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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 53 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Elaborar pociones sin la ayuda de los goblins resultaba una tarea sumamente engorrosa. Incluso ahora que podía comandar bestias mágicas, la situación no cambiaba. El vacío que dejaba Nanaruk —quien captaba mis palabras por iniciativa propia, con absoluta pulcritud y un criterio impecable— se sentía desolador. En este momento, Nanaruk debía de estar sometiendo a las tribus goblin del Gran Bosque. Con tanta bravura como el mismísimo Alejandro Magno. Sin embargo, todavía no me llegaban noticias de que la categoría de mi alias, Ur-Oros, se hubiera elevado. En fin, dado que aún no había pasado ni un mes desde nuestra separación, era lo más natural. De cualquier modo, utilicé sin reparos en la gorila una poción que bien podía considerarse bastante valiosa. "¡Kuuuooot! ¡Éramos familia, uooot! ¡Y me arrancaron... el brazo...!" Doña Gorila parecía más conmocionada por el hecho de haber sido expulsada de la manada que por el propio dolor de la extremidad amputada. A decir verdad, recordando que a mí también me había prometido acogerme como familia y brindarme amor, resultaba comprensible que se sintiera tan traicionada. Y yo, en el fondo, sentía una leve punzada de culpa. Desde luego, que la gorila terminara así no era culpa mía, sino de aquel feroz líder que no era más que un mono desquiciado. Pero en aquel entonces, mientras combatíamos en el Bosque de los Monos, le perdí la pista en algún momento. "Uooot..." 'Deja de llorar'. Le hice un gesto para indicarle que guardara silencio. Al menos yo debía conservar la calma. Para interpretar a un ser frío y calculador, bastaba con imitar a Gunther. 'Puedes quedarte aquí. Si quieres, también te colocaré un brazo'. A decir verdad, Doña Gorila me hacía falta de todas formas. Esta gorila era capaz de hablar. En comparación con las demás bestias mágicas, parecía muchísimo más lúcida. Con el perdón de Manchitas, pero yo necesitaba un subordinado inteligente. \[Usas Doma Nv. 7.\] ¡Siempre y cuando te conviertas en mi subordinada! Doña Gorila se sobresaltó y me miró fijamente. "¿Vas a aceptarme... como familia...?" Que no es como familia, sino como subordinada. Por lo pronto, asentí con la cabeza. "Graciaaas..." \[¡Has logrado domar al Gorila de Brazos Fuertes Nv. 40!\] \[La maestría de Doma Nv. 7 aumenta drásticamente.\] \[Doma Nv. 7 ha ascendido a Doma Nv. 8.\] El nivel de la habilidad se incrementó. Por lo visto, no había sido un monstruo nada fácil de someter. "¿Con ser... tu hermana mayor... basta...?" '¡Que no!'. La última vez, cuando empezó a insinuar que era mi madre, le propiné un coletazo; y ahora sale con que quiere ser mi hermana mayor. "Ah, no era eso..." 'Así es. Eres mi subordinada. Y mi consejera'. "Mmh..." 'Vaya...'. Me percaté de ello con un poco de retraso. La gorila había respondido como si comprendiera a la perfección mis palabras. 'Consejera'. \[Has nombrado "Consejera" al Gorila de Brazos Fuertes Nv. 40.\] '¡Rayos, si solo la estaba llamando por su cargo!'. "¿Es... mi nombre...?" \[Al Gorila de Brazos Fuertes Consejera Nv. 40 le agrada su nombre.\] \[El vínculo con el monstruo domado se profundiza.\] Bueno, si a ella le gusta, qué más da. '¿Puedes entender lo que pienso?'. "Más... o... menos..." ¿Acaso se debía a los efectos de Doma? Con razón últimamente me daba la impresión de que Manchitas acataba bien mis directrices. Podía ser consecuencia de la habilidad. No obstante, la inmensa mayoría de los monstruos ni siquiera eran capaces de vislumbrar mis pensamientos. Tal vez fuera posible porque la gorila gozaba de una inteligencia superior, o quizá por poseer una afinidad muy elevada. 'A este paso, rinde como un 0,7 de Nanaruk'. Por desgracia, no alcanzaba ese prodigioso nivel de comprensión casi clarividente que ostentaba Nanaruk. De cualquier modo, me había agenciado a una consejera perspicaz y manca. 'Necesitas un brazo, ¿verdad?'. Ya era hora de colocarle una extremidad a mi desarmada consejera. "¡S-sí...!" Fui por la prótesis de brazo que yacía abandonada en la vitrina. Una gigantesca prótesis que un humano ordinario jamás habría podido emplear. Por fin aquel armatoste parecía haber encontrado a su dueño. 'Puede que duela un poco, pero aguanta'. "¡H-Haaah!" Para acoplar la prótesis, era indispensable clavar una aguja de quince centímetros en el muñón del hombro. Ese día descubrí por primera vez que el rostro de un gorila también podía perder el color. \* \* \* Ocurrió de improviso. El instante en que resonó aquel mensaje. \[Ha brotado un fruto inmaduro en una raíz cercana.\] Hasta ahora, todos los mensajes que había recibido concernían a mi propia persona o a algo que tuviese justo ante mis ojos. Pero que me notificara incluso que un fruto acababa de brotar en una raíz del Árbol del Mundo surgida en algún punto de los alrededores resultaba insólito. Al ver que las bestias mágicas a mi alrededor levantaron la cabeza al unísono en ese instante, deduje que los demás monstruos también lo habían percibido. De forma puramente refleja, la saliva comenzó a gotear de sus fauces. Era lógico: ya habían probado el deleite de esos frutos. Existe una célebre frase: el Tigre Blanco a la izquierda y el Dragón Azul a la derecha. Si tuviera que adaptarla con términos acordes a mi situación actual, vendría a ser algo como: la gorila a la izquierda y la hiena a la derecha. El Gorila de Brazos Fuertes Consejera Nv. 40 se había transformado en un monstruo al que el apelativo de "Brazos Fuertes" le sentaba como anillo al dedo. '¡En marcha!'. En cuanto emití la orden en mi mente, ella la captó al instante y bramó: "¡A la caaargaaa...!" "¡Auuuuu!" Manchitas aulló con fuerza para no quedarse atrás. Y las veinte bestias mágicas bajo mi mando se lanzaron a la carrera colina abajo. Al pie de la colina asomaba una raíz, y de ella colgaban nada menos que tres frutos. A juzgar por su tonalidad anaranjada, todavía eran frutos inmaduros. Sin embargo, su fragancia almibarada y dulce se expandía hasta la cima de la colina donde nos encontrábamos. De un salto ligero, me encaramé al lomo de la gorila. Tenía la intención de poner a prueba cuánto se había fortalecido. Por lo visto, la gorila era una criatura mucho más vigorosa de lo que había supuesto. Se elevó por los aires de una sola embestida. Su potencia de salto era tan descomunal que casi daba la impresión de estar volando. Y así como se alzó por las alturas, el descenso tomó un buen instante. Valiéndose de su descomunal masa corporal y de su nuevo brazo, cayó en picada y aplastó con violencia a los monstruos que pululaban por el suelo. ¡Krrraaaang! Lo que hormigueaba en masa sobre la tierra era un enjambre de insectos. A todas luces parecían engendros pertenecientes al Ejército de Insectos. Pese a que nos precipitamos en cuanto brotó el fruto, los insectos ya se habían aproximado a la raíz. ¿Serían esbirros de don Ciempiés Colosal? Aunque en este mundo salvaje uno no puede sobrevivir si se detiene a sopesar semejantes dilemas. Abriéndose paso entre la polvareda que se levantó, surgieron de un brinco unos saltamontes del tamaño de gatos. \[Saltamontes de Antenas Aserradas Negras Nv. 21\] Eran cinco... no, siete de esas asquerosas alimañas. Por un momento pensé en intervenir, pero supuse que aún valía la pena depositar mi confianza en la gorila. Demostró ser una guerrera más apasionada de lo que imaginaba. Es decir: sabía vociferar el nombre de sus técnicas. "¡Laaa-ri-aaat...!" Extendió ambos brazos y comenzó a girar sobre sí misma en redondo. ¿Acaso eso cuenta como un lariat? Aun así, el torbellino de aquella masa de hierro bien podía equipararse a una tempestad. ¡Pafff, pafff, crac! Los saltamontes reventaron despidiendo chorros de vísceras púrpuras. Formidable. Poseía poder bélico y un intelecto notable. Si tuviera que compararla con una figura del Romance de los Tres Reinos, bien podría ser un talento comparable al general Jiang Wei. La cantidad de insectos congregados allí superaba a la nuestra, pero su calidad era infinitamente inferior. Mi pelotón, las "Fieras del Zoológico", aniquiló a la horda del Ejército de Insectos sin el menor esfuerzo. Francamente, me sentí un tanto aliviado. Al fin y al cabo, no había ningún adversario de temer. Alrededor de la raíz ya se arremolinaban decenas de mis subordinados. Fue en ese preciso instante cuando la gorila cargó de lleno hacia la raíz. Un Lagarto de Siete Patas Nv. 16, que trepaba la corteza sin vacilar, acababa de arrebatar uno de los frutos con las fauces. La consejera gorila lo atenazó por la cola. "¡Ni... lo... sueñes...!" ¡Kaa-bum! Sujetándolo firmemente por la cola, la Consejera lo estrelló contra el suelo. El fruto salió despedido de sus fauces y Manchitas lo atrapó limpiamente en el aire. Con una devoción admirable, Manchitas, en lugar de masticarlo y tragarlo, me lo trajo de inmediato. Y la gorila, a aquel lagarto que había osado intentar saborearlo antes que nadie... "¡Es tu... castigo...!" ¡Klanng!, le acomodó las ideas de un contundente porrazo en la cabeza. El lagarto huyó despavorido con el cráneo abollado. ¿Acaso esa cosa no se murió con semejante golpe? En todo caso, la gorila parecía ser una consejera con un criterio impecable para recompensar y castigar. Sin duda alguna, había sido una magnífica incorporación a mis filas. \# El gran vuelco del Linaje 1 Tres frutos yacían ante mí. Como dato al margen, la manada de las bestias del zoológico funcionaba bajo un régimen dictatorial. El líder ostentaba la propiedad absoluta de todos los frutos. Por supuesto, ocurría exactamente lo mismo con el Ejército de Insectos y la familia de primates. Acostumbrada a semejante sistema, Doña Gorila no albergó la más mínima duda de que yo acaparara todos los frutos para mí solo. Era algo muy conveniente. Primero me comí uno de los frutos. Mi cuerpo se entumeció por un instante, pero nadie se atrevió a tocar los frutos restantes. \[El fruto inmaduro de la raíz del Árbol del Mundo purga las impurezas del cuerpo.\] El efecto purificador ya no me resultaba de particular utilidad. \[La ineficiente estructura corporal ha sido mejorada.\] Sin embargo, esto sí surtía un efecto contundente. \[Las glándulas venenosas se fortalecen y ahora pueden secretar una mayor cantidad de veneno.\] Sentí un espasmo en las glándulas venenosas situadas en mi cabeza. Mmm, el fruto que acababa de ingerir demostró la misma eficacia que el anterior. Luego, guardé uno en el subespacio. 'Este lo usaré para otra cosa'. Doña Gorila asintió con la cabeza, como si lo considerara de lo más natural. Lo que la dejó pasmada fue mi siguiente acción. Extendí el único fruto restante. Luego, lo partí limpiamente por la mitad con la cola y se lo arrojé a Doña Gorila. 'Cómete la mitad, y la otra mitad repártela entre los demás según sus méritos...'. "¡Kkuooooooong!". Antes siquiera de que terminara de hablar, Doña Gorila soltó un bramido. "¡Uooooo! ¡Gra-cias-!". '¿Acaso era para conmoverse tanto?'. A todas luces, la manada de monos solo era una familia de nombre; en realidad, operaba casi como un régimen de explotación laboral. "¡De verdad... mu... chas gra... cias!". 'Sí, sí'. Aunque Manchitas se mostró decepcionado, esta vez Doña Gorila ciertamente había tenido un desempeño sobresaliente. "Vaya, vaya, qué generoso te muestras tras darles solo uno de tres. Sobre todo después de haberte quedado con dos para ti solito". 'Uno de ellos no es para comérmelo yo'. Le dejé bien claro ese punto a Pellerian. Le encomendé el mando de los demás monstruos a Doña Gorila. 'Esperen aquí hasta que regrese'. "¿Y el... jefe?". 'Voy a esa zona rocosa'. Alcé la cola y señalé el terreno rocoso. "Donde está la Serpiente Grande y Magnífica... Jefe, morirás". 'Estaré bien'. "¿Por qué vas?". 'Voy a encontrarme con mi familia'. Así le respondí. Parecía que esas palabras habían tocado alguna fibra sensible en el corazón de Doña Gorila. Se golpeó el pecho rítmicamente con los puños. "¡Buena... fortuna en la batalla...!". No me esperaba que lo dijera en un tono tan solemne. Los monstruos me despidieron. Puse rumbo hacia la zona rocosa. A diferencia de la última vez, en esta ocasión no me siguieron arañas rastreadoras. Saqué el fruto del subespacio y lo sostuve. Así es; la vez pasada mi padre se dio a la fuga de repente apenas me vio. Como estaba firmemente decidido a montar sobre el lomo de mi padre, esta vez preparé un fruto con antelación. "Esto promete". Incluso Pellerian estaba entusiasmado. La Serpiente Polaris era un monstruo tan sumamente raro que lograba cautivar hasta a un gran archimago. Un fruto que despedía un aroma capaz de embriagar la mente de los monstruos. ¿Acaso lograría cautivar también a mi padre? Sucedió cuando llegué a la zona rocosa. Lo busqué durante un buen rato, pero mi padre no aparecía por ningún lado. Justo en el instante en que comencé a pensar si se habría marchado para siempre: ¡Ruuuumbleee! Entre la pila de rocas, mi padre emergió alzando su colosal cuerpo. Era otra aparición dramática para la colección. ────────────── \[Serpiente Polaris - Nv. ???\] ────────────── Como era de esperarse, aparte de su nombre no se podía ver absolutamente nada más. "¡Ssssaaaak!". Le silbé con fuerza a mi padre. Diciéndole que su hijo había regresado. ¡Y trayendo consigo un delicioso fruto del Árbol del Mundo! Sin embargo, mi padre ni siquiera me miró. Simplemente se limitó a escudriñar los alrededores como si buscara a alguien más. Solo después de cerciorarse de que no había nadie a la redonda, posó sus ojos en mí. La verdadera sorpresa ocurrió a continuación. "¿Y tu... madre...?". Mi padre había hablado. No, ¿acaso eso contaba como hablar? "¡Son ondas de pensamiento! ¡Asombroso! ¡Como se esperaba de una especie superior!". Debido a la estructura de nuestra cavidad bucal, a las serpientes como nosotros nos resultaba prácticamente imposible articular palabras con claridad. Quizás fuera algo parecido a la transmisión de voz telepática que describían en las novelas de artes marciales. Como yo era incapaz de imitar semejante destreza, no me quedó más remedio que recurrir al lenguaje corporal para explicarme. Con la expresión más solemne posible, levanté la cola y me la pasé suavemente por el cuello en un gesto cortante. 'Falleció'. Tampoco es que esperara que mi padre rompiera a llorar. "Ufff". Espera un segundo. ¿Eso no fue un suspiro de alivio? ¿Habrá sido porque notó la mirada extrañada que le dediqué? De pronto, mi padre comenzó a contemplar el cielo nocturno. Aquello que brillaba en el rabillo de sus ojos eran, inequívocamente, lágrimas. Plop, plop. Fragmentos de hielo caían tintineando sobre el suelo. ¡Estaba derramando nada más y nada menos que lágrimas de hielo! A partir de ese instante, la cuestión biológica de si las serpientes no podían llorar por tener una membrana sobre los ojos dejó de tener la menor relevancia. "¿Tú eres... mi cría?". Mi padre me miró desde las alturas. En efecto, así es. Alcé el fruto en alto. Mi padre inclinó lentamente su cabeza hacia mí. La cabeza de mi padre se aproximó hasta quedar justo frente a mis narices. ¿Acaso le interesó el fruto? Había bajado la guardia. En realidad, había un plan sobre el que había estado vacilando. La idea de probar la habilidad Doma, que había subido al Nivel 8. Podría enfurecerse. Y lo más probable era que ni siquiera funcionara. Por eso solo lo había sopesado durante un breve instante. \[La Serpiente Polaris ha utilizado 'Doma Nv. 10'.\] '......'. Jamás imaginé que sería él quien se me adelantara. \[Gracias al rasgo 'Inquebrantable', eres inmune a los ataques mentales.\] Por supuesto, conmigo no iba a funcionar. "Perdón...". Se percibía un desconcierto evidente. ¡Qué más da! \[Has utilizado Doma Nv. 8.\] \[Has fracasado en domar a la 'Serpiente Polaris'.\] Le pido disculpas. Incliné la cabeza en una reverencia. Pellerian, al presenciar semejante espectáculo, soltó un comentario: "De tal palo, tal astilla". Un silencio incómodo se apoderó del lugar. \* \* \* Tras la partida de la serpiente hacia la zona rocosa... Todos los monstruos pertenecientes a las bestias del zoológico aguardaban a su amo sin descanso. Un líder que guiara a los monstruos debía ser fuerte. Y además, debía ser capaz de alimentar a sus subordinados. En ese aspecto, la serpiente era un líder intachable. Dado que siempre se aseguraba de proveerles comida, los monstruos respetaban a la serpiente y, al mismo tiempo, le guardaban afecto. Y puesto que, a pesar de su diminuto tamaño, había salido victoriosa contra todos los monstruos con los que se había topado hasta ahora, los monstruos también le temían. Sin embargo, la situación actual era diferente. La serpiente había ido al encuentro de la Serpiente Grande y Magnífica. "¡Guau, guau!". Manchitas le ladró a Doña Gorila. Ante eso, Doña Gorila esbozó una sonrisa amarga. "Síii... es... igual... al suicidiooo...". A ojos de los monstruos, era lo mismo que si la serpiente hubiera ido a buscar su propia muerte. La Serpiente Grande y Magnífica. Aunque fuera más débil que Silverback Achims y el monstruo del pantano, era una criatura a la que ni siquiera esos dos colosos se atrevían a desafiar a la ligera. Era más gigantesca que ninguna otra y poseía un espantoso rayo destructor. La serpiente había dicho que iba a reunirse con su familia, pero ¿realmente podría regresar con vida? No; ni siquiera Doña Gorila creía en esa posibilidad. "¡Guau!". "¿Que vayamos... a rescatarlo...?". Doña Gorila sacudió la cabeza ante la sugerencia de Manchitas. "El jefe... lo dijo... Que regresaría". Doña Gorila decidió esperar. "Creo... en la promesa... de la familia". Porque su nueva familia, su nuevo líder, había prometido que volvería. Pronto la noche se tornó completamente oscura. Fue en el momento en que todos yacían derrumbados, exhaustos de tanto esperar. Ruuuum... El suelo tembló. ¿Acaso se trataba de un terremoto? ¿O es que acaso había brotado una nueva raíz del Árbol del Mundo? "¡Auuuuuu!". El aullido de Manchitas despertó a los monstruos. "¡Auuuuuuuu!". Era un aullido de júbilo. Al percatarse de ello, Doña Gorila corrió presurosa al lado de Manchitas. Y ella también rugió con regocijo: "¡Kkuoooooorrr!". Una serpiente colosal se aproximaba hacia ellos. Si solo hubiera sido eso, habría sido motivo de absoluto terror. Sin embargo, para su sorpresa, sobre la cabeza de aquella serpiente colosal había montada una pequeña serpiente. "¡Ser-pien-teee! ¡Jeeeee-feee!". El jefe regresaba montado sobre la Serpiente Grande y Magnífica. \< El gran vuelco del Linaje 1 > \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 53 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.