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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 61 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Con sus patas delanteras curvadas, Liok rastrilló todo lo que se interponía ante sus ojos como si fueran una gigantesca horquilla de hierro. Si extendiera aquellas extremidades por completo, su longitud rozaría fácilmente los diez metros. Cada vez que blandía a ciegas sus patas anteriores, erizadas de protuberancias afiladas, ya fueran monos o cualquier otra bestia mágica, todos acababan vapuleados o arrastrados hacia él de manera implacable. En cuanto una presa se aproximaba a sus fauces, provistas de mandíbulas que masticaban sin descanso como si tuvieran vida propia, su destino quedaba sellado. Era idéntico a una máquina trituradora en una planta de desguace: Liok avanzaba implacable, mordiendo, machacando y devorando todo a su paso. Allí por donde transitaba, se desplegaba una alfombra de sangre y vísceras. En su estado natural, los ojos de Liok eran de un negro azabache. Sin embargo, en este instante aquel Rey de los Insectos era una criatura distinta. Dentro de sus ojos turbios y blancuzcos, algo semejante a una masa de gusanos nadaba bajo la superficie. Aquello significaba que los parásitos simbióticos habían terminado por conquistar incluso sus diminutos globos oculares. Aun cuando en el pasado Liok hubiese comprendido cuál era el papel de un líder supremo, ahora no le quedaba más que el instinto biológico primario. Un hambre monstruosa y atroz dominaba cada fibra de su ser. Hasta el extremo de arrojar a un lado al simio plateado con quien se disputaba la supremacía para lanzarse con codicia sobre las presas más cercanas. La bestia alzó el vuelo y descendió de inmediato en un aterrizaje que más bien parecía un desplome violento. Se dirigió al sector donde se concentraba la mayor densidad de monstruos. Quizá resultara inevitable que aquel sitio fuera el flanco derecho del campo de batalla, donde se apiñaban arañas, insectos y simios en caótica refriega. No obstante, fue allí donde se encontraba la Ciempiés Colosal. Y que ella junto a sus pequeñas crías quedaran atrapadas en semejante vórtice de confusión y horror no fue más que un azar despiadado. Una coincidencia trágica y aterradora. "¡Keeeeeeee!" Fue un aullido desgarradoramente lastimero. El chillido de la madre ciempiés resonó con tal potencia que hizo retumbar el suelo hasta el rincón donde yo me encontraba. Las bestias mágicas se agitaban y arremolinaban como una marea desbocada. En medio de semejante caos, la figura erguida de la Ciempiés Colosal destacaba con nitidez indiscutible. Sobre su lomo solían aferrarse siempre los tres pequeños hermanos. No, ahora no eran tres: solo quedaban dos. El de caparazón blanco debía de ser Reverencitas. Y el otro era el segundo... no, ¿acaso era el tercero? Me resultó imposible distinguirlo en la distancia. "¡Keeeeeeee! ¡Keee!" Incapaz siquiera de considerar la huida, la ciempiés escarbaba frenéticamente a su alrededor con todas sus patas. Era evidente que uno de sus retoños había sido arrastrado y separado por la marea de monstruos. Y mientras ella se desesperaba, Liok continuaba aproximándose con voracidad, devorando monstruo tras monstruo a cada paso que daba. "-¡Muchacho, despierta de una buena vez!" La advertencia de Pellerian resonó en mi mente como si me acabaran de arrojar un cubo de agua helada sobre la cabeza. Las raíces del Árbol del Mundo. Mis ojos alternaron la mirada entre Liok, la Ciempiés Colosal y mi padre. Aquí se encontraba mi manada. Las bestias mágicas a las que yo mismo había domesticado, y mi padre enfermo. De pronto, no supe por qué acudió a mi memoria aquella frase olvidada: 'Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado.' Era un pasaje que había leído en el relato de El Principito, escrito por aquel piloto. Hubo una época lejana de mi vida humana en la que solía recitar esas palabras de memoria. Siempre quise decírselo a mis padres, aunque al final jamás reuní el valor para pronunciarlo. En ese instante comprendí que me resultaba imposible abandonar a la Ciempiés Colosal y a aquellas diminutas crías a su suerte. Y tampoco podía arrojar al pelotón de monstruos que había domado frente a las fauces de Liok. El juicio fue instantáneo y mi cuerpo reaccionó de inmediato. 'Papá.' Como de costumbre, su silueta colosal me miró desde las alturas con ojos profundos e inexpresivos. 'Por favor, quédate aquí a proteger este lugar. Y si ves que mi vida corre peligro de verdad... te pido que dispares un rayo, aunque sea uno solo.' Luego me dirigí mentalmente a Doña Gorila: 'No te acerques demasiado, pero tampoco te disperses. Manténganse todos agrupados.' "¡Jefe......!" Doña Gorila me llamó con angustia en la voz, pero para entonces yo ya me había lanzado a toda velocidad hacia donde estaban los ciempiés. \[Utilizas Aceleración Nv. 6.\] Aunque carecía de extremidades, me deslicé con toda la potencia de mi cuerpo. Repté hacia adelante como si saliera disparado. Una horda de monstruos en fuga bloqueó mi trayectoria. No podía permitirme perder el tiempo aplastado bajo las pisadas atronadoras de los simios que corrían despavoridos. \[Utilizas Conquistador Nv. 2.\] Liberé mi presencia sin contenerme en lo más mínimo. Aun ante monstruos sumidos en la histeria del pavor y la sed de sangre, la habilidad surtió su efecto intimidatorio. O tal vez las bestias alfas que antes los comandaban ya no estaban en condiciones de ejercer su dominio. La marea de criaturas se abrió a ambos lados, abriéndome paso. Avancé sin vacilación alguna. A los que no se apartaban a tiempo les desgarraba el pecho para arrancarles el corazón de un mordisco, y en otras ocasiones me deslizaba con rapidez entre las piernas de simios colosales. Ignoré por completo a los insectos menores que intentaban aferrarse a mis escamas y continué la marcha. "¡Keeeeeeee!" La madre ciempiés se encontraba ya al borde de la demencia total. Quien había desaparecido era Ojazos. Era el más glotón de los tres hermanos, el que comía con mayor entusiasmo... El más... ¡Buum! Un violento impacto me sacudió y salí despedido por los aires. Era un gorila que se había abalanzado sobre mí a cuatro patas. Parecía pertenecer a una especie distinta a la de Doña Gorila, pues sus colmillos inferiores sobresalían con una longitud descomunal. Al ver que me incorporaba de inmediato sin el menor daño, sus ojos revelaron un atisbo de desconcierto. \[Utilizas Salto Devoracorazones Nv. 2.\] Aunque no alcancé a morder su corazón de lleno, le clavé los colmillos venenosos con toda la fuerza en el costado. Dejé atrás a la criatura que empezaba a convulsionar por la neurotoxina y seguí arremetiendo hacia adelante. Un saltamontes gigantesco del tamaño de un perro de presa saltó sobre mí. Exhalé una llamarada de fuego directo a sus fauces. La bestia, envuelta en llamas vivas, se retorció sobre mi lomo. Sufrí algunas quemaduras a causa del calor, pero gracias a mi resistencia fueron perfectamente tolerables. Insectos de todo tipo treparon por mis escamas, y sobre nosotros pasaron pisoteando otros monstruos mayores. Ah. Seguramente en algún rincón cercano a este mismo sitio, Ojazos había sufrido una suerte similar. O tal vez... ya estuviera muerto. \[Utilizas Mandato del Trueno Celestial Nv. 1.\] ¡Crac, crac, bummm! Los monstruos adheridos a mi cuerpo quedaron carbonizados al instante en medio de un estallido de chispas celestes. Recuperé la libertad de movimiento. En ese momento crucé la mirada con la Ciempiés Colosal. Ella me observaba petrificada por el asombro. 'Busca rápido a tu hijo.' Esperaba de corazón que entendiera la orden. Volví a girar la cabeza de inmediato. No solo la ciempiés había reaccionado al estruendo del relámpago que acababa de caer. Liok, que para entonces se encontraba sumamente cerca, también clavó sus ojos en mí. ¿Acaso la descarga eléctrica le había devuelto por un breve segundo una pizca de cordura? ¿O fue por eso que me reconoció como un adversario digno? En realidad, cabía la posibilidad de que simplemente me hubiera percibido como una presa llamativa y brillante. Fuera como fuese, la gigantesca criatura detuvo el festín de triturar carne. Bien, es mejor que vengas a por mí. Comencé a desplazarme en dirección opuesta a la Ciempiés Colosal. La cabeza de Liok siguió mis movimientos con precisión. Perfecto. Decidí utilizar otra habilidad que atrajera definitivamente su atención. \[Utilizas Rugido de Trueno Nv. 1.\] "¡Ssssssaaaaaah!" Aquel rugido debió de sonar para él como una provocación inequívoca. "¡Kuuuiiiiiik!" Con un chirrido ensordecedor, Liok comenzó a correr en línea recta directamente hacia mi posición. Tenía que atraerlo lejos de allí. A ser posible, hacia el flanco donde se encontraban los simios. Sin embargo, cometí un grave error de cálculo. "-¡Muévete más rápido, muchacho, que te va a alcanzar!" El primer problema era que Liok era infinitamente más veloz de lo que había previsto. Visto desde la distancia, su mole gigantesca hacía que sus movimientos parecieran pausados. Pero al contemplarlo acercarse a quemarropa, me percaté de que su velocidad superaba por mucho la mía. \[Utilizas Aceleración Nv. 6.\] No podía mantener activa la aceleración de forma indefinida. Ya comenzaba a sentir cómo mis reservas de maná disminuían peligrosamente. A pesar de que mi maná se había multiplicado de manera astronómica tras evolucionar a Pitón de Cristal, ¿incluso así se agotaba tan deprisa? El segundo dilema radicaba en que, al cambiar Liok de dirección hacia donde yo estaba, todos los monstruos que se hallaban frente a él empezaron a huir despavoridos exactamente hacia mi rumbo. Encontrar entre ellos bestias más pesadas y veloces que una serpiente no era nada difícil. Aquellas criaturas, en su desesperada huida por salvar el pellejo, me empujaban y me pisoteaban al pasar. No me quedaba otra alternativa. Puesto que ya había conseguido desviar el rumbo de Liok para alejarlo de los ciempiés, aunque tuviera que desistir del señuelo con el Rugido de Trueno, debía escapar de allí a toda costa. Sorprendentemente, no había casi insectos voladores por los alrededores; aunque bien pensado, de haber existido habrían huido volando mucho antes. A duras penas alcancé a divisar una criatura semejante a una cigarra gigante. \[Mediante Cuerno Prestado Nv. 4 tomas prestada la habilidad Vuelo Nv. 8.\] \[¡La invocación ha sido un éxito!\] Por fin. \[Obtienes temporalmente la habilidad Vuelo Nv. 3.\] \[Utilizas Vuelo Nv. 3.\] Mi cuerpo ascendió flotando por los aires. Más que un vuelo propiamente dicho, el término adecuado habría sido una suave levitación. No tenía la capacidad de cambiar de dirección ni de controlar la velocidad a placer. Pero dado que no podía excavar túneles bajo este suelo ni recurrir al Retorno de Emergencia, era mi único recurso... Fue en ese preciso instante. ¡Clac, clac! Un insecto saltó y se aferró con fuerza a mi cuerpo flotante. Luego otro más, y un tercero. Mi cuerpo comenzó a ganar peso de manera alarmante. 'Sabía que esto pasaría.' No había evitado usar el vuelo por simple capricho. Finalmente, un Mono de Piernas Largas estiró sus brazos peludos y me sujetó con desesperación. Con el escaso Vuelo Nv. 3 que había pedido prestado, me resultó imposible soportar semejante carga. "¡Kiiik! ¡Uuuik!" El chillido ensordecedor de los monos y el zumbido de los insectos nublaban mis sentidos. Una vez más, quedé completamente sepultado bajo un enjambre de bestias. Mordí a diestra y siniestra intentando abrirme paso para escapar. \[¡Has subido de nivel!\] Me pareció escuchar vagamente la campana del sistema anunciando el ascenso. Pero no disponía de un solo instante para alegrarme. Exprimí las últimas gotas del maná que se me agotaba por momentos y conjuré el relámpago una vez más. \[Utilizas Mandato del Trueno Celestial Nv. 1.\] ¡Crac, crac, buuum! Gracias a que la técnica había ascendido a Nivel 1, había podido dispararla un par de veces consecutivas. Me deslicé con esfuerzo entre los cadáveres de las bestias calcinadas y logré emerger. Sin embargo, para entonces Liok se hallaba ya encima de mí. Su inmensa pata delantera cayó en arco dispuesta a atraparme entre sus garras. \[Utilizas Salto Devoracorazones Nv. 2.\] Empleé el impulso del salto única y exclusivamente para esquivar el zarpazo hacia atrás. ¡Fuuush! Las afiladas tenazas rozaron el extremo de mi cola al pasar. En ese preciso instante, llegó hasta mis oídos un chillido estridente de la ciempiés. "¡Keeeeeeee!" Entre sus patas delanteras sostenía el cuerpo inerte y desmadejado de Ojazos. ¿Acaso aquel sonido era un grito de alivio, o un lamento de desesperación desgarradora? Me fue imposible adivinarlo. ¡Bum, retumbó el suelo! Liok había recortado la distancia hasta colocarse justo a mi espalda. Si al menos pudiera asestarle un Mandato del Trueno Celestial más... \[Maná insuficiente.\] ¡Maldición......! Ni siquiera me quedaba energía arcana para activar la Aceleración. ¿Dónde estaba mi padre? ¿Por qué no había disparado el Rayo Destructor como le pedí? "-¡Esquiva, muchacho! ¡Sigue moviéndote!" No, era inútil. Ya no quedaba ningún rincón hacia donde huir. Iba a morir. Sin duda alguna. Terminaría devorado por aquel insecto monstruoso. Haber terminado en semejante encrucijada era enteramente por mi propia culpa. 'Maldito imbécil... ¿de dónde saqué tanta confianza en mí mismo?' Iba a perder la vida por haberme arrojado de cabeza a salvar a unos ciempiés. Habiendo llevado una existencia miserable y cobarde durante toda mi vida anterior como humano, ¿acaso creí que tras unos meses de nacer como serpiente me había convertido en un héroe de leyenda? 'No... no puedo morir así......' Tener veinte puntos en Fuerza Mental no servía para nada en un trance como este. Un terror salvaje me atenazó las entrañas y un arrepentimiento espantoso me inundó por completo. Fue en ese instante. Se escuchó el débil murmullo de la madre ciempiés: "Kek-ke... keeee......" Pude percibir con claridad que en su tono se mezclaba un profundo sosiego. Giré la mirada hacia la derecha. Ojazos estaba con vida. Apenas un débil espasmo, un tímido movimiento bastó para que la pequeña cría se aferrara con todas sus fuerzas al caparazón de su madre. 'Ah......' Me detuve en seco. "-¡Muchacho, qué demonios haces! ¡Huye de una vez!" '......Aunque quisiera escapar, no me queda una sola gota de maná.' Solo me restaba una última alternativa desesperada. Me giré para encarar a Liok que se me venía encima. De acuerdo, me meteré de cabeza en sus fauces y le devoraré el corazón desde sus entrañas. Aunque tuviera que librar una batalla a muerte contra los parásitos que anidaban en su interior. Las mandíbulas dentadas de la bestia chasqueaban con un ritmo mecánico y atroz. Tendría que sincronizar mi salto con el compás de sus dientes. Al demonio con todo, ¿qué otra cosa podía pasarme salvo morir? Quizá en mi próxima reencarnación me tocara renacer como una simple lombriz de tierra. La bestia estuvo frente a mis ojos. Carecía de Salto y de Aceleración. Aun así, tensé los músculos y me propulsé por los aires. ¡Zas! Y en ese instante, el mundo se tornó en una densa oscuridad. No estaba muerto. Algo me había introducido de un solo bocado en su interior. Y no era Liok. A mi alrededor alcancé a distinguir unas encías blandas, una lengua húmeda y cálida, y unas hileras de colmillos blancos firmemente apretados entre sí. Por alguna extraña razón, aquel cobijo me resultaba sumamente familiar y tibio. ¡Bummmm! La criatura que me albergaba en sus fauces acababa de chocar de frente con todo el peso de su cuerpo contra Liok. El impacto fue tan brutal que dentro de aquella cavidad bucal sentí sacudidas capaces de desorientar el cielo y la tierra. Tuve que esforzarme al máximo para no resbalar garganta abajo hacia su estómago. En efecto: era mi padre. En algún momento se había deslizado hasta el lugar y me había metido en su boca para protegerme. Le había pedido que disparara un Rayo Destructor si la situación se ponía fea. ¿Acaso tampoco le quedaba maná, que tuvo que arrastrarse en persona hasta aquí......? '¡Papá!' Me fue imposible guardar el menor resentimiento hacia él. Sin embargo... '¡Bájame al suelo!' ¿Cómo pensaba pelear con las mandíbulas selladas a cal y canto? Dejando de lado el hecho de no poder disparar aquel rayo devastador... Si una serpiente no puede morder ni hincar sus colmillos venenosos, lo único que le queda es la constricción. Y no había manera humana de que pudiera estrangular hasta la muerte a un insecto que ya desde el principio era más fuerte que él. Por eso mismo, tenía que dejarme en tierra. O de lo contrario, simplemente tragarme de golpe. '¡Te digo que me escupas!' La única respuesta que obtuve fue un impacto físico demoledor. ¡Craaash! Mi cuerpo flotó en el aire dentro de la cavidad bucal. Desde el exterior se filtraban con claridad los chirridos enloquecidos de Liok. Y de repente, el penetrante hedor a sangre inundó el espacio. Un torrente tibio de sangre brotó a borbotones desde la garganta de mi padre, empapándome entero. ¡Por favor......! A partir de allí se sucedieron impactos brutales. Olas de sangre. Y los bramidos furiosos de Liok. Mi padre no emitió un solo gemido de dolor, ni abrió las mandíbulas ni un solo milímetro. Únicamente continuaba retorciéndose y avanzando hacia algún punto incierto. Y en medio de aquel martirio... Escuché la voz de mi padre por primera vez en mi vida. No era un reproche dirigido hacia mí, ni una advertencia de combate contra Liok. "......Cariño." Eso fue todo lo que pronunció en un suspiro quebrado. 'Ja.' Una risa amarga y desprovista de gracia escapó de mi garganta. A pesar de que la situación no daba pie para la menor risa. Me comuniqué de inmediato con Pellerian: '¿Podría salir un momento al exterior y decirme cómo están las cosas afuera?' "-......Lo intentaré, muchacho." Y el viejo mago así lo hizo. \* \* \* "-Por todos los cielos..." Un fragmento del alma del anciano archimago Pellerian soltó un suspiro cargado de pesadumbre. A pesar de haber presenciado incontables atrocidades a lo largo de su prolongada existencia, el cuadro que se desplegaba ante sus ojos era verdaderamente dantesco. El estado de la serpiente que antaño resplandecía con belleza majestuosa era sencillamente desolador. Sus escamas que atesoraban el brillo de las estrellas habían sido arrancadas junto a tiras enteras de piel a lo largo del lomo, colgando en jirones sanguinolentos. A un tercio de distancia desde la punta de su cola, el cuerpo se hallaba cercenado casi por la mitad, balanceándose precariamente. De uno de sus ojos manaba un reguero ininterrumpido de sangre espesa. Aun así, mantenía las fauces firmemente apretadas y continuaba arrastrándose con lentitud agónica sobre el fango. Detrás de él avanzaba Liok. El aspecto del Rey de los Insectos distaba mucho de ser impecable. De sus seis patas originales, apenas le quedaban dos operativas. Tenía las antenas quebradas, y de su abdomen abollado y de su extremo posterior caían a montones parásitos del tamaño de serpientes que se retorcían en el suelo. Sin embargo, a pesar de semejante carnicería, su sed de sangre y su voraz apetito permanecían intactos. Seguía persiguiendo a la serpiente blanca con una parsimonia implacable. "-En verdad... ese padre tuyo jamás fue una criatura ordinaria." Murmuró Pellerian con amargura. La inmensa Serpiente Polaris se ladeó pesadamente. Y finalmente, su colosal cuerpo se desplomó contra el suelo. \* \* \* ¡Pummm! Junto con el impacto seco contra la tierra, la luz volvió a bañar mi visión. La boca de mi padre se había abierto. Salí arrastrándome a trompicones entre sus colmillos. Mi cuerpo entero estaba teñido de un rojo carmesí absoluto. Toda aquella sangre provenía de las heridas que mi padre había vomitado. Examiné su estado de inmediato. Sus ojos habían perdido todo foco. No estaba muerto; el aire salía de sus fosas nasales en silbidos rasposos y entrecortados. Sin embargo, parecía a punto de exhalar su último aliento en cualquier instante. 'De verdad... soy incapaz de entenderte......' Sentí que las lágrimas se me agolpaban en los ojos. Las serpientes son fisiológicamente incapaces de llorar, pero sentía como si estuviera a punto de romper en un llanto desconsolado. Había gastado casi todas las pociones que Nanaruk me había entregado. Las vertí casi todas por la garganta de mi padre, reservando estrictamente un único frasco. Lo dejé apartado tras echar un vistazo a su ventana de estado, albergando una leve corazonada en el corazón. '¿Por qué tuviste que ocultarlo durante tanto tiempo?' Mi padre no me respondió. Por un segundo pareció recuperar el foco en su mirada y clavar sus pupilas en mí. 'Ya es suficiente, descansa un poco. Ahora mismo te daré la poción restante......' Ignoro si mi padre llegó a escuchar mis súplicas. ────────────── 【Serpiente Polaris - Nv. 100】 【Rasgos】 \[Observador de la Estrella Polar\], \[Cobarde\], \[Esposo Devoto\], \[Evasivo\] ...... ────────────── Seguramente su vitalidad o su maná se habían agotado por completo. A tal grado de gravedad ascendían sus heridas y tan encarnizada había sido aquella lucha a muerte. ────────────── 【Habilidades】 \[Veneno Letal: Neuro-Hemotoxina Nv. 10\], \[Constricción Infernal Nv. 20\], \[Rayo Destructor Nv. 20\]...... \[Gigantificación Nv. 10\]...... ────────────── Entre su lista de habilidades, un nombre en particular atrajo mi mirada de inmediato: 'Gigantificación Nv. 10.' La descomunal corpulencia de mi padre comenzó a encogerse visiblemente. La técnica de gigantificación que había mantenido activa sin interrupción acababa de disiparse. ────────────── 【Estados】 \[Pavor\], \[Alivio\], \[Herido\], \[Moribundo\], \[Pérdida de Sangre\], \[Mutilado\], \[Gigantificación\]...... ────────────── Su tamaño disminuyó más y más. Primero se volvió más pequeño que Liok, luego menor que el gorila, e incluso terminó reduciéndose a un porte inferior al de Manchitas. Al principio me había preguntado cómo una serpiente tan titánica había podido emparejarse con mi madre, pero al parecer la realidad era justamente la contraria. El proceso de reducción se detuvo por fin. El tamaño auténtico de mi padre apenas superaba ligeramente mis propias dimensiones corporales. 'Pues resulta que tampoco eras tan chiquito.' Antes de que se le extinguiera la respiración por completo, saqué la poción que había reservado, vertí unas gotas en su hocico y rocié el resto sobre sus desgarraduras abiertas. Sus heridas parecieron estabilizarse un poco, aunque la mejoría avanzaba con una lentitud desesperante. Deseaba quedarme a su lado para cuidarlo, pero las circunstancias me lo impedían de raíz. "¡Kuuuuiiiiik!" Maldito bicho persistente. Liok se aproximaba arrastrando pesadamente su mole con las dos únicas patas que le quedaban en pie. 'Espérame un poco aquí, papá.' Esta vez me toca pelear a mí. Es decir... habría sido mucho mejor que ambos hubiésemos sido honestos el uno con el otro desde el principio. \[Mediante Cuerno Trascendente Nv. 3 superas los límites de la habilidad Cuerno Prestado Nv. 4.\] \[Obtienes temporalmente la habilidad Cuerno Prestado Nv. 10.\] Me había encargado de tragar una gran cantidad de núcleos mágicos de alto rango para restaurar mi maná hasta el límite. Con esa reserva pediría prestado el medio necesario para encarar a Liok. \[Mediante Cuerno Prestado Nv. 10 tomas prestada la habilidad Gigantificación Nv. 10.\] \[¡La invocación ha sido un éxito!\] \[Obtienes temporalmente la habilidad Gigantificación Nv. 0.\] \[Mediante Cuerno Trascendente Nv. 3 superas los límites de la habilidad Gigantificación Nv. 0.\] \[Obtienes temporalmente la habilidad Gigantificación Nv. 1.\] La enorme cantidad de maná que tanto me había costado recuperar se evaporó en un solo pestañeo. \[Utilizas Gigantificación Nv. 1.\] Mi horizonte visual comenzó a elevarse hacia el cielo. Mi cuerpo se expandió a una escala descomunal. \[¡Tu cuerpo se vuelve colosal!\] Finalmente... Aunque fuera solo por un efímero instante. Alcanzaré la misma talla que mi padre. \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 61

Estás leyendo el capítulo 61 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.