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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 52 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¿A qué huele el fruto? Espectacular. ¿Acaso será así la fragancia de la ambrosía y el néctar, los manjares celestiales? Se me hace agua la boca de forma involuntaria. A pesar de que mi dieta es casi en su totalidad carnívora, jamás imaginé que desprendería un aroma tan tentador. Menos mal que lo guardé en el subespacio. Ahora que hago memoria, cuando me topé con los monos también tuve la sensación de percibir un olor agradable en alguna parte. ────────────── 【Fruto Inmaduro de la Raíz del Árbol del Mundo】 ────────────── 'Dado que lleva el adjetivo de "inmaduro", probablemente no tendrá la misma eficacia que un fruto completamente maduro.' 'Naturalmente, su fragancia también será menor. Aun así, resulta verdaderamente embriagadora.' 'Rápido, tengo que comerlo de inmediato.' \[Gracias al rasgo 'Inquebrantable', eres inmune a los ataques mentales.\] Fue como si me hubieran arrojado un balde de agua helada encima; recobré la lucidez al instante. '¿Un ataque mental? No cabe duda de que la fragancia de este fruto posee el poder de cautivar y congregar a los monstruos.' "Como era de esperarse del Árbol del Mundo." Pellerian soltó una exclamación de asombro. "Pensar que podría presenciar el festival con mis propios ojos." 'Oiga, ¿el Árbol del Mundo no es... cómo decirlo, un árbol sagrado?' Pregunté desconcertado. '¿No le parece un tanto extraño que un árbol sagrado use ataques mentales para atraer a los monstruos?' "Lo sagrado es lo sagrado, pero lo sagrado no equivale a lo benevolente. ¿Acaso las deidades malignas no son también dioses? Si todo lo sagrado fuera inherentemente bueno, la maldad jamás existiría en este mundo." Pellerian planteó una cuestión teológica. A decir verdad, aquello me tenía sin cuidado, pero comprendí a la perfección que el Árbol del Mundo no tenía ningún motivo para ser bondadoso. 'Tiene sentido; a fin de cuentas, dicen que las hadas también nacieron del Árbol del Mundo.' "¿Qué?" El fruto reposaba ante mis ojos. No había motivo para demorarme más. \*¡Crac!\* Lo mastiqué y tragué de un solo bocado. Ah, no solo olía de maravilla. ¿Cómo era posible que esto fuera un fruto inmaduro? La pulpa, con una elasticidad perfecta, crujía entre mis fauces exactamente como una manzana. Y un jugo a la vez refrescante y dulce se expandió a raudales por toda mi boca. Era un fruto celestial. \[Tu cuerpo se paraliza.\] ¿No habían advertido que uno "se detenía" al comer el fruto? Así era en verdad. Mi cuerpo no respondía. Definitivamente hay que comerse esto en un sitio seguro. Los efectos del fruto comenzaron a manifestarse de manera paulatina. \[El Fruto Inmaduro de la Raíz del Árbol del Mundo calcina las impurezas del cuerpo.\] Sentí como si mis entrañas hirvieran a borbotones. Era una sensación idéntica a tomarse a hurtadillas un buen trago del whisky barato que guardaba mi padre en la alacena. Tras percibir un calor ardiente como las llamas... "¡Gugh!" Una sustancia de un negro azabache brotó expulsada por mi boca. "Criatura inmunda." Sorprendentemente, sentí un alivio y una ligereza inmensos en el estómago. \[Se optimiza la estructura corporal ineficiente.\] El verdadero efecto albergado en el fruto de la raíz del Árbol del Mundo se reveló a continuación. Estructura ineficiente. Ningún ser vivo puede evolucionar con absoluta y perfecta eficiencia. Aunque la esperanza de vida promedio de los humanos supere los setenta años, la vida útil natural de su dentadura apenas alcanza los cuarenta. La tráquea y el esófago están absurdamente conectados, provocando que cualquiera pueda morir asfixiado por atragantarse con un simple pastel de arroz. Yo, una 'Pitón de Cristal de Doble Cuerno', cargo igualmente con una anatomía ineficiente. A pesar de haberme vuelto capaz de usar Escamas Venenosas, mis glándulas de ponzoña solo residen en el interior de mi cabeza. Por esa razón, la cantidad de toxina que puedo segregar resulta limitada. ¿Y qué hay de los dientes? Aunque a diferencia de otras serpientes soy capaz de desgarrar a mordiscos, es inevitable que algunas piezas terminen fracturándose. Y cuando un diente se quiebra, no queda más remedio que esperar hasta la siguiente evolución para recuperarlo. \[Ahora, los dientes rotos se desprenderán y volverán a brotar.\] Y esa "ineficiencia" acababa de ser subsanada. Sentí un cosquilleo en las encías. Dicen que, en el caso de los tiburones, cada vez que se les rompe un diente, otro nuevo brota desde abajo. A mí me había sucedido exactamente lo mismo. \[Dado que el fruto está inmaduro, su eficacia se ve reducida.\] '¿Y este es el efecto reducido?', me maravillé para mis adentros. Cuando le relaté a Pellerian lo que acababa de experimentar, él también se quedó atónito. "¡Un hallazgo, es un descubrimiento colosal! Conque por esa razón los monstruos que sobrevivían al festival se volvían tan temibles." '¡Lo sabía!' "Corregir las fallas estructurales del cuerpo... Ciertamente, la bendición del Árbol del Mundo es prodigiosa." Aunque ese tal Árbol del Mundo me daba cierta mala espina, era innegable que resultaba asombroso. Por ahora solo se trataba de que los dientes volvieran a crecer, pero ¿y si en lugar de un fruto inmaduro consumiera uno maduro de verdad? ¿Y qué pasaría si la optimización recayera sobre algo verdaderamente arrollador? Si, por ejemplo, brotara una diminuta glándula de veneno bajo cada una de mis escamas... En ese caso, jamás podría dar un abrazo ni hacer amigos. Eso sería un problema grave. "No obstante, difiere por completo de lo que yo conocía. Tal vez la eficacia de los frutos del Árbol del Mundo no se limite a esto. O quizá cada fruto albergue un beneficio distinto." 'Siendo así, recolectar frutos tendrá un aliciente extra.' Observé la pieza restante. Podría engullirla de un lengüetazo. Sin embargo, parecía haber otra forma de sacarle provecho. 'Con esto también podría domar a los monstruos.' "Despidiendo un aroma tan seductor... es bastante probable que cree adicción." Un fruto dotado nada menos que de la capacidad de 'Fascinación'. Con unas cuantas piezas más como esta, tal vez lograría someter por completo a las bestias del zoológico interior. No obstante, la verdad es que me dolía en el alma repartirlo. 'Para momentos así, uno siempre tiene una estratagema.' "¿Una estratagema? ¿Qué clase de estratagema?" \[Usas Corte Nv. 2.\] Con la cola, partí limpiamente el fruto por la mitad de un golpe seco. Me comería una mitad y con la otra domaría a las bestias. Una muestra de ingenio digna de un auténtico Zhuge Liang serpentino. "No eran más que patrañas." Me tragué la media porción en un santiamén. \* \* \* Domar monstruos con la mitad de un fruto inmaduro. Si tuviera que resumir el resultado en una sola palabra: Fue un 'éxito rotundo'. Los tres pilares de la metodología de doma explicados por Pellerian eran el "afecto, el respeto y el temor". Sin embargo, yo había conseguido perfeccionar aquella vetusta teoría. No debían ser tres pilares, sino cuatro. Incorporando el "deseo". "¡Jaj, jaj, jaj, jaj, jaj!" El monstruo, con la lengua afuera y jadeando con fuerza, se echó de espaldas y me mostró la panza en señal de absoluta sumisión. Aquel leal sujeto no era Manchitas. Y es que Manchitas, tras haber engullido ya un tercio de esa mitad (es decir, una sexta parte de un fruto entero), me transportaba sobre su lomo con porte gallardo. Manchitas siempre llevaba la lengua colgando por la comisura del hocico, babeando sin parar. No obstante, parecía que esa sexta parte del fruto le había incrementado ligeramente la inteligencia. Aunque su lengua seguía afuera, la agudeza de su mirada era palpable. O tal vez solo se estaba dando aires de grandeza al ver que su jerarquía había subido. "Kyu, kyu." El que exponía el vientre ante mí era nada menos que un 'Zorro Blanco de Cortina de Humo Nv. 19'. Un ejemplar cuyo pelaje níveo, por alguna razón, me resultaba bastante simpático. Sin embargo, se comportaba con tanta altanería que había estado a punto de convertirse en mi próxima comida, pero ahora había cambiado por completo de actitud. Todas las bestias mágicas del zoológico interior que habían sobrevivido hasta ahora se encontraban fuera de sus jaulas de hierro. 'Oye, zorro.' Sostenía en la punta de mi cola una doceava parte del fruto. No sabía qué tenía de tan extraordinario, pero el zorro parecía completamente loco por él. 'Primero jura lealtad.' Activé Doma una vez más. A estas alturas, casi me quedaba sin maná. \[Usas Doma Nv. 7.\] \[Has logrado domar con éxito al Zorro Blanco de Escarcha Nv. 19.\] \[El rango del logro "Líder de las Bestias Mágicas" asciende.\] ¡Oh! \[Líder de las Bestias Mágicas Has domado a más de 20 bestias mágicas. Se fortalece el dominio sobre las bestias mágicas domadas.\] Así era. Había logrado domar a la veintena de bestias mágicas que aún quedaban en el zoológico interior. Rescaté con honores a las pobres criaturas que agonizaban encerradas tras las rejas de hierro. Por supuesto, no había ninguna necesidad de mencionar que originalmente eran alrededor de cincuenta. Le arrojé el pedazo de fruto al zorro blanco. El zorro lo atrapó al vuelo, se lo tragó de inmediato y comenzó a dar volteretas en el aire una y otra vez. Del cuerpo de aquel bicho rebosante de euforia brotó con furor una densa humareda que nubló por completo la vista. 'Puaj, tú, el de ahí.' Hacia donde señalé, una lechuza ladeaba la cabeza confundida. 'Despeja un poco el humo.' La lechuza tardó un buen rato en comprender mis palabras, y solo cuando el humo llegó hasta ella comenzó a aletear frenéticamente. "Vaya desastre absoluto, es un caos total." No había exageración alguna en las palabras de Pellerian. Incluso a mis ojos era evidente. Ya lo había experimentado cuando domé a las crías de ciempiés por primera vez: domar no significaba dominar por completo. Eran contadas las criaturas que entendían mis órdenes al pie de la letra. Manchitas era, a lo sumo, la única que comprendía un poco. 'Quizás yo también necesite un estratega.' No por nada los monos contaban con El Sabio, aquel orangután anciano que los guiaba. Sin embargo, entre las veinte bestias no había ni una sola que supiera hablar o poseyera un intelecto semejante. 'Vaya desastre, no hacen más que defecar por todas partes y armar alboroto.' Volví a meter a las bestias mágicas dentro de las jaulas. "¡Ssshhk!" Hacerlo me costó una cantidad considerable de tiempo y esfuerzo. Creí que me comportaba como Zhuge Liang, pero al parecer me asemejaba más a Cao Cao, el héroe traicionero de una era turbulenta. Me preguntaba si no habría por ahí un asesor brillante como Xun Yu. \* \* \* "Per... perdón, perdónenos..." El viejo orangután se inclinó hasta casi estrellar la cabeza contra el suelo. Los demás primates reunidos en el lugar hacían exactamente lo mismo. Ninguno tenía el valor de levantar la mirada para contemplar el rostro del líder. El orangután, El Sabio, apenas alzó la vista lo suficiente para observar las patas del rey mientras caminaba. Paso a paso. Sus pisadas no eran especialmente pesadas. A primera vista, el líder se asemejaba a un gorila, o tal vez a un babuino. Caminaba erguido sobre dos patas, exactamente igual que un ser humano. Y lo que más saltaba a la vista eran sus brazos, tan desmesuradamente largos que rozaban el suelo. El líder se dio la vuelta. Dar la espalda significaba que les concedía el permiso para hablar. El orangután levantó la cabeza. La figura del cabecilla quedó expuesta. Un chimpancé cubierto de pelaje plateado. Por tal razón, el nombre de aquel monarca era Silverback Achims. El líder de este territorio. "Los insectos... se los llevaron. Dos frutos..." Aun sabiendo que fue una serpiente quien se los llevó, el orangután informó aquello. Porque sabía de antemano que el líder montaría en cólera. "¡Krrr-haaaang...!" Fue un rugido atronador, semejante al estruendo de un trueno. Sentían que los oídos iban a reventarles, pero nadie se atrevió a cubrirse las orejas. "Atacare... mos a los insectos." El rey abrió la boca por primera vez. Era la declaración formal de una guerra total. "Saquen a esa mole... del pantano..." Solo había una bestia mágica capaz de rivalizar con Silverback Achims: el monstruo del pantano que comandaba al Ejército de Insectos. Sin embargo, ¿cómo se suponía que debían sacar a semejante bestia de las profundidades del fango? Era una orden a todas luces imposible de cumplir, pero: "Así... se hará." El orangután respondió de ese modo por puro terror a la muerte. "Además... la gorila..." La gorila que había sido capturada por el Hada de las Sombras. Ella había regresado trayendo consigo a la serpiente, y esa serpiente le robó el fruto que el orangután custodiaba. Sin embargo, gracias a que el orangután temía desatar aún más la furia del líder, el hecho de que la gorila había traído a la serpiente se mantuvo en secreto. "Ha regresado... ¿Qué... hacemos con ella?" La gorila temblaba con ojos desencajados por el miedo. Había intentado escapar cuando los insectos atacaron. Pero la habían capturado de nuevo. Entonces, Silverback Achims giró sobre sus talones y posó su mirada sobre la gorila. Un rostro escarlata. Un hocico protuberante y colmillos afilados como agujas. ¿Acaso cabía la remota posibilidad de que el líder la aceptara de vuelta? Por una fracción de segundo, ella abrigó esa vaga esperanza. Pero no fue así. El líder se abalanzó sobre la gorila. ¡Paaaf! Un dolor lacerante sacudió a la gorila. Cuando el líder pasó de largo tras su embestida, sus fauces aprisionaban el brazo derecho de ella. Y sobre el suelo rodaba arrancado su brazo izquierdo. "¡Kuaaaagh!" Había perdido ambos brazos en un abrir y cerrar de ojos. La sangre brotó a borbotones, empapando el suelo. "A los débiles... no los necesito." Sentenció Silverback Achims. "Destierro." \* \* \* Una noche lluviosa. Uooong. Estaba profundamente dormido cuando un sonido extraño resonó a lo lejos. Pensé si acaso serían los ronquidos de Pellerian, pero al recordarlo, él ya se había metido dentro del anillo. ¿Entonces era Manchitas? Uooooong. No, eran lamentos que provenían del exterior. '¡Qué demonios! ¿Quién carajos se pone a lloriquear a estas horas trayendo mala suerte?' Me incorporé de golpe. Pum, pum, pum. Hasta el sonido de unos golpes llamando a la puerta se escuchaba con total claridad. Manchitas también se puso en pie y gruñó. Incluso me pareció percibir el hedor a sangre. Abrí la puerta de par en par, dispuesto a repeler al intruso. '¡Aaargh!' A pesar de haber presenciado incontables horrores en mi vida, no pude evitar quedarme estupefacto ante el visitante nocturno. Era Doña Gorila. '¡Seguías viva!' Sin embargo, le faltaban ambos brazos. "Uwooo... ssserpieeente..." Lloraba a moco tendido. En ese instante comprendí cómo había llamado a la puerta: la había golpeado con la frente. "¡Uoooong, oooong...! ¿Puedo... entrar...?" Que una mujer desamparada viniera llorando a mi casa en una noche lluviosa... parecía una escena sacada de un melodrama. Si omitíamos el pequeño detalle de que se trataba de una gorila hembra, claro está. 'Entra primero.' Hice pasar a la gorila al interior de la habitación. Había demostrado ser una buena gorila, manteniéndose fiel a la confianza que depositó en mí. Saqué apresuradamente una poción y la rocié sobre sus brazos mutilados. Y mientras lo hacía, cruzó por mi mente un pensamiento: tal vez acababa de encontrar al dueño legítimo de la prótesis de brazo gigante que guardaba Deshinan. \< De tal palo, tal astilla > \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 52 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.