Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 30 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡Vaya fanfarronada!
"¡Vaya fanfarronada!".
¿Qué bicho le picó a este vejestorio?
Yo solo le había transmitido las palabras del goblin con total fidelidad, pero se puso hecho una furia.
La relación entre Pellerian y yo era sumamente peculiar.
Él ya me había apuñalado por la espalda una vez, y yo me encargué de redefinir nuestro vínculo arrancándole un nuevo juramento inquebrantable.
Aunque aprendía magia de él y recibía su asistencia, lo nuestro distaba mucho de ser una relación de maestro y discípulo.
Por lo general le hablaba con total desenfado, pero yo era alguien nacido y criado en la tierra de la cortesía oriental.
Cuando recibía sus lecciones de magia o cuando de pronto me saltaban a la vista los surcos de sus arrugas, me salía hablarle de usted de manera espontánea.
Por supuesto, el respeto es un camino de doble vía.
Cuando se ponía así de insoportable, de mi boca tampoco brotaban palabras amables.
"¡¿No estarás fingiendo que entiendes la lengua de los goblins?! ¡Es más que obvio!".
'¿De qué demonios habla?'.
Lo más asombroso de todo era que a Pellerian le traía sin cuidado si le hablaba con deferencia o con insolente confianza.
Creí que era un anciano consumido por la soberbia y el apego a la jerarquía, así que ¿a qué se debía esa actitud?
A juzgar por cómo al principio me llamó criatura insignificante, no parecía que me guardara el más mínimo aprecio.
Sin embargo, tras conversar con él durante varios días, logré descifrar el motivo.
Era una verdad francamente desconcertante.
Contra todo pronóstico, él no miraba por encima del hombro a las bestias mágicas.
Es más, parecía tenerles mucha más estima que a los humanos, los enanos y las demás razas.
Si tuviera que representar el grado de respeto que Pellerian sentía por cada especie mediante signos de desigualdad, el esquema sería el siguiente:
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Elfos > Bestias mágicas >>>>> ¡Mierda! Je, je > Toda la morralla de razas humanoides, empezando por los humanos
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Si yo hubiera sido un ser humano en lugar de una bestia mágica, el agrio temperamento de Pellerian habría resultado todavía más ponzoñoso.
El impacto que me produjo enterarme de aquello fue mayúsculo.
'¿No le parece raro que comprenda la lengua de los elfos, pero sí que entienda la de los goblins?'.
"La lengua élfica es comprensible. Existen bendiciones y dones afines que permiten asimilar los idiomas. ¡Pero con el habla de los goblins eso no funciona!".
Sin embargo, yo captaba con meridiana claridad cada palabra que pronunciaba aquel goblin.
Pellerian, por su parte, tenía sus propios fundamentos para mostrarse tan categórico.
"Los goblins carecen de una nación unificada y son incapaces de erigir civilizaciones a gran escala. Viven dispersos de forma errática y sus lenguas divergen por completo. Son como dialectos inconexos".
'Entiendo su punto, anciano. Pero usted también lo comprendió a grandes rasgos, ¿no?'.
"¡Eso es porque yo adquirí su raíz etimológica común tras incontables años de investigación! Si se tratara de goblins de un rincón ajeno a este Gran Bosque, ni siquiera yo entendería una sola palabra".
Mientras tanto, el goblin que pataleaba dentro del buche del pelícano continuaba chillando a voz en cuello:
"¡Sálvenmeee!".
En efecto, sin importar lo que argumentara Pellerian, desde mi perspectiva sus gritos se entendían a la perfección.
"Por ende, comprender la lengua goblin en su totalidad debería ser imposible...".
'¿Y qué quiere que haga? Yo lo entiendo clarito'.
"......".
Pellerian cerró el pico.
Bueno, si lo escuchaba y lo descifraba sin esfuerzo, ¿qué culpa tenía yo?
"A todo esto, según lo que tradujiste... ¿está bien que dejemos morir a ese goblin así como así?".
'Ah'.
El goblin había gritado que debía regresar al río.
Eso significaba que conocía la ubicación exacta del cauce.
Para ese momento, el pelícano ya se lo había tragado por completo.
'¡Maldición!'.
¿Habría muerto ya?
Me catapulté fuera de la espesura.
Ante mi repentina irrupción, el pelícano se sobresaltó y sacudió las alas preso del pánico.
Intentó levantar el vuelo a toda prisa para huir, pero su cuerpo debía de estar demasiado pesado, porque acabó desplomándose de bruces contra el fango con un golpe sordo.
Definitivamente, las aves...
Eran bestias feroces y desmedidamente voraces.
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\[Pelícano Malhumorado - Nv. 7\]
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Viendo que había sucumbido ante una alimaña tan patética, los goblins tampoco parecían gran cosa.
Le encajé los colmillos directamente en el cuello al pelícano.
Al carecer de cualquier Resistencia al Veneno reseñable, la criatura no aguantó ni un solo segundo.
Estiró la pata de un graznido agónico, pero ni siquiera me otorgó puntos de experiencia.
Por fortuna, el goblin seguía con vida.
Forzando la apertura del pico del ave desde adentro, una mano de un verde cetrino emergió de golpe.
Extenuado hasta la médula, el goblin se arrastró hacia el exterior hecho una auténtica piltrafa.
"¡Haaah!".
Entonces sus ojos se toparon con mi figura y se quedó petrificado por el espanto.
Con razón su complexión era tan menuda.
Al principio creí que era lo normal por tratarse de un goblin, pero desprendía un aire visiblemente inmaduro.
¿Sería algo así como un joven goblin?
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\[Goblin Joven - Nv. 11\]
\[Rasgos\]
\[Goblin\], \[Curiosidad\]
\[Habilidades\]
\[Sigilo - Nv. 3\], \[Lanzamiento de Piedras - Nv. 4\], \[Carrera - Nv. 6\], \[Orientación - Nv. 2\]
\[Estado\]
\[Agotamiento Extremo\], \[Herido\], \[Terror\]
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¡Qué debilucho!
Vaya, en serio era una birria.
La única destreza con cierta utilidad para el combate parecía ser Lanzamiento de Piedras.
¿Acaso Carrera era una habilidad de rango inferior a Aceleración? Guardaba bastante similitud con el Reptar Rápido que poseí en mis inicios.
Resultaba increíble que alguien que rondaba el nivel 11 fuera tan lamentable.
Aunque esa habilidad de Orientación sí que me daba envidia.
Habría sido magnífico asimilarla mediante Cuerno Prestado, pero en ese momento ya tenía ocupada la ranura con Mandato del Trueno Celestial.
Tendría que mantener sellado Cuerno Prestado hasta terminar de dominar esa técnica por completo.
"¡Perdóneme la vida! ¡Por favor, no me mate!".
Menudo pedazo de cobarde.
El joven goblin se hincó de rodillas ante mí y me suplicó entre sollozos.
A decir verdad, el pelícano se antojaba infinitamente más apetitoso que un pellejo verde, así que no albergaba la menor intención de devorarlo.
Además, dudaba mucho que fuera a darme experiencia.
'¡Basta de lloriqueos y guíame hasta el río!'.
"¡Solo no me coma, se lo suplico!".
Por desgracia, yo carecía de cuerdas vocales o medios para transmitirle mis pensamientos.
Le eché una mirada cargada de intención a Pellerian.
'Dígale algo usted, anciano'.
"...... No puedo".
'¿Cómo que no? ¿No presumía de dominar la lengua goblin?'.
"No se trata de una barrera lingüística. Lo que intento decirte es que este mocoso no puede verme ni escuchar mi voz".
'¿Pero si yo sí lo veo y lo escucho con claridad?'.
"Si dispusiera de maná, me resultaría sencillo proyectar mi voz. No obstante, en mi condición actual, tú eres el único capaz de percibirme".
Menuda desilusión.
De verdad era mucho más inútil de lo que aparentaba.
Tal vez intuyó mi desprecio, porque el rostro espectral de Pellerian se tiñó con un sutil velo de derrota.
Con la intención de calmarlo, le propiné al goblin un par de palmaditas suaves en el hombro con la punta de la cola.
Ante el contacto, el joven goblin sufrió un violento respingo y se puso a tiritar presa de convulsiones de puro pánico.
"¡H-Hiiik!".
'No te voy a devorar, así que lárgate'.
Meneé la cola de un lado a otro con ademán enérgico para indicarle que despejara la zona.
"¿P-Puedo... de verdad puedo irme?".
Vaya, parece que al fin nos íbamos entendiendo.
El muchacho comenzó a recular paso a paso con extrema cautela.
Yo me mantuve en mi sitio sin acortar distancias, agitando la cola de forma rítmica.
De pronto, un viejo recuerdo cruzó por mi mente, así que incliné levemente la cabeza a modo de saludo.
Exactamente igual a como lo había hecho aquella pareja de Ciempiés Gigante Dientes Rojos en el pasado.
El goblin parpadeó desconcertado, pero no tardó en imitar mi postura con una torpe reverencia.
Así es: todo entendimiento mutuo comienza por una muestra elemental de cortesía.
El joven goblin esbozó una tímida sonrisa.
Se dispuso a escurrirse con cuidado a través de los matorrales, pero antes de internarse en ellos se giró de improviso hacia mí.
"¿... Ulu-ululu?".
Y acto seguido, se esfumó como un rayo.
¿Y eso a qué venía?
¿Qué demonios significaba ese «ulu-ululu»?
Era un vocablo cuyo sentido ni siquiera yo, dotado del don de descifrar lenguas, lograba desentrañar.
'¿Acaso ese enano me acaba de mentar la madre?'.
"Seguro que sí".
Mmm, daba la impresión de que Pellerian seguía resentido conmigo.
Desde luego, no había dejado marchar a ese goblin por pura beneficencia.
"Al menos la sesera te funciona. Ahora solo tenemos que seguirle la pista".
El mocoso había dicho que debía regresar al río. En ese caso, si rastreaba sus pasos sin perderle el rastro, llegaría directamente a la orilla.
'Tendré que comer aunque sea un bocado antes de irme'.
¿A qué sabrá la carne de pelícano?
Me apresuré a terminar de comer.
El joven duende era menudo, pero bastante rápido para correr.
Seguirle el rastro a hurtadillas resultó ser una tarea sumamente laboriosa.
\* \* \*
Los duendes son bestias mágicas.
Y las bestias mágicas evolucionan.
Un duende joven que aún no alcanza la madurez se desarrolla con el tiempo y, tras cumplir con el nivel requerido, pasa a ser un duende adulto.
Y si ese duende, al crecer, descubre su propia aptitud, se convierte en guerrero, chamán, cazador o recolector.
Entre ellos, una reducida minoría experimenta una evolución adicional.
Ese resultado es el hobgoblin.
Podría considerarse una especie superior del duende común.
Ganan mayor estatura, su piel se vuelve rojiza y su fuerza muscular aumenta.
Dotados de una sobresaliente capacidad de combate, pasan a liderar a los grupos de duendes.
Existe una hobgoblin llamada Nanaruk.
Es la mejor guerrera de la tribu Runga, asentada en la cuenca del antiguo río.
Cuando se recoge el cabello y corretea por la espesura del bosque, posee una agilidad que nada tiene que envidiarle a las hadas.
Las pupilas doradas y felinas de Nanaruk permanecían fijas en un corpulento árbol de caucho.
Más exactamente, en el cuero de lagarto pegado al tronco de aquel árbol.
Había sido fijado a la madera con la aguda punta de una flecha.
Una sonrisa asomó en la comisura de sus labios, dejando a la vista un colmillo afilado de aspecto encantador.
Aquel trozo de piel de lagarto, bien estirado y seco, cumplía la función de papel.
En efecto, contenía líneas de texto escritas.
Ese pedazo de cuero no era otra cosa que una carta.
Y además, una carta que le había dejado su amado.
"Chandal...".
Tras murmurar con sumo cuidado el nombre de su amado, Nanaruk leyó la carta.
Sin embargo, a pesar de tratarse de una misiva de amor, su semblante se ensombrecía a cada instante.
'......Nana, lo siento de verdad. No pude hacer nada para detener a mi padre. ¡Apenas insinué una sola palabra con cautela y me molió a golpes! La guerra entre nuestras tribus es completamente inevitable.
Para serte sincero, desearía que escaparas. Hablaré bien con mi padre. Al menos a ti y a tus hermanos menores podré salvarlos. Con tu padre no habrá nada que hacer, considerando que es el cacique.
Te amo, Nana.
Escribe tu respuesta debajo de esto. Si me indicas el lugar y la fecha, llevaré a los guerreros para salir a tu encuentro y recibirte a ti y a tus hermanos.
De Chandal, quien te ama más que a nadie en este mundo'.
Dado que debía dejar espacio disponible para la respuesta, la carta era breve.
Aquel espacio en blanco se antojaba desoladoramente vacío.
En lugar de escribir una respuesta, Nanaruk...
\*¡Rasg!\*
Hizo pedazos el cuero de lagarto.
Lo destrozó en fragmentos diminutos y los arrojó al viento.
Sentía como si su propio corazón también se desgarrara en el proceso.
Krok, el padre de Chandal, era el cacique de la tribu vecina.
En el pasado se llevaban bien. De hecho, las conversaciones sobre su matrimonio con Chandal llevaban tiempo en marcha.
Sin embargo, todo cambió de forma radical desde el instante en que Krok, quien ya era un hobgoblin, logró consumar una evolución adicional.
La tribu de Krok comenzó a invadir y absorber a las demás tribus de duendes de los alrededores.
Ahora que se habían vuelto más fuertes incluso que la tribu Runga, la más antigua y numerosa de la región, mostraban sus colmillos también hacia ellos.
Ella albergaba la esperanza de que Chandal pudiera persuadir a su padre, pero...
¿Que huyera?
Jamás podría hacer algo semejante. Ni por sus hermanos, ni por su padre.
Nanaruk era una guerrera de Runga.
Fue justo en ese momento, cuando su rostro se ensombrecía abrumado por el dolor:
"¡Hermana! ¡Hermanaaa!".
Apareció su hermano menor.
El rostro de Nanaruk recuperó la vitalidad al instante.
"¡¿Por qué tardaste tanto?! ¡Estaba muy preocupada por ti!".
"¡Es que... Ulu-ululu me salvó la vida!".
Las explicaciones de los niños solían saltarse olímpicamente los detalles de mayor importancia.
"¿Ulu-ululu?".
"¡Sí! ¡Un pelícano estuvo a punto de comerme, pero Ulu-ululu me salvó!".
Ulu-ululu era el nombre de una serpiente legendaria.
Tras escuchar a grandes rasgos lo sucedido, ella le propinó un sonoro golpe en la espalda a su hermano.
"¡Ay!".
"¡¿Qué Ulu-ululu ni qué nada?! ¡Estuviste a punto de morir!".
"Pero si no es mentira... Es verdad...".
"Para empezar, una serpiente blanca y Ulu-ululu ni siquiera tienen el mismo color. ¡Son completamente distintas!".
"Eso es verdad, pero de verdad me salvó... Hasta nos entendimos al hablar".
"¡Seguro te dejó ir solo porque tenía al pelícano justo al lado para comérselo a él!".
El joven duende intentó replicar, pero Nanaruk no quiso escuchar más.
"Se nos hizo tarde. A este paso la embarcación zarpará sin nosotros".
"Ah, es verdad".
"¡Súbete a mi espalda!".
Nanaruk se cargó a su hermano a la espalda de un ágil tirón.
Y de inmediato, echó a correr con la velocidad del viento.
\* \* \*
El viento se sentía fresco.
El hecho de haber perdido el rastro del joven duende mientras lo seguía...
Aunque resultaba sumamente vergonzoso, ni Pellerian ni yo nos echamos la culpa el uno al otro por ello.
Por fortuna, desde el instante en que perdí el rastro del duende, un olor comenzó a flotar en el ambiente.
Era ese característico olor a fango y agua estancada.
Me apresuré siguiendo ese rastro oloroso.
Y fue entonces cuando por fin pude toparme con el río Medeira, aquel que Pellerian tanto había recalcado.
"¡Ssshaaa!".
Básicamente, equivalía a un "¡Uaaau!" de asombro.
Aunque el olor a fango era penetrante, el río en sí constituía un auténtico espectáculo.
Bueno, si he de ser sincero, no era tan inmenso como para compararse con el río Han; más bien poseía una anchura similar al tramo inferior del arroyo Cheonggyecheon.
El agua presentaba un tono a medio camino entre el negro y el marrón.
No parecía deberse a la suciedad, sino más bien a que el cauce venía mezclado con densas aguas lodosas.
'¿Hacia dónde tenemos que dirigirnos ahora? ¿Ya casi llegamos?'.
\-Hum.
Pellerian me había asegurado que, con tan solo encontrar el río Medeira, prácticamente habríamos alcanzado su mazmorra.
Por esa misma razón me había desvivido buscando el río hasta ahora.
Entonces, ¿dónde demonios estaba la mazmorra?
\-Hum.
Pellerian se limitaba a contemplar las montañas a lo lejos.
Al otro lado del río se alzaba una montaña rocosa sumamente llamativa.
Una elevación rocosa que, al recibir la luz del sol, brillaba con un resplandor anaranjado semejante al de una batata asada al fuego.
\-Creo que se encontraba justo detrás de esa zona.
'¿En serio?'.
\-Bastará con cruzar el río.
'Pues qué bien'.
Sí, crucemos el río.
Bueno, ya que no puedo subir a un bote ni cruzar volando, supongo que si avanzo a lo largo de la orilla acabará apareciendo un puente.
...Por un instante, había caído en el error de pensar con el sentido común de un ciudadano de la República de Corea.
Era imposible que existiera un puente construido en un río dentro de semejante selva tropical.
'¿Cómo se supone que vamos a cruzar?'.
\-......
'Me dijo que en cuanto llegáramos al río la encontraríamos de inmediato'.
\-¡¿Acaso sabía yo que estábamos en esta orilla en lugar de la opuesta?!...
Pellerian carraspeó con incomodidad.
\-¿No puedes simplemente cruzar nadando?
'No sé nadar...'.
Nadar era algo que detestaba incluso más que volar.
Por mucho que estemos en una selva tropical, el agua del río debe de estar helada; ¿no resultaría peligroso?
\-¡Para ser una serpiente, ni siquiera sabes nadar!
Cosas que pasan.
Y además, mi vacilación no se debía únicamente a que detestara nadar.
Solo miren a los caimanes que flotan por allá a la deriva.
Todavía no me sentía con la confianza necesaria para entablar un combate acuático.
\-En ese caso... mmm.
Pellerian también selló los labios.
Estábamos fritos.
Lo único que me venía a la mente era que todo se había ido al diablo.
Si remontaba el curso del río, ¿se estrecharía la anchura del cauce lo suficiente como para cruzarlo de un salto?
Aferrado a una esperanza tan incierta, ¿cuánto tiempo tendría que pasar arrastrándome río arriba?
\-¡Mira, mira allá!
Ante la voz alborotada de Pellerian, giré la cabeza con apatía.
Aun así, a lo largo de la ribera la vista estaba bastante despejada.
Gracias a ello, pude presenciarlo.
A un grupo de duendes que se disponía a botar una embarcación en las aguas del río.
Sería bueno que mi primer alias tuviera clase.
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 31
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 30
Estás leyendo el capítulo 30 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.