Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"No es eso".
Murmuró el Capitán de la Guardia.
Zain frunció el ceño.
Era más que evidente lo que cruzaba por su mente: 'Vaya tipo más insulso'.
"Me refiero al cadáver de ese monstruo".
"Sí, parece un Ciervo de Lengua Bífida".
"En efecto. La lengua se divide en dos".
El Capitán de la Guardia era un hombre curtido en los rigores del feudo de Grayrim, y Zain era un caballero escolta del legendario héroe Gunther.
Ambos poseían amplios conocimientos sobre monstruos.
Hasta el punto de que pudieron identificarlo de inmediato a pesar de estar observándolo desde lo alto de aquel empinado acantilado.
"Parece que le destrozaron el cuello de un mordisco, pero más allá de eso, curiosamente el cadáver está intacto".
"¿Por qué se tomaría la molestia de cazarlo para luego no devorarlo?".
"A menudo hay criaturas que atacan con ferocidad por el mero hecho de que invadan su territorio. Aunque no cacen para alimentarse".
"Mmm... ¿será muy peligroso?".
El tono con el que preguntó Zain sonó un tanto forzado.
Daba la impresión de estar cuidándose de no parecer asustado, siendo él un caballero.
El Capitán de la Guardia no pasó por alto ese detalle.
"Bueno, no creo que haya nada de qué preocuparse. Descenderé yo primero. El señor caballero bien puede bajar al final".
"......No, descenderé yo primero".
Sentenció Zain.
La consideración del Capitán de la Guardia había herido el orgullo del joven caballero.
Aunque a los caballeros se les considerara casi nobles, Zain ni siquiera poseía un feudo; no era más que uno de tantos caballeros escoltas.
Por su parte, el Capitán de la Guardia era el segundo al mando de Grayrim y gozaba de la absoluta confianza del señor feudal.
Dado lo ambiguo de la jerarquía entre ambos, existía cierta pugna soterrada.
"En ese caso, se lo agradecería. Me quedaré cubriendo la retaguardia".
"De acuerdo".
"Por si acaso surge algún peligro, será mejor descender de dos en dos. Hanson, baja tú con el señor caballero".
El soldado de fornidos antebrazos acató la orden.
Zain y el soldado aferraron las cuerdas y comenzaron a descender por el acantilado.
Era una pendiente escarpada, prácticamente vertical.
Debían descender apoyando los pies con extrema cautela.
Los salientes de roca sobre los que pisaban se desmoronaban y caían al vacío con un repiqueteo seco.
Por dentro, a Zain se le helaba la sangre, pero se esforzaba al máximo por no transparentar ni un ápice de temor.
Su velocidad de descenso era notablemente superior a la del soldado.
Un mero descenso por un risco no era nada del otro mundo si recordaba el riguroso adiestramiento al que se había sometido; no había nada que temer.
De pronto, Zain redujo el ritmo de su descenso.
\*Trrr, trrr...\*
El rumor de una vibración resonó desde alguna parte.
Al principio creyó que se trataba de una ilusión suya.
El soldado que bajaba a su lado no parecía haberse percatado de nada.
\*Trrr, trrr, trrr...\*
No cabía duda.
El temblor se volvía cada vez más nítido.
Guiado por el instinto, Zain clavó la mirada en el suelo de donde provenían las sacudidas.
Allí descansaba el cadáver del monstruo que habían creído asesinado y abandonado como una advertencia territorial.
Hacia ese mismo punto, algo se aproximaba a toda velocidad.
"¡Alto!".
Desde luego, el grito no iba dirigido a la criatura que se acercaba.
Hanson, el soldado que descendía junto a él, se le quedó mirando con ojos vacíos y expresión desconcertada, como preguntándose a qué venía semejante arrebato.
A Zain le entraron ganas de estamparle un puño en pleno rostro, pero logró contenerse.
En su lugar, alzó un dedo y señaló hacia abajo.
Los ojos del soldado se abrieron desmesuradamente como platos.
La tierra en torno al cadáver del ciervo se abultó súbitamente hacia arriba, y...
¡Kooom!
Múltiples extremidades brotaron disparadas de la tierra.
Lo que emergió fue un 'monstruo'.
Aquella aberración engulló al ciervo por completo de un bocado y se marchó al instante.
Toda la escena apenas debió de tomar un minuto escaso.
Durante ese tiempo, ni Zain ni ninguno de los hombres articularon una sola palabra.
De entre todos los que permanecían petrificados por la impresión, el primero en reaccionar fue el valeroso caballero.
"Bajemos".
"¿Allí abajo, dice?".
"¿O acaso prefieres quedarte colgado aquí para siempre?".
Zain lo fulminó con una mirada feroz.
El fornido soldado no pudo más que poner una cara que parecía implorar: '¿Acaso no podemos volver a subir?'.
Al levantar la vista hacia la cima del despeñadero, vio que el Capitán de la Guardia también les hacía señales manuales instándolos a descender.
Zain y Hanson pisaron el suelo donde solo quedaban manchas de sangre.
Acto seguido, los soldados apostados en lo alto bajaron tras ellos y se reunieron en la superficie.
El Capitán de la Guardia se aproximó al costado de Zain, quien examinaba con detenimiento las huellas dejadas en el terreno.
"¿Consigue reconocerlo?".
Zain sacudió la cabeza.
"¿Qué opina usted, capitán? Es un monstruo que jamás en mi vida había visto".
"Es evidente que no conozco a todas las criaturas del Gran Bosque, pero... sí, para mí también es la primera vez que veo algo semejante".
"Estamos en las mismas, entonces".
"Que no tengamos la más remota idea de qué se trata es precisamente lo que me inquieta".
"A mí también es lo que más me preocupa".
Los soldados intercambiaron miradas de soslayo ante el intercambio.
Si no lo sabían, simplemente no lo sabían; ¿qué necesidad había de alarmarse tanto?
Daba la impresión de que ambos mantenían una conversación cuyo significado solo ellos dos alcanzaban a comprender.
"Recuerdo que el número de patas era ocho".
"Yo también lo confirmé".
"¿Será una araña?".
"En el pasado tuve la oportunidad de viajar al mar. A juzgar por el caparazón acorazado que lo recubría, bien podría asemejarse más a un cangrejo. Como un Cangrejo de Lodo Rojo".
"Habiendo vivido toda mi vida junto al Gran Bosque, no sabría decirle. Después de todo, este es un ecosistema boscoso".
"......Tiene razón. Parece más probable que sea una araña antes que un cangrejo".
"Existe un monstruo llamado Tarántula Gris".
"¿Acaso esa bestia excava túneles bajo tierra?".
"No, no lo hace. Los monstruos de tipo topo pertenecen a otra clase, como los topos espinosos o los Topos Sangrientos".
Ambos comenzaron a enumerar criaturas que guardaran alguna afinidad con el engendro de hacía unos instantes.
Sus miradas se cruzaron en el aire, y...
"......Podría tratarse de una quimera".
"Pienso exactamente lo mismo".
A Zain se le abrieron los ojos de par en par.
Muy pocas personas eran capaces de reconocer a una quimera.
En el caso de Zain, su discernimiento se había ampliado gracias a haber escoltado a Gunther por doquier.
Incluso había presenciado en un par de ocasiones a esas aberraciones espantosas.
Sin embargo, por muy curtido que estuviera el Capitán de la Guardia en estas tierras fronterizas, ¿no se estaba mostrando demasiado imperturbable?
"¿Sabe lo que es una quimera?".
"Hasta cierto punto".
"Las criaturas de linaje quimérico como el Cocatrix y una auténtica quimera son conceptos enteramente distintos".
El Capitán de la Guardia miró a Zain de soslayo.
"Sí, lo sé perfectamente. Es un monstruo concebido mediante medios artificiales, el fruto de un pecado capital que amerita el castigo divino".
Daba la impresión de que verdaderamente conocía el asunto a fondo.
"Tendremos que rastrear a esta quimera".
"......¿Cómo? Esa no es la misión que se nos ha encomendado".
Zain lo miró atónito.
Dar caza a una quimera era una obligación propia de un caballero, no una responsabilidad que le correspondiera al Capitán de la Guardia.
Por añadidura, ¿no habían recibido la encomienda directa del señor feudal de averiguar la identidad de la columna de luz?
El orden de prioridades era totalmente opuesto.
"Considero que ocuparnos de esto primero es lo correcto".
"Dar con el punto de donde brotó la luz debería ser la prioridad indiscutible".
"Cazar a la quimera también reviste una importancia primordial".
La irritación terminó por colmar la paciencia de Zain.
Había detalles que le rechinaban desde el mismísimo principio.
"Capitán de la Guardia. ¿Me está tomando por imbécil?".
"......".
"Está ocultando algo. Hable de una vez".
El ambiente se tornó gélido en un instante.
Los soldados tragaron saliva sonoramente ante la tensión.
\* \* \*
\*Glup.\*
Tragué saliva.
'Cómo me gustaría tener un tazón de palomitas de maíz'.
'Definitivamente, no hay nada en este mundo más divertido que contemplar una buena pelea ajena'.
Oculto entre el follaje de un árbol, contemplaba con deleite el espectáculo de aquellos sujetos que habían irrumpido de la nada.
Jamás sospecharían que una serpiente cualquiera estaba pegada a una rama, vigilándolos con suma atención.
"No es que lo esté ocultando precisamente."
El Capitán de la Guardia, mi archienemigo.
El destructor de mi familia y de mi hogar.
Con semblante adusto, le hacía frente al caballero.
"Ya resulta extraño que sepas tanto sobre quimeras. ¿Acaso ese pilar de luz tiene alguna relación con ellas?"
"Así es."
'¡Bien hecho, Capitán de la Guardia! No te achiques ante ese mocoso imberbe.'
A pesar de ser a todas luces mi archienemigo, por alguna razón terminaba apoyándolo.
'¿Será porque me gusta su espeso bigote? Mmm, sí.'
"Como no hay nada que ocultar, se lo diré. En el Gran Bosque se han descubierto quimeras de tanto en tanto."
"¿De tanto en tanto?"
"Digamos que una vez cada varias décadas."
"¿Acaso hay algún mago negro con vida?"
"No. Se trata de ruinas. De mazmorras. Porque las mazmorras de Pellerian se encuentran dispersas por todo el Gran Bosque."
Pellerian.
Tras murmurar aquel nombre un par de veces, el caballero exclamó estupefacto:
"¡¿Se refiere al Desafiante del Cielo?! ¡¿La mazmorra de ese demente mago hada, el Desafiante del Cielo?!"
'Vaya.'
Se me puso la piel de gallina en todo el cuerpo... o mejor dicho, se me erizaron las escamas.
'¿El Desafiante del Cielo? ¿Acaso está loco?'
Ese viejo elfo racista poseía un alias descomunal.
'¿Un mago que desafía a los cielos? Hasta se me encoge la cola de la vergüenza ajena.'
Al parecer había construido esa mazmorra hacía más de trescientos años, pero aún conservaba su fama.
'¿Seguirá con vida? Aunque pertenezca a la raza de las hadas, se veía al borde del colapso de pura vejez.'
"Había oído que el Desafiante del Cielo ya estaba muerto..."
"Es una mazmorra que construyó en el pasado. De vez en cuando, solían brotar columnas de luz de esas instalaciones, y existen registros periódicos del avistamiento de quimeras."
"Mi señor feudal jamás me mencionó semejante asunto."
"Porque no traería nada bueno si el rumor se propagara."
"...Bueno, es comprensible. Si se esparciera el rumor de que aún perdura el legado del Desafiante del Cielo..."
"Le agradecería que guardara silencio sobre esto, Sir Zain."
El caballero asintió con la cabeza.
Por lo visto, aquella mazmorra era algo realmente trascendental.
'Aunque a mis ojos solo pareciera un viejo decrépito y chiflado.'
Acordaron rastrear a la quimera.
Primero evaluarían al adversario para discernir si estaba a su alcance someterlo.
"¿Lleva consigo por casualidad un pergamino de discernimiento?"
"Sí, siempre llevo uno encima."
"Menos mal. Primero debemos localizar a la bestia."
'¿Un pergamino de discernimiento? ¿Qué se supone que discierne?'
Por encima de todo, sentía curiosidad por saber cómo demonios pensaban rastrear a la quimera.
El proceso mediante el cual el Capitán de la Guardia y el caballero dedujeron la verdadera identidad de la bestia me dejó boquiabierto.
Con solo un vistazo, identificaron casi con exactitud sus componentes: la Tarántula Gris y el Topo Sangriento.
Observarlos resultaba de lo más instructivo.
"Caven la tierra."
Los soldados sacaron de inmediato palas de trinchera y comenzaron a excavar.
'¿Acaso no les da miedo que aparezca la quimera?'
Mientras tanto, el Capitán de la Guardia pegaba la oreja al suelo.
Los soldados continuaron cavando hacia abajo.
La verdad es que yo ya lo había intentado antes: removí con magia de tierra el lugar donde había surgido la quimera, pero no hallé rastro alguno.
Como era de esperar, por más que cavaban, no salía nada.
Los soldados intercambiaron miradas de desconcierto.
"Sigan cavando más hondo."
Con gesto severo, el Capitán de la Guardia ordenó profundizar la excavación.
Poco después, uno de los soldados fue engullido de golpe hacia el interior del suelo.
"¡Aaargh!"
"¡¿Q-qué fue eso?! ¡¿Estás bien?!"
"Ah, sí... estoy bien. Me encuentro bien. ¡Uf, qué peste...!"
El soldado caído en el foso parecía ileso.
El Capitán de la Guardia encendió una antorcha y descendió.
"Tal como sospechaba, había un túnel bastante más abajo."
"¿Lo había previsto?"
"Sí. Es imposible que una bestia tan gigantesca se desplace excavando en tiempo real. Al salir a la superficie bloqueaba su ruta de escape con tierra, pero en el interior ya tenía galerías excavadas de antemano."
'¡Conque era eso!'
El Capitán de la Guardia parecía conocer al dedillo la ecología de los monstruos.
"Mmm, hay una especie de telas de araña tendidas. Me temo que detecta las vibraciones mediante esto."
'Y seguramente también pueda oler la sangre. Solo cuando brota sangre es cuando esa quimera acude.'
Estuve a punto de susurrarle el consejo.
Con la ayuda de los soldados, el Capitán de la Guardia trepó de vuelta fuera del túnel.
Se sacudió las telarañas pegadas al cuerpo y sentenció:
"Someter al engendro será más sencillo de lo que creía."
'¿Qué dijiste, infeliz...? Qué rabia me da.'
Decirlo con semejante ligereza... daba la impresión de que subestimaba demasiado a la quimera.
"Parece que podremos lidiar con ella nosotros solos."
"Tracemos un plan, entonces."
Agucé el oído todo lo posible para escuchar a hurtadillas su estrategia.
Y no pude evitar quedarme asombrado.
'Malditos desgraciados, qué crueles son.'
El auténtico horror humano... Más perversos que cualquier serpiente, eso eran los seres humanos.
De un rápido movimiento, atrapé entre mis fauces a un escarabajo que trepaba por la rama.
\*Cruc, cruc.\*
'Mejor como esto en lugar de palomitas mientras miro el espectáculo. Incluso si logran abatir a la quimera, el que sacará provecho en río revuelto seré yo.'
\* \* \*
Los humanos me brindaron un espectáculo digno de admirar.
Realizaron preparativos meticulosos para cazar a la quimera.
Concluida la preparación, un soldado de brazos fornidos llamado Hanson se quedó solo en el lugar.
Entretanto, el resto de los soldados tomó una prudente distancia y, de pronto, comenzó a entonar un cántico:
"¡Un tiempo de pausa, dos tiempos de pausa, el tercer tiempo también en pausa, y uno, dos, tres!"
Bueno, en honor a la verdad no cantaban exactamente esa letra, pero era una tonada de ese calibre.
Porque Hanson, el soldado, se había puesto a bailar.
Al compás de las palmadas de sus compañeros, golpeaba el suelo con los pies y daba brincos una y otra vez.
"¡Vaya, no cabe duda de que eres el mejor bailarín de Grayrim!"
El Capitán de la Guardia demostró ser, en verdad, un tipo aterrador.
Porque soltaba semejante disparate sin mover un solo músculo facial.
A su lado, el caballero Zain permanecía de pie con el pergamino en la mano.
Su cometido era hacer caer a la quimera en una trampa en cuanto emergiera, rasgar el pergamino en ese instante para determinar su poder y decidir si procedían con la purga o si huían por patas.
El tal soldado Hanson bailaba con tanto empeño que ya resoplaba exhausto.
Y, ciertamente, sus esfuerzos dieron frutos.
\*¡Drrrr-drrrr-drrrr!\*
Comenzó a resonar una vibración profunda.
Hanson se sobresaltó y detuvo el baile en seco.
"¡Sigue bailando!"
'Ese Capitán de la Guardia está loco de remate.'
Los movimientos de baile de Hanson se volvieron torpes y lentos.
Parecía idéntico a cuando en un campamento escolar arrastran al escenario al muchacho más tímido del salón y lo obligan a bailar a la fuerza.
Ja, ja, ja.
Me vinieron a la mente recuerdos dolorosos.
'Casi subo de nivel la resistencia a ataques psíquicos.'
\*¡Drrrrrrrrr!\*
La vibración se intensificó con violencia.
Solo entonces el Capitán de la Guardia puso fin a la tortura.
"¡Ícenlo ahora!"
Al instante, el cuerpo de Hanson salió elevado por los aires.
No porque fuera un hombre volador.
Habían atado una cuerda a su cintura pasándola por un saliente de roca en el acantilado, y el resto de los soldados tiró de ella al unísono con todas sus fuerzas.
En cualquier caso, Hanson logró ponerse a buen recaudo lejos del suelo.
Y justo donde había estado bailando, la tierra se abombó hacia arriba.
¡Bum!
Ocho patas acorazadas desgarraron el aire vacío.
\*¡Rrrrip!\*
Zain rasgó el pergamino.
'¿Discernimiento, dijeron?'
Lejos de lo modesto de su nombre, ocurrió algo que jamás habría podido imaginar.
'¿Quién es el culpable...?~'
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 20
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.