Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 10 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¿Qué clase de abominación viviente era esa?
La cabeza resultaba sumamente familiar: era la de un gallo común y corriente.
Una cresta escarlata y carnosa se agitaba con furia sobre su cráneo, mientras que sus globos oculares exhibían esa inexpresividad vacía y desalmada tan característica de las aves de corral.
El torso, en cambio, era una auténtica aberración.
El plumaje ralo y desprendido dejaba al descubierto una piel cenicienta, rugosa y endurecida.
Evocaba de inmediato a los reptiles prehistóricos; para ser exactos, recordaba la complexión de un dinosaurio.
Considerando que los dinosaurios eran los antepasados directos de las aves, tal vez semejante fisonomía guardara cierta lógica evolutiva.
Y en cuanto a la cola, el diseño desafiaba todo raciocinio.
Era indudablemente la cola de una serpiente.
Una estructura alargada y musculosa que se retorcía y ondeaba como si poseyera vida propia.
El conjunto entero parecía una quimera grotesca nacida de la unión forzada de múltiples especies.
Si al menos hubiera tenido el tamaño de un gallo doméstico, no habría problema, pero aquella fiera superaba con creces la estatura de un hombre adulto.
Su corpulencia no desmerecía en absoluto a la del Jaguar Cornudo.
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【Cocatrix Nv. 12】
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Lo más alarmante residía en la escueta ventana de estado.
Nivel 12. Si bien un nivel alto no siempre equivalía a una superioridad invencible, aquella criatura era incuestionablemente letal.
Prueba de ello era que resultaba imposible percibir más información sobre sus rasgos o habilidades más allá de su nombre y su rango.
Ocurría exactamente lo mismo que con las fieras dominantes como el jaguar.
Ante un monstruo de ese calibre, la única respuesta sensata dictada por la prudencia era emprender la huida.
Sin embargo, el macho de los ciempiés no retrocedió.
Lejos de acobardarse, se abalanzó con temeridad contra un rival que lo duplicaba en volumen.
Cargó a una velocidad vertiginosa impulsado por su centenar de patas articuladas.
Trepó con ferocidad por el torso del Cocatrix y le clavó los colmillos venenosos en la carne.
Una determinación conmovedora.
Solo existía un motivo capaz de empujar a un ser vivo a semejante despliegue de heroísmo suicida:
Detrás de él se encontraba su esposa.
Su compañera recién casada permanecía inmóvil, convertida en una estatua de roca.
Hice de inmediato lo único que estaba a mi alcance.
Aunque resultara violento e incómodo, no me quedó más remedio que morder a la esposa ajena. Era una situación de extrema urgencia médica.
Mis colmillos no llegaron a perforar su coraza petrificada, pero un chorro continuo de veneno bañó su superficie.
Tras la reciente evolución, el flujo de mis toxinas brotaba con una densidad y una pureza incomparablemente superiores.
'¡Funciona! ¡Está dando resultado!'
Decidí apostar por mi experiencia previa en la cueva Sumgol, y la jugada fue acertada.
A partir del punto impregnado por mi fluido venenoso, la coloración natural de la ciempiés comenzó a regenerarse lentamente desde la piedra.
Fiese una Serpiente Medusa o un Cocatrix, el principio mágico que regía la petrificación compartía una raíz común.
¡Crac!
Un sonido desgarrador me obligó a volver la cabeza en vilo.
La escena que presencié me dejó paralizado por el horror.
El cuerpo del ciempiés macho acababa de ser partido limpiamente en dos mitades.
El Cocatrix lo había destrozado con un brutal zarpazo de sus garras.
A pesar de semejante mutilación, el ciempiés seguía con vida.
Arrastrando sus vísceras intentó cerrarle el paso al invasor, pero la carrera del monstruo alado era incontenible.
La dirección hacia la que avanzaba la fiera apuntaba directamente hacia la esposa petrificada y hacia mí.
Los colmillos del ciempiés no eran débiles, pero el Cocatrix no mostraba la menor señal de ralentización ni decaimiento.
Era evidente que poseía una elevada resistencia a las toxinas.
Si aquellas pesadas extremidades me pisaban, moriría aplastado al instante.
Crucé miradas con la fiera.
En situaciones límite como esta, la mejor decisión solía consistir en obrar en sentido exactamente opuesto a los impulsos del pánico.
Me deslicé a toda velocidad de frente hacia el monstruo.
Gracias a la maduración de \[Reptar Rápido\], mi aceleración sobre la tierra era formidable.
El Cocatrix abrió el pico y soltó un alarido ensordecedor:
"¡Krieckkk!"
Un rugido atronador que no desmerecía al bramido del Jaguar Cornudo sacudió el suelo bajo mis escamas.
'¿Pero qué demonios te pasa? ¿Acaso eres un guerrero Rekkon soltando el Canto del Alba?'
En el preciso instante en que sus afiladas garras descendieron para pisotearme contra el polvo...
Tensé la musculatura de todo mi cuerpo y me propulsé hacia las alturas.
Todavía conservaba activa la habilidad tomada prestada del conejo.
\[El dominio de Salto aumenta drásticamente. Salto Nv. 1 ha subido a Salto Nv. 2.\]
\[Has adquirido la habilidad 'Salto' de forma permanente.\]
'¿Las habilidades prestadas pueden madurar e integrarse en el organismo?'
La notificación me anunció que la técnica se había convertido en una facultad propia y definitiva.
Sin embargo, el peligro que me rodeaba era demasiado asfixiante como para celebrar el acontecimiento.
El monstruo volvió a actuar con la fiereza de un coloso rapaz.
Arrojó su colosal pico curvado en pleno vuelo para ensartarme en el aire como a un insecto.
Ondeé mi cuerpo como una cinta de seda danzante en el vacío.
Conseguí esquivar el picotazo por un pelo.
Fue en esa milésima de segundo cuando mi mirada se cruzó directamente con los ojos dorados del Cocatrix.
Un escalofrío electrizante me recorrió la espina dorsal.
Mamá Medusa convertía en piedra a cualquier ser vivo con solo sostenerle la mirada.
Sabiendo que esta bestia había petrificado a la joven vecina, cerré los ojos con todas mis fuerzas.
Cerrar los ojos en medio de un combate a muerte era una auténtica locura, pero no tenía alternativa.
De inmediato, una punzada ardiente me atravesó el flanco.
Abrí los ojos de golpe.
Divisé la cola serpentina del monstruo retirándose tras rozar mi cuerpo.
En el extremo de aquella extremidad se alzaba un aguijón negro y afilado como un estilete.
'Maldito cobarde... ¡Las serpientes de verdad no tenemos un aguijón en la cola!'
Caí desplomado sobre la tierra.
La rigidez cadavérica comenzó a extenderse por mi anatomía.
La petrificación del Cocatrix no se transmitía a través del contacto visual.
Una técnica visual tan refinada era un privilegio exclusivo de bestias supremas como mi madre.
Mientras tanto, el monstruo continuó su carrera inercial y embistió de lleno contra la ciempiés recién casada.
¡Bummm!
Ningún accidente de tránsito imaginable podría haber resultado tan devastador.
Incapaz de completar a tiempo la disolución de la piedra, la ciempiés estalló en incontables fragmentos de roca que volaron por los aires.
Aquella criatura de noble corazón que me había obsequiado una rana fresca como gesto de vecindad...
Su apacible sonrisa jamás volvería a iluminar este rincón de la floresta.
Los trozos de roca rodaron inertes por el barro.
Habiendo destrozado sin piedad a la esposa de su adversario, el Cocatrix comenzó a escarbar entre los escombros de piedra con la punta del pico sin la menor muestra de remordimiento.
Buscaba algo con desesperación.
Y el marido que acababa de presenciar la aniquilación de su compañera...
"¡Kriiiiiik!"
Soltó un alarido desgarrador preñado de una agonía infinita.
¿Quién se atrevía a sostener que los artrópodos carecían de sentimientos?
Aquel macho amaba a su pareja con devoción absoluta.
Arrastrando su medio cuerpo mutilado, se arrojó con furia ciega sobre el lomo del Cocatrix.
Quise gritarle que se detuviera.
'¡Basta! ¡Si lo atacas ahora solo encontrarás una muerte inútil!'
Por desgracia, la fiera no albergaba la menor intención de mostrar clemencia.
Si dos de ellos no habían sido capaces de someterlo, un cuerpo partido por la mitad jamás podría inclinar la balanza.
El Cocatrix redujo al ciempiés macho con pasmosa facilidad.
Plantó su pesada pata sobre el torso del artrópodo y este quedó completamente inmovilizado bajo su peso descomunal.
Acto seguido, el pico de la bestia cayó en picado como un martillo de guerra.
Aquel monstruo con cabeza de gallo poseía un raciocinio táctico perturbador.
Comprendía conceptos que iban mucho más allá de simplemente matar para saciarse.
En lugar de destrozarle la cabeza, le cercenó con precisión quirúrgica cada una de las patas restantes.
Y con la misma frialdad, le arrancó de cuajo sus peligrosos colmillos venenosos.
Una vez que el ciempiés quedó reducido a un tronco indefenso, el Cocatrix lo aprisionó firmemente con su cola de serpiente.
Y de paso, me atrapó a mí también en la misma lazada.
'Maldita sea, ¿por qué me llevas a mí también?'
¿Acaso ni siquiera se había percatado de mi presencia?
En comparación con la envergadura de aquella mole, mi tamaño resultaba insignificante.
Al enroscar al ciempiés para transportarlo, mi cuerpo quedó atrapado entre los pliegues de su cola.
Si no escapé antes no fue por falta de voluntad, sino porque me hallaba prácticamente petrificado.
\[Has adquirido Resistencia a la Petrificación Nv. 1.\]
'Vaya, pero qué oportuno...'
Siendo un heredero legítimo que portaba la sangre y las toxinas de Mamá Medusa, guardaba la secreta esperanza de gozar de inmunidad natural contra la petrificación.
La realidad había resultado ser mucho más amarga.
Apenas el aguijón me rozó la piel, la dureza pétrea se propagó a través de mi carne.
No obstante, la calcificación no logró alcanzar mi cabeza.
La petrificación se detuvo abruptamente a la altura del cuello.
Probablemente se debiera al flujo constante de los sacos de veneno ubicados en el cráneo.
Incluso en este instante sentía un cosquilleo febril en la base de la nuca.
\[El dominio de Resistencia a la Petrificación aumenta con rapidez.\]
A este ritmo, el efecto mineralizante se disolvería por sí solo con el paso de los minutos.
Sea como fuere, mi situación actual era la de un prisionero transportado al matadero.
El Cocatrix emprendió una veloz carrera portando al ciempiés como botín de guerra.
Su velocidad era extraordinaria; se desplazaba con la agilidad zancuda de un avestruz gigante.
Pese al trote frenético, la cabeza y la cola permanecían asombrosamente estables.
'Debo admitir que la suspensión de este viaje es de primera categoría.'
Contemplé el cuerpo desmadejado del ciempiés macho.
Pobre vecino.
Se hallaba en un estado lamentable.
Por sus heridas abiertas y las articulaciones cercenadas brotaba una abundante secreción amarillenta.
Espuma blancuzca burbujeaba de sus fauces rotas.
Sus ojos, antaño encendidos en un brillo bermejo, perdían su luz con lentitud inexorable.
Por muy tenaz que fuera la vitalidad de una bestia mágica, la muerte se cernía sobre él sin posibilidad de retorno.
Qué tragedia tan espantosa desatada en plena madrugada.
Sentí una profunda compasión por aquel ser agonizante.
Quizá yo no fuera el más indicado para apiadarme de nadie, pues en cualquier momento podía terminar devorado por la misma fiera.
Aun así, la mirada vacía de aquel animal incapaz de vengar a su amada transmitía una tristeza desgarradora.
Hasta las criaturas más insignificantes albergaban un alma en su interior.
El cielo comenzaba a clarear en el oriente.
Una pálida claridad matutina empezó a disipar las tinieblas de la floresta.
El Cocatrix continuó su marcha infatigable.
Para entonces, la rigidez pétrea de mis escamas se había disipado casi por completo.
Bastaba con soltarme de la cola y dejarme caer entre la maleza para ponerme a salvo.
Fue en ese preciso instante.
El ciempiés moribundo me miró fijamente y agitó sus antenas quebradas con un temblor agónico.
Comenzó a expulsar densas bocanadas de espuma sanguinolenta.
Y de pronto, algo emergió desde lo más profundo de sus mandíbulas.
'No me digas que eso es...'
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【Núcleo Interno: Ciempiés Gigante de Dientes Rojos】
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La misma perla espiritual que el matrimonio de ciempiés había estado forjando pacientemente la tarde anterior.
¿Acaso el Cocatrix había cruzado la cuenca entera y desatado semejante carnicería únicamente para arrebatarles esa joya?
No tenía forma de corroborarlo.
Pero, ¿por qué razón el ciempiés acababa de vomitar su propio núcleo ante mis ojos?
¿Acaso pretendía entregármelo?
El macho agitó débilmente la punta de sus antenas.
'Así es, tómalo tú.'
Imaginé esa respuesta en mi mente.
Jamás sabría cuál era su verdadera intención biológica.
Sin embargo, el cuerpo del ciempiés se tornaba cada vez más frío e inmóvil.
Sus antenas cayeron lánguidas y el brillo de sus ojos se apagó de manera definitiva.
La fuerza de sus mandíbulas se desvaneció y la esfera brillante resbaló hacia el vacío.
¡Plas!
Atrapé el núcleo interno al vuelo con mis colmillos antes de que cayera al suelo.
Habría sido un desperdicio imperdonable dejarlo perderse en el camino.
Sabía intensamente a fluidos orgánicos de ciempiés.
Unas lágrimas saladas brotaron de mis ojos.
No, no eran lágrimas de duelo; era simplemente la secreción ocular provocada por el contacto con los fluidos corporales del insecto.
\[Has consumido un Núcleo Interno.\]
Desconocía qué clase de transformaciones desataría en mi organismo.
Pero una cosa era segura: había recibido su legado.
Un torrente de calor abrasador comenzó a hervir en el fondo de mis entrañas.
\* \* \*
El sol asomó tímidamente sobre la cresta de los acantilados.
La oscuridad de la madrugada se retiró por completo y el alba bañó la cuenca rocosa.
El Cocatrix alcanzó por fin su guarida.
Siguiendo sus instintos territoriales, alzó el pico y soltó un potente alarido de júbilo:
"¡Kikirikíiii!"
El canto matutino de la victoria.
Había dado caza con éxito a los ciempiés que llevaba rastreando durante días.
Había triunfado en la cacería, pero no logró hallar la recompensa que ansiaba entre los restos de la hembra.
Una mezcla de orgullo salvaje y sorda frustración flotaba en su comportamiento.
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【Cocatrix Nv. 12】
【Rasgos】
\[Avaricia de Tesoros\], \[Perspicacia\]
【Habilidades】
\[Petrificación Nv. 4\], \[Salto Nv. 6\], \[Aceleración Nv. 5\], \[Coletazo Nv. 7\], \[Percepción Térmica Nv. 3\], \[Detección de Maná Nv. 2\], \[Rastreo Nv. 5\], \[Resistencia al Veneno Nv. 9\]
【Estado】
\[Orgulloso\], \[Decepcionado\]
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Su refugio era una caverna.
Habitar una cueva natural constituía una prueba irrefutable de la jerarquía de un depredador dominante.
No obstante, el cubil del Cocatrix presentaba peculiaridades asombrosas.
Aunque la boca exterior parecía una gruta común, en cuanto se traspasaba el umbral emergían suelos nivelados y muros de piedra perfectamente tallados.
Era un recinto de manufactura artificial.
Sin embargo, la estructura debía de llevar siglos abandonada, a juzgar por los derrumbes y las grietas que agrietaban la mampostería.
Al internarse por el corredor, apareció un tramo cuyo pavimento estaba recubierto de baldosas ornamentales.
Los ojos del Cocatrix destellaron con un fulgor azulado.
Aquel animal poseía una habilidad para detectar corrientes mágicas.
Pese a haber transitado por ese pasillo en incontables ocasiones, verificó con cautela la posición exacta de las baldosas que emitían un resplandor escarlata brillante.
Dando saltos calculados, sorteó meticulosamente los puntos peligrosos para no pisar las baldosas activas.
¿Quién se atrevería a calificar a semejante bestia de simple cabeza de gallo?
El Cocatrix demostraba poseer una inteligencia notable.
Incluso manifestaba una inclinación obsesiva por acumular objetos resplandecientes y artefactos valiosos.
La fiera se detuvo ante un gigantesco portón de piedra sellado.
Jamás había intentado cruzarlo ni conocía el método para abrirlo.
Aun así, hasta ese umbral constituía el refugio más seguro e inexpugnable de toda la región, a salvo de intrusos.
El monstruo emitió una serie de cloqueos satisfechos.
En aquel rincón se acumulaban piedras brillantes, corazas oxidadas, armas melladas e incluso ornatos de oro puro que había recogido por el bosque.
Era el auténtico tesoro de una bestia codiciosa.
Allí mismo se dispuso a desmembrar el cadáver del ciempiés macho para devorarlo.
Con un poco de suerte, la perla mágica que tanto codiciaba descansaría en el interior de sus entrañas.
Fue precisamente por saber que los ciempiés gigantes cultivaban núcleos internos por lo que había seguido su rastro con tanta paciencia.
¡Plaf!
El Cocatrix arrojó los restos mutilados al suelo y comenzó a picotearlos con saña.
Fue en ese preciso instante.
Una silueta blanca y resplandeciente salió disparada como un relámpago entre las patas traseras del monstruo.
Por supuesto.
Aquella figura blanquecina no era otra que este distinguido servidor.
¡La serpiente blanca más peligrosa de la creación!
A ojos del Cocatrix, mi diminuta figura no representaba la menor amenaza.
Inclinó la cabeza a un lado con desconcierto aviar, como preguntándose qué hacía semejante gusano correteando por sus dominios.
Pero yo avancé sin titubear un solo milímetro.
Al asimilar por completo el núcleo interno en mi estómago, una transformación silenciosa sacudió mi constitución.
\[Has consumido un Núcleo Interno; tu categoría y jerarquía ascienden.\]
\[Tu rango de percepción visual se ha expandido en alcance y nitidez.\]
Al principio creí que el beneficio era modesto.
Qué equivocado estaba.
El legado final del matrimonio de ciempiés me había otorgado una ventaja táctica invaluable.
Ahora podía verlas con absoluta claridad.
Todas y cada una de las habilidades del Cocatrix.
Y no solo eso.
Ante mis ojos apareció la descripción exacta del recinto subterráneo:
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【Mazmorra: Residencia Temporal del Mago Hada Pellerian】
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'¡¿Cómo dices?!'
'¡¿En este mundo existen mazmorras con trampas y magia antigua?!'
Poder visualizar la lista de habilidades del Cocatrix significaba una sola cosa: ahora estaba en condiciones de tomar prestadas sus facultades.
Al ver cómo el monstruo saltaba de forma peculiar entre el embaldosado, activé de inmediato \[Cuerno Prestado\] para pedirle \[Detección de Maná Nv. 2\].
Una genialidad táctica indiscutible.
Gracias a esa visión mágica, confirmé que el monstruo evitaba pisar las losas impregnadas de luz bermeja.
Y justo frente a mí se alzaba el monumental portón de piedra.
La manija metálica que aseguraba la entrada resplandecía con una intensa aura carmesí.
Me lancé en línea recta hacia ese mecanismo.
El Cocatrix reaccionó con furia y emprendió la persecución a mis espaldas.
Era una fiera veloz, pero insuficiente para alcanzarme en distancias cortas.
Yo contaba con \[Salto\].
Me propulsé por el aire con un brinco elástico y mordí la manija escarlata con todas mis fuerzas.
¡Clanc!
Un chasquido mecánico retumbó en las entrañas de la roca.
Y el Cocatrix, ciego de ira, alcanzó la posición exacta frente al umbral.
'Te tengo.'
Había divisado con perfecta antelación los sospechosos orificios tallados en la bóveda del techo.
Desde las alturas comenzó a llover una cascada implacable de pesadas lanzas de acero.
¡Trac, cataplum!
Incapaz de frenar a tiempo su propia inercia, el cuerpo del Cocatrix fue atravesado de parte a parte por múltiples proyectiles consecutivos.
Plumas sangrientas salpicaron las paredes mientras su cola serpentina azotaba el suelo en espasmos agónicos.
La resistencia duró apenas unos segundos.
Ensartado por media docena de astas de hierro, el monstruo inclinó la cabeza y quedó completamente inerte.
Vaya brocheta de pollo tan extravagante.
Si alguien intentara comercializar un platillo semejante en la ciudad, le clausurarían el restaurante en el acto por atentado a la salud pública.
\[¡Has subido de nivel!\]
\[¡Has subido de nivel!\]
\[¡Has subido de nivel!\]
\[¡Has subido de nivel!\]
Solté la manija metálica y caí suavemente sobre el suelo de losas.
Giré la cabeza y contemplé los restos despedazados del ciempiés macho que yacían a corta distancia.
'Amigo mío... tu muerte ha sido vengada.'
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 11
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 10
Estás leyendo el capítulo 10 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.