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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La saliva comenzó a escurrirme por la comisura de la boca. Qué falta de modales por mi parte. Pero, ¿cómo evitar que se me hiciera agua la boca ante semejante espectáculo? Con la compostura de un auténtico caballero, me limpié las fauces utilizando la punta de la cola. En mi vida anterior devoré incontables novelas web de fantasía y artes marciales. En todas ellas, el protagonista que lograba ingerir un núcleo interno experimentaba de inmediato una metamorfosis completa que reestructuraba sus huesos y purificaba sus meridianos. Si yo engullera esa joya, ¿no experimentaría un salto cuántico de poder? Incluso si no recuperaba mi condición humana, cabía la tentación de mutar en una Gran Serpiente Blanca Suprema o algo por el estilo. Al ver cómo se me caía la baba, el recién casado ciempiés agitó las antenas con recelo y se colocó en guardia. '¿Acaso temes que te robe tu tesoro?' Qué malentendido tan doloroso. Jamás se me ocurriría cometer un asalto a mano armada contra unos vecinos tan amables y hospitalarios. Por esa razón, decidí plantear una transacción justa y comercial. Empujé con la cabeza el cadáver del Halcón Galopador, que lucía sumamente suculento, y acto seguido señalé el núcleo interno con la cola. Un intercambio equitativo. "Yo les ofrezco un pollo entero bien fresco y ustedes me entregan esa pequeña perla a cambio, ¿qué les parece?" Al principio pensaba regalárselo sin más, pero las circunstancias habían cambiado y convenía hacer gala de una pizca de astucia negociadora. ¡Tac, tac, tac! La pareja de ciempiés comenzó a entrechocar ruidosamente sus afiladas mandíbulas. Daba la viva impresión de que rabiaban indignados ante semejante oferta insultante. 'Bueno, pensándolo con frialdad, admito que los valores del trueque no terminan de cuadrar.' Aparté el cuerpo del halcón y retrocedí un par de palmos. "Tómenlo, por favor. Es todo suyo. Solo bromeaba." Al comprobar mis intenciones pacíficas, la recién casada tomó con infinito cuidado el cadáver de la rapaz entre sus patas delanteras y lo arrastró hacia su nido. Fue en ese preciso instante. ¡Kikirikíii! El canto del gallo volvió a rasgar el aire. '¿Es que los gallos de esta zona no tienen un mínimo de educación?' Cacareaba a altas horas de la noche y en la penumbra del amanecer sin el menor pudor ni descanso. A juzgar por el volumen, la distancia no parecía demasiado lejana. Algún día tendría que ir a buscarlo para degustar el sabor de un auténtico banquete avícola. Me despedí cortésmente del matrimonio de ciempiés. "Que pasen una buena noche... y procuren moderar sus muestras de afecto al aire libre, por favor." Ambos artrópodos inclinaron levemente la cabeza, imitándome. A veces me daba la desconcertante impresión de que comprendían mis saludos a la perfección. Me deslicé al interior del nudo de madera. Aunque apenas esa misma mañana había ensanchado la entrada a mordiscos, tan solo medio día después ya me costaba un esfuerzo considerable apretarme para entrar. 'Ojalá pudiera encontrar un hogar más espacioso...' Al margen de esos pequeños inconvenientes domésticos, el agotamiento físico me pasó factura y caí sumido en un sueño profundo en cuestión de segundos. \* \* \* ────────────── ...... Entre las Cinco Zonas Prohibidas del continente, el Gran Bosque ostenta una naturaleza por completo singular. Su rasgo más distintivo radica en la exuberancia descomunal de su ecosistema. Dejando a un lado el páramo estéril del 'Desierto', la profusión biológica del Gran Bosque supera de forma aplastante a la 'Cordillera' y a la 'Pradera'. En términos de superficie territorial, el Gran Bosque se sitúa por detrás del Desierto y del 'Páramo Helado', ocupando el tercer puesto en extensión dentro de las Cinco Zonas Prohibidas. No obstante, al computar la densidad y el volumen de monstruos que lo habitan, es un cálculo plenamente razonable estimar que su población multiplica por diez la suma combinada del Desierto y del Páramo Helado. Semejante fenómeno es posible gracias a un clima cálido y perpetuamente húmedo que propicia una espesura vegetal inagotable; sin embargo, conviene resaltar un misterio fascinante: la latitud geográfica del Gran Bosque no es baja en absoluto. De hecho, en el feudo de Grayrim, ubicado en el extremo oriental del reino y colindante con esta floresta, el clima resulta fresco y templado incluso en pleno corazón del verano. Con todo, a medida que uno atraviesa el adyacente Bosque Shiza y se interna hacia el este en dirección al Gran Bosque, la temperatura y la humedad experimentan un ascenso vertiginoso e inexplicable. Diversos eruditos y sabios han consagrado sus vidas a desentrañar el origen de semejante anomalía climática, pero la causa definitiva continúa siendo un enigma. La hipótesis más respaldada atribuye esta condición a la hechicería primordial de las hadas antiguas. Según los anales legendarios, la estirpe de las hadas primigenias, hoy en los albores de su extinción, se asentó en las tierras del remoto oriente desde épocas remotas. Los escasos vestigios arquitectónicos hallados en las profundidades del Gran Bosque preservan inscripciones de esa era arcaica, lo que alimenta la teoría de que en tiempos remotos se desplegó una obra mágica a escala colosal para moldear un clima idóneo para su hábitat. Empero, puesto que los clanes de hadas que sobreviven en el presente ya no conservan registros escritos de la antigüedad, desentrañar la verdad absoluta resulta imposible. En el presente volumen dedicado al Gran Bosque, nos proponemos documentar las diversas criaturas monstruosas que lo pueblan: aquellas ya catalogadas por la ciencia y aquellas que aguardan en las sombras por ser descubiertas. ...... «Diccionario fascinante y misterioso de monstruos del sabio Parvian: Volumen del Gran Bosque, Prefacio» ────────────── \* \* \* Zain, el caballero escolta del héroe Gunther, contemplaba con gesto de impotencia a la jovencita que tenía plantada ante él. Se trataba de Rania Grayrim, la hija única del señor gobernante de aquellas tierras. Tan pronto como Gunther abatió a la colosal Serpiente Medusa, emprendió de inmediato el viaje de retorno hacia la capital del reino. Sin embargo, dejó atrás a un puñado de sus asistentes y escoltas, entre ellos el propio Zain, apostados temporalmente en el feudo de Grayrim. Aunque los días transcurrían con apacible tranquilidad, Zain solía verse arrastrado a situaciones sumamente comprometidas. Y la responsable directa era aquella noble dama de espíritu inquieto, semejante al de un chiquillo revoltoso. Decían los rumores del castillo que durante su tierna infancia había sido una niña enfermiza que rozó la muerte en repetidas ocasiones; tal vez fuera por eso. En lugar de interesarse por los modales cortesanos o los refinamientos propios de las señoritas de su alcurnia, Rania manifestaba una fascinación obsesiva por los monstruos letales y las hazañas de los héroes legendarios. "¿Qué se le ofrece, mi lady?" Por muy singular que fuera su comportamiento, una dama noble seguía siendo una dama de alta cuna. El caballero Zain estaba obligado a guardar el más estricto protocolo de respeto. Rania realizó una reverencia rápida doblando levemente las rodillas y fue directo al grano. "Tengo una pregunta que hacerle, caballero Zain." 'Ya me lo temía.' Zain fue incapaz de contener un discreto suspiro de resignación. "¿Se trata nuevamente de ese libro? ¿El diccionario de monstruos del sabio?" "¡Exacto! Me han surgido nuevas dudas sobre la Serpiente Medusa. Y también sobre el Jaguar Cornudo." "Una dama distinguida no debería albergar tanta curiosidad por bestias tan abominables." "¡Es que en el futuro deseo convertirme en una heroína!" Rania proclamó su aspiración con un entusiasmo arrollador. Acto seguido, desvió la mirada hacia el hombre maduro que reposaba sentado a un costado de Zain y añadió con picardía: "O, si no, en una cazadora de monstruos." "¡Ja, ja, ja!" El aludido, que expulsaba densas bocanadas de humo blanco a través de una larga pipa de caña, soltó una carcajada estruendosa y bonachona. Se trataba de un cazador profesional radicado en el feudo de Grayrim. La inmensa mayoría de los cazadores de monstruos no pasaban de ser mercenarios errantes de dudosa reputación, pero un selecto grupo destacaba como verdaderos maestros del oficio. Aquel sujeto pertenecía a esa élite respetada, razón por la cual el propio caballero Zain lo trataba con genuina consideración. "¿Para qué querría una señorita como usted rebajarse a ser cazadora? Lady Rania está destinada a ser una gran heroína." "¿De verdad lo crees?" "Deje las labores sucias y sangrientas para truhanes curtidos como este viejo Oliver." Oliver soltó otra bocanada de humo azulado con expresión risueña. "En fin, ¿cuál es la duda que tanto le inquieta, milady?" Zain ardía en deseos de resolver la consulta para que la inquieta muchacha regresara a sus aposentos cuanto antes. "Nos dijeron que algunas de las crías de la Serpiente Medusa consiguieron escapar de la caverna. Si esos retoños crecen y regresan convertidos en Serpientes Medusas adultas, ¿qué haremos?" "Ja, ja... No hay motivo para alarmarse por semejante hipótesis, mi lady. Una Serpiente Medusa engendra miles de crías en cada puesta. Si tan solo la mitad de ellas alcanzara la madurez, el reino entero ya habría sido borrado del mapa hace siglos." "¿Entonces...?" "En el reino de los monstruos existen especies cuya senda evolutiva es sumamente ardua y prolongada. A diferencia de los dragones, que nacen con un poder colosal desde el cascarón, las serpientes recién nacidas no se diferencian mucho de vulgares gusanos. La Serpiente Medusa es una anomalía extraordinaria, un espécimen cumbre de esa cadena." Zain había cabalgado al lado de Gunther en múltiples campañas. Su conocimiento teórico sobre las criaturas salvajes no desmerecía en absoluto al de un rastreador profesional. "De entre un millar de crías, apenas una o dos con suerte lograrán sobrevivir y ascender hasta convertirse en una serpiente gigante." "Entiendo." En ese momento, Oliver intervino con tono pausado: "Mi buen caballero, esa proporción es aplicable a las regiones montañosas. Pero el Gran Bosque se rige por leyes por completo diferentes." "¿De verdad?" Lejos de molestarse por la corrección, Zain prestó atención con interés profesional. "Los monstruos del Gran Bosque evolucionan siguiendo senderos sumamente caprichosos e impredecibles. Como bien sabrá la señorita, que sean crías de una Serpiente Medusa no garantiza en absoluto que muten en esa misma especie." Rania asintió con entusiasmo infantil. Zain hizo lo propio. "Dado que el Gran Bosque goza de un ecosistema tan desbordante, la biodiversidad de sus monstruos es la más colosal del mundo. Además, ante la abundancia inacabable de presas, surgen monstruos colosales con pasmosa facilidad. De entre mil crías, fácilmente más de cinco alcanzarán el rango de una serpiente gigante." "Eso suena aterrador..." "E incluso podría nacer un ejemplar que mute en una dirección completamente inverosímil, superando con creces la jerarquía de una serpiente común." "¿Algo como un Leviatán?" Los ojos de Rania centellearon con un brillo de pura fascinación. El Leviatán era una bestia legendaria descrita en las páginas del compendio que sostenía entre sus manos. Un monstruo serpentino de proporciones colosales sumergido en las profundidades abisales, cuyo cuerpo era tan titánico que, si llegara a erguirse sobre las aguas, reduciría el nivel de los océanos de todo el planeta. Oliver esbozó una media sonrisa cómplice. "En efecto, tal vez algo semejante a un Leviatán. Aunque dudo mucho que la legendaria Serpiente del Fin exista en el mundo real." "Mmm... Pero el libro lo menciona con claridad." "No todo lo que los sabios plasman en el pergamino debe tomarse como una verdad incuestionable. Ah, por cierto, ahora que lo recuerdo... El capitán de la guardia mencionó un detalle curioso sobre las crías fugitivas. Afirmó que entre la marea de serpientes había un ejemplar completamente blanco en solitario." "¿De verdad?" El capitán de la guardia se hallaba bajo arresto disciplinario por permitir la fuga de varios ejemplares durante la purga de la caverna. Sin embargo, el señor feudal era consciente de su probada valía militar, por lo que era un hecho que el castigo le sería levantado muy pronto. Y según las declaraciones oficiales del capitán, entre las crías avistó una sierpe blanca como la nieve. "Señaló que parecía una criatura diminuta y frágil, pero en realidad esa clase de especímenes son los más temibles." "¿Por qué motivo?" "Porque existen elevadas probabilidades de que se trate de una mutación congénita. Y las mutaciones siempre desembocan en desenlaces imposibles de prever." "Si era tan pequeña y débil, ¿no habrá muerto ya en la espesura?" "Si logró salir con vida... y si llega a evolucionar, el panorama cambiará por completo. El peligro capital de los monstruos reside en su potencial ilimitado de fortalecimiento. Cuanto más débil es el punto de partida de una criatura, mayor es el número de metamorfosis sucesivas que puede experimentar, y eso significa que su techo de peligrosidad final es infinitamente más alto." Aquel viejo cazador que hasta hacía un momento bromeaba con desparpajo se había tornado repentinamente severo y solemne. Aspiró una bocanada de su pipa y preguntó con curiosidad: "Por cierto, milady, veo que siente una devoción desmedida por la Serpiente Medusa." "Es que las serpientes son mi linaje de monstruos favorito." "¡Vaya gusto tan refinado y perspicaz tiene usted!" Al escuchar el intercambio, a Zain comenzó a dolerle la cabeza. ¿Acaso esta era una conversación apropiada entre un mercenario andrajoso y la heredera de un feudo noble? "Ah, se me olvidaba una duda crucial. ¿Este monstruo también pertenece a la estirpe serpentina?" Rania abrió el pesado tomo enciclopédico y le mostró una página específica. El folio contenía una minuciosa descripción acompañada de un grabado ilustrativo. "Se trata de un Cocatrix." "Sí, no tenía claro si formaba parte de la familia de las serpientes." "No puede considerarse estrictamente una serpiente. En rigor, clasifica dentro de la categoría de las quimeras. Es un espécimen extraordinariamente raro. Quienes se cruzan en su camino suelen experimentar uno de dos destinos inevitables." "¿Cuáles son?" "O perecen masacrados y devorados en el acto... o se transforman en hombres inmensamente ricos de la noche a la mañana." "¿Inmensamente ricos...?" Justo en el instante en que Oliver se disponía a desvelar el secreto... "¡Señorita Rania!" Una doncella del servicio doméstico se aproximó corriendo a toda prisa, con la respiración entrecortada. "Hoy le corresponde la lección ceremonial del té, ¿cómo se le ocurre escaparse de los salones?" "E-es que se me pasó por alto la hora..." "¡Pues debe regresar de inmediato!" "Solo permíteme cinco minutos más para..." "¡De ninguna manera!" Rania se vio obligada a retirarse con el ceño fruncido y un mohín de profunda contrariedad. Oliver soltó una nueva carcajada al verla marchar resignada. Con la partida de la jovencita, el silencio se apoderó de nuevo del rincón. Y en medio de esa pesada calma, un grito mudo comenzó a atormentar el cerebro del joven caballero: '¡¿Pero por qué demonios te haces inmensamente rico?!' La conversación había quedado truncada en el momento de mayor intriga. Sin embargo, el orgullo marcial de un caballero distinguido le impedía rebajarse a formular la pregunta por cuenta propia. Zain no tuvo más remedio que tragar saliva y ahogar su exasperación en el más absoluto mutismo. \* \* \* ¡Kikirikííí! Hundí la cabeza profundamente entre los pliegues de mi propio cuerpo. A diferencia de otros vertebrados, los órganos auditivos de las serpientes se encuentran integrados en la estructura ósea del cráneo. Tal vez por esa peculiaridad anatómica... El estruendo producido por aquel maldito pajarraco me retumbaba en el cerebro con una violencia insoportable. '¿Por qué demonios sigue berreando sin parar?' Y lo peor de todo era que su canto ya no provenía de una colina lejana. Sonaba como si estuviera parado prácticamente en la puerta de mi casa. ¡Kikirikíiii! El estrépito sonó a escasos metros. En una fracción de segundo, el sopor del sueño se disipó por completo y cada una de las escamas de mi cuerpo se erizó de pura tensión. Alcé la cabeza en vilo. Mi \[Instinto de Supervivencia\] chillaba con desesperación en mi interior. '¡Hay algo terrible afuera! ¡Hay una amenaza mortal al acecho, así que entierra la cabeza en el suelo y finge estar muerto!' '¡O huye de inmediato por tu vida!' El instinto siempre emitía sus advertencias de la manera más cruda e incómoda posible. Tenía la opción de asomarme para calibrar la amenaza, o permanecer inmóvil fingiendo ignorancia dentro de mi refugio de madera. Era imposible adivinar cuál de las dos alternativas representaba el camino hacia la salvación. ¡Crac, pum! Un estruendo demoledor sacudió el exterior cuando algo se estrelló violentamente contra un tronco. No era mi propio árbol seco, pero el crujido de la madera partida evidenció que un árbol vecino acababa de ser derribado de cuajo. Opté por no quedarme de brazos cruzados. Me deslicé cautelosamente hacia afuera por el nudo de madera. La noche aún reinaba en la cuenca; el amanecer no había despuntado. Reinaban las tinieblas, pero gracias a mi \[Visión Nocturna\] distinguía el entorno con absoluta claridad. A escasos palmos de mi posición se hallaba la recién casada del matrimonio de ciempiés. 'Buenos días, vecina... ¿Acaso sabe qué está sucediendo?' Estuve a punto de transmitirle la pregunta, pero me congelé en el sitio. La ciempiés permanecía completamente inmóvil y petrificada. Y no se trataba de una metáfora: su cuerpo entero se había transformado literalmente en una escultura de piedra sólida. Una oleada de espanto me heló las entrañas. Solo conocía a un monstruo capaz de convertir a sus presas en roca de esa manera fulminante. '¿Acaso... mamá?' 'No, ¿acaso será papá?' '¿Habrá regresado el padre al que jamás llegué a conocer para reunirse con su descendencia?' "¡Kriiiik!" Un rugido estridente y monstruoso desgarró la oscuridad. El macho de los ciempiés gigantes se encontraba librando una encarnizada batalla a muerte contra una criatura aterradora. La apariencia física de aquel atacante era una abominación indescriptible. Ostentaba la cabeza de un gallo enfurecido, el torso escamoso de un reptil acorazado y la cola sinuosa de una serpiente. Una quimera nauseabunda y letal. ────────────── 【Cocatrix Nv. 12】 ────────────── Ese era el nombre del implacable asaltante nocturno. \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 9 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.