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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 60 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Quizás para algunos suene decepcionante. En especial, si los tres hermanos, que estaban tan emocionados creyendo que tendrían un nuevo papá, llegaran a escucharlo, se desilusionarían enormemente, pero... No le estaba pidiendo una cita a Mamá Ciempiés. ¡Mucho menos tenía la más mínima intención de convertirme en su nuevo esposo! ¿Acaso no era de sentido común? Yo soy una serpiente y ella es un ciempiés. Para empezar, pertenecemos a especies distintas. Es verdad que Mamá Ciempiés tiene un temperamento refinado y un corazón bondadoso, al tiempo que resulta ser una encantadora hembra mayor con determinación cuando la situación lo amerita. Además de ser formidablemente fuerte. Sin embargo, siendo sincero, su apariencia... no es mi tipo. Mi tipo son las de extremidades esbeltas y alargadas, y de piel tersa. Bueno, es cierto que las patas de Mamá Ciempiés son bastante delgadas en comparación con el tamaño de su cuerpo. Y aunque no tenga piel, su caparazón sí es liso y brillante. ... Pero al menos no debería tener garras venenosas ni antenas. Eso sí que no pienso transigirlo. Esto era una propuesta de reclutamiento. Una oferta al comandante enemigo, el ciempiés colosal, para que trajera a sus subordinados y se uniera a las Fieras del Zoológico. Si esta propuesta tenía éxito, el tablero de la contienda cambiaría por completo. Sería la auténtica consumación del plan de tripartición del reino. Nuestro Reino de Shu... no, nuestra facción, adquiriría un poder militar a la par de las otras dos. "¿Aún no responde?". Lamentablemente, el resultado de si la Doma había tenido éxito o fracasado no apareció de inmediato. Mamá Ciempiés permanecía inmóvil, limitándose a menear las antenas de un lado a otro. Parecía estar sumida en dudas. Por alguna razón, sentía que los nervios me consumían por dentro. '¿Por qué no me responde?'. Mamá Ciempiés miró a su alrededor con recelo. Pellerian advirtió: "¡Una araña!". 'Maldita sea'. Estaba seguro de haber comprobado que no había arañas en los alrededores. Cuando me pregunté de dónde demonios habían salido, para mi sorpresa, estaban saliendo a rastras del mismísimo túnel subterráneo por el que yo había emergido. Innumerables arañas completamente negras, del tamaño de una castaña, brotaban en masa. Mamá Ciempiés rugió: "¡Kee-et!". \[Has fracasado en domar a 'Ciempiés Colosal Dientes Carmesí - Nv. 60'\] '¡Maldición!'. Una oleada de furia me invadió contra las arañas por arruinar un asunto tan crucial. ¡Ni siquiera contemplé la posibilidad de que la persuasión fracasara! Supongo que pecaba de un exceso de confianza infundado. Aun así, la relación entre Mamá Ciempiés y yo no se volvió incómoda. Ella dio un paso al frente como protegiéndome. No parecía tenerles miedo a aquellas pequeñas arañas. \*Fshhh, fshhh.\* Las arañas comenzaron a aglomerarse en un solo punto. Como por arte de magia, el enjambre se convirtió en una única araña gigantesca. La Tarántula Rostro Demoníaco. Aquella siniestra araña que había divisado a la distancia. Aquel monstruo que probablemente era el rival del ciempiés colosal se manifestó ante nosotros. El ciempiés colosal sacudió sus antenas de forma amenazante. Que esa araña apareciera de improviso aquí significaba... "Ha urdido, un plan, bastante entretenido, serpiente". Los labios en su abdomen se retorcieron. 'Vaya, ¿lo escuchó absolutamente todo?'. "Como era de esperar, del líder, de una manada". Aunque hablaba a trompicones, su tono resultaba educado. Sin embargo, ¿acaso esta araña no sabía que hablar con semejante cortesía formal la hacía parecer todavía más villanesca? 'Bien, ahora que el plan ha quedado al descubierto, mataré a esta araña aquí mismo'. 'Y si veo que no puedo matarla, huiré de inmediato'. Enrosqué mi cuerpo sutilmente. Parecía que Mamá Ciempiés pensaba lo mismo respecto a despachar a la araña en este lugar. Los insectos bajo el dominio del ciempiés colosal comenzaron a congregarse lentamente. Lo mismo ocurría con el bando contrario. Quizás porque el túnel ya conectaba con otra parte, arañas sin número salían a gatas de aquel agujero como desquiciadas. Una situación al borde del estallido. Justo cuando me devanaba los sesos calculando dónde estaría su corazón mientras preparaba el Salto Devoracorazones: "Están teniendo, un malentendido. No tengo intención, de hacerles daño". El rostro en el abdomen de la araña esbozó una mueca jocosa. "Es una idea, excelente. De todos modos, ¿acaso nuestra relación, no era pésima desde un principio?". "Kke-kke". Mamá Ciempiés también asintió. Me deslicé discretamente hacia adelante. '¿Y bien? ¿Eso significa que te harás de la vista gorda?'. "Así, es". Sorprendentemente, la comunicación con este sujeto fluía bastante bien. Un 0,9 en la escala de Nanaruk. Pero en nivel de antipatía, se llevaba un 1,2 comparado con el chimpancé plateado. "Ya sabes que este tipo es sumamente sospechoso, ¿verdad?". '¿Cómo no iba a saberlo?'. Tan solo sentía curiosidad por sus intenciones. Por eso, pregunté sin rodeos: '¿Por qué? ¿Vas a pasar por alto la traición de una camarada solo porque no se llevan bien?'. "¿Camarada?". La araña abrió los ojos de par en par. 'Ya veo, así que para ella los ciempiés no son camaradas'. "¿Traición?". Y la traición tampoco. "Ninguna, de las dos. Nosotros somos, una colonia. Yo no necesito, a ese ciempiés ni a sus bichos". A decir verdad, tenía sentido. Desde su perspectiva, Mamá Ciempiés no era más que una molestia que se quedaba con una parte de los puntos de experiencia que Riokku compartía. Además, que las arañas y los ciempiés se llevaran a matar parecía ser casi una ley natural en este mundo. "Por lo tanto, que se marchen por su propio pie es algo magnífico". 'Pero ese Riokku no pensará lo mismo'. "Se refiere, al monstruo del pantano". Como era de esperar, al mencionar a su líder no había ni una pizca de respeto o afecto. Al tener un rostro humanoide, resultaba fácil descifrar sus expresiones. En realidad, saqué a colación a Riokku para sondear el terreno. ¿Qué tan elevado sería el intelecto de Riokku? ¿Acaso intentaría proteger a sus subordinados, o al menos albergaría cierto sentido de posesión sobre ellos? "Tiene, razón. Se pondrá, furioso". 'Mal asunto'. Si a ese sujeto no le importara, habría sido fácil llevarme a Mamá Ciempiés. "Por eso, le propongo un trato. A la serpiente". La araña levantó sus patas delanteras con perfidia. "Yo, me haré de la vista gorda. Llévese al ciempiés. A cambio...". '¿A cambio de qué?'. "Ahora no puede ser. Pronto, comenzará la batalla. Entre el monstruo del pantano y el mono plateado. Llévesela después de eso. Haré la vista gorda". Esa era la propuesta de la araña. Que pasaría por alto el reclutamiento de Mamá Ciempiés si esperaba hasta que Riokku y los monos lucharan. A primera vista, no parecía una mala oferta. Alcé la cola en señal de que lo pensaría por un momento. Luego, junto a Mamá Ciempiés, deliberé en voz baja con Pellerian. "No perdemos nada con escucharla". 'Me decepciona'. "¿Qué?". 'Se nota que no conoce los fundamentos básicos de una negociación'. Pellerian puso una expresión ofendida. "Explícate". 'Siendo tan blando no se llega a ninguna parte en una negociación'. Esto era algo que había aprendido en carne propia en mi vida anterior. Al negociar, jamás debes mostrar debilidad. 'Araña'. La araña con rostro humano me miró. 'Con solo eso no va a bastar'. "¿Qué, quiere decir?". 'Un trato no consiste en que solo una parte imponga condiciones. ¿Acaso esto no es una extorsión? Apareces de la nada y pretendes que hagamos lo que se te antoja'. "¿Qué significa, extorsión?". 'De todos modos, te da igual si Riokku se enfurece o no. Así que, si es un trato, tiene que haber un intercambio recíproco, a eso me refiero'. La expresión de la araña se tornó desconcertada. Como suponía, aunque hablara como un caballero, su intelecto no parecía ser muy elevado. Bastaba ver cómo se quedaba pasmada en cuanto le hablaba con un poco de complejidad. 'Te haré una contrapropuesta. Nos retiraremos pacíficamente junto con los ciempiés y, a continuación, atacaremos primero a los monos'. "¿Y después? ¿Cuando los monos mueran?". 'Entonces cada quien se las arreglará por su cuenta'. "Es... razonable". 'Tú también tienes que darnos una compensación. Ya sea material o lo que sea. En lo personal, yo...'. Lo solté con ligereza, como quien no quiere la cosa: '¿Acaso no tienes algún neidan que puedas darme?'. "... ¿Cómo lo supo?". '¿Qué cosa?'. "Que estoy fabricando... un neidan...". La araña se puso en guardia con recelo. ¿Que cómo lo sabía?... \[Tarántula Rostro Demoníaco - Nv. 65\] \[Rasgos\] \[Maquinador\], \[Artesano\] El rasgo \[Artesano\]. Era el mismo rasgo que poseía aquella entrañable pareja de ciempiés que tanto extrañaba. Además, ¿acaso no era una regla no escrita, incluso en las novelas de artes marciales, que una araña de rostro humano poseyera un neidan? La araña movió las patas delanteras como si lo estuviera sopesando. "Está bien... Espere... un momento, por favor". En cuanto la Tarántula Rostro Demoníaco se dio la vuelta, una marea de arañas diminutas cubrió su cuerpo. Daba la impresión de estar ocultando algo. Las pequeñas arañas volvieron a replegarse y la criatura extrajo lo que parecía ser una esfera completamente azabache. "¡Vaya!". A juzgar por su extraordinaria naturaleza mágica, sin duda se trataba de un auténtico neidan. Habiendo consumido ya dos con anterioridad, lo reconocí al instante. 'Me lo llevo'. "Espero... que cumpla su promesa". Volví a mirar hacia la mamá ciempiés una vez más. 'Entonces, nos vemos dentro de un momento'. "Kke-kke". Que pareciera tímida debía de ser fruto de mi imaginación. El túnel subterráneo por el que había venido seguramente estaría atestado de arañas a estas alturas. Y regresar por la superficie también era imposible. Le dirigí una última mirada a la araña. La criatura parecía estar esperando con ansias que me adentrara en el túnel. 'Te lo advierto. No intentes ninguna estupidez'. \[Has utilizado Retorno de Emergencia Nv. 20.\] Regresé junto a mi manada. \* \* \* Un cielo teñido de púrpura. Un aire pesado y denso debido a una concentración anormalmente abundante de naturaleza mágica. Innumerables bestias mágicas pululando sobre la tierra. Los rugidos ensordecedores que proferían, el hedor a sangre esparcido por doquier tras matarse y devorarse mutuamente. Y, por encima de todo, una sed de sangre que hendía los cielos. Dado que los líderes aún permanecían inmóviles, la gran contienda todavía no había comenzado. Sin embargo, solo era cuestión de tiempo. Después de todo, incluso Riokku, el líder supremo del Ejército de Insectos, babeaba a raudales. La criatura parecía desear masticar y engullir a las bestias mágicas en ese preciso instante. Aquel monstruo insecto estaba condenado a sufrir un hambre voraz infinita debido a los parásitos que atestaban sus entrañas. La Tarántula Rostro Demoníaco sabía de sobra que, en circunstancias normales, Riokku permanecía sumergido en el lodazal, tragándose continuamente el fango verdoso y excretándolo de inmediato en el mismo sitio para aplacar su apetito. Una criatura en verdad miserable y repugnante. Si aquel ser se había convertido en líder, era única y exclusivamente por ser el más colosal y poderoso. La araña albergaba su propia codicia. La codicia de adueñarse del Fruto Radiante. Y aquello no parecía del todo imposible. A decir verdad, a quien más recelaba no era a Riokku, sino al Ciempiés Colosal. La Tarántula Rostro Demoníaco ya había urdido un plan para aniquilar por completo al Ciempiés Colosal y a toda su estirpe en este mismo lugar. La intempestiva aparición de una pequeña serpiente había sido un imprevisto, pero... Se había apresurado a acudir solo para que le arrebataran su neidan. Pero bueno, era una pérdida asumible. Bastaría con barrer al ciempiés y a toda esa manada de animales; visto así, resultaba un precio bastante módico. La araña sonrió con astucia. ¡Cuánto esfuerzo le había costado contener la risa! Aquellos desgraciados jamás se habrían percatado del destino que pronto se les vendría encima. ¡Pooom! Fue en ese preciso instante. Los matorrales espinosos que envolvían las descomunales raíces del Árbol del Mundo prendieron en llamas. Las zarzas quedaron reducidas a cenizas en un parpadeo antes de desaparecer. Ahora daba comienzo. Y había un indicio aún más definitivo. "Ah, qué aroma tan dulce". Un hambre ardiente y punzante en las entrañas. Una saliva espesa que brotaba de las fauces por puro instinto. Una fragancia celestial se propagaba desde lo alto de aquellas raíces. El Fruto Radiante sin duda acababa de madurar. "¡Kkuiiiiiiiiii!". Rugió el Rey Insecto Riokku. "¡Kkuooor!". E incluso Silverback Achims se sumó al bramido. Las bestias mágicas se pusieron en marcha. En el choque frontal entre simios e insectos, los fluidos viscosos salpicaban por doquier mientras las extremidades de los monos salían despedidas hacia el cielo. Y la Tarántula Rostro Demoníaco contuvo sus impulsos a duras penas. A su alrededor, arañas del tamaño de perros salvajes formaban un círculo cerrado. Comenzó a preparar la habilidad más formidable en su haber. \[Maldición: Fractura de Ocho Patas\] Cada pata que se quebraba equivalía a desatar un poderoso conjuro mágico. En su origen, era una maldición concebida para emplearse partiéndose todas y cada una de las patas propias. Sin embargo, la Tarántula Rostro Demoníaco la sustituía ofreciendo a sus subordinadas como sacrificios individuales. Clavó su pata delantera sobre la cabeza de la que estaba al frente. ¡Crac! "La primera...". Fue justo en ese momento, cuando se disponía a consumar la maldición. Un aleteo. Se escuchó el batir de unas alas. No era el sonido de un insecto, sino el vuelo de un ave. ¿Por qué en un sitio como este? Al alzar la cabeza, distinguió a un loro de plumaje púrpura revoloteando. "¡Araña, araña! Destello". Incluso hablaba. Acto seguido, ascendió a gran velocidad hacia las alturas. La araña presintió algo funesto. A lo lejos. Incluso a gran distancia, aquella serpiente grande y magnífica clavaba su mirada con exactitud sobre la araña. ¿Cómo? ¿Desde cuándo? ¿Y por qué demonios tenía las fauces abiertas de par en par? Un destello. Una intensa luz se condensó en la boca de la gran serpiente. Que aquello era un haz de luz capaz de reducir a cenizas a casi cualquier bestia mágica, y que lo había concentrado sin la menor vacilación para dispararlo a máxima potencia... la Tarántula Rostro Demoníaco lo comprendió demasiado tarde. "Ah... serpiente". Esas fueron sus últimas palabras. El Rayo Destructor calcinó por completo a la Tarántula Rostro Demoníaco y a todas las arañas de sus alrededores. \* \* \* \[Se ha compartido la naturaleza mágica.\] \[Se ha compartido la naturaleza mágica.\] \[Se ha compartido la naturaleza mágica.\] \[Se ha compartido la naturaleza mágica.\] \[Se ha compartido la naturaleza mágica.\] ... Vaya. \[Has subido de nivel.\] \[Has subido de nivel.\] ¡Nada menos que dos niveles enteros! Había superado con creces todas mis expectativas. No, a ver, ¿cómo era posible? En teoría solo recibía una quinta parte de la naturaleza mágica compartida, ¿acaso una araña de nivel 63 era así de poderosa? ¿O es que sus mejores subordinadas estaban convenientemente agrupadas junto a ella? Y con razón me sorprendía, pues solo habíamos achicharrado un área reducida durante un breve instante para ahorrar la mayor cantidad posible del maná de mi padre. Todo había sido posible gracias al loro centinela que acababa de incorporar. "¿Cómo supiste que esa criatura te traicionaría?". 'Es una araña, ¿no?'. "¿Acaso eso es una respuesta?...". No se trataba de un odio injustificado hacia los arácnidos. En el preciso momento en que recibí el neidan, tuve la certeza absoluta de que debía liquidar a esa araña primero. \[Neidan Maldito: Tarántula Rostro Demoníaco\] Decía claramente que estaba maldito. Le había incrustado una maldición a mis espaldas en ese breve lapso. Una jugada equivalente a servir la comida acordada rociada en secreto con capsaicina pura. Sin duda alguna, era un bicho al que había que aniquilar primero. De pronto, volví a sacar el neidan para examinarlo. ¡Vaya! \[Neidan: Tarántula Rostro Demoníaco\] La descripción había cambiado. ¿Será que, al morir quien lanzó el maleficio, la maldición también se disipó? Excelente noticia. Se lo daré a mi padre más tarde. Guardé el neidan y me monté sobre Doña Gorila. 'Ahora nos reuniremos con el Ciempiés Colosal'. "¡En marcha!". Unirme a la mamá ciempiés mientras Riokku y el chimpancé plateado se despedazaban mutuamente. Ese era mi plan. "Espera". La voz de Pellerian sonó apresurada. Giré la cabeza hacia donde él señalaba, contemplando la raíz central. Simios e insectos combatían con salvajismo atroz. Justo como esperaba. "¡Ahí no, arriba!". Ah. Repartidos a lo largo de las raíces, se encontraban los gólems conocidos como Guardianes. En ese sector, cierto simio plateado estaba enfrascado en una violenta refriega. Es decir, Silverback Achims ya estaba trepando por la raíz. ¿Y qué hay de Riokku entonces? ¡Vruuuuum! Por un instante creí que había aparecido un helicóptero de la nada. Era el sonido de Riokku batiendo sus alas. La criatura había alzado el vuelo. Que aquel cuerpo tan descomunal y pesado lograra elevarse, aunque fuera por un instante efímero, parecía un auténtico milagro. ¡Bummmm! Y cayó en picado, estrellándose contra la zona cercana donde se congregaba la mayor masa de bestias mágicas. "En verdad es una bestia mágica desprovista del más mínimo intelecto". Pertenecer a una especie superior no garantizaba la inteligencia. Aun así, jamás imaginé que llegaría a semejante extremo. Enloquecido por el hambre, intentaba engullir a cada una de las bestias mágicas sobre el terreno. Monos, insectos, arañas, ciempiés... Espera. \[Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado\] \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 60

Estás leyendo el capítulo 60 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.