arrow_back

Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 55 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Compartir la naturaleza mágica absorbida Si tuviera que traducirlo en términos sencillos, equivalía a compartir puntos de experiencia dentro de un grupo. Al devorar el Fruto de la Raíz de la Corona, obtuve el alias temporal de Líder. Aunque en la práctica ya era el cabecilla de la banda, ahora se me reconocía de manera oficial. 'Consejera Gorila'. "Sí, jefe...". '¡Pena de muerte!'. Como un césar sentenciando la muerte de un gladiador en la arena, alcé la cola e hice el gesto de degollar. De inmediato, la gorila alzó su prótesis de brazo. Para mi sorpresa, en el mismo instante en que se colocó la prótesis, adquirió una nueva habilidad. 'Puño de Hierro Nv. 5'. El puño de hierro salió disparado en dirección a un Mono de Piernas Largas Gigante. "Adiós... antigua familia". ¡Baaam! Resonó un estruendo que costaba creer que proviniera de un golpe impactando contra carne viva. El torso del mono de piernas largas reventó por completo en pedazos. Una lágrima centelleó en el rabillo del ojo de Doña Gorila. No obstante, demostró ser un monstruo sumamente profesional. "¡Uoooh!". Habiendo sido repudiada por su antigua familia, no vaciló en lo más mínimo a la hora de descargar sus golpes contra los monstruos simios. Tan pronto como hizo estallar a un enemigo, saltó hacia arriba como si saliera volando. Y, aterrizando en medio de los monos, empezó a causar estragos sin freno. En este momento, estábamos combatiendo contra una horda entera de monos. Era la primera batalla que librábamos desde que obtuve el alias de Líder. No muy lejos del acantilado habían brotado unas raíces colosales de las cuales colgaban varios frutos. Y los monos habían acudido al lugar con el único propósito de arrebatar esos mismos frutos. \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] Resonó la notificación. La naturaleza mágica absorbida por la gorila se estaba compartiendo conmigo. Era el efecto del nuevo alias temporal que obtuve al ingerir el fruto. \[Líder (Temporal)\] ... Comparte la naturaleza mágica que absorbe la manada. Emocionado ante la frase 'absorbe naturaleza mágica', verifiqué minuciosamente su funcionamiento. Y lo que descubrí fue que absorbía aproximadamente una quinta parte de la naturaleza mágica que obtenían mis subordinados al abatir a un monstruo. No tenía la certeza de si era una cifra matemática exacta, pero rondaba esa proporción. Era una conclusión a la que llegué tras efectuar varios experimentos. En este campo de batalla, Doña Gorila no era la única que luchaba. Muchos de los monstruos que habían permanecido encerrados en la morada de Deshinan daban rienda suelta a toda su ferocidad contra los monos sin reservarse nada. La naturaleza mágica que absorbían a medida que mataban a los enemigos... una porción de ella se transfería directamente a mí. \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] 'Impuestos... ¡paguen sus impuestos, subordinados!'. En ese preciso instante, divisé a un Oso Búho que ascendía abriéndose paso a golpes entre mis subordinados. Una Mofeta Rápida intentó resistirse expulsando una nube de gas venenoso, pero salió despedida tras recibir el impacto de un descomunal puñetazo. El bastardo entrelazó ambas garras y las alzó en alto, dispuesto a rematarla. \[Usas Salto Devoracorazones Nv. 2.\] Un agujero de color rojo carmesí perforó el pecho del Oso Búho. Muerte certera de un solo golpe. Si un monstruo bajaba la guardia, resultaba perfectamente viable aniquilarlo de una sola embestida fulminante. \[Has derrotado a Oso Búho Nv. 21.\] \[Absorbes naturaleza mágica.\] Aquí había un detalle crucial a considerar. Así como yo recibía la naturaleza mágica proveniente de mis subordinados... \[Compartes naturaleza mágica con la manada.\] ...también compartía con ellos la naturaleza mágica que absorbía mediante mis propias cacerías. Y la tasa de distribución en este caso era más alta de lo que imaginaba. Más de la mitad de la naturaleza mágica se repartía equitativamente entre los subordinados afiliados a mi manada. Tomando en cuenta que la cantidad requerida para subir de nivel aumentaba gradualmente, se trataba de una cuota compartida bastante considerable. En pocas palabras, implicaba una estructura orgánica en la que todos nos desarrollábamos y crecíamos a la par. Cuanto mayor fuera el número de integrantes en la manada bajo mi mando, mayor sería también la cantidad de naturaleza mágica que podría recibir. El único inconveniente radicaba en que nuestra banda de las Fieras del Zoológico no era especialmente multitudinaria. En el caso del Ejército de Insectos, parecía albergar a miles o decenas de miles de artrópodos, mientras que los monos habían reclutado a bestias como los Osos Búho para constituir una colonia de varios centenares de individuos. El volumen de naturaleza mágica que absorbían sus respectivos cabecillas debía de ser colosal. Aunque, dado que los líderes de ambas facciones parecían monstruos a la altura de las bestias con nombre, era de suponer que no subirían de nivel con tanta facilidad. Cuanto más se expandía la manada, más ventajoso resultaba para el líder. Y cuanto más fuerte se volvía el líder, mayores beneficios recibían los monstruos que componían sus filas. Era igual a un juego meticulosamente diseñado. Podía palparse con nitidez la voluntad tras esa entidad llamada el Árbol del Mundo: La voluntad de congregar a los monstruos más poderosos e incitarlos a matarse entre sí. Visto desde esa perspectiva, cabía la posibilidad de que el mismísimo Árbol del Mundo fuera, en el fondo, otra bestia mágica más. Como fuera. Estructuralmente, yo debería haber sido el competidor más desfavorecido de las tres facciones, pero la realidad distaba mucho de ser así. Y es que el individuo más poderoso de nuestra banda de las Fieras del Zoológico no era yo, el cabecilla. A decir verdad, nuestra Serpiente Polaris, que lucía un semblante algo fatigado, era por mucho la más fuerte de todos nosotros. '¡Use su coletazo, por favor!'. Mi padre alzó levemente la cola. Y, apuntando hacia los monos que trepaban por las descomunales raíces emergidas del Árbol del Mundo... descargó un azote demoledor. ¡Bdoooom! Retumbó un estruendo idéntico al de un trueno. Los monstruos que hicieron contacto directo con la cola quedaron reducidos a meros manchones rojos, aplastados como cerezas maduras. Aquella gigantesca raíz del Árbol del Mundo se partió en dos, y el resto de mis subordinados se encargó de liquidar a los monstruos que salieron despedidos por la violenta onda de choque. \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Has subido de nivel.\] A esto me refería. Aprovecharse del respaldo de papá producía una satisfacción electrizante. "Con un poco de suerte, es probable que consigas evolucionar de nuevo durante este Banquete Púrpura". ¿Acaso en la próxima evolución lograría convertirme por fin en una serpiente propiamente dicha? O tal vez me brotarían más cuernos, o mutaría hacia una dirección completamente imprevista. De cualquier modo, era una perspectiva que aguardaba con desbordante entusiasmo. "¡Aseguren... los frutos...!". Doña Gorila se encargó de transmitir mis órdenes a viva voz. Las raíces que habían brotado en este sector eran nada menos que cinco. De cada una de ellas colgaban varios frutos de tamaño reducido. Poseían un efecto sumamente similar al del fruto inmaduro que consumí con anterioridad: perfeccionaban y corregían las estructuras corporales ineficientes del organismo. Sin embargo, el fruto al que yo le había echado el ojo era otro completamente distinto. "En la cima de la raíz del extremo derecho". Allí, en el punto más elevado de la raíz más alta, colgaba un fruto en particular. Era el único espécimen que exhibía un insólito e inusual resplandor azulado. \[Fruto de la Raíz de Maniobra de Emergencia\] Tendría que devorarlo para averiguar con certeza qué facultades confería, pero ya desde el propio nombre se notaba que no era algo ordinario. Trepar por las raíces era la especialidad indiscutible de los simios, un terreno en el que nos llevaban clara ventaja. Varios tarseros, carentes de un poder de combate destacable pero dueños de una agilidad asombrosa, escalaron raudos por la raíz derecha. Parecía evidente que su propósito también era adueñarse de aquel fruto singular. No obstante, la captura del fruto azul por parte de los tarseros jamás llegó a concretarse. Y con justa razón: el fruto ejecutó por iniciativa propia una 'maniobra de emergencia'. "¡Se trasladó a la raíz contigua!". Tras desvanecerse en un parpadeo intermitente, reapareció sobre la raíz ubicada a su izquierda. En pocas palabras, se trataba de un fruto dotado de la capacidad de teletransportarse. Bajo ningún concepto podía dejar escapar semejante premio. Y yo había estado aguardando con paciencia justamente este momento. '¡Búho!'. "¡Hsssk!". En el zoológico interior contábamos, de manera inverosímil, con un monstruo volador. Detestaba profundamente surcar las alturas celestes, pero ni siquiera ese recelo podía servirme de excusa para retroceder en una coyuntura así. \[Búho León - Nv. 12\] \[Rasgos\] \[Cobardía\] Un búho pusilánime que, a excepción de lucir una magnífica melena leonina, resultaba completamente inútil para la batalla. Un ave tan asustadiza que se había rendido de inmediato, y que justamente gracias a esa sumisión había logrado conservar el pellejo. Por fin le había llegado la hora de ganarse el sustento. El animal me aferró con firmeza entre sus garras y alzó el vuelo directo hacia el firmamento. Ascendió en un suspiro, rasgando el viento a toda velocidad. 'Si me dejas caer por torpeza, te mato'. "¡Krrro-ro-rok, krrro-ro-ro-rok!". Por algún motivo incomprensible, su graznido denotaba un entusiasmo desbordante. Al percatarse de que yo me elevaba por los aires de forma imprevista, los monos tampoco se quedaron de brazos cruzados. La fuerza bruta de aquellos monstruos no admitía comparación alguna con la de las bestias ordinarias. Tan pronto como comenzaron a lanzar piedras en ráfaga, los proyectiles que abandonaban sus manos surcaban el aire con silbidos agudos, rozando peligrosamente mi cuerpo. '¡Gana más altura!'. Alcé la cola apuntando hacia el cielo, y el búho incrementó la altitud de inmediato como si hubiera captado la orden a la perfección. En una fracción de segundo, nos posicionamos por encima de las raíces más elevadas. '¡Ahora!'. El búho liberó la tensión de sus garras. Y yo me precipité en caída libre, arrastrado de nuevo por las garras inexorables de la gravedad. Una serpiente carece de alas, por lo que le resultaba imposible planear como es debido. No me quedaba más remedio que confiar ciegamente en el instinto del búho. Por fortuna, a pesar de ser su primer intento, el búho calculó la trayectoria de forma bastante acertada. Sin embargo, faltaba un poco. Apenas un poco. 'Si caigo directo desde aquí, ¿no me voy a matar?'. "Eso sí que sería todo un espectáculo". Aunque solo fuera para no darle el gusto a ese petulante de Pellerian, no podía permitirme morir despeñado. \[Has utilizado Magia Elemental Básica: Viento Nv. 3.\] Invoqué una ráfaga de viento extrayendo la máxima potencia posible. Aquello propulsó mi cuerpo hacia adelante. Ese palmo que me faltaba quedó cubierto. Siendo así, lo que restaba dependía de mi propia destreza. Estiré el cuerpo por completo en pleno aire. El fruto azul permanecía inmóvil en su sitio. Tal como sospechaba, no parecía capaz de teletransportarse de forma consecutiva. ¡Zas! Atrapé el fruto de un mordisco. Al mismo tiempo, la caída fue inevitable. ¡Pum, tras! Las raicillas que brotaban como ramas actuaron como amortiguadores. Aterricé en el suelo rodando sobre mí mismo. Los alrededores estaban atestados de monos. Habían acudido en tropel con la intención de hacerse con el fruto azul que se había trasladado a este árbol. Guardé a toda prisa en el subespacio el fruto que sostenía entre las fauces. Bien, ¡vengan todos si se atreven! "¡Hsss!". "¡Uki, uki!". Sin embargo, entre los monos no había ni uno solo valiente. Dieron media vuelta de inmediato y empezaron a huir. En cuanto comprendieron que ya no podrían arrebatar el fruto, se retiraron al instante. Juzgaban la situación con rapidez. Desde luego, era evidente que su líder les había ordenado: 'Roben el fruto'. "¡Jeee-feee!". "¡Guau! ¡Guau!". Doña Gorila y Manchitas llegaron corriendo para colocarse a mis lados como si me escoltaran. Qué confiables. Una vez que los monos se retiraron, ellos también relajaron la tensión. Fiu, había sido un combate espléndido. "Mi estratagema volvió a ser un éxito rotundo". Pellerian se mostró complacido. Desde que comí el Fruto de la Raíz de la Corona ayer y me convertí en líder, Pellerian se comportaba como si fuera todo un estratega militar consumado. Se le habían desorbitado los ojos al presenciar los efectos absurdamente formidables de los frutos que brotaban durante el festival. "En verdad, el poder del Árbol del Mundo es omnipotente". 'Esos monos no eran para tanto'. "Es que esos no debían de ser sus tropas principales". Asentí con la cabeza. El Ejército de Insectos se encontraba relativamente lejos, mientras que los monos estaban tan cerca que podían divisarse desde lo alto del acantilado. Esta mañana había visto cómo los monos plateados y los especímenes de aspecto formidable partían del Bosque de los Monos con rumbo al pantano. En cuanto confirmamos eso, nosotros partimos hacia las raíces que habían brotado en la otra dirección. 'Consejera'. "Dime, jefe...". '¿No crees que ese mono plateado empezará a poner la mira en nosotros dentro de poco?'. El rey de la manada de monos. Ya era hora de que a ese tipo se le agriara el humor. "Tal vez... Si el rey viene... huir, tenemos que huir...". El rostro de Doña Gorila se tiñó de puro terror. Para que estuviera tan aterrada a pesar de que teníamos a mi padre de nuestro lado... Me daban ganas de echarle un vistazo para comprobar qué tan fuerte era ese sujeto. "El equilibrio de poder es fundamental". Pellerian intervino. "El digno rival de ese mono debe de ser la bestia insecto que habita en el pantano. Por lo tanto, nosotros... no, tú debes mantener el equilibrio de poder de forma adecuada". Sorprendentemente, lo que Pellerian explicaba guardaba semejanza con una de las estrategias más célebres del mundo. "No debes desmandarte demasiado. Lo ideal es la situación actual, en la que ambas facciones combaten entre sí; lo más sensato es dejar que se despedacen mutuamente y agoten sus fuerzas". Podría definirse como la estratagema del beneficio del pescador, pero... "Asimismo, tampoco debes parecer demasiado débil. De lo contrario, podrían venir con la idea de barrerte de un solo golpe". Pellerian alzó un dedo y trazó una línea en el aire como si dividiera un mapa intangible en tres partes iguales. "Consiste en repartir la hegemonía entre tres". Sin duda alguna, se refería al Plan de la División Tripartita del Mundo. No me digas... ¿Acaso el Zhuge Liang de este lugar no se suponía que era yo? Observé con admiración a Pellerian, quien asentía con su enorme cabeza. 'Kongming Cabezón'. "¡Déjate de tonterías y averigua de una vez los efectos del fruto!". Precisamente pensaba hacer eso. Entré en la casa de Deshinan y saqué el fruto del subespacio. Sentía curiosidad por saber qué sabor tendría algo tan intensamente azul. ¡Crac! Lo mastiqué y tragué de un solo bocado. \[Has consumido el 'Fruto de la Raíz de Maniobra de Emergencia'.\] Junto con un sabor dulce, sus efectos se manifestaron. \[Por efecto del fruto, has obtenido la habilidad temporal 'Retorno de Emergencia Nv. 20'.\] ¿Una habilidad? A primera vista el nombre parecía ordinario, pero se trataba nada menos que de una habilidad de nivel 20. Examiné cuáles eran los efectos de la primera habilidad de nivel 20 que conseguía. \[Retorno de Emergencia Nv. 20 (Temporal)\] \[Una vez al día, al utilizar la habilidad de forma inmediata, puedes teletransportarte al lugar donde se encuentra tu manada.\] ¡Oh, vaya! Le expliqué la habilidad a Pellerian. "¡¿Retorno de Emergencia a nivel 20?! Es increíble". '¿Es una habilidad que ya existía?'. "En origen, es una clase de magia. Pertenece a la rama de la magia de desplazamiento espacial. ¿Acaso no recuerdas que te expliqué cuán avanzada es la magia de teletransporte?". Así lo había dicho Pellerian en su momento. Según sus palabras, una magia capaz de trasladar a alguien a través de largas distancias en un instante resultaba sumamente compleja. "El Retorno de Emergencia es un conjuro desarrollado por magos varados en zonas prohibidas para garantizar su regreso seguro. Sin embargo, su proceso de preparación toma al menos un día entero... Y pensar que puedes regresar de inmediato". 'Ciertamente...'. "Es prácticamente idéntico a poseer una vida de repuesto". En efecto, así era. No serviría si toda la manada cayera en peligro junta, pero mientras estuviera yo solo, podría zafarme en cualquier momento. Siempre y cuando no me rebanaran el cuello antes de que pudiera darme cuenta, significaba que podría sobrevivir incluso si me topaba con Gunther. Una idea cruzó por mi mente como un relámpago. Abrí la puerta y salí al exterior. '¡Doña Gorila!'. La gorila, que descansaba, se incorporó sobresaltada. "¿Qué pasa...?". 'Ese pantano al que fue su antiguo líder, ¿queda muy lejos de aquí?'. Por lo que me dijo, a lomos de Manchitas y a toda velocidad llegaríamos en un santiamén. "¿De verdad... vas a ir...?". Al escuchar mi plan, la gorila tembló de puro pánico. Le indiqué que se quedara custodiando este lugar. "Ten cuidado... Con el antiguo líder... y con el insecto también...". Qué tan fuertes serían esas bestias mágicas con nombre. Quería comprobar con mis propios ojos qué tan deliciosos sabrían si los devoraba. Ahora que cabía la posibilidad de que ambos chocaran, era la oportunidad perfecta. '¡Manchitas!'. "¡Guau!". Me subí al lomo de Manchitas. Desde tiempos inmemoriales, el maestro Sun Tzu, un estratega superior incluso a Zhuge Liang, afirmó en \*El arte de la guerra\*: 'Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y en cien batallas nunca correrás peligro'. Para conocer a mi enemigo, eché a correr junto con Manchitas. \* \* \* 'Tú regresa primero'. Manchitas continuaba lamiéndome como si creyera que mi cara era un caramelo. Le di un golpecito en el hocico y Manchitas dio media vuelta para marcharse. Aún no me había adentrado en el pantano, pero me detuve mucho antes. En parte porque a partir de aquí debía camuflarme e infiltrarme, pero sobre todo... ¡Baaam, bum! Ese estruendo ensordecedor que hacía retumbar el cielo y la tierra provenía, sin la menor duda, del fragor de un combate. El líder de los monos y el líder de los insectos estaban luchando. Pude intuirlo de forma instintiva. Y no era para menos. '¡Ahí está!'. De pronto, un chimpancé plateado saltó con ligereza por los aires y se posó en la copa de un árbol. Su capacidad de salto no era nada ordinaria. Pensando que la ocasión no podía ser mejor, enfoqué la mirada con concentración. \[Chimpancé Silverback Achims - Nv. ???\] Su corpulencia parecía similar a la de un humano ordinario, pero... En cuanto al bando de los insectos, su oponente... ¡Grrr-rumbl! Salpicando agua cenagosa por doquier, emergió un colosal insecto marrón. Guardaba cierta semejanza con un grillo o un saltamontes. Era un monstruo provisto de dientes afilados y un robusto caparazón. \[Rey Insecto Grand Riokku - Nv. ???\] Un insecto gigantesco de apariencia espeluznante. Frente a semejante monstruo, el chimpancé plateado lanzó un puñetazo sin acobardarse lo más mínimo. Directo hacia las mandíbulas del Riokku. ¡KBOOOOM! Estalló un estruendo semejante al de un trueno. Me lo planteé con total seriedad. '¿Y si uso Retorno de Emergencia ahora mismo?'. \< "Lo ofrezco." > \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Continúa leyendo

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Capítulo 56

Siguiente Capítulo ›

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 55

Estás leyendo el capítulo 55 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.