Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 24 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La luz del sol no era tibia ni acogedora, ni había pájaros entonando alegres trinos.
Aun así, sin lugar a dudas, era una hermosa mañana.
Al fin y al cabo, que una mañana sea hermosa o no es algo que decido yo, ¿verdad?
Incluso si estuviera sumido en el mismísimo infierno.
Aunque me encuentre en el fondo de un túnel, revolcándome sobre el fango empapado con la sangre de una quimera, mientras yo sea feliz, es una hermosa mañana.
Lo creía con absoluta convicción.
Aunque es una lástima que no haya rayos de sol.
Solo de imaginar lo hermosos que relucirían bajo el sol mis dos cuernos y los patrones de mis escamas, ya se me dibuja una sonrisa.
Así es. Había culminado mi evolución con éxito.
Aunque el tamaño de los cuernos seguía siendo tan diminuto que resultaba tierno, tener uno a cada lado, bien proporcionados, hasta me hacía ver bastante imponente.
Sin duda alguna, mi vida había cambiado radicalmente desde que me brotó un cuerno.
¿Quién soy yo?
El dueño de "Cuerno Prestado".
Y, al mismo tiempo, el dueño de "Cuerno Trascendente".
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\[Cuerno Trascendente - Nv. 1\]
Concentra la mente y sobrepasa con todas sus fuerzas.
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Sí, señor: Cuerno Trascendente.
Que su significado sea un misterio indescifrable supera incluso a Cuerno Prestado.
... Mmm.
Al evolucionar, la cantidad de detalles que podía ver en el sistema aumentó.
Aunque traía una descripción para el Cuerno Trascendente, no aclaraba qué se suponía que debía sobrepasar.
Bueno, supongo que ya lo averiguaré a medida que lo use.
Además, ya no soy una serpiente cualquiera, sino una pitón.
Claro que sigo perteneciendo a las serpientes, pero si alguien fuera a llamarme, preferiría mil veces que me dijera pitón en vez de serpiente.
Como quien vive en Nueva York y no dice: "Vivo en Estados Unidos~", sino: "Vivo en Nueva York~".
Y el rasgo distintivo de una pitón eran, precisamente, sus patrones.
Aunque contaba con Visión Nocturna, no alcanzaba a apreciarlo con total nitidez, pero sobre mi cuerpo blanco emergieron unos bellos patrones de color albaricoque.
Que no eran un simple adorno resultaba evidente con solo revisar mi ventana de estado.
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\[Pitón Blanca de Doble Cuerno - Nv. 1\]
\[Rasgos\]
\[Inquebrantable\], \[Perseverancia\], \[Cuerno\], \[Patrones\]
...
──────────────
En efecto, en mis rasgos había aparecido Patrones.
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\[Patrones\]
Posee patrones corporales imbuidos de magia. No se deterioran con facilidad y repelen la magia y los maleficios que se encuentren por debajo de cierto nivel.
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O sea, esto viene a ser como una mejora defensiva pasiva.
¡Y encima repele la magia!
El dilema radica en averiguar qué tanto abarca eso de "por debajo de cierto nivel", pero sin duda es un rasgo por el que estar sumamente agradecido.
¡Qué ma-ra-vi-lla!
Ahora que también despaché a la quimera...
¿Qué tal si vivo a lo grande, como el rey indiscutible de esta cuenca?
Tengo la ligera sospecha de que este lugar es la entrada al Gran Bosque. Al menos hasta ahora no he visto ningún monstruo más fuerte que la quimera por los alrededores.
Me eché a reír entre prolongados siseos.
Sin embargo, ¿acaso existían de verdad los dioses en este mundo?
De esos que descargan el castigo divino sobre los arrogantes...
Mis patrones temblaron.
O quizás fueron mis escamas.
Mi viejo amigo, el instinto de supervivencia, me lo estaba advirtiendo:
Huye.
¿Pero hacia dónde?
El túnel subterráneo solo tenía dos direcciones: hacia adelante o hacia atrás.
Elegí una cualquiera al azar.
Entre la advertencia de mi instinto de supervivencia y mi reacción prácticamente no hubo demora.
Porque me moví a toda prisa activando la habilidad Aceleración.
Sin embargo, ya era demasiado tarde.
El túnel subterráneo comenzó a derrumbarse.
O al menos, eso creí en un primer momento.
Para ser exactos, no se estaba derrumbando.
La tierra estaba ascendiendo.
Parecía que el túnel había sido excavado a una profundidad bastante considerable.
No obstante, la tierra que se desprendía del techo bloqueó los pasajes a ambos lados, y el suelo sobre el que nos encontrábamos la quimera y yo ascendió a toda velocidad.
Era una situación a todas luces anómala.
Como si la tierra misma estuviera viva y moviéndose a voluntad.
¿Acaso esto era magia?
Probé utilizar Detección de Maná.
Ah... Un temblor me sacudió de golpe.
Un torrente embravecido de maná se arremolinaba por doquier.
Era como contemplar "La noche estrellada" de Van Gogh: ríos luminosos de maná fluían a través de la tierra.
Si esto era magia, ¿no sería algo del calibre de la Magia Elemental Avanzada?
¡Ah! Empezó a filtrarse luz desde el techo.
Ya nos habían arrastrado hasta la superficie.
Maldita sea. Por lo pronto, me deslicé debajo del cadáver de la quimera para ocultarme.
¡Fsshh!
Llegamos a la superficie en un abrir y cerrar de ojos.
Y desde la sombra proyectada por el cadáver de la quimera...
Presencié a la responsable de todo esto.
'¡Una orejas puntiagudas!'.
Frente a mí se hallaba, sin asomo de duda, un hada.
A diferencia de Pellerian, se trataba de una elfa joven y hermosa, de largas orejas puntiagudas.
Lucía exactamente como el estereotipo grabado en mis recuerdos.
\* \* \*
"Gracias".
Iris expresó su gratitud en un susurro.
A sus pies se encontraba un topo que husmeaba el aire alzando las patas delanteras.
Por su cuerpo semitraslúcido, resultaba evidente que no se trataba de un animal ordinario, ni siquiera de un monstruo.
"Ya puedes volver, Clay".
Era un espíritu elemental.
Uno de los cuatro elementos primordiales: un espíritu que gobernaba la tierra.
Aunque Iris no dominaba la magia de conjuro, como descendiente de un noble linaje de elfos sabía cómo convocar y gobernar a los espíritus.
Sin embargo, los espíritus no eran posesión de nadie.
A pesar de que le había indicado que podía retirarse, Clay continuaba merodeando alrededor de sus botas mientras olfateaba con insistencia.
Iris optó por desentenderse del espíritu.
Al fin había encontrado la abominable creación de Pellerian.
Solo que yacía muerta.
Y para colmo, en el fondo de un túnel subterráneo.
Desde el momento en que la percibió a través del espíritu elemental, ya carecía de vida.
'Dantesco'.
Fue la única impresión que cruzó su mente al contemplar los restos de la quimera.
Ella era una elfa curtida en cruentos campos de batalla. Como guerrera y cazadora formidable, enfrentarse a bestias colosales no era ninguna novedad.
Sin embargo, el estado en el que se encontraba la quimera era tan espantoso que le produjo un escalofrío por la espalda incluso a alguien de su temple.
Múltiples patas rebanadas de manera despiadada.
Heridas abiertas por toda la anatomía y una sangre ennegrecida que despedía un hedor nauseabundo, señal inconfundible de un envenenamiento letal.
Había muerto congelada exactamente en la misma postura agónica en la que se arrastró mientras derramaba sangre y vísceras por el suelo.
¿Quién?
¿Quién pudo haber combatido contra semejante quimera hasta reducirla a este estado?
¿Y cómo terminó muerta en las profundidades de un túnel subterráneo?
No existía la menor pista.
Por el momento, debía extraer una muestra de su sangre y recuperar el núcleo mágico que pudiera albergar en su interior.
Fue en el mismísimo instante en que Iris, tras tomar esa determinación, posó la mano sobre la empuñadura y desenvainó su espada.
Tap, tap.
Clay, el diminuto espíritu con fisonomía de topo, le dio unos toquecitos en la bota.
"¿Qué ocurre?".
El espíritu señaló el cadáver de la quimera.
O más bien, para ser exactos...
"¿De verdad? ... Ya veo".
'Entonces, ¿me ayudas un momento?'.
Iris transmitió ese pensamiento directamente a la conciencia del espíritu.
El ser elemental acató la voluntad de su invocadora.
¡Bum!
La tierra se sacudió y se elevó con violencia.
A pesar de haber perdido varias de sus extremidades, la pesada mole de la quimera salió propulsada por los aires, girando sobre sí misma.
Y, como era de suponerse, la serpiente blanca que permanecía agazapada debajo quedó completamente al descubierto.
"Mmm".
Tenía cuernos sobre la cabeza.
Un monstruo perteneciente al linaje cornudo.
'Un ejemplar blanco. Es un albino'.
Los monstruos que nacen albinos llaman demasiado la atención en la naturaleza.
La inmensa mayoría suele ser devorada por otros depredadores mucho antes de alcanzar el desarrollo adulto.
Teniendo eso en cuenta, resultaba asombroso que hubiera conseguido crecer hasta convertirse en un espécimen maduro. Por si fuera poco, poseía dos cuernos.
Era un logro bastante admirable.
Iris contempló a la serpiente desde arriba.
Ella no se imaginaba en lo más mínimo lo que estaba por presenciar.
Que esa pequeña serpiente hubiera matado a la quimera...
La serpiente se movió con rapidez, como si intentara escapar.
Por puro reflejo, ella intentó pisarle el cuello.
\*¡Zas!\*
Y entonces, la serpiente esquivó el pie de Iris.
No solo lo esquivó, sino que saltó con una velocidad asombrosa para contraatacar.
Sus colmillos venenosos eran sumamente afilados.
Parecía indudable que poseía un veneno letal.
Iris intentó retroceder.
En ese instante, la tierra se alzó y le inmovilizó los pies.
No era obra de un espíritu elemental.
'¿Acaso... esta serpiente...?'
El ataque de una víbora venenosa mientras tenía los pies inmovilizados.
Si Iris hubiera sido todavía una joven elfa inexperta, habría sucumbido a la trampa.
Sin embargo, resultaba imposible detener a una Inspectora de la Hoja de Oro con una magia de tierra apenas básica.
Ella se sacudió la tierra y dio un paso atrás.
La serpiente mordió el aire vacío y cayó.
Iris soltó una breve exclamación de asombro.
"Ha adquirido magia."
Que un monstruo adquiriera magia de forma natural era algo que ocurría de vez en cuando.
¿Pero una criatura tan diminuta e insignificante? ¿Una simple serpiente?
"Si crece, será peligrosa."
Arrancar las malas hierbas de raíz. Era una alimaña a la que convenía matar de antemano.
Ese fue el juicio de Iris.
Su determinación y capacidad de ejecución eran reconocidas incluso por los ancianos elfos.
Blandió la Espada Ancha Élfica hacia la serpiente que volvía a saltar.
Su cabeza no fue cercenada limpiamente de un tajo.
\*¡Klang!\*
En su lugar, saltaron chispas.
\* \* \*
Maldita orejas puntiagudas loca.
Casi muero.
¡Primero intenta aplastarme y luego me lanza un espadazo!
Mi diminuto corazón latía desbocado.
El cuello se me abrió en una herida desgarrada.
La sangre empezó a brotar a chorros.
Pero no llegó a decapitarme.
\*Jadeo, jadeo.\* Estoy vivo.
Sentí como si algo similar a la adrenalina brotara a raudales dentro de mí.
Sentía un hormigueo electrizante por todas partes y una extraña sensación de ingravidez.
Esa espada...
Es la Espada Ancha Élfica. La conozco bien porque ya la he probado.
Es increíblemente ligera y endiabladamente afilada.
Y, aun así, no logró rebanarme el cuello; solo saltaron chispas.
Todo gracias a que, en una fracción de segundo, comprendí cómo emplear el Cuerno Trascendente.
En el instante en que la hoja cayó sobre mí.
Intuía que esquivar ese tajo era imposible.
Si era así, tenía que bloquearlo.
Pero yo no poseía habilidades como Armadura de Hierro o Caparazón.
En ese caso, solo me quedaban los patrones.
'¿No habrá alguna forma de sacarle provecho al rasgo Patrones?'
Esa cadena de pensamientos se produjo en menos de un segundo.
Lo deseé con desesperación, y...
\[Con Cuerno Trascendente Nv. 1, se superan los límites del rasgo 'Patrones'.\]
\[El rasgo 'Patrones' se transforma temporalmente en 'Círculo Mágico: Defensa'.\]
Exacto.
El Cuerno Trascendente era una habilidad diseñada precisamente para sobrepasar los límites.
Gracias a ello, todo se saldó con un corte superficial en las escamas del cuello.
De solo pensarlo, se me helaba la sangre.
Si no hubiera encontrado el segundo núcleo mágico de la quimera...
Y, por ende, no hubiera obtenido un nuevo cuerno, ahora mismo me habrían rebanado el cuello sin remedio.
Contra todo pronóstico, había sobrevivido.
Y no parecía que yo fuera el único estupefacto.
La elfa me miraba boquiabierta, con los ojos desorbitados.
'¡Oye, que el más sorprendido aquí soy yo!'
"......"
Aquella elfa psicópata y homicida no se dio por vencida.
Un resplandor deslumbrante envolvió la Espada Ancha Élfica.
Sin duda era aura. Además, se trataba de un aura infinitamente más brillante y densa que la desplegada por aquel caballero novato llamado Zain.
Si eso me roza, muero en el acto.
Intenté escapar de inmediato.
\*¡Pum!\*
Pero maldita sea.
El suelo se levantó de golpe y mi cuerpo salió despedido por los aires.
A un lado, alcancé a ver al espíritu topo tapándose la boca mientras se reía con sorna.
Anoté a ese desgraciado en mi lista negra mental.
Justo debajo de esa elfa loca y psicópata.
Ah... toda mi vida comienza a desfilar ante mis ojos.
Aunque, bien visto, tampoco había gran cosa.
Cuando me mordió la Rata Mosquito.
Cuando compartí afecto vecinal con la entrañable pareja de ciempiés.
El día en que evolucioné por primera vez.
Todas esas escenas pasaron zumbando por mi mente.
No tenía con qué frenar esa espada resplandeciente.
El Cuerno Trascendente había devorado casi la totalidad de mi maná.
Hasta nunca, mundo cruel.
De nada sirve tener 20 en Potencial ni pamplinas semejantes.
En cuanto a Fuerza Mental 20...
Mmm, ¡no rendirse hasta el último aliento es lo propio de alguien con un imponente 20 en Fuerza Mental, ¿verdad?!
Un recuerdo destelló en mi cabeza.
Aquella vez que el gólem me pisó la cola.
En ese momento di por hecho que mi cola quedaría hecha papilla, pero resultó ilesa.
Todo gracias al anillo.
Por puro instinto, enrosqué la cola y la alcé como escudo.
Siendo francos, por muy resistente que fuera el anillo, dudaba de que pudiera contener semejante espada.
En ese efímero instante.
Los ojos de la elfa se dilataron al divisar mi anillo.
Y entonces, el aura y el anillo colisionaron.
\*¡¡CLAAAANG!!\*
¿Acaso sonaría así de ensordecedor si un rayo cayera justo frente a tus narices?
Estalló una tremenda onda de choque; una fuerza que jamás podría generarse por el mero impacto de metal contra metal.
Un momento.
Mi consciencia se fundió a negro.
Al abrir los ojos, había nubes a mi alrededor.
Maldición... Estaba en pleno cielo.
Había salido catapultado a una velocidad descomunal.
Allá abajo, a lo lejos, divisé la silueta perpleja de la elfa junto al cadáver de la quimera.
\*¡Fsssshhhhh!\*
El viento azotaba mi cuerpo con una furia demencial.
Toda la cuenca de Akam se extendía bajo mi mirada.
Bajo el cielo despejado, sentí que mi cola casi alcanzaba a rozar el sol.
Ah... Mi cola y el anillo estaban completamente intactos.
¿De qué demonios estará hecho este trasto?
Sin embargo, la gravedad era una fuerza obstinada que jamás renunciaba a lo que le pertenecía.
Comencé a descender trazando una parábola.
A este paso, me voy a matar sin remedio.
Sobrevivir intacto a un espadazo cargado de aura para terminar muriendo estrellado por una caída... qué ironía tan amarga y sin gracia.
No obstante, parecía que a mi suerte todavía le quedaba algo de cuerda.
El suelo se aproximó a una velocidad vertiginosa.
Me precipité quebrando un sinfín de ramas a mi paso.
Y, de pronto, agua.
\*¡Plaaash!\*
Me hundí en un estanque levantando una tremenda cortina de agua.
El frío glacial me caló hasta los huesos.
Un dolor agudo, como si todo mi cuerpo fuera a reventar, se apoderó de mí.
Apenas acababa de evolucionar y ya sentía que tenía varios huesos fracturados.
Sin embargo, no podía permitirme perder el conocimiento allí.
Al ser un animal de sangre fría, mi cuerpo se entumecería y quedaría paralizado en cuestión de segundos.
Ondulé el cuerpo con frenesí.
Hacia la orilla, hacia tierra firme.
\[Gracias al rasgo Perseverancia, no estás sujeto a restricciones biológicas para la adquisición de habilidades.\]
\[Has adquirido la habilidad: Natación Nv. 1.\]
'Vaya, gracias~'
'¡Aunque ya salí a la superficie!'
\*Jadeo, jadeo.\* Por poco no lo cuento.
Tengo el cuerpo helado.
A lo lejos, divisé a la elfa aún plantada junto a la quimera.
Rápidamente me deslicé tras una roca para ocultarme.
En este preciso instante, lo juré solemnemente.
Esa raza de orejas largas, elfos, hadas...
¡Todos ellos, sin excepción de sexo, son una sarta de dementes y jamás volveré a confiar en ninguno!
Ah, la rabia ardía en mis entrañas.
"Maldita mocosa desquiciada."
'Completamente loca, desde luego.'
"Desenvainar y soltar un espadazo apenas te ve... vaya genio tan asquerosamente podrido tiene."
'No sé quién diablos eres, pero ¿podrías dejar de soltar verdades como templos justo a mis espaldas?'
Giré la cabeza bruscamente.
\[Anillo de Sello de Pellerian: Sello Liberado\]
'¿Eh?'
No fue la liberación del sello del anillo lo que me desconcertó.
Sino que, justo frente a mí, flotaba un anciano elfo semitransparente, reducido al tamaño de apenas un palmo.
Era un rostro familiar.
Y, considerando que los únicos elfos que conocía en este mundo eran dos...
No se trataba de la desquiciada que seguía de pie a la distancia.
¿Pellerian?
'¿Acaso es él en persona?'
'¡Si ya te dije que te lo devolvería pronto!'
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 25
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 24
Estás leyendo el capítulo 24 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.