arrow_back

Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 57 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Chimpancé Silverback Achims Nv. 129 ¿El Fruto del Conquistador? Aunque sonaba como un nombre un tanto ominoso, a juzgar únicamente por la denominación, parecía el mejor entre todos los frutos que había visto hasta ahora. Al menos en cuanto al nombre, ¿no sonaba acaso mucho mejor que el 'Fruto Radiante' que brotaría dentro de unos días en aquella colosal raíz de la zona central? ¿Cuál sería su efecto? 'Te conviertes en un conquistador fuerte y despiadado'. ¿Sería un efecto por el estilo? Sin embargo, al examinar la descripción: \[Fruto de la Raíz del Conquistador\] Permite emanar un aura despótica y arrolladora. La intensidad de dicha presencia es proporcional al poder del monstruo que lo consuma. Resultaba un tanto ambiguo. ¿A qué se refería exactamente con un "aura despótica y arrolladora"? ¿Sería algo como la ambición? No creía que fuera una técnica calcada a la de cierto manga de piratas. Aun así, no habría ningún problema en abreviar "aura despótica" simplemente como "ambición". 'Es bastante difuso...'. Esa fue la impresión que me dejó. Hasta ahora, todos los frutos que había ingerido habían tenido efectos sumamente prácticos. Hacían que mi organismo fuera más eficiente, permitían compartir puntos de experiencia y me prestaban habilidades tan provechosas como Retorno de Emergencia. ¿Pero un simple despliegue de presencia despótica? "Si se trata de una habilidad de tipo mental emparentada con la 'Intimidación', te aseguro que será mejor de lo que crees". Una habilidad de tipo mental, ¿eh? Pensándolo bien, era verdad que no poseía ni una sola habilidad vinculada a la mente. Con todo, había un detalle que, por encima de cualquier otro, no terminaba de convencerme: '¿Acaso no emano ya un aura suficientemente despótica?'. "¿?". La mirada con la que Pellerian me contempló no me gustó para nada. 'Mire esto con atención'. A pesar de que su líder se había infiltrado bajo las mismísimas narices de los comandantes enemigos para arrebatarles el fruto, allí había monstruos holgazaneando a pierna suelta. Acercándome a ellos, les solté un áspero bufido: "¡Ssssshhhaaaa!". Al instante, aquellos infelices entraron en caos absoluto. El búho batió las alas aleteando con frenesí, mientras que el topo escarbó a toda prisa en la tierra para sepultarse. Le eché una mirada a Pellerian como diciendo: "¿Lo ve?". "Si darle un susto repentino a alguien cuenta como un aura despótica, entonces una cucaracha saliendo de debajo de la cama sería el conquistador entre conquistadores". '...... Ahora que lo pienso, tiene razón'. "Las habilidades mentales no tienen absolutamente nada que ver con eso. Lo entenderías con solo mirar a tu padre". Había mencionado antes que mi padre también parecía poseer una habilidad mental parecida a la fascinación. Como ocultaba su ventana de estado con tantísimo recelo, no había sido capaz de comprobarlo adecuadamente. Enseguida busqué a mi padre con la mirada. Estaba durmiendo la siesta. 'Eh...'. Sin embargo, su estado resultaba algo anómalo. Por alguna razón, se le veía desprovisto de energía. En condiciones normales, casi nunca se dejaba ver durmiendo. Siempre que le llegaba la hora de reposar, solía marcharse a alguna parte; pero ahora, simplemente yacía tumbado, lánguido y sin fuerzas. Le pregunté a Doña Gorila por la situación. "Serpiente Grande y Magnífica... parece enferma". Tal como sospechaba, no estaba simplemente durmiendo. "Desde hace rato... no tiene... fuerzas". Los demás monstruos evitaban aproximarse a mi padre. A mí se me acercaban sin ningún reparo, ¿por qué entonces no se atrevían a pisar en un radio de diez metros a su alrededor? "Más bien es esa serpiente la que posee un aura verdaderamente despótica". Como líder de la manada, era un comentario que hería mi orgullo. Aun así, por algún motivo, una preocupación genuina me invadió el pecho. Me deslicé con cautela hacia mi padre. A pesar de mi cercanía, no abrió los ojos. "Vaya, vaya, realmente se le ve mal". Pellerian se rascó la barbilla, mostrando un evidente interés. ¿Estaba bien mostrarse tan fascinado ante el padecimiento del padre de alguien? "Ejem, ¿acaso no soy un erudito versado en la ecología de los monstruos? Solo pretendo averiguar cuál es el problema", se excusó Pellerian. Nunca imaginé que llegaría a verlo tan avergonzado. "Yo también he ido acumulando fuerzas poco a poco, así que al menos podré hacerle un examen médico". Añadió aquello con un tono condescendiente, como si me estuviera concediendo un inmenso favor: "Acerca el anillo al cuerpo de tu progenitor". '¿A... sí?'. Yo, con sumo cuidado. Con extrema delicadeza, posé la punta de mi cola sobre el cuerpo de mi padre. Decía que era mi padre, pero en el fondo todavía me infundía algo de pavor y respeto. ¡Uno nunca sabía en qué momento se le cruzarían los cables y decidiría devorarme! Desde mi vida pasada, la figura paterna siempre había sido una presencia aterradora para mí. "Aguarda un momento". Pellerian entonó un cántico bastante peculiar. A diferencia de mí, parecía incapaz de ejecutar magia sin cánticos. Qué criatura tan digna de lástima. Sin tener la menor idea de lo que pasaba por mi cabeza, Pellerian dio por finalizado el conjuro. En ese instante, sentí que el anillo desprendía una tibia calidez. Pellerian mantenía su oído pegado al cuerpo de mi padre. "Un momento...". Y de pronto, frunció el ceño. ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? "Es un agotamiento de maná. No... ¿pero cómo es posible?". Pellerian habló con el asombro propio de un médico que acaba de toparse con una afección insólita. "Para un monstruo de semejante envergadura, resulta inconcebible que su reposición de maná sea tan exasperadamente lenta". 'Explíquemelo a mí también, por favor'. "El equilibrio de su organismo está distorsionado". La explicación de Pellerian no resultó difícil de asimilar. En el interior de los monstruos residía el maná. Tanto mi empleo de diversas habilidades como el uso de hechizos eran posibles únicamente gracias al consumo de esa reserva mágica. Dado que el maná era una fuerza real y tangible, gastarlo por completo provocaba mareos y una profunda fatiga. No obstante, el maná era algo que se reponía de forma natural a medida que transcurría el tiempo. Sin embargo, las funciones regenerativas del cuerpo de mi padre no estaban operando como debían. La restauración de su maná era ridículamente tardía. "Parece deberse a que recientemente recurrió a habilidades de desgaste masivo como el Rayo Destructor... pero aun así, esto no tiene sentido. Ya hace tiempo que debió recuperarse". '¿Acaso habrá contraído alguna enfermedad?'. "Podría ser...". Pellerian adoptó una expresión de máxima concentración. "No... parece que se está disipando. La gran mayoría del maná que se repone se está fugando hacia alguna parte". ¿Hacia dónde se estaba escapando esa energía? ¿Acaso se le habría fisurado algo parecido al dantian? '¿Y qué se supone que debemos hacer entonces?'. "¿Acaso queda alguna otra alternativa?". Si se trataba de una falla física, habría que localizarla y repararla; de lo contrario, no quedaba más remedio que suministrarle cosas capaces de restituir su maná. Como una poción de maná, por ejemplo. ¿Habría sido demasiado brusco el diagnóstico de Pellerian? De pronto, mi padre se incorporó. Haciendo destellar el fulgor de sus ojos, contorsionó su cuerpo con un violento espasmo. "... Ah". Acto seguido, clavó su mirada en mí con un matiz de desconcierto. Por mi parte, para ese momento ya me encontraba a medio enterrar, perforando el suelo a toda prisa para huir. Por fortuna, pareció reconocerme, de modo que volví a asomar la cabeza. Casi se me sale el corazón del pecho por el susto. Definitivamente lucía exhausto. Me quedé pensativo unos momentos. Todavía no había probado el fruto carmesí de la raíz. No solo se debía a que sus propiedades parecían difusas, sino también a que acudieron a mi mente los resultados de los frutos consumidos con anterioridad. '¿Se lo doy a papá y ya?'. "¿Ese fruto?". Todos los frutos que había ingerido hasta la fecha habían resultado extraordinariamente nutritivos. Aunque no estuvieran al nivel de una poción medicinal dedicada, al margen de sus propiedades concretas, rebosaban de un maná desbordante. Y por descontado, existía un motivo todavía más contundente. "En términos de eficiencia, esa sería la mejor opción". El apunte adjunto a la descripción del Fruto del Conquistador: 'La intensidad de dicha presencia es proporcional al poder del monstruo que lo consuma'. Por mucho que yo me hubiera fortalecido, la potencia bélica definitiva de nuestro grupo seguía siendo, sin lugar a dudas, mi padre. Teniendo un porte tan imponente y colosal, le resultaría infinitamente más ventajoso desplegar un aura despótica. Tras dudar un instante, alcé el fruto para mostrárselo. Me carcomía la curiosidad por ver si lo codiciaría, pero... \*Ssshk.\* Enroscó su cola alrededor de mi cuerpo. ¡¿Qué rayos hace?! "Cómelo tú". '¿Eh?'. ¡Cuando su propio hijo por fin intentaba tener un gesto de piedad filial! '¿Yo otra vez?'. Sin molestarse en responder, se limitó a mirarme fijamente. Sin más alternativa, mastiqué el Fruto del Conquistador de una dentellada y lo tragué. Al menos había que admitir que era dulce. Solo después de presenciar cómo lo deglutía, mi padre aflojó la cola y me liberó. Era un sujeto taciturno hasta el extremo. Con la punta de la cola, me propinó dos toquecitos en la cabeza. Curiosamente, el gesto no ofendió mi orgullo en absoluto. \[Has consumido el 'Fruto de la Raíz del Conquistador'.\] \[Has obtenido temporalmente la habilidad: Conquistador Nv. 2.\] ¡Ooooh! ¿Acaso Retorno de Emergencia no estaba en Nivel 20? El nivel de la habilidad adquirida en esta ocasión era de apenas 2. Sin embargo, lejos de desanimarme, aquello me entusiasmó aún más. 'Parece una habilidad de rango superior'. "En efecto. Hay cosas que se intuyen con solo escuchar el nombre". No existía punto de comparación posible entre un Mandato del Trueno Celestial Nv. 1 y una Magia: Electricidad Estática Nv. 10. Las habilidades de rango superior transmitían una impronta completamente distinta desde el puro título. \[Conquistador Nv. 2 (Temporal)\] Emana un aura despótica y arrolladora. El objetivo sentirá intimidación sin importar su categoría. Los monstruos de categoría inferior podrían llegar a experimentar un terror abrumador. ¡¿Acaso esto es el Haki del C...?! Al recibir la explicación que le transmití, Pellerian asintió con la cabeza: "Conquistador es una habilidad de rango superior derivada de Intimidación". '¿La conoce?'. "Por supuesto. Pensar que una habilidad que antaño pertenecía a los héroes de la época, e incluso entre ellos únicamente a los más excepcionales, pueda ser empuñada por una simple serpiente...". Si me lo pintaba de ese modo, no había escapatoria. No me quedaba más remedio que probarla en combate real. Carecía por completo de sentido ponerla a prueba contra los monstruos que ya se encontraban subordinados bajo mi mando. Monté sobre Manchitas y descendí por el acantilado. Como era de esperar, los monos y los insectos no eran los únicos habitantes de este Bosque de las Sombras. Que ellos fueran las dos grandes facciones dominantes no impedía que hubiera una ingente multitud de otros monstruos dispersos. Desde luego, ninguno de ellos tendría el calibre necesario para hacerle frente al mono plateado o al rey de los insectos. Me puse en marcha para dar con presas como esas. No fue difícil encontrarlos. Una manada de ciervos se encontraba pastando. Le di una palmadita en la cabeza a Manchitas y se detuvo lentamente frente a ellos. No eran ciervos ordinarios. Se trataba de bestias mágicas que, de vez en cuando, también consumían carne. Bastaba con ver sus dientes afilados para darse cuenta. El ciervo macho que parecía ser el líder alzó la cabeza y se puso en guardia, mirándome con recelo. "Grrr...". Para ser un ciervo, emitía un bramido bastante rudo. ────────────── \[Ciervo de Cuernos de Espino - Nv. 19\] ────────────── Sí, a su manera era el líder. Dio un paso al frente como si pretendiera proteger a los demás y me gruñó con fiereza. Su cornamenta era aterradora. A diferencia de los ciervos comunes, sus cuernos eran puntiagudos y retorcidos, como si le hubieran incrustado zarzas enteras de espinos. Bañadas en sangre, las espinas eran rojas. De ellas colgaban andrajosos jirones de carne podrida y pellejos desgarrados. "¡Grrr!". Escarbó el suelo con los cascos, tal como si fuera un caballo de guerra. Su determinación era encomiable. 'Me agradas'. Decidí poner a prueba la nueva habilidad que acababa de obtener. \[Usas 'Conquistador - Nv. 2'.\] La verdad, no pensé que fuera a producirse un resultado visible. Al tratarse de una habilidad de tipo mental, supuse que solo surtiría efecto en el adversario. ¡Fuuuuussshhh! Jamás imaginé que una violenta ráfaga de viento se desataría de golpe, aplastando la hierba al unísono... ...ni que los alrededores se oscurecerían y la temperatura caería varios grados en un solo instante. Si yo hubiera tenido cabello, ahora mismo estaría ondeando descontroladamente al viento. ¡Tal como un Rey Demonio descendiendo sobre el mundo mortal...! Por supuesto, como carecía de pelo, lo único que se agitó fue la melena de Manchitas. Y los ciervos recibieron de lleno el impacto de aquella energía informe y etérea. \*Plop, plop.\* Los más asustadizos soltaron excrementos redondos como canicas por el pavor. Al mirar de reojo a los que estaban detrás, los vi agachar la cabeza o caer desplomados de rodillas. 'Vaya, esto consume una barbaridad de maná'. Sin embargo, el ciervo macho líder permanecía firmemente de pie. "Tiene agallas ese ciervo". Clavé la mirada en él mientras mantenía activa la habilidad Conquistador. 'Ah'. Entonces me di cuenta. El líder se había desmayado estando de pie. Tenía la mirada completamente perdida y los ojos en blanco. 'Esto es tremendo'. El efecto de la habilidad Conquistador superaba con creces mis expectativas. No había que menospreciar a las habilidades de tipo mental. Salté frente al ciervo macho y le propiné un golpe en el cuello con la cola. Solo entonces el ciervo recobró el sentido y comenzó a gimotear asustado. 'Tú, tú y tú también'. Escogí a tres que parecían poseer aptitudes de combate, incluido el líder de la manada. 'A partir de ahora, únanse a mi grupo'. Después de todo, los veinte que tenía hasta el momento eran a todas luces insuficientes. Una vez que el espíritu de las bestias mágicas era quebrantado, resultaba fácil domesticarlas. \[Usas Doma - Nv. 8.\] \[Has domesticado con éxito a 'Ciervo de Cuernos de Espino - Nv. 19'.\] \[Has domesticado con éxito a 'Ciervo de Cuernos de Espino - Nv. 16'.\] \[Has domesticado con éxito a 'Ciervo de Cuernos de Espino - Nv. 17'.\] Vaya. No creí que fuera tan sencillo. Si la hubiera tenido desde antes, las cosas en el zoológico interior habrían sido mucho más fáciles. \[El dominio de Doma se incrementa.\] \[Doma - Nv. 8 ha pasado a ser Doma - Nv. 9.\] 'Por ahora, intentemos alcanzar al menos unos cincuenta'. \* \* \* Una pequeña serpiente y una gran serpiente dominan el acantilado. ¿Acaso se habría corrido un rumor semejante entre las bestias mágicas de los alrededores? Tenía toda la pinta de ser así. Las bestias mágicas que merodeaban cerca de este acantilado se habían esfumado por completo. O bien fueron absorbidas por las Fieras del Zoológico, o bien huyeron despavoridas hacia la lejanía por temor a las serpientes. Examiné el logro que había ascendido de categoría. ────────────── \[Líder de las Bestias Mágicas\] Has domesticado a 50 o más bestias mágicas. Aumenta la dominación sobre las bestias mágicas. Emanas el aura digna de un verdadero líder. ────────────── Mis subordinados superaban los cincuenta. Era el resultado de reclutarlos sobre la marcha y, de vez en cuando, cazar para engrosar las filas. Aunque seguíamos siendo el contingente más pequeño entre las tres facciones, me enorgullecía saber que había reunido únicamente a la élite. Aquella frase descrita en el logro: 'Emanas el aura digna de un verdadero líder'. A mí me costaba percibirlo por cuenta propia, pero parecía que mi aspecto exterior había adquirido cierta imponencia y dignidad. En el pasado, muchos subestimaban mi diminuto tamaño y se me abalanzaban encima, pero ahora ya no era así. Incluso sin utilizar la habilidad Conquistador, las ocasiones en que sufría un ataque preventivo se habían reducido drásticamente. Se acercaba la hora de apuntar hacia esa gigantesca raíz que emergía en el centro: el resplandeciente fruto que brotaría en ella. Por el momento, el estado de mi padre había mejorado. Se debía a que coseché núcleos mágicos mientras cazaba a las bestias mágicas de los alrededores. Y se los entregué a él. El efecto de 'ingerir núcleos mágicos' era, por sorprendente que pareciera, bastante limitado. Dado que los núcleos mágicos albergan una densa naturaleza mágica, son indispensables para la evolución, y al consumirlos reponen el maná lentamente. Sin embargo, comerlos no hace que el nivel se dispare de golpe ni te vuelve más fuerte al instante en proporción a la cantidad ingerida. Usar núcleos tan valiosos como si fueran simples pociones de maná resultaba sumamente ineficiente. "Los núcleos mágicos también requieren digestión. Tu eficiencia digestiva fue relativamente buena, pero digerirlos como es debido no es tarea fácil. En especial, cuanto más alto sea el rango del núcleo mágico, mayor será la carga sobre la vitalidad física para absorberlo y transformarlo en maná". "¿No me estará diciendo eso solo porque no quiere que le gaste sus núcleos mágicos?". "...... No es que no piense un poco en eso, pero es la pura verdad. Esa serpiente, además, parece tener la salud bastante mermada". A juzgar por sus palabras, parecía que el juramento de decir la verdad aún se mantenía vigente. Al respecto, Pellerian añadió su explicación: "El verdadero valor de los núcleos mágicos se manifiesta en la magia o la alquimia. En especial, cuando un simple individuo pretende conjurar una gran magia, los núcleos mágicos de alto rango son indispensables como catalizador. Lo mismo ocurre al elaborar pociones". "Pues para la magia elemental básica no necesité nada de eso". "¿Acaso no te he dicho una gran magia?". "Dicen que los núcleos mágicos se venden a precios exorbitantes. Siendo así, los magos deben de ser auténticos pozos sin fondo devoradores de dinero". "Tradicionalmente, siempre ha sido así". Parecía que, antes de ser desterrado de la sociedad feérica, Pellerian había dejado en la bancarrota las finanzas de las hadas. "Aun así, usemos un poco de esos núcleos mágicos de alto rango". "......". "Usted mismo dijo que se pueden moler para elaborar pociones. Si no le gusta la idea, me los tragaré enteros". "Está bien, está bien. Bastará con prepararlas, ¿no?". "Muchas gracias~". Y así, con la ayuda de Pellerian, preparé pociones de maná. Eran muchísimo más difíciles de elaborar que las pociones de vitalidad, por lo que a duras penas conseguí preparar dos frascos en total. Con esto apenas alcanzaría para reponer una pequeña fracción del maná de mi padre. Aun así, dedicándole unos días más, podríamos fabricar dos o tres frascos adicionales. Un breve respiro de calma. Así transcurría el tiempo entre las bestias mágicas y yo. Sin embargo, como siempre ocurre: Las catástrofes llegan sin previo aviso. Y aquello merecía con creces ser llamado calamidad. Sucedió justo cuando el Búho León, provisto de una melena semejante a la de un león, revoloteaba batiendo sus alas por los aires. ¿Qué mosca le habría picado a esa criatura habitualmente nocturna? ¿Acaso la tonalidad violácea del cielo le impedía distinguir el día de la noche? O tal vez había tenido la encomiable iniciativa de patrullar los alrededores por su cuenta. Yo me encontraba recostado junto a mi padre, contemplando con calma al búho en pleno vuelo. ¡Paaam! El búho se desintegró sin dejar más que plumas. Su cuerpo desapareció casi por completo; solo una nube de plumaje estalló y revoloteó cayendo lánguidamente por el aire. Que aquello había sido provocado por una pedrada disparada a la velocidad de una bala fue algo de lo que me percaté un instante después. '¡B-Búhooooo!'. Me incorporé de golpe embargado por el estupor y la furia. Mi padre, que solía pasar más de la mitad del día tumbado descansando, reaccionó de la misma manera. Alguien había aparecido. Doña Gorila, habitualmente valerosa ante cualquier situación, comenzó a temblar descontroladamente. "¡J-J-J-Jefeeee...!". La gorila intentó en vano ocultarse a mis espaldas. Si me estaba llamando a mí, o si aquellas palabras iban dirigidas al mono plateado que avanzaba a paso pesado en absoluta soledad... No tenía manera de saberlo. ────────────── \[Chimpancé Silverback Achims - Nv. 129\] ────────────── El general enemigo se había presentado completamente solo. Y en cuanto asomó, asesinó a uno de mis subordinados. \*Sssss...\* Mis escamas se tiñeron de negro por puro instinto. Frente a mí, mi padre se interpuso en su camino. Al erguir su colosal cuerpo, la imponente majestad de mi padre fue descomunal. No obstante, el chimpancé plateado no mostraba la más mínima pizca de temor en el semblante. "Serpiente... Grande y Magnífica. ¿Al final... formaste una nueva manada?". Estaba sonriendo. ¿Acaso no sentía miedo alguno? "Parece haber creído erróneamente que el líder es tu padre". Ah, ¿era eso? Mmm, vaya. En esta situación no tenía necesidad de adelantarme y proclamar que el líder era yo. Me mantuve oculto tras el lomo de mi padre y eché una mirada furtiva al chimpancé. "Mono plateado...". Las Ondas de Pensamiento de mi padre resonaron con la fuerza de un retumbante rugido. "¿Has venido... porque deseas morir?". ¡Bien dicho! Venir aquí completamente solo... este mono está loco de remate. Sin embargo, el chimpancé soltó una risotada simiesca antes de responder: "He venido a matar. A ti... y a tus subordinados". Verlo desbordar semejante nivel de confianza me dejó con una sensación bastante intranquila. ¿Acaso...? "Tú. Incompleto". El chimpancé señaló a mi padre con el dedo mientras sentenciaba: "¡Serpiente enferma... carente de maná!". ¿Acaso ya estaba al tanto del problema que aquejaba a mi padre? ¿Por eso se había presentado aquí, convencido de que realmente podía acabar con todos nosotros por su propia cuenta? El Chimpancé Silverback Achims proclamó: "¡Yo solo... a todos! Los puedo matar". \< Enamoradizo > \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Continúa leyendo

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Capítulo 58

Siguiente Capítulo ›

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 57

Estás leyendo el capítulo 57 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.