Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Ah, qué delicia.
Este era el dulce sabor de subir de nivel.
Estando en apenas Nivel 3, ascendí siete niveles de una sola tacada.
Ya lo había experimentado la vez anterior cuando subí dos niveles de golpe, pero la sensación al incrementar de nivel conllevaba un placer verdaderamente indescriptible.
¿A qué se parecía? Era una sensación semejante a sumergirse en una bañera de agua caliente.
Y ahora, de repente, ¡había ganado siete niveles seguidos!
Si tuviera que hacer una analogía, sería como haber estado abandonado a la intemperie en medio del invierno más crudo y polar, para de pronto toparse con una fuente termal natural: sumergirse en aguas humeantes justo antes de morir congelado y, cuando el calor penetra hasta la médula, beberse de un trago una cerveza helada.
Pensar en eso me despertó unas ganas locas de tomarme una cerveza bien fría.
¿Llegaría algún día en el que pudiera volver a beber cerveza?
Por un momento estuve a punto de deprimirme... pero no lo hice.
Ahora era un individuo que sabía ser agradecido. En mi vida anterior jamás lo fui, pero en esta sí.
Había salvado el pellejo de puro milagro; tan solo haber recibido una segunda oportunidad de vivir ya era motivo más que suficiente para estar agradecido con el destino.
A decir verdad, el impacto de la caída fue bastante más brutal de lo que aparentaba. Sin duda alguna me había fracturado varios huesos.
Lo milagroso era que mi organismo se estaba regenerando a una velocidad palpable.
¿Sería gracias a la subida de nivel?
Después de todo, la vez anterior en que subí dos niveles sentí que mi cuerpo crecía un poco. Ahora ocurría lo mismo: el interior de los pulmones del Jaguar Cornudo era tan espacioso que casi me permitía practicar la habilidad Reptar Rápido. Exagerando un poco, desde luego.
\[Debido al vertiginoso aumento de nivel, la transformación física se encuentra en pausa.\]
\[Aquello que se obtiene de forma repentina requiere forzosamente tiempo para ser asimilado. Reponga nutrientes y acumule fuerzas.\]
Vaya.
En efecto, el crecimiento de mi cuerpo se detuvo en seco. Parecía que la velocidad con la que subí de nivel fue tan fulgurante que mi anatomía física no daba abasto para seguirle el ritmo.
Sin embargo, hubo otro detalle que captó poderosamente mi atención.
Aquella voz... sonaba extrañamente humana.
En la gran mayoría de las ocasiones los avisos sonaban fríos y distantes, como los de una inteligencia artificial sintética, pero justo ahora no fue así.
'¿Hola? ¿Hay alguien ahí dentro?'
Pregunté mentalmente, pero como era previsible, nadie me contestó. Aguardé unos instantes por si acaso, con idéntico resultado.
Contorsioné el cuerpo para probarlo. Me movía con total soltura.
Tratándose de una serpiente debía de tener cientos de costillas, y estaba seguro de que al menos varias decenas se me habían partido en la colisión, pero el dolor se había esfumado. Incluso mi mandíbula desencajada y maltrecha volvía a estar firmemente en su sitio.
En realidad, haber sido succionado hacia la tráquea del felino no formaba parte de ningún plan maestro: simplemente se debió a que mi mandíbula, sometida a una tensión extrema, se dislocó en el peor momento posible.
Haber configurado la Suerte en un valor promedio también resultó ser un gran acierto. Visto de ese modo, no parecía haberme equivocado al distribuir los atributos.
...Bueno, en realidad, de no haber nacido como serpiente jamás habría tenido que pasar por semejantes calamidades mortales.
Cruj, cruj.
Las tripas me rugieron con desesperación.
Habiendo engullido un murciélago entero me sentía saciado hace poco, pero ahora me moría de hambre. Aquella voracidad era francamente anormal.
Aunque tampoco suponía un problema.
Estaba metido dentro del cuerpo de un jaguar.
Eso significaba que el techo, las paredes y el suelo... ¡absolutamente todo a mi alrededor era comestible!
Tragué saliva embargado por la misma emoción de Hansel y Gretel al toparse con la casa de chocolate.
'¡Buen provecho!'
¡Mordisco!
El sabor de la carne era magnífico. Aunque resultaba un poco correosa, poseía una sustancia suculenta.
¿Sería por haberme aferrado con tanta fiereza a la campanilla? La maestría de Mordisco se había incrementado enormemente.
Por más que yo no fuera un reptil común, por naturaleza una serpiente se alimenta engullendo presas vivas de una pieza para digerirlas con parsimonia. Poder desgarrar carne a bocados era un lujo que solo me permitía la habilidad.
Pensándolo bien, las habilidades eran una auténtica maravilla. Si pudiera aprender una facultad como 'Vuelo', ¿no podría surcar los cielos libremente? Claro que me costaba imaginarlo: por mucho que me esforzara en agitar la cola, dudaba bastante de que fuera a conseguir una habilidad para volar.
Entre fantasía y fantasía, continué llenándome el estómago.
El Jaguar Cornudo debía de ser un monstruo formidable: su carne era sumamente fibrosa y dura. Pero yo no me detuve, masticando y tragando una y otra vez sin descanso. Era una labor ardua y demandante, pero en absoluto aburrida. Al contrario, me resultaba deliciosa.
En mi infancia solía quejarme amargamente de la comida hasta ganarme incontables reprimendas y nalgadas de mis padres. Si me vieran ahora, ¿qué pensarían? Seguro que se sentirían orgullosos de su muchacho. Al menos les agradaría más que verme apoltronado en la habitación como un parásito desempleado.
Y no era una ilusión mía: la carne verdaderamente sabía bien. Viendo que el amasijo regurgitado por Mamá Medusa también me pareció comestible, era probable que mi paladar se hubiera adaptado por completo a mi nueva naturaleza de serpiente.
Comer con buen apetito también es un talento; con semejante capacidad, tranquilamente podría haber sido una estrella de transmisiones gastronómicas en internet.
Devoré la carne en un estado de trance absoluto.
La última vez me llené engullendo un solo murciélago, pero ahora había consumido más del triple de ese volumen y seguía teniendo espacio de sobra.
Y entonces, se me partieron los dientes.
¡Crac!
¡Ay, maldita sea!
Había mordido algo extremadamente duro. Tres dientes se me rompieron de golpe. ¿Iba a estar bien?
Bueno, apenas tenía un par de semanas de nacido, así que lo más probable era que fueran dientes de leche. Confiaba fervientemente en que no se tratara de piezas definitivas: en este mundo no existía la odontología moderna ni los implantes.
...¿Pero qué era esto?
Lo que había mordido no era un hueso. Sin darme cuenta, me había abierto paso a dentelladas hasta las inmediaciones del corazón del felino.
Y allí yacía una especie de piedra refulgente.
¿Un cálculo renal?
No... estando en la cavidad cardíaca, difícilmente sería un cálculo en los riñones. Pensar que le había pegado un bocado a un cálculo médico me quitaba el apetito hasta a mí.
Era una gema del tamaño de una bellota que esparcía destellos luminosos con un aura singular. Incluso desprendía un calor tibio y acogedor.
Salvo que se tratara de un residuo radiactivo que brillaba por sí solo, debía de ser algún elemento propio de la fantasía. Al estar en las entrañas de un monstruo, probablemente se trataba de un núcleo mágico.
Por si fuera poco, despertó en mí un apetito muy distinto al que sentí por la carne: me invadió la certeza absoluta de que, si ingería aquello, me volvería mucho más fuerte.
Rezado para que no fuera una piedra de desecho orgánico, abrí la boca.
¡Ñam!
En lugar de morderlo, lo engullí de una sola pieza.
Por fortuna, la voz del sistema confirmó el acierto de mi elección.
\[Ha consumido un Núcleo Mágico de Rango 3.\]
Un núcleo de Rango 3, nada menos.
¿Sería algo valioso? Con la carne o los exámenes académicos, el rango 1 suele ser el más encumbrado, pero en ciertas escalas la graduación más alta se mide al revés. No sabiendo el rango exacto de poder del jaguar, resultaba un misterio.
Decidí revisar mi ventana de estado.
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\[Pequeña Serpiente Blanca - Nv. 10 (-)\]
\[Rasgos\]
\[Inquebrantable\], \[Perseverancia\]
\[Habilidades\]
\[Visión Nocturna - Nv. 6\], \[Colmillos Venenosos - Nv. 3\], \[Reptar Rápido - Nv. 3\], \[Aguante de Respiración - Nv. 4\], \[Depredación - Nv. 3\], \[Mordisco - Nv. 4\], \[Resistencia al Veneno - Nv. 2\], \[Resistencia a la Hemorragia - Nv. 2\], \[Resistencia al Dolor - Nv. 4\], \[Resistencia al Calor - Nv. 2\], \[Instinto de Supervivencia - Nv. 3\]
\[Estado\]
\[En crecimiento\], \[Saturación de maná\], \[Somnolencia\]
──────────────
Vaya... Mi ficha, que antes daba pena de lo vacía que estaba, ahora lucía impresionante.
Por fin alcancé el codiciado Nivel 10, aunque a su lado figuraba una marca entre paréntesis: (-). Supuse que se debía a la advertencia anterior sobre la transformación corporal en pausa; un nombramiento provisional pendiente de confirmación física.
Con todo, la ventana de estado daba testimonio irrefutable de la odisea que había atravesado: el notable ascenso en Aguante de Respiración, Resistencia al Dolor y Mordisco evidenciaba lo infernal que fue la travesía.
Lo que más me complacía era ostentar Instinto de Supervivencia en Nivel 3. Yo no sabía un comino sobre este mundo: para no morir necesitaba información, y tener un sexto sentido que me guiara intuitivamente era una bendición incalculable. Aunque claro, no siempre convenía obedecer a ciegas el instinto animal: la mayoría de los animales le temen a las alturas, pero a veces la única forma de salvar la vida es trepar a un árbol alto.
Y en cuanto a la pestaña de Estado... no la había visto antes. ¿Acaso la interfaz se actualizaba en tiempo real?
Me encontraba en pleno proceso de crecimiento y sentía modorra. Lo de Saturación de maná no sabía a qué atribuirlo; seguramente se debía a haberme tragado el núcleo mágico.
En cualquier caso, apenas engullí la gema, la voraz hambruna que me atormentaba se disipó como por arte de magia.
Un agradable sopor me embargó los músculos. Mi capacidad de adaptación era asombrosa: el interior del cadáver del Jaguar Cornudo no estaba nada mal. Había sangre y fluidos pegajosos que desprendían un olor penetrante, pero tenía una ventaja colosal: el techo, el suelo y las paredes eran alimento puro. Y mientras permaneciera en sus entrañas, ningún peligro exterior me molestaría.
Descansar un poco aquí sonaba tentador; igual que la vez anterior, seguro que al despertar me sentiría como nuevo.
Estuve a punto de cerrar los ojos para entregarme al sueño... pero me detuve en seco.
Sentí una punzada de inquietud.
Abrí los ojos en la penumbra.
¿Sería prudente quedarme aquí? Este rincón cálido y oscuro me transmitía una seguridad instintiva, pero podía ser una trampa mortal.
¿Qué había allá afuera? ¿Y si el lugar donde cayó el felino era un nido de amenazas?
Alrededor de un cadáver siempre se congregan los carroñeros. Que aparecieran insectos me daba igual, pero si asomaba un monstruo de tamaño colosal, la cosa cambiaría de tono. Si una bestia gigantesca engullía de un bocado el cuerpo del jaguar, yo terminaría como la avellana oculta en el centro de un bombón o el rábano encurtido dentro de un rollo de arroz: un simple bocadillo accidental.
Aquella inquietud bien podía ser un aviso de mi Instinto de Supervivencia en Nivel 3.
Había que salir de aquí.
Me abrí paso contorsionándome a través de los tejidos hasta encontrar la salida, asomando la cabeza entre las mandíbulas abiertas de la fiera muerta.
Vaya... el tipo había quedado hecho puré.
El acantilado desde el que se precipitó era colosal. Al mirar alrededor, descubrí que nos encontrábamos en el fondo de una cuenca rocosa deprimida. El cuerpo del felino yacía expuesto a la intemperie en un terreno llano y despejado.
No sabía si la zona era segura, pero abandonar semejante montaña de carne resultaba una lástima, así que decidí explorar las inmediaciones antes de alejarme.
Me deslicé sigilosamente hasta internarme en la maleza contigua.
Dum...
¿Qué fue eso?
A través del vientre pegado al suelo, percibí una vibración profunda. Además de la vista, las serpientes poseen otros mecanismos para descifrar el entorno: en particular, la captación de vibraciones terrestres era infinitamente superior a la de los humanos.
Du-dum... du-dum...
Claramente algo se desplazaba bajo tierra.
Trepé de inmediato a la cima de una roca firme. Con todo, la vibración no hizo más que intensificarse: aquello se aproximaba a gran velocidad.
Me quedé completamente inmóvil, conteniendo el aliento.
Pasó justo debajo de mí. Aquella presencia subterránea atravesó la roca y se dirigió en línea recta hacia donde yacía el cadáver del jaguar.
De pronto, el terreno se desgajó hacia arriba.
Cuatro extremidades acorazadas, cubiertas por un caparazón espinoso y colosal, brotaron del subsuelo.
¡Crac!
Aquellas garras atenazaron el cuerpo entero del Jaguar Cornudo y, de un solo tirón hercúleo, lo arrastraron consigo hacia las profundidades de la tierra.
Bum, bum, bum...
El monstruo engulló su botín y desapareció bajo el suelo sin dejar rastro, dejando tras de sí un cráter de tierra removida.
...Querido Instinto de Supervivencia, te debo la vida.
Ni siquiera alcancé a ver qué clase de criatura era. Pero sin lugar a dudas era mucho más grande y letal que el Jaguar Cornudo.
¿Cómo era posible que semejante engendro patrullara las entrañas de la tierra en este lugar?
Permanecí inmóvil sobre la roca durante un tiempo prolongado, y solo cuando tuve la certeza absoluta de que el monstruo se había marchado, me atreví a moverme.
Tenía que encontrar un refugio seguro para dormir; bajo ningún concepto volvería a descansar a ras del suelo descubierto.
Poco antes del crepúsculo, encontré una grieta estrecha y profunda en una formación rocosa. Me introduje en su interior y me cubrí de tierra para mimetizarme con el entorno.
Dudaba que aquella bestia subterránea fuera capaz de tragarse una formación rocosa entera.
Temí tener pesadillas aquella noche, y cerré los ojos con cierta zozobra.
\* \* \*
No tuve ninguna pesadilla.
Mi Fuerza Mental en 20 era una fortaleza inexpugnable.
Al contrario: tuve el sueño más placentero imaginable, pues en cuanto me sumergí en el reposo, una notificación del sistema brilló ante mí:
\[Ha alcanzado el Nivel 10. Cumple las condiciones para evolucionar.\]
\[¿Desea iniciar la evolución?\]
'¡Pues claro que sí!'
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 6
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 5
Estás leyendo el capítulo 5 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.