arrow_back

Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 37 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Con esto, ¿no podría considerarme un mago hecho y derecho? \[Has utilizado Magia Elemental Básica: Agua Nv. 2.\] \[Has utilizado Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 3.\] \[Has utilizado Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 4.\] \[Has utilizado Magia Elemental Básica: Viento Nv. 2.\] Desplegué los cuatro tipos de magia de los que disponía. Escupí fuego por la boca, en el aire se arremolinó una cortina de agua y la tierra se sacudió bajo intensas vibraciones. Por separado, cada fenómeno no era la gran cosa. Sin embargo, al manifestar las cuatro magias al unísono, el resultado fue un espectáculo imponente. Por supuesto, no era algo que pudiera mantener durante mucho tiempo. 3. 2. 1. ¡Se acabó! \[El maná se ha agotado.\] De por sí, mis reservas de maná distaban de ser abundantes. Al desatar las cuatro magias a máxima potencia, consumí toda mi energía en un abrir y cerrar de ojos. Cuando el maná se agota, sobreviene una somnolencia atroz, sin mencionar el terrible agotamiento corporal. Además, como había regresado a toda velocidad en cuanto divisé a los guerreros de la Tribu Krok, sentía que me desplomaría de bruces en cualquier momento. Aun así, me obligué a mantener el cuerpo erguido. Si fuera Blanquito daría igual, pero siendo Ulu-ululu, no podía permitirme caer de esa manera. El esfuerzo valió la pena. Un pesado silencio descendió sobre el lugar. Incluso los goblins que coreaban el nombre de Ulu-ululu cerraron la boca. Todos permanecían con la cabeza inclinada hacia el suelo. Aquellos que creían firmemente que yo era la legendaria serpiente juntaban las manos en señal de reverencia y oración. Solo había un individuo que mantenía la cabeza en alto. Nanaruk. Me contemplaba con una radiante sonrisa. Menos mal que vino a buscarme. Con los demás goblins, explicar la situación habría sido una tarea casi imposible. "Ulu-ululu, has regresado". Nanaruk, que jamás me había llamado así, pronunció aquellas palabras. Había un deje de picardía en su voz. 'Pero ahora mismo yo voy muy en serio'. Las serpientes carecen de cuerdas vocales. Por lo tanto, no me quedaba más remedio que recurrir a la magia, a mi cola y a un puñado de objetos para explicar la coyuntura. 'Más allá de la colina, a bastante distancia de aquí, hay más de cien guerreros de la Tribu Krok. ¡En cuanto caiga la noche atacarán este lugar! ¡Todos deben prepararse!'. Transmitir semejante mensaje sin articular palabra era una labor titánica. Para empezar, saqué del espacio dimensional el collar de la Tribu Krok que había obtenido tiempo atrás como botín de guerra. Luego tracé en el suelo el número cien en numeración goblin, señalé la colina e imité con la cola a un goblin arremetiendo con una lanza. Fui de un lado a otro, serpentando y agitándome: ¡ururu, ulululu! ¡Los alaridos de cien goblins colman las cañadas montañosas y el gran ejército del Aplastacráneos se abalanza como una marea incontenible! \*Uff, uff.\* Terminé tan exhausto como si hubiera cantado yo solo una función entera del pansori Jeokbyeokga. Al mirar a mi alrededor, vi que los demás me contemplaban con caras de estupefacción total. Llegué a pensar que sin duda era inútil transmitir intenciones tan elevadas a semejantes necios, pero... Nanaruk exclamó horrorizada: "¡¿Dices que los guerreros goblin de la Tribu Krok vienen hacia aquí?!". "¡¿Qué?!". "¡¿De... de verdad?!". Dicen que basta con un solo amigo que comprenda tus intenciones. Volví a sentir una profunda gratitud hacia Nanaruk, que captaba las cosas al vuelo. Aunque, a decir verdad, que lo hubiera entendido a la perfección resultaba hasta asombroso. En cualquier caso, a partir de ese momento solo tuve que asentir con la cabeza. Los lamentos y gritos de pánico estallaron por doquier. "¡Señor Ulu-ululu, ¿es eso verdad?!". La anciana de rostro tapizado de tatuajes, la Gran Chamana, acercó su rostro hacia mí. 'Sí, sí, así es. Es aterrador, pero es la pura verdad'. Asentí una vez más para confirmarlo. Definitivamente, había sido un acierto valerme de la autoridad de Ulu-ululu. "No parece que hayas obtenido un nuevo alias". Me preguntaba si acaso recibiría un nuevo alias, pero no fue el caso. Considerando que ya eran muchísimos los goblins que me llamaban Ulu-ululu, ¿sería necesario realizar hazañas a la altura de semejante nombre para conseguirlo? "Cuanto más grandioso es un alias, más difícil resulta obtenerlo por naturaleza", comentó Pellerian. 'Bueno, tiene sentido'. La expresión de Nanaruk se tornó fría y calculadora. "¡Zadiram, monta de inmediato en un avestruz y ve a verificarlo! Llévate una bandera". Sin duda era una goblin impecable a la hora de separar los asuntos personales de sus deberes oficiales. El hobgoblin llamado Zadiram montó en su avestruz y partió a toda velocidad. "¡Que todos los guerreros se armen! Si hay treinta hobgoblins entre ellos, sin duda se trata de la élite de la Tribu Krok". Siguiendo sus órdenes, los goblins se dispersaron para preparar su armamento. "¿Acaso viste también al cacique Krok? Lleva un collar de calaveras y es dos cabezas más alto que yo". Negué con la cabeza. El cabecilla de aquellos tipos era un goblin llamado Ayutar, el Aplastacráneos. "Al menos eso es un alivio", suspiró Nanaruk, reconfortada. '¿Tan fuerte es ese tal cacique Krok? Me gustaría verlo alguna vez'. Los goblins no parecían albergar la menor duda sobre mi advertencia. No sabía si era porque realmente creían que yo era Ulu-ululu o si simplemente pertenecían a una especie ingenua por naturaleza. La Tribu Runga comenzó a prepararse para la batalla. En medio de aquel ajetreo febril: Un goblin de barriga prominente apareció de pronto vociferando a pleno pulmón: "¡¿Qué demonios están haciendo?!". No era otro que el cacique. "¡¿Eso va a ser Ulu-ululu?! ¡No es más que una serpiente cubierta de fango negro!". 'Vaya, la genética no perdona, supongo'. Al igual que Nanaruk al principio, el cacique no parecía creer en absoluto que yo fuera Ulu-ululu. "¡¿Qué palabras son esas, cacique?!", recriminó con severidad la anciana Gran Chamana. El cacique ni se molestó en escucharla. "¡Es imposible que el cacique Krok haya enviado guerreros de improviso! ¡Las negociaciones iban viento en popa!". "¡Padre, Krok es un ser despiadado y feroz!". "¡¿Acaso tú... tú te atreves a pasar por encima de mí, que soy el cacique?!". Lo venía sintiendo desde ayer: el padre de Nanaruk sacaba a relucir mi peor faceta como reptil. Hacía que me entraran unas ganas incontenibles de morderle los tobillos. "¡Deténganse! ¡Obedezcan al cacique, no a la capitana de guerra!". Supongo que, aun siendo un incompetente, un cacique seguía siendo un cacique. Los guerreros que se alistaban vacilaron, confundidos sin saber a quién hacer caso. Nanaruk volvió a ordenar con firmeza: "¡Equípense! ¡Preparen los avestruces!". "¡¿Te atreves a desafiarme?! ¡He dicho que se detengan todos!". La confrontación entre Nanaruk y el cacique se tornó definitiva. Nanaruk se mordió el labio con rabia. Sus puños apretados palidecieron bajo la tensión. 'Eso es, propínale un buen puñetazo al cacique. O si prefieres, yo mismo me encargo de él'. "¡Miren allá!". En ese instante, un joven goblin alzó el brazo. Todos voltearon hacia la dirección señalada. Allá arriba, sobre la cresta de la colina, Zadiram regresaba a toda prisa a lomos de su avestruz. Aunque a la distancia parecía apenas un punto diminuto, no cabía duda de que enarbolaba una bandera en alto. Una bandera roja. Era la señal inequívoca de haber localizado al enemigo. Exclamaciones de angustia estallaron en todas direcciones. Entonces, las miradas de la multitud se posaron alternativamente en Nanaruk y en el cacique. Pensé que con esto el viejo finalmente entraría en razón, pero... "No... no deben de venir a invadirnos... Quizá sean emisarios...". A veces hay individuos incapaces de aceptar la gravedad de una situación desfavorable. Aquellos que evaden la realidad hasta el último segundo, cuando ya han sido empujados al borde del precipicio y están a punto de despeñarse. Habiendo sido en el pasado un humano bastante similar, comprendía bien lo que pasaba por su mente, pero... "¿Vas a dejarlo estar así?", inquirió Pellerian. 'No'. Decidí que le daría un buen mordisco al cacique. Sin embargo, mientras me deslizaba en silencio, Nanaruk pasó a mi lado como una exhalación. Descargó el puño. ¡Plaf! El cacique encajó el impacto de lleno en la mandíbula y rodó por el suelo. "¡Gugh...! ¡U-Una rebelión...!". Nanaruk no le permitió pronunciar una sola palabra más. Le dobló los brazos hacia la espalda. Extrajo una cuerda de su cintura y le ató ambas manos firmemente. El cacique pataleó desesperado, pero Nanaruk le amordazó la boca sin la menor contemplación. Todos los presentes quedaron paralizados, atónitos ante aquella repentina insurrección. "...El cacique ha perdido el juicio". Sin embargo, Nanaruk impartió sus órdenes con gélida determinación: "Llévenlo a su choza y manténganlo bajo custodia. ¡Guerreros, prepárense para la batalla! ¡Formen filas, marcharemos al frente!". Los primeros en reaccionar fueron los guerreros hobgoblin. Se llevaron a rastras al cacique, que no dejaba de retorcerse. Acto seguido, la anciana Gran Chamana dio un paso al frente. "Capitana de guerra Nanaruk". Detuvo a los guerreros que arrastraban al viejo. Entonces, le arrebató al cacique el collar de jade que llevaba puesto y se lo colocó a Nanaruk alrededor del cuello. "Puesto que has vencido en el duelo presenciado por la Gran Chamana". '¿Un duelo, dice?'. 'Menuda anciana de armas tomar'. "A partir de este momento, tú eres la jefa de Runga". Nanaruk esbozó una leve sonrisa. Los guerreros que la seguían también sonrieron de par en par. Ya no quedaba rastro alguno de la muchacha que recibía palizas de su padre y se enjugaba las lágrimas a escondidas. Únicamente permanecía en pie una guerrera capaz de liderar a toda una tribu. Bajo el mando de Nanaruk, los guerreros comenzaron a congregarse. Descontando al contingente mínimo asignado a labores de guardia, el número de combatientes reunidos rondaba los ochenta. Entre ellos, veinte eran hobgoblins. Y contaban con treinta avestruces Cuervo Rojo, domesticados para montarse al igual que caballos. Era un número a todas luces escaso en comparación con la élite de la Tribu Krok. "Saldremos a repelerlos". Esa fue la determinación de Nanaruk. No podían permitir que los enemigos se aproximaran a la aldea. Aquí no disponían de murallas defensivas, y librar un combate en el corazón de un poblado atestado de civiles no combatientes era un auténtico disparate. Siguiendo sus órdenes, los guerreros de Runga partieron al combate. "Ulu-ululu". Nanaruk extendió la mano. Me deslicé con presteza hasta subir a su hombro. El fango negro manchó sus ropas. "Ugh, lodo". 'Aguántate, nueva jefa'. "Definitivamente te has vuelto más pesado". Acto seguido, me expresó su gratitud: "Gracias por volver. Y por avisarnos". 'De todos modos, lo hice porque yo también los necesitaba a ustedes'. Nanaruk era una persona audaz. No pensaba limitarse a una simple defensa. Su plan consistía en aplastar a la élite enemiga y, aprovechando ese impulso victorioso, avanzar hacia el campamento desguarnecido de la Tribu Krok. Entretanto, yo encontraría la entrada a la mazmorra y me adentraría en ella. "¡En marcha!". Gritó Nanaruk. \* \* \* Cayó la noche. La noche de una ciudad y la noche del Gran Bosque no admitían comparación alguna. Si bien la bóveda celeste rebosaba de estrellas, sobre la tierra se cernía un manto impenetrable de negrura. Debido a la monumental altura de los árboles, la luz de las antorchas resultaba invisible a la distancia incluso si caminaban empuñándolas. Por si fuera poco, para avanzar hacia la aldea de la Tribu Runga debían coronar la colina situada justo enfrente. Dicho de otro modo, la posición en la que se hallaban los guerreros de la Tribu Krok eran tierras bajas. Su asalto avanzaba en completo sigilo. "Capitán, los muchachos están muy exaltados". Un guerrero goblin tuerto se acercó al costado de Ayutar. "Permítanos saquear". Ayutar volvió la mirada hacia su subordinado. En sus labios se dibujaba una sonrisa cruel. "Adelante". No existía motivo alguno para negárselo. Un contingente de semejante magnitud bastaba para aplastar a la Tribu Runga. "Saqueen y destrocen todo cuanto quieran". "¡Muchas gracias, jajaja!". Risas en voz baja se propagaron entre las filas. A diferencia de la Tribu Runga, que empleaba unidades de avestruces, los Krok utilizaban lobos como monturas de guerra. Los lobos eran bestias feroces y difíciles de domar, pero resultaban más fuertes que los avestruces. Los jinetes de lobos avanzaban en silencio mientras sosegaban a sus bestias. Fue en medio de aquella marcha. Los árboles fueron mermando hasta dar paso a un claro despejado. Solo tras cruzar ese paraje y superar la colina podría divisarse la aldea de la Tribu Runga. Fue en ese preciso instante. Ayutar detuvo en seco a sus guerreros. "¿Qué ocurre?". Ayutar no respondió; se limitó a contemplar fijamente la colina. "...Envíen a unos jinetes de lobos como exploradores". Hasta ahora ni siquiera se había molestado en desplegar una vanguardia de reconocimiento, ¿por qué ordenarlo de repente? Sin embargo, cuestionar las órdenes de Ayutar estaba terminantemente prohibido. Su subordinado despachó a dos jinetes de lobos sin dilación. Los jinetes de lobos avanzaron más allá de la colina para efectuar el reconocimiento. Y, poco después, emprendieron el descenso de vuelta. Habían partido desprovistos de antorchas. A medida que bajaban, sus figuras apenas se distinguían en las sombras. "¿Por qué se tambalean tanto?". No obstante, había algo inquietante. Se suponía que eran jinetes veteranos, pero la postura con la que montaban a los lobos denotaba una alarmante inestabilidad. Incluso parecía que derramaban algo de forma constante. Ambos se aproximaron hasta el radio iluminado por las antorchas. Y muy pronto, todos comprendieron lo que había sucedido. "¡El... el cuello...!". Uno de los jinetes volvía decapitado. Al final, su cuerpo cayó de bruces contra el suelo con un sordo golpe. Excitado por el hedor a sangre, el lobo comenzó a morder al jinete muerto. El otro jinete aún conservaba la cabeza pegada al tronco. Enfurecido, Ayutar se acercó a él a grandes zancadas. "¡¿Qué pasa, pedazo de imbécil?!". ¿Por qué demonios volvía con el otro decapitado? Con esas intenciones pretendía increparlo a gritos. "¡Gugh... keck!". Sin embargo, el jinete fue incapaz de responder con coherencia. Tenía el rostro teñido de un tono violáceo amoratado y de su garganta solo escapaban estertores de asfixia. "¡Sál... vame, agh, keck!". Perdiendo todo reparo, se desplomó aferrándose torpemente a Ayutar. Estaba envenenado, sin duda alguna. Al percatarse de ello por mera experiencia, Ayutar apartó de un brusco empujón a su subordinado. El esbirro cayó pesadamente contra el suelo y no volvió a moverse jamás. Ambos jinetes de lobos eran hobgoblins. Dos guerreros de élite habían muerto en un abrir y cerrar de ojos. Ayutar soltó un gruñido gutural: "Apaguen todas las antorchas". Al apagarlas por completo, los guerreros quedaron envueltos en las tinieblas. ¡Fiuuu! Ayutar lanzó un agudo silbido y los combatientes de Krok comenzaron a avanzar con lentitud. Entraron en el terreno despejado. A ambos lados, el bosque abría sus fauces renegridas. "Avancen con la mirada atenta a ambos flancos". Dicha orden se transmitió desde la vanguardia hasta la retaguardia. Ayutar, que encabezaba la marcha, se detuvo de repente. En lo alto de la colina aparecieron unos cuantos hobgoblins montados en avestruces. "...Parece que se dieron cuenta a tiempo de nuestra llegada". "Soy Nanaruk, jefa de la Tribu Runga". La joven hobgoblin dio un paso al frente y proclamó su nombre. "Yo soy Ayutar, el Aplastacráneos. ¿Nanaruk? ¿Acaso no eres una simple hembra guerrera?". "A partir de hoy, soy la jefa". "Por lo visto, el idiota que tenían de jefe por fin estiró la pata". Nanaruk no se molestó en darle explicaciones detalladas. "Y bien, ¿sabiendo que veníamos hacia aquí, eso es todo lo que tienen?". ¿Acaso pretendían enfrentar a un centenar de guerreros con apenas un puñado de hobgoblins? Ante semejante insensatez, los goblins de Krok soltaron carcajadas burlonas. "¿Cómo va a ser solo eso?". Y entonces, desde la cresta de la colina, comenzaron a asomar unas carretas. Las cinco carretas estaban atestadas de rocas, y en su frente incluso habían atado lanzas afiladas. "Nos costó bastante trabajo subirlas hasta aquí". "¡E-Estás loca...!". Ayutar comprendió al instante el plan de Nanaruk. Los goblins que empujaban las carretas soltaron las manos. La velocidad inicial no parecía excesivamente vertiginosa. No, más bien solo daba esa engañosa impresión. Cargadas con un peso colosal, las carretas fueron cobrando una aceleración pavorosa a medida que descendían por la pendiente. ¡Rrrrrummm! Más que las lanzas clavadas al frente, el peligro real era su descomunal tonelaje. Cualquiera que fuera embestido quedaría reducido a papilla al instante. Ayutar apretó los dientes. Bastaría con esquivar esa carga para que no hubiera problemas. "¡Dispérsense hacia ambos lados!". Su bramido retumbó con estruendo a lo largo de la oscura colina. Sus subordinados obedecieron la orden de inmediato. O más bien, intentaron hacerlo. El bosque a ambos flancos. ¿Quién se habría imaginado que una lluvia de flechas saldría disparada desde el corazón de aquellas tinieblas? ¡Fiu, fiu, fiu! Eran los goblins que habían rodeado la zona en secreto bajo las órdenes de Nanaruk. En medio de una oscuridad desprovista de antorchas, sus flechas ensartaron con pasmosa facilidad a los guerreros de Krok. "¡Hacia adelante! ¡Esquiven las carretas y carguen al frente!". Ayutar cambió de estrategia al instante. Romperían filas valiéndose de la agilidad de los hobgoblins. Y, al mismo tiempo, los guerreros de Runga se lanzaron a la carga ladera abajo siguiendo la estela de las carretas. \* \* \* ¡Esto es la guerra! ¡Yo, la Serpiente Kongming, y la virtuosa comandante Nanaruk Xuande hemos sumado fuerzas! Aunque la unidad de arqueros apostada en los flancos fue idea de Nanaruk, ¡la arremetida de las carretas fue una táctica planeada por mí! Acompañados por un crujido espeluznante, los goblins de Krok quedaron aplastados y reducidos a una masa sanguinolenta. Había sido una estratagema sublime que aprovechó la topografía a la perfección. Cuando los dos jinetes de lobos aparecieron en misión de reconocimiento pasé un instante de zozobra, pero supe neutralizarlos de maravilla. Y bien, ¿dónde me encuentro ahora mismo? Al lado de Nanaruk. Para ser exactos, apostado sobre el ala del avestruz que ella monta. Ahora, la Serpiente Kongming ha muerto. Tan solo queda un par de colmillos venenosos ocultos en la penumbra. Un dragón entre los hombres... no, tan solo una serpiente oculta entre los goblins. Nanaruk descargó su hacha de guerra contra el Aplastacráneos. ¡Clang! El garrote y el hacha colisionaron haciendo saltar chispas. Las pupilas de Ayutar se dilataron por completo. En medio de ese fugaz destello, me vio saltar por el aire hacia él. La Serpiente Devoradora de Corazones ha vuelto. No hay XX malos en el mundo. \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Continúa leyendo

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)

Capítulo 38

Siguiente Capítulo ›

Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 37

Estás leyendo el capítulo 37 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.