Leer Mi Casa de los Horrores (Novela) Capítulo 634 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La cocina no era precisamente grande, y lo que más llamaba la atención era el armario. Dentro había muchos platos con una pinta deliciosa, pero, curiosamente, todos estaban envueltos en film transparente, y la mayoría llevaban allí tanto tiempo que empezaban a pudrirse. “¿Por qué guardarían la comida en el armario teniendo una nevera en perfecto estado?”.
La situación era demasiado urgente para que el borracho se detuviera a pensar en una cuestión así. Corrió hacia la estufa y se fijó en el extractor de humos instalado en la pared.
“Este ventilador...” Tal vez se trataba de un diseño especial, o quizás de una costumbre peculiar de la familia, pero el extractor de la cocina era más grande de lo normal, y lo suficientemente grande como para que un niño pudiera pasar a través de él.
“No hay ventana en la cocina, así que para mejorar la ventilación, ¿han instalado un extractor grande? “El borracho subió a la silla y arrancó el extractor de un tirón. Miró el agujero y su expresión denotaba vacilación. El agujero era demasiado pequeño para un adulto. Si se quedaba atrapado dentro, no podía imaginar lo que sucedería.
“¿Qué debo hacer ahora?” Justo cuando el borracho dudaba, vio el cuchillo de carnicero que habían dejado sobre la tabla de cortar. Restos de sangre y hueso estaban adheridos a la hoja. Miró el agujero y luego el cuchillo. Una idea extraña cruzó la mente del borracho, como si todo hasta entonces hubiera sido ingeniosamente orquestado por alguien.
El agujero era demasiado pequeño para un adulto normal, pero si se cortaba la escápula y se desgarraba la cadera, podría pasar fácilmente. Al sujetar el cuchillo de carnicero, notó que el mango estaba pegajoso, lo que incomodó al borracho. Como si quisieran apresurarlo, oyó que las puertas del pasillo se abrían, como si alguien estuviera entrando en cada habitación para revisarlas una por una.
“Si logro escapar de aquí, quién sabe con qué locura me encontraré después. Solo un verdadero idiota se haría daño”. Sostenía el cuchillo de carnicero en una mano. Se mordió los labios y, de repente, se le ocurrió una idea. “Podría fingir que escapé por el extractor, pero en realidad estaré escondido en otro lugar. Cuando el dueño venga a revisar la habitación, aprovecharé la oportunidad para escapar”.
El borracho miró a su alrededor antes de dirigirse al refrigerador.
La cocina no era grande, pero tenía un frigorífico de dos pisos muy grande. El borracho abrió el piso superior, que estaba lleno de desodorantes y ambientadores variados; algunos sin abrir, otros usados.
“¿Qué es esto?” Era la primera vez que veía cosas así guardadas en el refrigerador. Se agachó para abrir el fondo y lo encontró lleno de varias bolsas de plástico negras.
“Esto no puede ser un cadáver, ¿verdad?” Por desgracia, al borracho no le quedaba otra opción: el único escondite lo suficientemente grande para un hombre era el refrigerador. Trasladó la bolsa de plástico negra del fondo al fondo. Al hacerlo, la cabeza de un perro cayó de un agujero en una de las bolsas.
“¿Esto lleva carne de perro? “Para borrar sus huellas, el borracho recogió la cabeza del perro, pero al meterla en la nevera, la miró por accidente. Sus pupilas se congelaron de miedo, y cuanto más la miraba, más le parecía humana. No podía explicar por qué, pero tenía la sensación de estar viendo una cabeza humana congelada, no la de un perro.
“¡A la mierda con esto!” Incapaz de seguir mirando la cabeza del perro, el borracho cerró la puerta de golpe después de terminar de mover todas las bolsas de plástico negras.
¡Bang!
Acababa de terminar su trabajo cuando giró el pomo de la puerta de la cocina. Al darse cuenta de que la puerta no se abría tras varios intentos, el temblor se intensificó.
¡Me han descubierto! El borracho colocó la silla bajo el extractor, agarró el cuchillo de carnicero y se metió en la parte inferior del frigorífico antes de cerrar la puerta. Golpeó la puerta de la cocina varias veces, pero resistió. El monstruo de fuera parecía haberse dado por vencido. Los pasos se alejaron y la habitación quedó en silencio al instante.
El borracho temblaba de frío. No se atrevía a abandonar su escondite, temiendo que fuera una trampa. Medio minuto después, se oyeron pasos, seguidos del sonido de la llave girando en la cerradura. La puerta cerrada se abrió y la mesa fue apartada.
“¡Ya está aquí! “El borracho no tenía ni idea de cómo era el dueño, pero pensar en las fotos que le había sacado le heló la sangre. Se oyeron pasos en la cocina. Al poco rato, movieron la silla, como si el dueño la estuviera inspeccionando.
“Ojalá esto lo engañe...” Ese era el deseo del borracho, pero apenas un instante después de que esa plegaria comenzara en su corazón, se oyó el ruido de la puerta del refrigerador abriéndose de golpe. La puerta del compartimento superior se abrió y las bolsas de plástico negras que había metido a toda prisa antes cayeron como una avalancha.
El rostro del borracho palideció al instante; ¡sabía que lo habían descubierto!
“¡Tengo que irme de aquí!” Quizás el cuchillo de carnicero le dio valor, porque el borracho abrió la puerta de golpe desde dentro. El suelo entero, cubierto de carne de perro, le llegó a los ojos, y la cabeza del perro, con expresión humana, apareció justo delante del borracho.
Aunque ya se había preparado mentalmente, el borracho se llevó un buen susto al ver aquello. Sus ojos se desviaron y vio a una persona de edad indefinida de pie entre los restos de carne de perro esparcidos.
Un mechón de pelo de perro colgaba sobre su cuerpo, y la expresión de su rostro le resultó familiar al borracho.
“¡Esa cara es la del perro sonriente de las fotos!”. Sintió el cuerpo empapado en agua fría. Con todas sus fuerzas, salió gateando del refrigerador y corrió hacia la puerta.
“La expresión del perro muerto es humana, pero el vivo tiene la sonrisa del perro muerto en las fotos”. Tal conclusión cruzó la mente del borracho. De no haberlo visto con sus propios ojos, no lo habría creído. “¿Acaso el perro muerto se ha apoderado del cuerpo del vivo, o han intercambiado almas? ¿Será una especie de maldición, la maldición del perro sonriente?”.
El borracho no podía explicar los pensamientos que le inundaban la mente. Se lanzó hacia la primera habitación a la que había entrado como si le fuera la vida en ello. En comparación con algo más aterrador, lo que antes le había asustado ya no le daba tanto miedo. Al entrar corriendo en la habitación, dobló la esquina y miró hacia atrás. El extraño aterrizó a cuatro patas y lo persiguió como un perro rabioso. Los pliegues de su rostro se contrajeron, formando una sonrisa demasiado parecida a la del perro de la foto.
Cerrando la puerta de golpe, el borracho saltó por la ventana. Sin mirar atrás, escapó del edificio de dos plantas. Impulsado por el miedo, no dejó de correr ni siquiera después de salir del recinto. Corrió unos diez metros calle abajo y solo se detuvo cuando comprobó que nadie lo perseguía.
“¿Qué son estos monstruos? ¿Por qué parece que cada edificio alberga al menos uno?” La niebla de sangre se extendía por la ciudad. El borracho estaba parado en medio de la calle. Miró a izquierda y derecha y se dio cuenta de que el autobús que debía estar estacionado allí había desaparecido.
“¿Corrí en la dirección equivocada? ¿El autobús iba en la otra dirección?” El borracho permanecía junto a la carretera, sin atreverse a acercarse demasiado a los edificios. “Comparado con los edificios, me siento más seguro en la carretera. Debería intentar avanzar por la calle y recordar algún punto de referencia en el camino. El autobús debería estar por aquí cerca.”
El borracho siguió el camino, pero no tardó en encontrarse con alguien que lo saludaba con la mano. La niebla de sangre reducía mucho la visibilidad, y apenas pudo distinguir la silueta de una persona.

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Estás leyendo el capítulo 634 de Mi Casa de los Horrores (Novela), un novela. El coche fúnebre con ese extraño olor se detuvo lentamente ante la entrada. Se oía el sonido de guijarros rebotando en el techo. Se oían pasos en el pasillo y parecía que alguien estaba serrando en la habitación de al… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mi Casa de los Horrores (Novela) tiene 1090 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.