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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 26 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Oye, ¿a qué viene esa cara?". "... ¿Disculpe?". "Este mocoso está completamente ido". Dijo el caballero veterano, propinándole un golpe seco en la espalda a Zain. Aunque sus palabras sonaban bruscas, su expresión no era severa. En la Orden de Caballeros del León de Hierro, la posición de Zain equivalía a la del novato más joven. Por costumbre, el puesto de caballero escolta de Gunther solía asignarse a jóvenes aprendices que llevaban poco tiempo en la orden. Zain no era la excepción. Un novato aún inexperto, pero de espíritu rebosante de vigor. Era natural que los veteranos le tuvieran aprecio. "¿Qué pasa? De verdad te ves mal. Tienes la cara pálida como la cera. ¿Seguro que estás bien?". Zain había resultado herido por la quimera. Por eso el caballero veterano creyó que su estado se debía a las secuelas de aquel combate. "Esto... Sir Kyle". La voz de Zain sonaba sombría. "¿Puedo hacerle una pregunta?". "No, claro que no". A pesar del tono jocoso de su voz, la mirada del veterano era gélida. "No preguntes". "......". "¿Acaso no perteneces a la Orden de Caballeros del León de Hierro?". "¿Por qué me pregunta algo tan obvio?". "Bien. Entonces no olvides los preceptos". Valor, obediencia, perseverancia. Los tres preceptos del León de Hierro. Zain no pudo formular su pregunta. '¿Por qué toda la Orden de Caballeros del León de Hierro, que debería permanecer en la capital, se congregó en Grayrim?'. Eso era lo que de verdad deseaba preguntar. En el momento de partir hacia la cuenca de Akam, Zain se enteró de que Gunther había traído consigo a la totalidad de la orden. A menos que estallara una guerra, semejante despliegue jamás ocurría. Tampoco tenía sentido que la Orden de Caballeros del León de Hierro marchara a una expedición de cacería en el Gran Bosque. ¿En qué demonios estaba pensando su comandante? Por alguna razón, un mal presentimiento le oprimía el pecho. Así marchó junto a la expedición. A la entrada del Gran Bosque, ningún monstruo fue capaz de frenar el avance de la Orden de Caballeros del León de Hierro. Por fin, llegaron al lugar donde se encontraban la quimera y la elfa. Aquella aterradora quimera yacía muerta de forma espantosa. Y de pie frente a ella, la elfa. La inquietud de Zain no hizo más que intensificarse desde el instante en que Gunther comenzó a confrontarla. El deber de un caballero terminaba con el exterminio de la quimera. ¿Acaso había necesidad alguna de asegurar su cadáver a toda costa? Por si fuera poco, su oponente ostentaba la condición de Inspectora de la Hoja de Oro de los elfos, un rango con el que nadie debería enemistarse a la ligera. Aun así, Gunther se obstinó en enfrentarse a ella. ¿Por qué razón? "Tú... eres un hombre malvado". Ese fue el juicio que la elfa emitió sobre Gunther. Los únicos que alguna vez lo habían llamado malvado eran, con toda probabilidad, los soldados de las naciones enemigas. Sin embargo, Gunther no se ofendió; por el contrario, sonrió. Así dio comienzo el duelo. En efecto, aquello no podía llamarse de otra forma que no fuera un duelo a muerte. El aura que envolvía la espada corta chocó contra el aura condensada en la alabarda. ¡Krrraanng! Un estruendo tan ensordecedor que amenazaba con reventar los tímpanos detonó en el aire. La onda de choque fue visible a simple vista. La hierba se aplastó al unísono en torno a Gunther y la elfa. La presión del viento era feroz. Los Caballeros del León de Hierro sabían de sobra lo fuerte que era Gunther. Por eso mismo quedaron estupefactos ante la destreza marcial de la elfa. Iris resistía con firmeza. Incapaz de soportar de lleno el abrumador peso cargado en la alabarda, hacía todo lo posible por desviar la fuerza. Y, en medio de esa brecha, lanzó un ataque incisivo. La espada ancha rozó el asta de la alabarda y apuntó directo al cuello de Gunther. En lugar de esquivar, Gunther respondió alzando su hombro izquierdo. La hoja golpeó el león esculpido en la hombrera. ¡Klang-klang-klang! A pesar de tratarse de un único impacto, resonó una ráfaga continua de estruendos metálicos. Violentas chispas brotaron de la armadura. La talla del león quedó completamente destrozada. Aunque de seguro el hombro le palpitaba de dolor, Gunther sonrió. "¿Serás capaz de esquivar esto también?". Acto seguido, colocó la alabarda en posición horizontal. Era una postura que parecía plagada de aberturas. Quizá debido a la aguda percepción propia de los elfos, Iris no se atrevió a arremeter a la ligera. La alabarda de Gunther trazó un tajo horizontal. En comparación con sus movimientos previos, ni siquiera parecía tan veloz. No obstante, aquello no era más que una ilusión óptica. El mismo golpe que había decapitado a la Serpiente Medusa se desplegó ante sus ojos. Una trayectoria perfectamente curva dibujada por la alabarda. Y, más allá de esa trayectoria, el mismísimo espacio comenzó a fracturarse. Tajo de Luna Hendida. La habilidad exclusiva de Gunther de Acero. El sonido estalló una fracción de segundo después. ¡Krrraanng! La espada ancha, forjada con la refinada técnica élfica, saltó hecha pedazos. Iris no murió. En su lugar, un hilo de sangre carmesí resbaló por la comisura de sus labios. "Vaya. Lograste soportarlo". No obstante, Iris había perdido su arma y sufrido graves heridas internas. Al abrir bruscamente la palma de su mano, la tierra emergió de golpe para aprisionar el cuerpo de Gunther. Era obra del espíritu que ella controlaba. Gunther se sacudió incluso esa atadura. Al asestar un pisotón marcial con fuerza, un estrépito sacudió el suelo y una densa polvareda se elevó por los aires. Abriéndose paso a través del polvo, Gunther arremetió y blandió su alabarda una vez más. Iris apenas daba abasto para esquivar. Había desenvainado una simple daga, pero era imposible plantar cara a una alabarda con semejante arma. Estaba totalmente acorralada a la defensiva. Su vida pendía de un hilo, tan frágil como una hoja seca a merced de una tempestad. \* \* \* 'Maldita sea, la polvareda me tapa la vista'. Me esforcé por enfocar con claridad la ventana de estado de Gunther. Para poder emplear Cuerno Prestado, era indispensable visualizar la ventana de estado del objetivo. Sin embargo, aquellos dos se movían y combatían a una velocidad exorbitante. Gunther era monstruosamente fuerte. Y la elfa no se quedaba atrás. Considerando que incluso mamá Medusa había muerto de un solo golpe, que ella siguiera resistiendo ya resultaba admirable. Llegué a pensar en tomar prestada una habilidad de la elfa, pero... ────────────── \[Elfa - Nv. ???\] ────────────── Ni siquiera podía ver la ventana de estado de la elfa. A juzgar por la fuerza bruta, Gunther parecía superior, así que no entendía la razón. Siendo así, lo mejor sería tomar prestada una habilidad de Gunther. Con la sinergia entre Cuerno Trascendente y Cuerno Prestado, tal vez fuera posible. Una vez más, concentración... ────────────── \[Héroe Gunther - Nv. ???\] ...... ────────────── "¡Nooo!". 'Maldición'. Pellerian no paraba de armar escándalo a mi lado, por lo que concentrarme no era nada fácil. "¡¿Dónde se ha visto?! ¡¿Cómo se atreve un simple humano a levantarle la mano a una Inspectora de la Hoja de Oro?!". Haciendo honor a su supremacismo élfico, Pellerian parecía incapaz de tolerar que un humano atacara a una elfa. A simple vista parecía que la elfa iba a morir de un momento a otro, pero ¿y qué esperaba que hiciera yo al respecto? "¡Serpiente! ¡Salva a esa elfa!". '¿Qué?'. "¡Te digo que vayas y rescates a la elfa de las garras de ese humano!". Pellerian puso una expresión como si estuviera exigiendo lo más natural del mundo. Era tan absurdo que casi me quedo sin respiración de la pura estupefacción. '¿Y cómo se supone que lo haga?'. '¿Yo? ¿Meterme en medio de semejantes bestias para detenerlos?'. Antes de preguntarme el porqué, el problema principal era el cómo. Parecía que Pellerian también era consciente de ello. "Mmm, interponiéndote... entre los dos. Bueno, si los convences bien, tal vez hasta esos necios humanos comprendan sus pecados...". 'Maldito demente'. "¡¿Qué dijiste?!". '¿Acaso chochea por la vejez? Menudo descarado'. Decidí ignorar olímpicamente a Pellerian. Aunque se puso a patalear furioso, fingí que no lo oía. Al ver aquello, cambió de estrategia. "¡Yo, el Mago Desafiante del Cielo, juro por toda mi naturaleza mágica y por mi alma que, si salvas a esa elfa, te concederé un deseo!" '...' Parecía haber pasado de dar órdenes a intentar persuadirme. "El juramento de un mago jamás puede romperse. Además, los deseos que este Desafiante del Cielo puede conceder son infinitos. ¡Es una oportunidad que jamás volverá a presentarse ante una criatura tan insignificante como tú!" 'Sí, claro, como si te estuviera escuchando'. Me daba igual que fuera el Mago Desafiante del Cielo o quien fuera, y me importaban un bledo sus juramentos o sus deseos; de entrada, yo no podía hacer nada. Pero no entendía por qué se ponía así de repente. Pensándolo bien, era un lunático que no había dudado en sacrificar a elfos por el bien de sus propios experimentos. ¿Y ahora pretendía salvar a esa elfa? ¿Acaso se conocían? "No te concederé solo un deseo, sino dos. Es mi última oferta". Bueno, como fuera, no era asunto mío. Ríndete de una vez, anciano. "¡Tres! ¡Te concederé tres! ¡Ese es mi verdadero límite!" Tener 20 de Fuerza Mental resultaba útil incluso en momentos como este. Por más que alguien berreara a mi lado, si apretaba el vientre y me concentraba, era capaz de mantener el enfoque intacto. ────────────── 【Héroe Gunther Nv. ???】 【Rasgos】 \[Héroe\]... 【Habilidades】 \[Esgrima de Alabarda Valariana Nv. 50\], \[Mando de Vanguardia Nv. 10\], \[???\]... ────────────── Concentración. Concentración. Ya había decidido qué habilidad tomar prestada. Tenían nombres tan peculiares que no alcanzaba a comprender con exactitud qué clase de habilidades eran, pero todas se veían formidables. Sin duda, debían de ser incomparablemente superiores al resto de las habilidades que yo poseía. Primero utilicé Cuerno Trascendente. Uno de mis cuernos comenzó a calentarse intensamente. \[Con Cuerno Trascendente Nv. 1, sobrepasas los límites de la habilidad 'Cuerno Prestado Nv. 4'.\] \['Cuerno Prestado Nv. 4' se convierte temporalmente en 'Cuerno Prestado Nv. 10'.\] El nivel de Cuerno Prestado subió a 10. Muy bien, ahora tocaba Cuerno Prestado. El calor se transmitió también al otro cuerno. ¡Vamos! \[Tomas prestada la habilidad 'Mandato del Trueno Celestial Nv. 10' mediante 'Cuerno Prestado Nv. 10'.\] \[No has conseguido tomar prestada la habilidad 'Mandato del Trueno Celestial Nv. 10'.\] Falló. Mi maná se drenó en un instante. Y eso que apenas había empleado dos habilidades. Sentí que solo me quedaban fuerzas para intentarlo una única vez más. Me concentré todavía más. La cabeza me ardía. Al final, un hilo de sangre comenzó a escurrirme por la nariz. Pasé la lengua para lamer la sangre que goteaba de mi hocico. Gunther tenía acorralada a la elfa. El cuerpo de ella comenzaba a llenarse de heridas. Bastaría con que recibiera un solo golpe certero para morir. En ese instante, la alabarda de Gunther despidió un destello deslumbrante. Era evidente que pretendía asestarle el golpe de gracia. Yo también me dispuse a ponerle fin a esto. El maná se esfumó de mi cuerpo en una ráfaga y... \[Has tenido éxito.\] ¡Ah, funcionó! \[Has obtenido temporalmente 'Mandato del Trueno Celestial Nv. 0'.\] ¿Eh? ¿Nivel 0? ¿Acaso se debía a que la categoría de la habilidad era demasiado elevada? No se me concedió el tiempo necesario para averiguarlo. Gunther no terminó con la elfa. En su lugar, giró la cabeza hacia la dirección en la que yo me encontraba. Solo un instante después comprendí que acababa de desenfundar una lanza corta que llevaba al cinto y la había arrojado con violencia. ¡Fiuuu! Desgarrando el aire, la lanza corta pasó zumbando justo por encima de mi cabeza. Iba a la altura exacta donde se encontraría el torso de una persona de pie. ¡Buaaaang! El proyectil atravesó de parte a parte el grueso árbol que se alzaba a mis espaldas. Gunther gritó alguna orden. Acto seguido, los caballeros de la Orden del León de Hierro que habían permanecido como espectadores comenzaron a cargar al unísono hacia mi posición. Maldita sea, ¿acaso se dio cuenta de que le tomé prestada una habilidad? Ningún otro monstruo lo había notado jamás. La acción de tomar prestada la habilidad de Gunther provocó un desenlace imprevisto. La elfa, que había estado completamente acorralada por el héroe, consiguió una pequeña brecha. Metió la mano entre sus ropas, sacó algo y lo rasgó bruscamente. En ese mismo instante, se desvaneció de allí como si fuera un fantasma. ¿Acaso era algo parecido a un pergamino de teletransportación? "¡Ooooh! ¡Hubo éxito! ¡La salvaste!" Pellerian soltó una exclamación de júbilo. Vaya, ¿así quedaron las cosas? "¡Serpiente! ¿Qué clase de método utilizaste?" No tenía ganas de responderle, pero ya que parecía asumir que yo la había salvado, supuse que me convenía seguirle el juego. Y, bien mirado, parecía que en efecto yo había tenido algo que ver. 'Va a cumplir los deseos de verdad, ¿no?' "¡Mmm...!" 'Primero que nada, ¡sácame de aquí! ¡Sano y salvo!' Aquellos caballeros pertrechados con pesadas armaduras de placas se aproximaban a la velocidad de caballos a la carrera. Aplastarle la vida a una pequeña serpiente como yo no les tomaría ni un segundo. A decir verdad, tampoco es que tuviera demasiadas expectativas puestas en los deseos de Pellerian, pero... "De acuerdo. Daré por recibido el primer deseo". Pellerian murmuró una retahíla de palabras complejas e incomprensibles. El maná comenzó a condensarse alrededor de su figura semitraslúcida. En ese momento, se veía tan confiable como el genio de una lámpara. "¿Te parece bien ir hacia el este?" '¡Adonde sea!' "¡'Escape de Emergencia'!" ¡Pum! De inmediato, salí eyectado por los aires. Igual que el asiento de un piloto de combate activando su eyección de emergencia, me elevé hacia los cielos partiendo el viento. Daba muchísimo más miedo que cuando había tomado prestada la habilidad de Vuelo. Los caballeros que convergían sobre el lugar donde yo había estado parecían ahora una hilera de hormigas diminutas. ¡Y yo que me había jurado no volver a volar en la vida! \* \* \* "Mmm". Gunther dejó escapar un gruñido ahogado. La elfa había escapado. ¿Llevaría consigo un artefacto mágico capaz de teletransportar? Era un objeto que ni siquiera la Torre de Magia poseía; después de todo, las hadas guardaban demasiados secretos. "Comandante, ¿se encuentra bien?". Preguntó Kyle, el caballero que había permanecido a su lado. Habían atacado a la Inspectora de la Hoja de Oro, pero no lograron matarla y se les escapó. Sus palabras insinuaban la preocupación por las posibles repercusiones. "No son más que una estirpe en decadencia. No hay de qué preocuparse". Sin embargo, Gunther lo zanjó con frialdad. Si él lo decía, así era. Kyle optó por cerrar la boca. "Además, hemos asegurado la quimera". Quién se hubiera imaginado que un vestigio de Pellerian perduraba en las cercanías de este lugar, Grayrim. Al regresar con la Orden de Caballeros del León de Hierro, Gunther había escuchado la historia de la quimera de labios de Zain. Al parecer, el feudo de Grayrim había buscado el rastro de Pellerian en reiteradas ocasiones. Y pensar que se lo habían ocultado incluso a la corte real; qué acontecimiento tan conveniente para sus propósitos. El cadáver de la quimera le serviría a Gunther como la 'justificación' perfecta para las acciones que emprendería en el futuro. 'Una persona malvada, dijo...'. Ese fue el juicio que la elfa emitió sobre Gunther. 'Sí, bien podría serlo'. Si quien no repara en medios para alcanzar su objetivo es considerado un villano, entonces tal vez Gunther ya lo fuera. Y además... 'La sensación de hace un momento...'. Algo había estado observando a Gunther. Y 'había hecho algo'. No tenía certeza de si se trataba de magia, hechicería o una maldición, pero... Sin darse cuenta, había terminado por arrojar una de sus lanzas cortas. Los caballeros que habían corrido en aquella dirección regresaron con expresiones desconcertadas. Su informe confirmó que no habían hallado rastro alguno. "Basta. Aseguren la quimera y regresemos a Grayrim". "¡¡Sí, señor!!". Gunther dio media vuelta. Tenía demasiado trabajo por delante. No disponía de tiempo para prestarle atención a asuntos insignificantes. \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 26 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.