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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 50 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tenía la arraigada percepción de que los monstruos siempre actuaban por su propia cuenta. Al fin y al cabo, la inmensa mayoría de los que me había topado hasta ahora habían sido así. Sin embargo, al parecer aquello no era más que un simple prejuicio. Al menos los monstruos de este lugar se desplazaban en grupos y cooperaban entre sí. Buscando semejanzas mutuas, los primates que hacían uso de sus manos se congregaban en un bando. Y los repulsivos amigos insectos hacían exactamente lo propio en el suyo. A juzgar por la situación, parecía que el ejército de insectos había asaltado a los camaradas dotados de manos. Por fortuna, la gorila había aprovechado el caos reinante para escapar. Esto era una auténtica guerra. Y Doña Ciempiés Colosal parecía ocupar un rango de mando ejecutivo dentro de la horda de insectos. "¡Kkek-kkek-kkek-kkek-kkek!". En cuanto ella rugió, los demás insectos pasaron de largo a mi alrededor sin atacarme. Gracias a ello, pude deleitarme a placer con el emotivo reencuentro con Cabeceador. '¡Evolucionaste a color blanco, completamente blanco! ¡¿A quién habrás salido?!'. Un afecto incontenible brotó en mi pecho como un manantial. Aunque los ciempiés y las serpientes pertenecemos a especies totalmente distintas, Cabeceador y yo compartíamos ahora el mismo tono. ¿Acaso no era de lo más natural que quienes compartían el mismo color forjaran una hermandad nacida del corazón? 'Vas a ser mi hijo'. "Vaya, con un color tan llamativo... Sobrevivir en la naturaleza le va a resultar imposible". Pellerian soltó sus malos augurios. Quise ignorarlo, pero de pronto me asaltó la inquietud. En el Gran Bosque, el color blanco acarreaba muchísimas desventajas. Por ahora no importaba, ya que mamá ciempiés permanecía a su lado, pero... "Por culpa de cierta serpiente, su porvenir se ha echado a perder". '¡Bah! Anda, cómete esto y crece fuerte y sano'. Extraje con presteza un pequeño fragmento de núcleo mágico de mi subespacio y se lo di a Cabeceador. Pellerian soltó un alarido de puro espanto. 'Vuelve rápido con tu madre'. No quería dar muestras de favoritismo frente a sus otros dos hermanos. Cabeceador regresó al lomo de mamá ciempiés mientras masticaba con entusiasmo el núcleo mágico. Justo en ese momento, varios tarseros se abalanzaron sobre mi cuerpo. Aquellos desdichados intentaron arañarme y morderme con frenesí. \[Activando Escamas Venenosas Nv. 2.\] No obstante, fue del todo inútil. Mis escamas, duras como el cristal, no hicieron más que herir a los monos. Y una vez que el veneno quedaba inoculado, todo se acababa para ellos. Los simios cayeron desplomados uno tras otro, y yo también me sumergí de lleno en la batalla. Blandí mi espada para rebanar monos. Escupí llamaradas e hice estremecer la tierra. A los babuinos que se arrojaban sobre mí les arrebaté el corazón... en el sentido más literal y físico de la palabra. Y entonces, divisé al Sabio orangután que había ordenado matarme. "¡Re... ti... ra... da! ¡Nos re-ti-ra-mos!". Bramó él con voz entrecortada. A simple vista resultaba evidente que ese orangután era el comandante. Sostenía un báculo, vestía unos harapos de cuero que bien podían considerarse ropa y llevaba atado a la cintura un morral abigarrado a modo de bolsa. \[Orangután Anciano - Nv. 51\] \[Alias: El Sabio\] Vaya, ¿no era este prácticamente el nivel más alto entre los monstruos que había visto hasta ahora? Ni siquiera parecía gran cosa físicamente, pero ostentaba un alias. En pocas palabras: una presa con un aspecto sumamente apetitoso. Me deslicé con cautela en dirección al orangután. Sin percatarse en lo más mínimo de mi aproximación, el orangután se desgañitaba dando órdenes: "¡Uu-uu! ¡Ya llamé al Jefe! ¡Uu-uu! ¡Por ahora, re-ti-ren-se!". '¿El Jefe?'. Eso significaba que había convocado a aquel mono de pelaje plateado. Si uno lo pensaba bien, aquel sujeto también pertenecía a la estirpe blanca. Era muy probable que fuese fuerte de verdad. "Kkek-kkek-kkek". Fue en ese preciso instante. Mamá ciempiés colosal dio la señal de retirada. Comprendí al instante que se trataba de una orden de retirada. Porque los insectos comenzaron a replegarse como la marea en reflujo. 'Un momento, ¡esto no me conviene!'. El orangután también se dio media vuelta para emprender la huida. No pensaba dejarlo marchar así como así. \[Activando Salto Devoracorazones Nv. 1.\] Salí disparado como un relámpago de luz. Sin embargo, parecía que el vejestorio no había acumulado años en vano. "¡Hiii-ik!". Percibiendo la sed de sangre que venía por su espalda, encogió el cuerpo y logró esquivarme. Desde un principio, la trayectoria no permitía apuntar a su corazón. En lugar de su espalda, no me quedó más remedio que clavar los colmillos en el apestoso morral de cuero. ¡Riiip! El morral de cuero se desgarró de parte a parte. Y su contenido comenzó a desparramarse en cascada. '¿Pero qué clase de porquerías junta y carga este tipo?'. Piedras brillantes de toda clase, plátanos y frutos silvestres cayeron a montones contra el suelo. "¡A-Ah, nooo!". El orangután puso una expresión como si acabara de perder su propio reino. Y es que tenía motivos de sobra para semejante pánico. Entre todo el revoltijo de cachivaches caídos, reconocí al instante la pieza más valiosa. \[Fruto Inmaduro de la Raíz del Árbol del Mundo\] Dos frutos anaranjados, cada uno del tamaño de un puño. En ese instante, un silencio sepulcral se apoderó de la escena durante una fracción de segundo. El orangután, yo y una pequeña araña que había aparecido a nuestro lado nos miramos mutuamente. Quien reaccionó con mayor presteza fui yo. En un abrir y cerrar de ojos, guardé ambos frutos en mi subespacio. A los ojos del orangután, debió de parecer que los dos frutos simplemente se habían desvanecido en la nada. "¡Nooo-ooo!". '¡Pues sí!'. Sin perder un instante, di media vuelta y eché a correr. Tras escapar junto al resto de los insectos, trepé de un ágil salto al lomo de Doña Ciempiés Colosal, quien me estaba aguardando. Cabeceador y sus dos hermanos me dieron una afectuosa bienvenida. "¡Uooooh!". A nuestras espaldas resonó el desgarrador y desconsolado aullido del orangután. \* \* \* Antaño, una manada de hienas recorría las llanuras en total libertad. Aquellas Hienas Muela, que unidas no temían ni a los monstruos de gran porte, tenían una líder. Correteando alegremente por los campos, la manada sin duda alguna había conocido la dicha. Sin embargo, la felicidad de la antigua líder de las Hienas Muela y actual Manchitas se hizo pedazos un fatídico día. Porque un Hada de las Sombras apareció de la nada y capturó a toda la manada. ¡Cuántas atrocidades habían tenido lugar en el interior de aquellas estrechas jaulas de hierro! Manchitas recordaba cada uno de aquellos suplicios con desgarradora lucidez. Las hienas de su manada habían muerto de formas despiadadas y cruentas. Y justo cuando Manchitas, convertida en la única superviviente, solo aguardaba el día de su propia muerte, apareció la serpiente blanca. En resumidas cuentas, a Manchitas le agradaba su vida actual. La serpiente blanca la alimentaba bien y le permitía correr al aire libre. Por supuesto, era implacable con los monstruos desobedientes, pero esa era una virtud incuestionable que todo líder debía poseer. La orden de la serpiente había sido clara: aguardar en esta pradera. Manchitas esperaba con docilidad y paciencia. Entretanto, removía la tierra con sus largos colmillos para atrapar y engullir los regordetes gusanos que iban asomando. El suelo comenzó a temblar con un sordo retumbar a medida que algo se aproximaba a gran velocidad. Por un instante, Manchitas creyó que se trataba del regreso de su nuevo amo, la serpiente. Pero no era así. Lo que se abalanzaba hacia allí era un ejército entero de insectos. Encabezadas por un ciempiés descomunal, toda clase de alimañas salían en tromba desde la espesura del bosque. "¡Kkiing, kkeeeeng!". Aterrada, Manchitas empezó a gemir y gimotear. Hacía poco que la serpiente blanca se había adentrado en aquel bosque. 'Seguro que esos aterradores bichos lo devoraron'. Lloriqueando con desconsuelo, Manchitas intentó darse a la fuga. Fue justo en ese momento. Desde el lomo del ciempiés, la serpiente blanca dio un salto por los aires. Aterrizó con impecable precisión sobre el lomo de Manchitas. Sin darle siquiera tiempo de alegrarse, la serpiente golpeó su lomo tres veces con la cola. Era la orden de correr. Manchitas echó a correr con todas sus fuerzas. A su lado, el Ciempiés Colosal avanzaba a la par con igual celeridad. Cuando el bosque de los monos quedó atrás y los pantanos comenzaron a vislumbrarse, la serpiente hizo que Manchitas se detuviera. Al verla frenar, el ciempiés que parecía el cabecilla de las alimañas también se detuvo. La serpiente se plantó frente a Doña Ciempiés Colosal y pareció entablar una conversación con ella con total aplomo. En ese preciso instante, Manchitas lo comprendió todo: 'Ah... Mi amo ha terminado por someter y comandar incluso a esas sabandijas'. Recordaba a la perfección cómo había reaparecido montado sobre el mismísimo lomo del titánico ciempiés. Sabiendo lo abrumadoramente poderoso que era el ejército de insectos en este territorio... ...y considerando que aquel ciempiés colosal era a todas luces uno de sus altos mandos, aquello resultaba una hazaña colosal. En el corazón de Manchitas comenzó a arraigar una lealtad todavía más profunda y devota. \* \* \* \[El vínculo con la Hiena Muela Manchitas Nv. 31 se ha profundizado.\] \[Manchitas te profesa una lealtad mayor.\] Eh, ¿y esto a qué viene? Estaba expresándole mi más sincero agradecimiento a Doña Ciempiés Colosal mientras ondeaba la cola de un lado a otro, cuando de pronto resonó esa notificación. Más o menos me hacía una idea. Seguro que Manchitas se había conmovido al comprobar la íntima amistad que me unía a la imponente y formidable Doña Ciempiés Colosal. La verdad, en su lugar yo habría sentido exactamente lo mismo. Mi consideración por el Ciempiés Colosal volvió a elevarse una vez más. Ya sabía que era fuerte, dócil y, además, una madre maravillosa para sus tres crías. Pero jamás imaginé que también poseyera semejante dote de liderazgo. Al parecer, desempeñaba el rol de oficial de alto rango dentro del ejército de insectos que se enfrentaba a los monstruos primates. No obstante, el Ciempiés Colosal no me propuso unirme a sus filas. Era comprensible; después de todo, yo no era un bicho, sino una Pitón de Cristal de Doble Cuerno. "Kke, kke, kke". Aproveché para hacerle al Ciempiés Colosal las preguntas que no había podido formular a los monos debido a lo rápido que concluyó nuestra conversación. En el suelo de tierra frente a mí había trazado un dibujo bastante intrincado. Garabatear había sido mi pasatiempo desde que era humano, así que debía de ser bastante fácil de descifrar. Dibujé una serpiente de aspecto sumamente peculiar. No se trataba de mí, sino de la descripción de cierta serpiente registrada en los diarios de Deshinan. Y la pequeña serpiente dibujada a su lado era yo. Señalé alternadamente a la pequeña y a la grande. Luego, señalé por turnos a los tres hermanos ciempiés y a doña Ciempiés Colosal. 'Esta serpiente es mi padre. ¿De casualidad la has visto?'. "Como si fuera a entender semejante cosa". Y el Ciempiés Colosal lo comprendió. "¡¿De verdad lo entendió?!". El ciempiés encogió el cuerpo con un movimiento brusco. Luego, como si de algún modo sintiera miedo, hizo repiquetear sus pinzas venenosas con chasquidos metálicos. Tras contemplarme fijamente, asintió con la cabeza. Dirigió su mirada hacia el este, por donde salía el sol. Allí se extendía un terreno rocoso que lucía escarpado a simple vista. '¿Está allí?'. El Ciempiés Colosal volvió a asentir. Sentí una chispa de intensa emoción encenderse en mi mente. Por fin había descubierto el paradero de mi padre. Mi madre había sido una perversa Serpiente Medusa que reducía a papilla sanguinolenta a los hijos desobedientes, pero mi padre debía de ser diferente. Así es, mi padre no era una Serpiente Medusa. Cuando caí en la cuenta de este hecho, que en retrospectiva resultaba bastante obvio, me llevé un buen impacto. La razón por la que se la llamaba "Medusa" se debía a las innumerables culebrillas adheridas a su cabeza como si fueran cabellos. Sin embargo, al pensarlo con calma, todas esas pequeñas serpientes eran crías nacidas de sus propios huevos. Además, poseía un rostro femenino. Por supuesto, la especie de las Serpientes Medusa estaba compuesta exclusivamente por hembras. Mi padre biológico era una serpiente colosal, pero no una Serpiente Medusa. Tenía un nombre mucho más imponente. Una de las razones por las que deseaba encontrar a mi padre era precisamente ese peculiar nombre de especie. "Incluso para mí era un espécimen nunca antes visto. Pensar que se trataba de una especie única...". Así me lo había explicado Pellerian. Un monstruo apartado del árbol evolutivo ordinario: una especie única. No se trataba de una simple variedad rara, sino de un ser que había evolucionado hasta renacer en una especie completamente nueva. "No te hagas demasiadas ilusiones. No todas las especies únicas son poderosas y superiores". Fuera como fuese, al menos quería echarle un vistazo. Después de todo, yo contaba con una habilidad especial llamada Cuerno Prestado. Según los registros de Deshinan, mi padre, como buen monstruo extraordinario que era, debía de poseer habilidades igual de singulares. Si la suerte me sonreía, tal vez pudiera tomarlas prestadas. Justo cuando me disponía a despedirme del ejército de insectos para partir... "¿Qué demonios es eso? Qué asco". Desde la zona pantanosa comenzaron a salir insectos arrastrándose. ¿Acaso era una especie de fiesta de bienvenida para el Ciempiés Colosal y su grupo tras concluir la batalla? Percibí una extraña sensación de discordancia. 'Pero si son puras arañas...'. Aunque aquellos bichos variaban en forma y eran de tamaño pequeño, todos eran arañas. En especial la enorme araña que marchaba a la cabeza liderándolas. En el abdomen de esa araña había algo semejante a un rostro humano. \[Tarántula Rostro Demoníaco - Nv. 63\] ...Ese bicho parecía sumamente peligroso. Tuve la impresión de que mis ojos se cruzaron con los del rostro adherido a su vientre. "¡Kke-kke-kkek!". El Ciempiés Colosal emitió un chirrido amenazante y me empujó. Parecía instarme a marcharme de inmediato. "¡Saaak!". Llamé a Manchitas y me subí de inmediato sobre su lomo. Acto seguido, le ordené avanzar hacia la zona rocosa. "¡Guau!". Manchitas soltó un ladrido vigoroso y echó a correr. Aceleró a fondo, alejándose a gran velocidad del ejército de insectos. Fue entonces cuando eché un discreto vistazo hacia atrás. El Ciempiés Colosal y la araña de rostro humano se encaraban mutuamente en una tensa batalla de voluntades. A juzgar por la atmósfera densa y hostil, no parecían llevarse nada bien. Ah, volvió a mirarme. Tenía la impresión de que el rostro en el torso de la araña me estaba clavando la mirada. Era una cara espeluznante. Esbozaba una sonrisa grotesca y retorcida, y sus globos oculares apuntaban fijamente en mi dirección. Nunca había tenido buenas experiencias con las arañas. Sacudiéndome la incomodidad de aquella mirada, seguí corriendo a toda prisa junto a Manchitas. Me percaté de la anomalía justo cuando estábamos adentrándonos en el terreno rocoso. "Hay demasiadas arañas por los alrededores". Advirtió Pellerian. Una zona rocosa no era un hábitat adecuado para que vivieran las arañas. Rocas afiladas y puntiagudas se alzaban por todas partes. A pesar de ello, arañas del tamaño de un puño merodeaban constantemente a mi alrededor. Aunque crecía musgo húmedo entre las grietas de las piedras, distaba de ser un lugar capaz de albergar a semejante multitud de arácnidos. Hacía ya un buen rato que nos habíamos alejado hasta perder de vista al ciempiés y a la araña con rostro humano. 'No creo que sea una simple coincidencia, ¿verdad?'. "¿A ti qué te parece?". 'No deberían haber sido capaces de seguirnos desde el pantano'. Las arañas se mantenían rondando a unos diez pasos de distancia, como si me vigilaran atentamente. Mientras me mantenía en guardia contra ellas, busqué a mi padre, pero en aquella vasta extensión pedregosa no había ninguna otra serpiente aparte de mí. Una serpiente colosal de semejante envergadura no podía pasar desapercibida con tanta facilidad. "Más que buscar a tu padre, será mejor que primero encuentres un escondite". Oscureció. Intenté huir a lomos de Manchitas, pero en un suelo rocoso como aquel ni siquiera él lograba alcanzar su velocidad habitual. Para colmo, las arañas bloquearon nuestras rutas de escape y comenzaron a estrechar el cerco poco a poco. En cierto punto, empezaron a aparecer arañas del tamaño de perros salvajes. \[Araña Cazadora Venenosa - Nv. 17\] En un combate uno a uno, jamás se habrían atrevido a desafiarme. Sin embargo, aquellas criaturas se pegaban a las rocas y avanzaban hacia mí con lentitud calculada. Ocho ojos por cada una de ellas. Cientos de ojos rojizos destellaron emergiendo de la penumbra. Y todas y cada una de esas miradas estaban clavadas en mí. Tenían la implacable disposición de una jauría acorralando a su presa. 'Me están tomando a la ligera'. "¡Kkiang!". En ese instante, Manchitas soltó un aullido de dolor. Una araña del tamaño de un puño había saltado sobre él con la intención de morderlo. Ejecuté un Salto inmediato y atrapé a la araña entre mis mandíbulas. La mastiqué con crujidos secos para vengarlo, mientras Manchitas gruñía con ferocidad vigilando los alrededores. "Esto pinta peligroso". La situación era ciertamente peligrosa. Comencé a sospechar si todo esto no sería una jugada orquestada por la araña de rostro humano con la que había cruzado miradas. ¿Acaso se había percatado de que me quedé con el fruto del orangután? Por más que me devanara los sesos, era imposible saberlo. En ese caso, no me quedaba más remedio que demostrar de lo que era capaz. Si pretendían someter a Ulu-ululu... no, a Ur-Oros, la mismísima araña de rostro humano tendría que haber venido en persona. Desenvainé mi espada. Acto seguido, comencé a exhalar fuego por la boca mientras desataba una tromba de agua. Por descontado, también empecé a sacudir el suelo recurriendo a la magia de tierra. Al presenciar este despliegue, los goblins de la Tribu Runga habían temblado de puro pavor. \*Rrr, rrr, rrr...\* El efecto fue formidable. Las arañas que se aproximaban vacilaron y empezaron a retroceder con torpeza. \*Rrr-rrr-rrr-rrr...\* ¿Acaso la Magia Elemental Básica era tan potente? Esto estaba prácticamente al nivel de un terremoto. Fue en ese preciso instante cuando algo bloqueó la luz de la luna, proyectando una inmensa sombra. Aquella silueta monumental cayó sobre mí, expandiéndose de forma vertiginosa hasta engullir por completo incluso a las arañas. Solo entonces... ...me di cuenta de que había alguien a mis espaldas. ¿Acaso no estaban huyendo por mi culpa? Giré la cabeza hacia atrás. Ah. Y yo que me preguntaba dónde se había escondido... Al parecer, había estado durmiendo bajo las rocas desde el mismísimo principio. El hecho de que las arañas y yo hubiéramos estado jugando al "luz roja, luz verde" una y otra vez... tal vez había ocurrido, en realidad, justo encima del cuerpo dormido de esa serpiente. A tal extremo era colosal aquella serpiente. \*¡Bum! ¡Bum!\* Las gigantescas rocas que cubrían el cuerpo de la serpiente se desprendieron y cayeron rodando, haciendo retumbar un estruendo ensordecedor. Él apareció. Un estremecimiento me recorrió de punta a punta. Sus escamas eran exactamente del mismo color blanco que las mías. No... ¿o acaso era el resplandor de la luz estelar? Una serpiente colosal que albergaba estrellas en sus escamas me contempló desde lo alto con dos ojos semejantes a la Estrella Polar. Con cautela, dejé escapar aquel apelativo entre mis labios: '......¿Papá?'. O tal vez padre. Nuestras miradas se encontraron. \[La serpiente no puede mostrar devoción filial (Ilustración)\] \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 50

Estás leyendo el capítulo 50 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.