Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 25 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Mmm, el sello del anillo se ha roto. ¿Acaso invadieron la mazmorra?".
Tenía el aspecto de una versión caricaturizada en miniatura de Pellerian.
Su tamaño apenas alcanzaba la palma de una mano humana, con una cabeza desproporcionadamente grande y unos ojos enormes.
Por naturaleza, debería haber tenido una apariencia adorable y tierna, pero distaba mucho de serlo.
Y con razón: Pellerian era tan feo como lo había visto en el holograma.
Además, estaba sumamente envejecido. No llegaba a estar completamente calvo, pero las entradas en forma de M en su frente eran más que evidentes.
Y su rostro rebosaba un mal genio patente.
¿Acaso a algo así no se le debería llamar gremlin en vez de hada?
Solo sus ojos eran algo diáfanos, lo que más bien lo hacía parecer un demente de mirada limpia. Un maníaco de ojos claros.
"Esa desquiciada de Iris... a mi Pafnacha, a mi adorable criatura...".
Pellerian resoplaba enfurecido.
Pero más que eso, ¿una criatura adorable? ¿Esa quimera?
Su sentido estético estaba completamente distorsionado.
Bueno, supongo que no es tan extraño.
En este mundo hay gustos para todo.
Pellerian continuaba murmurando para sí mismo.
Daba la impresión de no prestarle la menor atención a mi presencia.
"¿Por qué una maldita serpiente lleva puesto mi anillo? Tsk, tsk".
'Vaya forma de hablar, viejo racista'.
No se lo había dicho a Pellerian en voz alta.
Tan solo había murmurado en mi mente. Desde que me convertí en serpiente, no tenía forma de articular el habla humana.
Sin embargo, la expresión de Pellerian cambió drásticamente de golpe.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente y su boca se desencajó.
"¡Aaargh! ¡La serpiente habla!".
Yo también me sobresalté y solté un grito interno.
'¿Me escucha?'.
"¿H-Habrá sido mi imaginación? Sí, seguro fue mi imaginación".
¿Qué pasa? Esta vez no me oyó.
¿Qué había cambiado respecto a hace un momento?
Intenté proyectar mi monólogo interno aplicando un poco más de fuerza mental, como si estuviera hablándole directamente.
'¡Le estoy preguntando si me oye!'.
"¡Uoook! ¡La serpiente habla de verdad!".
Pellerian volvió a sobresaltarse.
Para ser un mago loco que realizaba experimentos con quimeras, parecía ser bastante más cobarde de lo que imaginaba.
"¿Qué eres tú? ¿Una serpiente de verdad? Por más que te mire, no eres más que una alimaña insignificante".
'¿A quién llamas alimaña cuando soy una persona?'.
"¿Persona? ¿Dices que eres una persona?".
'Bueno, persona no soy, y es verdad que soy una serpiente, pero...'.
"Una serpiente que afirma ser una persona... Me volveré loco. ¿Acaso el mundo se ha vuelto del revés?".
Pellerian también parecía completamente desconcertado.
"¿Por qué llevas puesto mi anillo?".
'Pues las cosas se dieron así. Me lo encontré por ahí'.
Mantener una conversación con una ilusión resultaba una sensación extraña.
Al parecer, Pellerian sentía lo mismo.
"Es insólito. Una simple bestia mágica con mi anillo de sello... Y encima habla como si fuera un ser humano".
'¿Y usted quién se supone que es? ¿Es el verdadero Pellerian?'.
"Si no soy yo Pellerian, ¿quién más lo sería? Aunque no sea más que una fracción de su alma, en verdad soy el mago Desafiante del Cielo".
En cuanto le pregunté por su identidad, sus palabras se volvieron repentinamente solemnes y pomposas.
¿Y a qué venía eso de ser solo una fracción del alma?
'¿Entonces puede lanzar magia a diestra y siniestra?'.
"Mmm... qué pregunta tan vulgar".
'¿Por qué preguntarle a un mago si puede usar magia es una pregunta vulgar?'.
"¡Diablos, mira hacia allá!".
Pellerian alzó de pronto un dedo y señaló en una dirección.
Era una distracción evidente para desviar el tema, pero decidí seguirle la corriente.
Giré la vista hacia ese lugar.
Y entonces, las escamas de todo mi cuerpo comenzaron a temblar.
Un escalofrío helado me recorrió por completo.
Era una conmoción que ni siquiera se comparaba a cuando volví a ver al capitán de la guardia.
¿Por qué demonios estaba ese tipo aquí?
El monstruo que le cercenó el cuello a mi madre de un solo tajo.
El héroe Gunther.
Se aproximaba a pie junto a sus caballeros.
\* \* \*
Iris no podía dar crédito a lo que acababa de presenciar.
Estaba segura de que partiría a la serpiente de un solo espadazo.
No obstante, la fuerza de rechazo que había sentido a través de la espada fue inmensa.
Iris ni siquiera había conseguido rebanar un simple trozo de carne.
Bien, hasta ahí entraba dentro de lo posible.
Al fin y al cabo, sobraban bestias mágicas con pieles excepcionalmente duras.
Pero, ¿y lo que ocurrió después?
Indudablemente había imbuido su espada corta con aura.
Y había ejecutado su habilidad: \[Cien Destellos\].
Al igual que le ocurrió al loro de huesos espinosos, la criatura debió haber quedado desmembrada en decenas de pedazos.
Sin embargo, la serpiente alzó la cola y la bloqueó.
Para ser precisos, con el anillo que llevaba ensartado en ella.
Su aura era capaz de rebanar incluso armaduras de acero sólido.
La onda de choque estalló y la serpiente salió despedida hacia lo alto del firmamento.
Al examinar su espada ancha, descubrió que el filo se había mellado.
Y todo esto ocurrió únicamente a causa de un simple anillo.
Para empezar, ¿por qué demonios llevaba una serpiente un anillo?
Y por encima de todo... el emblema grabado en esa sortija...
"...Pellerian".
A simple vista no podía estar completamente segura.
De que el sello que simbolizaba a Pellerian estuviese tallado en ese anillo.
Sin embargo, dado que la quimera de Pellerian se encontraba en este preciso lugar:
'¿Acaso esa serpiente también es una bestia mágica creada por Pellerian?'.
De ser así, sin duda se trataba de una obra maestra monumental, muy superior a la quimera.
Debía perseguir a la serpiente que salió volando.
Pero antes, tenía que recuperar el cadáver de la quimera mediante magia subespacial.
Justo cuando iba a inclinarse, Iris enderezó bruscamente el torso.
Y giró sobre sus talones para mirar hacia atrás.
"..."
Ni siquiera se molestaban en ocultar su presencia.
El estrépito metálico de pesadas armaduras de placas tintineaba con estruendo.
Este paraje era un claro despejado bajo el cielo abierto.
Entonces, apartando la espesura arbustiva del oeste, un grupo emergió a la vista.
Eran caballeros ataviados con pesadas armaduras completas.
Ninguno de ellos emanaba una presencia ordinaria.
En las hombreras de sus armaduras estaba esculpido el relieve de un león rugiente.
Cualquiera con un mínimo de conocimiento habría reconocido al instante que pertenecían a la Orden de Caballeros del León de Hierro.
Iris poseía dicho conocimiento de sobra.
E identificó también al hombre de cabello corto que comandaba a esa Orden de Caballeros del León de Hierro como uno de los Ocho Héroes.
Se aproximaron con el metálico compás de sus pasos y se alinearon en formación.
Con todos los caballeros inmóviles, el único que dio un paso al frente fue Gunther.
Se acercó a solas hacia Iris.
Se detuvo y abrió la boca.
"Gunther Frihansen. Comandante de la Orden de Caballeros del León de Hierro".
"...Iris Selena, Inspectora de la Hoja de Oro".
Iris respondió a su vez.
No envainó su espada.
Gunther pareció no darle la menor importancia.
"Así que una enviada especial de las hadas. He oído hablar de la Casa Selena. Es un placer".
"No es una situación especialmente grata para mí, considerando que me encuentro rodeada de caballeros".
"No la estamos rodeando. Estando en el Gran Bosque, simplemente mantenemos la disciplina militar".
"¿Y qué asunto tienes conmigo?".
Los ojos translúcidos de Iris se clavaron en Gunther.
Gunther dirigió una mirada de soslayo hacia el cadáver de la quimera.
"¿Fue usted quien la abatió?".
"...No, ya estaba muerta".
"Entonces es una fortuna, ya que no fue su presa".
"¿Qué pretendes decir?".
"Debemos recuperar el cadáver de la quimera. Le pido que nos lo ceda".
Iris frunció el ceño.
"Qué petición tan absurda. ¿Acaso sabes de quién es obra esta quimera?".
"Del Desafiante del Cielo. Debe ser el legado de ese mago".
"...Veo que lo sabes. Entonces también sabrás que es un asunto del que las hadas debemos ocuparnos por derecho propio."
Iris levantó su espada.
Ante ese gesto, los Caballeros del León de Hierro que aguardaban tras Gunther desenvainaron sus armas al unísono.
¡Clang, clang, clang!
El estridente coro metálico resonó con imponente solemnidad.
Gunther alzó una mano para contenerlos.
Los disciplinados caballeros volvieron a enfundar sus armas.
Iris no había levantado la espada para combatir.
Se apartó el flequillo con el dorso de la muñeca de la mano que empuñaba el arma.
Quedó al descubierto una larga cicatriz que nacía en uno de sus ojos y se extendía hasta la frente.
"Es una herida que me infligió Pellerian."
"..."
"Soy quien asumirá la venganza directa. La inspectora formal nombrada por el Consejo de Ancianos. Si sois un súbdito del reino, respetad la voluntad de Elvenwood."
Como era natural, el reino mantenía lazos de amistad con las hadas.
Iris se valió de ello para ejercer presión sobre Gunther.
'Si se lo he explicado hasta este punto, se retirará'. Eso pensó Iris.
"Mis disculpas. Resulta que he pasado a necesitar el cadáver de esa quimera."
Sin embargo, las cosas no se resolvieron con tanta facilidad.
El cadáver de la quimera fabricada por Pellerian.
¿Qué valor podía tener semejante porquería para los humanos?
"¿Podrás asumir las consecuencias?"
Fue su última advertencia.
Ante esa pregunta, Gunther sonrió.
"Siempre las he asumido."
Levantó su alabarda.
Llegados a este punto, no quedaba más remedio que luchar.
Gunther hizo un gesto a los Caballeros del León de Hierro indicándoles que no intervinieran.
Iris lo fulminó con la mirada.
El ojo que surcaba la cicatriz era de un grisáceo turbio. Aquel ojo brilló de una forma enigmática.
En medio de aquella incomprensible situación, intentó escudriñar a Gunther en lo más profundo.
¿Por qué alguien aclamado como un caballero virtuoso intentaba despojar a un hada como un simple bandolero?
"...Tú."
Emitió su juicio.
"Eres un malvado."
Contrario a la reputación pública que gozaba, Gunther era un monstruo de gélido corazón.
"Vaya, ¿posees acaso alguna técnica de discernimiento de esa índole?"
"..."
"¿Los Ojos del Juez? ¿La Balanza? Bueno, da lo mismo."
Pese a la condena emitida por la hermosa elfa, el semblante de los Caballeros del León de Hierro no vaciló ni un ápice.
"Poco me importa el veredicto de quien está a punto de morir."
La alabarda se abalanzó hendiendo el viento.
Iris también blandió su espada para hacerle frente.
\* \* \*
"¿Qué demonios les pasa a esos caballeros humanos? Se dan unos humos insoportables."
Mientras yo temblaba ante la imponente presencia de Gunther, Pellerian emitió esa valoración.
"Detesto en especial a la calaña de los caballeros. Se esfuerzan tanto por aparentar gallardía cuando en realidad la inmensa mayoría no vale una reverenda mierda."
'...'
"Al final, cuando les llega la hora de morir, abandonan todas sus poses y ruegan diciendo: '¡Por favor, señor archimago, perdóneme la vida!'. Ya he visto a decenas de imbéciles de esos."
Dicen que la gente se vuelve habladora al envejecer; ¿será porque este tipo tiene fácilmente varios cientos de años encima?
Pellerian parloteaba sobre cosas que nadie le había preguntado.
Maldita sea.
El archienemigo de mi madre acababa de hacer acto de presencia.
Justo cuando intentaba imbuirme de solemnidad, venía este a arruinar el ambiente.
Oculto tras una roca, espié la confrontación entre el recién llegado Gunther y el hada.
No es que me lo estuviera tomando con calma. Mi condición física era deplorable.
La sangre seguía manando a borbotones de mi cuello y mi maná también se había agotado.
La recuperación era apremiante.
Extraje la poción que había guardado en el subespacio del anillo.
Retiré el tapón de corcho con los dientes y bebí con sumo cuidado.
Alcanzaría para dividirla en unas tres tomas.
"¡Válgame el cielo! ¿Hasta sabes usar el subespacio? Eres una mutación formidable... Incluso bebes pociones."
La mirada con la que Pellerian me observaba se tiñó de fascinación.
Me resultaba bastante incómodo notar que había pasado de mirarme como a una simple lombriz a observarme como a un valioso espécimen de laboratorio.
Un momento.
Si recuerdo las novelas web, al llegar a este punto uno suele conseguir un espíritu elemental, ¿o una mascota de esas, no?
'¿Significa eso que Pellerian es mi mascota?'.
"¿Qué has dicho? ¿Mascota? ¿Acaso yo, de un miserable como tú?".
Pellerian se enfureció, estupefacto.
¿Habré murmurado demasiado fuerte? Resultaba un tanto difícil diferenciar entre pensar y hablar para mis adentros.
Ah, al beber la poción siento que revivo.
El efecto fue extraordinario.
Las heridas fueron cerrándose poco a poco y el maná, que había estado vacío, volvió a llenarse.
Bien.
Había sobrevivido una vez más.
Huir de espaldas ahora mismo sería de novatos.
Y quedarse a contemplar el choque entre Gunther y la elfa sería propio de veteranos.
"Vaya, ¿y a esos qué les pasa?".
Pellerian ya estaba observando por encima de la roca.
Asomé también la cabeza con disimulo.
Y me quedé atónito.
Ambos se hallaban frente a frente, empuñando sus armas.
¿Por qué demonios se disponían a pelear tan de repente?
La elfa sostenía su espada y Gunther había desenvainado su alabarda.
Esa alabarda.
Fui testigo presencial en primera fila del momento exacto en que esa alabarda cercenó el cuello de mamá Medusa.
No pudo haber sido más fácil.
La alabarda partió la carne y la columna vertebral de mamá Medusa con la misma facilidad con que se cortaría tofu.
Y eso que, a fin de cuentas, no era más que un arma del tamaño que un humano podía blandir.
"Esto no puede ser..."
Al mago psicópata de Pellerian no parecía agradarle aquella situación.
¿Será porque al final ambos son de la misma estirpe de las hadas?
Desde mi perspectiva, lo ideal sería que ambos se destruyeran mutuamente.
Si la suerte me sonreía, quizás podría asestar el golpe de gracia de nuevo... Ejem.
Un logro como Asesinato del Héroe era algo irresistible.
No obstante, una destrucción mutua parecía inviable.
Porque la situación de la elfa era a todas luces desventajosa.
"Maldito humano insolente..."
'Un momento, ¿no es aquel caballero?'.
Entre ellos se encontraba Zain, el caballero al que le había perdonado la vida.
Se le veía el rostro pálido; ¿acaso había regresado hasta aquí tan pronto después de recibir semejante paliza?
De pronto, me asaltó la curiosidad.
¿Cómo sería la ventana de estado de Gunther?
La distancia era un poco grande, pero bien valía la pena intentarlo.
Concentré mi mente y puse fuerza en la mirada.
En ese instante:
\[Héroe Gunther - Nv. ???\]
\[...\]
Ugh, apenas se distingue.
Aparece y se desvanece ante mis ojos.
Parece que con esta última evolución mi capacidad de discernimiento mejoró, pero aun así no logro ver con claridad.
Incluso el nivel aparece con signos de interrogación.
\[Rasgos\]
\[Héroe\], \[Caballero\], \[Sangre de Hierro\], \[???\]...
De los rasgos tampoco se ve más que una parte.
"Sabandija, ¿qué estás haciendo?".
Ignoremos a Pellerian y concentrémonos.
\[Habilidades\]
\[Esgrima de Alabarda Valariana - Nv. 50\], \[Mando de Vanguardia - Nv. 10\], \[???\]... \[Mandato del Trueno Celestial - Nv. 10\]... \[???\], \[Tajo de Luna Hendida - Nv. 10\]...
Kgggh.
¡Ah!
En el momento en que flaqueó mi concentración, la ventana de estado se desvaneció.
Sin embargo, mi corazón ya había empezado a latir con fuerza.
¿Qué demonios era eso?
¿Acaso las habilidades no solían ser cosas como Cortar o Aguante de Respiración?
¿A qué venían nombres como Mandato del Trueno Celestial o Tajo de Luna Hendida?
'¿Acaso...?'.
'Si utilizara Cuerno Trascendente...'.
'Y si lo combinara con Cuerno Prestado...'.
'¿Acaso no podría "tomar prestadas" las habilidades superiores del Héroe Gunther?'.
'Al fin y al cabo, no se trataba de robarlas, sino de pedirlas prestadas por un momento'.
El Pellerian de la lámpara.
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 26
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 25
Estás leyendo el capítulo 25 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.