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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 6 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Evolución. Una palabra capaz de acelerar el pulso de cualquiera. Para mí, que la evolución fuera posible o no era un asunto de vida o muerte: de ello dependía tener que pasarme la eternidad condenado a ser una diminuta serpiente blanca, o no. Por supuesto, tampoco es que deseara transformarme en un engendro serpentino gigante con cara de mujer como Mamá Medusa. Si estuviera en mis manos, preferiría evolucionar en algo semejante a un ser humano; o, al menos, en una sierpe grande y majestuosa. En fin, ¿en qué clase de ser podría convertirme? Seguro que habría un abanico de opciones para elegir. Tenía que haberlo por fuerza. Sin embargo, no pude comprobar de inmediato las alternativas. ¿Pero qué era esto? No figuraba en qué podía evolucionar. En su lugar, apareció una serie de condiciones adicionales. ────────────── \[※ Para iniciar la evolución, es necesario cumplir los requisitos previos.\] ────────────── Ya veo... ¿Qué clase de requisitos hacían falta? Para que Pikachu evolucionara a Raichu necesitaba una Piedra Trueno. ¿Acaso a mí me exigirían algo semejante? ────────────── \- Requisito 1: Conciliar el sueño. ────────────── Ajá, que este mensaje hubiera aparecido tras quedarme dormido no era una mera casualidad. Para crecer y evolucionar, el reposo era indispensable. ────────────── \- Requisito 2: Haber consumido un Núcleo Mágico de Rango 1. ────────────── Vaya. Exigían haber ingerido un núcleo mágico de Rango 1 para desbloquear la evolución. Si lo que me tragué antes era en verdad un núcleo mágico, esto me permitía deducir una regla clara: cuanto mayor fuera el número del rango, más preciado y poderoso era el núcleo. De no ser así, significaría que el Rango 1 era la cúspide absoluta, y difícilmente una pequeña cría como yo necesitaría semejante tesoro legendario para su primera evolución. El núcleo del Jaguar Cornudo era de Rango 3; una fiera contra la cual jamás habría podido vencer en un combate limpio y frontal. Daba un poco de lástima haberlo gastado así. Si con un núcleo de Rango 1 bastaba, ¿no me había sobrepasado al engullir uno de Rango 3? Me recordó a cuando iba a la escuela primaria y se me ocurrió echarle finos filetes de carne vacuna de primera al tazón de fideos instantáneos; mi madre me propinó una patada en el estómago furiosa por haber desperdiciado semejante manjar en una sopa barata. Era una situación bastante parecida. Sin embargo, aquellos fideos supieron a gloria bendita, y ahora yo cumplía los requisitos para evolucionar. Con eso bastaba y sobraba. '¿Comenzamos con la evolución?' Una vez iniciada, ya descubriría qué rumbo tomaba mi cuerpo. Pero me asaltó una nueva duda. Recordé el funesto desenlace que sufrió el cadáver del Jaguar Cornudo. De haber decidido echarme a dormir plácidamente en sus entrañas, ahora mismo estaría sepultado en las profundidades de la tierra, condenado a una muerte inevitable. Lo más prudente sería buscar un escondite verdaderamente seguro antes de intentar cualquier metamorfosis. Además, mientras cavilaba aquello, comencé a sentir un picor punzante en la piel. ¿Acaso era una manifestación física de mi Instinto de Supervivencia? No... en verdad me estaba doliendo. ¡Ay, maldita sea! ¡Me cago en todo! Apenas abrí los ojos, solté una maldición mental. Había algo prendido a mi costado. Aquel animal, del tamaño de una castaña espinosa, ostentaba un pelaje grisáceo y una cola rojiza completamente desprovista de pelo. Era, a todas luces, una rata. ¿Qué demonios le pasaba a este roedor desquiciado para restregarse contra una serpiente sin el menor respeto ni miedo? Al enfocar la vista para examinarle la cara, me quedé espantado. Creí que era una rata común, pero tenía un aspecto francamente abominable: sus ojos sobresalían bulbosos como los de un insecto, y su hocico terminaba en una protuberancia tubular y alargada como una jeringa. Y la punta de esa jeringa estaba profundamente clavada en mi costado. Glup, glup... El bicho me estaba succionando la sangre con avidez. Revisé su información por puro reflejo: ────────────── \[Rata Mosquito - Nv. 3\] \[Rasgos\] \[Vampirismo\] \[Habilidades\] \[Succión de Sangre - Nv. 2\], \[Aguijón Venenoso - Nv. 3\] ────────────── ¡Santo cielo! ¿Qué clase de aberración infernal era esta? ¡Una quimera entre un mosquito y una rata! Encima tenía su aguijón ponzoñoso enterrado en mis costillas. La furia homicida me nubló la vista. '¡Prueba el veneno de mis colmillos, maldita alimaña!' En una fracción de segundo le lancé una dentellada feroz. Sin molestarme en masticar, la engullí entera gaznate abajo; la sangre que me había robado volvió directamente al punto de partida. Pensándolo bien, al tragarla tan rápido ni siquiera le di tiempo a saborear la ponzoña. Como fuera, monstruos de este calibre ya estaban al alcance de mis capacidades. Me sentí sumamente complacido; seguro que la difunta Mamá Medusa se sentiría orgullosa de su muchacho. De pronto, advertí que había otra rata merodeando. En cuanto le clavé la mirada siseando, la criatura se dio media vuelta y huyó a toda prisa. Qué bicho tan exasperante. Menos mal que no me apresuré a evolucionar en este agujero. Antes que nada, debía procurarme una guarida donde no tuviera que preocuparme por estas ratas chupasangre. Aunque la Rata Mosquito terminó convertida en un aperitivo, la herida me escocía con un molesto comezón. Ostentaba Aguijón Venenoso en Nivel 3, pero el ardor era una caricia comparado con la mordedura de mi hermano mayor; con mi Resistencia al Veneno, no había de qué alarmarse. Apretando los dientes para contener la molestia de la sangre que rezumaba, salí de la hendidura rocosa. Ya estaba despuntando el alba. A partir de este instante, daba por inaugurado mi 'Proyecto Adquisición de Vivienda Propia'. En semejante cuenca espaciosa, ¿cómo no iba a haber un rincón donde acurrucar este humilde cuerpo? Me deslicé en busca de un refugio al abrigo del viento helado. \* \* \* En la antigüedad, los poetas y eruditos solían entonar alabanzas a una vida frugal y sin ambiciones, proclamando que dormir bajo el resplandor de la luna con una nube por manta bastaba para alcanzar la dicha suprema. Leí infinidad de versos semejantes en los libros de texto de mi vida pasada. Lamentablemente, jamás alcanzaría semejante elevación espiritual. ...Pensándolo bien, todos aquellos que componían esos poemas eran altos funcionarios ministeriales que nadaban en riquezas. Decir que uno es feliz viviendo en una choza miserable era una hipocresía monumental. Por eso mismo, yo quería conseguirme una casa de primera categoría. Para cumplir el sueño del hogar propio, me pasé horas enteras peinando el terreno. Bzzzzzz... Creí haber encontrado una grieta prometedora entre las piedras, pero un enjambre de avispas ponzoñosas emergió zumbando con furia. De haber escogido una hendidura menos atractiva me habría ahorrado el susto; todo fue culpa de mi codicia inmobiliaria. Escapando de las avispas, me metí en un túnel abierto entre la maleza. Y lo que me recibió en la oscuridad fueron ocho ojos de un rojo escarlata siniestro. ¿Desde cuándo las arañas gigantes vivían bajo tierra? Hoy aprendí que las serpientes también son capaces de poner marcha atrás a toda máquina: retrocedí deslizándome hacia afuera con una elegancia acrobática mientras tarareaba mentalmente una melodía fúnebre. Las picaduras de avispa se me hincharon hasta arder como brasas. ¿Por qué demonios había tantos monstruos venenosos en este paraje? Mi Resistencia al Veneno subió otro nivel; de no haber sido por ella, ya estaría flotando tieso como un madero. Teníamos un grave problema habitacional. Encontrar un refugio que fuera a la vez 'seguro y confortable' era una misión titánica. Todos los sitios habitables ya tenían dueño legítimo: igual que las personas más atractivas del mundo, que siempre están emparejadas. La opción indiscutible por excelencia eran las cavernas profundas, pero esos palacios eran precisamente el coto privado de las bestias más temibles de la comarca: todavía recordaba el escalofrío que me recorrió el lomo cuando un Oso Búho colosal asomó la cabeza fuera de una cueva. Lo más abundante y fácil de hallar eran las grietas entre rocas, pero las fisuras no garantizaban seguridad alguna. "¡Tss, saah!" Abrí las fauces siseando con hostilidad hacia una Rata Mosquito que rondaba a unos metros. El animal dio un respingo y se perdió entre los matorrales. Esos malditos roedores eran mi mayor dolor de cabeza. Las ratas ya eran repugnantes y los mosquitos una plaga aborrecible; cruzarlos en una sola criatura era una aberración diabólica. Cada vez que intentaba cerrar los ojos en un rincón semiabierto, aparecían sigilosamente para clavarme la probóscide y drenarme la sangre: tenían almohadillas acolchadas en las patas que silenciaban sus pasos, y su saliva inyectaba una sustancia anestésica y anticoagulante. Un día me picaron tres seguidas y estuve a punto de morir desangrado. Mi prioridad número uno era encontrar un nido libre de esas alimañas. Tras tres días completos de búsqueda infatigable, descubrí un paraje asombroso. '¡Esto sí que está bien!' De hecho, era el mejor emplazamiento que había encontrado hasta la fecha. Parecía un sector que en algún momento fue alcanzado por una tormenta de rayos: un bosquecillo de árboles muertos y carcomidos por el fuego. Aunque desprovistos de follaje, sus troncos secos exhibían oquedades naturales de madera hueca. Los árboles añosos suelen conservar cavidades templadas y secas en su interior: permanecían a salvo de la humedad del suelo y, lo más importante, resultaban inaccesibles para cualquier alimaña terrestre incapaz de trepar corteza vertical. Es decir: estaban blindados contra las malditas Ratas Mosquito. '¡Hasta nunca, roedores de porquería!' Exhalé una bocanada de aire para sosegar la euforia. La experiencia me había enseñado prudencia: primero debía verificar si el inmueble era tan idílico como aparentaba. Inspeccioné el contorno de la arboleda muerta. ¿Había nidos de aves rapaces monstruosas? Ninguno. ¿Colmenas de avispas gigantes? Descartado. ¿Marcas de garras trepadoras en los troncos? Limpio. Era, sin lugar a dudas, un barrio residencial de primerísima categoría; el equivalente a una villa de lujo en la zona más exclusiva de la capital. Me aproximé con cautela al tronco más robusto. Por más espléndida que fuera una vivienda, si ya albergaba a un inquilino peligroso, todo se iría al traste. Recé para que estuviera deshabitada o que su ocupante fuera alguien a quien pudiera someter sin despeinarme. A media altura del tronco se abría una generosa cavidad. Asomé la cabeza. ¡Estaba desierta! El interior ofrecía un espacio amplio, seco y confortable. Tranquilamente superaba en comodidades a la pequeña habitación que alquilaba en mi vida pasada. El único detalle inquietante era la presencia del cadáver de una Rata Mosquito tirado en un rincón. A menos que el roedor hubiera aprendido a volar, alguien la había subido hasta allí. Cli-clic, clic... Un chasquido metálico resonó desde la parte superior del tronco. Parecía que la propiedad ya tenía dueño. El anfitrión resultó ser un ciempiés descomunal. Considerando que el grosor de mi cuerpo apenas superaba al de una salchicha gruesa, el torso de aquel ciempiés tenía fácilmente el diámetro del antebrazo de un niño. Por puro reflejo, examiné su información: ────────────── \[Ciempiés Gigante Dientes Rojos - Nv. 6\] \[Rasgos\] \[Mansedumbre\], \[Artesano\] \[Habilidades\] \[Colmillos Venenosos - Nv. 8\], \[Sigilo - Nv. 3\], \[Reptar Rápido - Nv. 2\], \[Exoesqueleto - Nv. 4\], \[Desgarrar - Nv. 5\] \[Estado\] \[Saciado\], \[Recién casados\] ────────────── ¡Podía visualizarlo! Que su ficha fuera legible significaba que su poder no rebasaba de forma abrumadora el mío. Aunque imponía respeto a la vista, ¿quizá era más accesible de lo que parecía? Después de todo, ostentaba el rasgo Mansedumbre. ¿Y qué demonios significaba eso de Artesano, teniendo una habilidad tan agresiva como Desgarrar? Un momento... ¿Mansedumbre en un monstruo? Era la primera vez que veía semejante cualidad en una criatura salvaje. El artrópodo descendió lentamente hacia mí. Se detuvo a una distancia prudencial y comenzó a oscilar sus antenas de un lado a otro, como si estuviera inspeccionándome. 'Hola, buenas tardes.' A modo de saludo, ondulé la cola con parsimonia. Al ver mi movimiento, el ciempiés comenzó a acompasar el vaivén de sus antenas al ritmo de mi cola. Detuve el movimiento de la cola; él detuvo el de sus antenas. Pues sí... no parecía llamarse Mansedumbre por casualidad. Al menos no se abalanzó con intenciones de devorarme como cualquier otro monstruo. '¿Eso nos convierte en vecinos cordiales?' Al verme inmóvil, el ciempiés pareció perder el interés y se deslizó pacíficamente hacia el interior de su espaciosa guarida de madera. Por un segundo se me pasó por la cabeza la tentación de propinarle una mordedura a traición en el costado: no tenía Resistencia al Veneno y su casa lucía verdaderamente acogedora. Mi conciencia albergaba ramalazos de villanía oportunista. Sin embargo, deseché la idea al instante. Recordé lo que ponía en su estado: 'Recién casados'. En ese preciso instante, desde lo alto de la corteza asomó otro ciempiés todavía más grande y robusto. ────────────── \[Ciempiés Gigante Dientes Rojos - Nv. 7\] \[Rasgos\] \[Mansedumbre\] ... ────────────── Vaya una pareja tan bien avenida. Ahora que lo pensaba, decían que los ciempiés solían desplazarse en parejas inseparables de macho y hembra. Descendí del árbol a toda prisa. Y entonces, se me encendió la bombilla. 'Conque era por eso...' En los alrededores de esta arboleda no se divisaba ni una sola Rata Mosquito: la presencia de este matrimonio de ciempiés mantenía el sector completamente libre de plagas. Eran el mejor pesticida biológico del bosque. ¿Valdría la pena marcharse a buscar otro sitio, o convenía quedarse en las inmediaciones? La respuesta no tardó en llegar: un trueno ominoso sacudió el firmamento. Ruuuummm... El cielo se cubrió de nubarrones plomizos y espesos. Estaba en apuros: siendo un animal de sangre fría, quedar expuesto a una lluvia torrencial podía causarme una hipotermia letal. La opción de mudarme quedaba descartada por completo. Afortunadamente, el bosquecillo contaba con varios árboles huecos además del hogar del matrimonio. En uno de ellos descubrí una abertura perfecta: un nudo estrecho donde apenas cabía mi cuerpo delgado. En su interior había espacio de sobra para enroscarme a descansar, pero la entrada era tan angosta que los ciempiés gigantes jamás podrían colarse. 'Con esto bastará.' Aun así, instalarse de vecino sin presentarse debidamente era de mala educación. En lugar del pastel de arroz tradicional de inauguración, me escabullí un momento y cacé una Rata Mosquito que merodeaba en los límites del bosque. Fui hasta el árbol de los ciempiés y deposité la presa muerta al pie del tronco: 'Tómenlo como un obsequio de bienvenida por la buena vecindad.' Trepé a mi nueva guarida y, al mirar hacia abajo, vi al macho transportando hacendosamente la rata hacia su nido. Una calidez fraternal me inundó el pecho: qué hermoso era el afecto vecinal. Y, de paso, me aseguraba de que la pareja estuviera bien alimentada y sin ganas de buscar meriendas alternativas. ¡Rrrruuuum! Los relámpagos iluminaron la foresta y la lluvia comenzó a descargar con furia. Acurrucado en mi lecho seco de madera, cerré los ojos arrullado por el repiqueteo del agua. Había llegado el momento esperado. ¡Hora de evolucionar! \* \* \* El instante tan ansiado por fin había llegado. A la pregunta del sistema de si deseaba iniciar la evolución, respondí con un rotundo 'Sí'. La ventana de opciones se desplegó ante mí. Por fortuna, el árbol evolutivo no estaba cerrado a una única senda predeterminada. Leí con entusiasmo las opciones disponibles: ────────────── A partir de \[Pequeña Serpiente Blanca - Nv. 10\], puede evolucionar a: 1\. \[Serpiente Blanca\] 2\. \[Pequeña Serpiente Verde\] ────────────── ...¿Pero qué mierda era esto? Solo dos alternativas. Que figurara 'Serpiente Blanca' era previsible: aumentar de tamaño era primordial para elevar el peso y la masa corporal en combate. Mi cuerpo actual era demasiado frágil; necesitaba crecer al menos lo suficiente para engullir presas mayores que una simple rata. ¿Pero a qué venía eso de 'Pequeña Serpiente Verde'? Ese era el nombre de la especie común de mis hermanos caníbales. ¿Acaso significaba que yo, desde el inicio, había sido una cría defectuosa y menos evolucionada que ellos? ¡Una mentira! ¡Todo esto era un vil engaño! Yo creyendo firmemente que mis escamas blancas eran una señal de distinción divina, ¿y resultaba que era un ejemplar atrasado? Mi entusiasmo se desplomó por los suelos. Y entonces, una notificación resonó con fuerza: \[Ha cumplido las condiciones especiales de evolución. Se desbloquea una nueva rama evolutiva.\] '¡Vamos!' ¿Condición especial? ¿Qué fue lo que hice? ────────────── ※ Condición especial: Haber consumido un Núcleo Mágico de Rango 3 o superior. ────────────── ¡Bendito seas, señor jaguar! ¡Ahora comprendo la magnitud de tu noble sacrificio! El requisito exigía un núcleo de Rango 1, ¡y yo me había zampado uno de Rango 3! La lista de opciones se actualizó al instante: ────────────── A partir de \[Pequeña Serpiente Blanca - Nv. 10\], puede evolucionar a: 1\. \[Serpiente Blanca\] 2\. \[Pequeña Serpiente Verde\] 3\. \[Serpiente Blanca Cornuda\] ────────────── ¡Ostentaba un cuerno! Si el felino era un 'Jaguar Cornudo', la 'Serpiente Blanca Cornuda' sin duda debía de poseer una cornamenta temible. Qué utilidad tendría un cuerno en la frente de una serpiente era un misterio, pero 'Pequeña Serpiente Verde' jamás formó parte de mis aspiraciones. La respuesta era indiscutible. \[Ha seleccionado: Serpiente Blanca Cornuda.\] \[Iniciando la evolución.\] ¡Evolución especial en marcha! \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 6

Estás leyendo el capítulo 6 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.