Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 27 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Rania cabeceaba somnolienta junto a la señora del feudo.
Se debía a que apenas había podido pegar ojo la noche anterior.
El héroe Gunther había regresado a Grayrim.
Y además, trayendo consigo a la totalidad de la Orden de Caballeros del León de Hierro.
La emoción de Rania rozaba el paroxismo.
Tanto como admiraba al héroe Gunther, adoraba también a su orden de caballeros.
El mismísimo objeto de su veneración había acudido a Grayrim.
Era de lo más natural que el corazón de la doncella palpitara con tal fuerza que pasara la noche en vela.
¿Acaso la visita de la Orden de Caballeros del León de Hierro no era un acontecimiento dichoso?
Sin embargo, desde aquel día, por alguna razón su padre y su madre parecían intranquilos.
Les preguntó qué ocurría, pero ninguno de los dos le dio respuesta.
En cuanto despuntó el sol de la mañana, los soldados transmitieron la noticia.
Informaban de que Gunther y los caballeros del León de Hierro habían llegado.
A pesar de la temprana hora, en el castillo del señor feudal se prepararon para recibirlos.
"¡Lord Gunther hace su entrada!"
Y las puertas se abrieron.
Gunther, enfundado en su armadura, avanzó al frente de caballeros pertrechados de pies a cabeza.
Alguien soltó un chillido agudo.
Los caballeros arrastraban el cadáver de la quimera.
Quizás a causa del calor, la quimera ya comenzaba a descomponerse.
Tenía las patas cercenadas y todo su cuerpo estaba embadurnado de costras de sangre negruzca coagulada.
Una fétida pestilencia a sangre rancia impregnó la estancia.
"A-Así que esa es la mentada quimera..."
El señor feudal también parecía amedrentado.
Incluso para él, era la primera vez que contemplaba con sus propios ojos a una quimera abatida.
"Así es."
"Habéis pasado por muchas penurias. Como era de esperar, la Orden de Caballeros del León de Hierro hace gala de un valor indomable."
"Y también de una severa rectitud. Hemos descubierto las ruinas del Desafiante del Cielo. Conociendo su existencia, optasteis por desatenderlas, vizconde."
"... ¿A qué viene semejante afirmación?"
Gunther era un héroe y el señor de aquellas tierras, un noble.
Aunque el poder fáctico de Gunther resultaba muy superior, su relación se sustentaba en el mutuo respeto.
No obstante, en el tono actual de Gunther no había pizca de cortesía.
"Ya tenemos bajo nuestra custodia a testigos y testimonios."
"¿Testimonios? ¡¿Qué testimonios?!"
El vizconde se desconcertó.
Una tensión gélida flotó en la sala.
La joven Rania, todavía inocente, fue incapaz de percatarse de ello.
Acaso por el sopor que la embargaba, o tal vez porque divisó un rostro grato entre las filas de los caballeros.
La Orden de Caballeros del León de Hierro se alineaba armada al completo.
En medio de aquella formación que rezumaba una presencia amenazante y marcial, se encontraba un caballero conocido por Rania.
El joven caballero Zain, quien siempre respondía con suma amabilidad incluso a sus preguntas más impertinentes.
Allí estaba él, en el extremo derecho.
Cuando Rania lo miró con fijeza, Zain también dirigió la mirada hacia ella.
A diferencia de lo habitual, su semblante lucía pálido como la cera.
Rania sonrió y agitó la mano.
El Zain de siempre le habría correspondido, cuanto menos, con un discreto saludo con la mirada.
"..."
Sin embargo, no fue así.
Zain mostraba una expresión descompuesta, como si estuviera a punto de romper en llanto.
Y desvió disimuladamente la mirada.
Justo en el instante en que Rania intentó dar un paso al frente...
La señora del feudo la abrazó de golpe con desesperación.
Aquel agarre fue tan brusco y apremiante que Rania se sobresaltó.
Solo entonces comprendió que las cosas tomaban un cariz grave.
¡Clang, chang, kling!
Los caballeros de Grayrim acababan de desenvainar sus espadas al unísono.
No obstante, Gunther y los caballeros del León de Hierro no desenvainaron arma alguna.
Más bien, eran los caballeros del feudo que empuñaban sus aceros los que exhibían rostros crispados por la tensión.
El señor feudal estalló en cólera con el rostro enrojecido.
"¡Qué insolencia tan desmedida! ¡¿Pretendes insinuar que descuidé mis deberes y violé las leyes del reino?!"
El grito exasperado del desconcertado vizconde resonó con estruendo.
En lugar de responder, Gunther extrajo un objeto y lo arrojó al suelo.
Clang.
Se trataba de una placa de identificación forjada en oro puro.
El escudo de la familia real: un águila tricéfala que apresaba a una serpiente entre sus picos.
"Yo, Gunther Frihansen, he sido investido como inspector por orden real. Habiendo auditado en consecuencia el feudo de Grayrim, he constatado una negligencia imperdonable en la vigilancia de la Zona Prohibida y una inadmisible relajación de la disciplina militar. Asimismo, se ha destapado la malversación y el uso indebido de los fondos de defensa fronteriza. ¡Por lo tanto, convoco formalmente al vizconde de Grayrim a comparecer en la capital!"
"... ¡Esto es inadmisible! ¡Ni siquiera la corona tiene derecho a semejante atropello!"
El vizconde, que al principio no daba crédito a la situación, comprendió finalmente la realidad.
Ya le había parecido sospechoso desde el momento en que el mismísimo héroe Gunther acudió en persona con el pretexto de someter a la Serpiente Medusa.
¿Acaso se habían confabulado con la realeza desde el principio para derrocarlo?
¿Por qué motivo?
Un feudo tan insignificante como este...
"Si albergáis algún agravio o sentís que es una injusticia, no tendréis más que someteros diligentemente a la investigación."
"¡El Consejo de Nobles jamás se quedará de brazos cruzados ante esto!"
"¿Acaso es algo que deba preocuparos a vos? El vizconde gozará de todos los derechos legítimos que corresponden a su estirpe nobiliaria, de modo que despreocupaos. ¡Lleváoslo!"
Los caballeros del León de Hierro se aproximaron al señor feudal.
Los caballeros del feudo vacilaron sobre si debían interponerse, pero el vizconde alzó una mano para contenerlos.
"¡Gunther!"
Aquel porte aún destilaba la viril entereza de un líder.
Gunther se detuvo a escucharlo en silencio.
"Si osas tocar un solo cabello de mi familia... no responderé de mis actos."
"Mmm."
Gunther asintió levemente. Al fin y al cabo, no era más que el alarido impotente de un perdedor.
Consciente de su destino, el vizconde se dejó arrastrar sin fuerzas.
"Hasta que el señor vizconde concluya las investigaciones y regrese, el gobierno interino del feudo será asumido de forma conjunta por mí, como inspector acreditado por mandato real, y por la señora del feudo."
Así lo proclamó Gunther.
Un hombre de cuna humilde que había escalado hasta la cumbre heroica.
Ese fue el instante exacto en que él y su orden de caballeros comenzaron a tomar posesión efectiva del feudo de Grayrim.
\* \* \*
¡Vaya, qué frescura!
Sentía como si el viento fresco lavara y purificara las impurezas de mi mente turbia.
En realidad, más que fresco, ya empezaba a rozar lo gélido.
Y todo por haber volado durante demasiado tiempo.
Si terminara muriendo congelado en medio de este sofocante Gran Bosque, no habría ironía más ridícula sobre la faz de la tierra.
En un solo día ya me había tocado saludar a las nubes en dos ocasiones.
Había jurado no volver a volar jamás, pero claro, cualquier cosa era preferible a ser cazado por esos caballeros.
Daban verdadero pavor.
Esos sujetos distaban leguas de encontrarse al nivel de un humano ordinario.
Cargaban con esas pesadísimas armaduras de placas metálicas y embestían a paso atronador, desplazándose a la velocidad de una maldita motocicleta.
La tierra retumbaba con un trepidante temblor sordo; ¡casi juraría que estaban rodando una película de Mad Max!
Si logré zafarme de semejante aprieto, fue enteramente gracias a Pellerian.
Y en cuanto a qué demonios hacía ese vejestorio en este momento... pues se había metido dentro del anillo.
Alegando que le aterraban las alturas. Menudo anciano tan ridículo.
"Has salvado el pellejo gracias a mí, vil sabandija."
'Ay, caray, ¿acaso articulé mi monólogo interior con demasiada claridad?'.
Le repliqué con cortesía mordaz:
'Vuelve a llamarme sabandija y no respondo de lo que te haga'.
"... Ja, para ser una simple serpiente."
Hasta hace unos instantes me agradecía profusamente por haber salvado a la elfa, y ahora su actitud daba un vuelco de ciento ochenta grados.
Definitivamente, no se puede confiar en esos orejas largas.
'Por cierto, ¿hacia dónde nos dirigimos?'.
"Hacia el este."
'¿Acaso no hay un destino concreto?'.
"Mmm, puesto que volamos aproximadamente hacia el este, supongo que llegaremos a la cuenca de la selva tropical de Palamu."
'Me da a mí que ni él mismo tiene la más remota idea...'.
"... La habilidad de \[Escape de Emergencia\] funciona así por naturaleza."
Había gritado \[Escape de Emergencia\], así que debía de tratarse de una habilidad.
Si se jacta de ser un archimago, ¿no debería ser capaz de usar algo como la teletransportación?
Esto se parece más bien a una especie de habilidad de rango superior derivada de \[Vuelo\].
"En mi condición actual, apenas puedo recurrir a la magia. Así que date por satisfecho con esto, serpiente."
Hablaba como si hubiera anticipado mis dudas.
Al menos hizo caso a mi advertencia de no llamarme sabandija.
Me di por satisfecho.
Bueno... al menos hasta que comenzamos a descender en picada.
'¡O-Oye, oye!'.
"¿Nos caemos? ¡¿Acaso estamos cayendo?!"
'¡Pues claro que nos estamos cayendo!'.
"¡Se ha agotado el maná, es inevitable!"
Maldita sea, definitivamente volar no estaba hecho para mí.
La velocidad de la caída ganó aceleración progresiva.
Por suerte, no se trataba de una caída libre incontrolada como la vez que salí despedido por los aires por culpa de aquella mujer elfa.
A medida que nos aproximábamos a tierra firme, una vaharada densa, húmeda y abrasadora me golpeó de lleno.
En comparación con la cuenca de Akam, este clima era claramente mucho más tropical.
Los árboles se volvían exponencialmente más colosales.
Enredaderas y lianas trepadoras se entrelazaban entre los troncos como gigantescas telarañas vegetales.
¡Crac, cruj, chas!
Aquellas lianas amortiguaron eficazmente el impacto de la caída.
Rodé varias vueltas por el suelo antes de terminar de aterrizar.
Hasta el suelo se sentía mullido.
Al levantar la cabeza, vi que el musgo cubría la tierra como si fuese una manta.
El murmullo del agua fluyendo, el trinar de las aves.
El rumor semejante al oleaje que producían las hojas al rozarse entre sí.
'¡Sobreviví!'.
Sí, una vez más había logrado salir con vida.
De ahora en adelante, de verdad no pienso volver a intentar volar jamás.
¿Dijo que este lugar se llamaba la selva tropical de Palamu?
Pellerian surgió de golpe del anillo.
Con la boca abierta de par en par, exhibía una expresión de absoluto asombro.
"¡De verdad sobreviviste!".
Ese vejestorio no me agrada en lo más mínimo.
Uf, de verdad que no tengo un solo día de tranquilidad.
Pensé que por fin me convertiría en el amo de la cuenca tras acabar con la quimera, pero terminé adentrándome todavía más en las profundidades de la espesura.
Seguro que aquí también abundan los monstruos peligrosos.
Debe de haber muchos especímenes más fuertes que la quimera.
Si antes de internarme tan al este ya rondaban bestias como el Jaguar Cornudo...
Quizá hasta me tope aquí con el padre al que jamás he conocido.
Para recuperar el aliento, eché un vistazo a mi ventana de estado.
Cuánto tiempo sin ver esto.
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\[Pitón Blanca de Doble Cuerno - Nv. 1\]
\[Rasgos\]
\[Inquebrantable\], \[Perseverancia\], \[Cuerno\], \[Patrones\]
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Hasta aquí ya lo había comprobado la última vez.
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\[Habilidades\]
\[Cuerno Prestado - Nv. 4\]: Mandato del Trueno Celestial Nv. 0, \[Cuerno Trascendente - Nv. 1\]
\[Magia Elemental Básica: Fuego - Nv. 3\], \[Magia Elemental Básica: Tierra - Nv. 4\], \[Veneno Letal: Neurotoxina - Nv. 1\], \[Depredación - Nv. 7\], \[Mordisco - Nv. 9\], \[Sigilo - Nv. 6\]
\[Resistencia al Veneno - Nv. 5\], \[Resistencia a la Hemorragia - Nv. 3\], \[Resistencia al Dolor - Nv. 7\], \[Resistencia al Calor - Nv. 8\], \[Resistencia al Frío - Nv. 1\], \[Resistencia a la Petrificación - Nv. 1\], \[Instinto de Supervivencia - Nv. 6\], \[Salto - Nv. 6\], \[Detección de Maná - Nv. 3\], \[Aceleración - Nv. 4\], \[Natación - Nv. 1\], \[Aguante de Respiración - Nv. 5\], \[Corte - Nv. 1\]
\[Estado\]
\[Exhausto\]
\[Logros\]
\[Asesinato del Capitán de la Guardia\]
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Se me había manifestado una habilidad llamada Resistencia al Frío. Así de gélidas habían sido las alturas.
Tal como saltaba a la vista en mi estado, me encontraba completamente exhausto.
Sin embargo, una sonrisa se me dibujó en el hocico.
Y con toda la razón.
Porque, gracias a Cuerno Prestado, le había robado una habilidad a aquel héroe.
Bueno, no "robado", sino "tomado prestado".
En fin, se llamaba 'Mandato del Trueno Celestial'. Desde el mero nombre, sonaba extraordinario.
Aunque me inquieta un poco que esté en Nivel 0...
Examiné en detalle qué clase de habilidad era.
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\[Mandato del Trueno Celestial - Nv. 0\]
Alberga en tu corazón los relámpagos del cielo.
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Ajá, muchísimas gracias por una explicación tan "detallada".
¿Acaso una descripción así sirve de algo?
Para comprobar sus verdaderos efectos, tendría que usar la habilidad en persona.
Pero ahora mismo me encuentro demasiado exhausto.
Será mejor esperar a recuperar las fuerzas antes de probarla.
Como no tengo idea de qué clase de fenómeno podría desatar, primero debo encontrar un lugar seguro.
Esta jungla rebosa de toda clase de sonidos.
El clamor de la vida. Dar con un refugio seguro es la máxima prioridad.
Pero antes de eso, había algo que debía resolver:
Una conversación con Pellerian.
"Serpiente".
'Dígame'.
Los ojos de Pellerian y los míos se cruzaron.
No puedo dejarme achantar en este duelo de voluntades.
En el pasado solía costarme mirar a la gente a los ojos, pero tras convertirme en serpiente, ya no era así.
Bueno, o tal vez no. La verdad es que me costaba un poco. Sostuve la mirada a la fuerza.
Vaya, fue Pellerian quien desvió la vista primero con disimulo.
¿Acaso a este elfo también le cuesta mirar a otros a los ojos? Casi sentí cierta empatía hacia él.
"Tus ojos son repugnantes".
'......'.
Que me diga eso alguien que llamó tierna a la quimera resulta un poco hiriente.
"¿Cuál es tu verdadera naturaleza?".
'¿Yo? Una serpiente, por supuesto'.
"¿Una serpiente que habla y utiliza la magia de esa forma?".
'¿Acaso hay alguna ley que dicte que los monstruos no pueden hablar? Además, en realidad ni siquiera estoy hablando con la boca; solo son pensamientos y es usted quien los escucha'.
"Si fueses una bestia mágica de rango superior, no sería de extrañar. Pero tú eres una criatura insignificante... no, ¿acaso no eres tan solo una serpiente que aún no ha terminado de evolucionar?".
Solo lo dije sin pensarlo mucho y miren cómo responde.
¿De verdad los monstruos que han evolucionado bastante son capaces de hablar?
Jamás vi a mi madre articular una sola palabra.
Al parecer, el listón para considerarse una 'bestia mágica superior' estaba mucho más alto de lo que imaginaba.
No le relaté a Pellerian toda mi historia pasada punto por punto.
No tenía ningún motivo para revelarle nada sobre mi vida anterior.
"Explícamelo, por favor".
Al verlo pedirlo con tanta insistencia, simplemente le conté lo ocurrido desde que nací.
Que nací como una cría de la Serpiente Medusa, que escapé a la cuenca de Akam y todo lo que sucedió allí.
Le expliqué que había poseído raciocinio desde el momento de mi nacimiento.
Y también cómo había terminado viviendo en la mazmorra de Pellerian.
Por supuesto, omití el detalle de que le había garabateado "calvo" sobre su retrato.
Tras escuchar toda la historia, Pellerian quedó estupefacto.
"¡Una mutación...!".
'Sí, bueno, supongo que si lo pone en esos términos, debe de serlo'.
¿Acaso una simple mutación genética podría dar origen a una serpiente tan inteligente como yo?
Por lo visto, este hechicero carece por completo de nociones científicas.
"¡¿Dices que evolucionaste dos veces en tan poco tiempo?!".
'En efecto, dos veces'.
"¡Qué potencial tan inconcebible! ¡Jamás había visto un espécimen como este! ¡Es hasta hermoso!".
Por alguna razón, me sentí un poco vanidoso.
Con cuidado de no dejarlo traslucir, pregunté:
'¿Y qué hay de usted? ¿De verdad es Pellerian? ¿Por qué está metido dentro de un anillo?'.
Fue una pregunta para cerciorarme de si realmente se trataba de aquel excéntrico hechicero que había construido la mazmorra.
"Lo soy y no lo soy. Desgajé una porción de mi alma".
'¿Eh? ¿Por qué?'.
"Escucha. E imbuí esa porción desmembrada de mi alma en una de mis pertenencias. El anillo de sello que llevabas puesto es dicho objeto".
Pero miren a este sujeto, ¿acaso se cree 'El Que No Debe Ser Nombrado'? Desgarrar su alma para meterla en un objeto...
Aunque, pensándolo bien, lo de ser un hechicero tenebroso es idéntico.
¿Por qué habrá cometido semejante locura?
'¿Acaso quería vivir para siempre o algo así?'.
"¿De qué disparates hablas? ¿Qué motivo tendría un elfo para preocuparse por su esperanza de vida?".
A pesar de responder con desdén, no me reveló la verdadera razón.
"Que la primera bestia mágica que encuentro sea una mutación como tú... Menuda fortuna".
Clavé la mirada en Pellerian y le advertí:
'No se olvide de nuestra promesa. Aún le quedan dos deseos por cumplirme'.
"Cierto, los deseos. Por supuesto, los juramentos deben cumplirse a rajatabla".
'¿Puede ser lo que sea?'.
"Lo que sea".
Me puse a sopesar qué clase de petición podría hacerle a este excéntrico hechicero.
Sin embargo, en el rostro de Pellerian asomó una sonrisa extraña.
Era una sonrisa que me resultaba familiar.
Exactamente la misma que había puesto cuando me guio hacia el tanque donde hibernaba la quimera.
Siniestra y retorcida hasta la médula.
"¡Sin embargo, no tiene sentido alguno que el Gran Mago Desafiante del Cielo sirva a una bestia mágica!".
Los ojos de Pellerian despidieron un destello fulgurante.
Una descomunal marea de maná comenzó a condensarse a una velocidad pasmosa.
"¡Obedece, bestia!".
De inmediato, aquella corriente de maná barrió mi cuerpo entero.
"A partir de este instante, yo soy tu amo. ¡Pósternate ante mi voz!".
Pellerian rompió en una carcajada desquiciada mirando hacia el cielo.
"¡Domesticar a una mutación con intelecto usando el último reducto de maná que me quedaba! ¡Los cielos están de mi parte!".
El típico hechicero demente.
Y ante su mezquino encantamiento psíquico, mi mente se nubló y obedecí ciegamente sus mandatos... o eso hubiera querido él, pero no ocurrió nada por el estilo.
Sí, me encontraba perfectamente ileso.
'Sabía que saldrías con una porquería así'.
"¿Eh? ¿Qué...? ¿Qué estás haciendo?".
Hum.
Tenía curiosidad por ver cómo reaccionarían mis 20 puntos de Fuerza Mental si alguna vez sufría un ataque psíquico.
\[El rasgo "Inquebrantable" ha anulado "Doma - Nv. 10".\]
Como era de esperar, mi Fuerza Mental no me traicionó.
"¡Quédate quieto! ¡Oye! ¡Te he dicho que te estés quieto!".
Me quité el anillo de la cola.
¿Cómo debería poner en su lugar a este vejestorio?
Auténtica Pitón Mágica
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 28
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 27
Estás leyendo el capítulo 27 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.