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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Un "pergamino" es un documento imbuido de magia. Al tener forma de rollo, basta con rasgarlo para liberar el conjuro que alberga. Incluso un niño de siete años que jamás en su vida haya visto la magia podría disparar una bola de fuego si tan solo contara con uno. El método de confección de semejante artilugio mágico era un secreto celosamente guardado. Prácticamente constituía un monopolio de la Torre de Magia, por lo que su precio resultaba desorbitado. Hasta para alguien como Zain, caballero escolta de un héroe, era imposible poseer más de un par. Sin embargo, la aparición de una quimera justificaba con creces el empleo de un recurso tan valioso. Haciendo acopio de la entrenada fuerza de sus brazos, Zain desgarró con violencia aquel pliego de papiro. \*¡Rrrac!\* El efecto fue formidable. Desde la rasgadura del papel brotó un torrente de luz nívea que voló en línea recta hacia la quimera. Entonces ocurrió algo asombroso. El halo luminoso que envolvió a la quimera se desvaneció al instante, pero, en su lugar, fue la propia bestia la que comenzó a emitir un vivo resplandor. Un matiz a medio camino entre el amarillo y el anaranjado; cada sección de su anatomía exhibía un tono diferente. Sus patas agudas y endurecidas brillaban con un tinte anaranjado, mientras que el torso emitía una refulgencia amarilla. Desconcertada por la luminiscencia cegadora que la cubría, la quimera se agitó con torpeza. Aquel brillo no era otra cosa que la magia de discernimiento desarrollada por la Torre de Magia. Un hechizo intuitivo y casi hermoso, concebido por un mago prodigioso. "¡En conjunto predomina el amarillo!" "Fase cuatro, ¿eh...? ¡Podemos hacerle frente!" Tanto en la voz de Zain como en la del capitán de la guardia afloró un matiz de optimismo. Era comprensible: el color con el que resplandecía el monstruo constituía el indicador definitivo para tasar el poder de combate del adversario. Las criaturas inofensivas se teñían de blanco. Luego venían el azul, el verde, el amarillo, el naranja, el rojo, el violeta y, en la cúspide, el negro. Un caballero escolta, el capitán de la guardia y cuatro soldados de élite. Además, contaban con una trampa meticulosamente dispuesta para interceptar la embestida de la quimera. La conclusión fue unánime: era un rival al que podían medirse y derrotar. "¡Disparen!" bramó el capitán de la guardia. Al unísono, los soldados soltaron las cuerdas tensadas de sus arcos. Cuatro saetas rasgaron el aire y volaron directas hacia Pafnacha. \*¡Tin, tin, tin, ting!\* No obstante, las flechas rebotaron al chocar contra su caparazón. Todos los arcos de Grayrim eran arcos de cuerno fabricados a partir de cornamentas de monstruos. Su tensión era tan formidable que atravesaban sin esfuerzo la mayoría de los escudos de madera; sin embargo, contra aquella bestia solo consiguieron arrancar chispas y dejar arañazos superficiales. Aquel caparazón poseía una dureza descomunal. Con el semblante ensombrecido, el propio capitán de la guardia tensó y disparó su arco de cuerno. \*¡Paff!\* "¡Kweeeeeeek!" La quimera rugió de dolor. La flecha se había clavado con milimétrica precisión justo entre sus articulaciones. Una proeza que merecía con honores el título de arquero magistral. El problema radicaba en que la quimera tenía nada menos que ocho patas. Y, peor aún, en que aquel impacto la sumió en una furia ciega y desquiciante. El capitán de la guardia retrocedió de un salto mientras vociferaba el nombre de su aliado: "¡Sir Zain!" En poderío marcial individual, el combatiente más formidable era indiscutiblemente el caballero. Zain era un guerrero formalmente investido. Más aún, había sido instruido en el manejo de la alabarda directamente por el mismísimo Gunther. Aunque más reducida que el arma titánica de su maestro, desenvainó un arma de asta de longitud considerable. "¡Haaap!" Soltó un grito de guerra rotundo y disciplinado. Al instante, la alabarda de Zain empezó a centellear. La masa luminosa condensada sobre el filo era, sin lugar a dudas, un aura pura y resplandeciente. El arma de asta hendió el aire en un arco feroz hacia la quimera. \*¡Crujido!\* La alabarda quebró el caparazón de la quimera y se hundió profundamente en su carne. Zain se estremeció ante la violenta fuerza de retroceso que sacudió sus muñecas. "¡Esta bestia es ridículamente dura!" "¡Cáusele tantas heridas como pueda! ¡Cercenarle las patas sería lo ideal!" Zain acató la orden. La quimera pareció desconcertada, como si experimentase dolor por primera vez en su existencia. Sin embargo, aquello no le infundió pavor alguno. Tan solo atizó una rabia furibunda hacia aquel simio desconocido que osaba quebrar su armadura. Sus patas, desde luego, distaban mucho de las de una araña ordinaria. Ninguna araña común utilizaba sus extremidades para blandirlas como garrotes y demoler a su presa. \*¡Klang, klang, klang!\* Zain apenas logró repeler los embates. Tal como cabía esperar, una quimera era una aberración espeluznante. De haber contado con la presencia de Gunther, abatirla habría sido coser y cantar; no obstante, para Zain en solitario representaba un adversario demasiado abrumador. Pero no importaba: no estaba solo. "¡Atrás!" En cuanto sonó la señal, Zain esprintó hacia la retaguardia. La quimera vaciló una fracción de segundo ante el repliegue súbito, disponiéndose a perseguirlo de inmediato. En ese instante, los soldados arrojaron botellas de aceite. Desde el alba de los tiempos, cuando la humanidad acogió el fuego como a un aliado, las llamas siempre habían sido el medio más eficaz para amedrentar a las bestias. "¡Prendan fuego!" El capitán de la guardia recurrió una vez más al ataque incendiario. Las antorchas surcaron el aire. \* \* \* 'Madre mía, pero qué chalado... ¿acaso es la reencarnación de Zhuge Liang?' Aquel fastidioso archienemigo mío ejecutaba una estratagema incendiaria incluso contra una quimera. Más que la Batalla de los Acantilados Rojos, esto bien merecía bautizarse como la Batalla del Acantilado a secas. La quimera, que hasta hacía nada resplandecía con un vívido destello amarillo, quedó envuelta por completo en un mar de llamaradas voraces. "¡Kwieeeeek!" Oculto en lo alto de un árbol, contemplaba el combate mientras masticaba crujientes grillos con fruición. El pergamino que el caballero había rasgado desató una magia insólita que jamás habría imaginado. Parecía un artefacto diseñado para discernir de forma intuitiva el poder de combate del oponente a través de los colores. '¿Es que ellos no pueden ver la ventana de estado?' Ni idea. A fin de cuentas, antes de engullir el neidan del ciempiés gigante, lo que yo podía ver también era bastante limitado. Aun así, esa llamada magia de discernimiento parecía sumamente práctica. En mi caso, dependía enteramente de consultar la ventana de estado para calibrar la fuerza ajena. Si de plano no podía visualizar nada, significaba que era un monstruo descomunal y tocaba poner pies en polvorosa. Si exhibía un nivel alto y sus habilidades se salían de lo ordinario, daba por sentado que era fuerte y decidía si huir o tantearlo. Carecía por completo de inmediatez. Existía el riesgo latente de que alguien pareciera débil a simple vista y resultara ser una bestia implacable al cruzar golpes. Quizá clasificarlo mediante colores resultaba mucho más conveniente. "¡Mantengan la distancia! ¡Sigan disparando flechas!" comandó el capitán de la guardia. Es decir: el caballero peleaba mejor, pero en todo lo demás, el capitán imponía mucha más autoridad. Viendo la sutil guerra psicológica que se traían entre manos, por alguna razón simpatizaba más con el capitán de la guardia. Ese joven caballero me parecía un tanto insolente. Replicándole a cada palabra a un veterano curtido... Supongo que en el fondo de mi corazón aún perduraba el arraigado espíritu del País de la Cortesía Oriental. "¡Esta maldita criatura no cede! ¡Hup!" Envuelta en fuego, la quimera continuaba arremetiendo desquiciada. El desconcierto empezó a cundir en los rostros de los humanos. Para mí, en cambio, su vigor era lo más previsible del mundo. Es decir, con esa brutal Resistencia al Calor, ¿qué otra cosa esperaban? "¡Parece que esta criatura posee una alta resistencia al calor!" "¡¿Pero no es un híbrido entre araña y topo?! ¡No tiene sentido que siga ilesa ardiendo de esa manera...!" Llegaron hasta mí sus gritos consternados. 'Mmm, como sospechaba, no pueden ver la ventana de estado del rival'. Parecía que mi condición de reencarnado no se limitaba a una simple función de traducción e interpretación. A fin de cuentas, la ventana de estado de la quimera que se desplegaba ante mis ojos lucía de esta manera: ────────────── \[Quimera Pafnacha - Nv. 20+++\] \[Rasgos\] \[Quimera\], \[Bestia Subterránea\], \[Linaje Draconiano\], \[Muda\] \[Habilidades\] \[Muda: Emergencia - Nv. 2\] \[Caparazón - Nv. 10\], \[Excavar Túneles - Nv. 9\], \[Resistencia al Calor - Nv. 6\], \[Autocuración - Nv. 3\], \[Detección de Maná - Nv. 4\], \[Olfato - Nv. 7\], \[Frenesí - Nv. 20\], \[Cortar - Nv. 10\], \[Réplica - Nv. 3\], \[Dos Corazones - Nv. 1\] ※ Evolución disponible \[Caparazón - Nv. 10\], \[Frenesí - Nv. 20\], \[Cortar - Nv. 10\] ────────────── 【Estado】 \[Muda Posible\], \[Quemadura\], \[Frenesí\] ────────────── Definitivamente, no es una criatura ordinaria. Lo que más llama la atención es que, a pesar de haber alcanzado el límite en el nivel 20, en su estado no figura 'Evolución Posible'. Por lo visto, Pafnacha no ha cumplido con los requisitos para evolucionar. Si Pellerian supiera de esto, seguro se entristecería. En su lugar, ha aparecido el estado de 'Frenesí'. En su lista de habilidades, un 'Frenesí' de nivel 20 ya hacía gala de una presencia imponente. Fue justo en ese instante cuando los movimientos de la quimera se aceleraron. Sus patas en llamas se agitaron con ferocidad. Era un ataque deslumbrante, como si hiciera girar antorchas de fuego en una danza llameante. ¡Kagagak! El caballero alzó la alabarda y salvó a tiempo al soldado que estaba a punto de morir. Sin embargo, el precio fue salir despedido hacia atrás por el violento choque. "¡Pero qué fuerza...!" Parecía haber creído que, con solo prenderle fuego, el monstruo se retorcería y consumiría en cuestión de segundos. Bueno, por mucha Resistencia al Calor que posea, es imposible que quede indemne ardiendo de esa manera. Una habilidad como Frenesí no puede mantenerse de forma indefinida, así que no tardará en morir. A menos que... ────────────── \[Muda: Emergencia Nv. 2\] ────────────── Esa habilidad me llama la atención. Ya tiene \[Muda\] entre sus rasgos, pero también posee algo relacionado en sus habilidades. Si esa habilidad está al mismo nivel descomunal que mi 'Cuerno Prestado', entonces el desenlace... "¡Muereeee!" El caballero parecía decidido a zanjar el combate aquí y ahora. Exprime hasta la última gota de maná que le queda para avivar su aura. El aura que envolvía la alabarda creció de golpe y descargó un golpe demoledor contra el cuerpo de la quimera. ¡Kwajak! El caparazón se hizo añicos y el filo se incrustó de lleno en el torso. Saltaron chispas al instante y la sangre brotó a borbotones. Al chamuscarse contra el fuego, esa sangre despidió un denso y acre humo negro. Un impacto certero e indiscutible. Los rostros de Zain y de los soldados se iluminaron de esperanza. Sin embargo, era demasiado pronto para cantar victoria. 'Muda: Emergencia' se ejecutó a una velocidad vertiginosa. Ante mis propios ojos, vi cómo el estado de ese bastardo mutaba en un parpadeo. ────────────── 【Estado】 \[Frenesí\], \[Quemadura\], \[Muda de Emergencia\], \[Recuperación\], \[Evolución de Habilidades\] ────────────── ¿Eh? La muda es, por definición, un proceso largo. Requiere preparativos previos y llevarla a cabo toma bastante tiempo. Por supuesto, durante todo ese lapso uno queda completamente indefenso. Pero la muda de Pafnacha era harina de otro costal. Fue tal como si hubiera usado una técnica de réplica. La cáscara en llamas permaneció inmóvil en el lugar. Y el engendro, empapado en fluidos viscosos, emergió escapando de su propio caparazón. "No..." Esas fueron las últimas palabras del soldado llamado Hanson. Las patas de la quimera se estiraron de súbito. A diferencia de cuando estaban acorazadas por el duro caparazón, ahora sus patas eran tan flexibles y ondulantes como tentáculos. ¡Pueok! Una de ellas rozó el costado del caballero y ensartó el pecho del soldado que estaba detrás. La quimera dio un salto elástico. Aún conservaba heridas en el cuerpo, pero las llamas que tanto la atormentaban se habían extinguido junto con la piel vieja. Al irrumpir en medio de los soldados, Pafnacha comenzó a azotar sus extremidades en todas direcciones. Como un bersérker desatado. ────────────── 【Quimera Pafnacha - Nv. 20】 【Habilidades】 ... \[Bersérker Nv. 1\], \[Corte Nv. 1\], \[Armadura de Hierro Nv. 1 (Inactiva)\] ────────────── 'Frenesí' se había transformado en 'Bersérker', 'Cortar' en 'Corte', y 'Caparazón' en 'Armadura de Hierro'. ¡Había logrado la evolución de sus habilidades en pleno combate a través de la muda! Ciertamente, 'Muda de Emergencia' era una habilidad tan rota y tramposa como mi 'Cuerno Prestado'. El caballero y el capitán de la guardia aún ignoraban lo poderosa que se había vuelto la quimera. El efecto del Pergamino de Discernimiento ya había expirado por completo. "¡Aaaaargh!" El caballero descargó tajos con la alabarda como un poseso. Su ímpetu era abrumador. Sin embargo, la quimera era astuta. Comenzó aniquilando a los soldados, los blancos más vulnerables. Quizá porque acababa de mudar, la alabarda le infligía heridas con mayor facilidad. ¡Zas! No obstante, 'Corte', la nueva habilidad de la criatura, rebanó en pedazos los cuerpos de los soldados. En el instante en que el caballero, con los ojos inyectados en sangre y sin importarle su propia vida, se disponía a abalanzarse contra la bestia... El capitán de la guardia lo empujó. "Huye..." Fui testigo de toda la escena. El capitán de la guardia apartó al caballero de un empujón para salvarle la vida. ¡Puk! A cambio, la extremidad de la quimera le perforó el pecho de parte a parte, asomando por su espalda. La sangre brotó de su boca como un surtidor. "¡Kof!" "N-no..." El caballero no pudo aprovechar la oportunidad que el capitán de la guardia le había comprado con su vida. El tentáculo de la quimera lo golpeó de lleno en el pecho. ¡Pum! Gracias a la armadura de placas completa que llevaba puesta, en lugar de ser partido en dos, salió despedido por el impacto. Rodó varias veces por el suelo y no volvió a moverse. ¿Habrá muerto? Nah, no me importa. '¡Capitán de la guardia...!' Sentí una profunda conmoción ante la nobleza del capitán de la guardia. Parecía un hombre despiadado, sin sangre ni lágrimas. Y, sin embargo, sacrificó su propia vida para salvar al caballero. La quimera, malherida, engulló a toda prisa los cadáveres de un par de soldados caídos y comenzó a excavar la tierra. ¡Papapak! Lo hacía a una velocidad aterradora. Se ve que para ella tampoco había sido una contienda fácil, pues emprendió la retirada a toda prisa. En el claro solo quedaron el hedor a sangre y un silencio sepulcral. El único con los ojos abiertos era yo. Rompí la quietud con sigilo. "Ssshh." Me deslicé tronco abajo. Vaya, vaya. Pelearon bastante bien, la verdad. Su tenacidad fue tan admirable que merecía una ovación. El problema fue que su oponente estaba en el nivel máximo y se había guardado un as bajo la manga. De no ser por esa 'Muda de Emergencia' y la consiguiente evolución de habilidades, ellos habrían salido victoriosos. Bueno, gracias a su sacrificio, obtuve una pista fundamental para cazar a la quimera. Sss, sss. Saqué la lengua bífida con descaro. Me detuve justo delante del capitán de la guardia. Así es. El capitán fue un gran hombre. Aunque mi corazón sea el de una serpiente, presenciar su gallardía hizo hervir mi sangre fría. Lástima que su hazaña quede en el olvido. Aquel valor para recibir la estocada mortal en lugar de su camarada... no le faltarían méritos para ser condecorado con una medalla de honor. Pero yo lo presencié. Yo recordaré tu sacrificio. Descansa en paz, capitán de la guardia. Que encuentres la serenidad en el más allá. Por alguna razón, sentía el pecho arder de emoción. Con el pecho atravesado, el capitán de la guardia yacía inerte con los ojos abiertos. Mmm... ¿debería cerrarle los párpados al menos? Mientras lo meditaba, alcé con cuidado la punta de mi cola. Fue en ese preciso instante. Las pupilas del capitán de la guardia se movieron de golpe y se clavaron en mí. "A-agh... u-una... s-serpiente... ¡kof!" Menudo hombre de indomable espíritu combativo. El capitán debió de reaccionar por puro reflejo. Empuñó la daga que tenía en la mano e intentó degollarme. Y yo, lógicamente, también respondí por instinto. No soy tan estúpido como para dejarme cortar por el tajo moribundo de un soldado agonizante. ¡Tak! Esquivé el filo en un parpadeo y, en represalia, le clavé los colmillos en la muñeca. ... ¿Eh? "¡Kof, agh...!" Los ojos del capitán de la guardia se voltearon por completo, dejando solo el blanco a la vista. Eh... oye... ¡Oye, oye, oye! ¡No, yo no fui! \[Has derrotado al Capitán de la Guardia Nv. 24.\] \[Has conseguido el logro: 'Asesino del Capitán de la Guardia'.\] ¡Aaaaargh! ¡Diosa mía! \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 20 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.