tampoco estaba seguro de eso.
Se sentó sobre el frío suelo y llevó una mano hasta su mentón.
“¿Estoy dentro de una cueva?”
Miró hacia la oscuridad que lo rodeaba, aunque apenas podía distinguir algo.
“No hay mucho aire y todo parece frío...”
Parecía una conclusión razonable.
Con lo poco que había experimentado desde que abrió los ojos, una cueva era probablemente la explicación más lógica.
Pero no podía dar nada por sentado.
No todavía.
“Ahora que lo pienso... ¿qué está sucediendo?”
Esa era, probablemente, la pregunta más importante de todas.
Había estado tan concentrado en descubrir dónde se encontraba que había olvidado algo mucho más básico.
No sabía qué estaba haciendo allí.
No sabía donde se encontraba.
Y justo cuando estaba a punto de hacerse otra pregunta...
“¡BRRRRRRRRRR!”
“¡...!”
Un estruendo sacudió el lugar.
Al mismo tiempo que escuchaba el fuerte ruido de algo pesado desplazándose, el suelo de piedra comenzó a temblar bajo su cuerpo.
“¿¡Ehh!?”
El miedo se apoderó de él.
El sonido era aterrador.
Y, como si no fuera suficiente, el suelo continuaba vibrando.
¿Qué está pasando?
Por un momento pensó que algo enorme se encontraba al otro lado de aquella oscuridad.
Algo que no podía ver.
Algo que quizá estaba acercándose.
Pero entonces...
Algo apareció frente a sus ojos.
Una pequeña luz.
Sus ojos se clavaron en ella.
Estaba a varios metros de altura.
“¿Luz?”
Parpadeó.
“¿Eso es luz?”
Era una pregunta tonta.
Sabía perfectamente que aquello era luz.
Sin embargo, después de haber pasado quién sabía cuánto tiempo rodeado por la oscuridad, le resultaba extraño verla.
La pequeña abertura iluminaba débilmente una parte del lugar.
Y, por primera vez desde que había despertado, sintió algo parecido al alivio.
Puedo ver.
No era mucho.
Pero era suficiente.
Gracias a aquella iluminación pudo distinguir unas pequeñas escaleras de piedra que ascendían hacia la luz.
“Supongo que esa es la salida... ¿verdad?”
Su voz sonó insegura.
Observó los alrededores.
Buscó otra salida.
Algo que pudiera hacerle dudar antes de subir.
Pero no encontró nada.
La habitación estaba prácticamente cubierta de oscuridad.
Solo pudo distinguir una cosa.
Moho.
Había moho por todas partes.
Ah...
Y el suelo era de piedra.
No era algo especialmente importante en aquel momento, pero una pequeña sensación de satisfacción apareció dentro de él.
Lo sabía.
Había acertado.
Después de haberlo tocado durante tanto tiempo sin poder verlo, finalmente había descubierto qué era.
Así que esto es piedra...
Era una sensación extrañamente reconfortante.
Al menos había algo que podía reconocer.
Intentó ponerse de pie.
“¡Ah...!”
Un dolor recorrió todo su cuerpo.
Probablemente había estado recostado en una posición incómoda durante mucho tiempo.
Aunque no podía saber cuánto.
Cuando despertó había sentido un dolor general y bastante leve, pero ahora la molestia parecía haberse intensificado.
Apoyó una mano contra el suelo.
Luego la otra.
Con dificultad, comenzó a levantarse.
Sus piernas temblaron.
Su cuerpo protestó.
Pero no volvió a caer.
“Lo... logré.”
Había conseguido ponerse de pie.
Le dolía todo.
Aun así, lo había conseguido.
Bajó la mirada hacia sus manos.
Las observó durante unos segundos.
Había algo extraño en ellas.
No sabía exactamente qué.
Quizá era simplemente el hecho de estar viendo por primera vez una parte de sí mismo desde que había despertado.
Apretó los dedos.
Los abrió.
Volvió a cerrarlos.
¿Qué me espera allá arriba?
La pregunta hizo que su estómago se contrajera.
Tenía miedo.
Era difícil negarlo.
Hasta ese momento, nada de lo que había ocurrido podía considerarse normal.
Había despertado en un lugar desconocido.
Había escuchado una voz femenina.
Había oído algo moverse en la oscuridad.
Y ahora tenía una salida frente a él.
Una salida que podía llevarlo a cualquier lugar.
Podría haber algo ahí afuera.
El pensamiento hizo que dudara.
Pero quedarse tampoco parecía una opción.
El aire era escaso.
La oscuridad era insoportable.
Y no tenía ninguna razón para creer que aquel lugar fuera seguro.
“No debería dudar.”
Respiró profundamente.
“Quedarme aquí no va a solucionar nada.”
Miró nuevamente las escaleras.
“No tengo muchas opciones.”
Apretó las manos.
“Prefiero descubrir qué hay allá afuera antes que quedarme aquí sentado, sin saber nada.”
Dio un paso.
Luego otro.
El dolor seguía allí.
El miedo también.
Pero continuó avanzando.
Finalmente llegó frente a las escaleras de piedra.
Alzó la mirada.
La luz seguía allí.
Pequeña.
Débil.
Pero real.
Y comenzó a subir.

Continúa leyendo
Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela)
Capítulo 2
Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 1
Estás leyendo el capítulo 1 de Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela), un novela. Luciano no recuerda quién es. No sabe de dónde viene ni cómo llegó a aquel extraño mundo. Lo único que conserva es su nombre y la misteriosa voz de una mujer que, en medio de la oscuridad, le susurró: "Abre los ojos.… Este capítulo tiene publicado el 20 de octubre de 2026. Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.