Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Afirmar que el Gran Bosque es simplemente un bosque no se diferencia en nada de decir que los humanos, los elfos y los enanos son todos personas.
No es una afirmación falsa, pero dista de ser precisa y carece por completo de sentido.
Dado que la superficie del Gran Bosque supera con creces a la de la mayoría de las naciones, en su interior se extienden incontables parajes ignotos.
Cavernas de profundidad insondable.
Lagos tan colosales como para engullir una montaña entera.
Y cumbres montañosas azotadas a diario por tormentas eléctricas.
La Selva Tropical de Palamu es uno de los tantos parajes ignotos que alberga el Gran Bosque.
Haciendo honor a su condición de pluviselva, es una región donde llueve más de la mitad del año.
Debido a su extrema humedad, resulta un entorno inadecuado para el asentamiento humano.
Se dice que incluso los elfos, hastiados por semejante clima bochornoso, rehúyen poner un pie en ella.
El río Medeira, que atraviesa la Selva Tropical de Palamu, y los densos manglares que proliferan a lo largo de sus riberas.
Incluso dentro del Gran Bosque, un auténtico santuario de vida, la Selva Tropical de Palamu, con su desbordante biodiversidad, no es un territorio propicio para que habiten seres inteligentes.
A pesar de ello, circulan relatos de que allí subsiste una raza que ha forjado su propia civilización.
Los goblins antaño subyugados por el reino.
Ahora que aquellos goblins, en su día considerados una plaga en las zonas montañosas, casi han desaparecido, se han reportado frecuentes testimonios de incontables hordas estableciéndose en la cuenca de Palamu.
E incluso se afirma que han fundado una civilización.
No obstante, este autor tiene la absoluta certeza de que no son más que delirios propios de mentes megalómanas.
Existen eruditos que insisten ocasionalmente en que se debería clasificar a los goblins como "personas".
Pero ¿acaso semejante raza barbárica podría compararse de igual a igual con nosotros, los humanos, o con las hadas?
Clasificar a los goblins, criaturas que devoran insectos e incluso sufren evoluciones, como bestias mágicas provistas de intelecto resulta la postura académicamente correcta.
Puede que hayan formado varios asentamientos en la cuenca de Palamu, pero jamás se les podría calificar de civilización.
A la hora de enumerar los rasgos que diferencian a estas "bestias mágicas" llamadas goblins de las personas...
(Extraído del «Diccionario misterioso y fascinante de bestias mágicas del sabio Parvian: Volumen del Gran Bosque, Selva Tropical de Palamu»)
\* \* \*
\[Pangolín Venenoso - Nv. 16\]
El término "pangolín" hace referencia a un mamífero recubierto por escamas grandes y duras por todo el cuerpo.
Y la bestia mágica conocida como "Pangolín Venenoso" podría definirse como una versión sumamente peligrosa de dicho animal.
De por sí es la criatura dotada del caparazón más duro entre todos los mamíferos, pero las lustrosas escamas de este ejemplar son en extremo resistentes.
Son tan firmes que desvían flechas con facilidad, y los colmillos de las fieras ni siquiera logran penetrarlas.
Además, haciendo honor al epíteto de "Venenoso", su saliva constituye una ponzoña formidable.
Una capacidad defensiva soberbia emparejada con un poder ofensivo no menos temible.
Pese a tener un tamaño menor al de un ser humano, es un espécimen que actúa como todo un depredador en esta Selva Tropical de Palamu.
El Pangolín Venenoso acababa de consumar una cacería con éxito.
Un mono yacía inerte bajo sus garras.
El Pangolín Venenoso desgarró el brazo del primate con sus afilados dientes.
\*Cric, crac.\*
Poseía una fuerza mandibular tremenda, capaz de triturar y engullir hasta los huesos.
Aquel sonido espeluznante resonó por la espesura.
Fue en ese preciso instante cuando una tromba de agua se desplomó sobre la cabeza del pangolín en pleno festín.
¡Chaaaa!
El pangolín se sobresaltó y comenzó a sacudirse, alarmado.
¿A qué venía semejante chaparrón caído de la nada?
Como era de esperar, el pangolín alzó la vista.
Dada la anatomía de su cuerpo, no tuvo más remedio que erguirse sobre sus patas traseras para mirar hacia arriba.
\*Cri, cri.\*
No había absolutamente nada.
Solo se escuchaba el estridular de los insectos.
Justo en el momento en que las erizadas escamas del pangolín se aplacaron y el animal se disponía a reanudar su comida...
Algo frío y terso envolvió su cuerpo.
En efecto: ese cuerpo terso no era otro que este servidor.
Aproximándome con sigilo, me enrosqué en un abrir y cerrar de ojos en torno al cuerpo erguido del pangolín.
Ahora mi cuerpo alcanzaba el grosor del antebrazo de un adulto y mi longitud superaba con holgura los dos metros.
Envolver el cuerpo del pangolín estaba plenamente a mi alcance.
Envolví su torso desde la cara interna de sus patas, trepé por su costado y me deslicé hacia sus axilas.
En un parpadeo, alcancé a ceñirle el cuello.
Como también había empleado Aceleración, todo ocurrió en una fracción de segundo.
Y entonces... Constricción.
\[Has utilizado Constricción Nv. 2.\]
No era una simple imitación de estrangulamiento, sino una habilidad en toda regla. La había adquirido recientemente.
En realidad, los métodos de combate de una serpiente no se limitaban a los colmillos venenosos.
Si hasta ahora no había recurrido a la constricción, era únicamente porque resultaba demasiado diminuto y débil.
Ahora que había evolucionado a una corpulenta pitón, estrangular a una bestia mágica del calibre de un pangolín era algo que podía hacer perfectamente.
O más bien, iba mucho más allá de simplemente estrangularlo.
\*¡Crrac!\*
Sus escamas se retorcieron, emitiendo un crujido espeluznante.
Es muy probable que mi fuerza actual superara por mucho a la de mi vida pasada, en la que mi peso corporal era considerablemente mayor.
Con mis colmillos venenosos habría sido imposible perforar las escamas del pangolín.
Además, en lugar de blandir una espada y danzar al filo de la muerte, asfixiarlo mediante constricción era la mejor alternativa.
Apreté su cuello.
El Pangolín Venenoso poseía garras afiladas, pero sus extremidades eran cortas y sus articulaciones no estaban desarrolladas para un amplio rango de movimiento.
Aunque forcejeó desesperado por arañarme, apenas logró abrirme rasguños superficiales.
'Es más tenaz de lo que creía'.
Tensé aún más mis músculos.
A decir verdad, esta era la segunda vez que intentaba cazar al pangolín.
En la primera me lancé de forma descuidada y estuve a punto de morir por una mordedura.
Menos mal que mi Resistencia al Veneno era alta.
¡Bum!
Casi se me afloja la fuerza.
El desgraciado se había estrellado con todo el cuerpo contra un árbol.
Si me soltaba, estaba acabado.
Hice acopio de una concentración sobrehumana.
Justo cuando pretendía embestir el tronco de nuevo, atrapé sus patas usando Magia de Tierra.
La bestia cayó de bruces contra el suelo.
\*Cof.\*
El impacto me dolió igual.
Mientras pataleaba desesperado por ponerse en pie, apreté todavía más.
\*¡Crrraaac!\*
Las duras escamas del pangolín se incrustaron en mi piel, la cual se había vuelto considerablemente más curtida.
Se abrieron heridas y la sangre comenzó a brotar.
Pero a estas alturas ya no podía detenerme.
"¡Grug, grrkk!".
Con el cuello estrangulado, el pangolín ni siquiera fue capaz de proferir un rugido.
Ese fue su último estertor.
\*¡Crac!\*
De sus vértebras cervicales brotó un chasquido refrescante.
¡Victoria mía!
\[Has derrotado al Pangolín Venenoso.\]
\[¡Has subido de nivel!\]
Ah, qué voz tan placentera sin importar cuántas veces la escuche.
Antes de evolucionar a pitón, pasé un largo tiempo sin oírla.
Y tras completar la evolución, al haberme vuelto tan fuerte, las bestias mágicas débiles ya no me otorgaban experiencia suficiente para subir de nivel.
\[Pitón Blanca de Doble Cuerno - Nv. 3\]
Sin darme cuenta, ya había alcanzado el nivel 3.
Era el fruto de haber pasado una semana entera junto a Pellerian.
Bueno, en honor a la verdad, Pellerian no había aportado absolutamente nada para que yo subiera de nivel.
Y tenía sentido: fuese un mago veterano o lo que le diera la gana, el tipo era incapaz de lanzar un solo hechizo.
Cuando le pregunté cómo diablos había usado Escape de Emergencia y la magia de lavado de cerebro, me soltó que ese había sido el último vestigio de su maná.
Lo único que sabía hacer era flotar a la deriva como si fuera el espíritu de una sortija, parloteando sin cesar.
¿Y qué había estado haciendo Pellerian mientras yo pasaba las de Caín para cazar al Pangolín Venenoso?
Sentarse sobre una roca cercana y presenciar mi cacería desde primera fila.
'Claro, como las bestias mágicas no pueden verte, qué cómodo, ¿no?'.
Le reproché severamente a Pellerian, quien se mostraba de lo más relajado por su cuenta.
'Maestro, ¿con esto no es suficiente para aprobar?'.
"¿Aprobar? ¿Aproooobar?".
El maestro Pellerian resopló con desdén.
"¿Acaso a eso se le puede llamar aplicación de la magia?".
'Oiga, usé magia elemental de agua para distraer al enemigo y aproveché ese instante para tenderle una emboscada y atraparlo. Si eso no es aplicar la magia, ¿entonces qué es?'.
Y era la pura verdad.
La combinación entre magia y ataque físico había fluido con absoluta naturalidad.
A falta de empuñar una espada, bien podría considerarme un espadachín mágico.
Sin embargo, parecía no ser suficiente a los ojos del profesor Pellerian.
"¿Acaso todavía solo eres capaz de dejar caer un mísero hilillo de agua con tu magia? Mejor habría sido tirarle una piedra para llamar su atención. Eres insoportablemente lento".
'... ¿De qué habla? Se supone que mi talento para la magia es extraordinario'.
Las palabras de Pellerian me irritaron.
"¿Talento? ¡Pffff!".
El sujeto se rio con total descaro.
"¡Te lo aseguro! ¡Tu talento mágico es un desastre!".
'......'.
Seguro era mentira.
Tal como cabía esperar de un traidor supremacista elfo que había intentado apuñalarme por la espalda.
'... Ahora que lo pienso, ¿no había hecho el juramento de responder con total sinceridad a todo lo que le preguntara?'.
Solo había dos opciones: o rompió su juramento, o en verdad mi talento era pésimo.
Puesto que la segunda opción era imposible, me puse a cavilar en qué clase de excremento animal convertiría a Pellerian esta vez.
"En cualquier caso, con esto ya has adquirido toda la magia básica de los cuatro elementos. Ya podemos pasar a lo siguiente".
'¿Lo siguiente?'.
Fue el instante en que la vida de Pellerian se prolongó un poco más.
Aunque, al encontrarse ya en forma de espíritu, en realidad no se diferenciaba de un elfo muerto.
"Habías dicho que querías usar una espada, ¿no?".
'Así es'.
"Por lo que vi la última vez, cuando la envolviste con la cola y la mordiste con la boca para ejecutar una danza de espadas, fue patético. No era esgrima; no parecías más que una serpiente desquiciada".
'Pues esa serpiente desquiciada descuartizó a tu quimera'.
"Para blandir una espada, necesitas manos".
'¿Entonces es una magia para que me broten brazos?'.
"Eso tendría un aspecto espantoso. Tampoco estaría mal, pero esta es una magia llamada 'Mano Transparente'".
El nombre no podía ser más intuitivo.
"Al principio apenas podrás levantar algo como el fruto de un árbol, pero a medida que tu nivel aumente, podrás empuñar una espada y blandirla".
Las serpientes carecen de extremidades.
En ese sentido, conseguir manos sería de una ayuda descomunal.
Por fin aprendería una magia como es debido.
"Bien, hay una razón especial por la que te hice aprender de antemano la magia de los cuatro elementos. Y es que los cuatro elementos son precisamente los componentes fundamentales que conforman este mundo".
Pellerian explicó con minuciosidad el método para manifestar la Mano Transparente.
"¿Recuerdas la definición de la magia?".
'La recreación de un fenómeno'.
"Exacto. Por eso, cuanto menos intuición requiera y más simple sea, más básica es la magia. Esa es también la razón por la que me tomé la molestia de desarrollar una magia que manifiesta una mano transparente en lugar de la telequinesis. Es mucho más sencillo imaginar una mano invisible que mover objetos con una fuerza imperceptible".
Aunque el problema radicaba en que le resultaba imposible darme una demostración práctica, la capacidad pedagógica de Pellerian era mejor de lo previsto.
Daba la impresión de haber enseñado en más de una ocasión. ¿Habría instruido discípulos en el pasado?
De una forma u otra, me las arreglé para intentar ejecutar el hechizo de Mano Invisible.
A decir verdad, no parecía que tuviera un talento extraordinario para la magia.
Porque no paraba de fracasar.
Al parecer, tener 20 en Potencial no estaba directamente ligado al talento para aprender cualquier disciplina.
'Basta. Lo dejamos por ahora'.
"¿Ya te rindes?".
'Me quedé sin maná'.
"Mmm, es verdad que tu capacidad de maná es bastante reducida. Debe ser porque evolucionaste dos veces en un período de tiempo demasiado corto".
Así lo juzgó Pellerian.
Aquel vejestorio se había quedado pasmado ante el hecho de que yo hubiera evolucionado dos veces en poco más de un mes.
No obstante, el problema residía en mi reserva de maná.
Aunque podía emplear la magia elemental básica varias veces, resultaba insuficiente para desatar habilidades de gran envergadura.
Con solo usar Cuerno Prestado o Cuerno Trascendente una o dos veces, mi maná quedaba completamente vacío.
En especial, la habilidad llamada 'Mandato del Trueno Celestial' era un verdadero problema.
Aquella habilidad que le había copiado a Gunther consumía una cantidad exorbitante de maná, a pesar de que su nivel figuraba como 0.
Ni siquiera alcancé a activarla antes de desplomarme inconsciente al instante.
De haber ocurrido algo así en combate real contra un monstruo, era evidente cuál habría sido mi destino.
"Hay hasta cuatro métodos para incrementar la capacidad de maná".
Pellerian repitió la explicación que ya me había dado con anterioridad:
"Evolucionar".
"Cazar incontables monstruos para imbuirte de naturaleza mágica".
"Consumir cosas tales como núcleos mágicos, núcleos internos o elixires espirituales".
"Y por último, equiparse con herramientas mágicas que aumenten el maná".
El primer y el segundo método requerían tiempo, sin duda alguna.
El proceso de evolucionar a pitón ya había sido sumamente arduo.
Al final quedaban la tercera y la cuarta opción, y daba la casualidad de que tenía a mi lado a una entidad idéntica a un goblin del tesoro.
"Si tan solo encontramos la Mazmorra Número 123... Podrás incrementar tu maná".
La Mazmorra Número 123 de Pellerian.
Ese era el destino que me había fijado aquí, en la Selva Tropical de Palamu.
Resulta que una de las mazmorras de Pellerian yacía oculta en algún rincón de esta selva tropical.
Encima, no se trataba de una instalación abominable como una fábrica de quimeras.
"Era un lugar donde investigaba los núcleos mágicos, de modo que aún deben quedar varios de alto rango. Me encargué de darles un tratamiento para evitar que se desintegren de forma natural".
Desde que había devorado un núcleo interno, se me iban los ojos cada vez que veía algo nutritivo para el organismo.
"Te los entregaré, pero cumple tu promesa: debes transmitir los datos de mi investigación a mi cuerpo principal".
'Siempre y cuando no me hagas daño'.
"Ya lo juré, ¿no? Te tomas el juramento de un mago a la ligera, a pesar de que ya te expliqué los principios que lo rigen".
Pellerian protestó con irritación.
Dicen que al envejecer uno se vuelve más cascarrabias.
En efecto, a Pellerian le resultaría difícil hacerme daño o tenderme una trampa.
A menos que tuviera intenciones de cometer un suicidio mutuo conmigo, no podría quebrantar su juramento.
'No, a ver, ¿por qué demonios no encuentras el camino?'.
"Mmm... Estoy seguro de que es por aquí".
'Es la tercera vez que dices exactamente lo mismo'.
El problema radicaba en que Pellerian era completamente incapaz de orientarse.
Ponía como excusa que en el pasado solía desplazarse volando o mediante teletransportación, por lo que no estaba acostumbrado a buscar caminos a pie.
"Solo el río... Solo tenemos que encontrar el río Medeira".
Y todavía no dábamos con el maldito río.
Por lo pronto, fijamos el rumbo hacia el norte.
Ojalá esta vez lográramos toparnos con él.
Sin embargo, lo que encontramos en nuestro camino tampoco fue un río.
Al día siguiente, en un momento en que ya había terminado de digerir el pangolín y el hambre empezaba a apretarme...
Me topé con un goblin que estaba siendo devorado vivo por un pelícano.
\* \* \*
Pellerian y la serpiente observaban la escena escondidos.
'Vaya, qué bestialidad'.
Pellerian miró de reojo a la serpiente, que soltaba admiraciones con tanta ligereza.
La estampa era sorprendente, sin duda.
Un pelícano descomunal intentaba tragarse a un goblin entero.
'¿Eso no se va a asfixiar?'.
¿Acaso no eran precisamente las serpientes el epítome de los monstruos que engullían a sus presas vivas?
Aquel tipejo a menudo actuaba como si ignorara por completo que era una serpiente.
"Pedazo de idiota".
'Te refieres a ese goblin, ¿verdad?'.
Aunque le había espetado a la serpiente que carecía de talento para la magia, la realidad era muy distinta.
El talento mágico de esa serpiente era aterrador.
No se trataba de su velocidad de aprendizaje, sino de que su aptitud parecía no tener límites.
En verdad, los magos capaces de dominar los cuatro grandes elementos eran extraordinariamente raros.
Incluso solía haber diferencias en el ritmo de asimilación según el elemento, pero esta serpiente los aprendía exactamente a la misma velocidad.
¿Cómo era posible semejante prodigio?
A pesar de ello, la única razón por la que le había soltado que no tenía talento era una sola:
Porque no soportaba verlo vanagloriarse.
No había roto su juramento. Después de todo, se había comprometido a responder con sinceridad a lo que él le preguntara.
Lo que dijera por iniciativa propia era una excepción.
Temía que, a este paso, se le agotara el repertorio de conocimientos y la serpiente terminara mirándolo por encima del hombro.
En ese instante, el goblin chilló algo a viva voz:
"¡Kirrrk, keck, chuiet kuesta! ¡Tingit kit!".
Era un festín de sonidos africados y oclusivos.
Al mirar a un lado, la serpiente lucía una expresión de desconcierto.
Claro, era obvio que no entendería nada.
La lengua de los goblins variaba según la región y poseía una pronunciación tan peculiar que casi nadie la comprendía.
Sin embargo, Pellerian, quien tenía un dominio absoluto sobre toda clase de monstruos, conocía su significado.
"¿Quieres que te lo traduzca?".
'¿Eh?'.
"Dice: '¡Oh, dios del río, sálvame! ¡Mi madre me está esperando!'".
La expresión de la serpiente se tornó extraña.
Pellerian se hinchó de orgullo.
'Admírame, serpiente'.
No obstante, la serpiente soltó una insolencia:
'¿De qué hablas? No dice eso'.
"¿Qué?".
'Dice: "¡Tengo que volver al río! ¡Suéltame! ¡Hermana, sálvame!". Es lo que está gritando'.
Mostraba tanta seguridad como si de verdad comprendiera la lengua goblin.
Qué disparate.
Pellerian frunció el ceño con profunda irritación.
Nanaruk, la hermosa guerrera de semblante felino.
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 30
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 29
Estás leyendo el capítulo 29 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.