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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 54 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El gran vuelco de Procedencia 1 Mi padre, la Serpiente Polaris, ¿cómo habrá vivido hasta ahora? ¿Acaso él también nació como una diminuta Pequeña Serpiente Verde? ¿O nació como una serpiente blanca al igual que yo? Ante una presencia tan colosal y majestuosa, resultaba imposible concebir cómo lucía en sus días de larva. Siendo una serpiente, su comienzo difícilmente habría sido grandioso. Lo más probable era que hubiera empezado en algún rincón como una insignificante y diminuta culebrilla. Tras nacer, debió de haber sobrevivido disputándose el alimento con sus hermanos. Tal vez incluso sobrevivió matando a unos cuantos tíos o tías. Después de todo, yo mismo había presenciado la ferocidad sanguinaria de las crías de serpiente. Y tras sobrevivir de ese modo, se habría marchado del lado de sus progenitores. Según las palabras de Pellerian, casi no existen serpientes con un fuerte instinto paternal o maternal. Eran muy distintas a aquel ciempiés que cargaba a sus crías a cuestas para criarlas. Sin ir más lejos, Mamá Medusa jamás nos brindó más allá de la crianza mínima indispensable. De no haber aparecido Gunther, y de habernos vuelto demasiado grandes para continuar aferrados al cuero cabelludo de nuestra madre... ella nos habría arrojado a la naturaleza para volver a quedarse calva. Mi padre debió de haber crecido. La gran mayoría de las serpientes suelen terminar sus días sin distinguirse de cualquier fiera silvestre ordinaria. Afirmar que la Serpiente Verde Gigante es la última evolución que alcanza un monstruo serpentino común no es ninguna exageración. Sin embargo, en algún punto del camino, mi padre debió de haber tomado una senda distinta. Las escamas blancas destacan demasiado a la vista en el Gran Bosque. Para que un monstruo con tales rasgos sobreviviera, debía ser fuerte por fuerza. Y cuando su cuerpo alcanzó el descomunal tamaño actual... y se volvió capaz de proyectar rayos por las fauces para calcinar a sus enemigos... probablemente se convirtió en la bestia mágica suprema que señoreaba sobre alguna comarca del bosque. Y entonces debió de conocer a mi madre. Me imaginé cómo habría sido aquel romance. El romance de las serpientes. El romance de mis padres. 'Mmm...'. A decir verdad, no sé nada sobre romances. ¿Cómo fue que se conocieron mis padres en mi vida pasada? Ah, ya me acordé. Mi padre tenía un complejo. Le faltaban los dedos índice y medio de la mano izquierda. A mis ojos no parecía algo por lo que debiera avergonzarse tanto, pero él siempre sintió vergüenza de aquella discapacidad. Siempre llevaba puestas unas prótesis, unos dedos postizos hechos de silicona. Cuando conoció a mi madre y comenzaron a forjar una buena relación... contaba que por dentro se consumía en pura angustia. Y es que, a pesar de ir ya por la tercera cita, aún no había reunido el valor para hablarle sobre sus dedos. Le fascinaba mi madre, tan resuelta y hermosa. Temía qué expresión pondría ella si descubría que carecía del índice y del medio. Por esa razón, mi padre siempre caminaba únicamente por el lado izquierdo de mi madre. Le tomaba la mano solo con la derecha y, al sentarse frente a frente, escondía la izquierda en el pecho o en el regazo, cerrándola en un puño... Y, milagrosamente, no lo descubrió. O más bien, eso era lo que él creía. Mi madre notó la torpeza en sus ademanes. Incluso con los años siguió siéndolo, pero ya desde joven era una mujer de armas tomar. En cuanto ella se colocó al lado izquierdo de mi padre, él se desplazó con incomodidad para situarse otra vez a la izquierda de ella. Al ver que la escena se repetía, mi madre agarró sin vacilación la mano izquierda de mi padre. En vez de gritar: "¡Te atrapé!". "¡¿Qué es esto?!". Decían que mi madre simplemente sonrió. "Vaya. Pensé que en realidad estabas casado y escondías el anillo de bodas". "A-ah, ja, ja...". "De ahora en adelante, como me ocultes algo, te mato". Ignoro qué clase de encanto habrá encontrado en aquellas palabras. Pero mi padre se enamoró de ella y terminaron casándose. En compensación, dado que el carácter de mi madre no era ninguna broma, a mi padre le aguardó el destino de vivir completamente dominado bajo su mandato. Aquel amor de fuego acabó desembocando en una discordia igual de abrasadora. Tal vez mi (actual) padre también hubiera vivido un romance parecido. Cuando le conté que Mamá Medusa había estirado la pata a manos de un héroe humano, mi padre exhaló un hondo suspiro. No sabría decir si fue un suspiro de alivio. Aunque, desde luego, justo después derramó lágrimas congeladas de hielo. Habiéndose peleado y separado, alguna historia oculta debía haber de fondo. Sea como fuere, tras intercambiar sendos intentos de doma, parecía que nuestros corazones habían sintonizado. Mi padre me trajo de vuelta montado sobre su lomo. La sensación fue realmente formidable. Aquella perspectiva de contemplar cuanto existía en tierra desde lo alto. Operaba en una dimensión completamente distinta a cuando usaba Vuelo, pues la colosal mole de mi padre me servía de firme soporte. Siendo imposible que mi padre cupiera en el zoológico interior, permaneció apostado afuera de la casa sobre el acantilado. Y entonces descubrí un hecho insólito. Cada vez que le tocaba dormir, desaparecía de improviso hacia algún paradero desconocido. No era teletransportación ni tampoco invisibilidad. Yo también entraba a dormir y, cuando salía a la mañana siguiente, él ya estaba de vuelta sin que me percatara. A mi rutina diaria se añadió el tiempo compartido con mi padre. Sobra decir que no nos sentábamos a charlar entre risas complacientes como padre e hijo. Lo que hacía era instruirme en las técnicas de combate propias de una serpiente. '¿Así?'. Azoté la cola en el aire vacío. Era la práctica de "Coletazo". Considerando que las serpientes comunes no recurren a una técnica semejante, debía de tratarse de una habilidad exclusiva de los monstruos. '¿Está bien?'. Alcé la mirada hacia él. Mi padre sacudió la cabeza de un lado a otro. Su expresión dejaba en claro que por ahí no iba la cosa. Siendo sumamente taciturno, casi nunca emitía palabra. En su lugar, me brindó una demostración práctica. Levantó su desmesurada cola. Y, tras ondularla con un vaivén sinuoso que nacía desde la misma columna vertebral, fustigó el aire. Aquella onda cinética fluyó hasta el extremo terminal, acelerando en una fracción de segundo al igual que un látigo. ¡Baaang! No se distinguía en nada del estallido de un trueno. En el instante en que el extremo de la cola se curvó en el vértice de impacto, se desató una auténtica explosión sónica al quebrar la barrera del sonido. Una técnica portentosa. Como sospechaba, llegar a consagrarse como Serpiente Polaris no había sido fruto exclusivo de una apariencia vistosa. Repetí una y otra vez la maniobra que mi padre me acababa de exhibir. Sentía que le iba pillando el truco gradualmente. Y por fin, cuando restallé la cola en el vacío, resonó el chasquido que tanto ansiaba. ¡Paaang! 'Tal como pensaba, la clave reside en imprimirle una onda al cuerpo'. Se requería la destreza precisa para blandir mi propia cola como un látigo. ¡Paaang! ¡Pang! Continué produciendo aquellos restallidos con vivo entusiasmo. Mi padre me contemplaba con mirada fija y sosegada. Y aquellos ejercicios distaban de ser un esfuerzo baldío. La razón era simple: \[Has obtenido la habilidad: Coletazo Nv. 1.\] Pues todo cuanto aprendía de mi padre se consolidaba en habilidades reales del sistema. Adquirir un conocimiento no bastaba por sí solo para engendrar una habilidad de forma automática. No obstante, al ver cómo destrezas como Coletazo se manifestaban a cada intento, ¿no se debería a que eran habilidades connaturales y de fácil asimilación para una serpiente? En suma: me hallaba recibiendo el legado de las artes serpentinas directamente de un espécimen curtido en mil batallas. Este Coletazo no era una habilidad que pudiera tomarse a la ligera. \[Activando Escamas Venenosas Nv. 2.\] \[Activando Coletazo Nv. 1.\] ¡Paaang! Equivalía a blandir un látigo revestido con tiestos y esquirlas afiladas, untado además con veneno puro. Había ganado un recurso de asalto cuerpo a cuerpo formidable más allá de Mordisco. Lo siguiente que tocaba aprender era... '¡Desde luego, Rayo Destructor!'. Le pedí a mi padre que me enseñara Rayo Destructor. Sin embargo, soltó un desmesurado bostezo con aire somnoliento y se desplomó cuan largo era sobre el suelo. Cuando caía en ese estado, daba igual cuánto le insistiera o le suplicara: no había fuerza en el mundo capaz de hacerlo levantar. 'Si uso el Mandato del Trueno Celestial, ¿quizá se despierte?'. "Cumple bastante bien con su papel de padre". Pellerian contempló a mi padre, que yacía recostado con expresión ausente. Por alguna razón, parecía profundamente sumido en sus pensamientos. '¿Estará pensando en sus hijos?'. Por lo que sabía, no parecía haber tenido descendencia. 'Qué inesperado'. "¿A qué te refieres?". Había pasado bastante tiempo junto a Pellerian, así que ya conocía a grandes rasgos su temperamento. 'Pensé que el anciano me diría que me deshiciera de mi padre de un tajo'. En el despiadado Gran Bosque, los débiles no podían sobrevivir. Esperaba incluso que sugiriera algo como: "Esa Serpiente Polaris tiene la guardia baja ahora mismo, así que elimínala, sube de nivel y evoluciona". "Eso sería un suicidio". 'Yo también lo creo. Seguro que su Resistencia al Veneno es altísima'. "No, me refiero a si en verdad lograras acabar con tu padre". Pellerian murmuró en voz baja: "El festival comenzará pronto. Cuando lo haga, no podrás salir de esta región, y las bestias mágicas con nombre de los monos y los insectos causarán estragos. Aunque evoluciones una vez más, te resultará difícil hacerles frente". Yo creía haberme vuelto bastante fuerte, pero Pellerian afirmó con absoluta convicción: "Sin embargo, si se trata de tu padre, tal vez pueda hacerles frente". 'Mmm, tal vez'. Todavía no me hacía una idea real de lo fuerte que era mi padre, la Serpiente Polaris. De hecho, tampoco sabía cuán poderosos eran los líderes de los monos o del Ejército de Insectos. "Si hay un problema...". '¿Un problema?'. "... es que tu padre no parece gozar de muy buena salud". No se me había ocurrido pensar en eso. Al voltear a mirarlo, mi padre tenía los ojos cerrados. Ciertamente parecía fatigarse con facilidad. Aunque la última vez, tras darle un fruto inmaduro, pareció recuperar algo de energía. Justo estaba a punto de preguntarle a Pellerian por qué pensaba eso cuando... \*Tssssssss.\* En ese instante, se me erizaron todas las escamas. A mi padre le ocurrió lo mismo, y enderezó su cuerpo con lentitud. Al mirar alrededor, las otras bestias mágicas que descansaban plácidamente también alzaron la cabeza hacia el cielo. "Apenas acabo de mencionarlo y ya comienza". El cielo ya estaba teñido de violeta, pero a partir de cierto punto en las alturas, el color comenzó a intensificarse. Como si la tinta se expandiera, un vívido tono púrpura fluyó por el firmamento. Hacia la tierra, en todas direcciones. \[La concentración de naturaleza mágica en el aire se intensifica.\] "La región se está transformando en una zona prohibida". Una zona prohibida. Era una expresión adecuada. La gorila se me acercó. "Jefe... Ha comenzado...". Se trataba de una gorila que en su momento había actuado como oficial entre los monos. Había cosas que sabía de oídas. "El Sabio... me lo dijo... El Sabio ha vivido mucho tiempo...". Eso significaba que aquel orangután ya había experimentado varios festivales en carne propia. Que hubiera sobrevivido a pesar de ello tenía mucho mérito. Sin duda guardaba vivencias que ni siquiera figuraban en los registros de Deshinan. "En aquel entonces... solo una manada... sobrevivió...". Al estar en lo alto del acantilado, la vista abarcaba un amplio panorama. A lo lejos, una especie de línea divisoria comenzó a trazar un cerco. Se había formado una zona prohibida en forma de cúpula de la que era imposible entrar o salir. \[Las raíces del Árbol del Mundo brotan en la zona prohibida.\] \*Ruuuumble.\* El suelo empezó a sacudirse como si ocurriera un terremoto. En ese preciso instante, una raíz colosal comenzó a emerger en la zona central del bosque que se divisaba a lo lejos. No brotaron solo una o dos raíces. Se entrelazaron y enmarañaron entre sí, alzándose como si fueran un árbol monumental. Y entre los resquicios de aquellas raíces, había siluetas en movimiento. "Los guardianes... muy fuertes. Protegen... el fruto brillante". '¿Acaso allí es donde brota el fruto resplandeciente?'. El fruto todavía no se alcanzaba a ver, pero intuí que incontables bestias mágicas lucharían a muerte por conseguirlo. \[Hay tres manadas presentes en la zona prohibida.\] ¡Los primates, los insectos y nuestras Fieras del Zoológico...! \[Brotan tres frutos de la corona.\] Entonces, una raíz emergió en un punto cercano al acantilado. \*¡Craaac!\* La velocidad con la que brotaba rebasaba con creces la de cualquier vegetación ordinaria. La rapidez con la que maduraba el fruto era idéntica. Sobre la superficie rojiza del fruto se extendían patrones amarillentos de trazado geométrico. \[Es posible desafiar al líder de la manada.\] '¿Pero si el líder de las Fieras del Zoológico ya soy yo?'. '¡Vamos!'. Trepé con agilidad al hombro de la gorila. Aunque no quedaba lejos del acantilado, sería un verdadero desastre si otra bestia mágica se lo engullía en un parpadeo. Y como era de esperar, ya había bestias mágicas al acecho esperando ese preciso instante. "¡Son babuinos!". La gorila dio la voz de alarma. Unos simios de rostro alargado subían a la carrera desde la espesura inferior. Parecían un comando de choque, pues se desplazaban a gran velocidad. 'Descuida, somos más rápidos'. De todas formas, la raíz recién brotada no estaba para nada lejos. Para colmo, mi padre también se había levantado y corría a la par nuestra. Vaya. Mi padre era mucho más veloz que la gorila y yo. Además, por su descomunal estatura, le resultaría mucho más fácil arrebatar el fruto encaramado en lo alto de la raíz. Antes de que yo pudiera siquiera aproximarme a ella, mi padre ya había arrancado el fruto de la punta. "¡Caramba!". '¿Acaso... es una insubordinación?'. Por supuesto, la Serpiente Polaris era muchísimo más fuerte que yo, sin duda. Su porte también resultaba más majestuoso y colosal. Encima, su fama era tan aplastante que no había bestia mágica que no le temiera; hasta los babuinos que arremetían habían vacilado de puro terror, aminorando la marcha. Aun así... Las Fieras del Zoológico eran una manada que yo mismo había creado. Por un instante temí que mi padre me arrebatara el puesto de líder en un abrir y cerrar de ojos. Pero no fue así. Sosteniendo el peciolo del fruto entre sus fauces, mi padre bajó la cabeza y lo dejó caer justo frente a mí. "¡Sssaaak!". Solté un siseo de júbilo. Al verlo soltar el fruto con tanta despreocupación, exactamente igual que un padre que regresa a casa del trabajo con un pollo asado para la familia, sentí que la piedad filial me desbordaba el pecho. No comérmelo sería la peor muestra de ingratitud. \[Fruto de la Raíz de la Corona\] Vaya nombre más curioso. Me tragué el fruto de un crujiente bocado. \[Se activa Depredación Nv. 7.\] Vaya, Depredación se activó por sí sola. \[Te has convertido en el "Líder" de la manada.\] \[Has obtenido el alias provisional: "Líder".\] ... ¿Eso era todo? No, el aviso indicaba que había obtenido un alias provisional. Tenía que comprobar al detalle sus efectos. \[Líder (Provisional)\] Comanda una manada de bestias mágicas. Comparte la naturaleza mágica absorbida por la manada hasta que caiga el fruto del Árbol del Mundo. A simple vista, parecía una descripción común y corriente. Sin embargo, pronto comprendería el verdadero valor de esa última frase. \*Piiiiing.\* Una aureola luminosa se congregó en las fauces de mi padre. Acto seguido, disparó un haz de luz fulgurante. En un abrir y cerrar de ojos, la horda de babuinos que arremetía quedó reducida a cenizas. \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Recibes naturaleza mágica compartida.\] \[Has subido de nivel.\] Ah. Caza en grupo, caza por delegación, caza automática... Diera igual cómo lo llamara. Esto era, sin lugar a dudas, recurrir al comodín de papá. \< ¿O prefieres que llame a mi papá? > \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 54 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.