Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"-Señor Pellerian, transmita su orden."
Ajá, claro que sí; en este preciso instante yo soy el ilustre Pellerian.
Me dispuse a interpelar al espíritu mágico de la instalación con toda clase de interrogantes.
"¡Sss, sss!" '(¿Cuáles son mis condiciones de evolución?)'
"¡Sss, shhh, sss!" '(¿Por qué demonios no me respondes?)'
Sin embargo, por más empeño y vehemencia que ponía en mis siseos, aquel constructo espiritual no se dignaba a articular una sola palabra de réplica.
¿Acaso este espíritu también era un racista consumado?
"¡Ssssssaaaaaark!"
Le solté un bufido amenazante de pura frustración, pero continuó ignorándome con olímpica frialdad.
Vaya pérdida de tiempo.
Invadido por la irritación, le propiné un fuerte golpe en la nuca.
Bueno, en realidad lo que hice fue golpear la consola metálica que tenía enfrente con la cola.
¡Clack!
¡Válgame el cielo!
De las entrañas del mecanismo brotó un dispositivo con un chasquido seco.
Se trataba de una diminuta aguja metálica de brillo pulido.
"-Por favor, proceda a la extracción de sangre de la bestia mágica."
¿Ah, de verdad?
¿Con esa aguja de aspecto tan sospechoso?
Dudé durante unos segundos.
'¿No me dará tétanos o alguna infección extraña?'
Aun así, a simple vista la punta metálica no parecía oxidada en lo más mínimo.
Qué va, difícilmente una bestia mágica perdería la vida por un simple pinchazo.
Acerqué con cautela el extremo de la cola.
¡Plaf!
El extremo de la aguja metálica era extraordinariamente punzante; atravesó mis escamas con una facilidad pasmosa.
Y acto seguido, percibí una succión continua que me extraía una muestra de sangre.
"-Iniciando análisis preliminar."
"-Por favor, coloque a la bestia mágica sobre la placa de cristal. Para garantizar un escaneo de máxima precisión, se recomienda sacrificarla o sedarla previamente."
Pero qué espíritu tan sanguinario y desprovisto de toda empatía.
Como era obvio que no pensaba suicidarme para facilitarle el trabajo, me subí a la losa de cristal y me recosté cuan largo era, formando una perfecta línea recta.
¡Uuuuun!
La iluminación de la sala se intensificó de golpe.
Sentí una corriente cálida de maná fluyendo a través de la superficie cristalina que sostenía mi vientre.
"-Iniciando proceso de escaneo."
"-Sujeto catalogado provisionalmente como: bestia mágica de tipo serpiente venenosa, linaje cornudo."
Ah, esta sensación me resultaba sumamente familiar.
Era idéntica a subirse a una camilla de rayos X en un hospital.
En una ocasión de mi vida anterior viví algo parecido.
Durante mis años de secundaria, mis compañeros siempre me obligaban a ocupar la posición de guardameta en los partidos de fútbol.
A mí, por supuesto, el fútbol me importaba un soberano comino.
Ignoraba la razón de su insistencia, pero por algún motivo siempre terminaba bajo los tres palos.
¿Acaso la portería no constituía una demarcación crucial? ¿Por qué demonios me la encomendaban a mí?
Carente de todo interés por el balón y desprovisto de cualquier cualidad atlética, me pasaba las clases de educación física mirando a las musarañas.
Hasta que, en una jugada desafortunada, recibí de lleno en el pecho un cañonazo descomunal disparado por el bravucón del curso contiguo.
El cielo se tiñó de amarillo y el aire se me escapó de los pulmones.
Cuando recobré el sentido, me hallaba tendido boca arriba contemplando las nubes.
El profesor de gimnasia, que de ordinario poseía un temperamento insufrible, se asustó tanto que me trasladó de urgencia al hospital.
A decir verdad, para cuando arribamos a la sala de emergencias ya me sentía bastante recuperado, pero decidí fingir que el dolor era insoportable para librarme de volver a clases.
En aquel entonces también montaron un gran revuelo para tomarme radiografías de tórax y comprobar si tenía fracturas costales.
Qué recuerdos tan pintorescos de mi vida humana.
"-Análisis concluido satisfactoriamente. Imprimiendo reporte de resultados."
Descendí de la losa de cristal.
No pude evitar maravillarme ante la sofisticación de esta tecnología mágica ancestral.
Si este complejo había sido erigido hacía trescientos años, estos aparatos operaban prácticamente con la misma eficacia de los artefactos del siglo XXI.
Incluso en este momento, la máquina se encontraba expulsando una hoja de papel como si fuera una impresora moderna de inyección de tinta.
"-¿Desea registrar los resultados del análisis y transmitirlos a la red receptora?"
¿Eh? ¿Transmitirlos a dónde?
Recordé de pronto que Pellerian había mencionado algo sobre enviar los registros de su quimera a través de los canales arcanos del Árbol del Mundo.
¡Ni de broma!
¿Por qué diablos tendría que divulgar mis datos biológicos privados a un destinatario desconocido? ¡Me niego rotundamente!
"-Preparando protocolo de transmisión automática."
¡Maldita sea!
En la cúspide de la máquina, una varilla metálica que fungía como antena comenzó a cargarse de una luminiscencia azulada.
Este era el gran problema de no poder comunicarme con palabras humanas.
Sin vacilar un milisegundo, ejecuté un salto acrobático y le clavé los colmillos a la varilla transmisora.
¡Cruj!
La antena metálica se partió en dos con un sonido seco.
"-Error en el sistema. Transmisión cancelada por falla estructural."
Uff, menos mal.
Por fortuna logré evitar que mis valiosos datos personales se filtraran al exterior.
Entretanto, la hoja con el informe se había impreso en su totalidad.
Me acerqué al pliego que yacía sobre las baldosas y comencé a descifrar los caracteres mágicos inscritos en la superficie.
Allí figuraban, con asombrosa claridad, las condiciones requeridas para consumar mis siguientes metamorfosis.
Pero qué disparate era este.
No había una sola alternativa; ¡había una lista interminable!
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【Bestia mágica de tipo serpiente venenosa, linaje cornudo.】
\- Incapaz de certificar con precisión la casta biológica exacta del espécimen.
\- Existe una probabilidad manifiesta de que el sujeto analizado no pertenezca a la familia de los ofidios venenosos.
\- Otras familias probables estimadas por el sistema:
【Bestia aviar】, 【Roedor】, 【Quelonio/Tortuga】, 【Saurio/Lagarto】, 【Lagomorfo/Conejo】, 【Félido/Jaguar】, 【Miriápodo/Ciempiés】, 【Arácnido/Araña】, 【Quiróptero/Murciélago】, 【Humano】, 【Hada/Elfo】...
──────────────
¿Pero qué clase de broma de mal gusto era esta?
¿Qué pretendía decir este informe?
Si una criatura dotada de escamas relucientes y colmillos cargados de ponzoña no era una serpiente, ¿qué se suponía que era?
Y por si fuera poco, ubicar a las tortugas, a los ciempiés, a los seres humanos y a los elfos dentro del mismo espectro biológico resultaba sencillamente demencial.
No lograba comprender cómo el artefacto había arrojado semejante veredicto.
... ¿Acaso se debía a mi atributo de Potencial?
Mis veinte puntos en Potencial me habían otorgado el rasgo exclusivo \[Perseverancia\]. Aquella facultad estipulaba que mi crecimiento no se hallaba sujeto a restricciones biológicas de ningún tipo.
Quizás esa maleabilidad genética absoluta había desconcertado por completo a los sensores de la máquina.
Las líneas anexadas a continuación reforzaron notablemente mi deducción.
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\- El abanico evolutivo del sujeto manifiesta una diversificación estadísticamente anómala.
\- Bajo la premisa teórica de catalogarlo como serpiente venenosa, se desglosan las siguientes rutas de evolución especial:
1\. Establecer el hábitat principal en una ciénaga pantanosa.
2\. Establecer el hábitat principal en una cuenca de agua dulce.
3\. Establecer el hábitat principal en un entorno marino oceánico.
4\. Establecer el hábitat principal en un desierto árido.
5\. Establecer el hábitat principal en un ecosistema cavernoso.
...
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La diversidad era sencillamente abrumadora.
Las condiciones para detonar una evolución especial no se limitaban a un único patrón predeterminado.
Aunque ignoraba qué clase de engendros surgirían de cada uno de esos métodos, parecía evidente que una de las vías principales consistía en adaptar el organismo a un ecosistema específico.
Podía deducirlo a grandes rasgos.
Si me establecía en el mar me convertiría en una serpiente marina, y si me radicaba en el desierto mutaría en una serpiente de cascabel de las arenas.
Sin embargo, limitarse a tales variantes sonaba un poco insípido.
Por fortuna, el listado proseguía hacia abajo con alternativas mucho más exóticas y descabelladas.
──────────────
...
7\. Establecer el hábitat principal en un cráter volcánico activo.
8\. Ingerir cantidades masivas de ponzoña de letalidad extrema.
9\. Sostener el vuelo aéreo durante decenas de horas consecutivas.
10\. Exponer el cuerpo a las llamas de manera ininterrumpida durante decenas de horas.
11\. Permanecer en hibernación criogénica durante más de diez años.
...
──────────────
¿Acaso este aparato pretendía enviarme a la tumba?
Ciertamente, habitar en un volcán me transformaría en una sierpe de fuego, y atiborrarme de venenos me convertiría en un ofidio hiperponzoñoso.
Incluso figuraba el requisito de volar sin descanso.
¡Eso significaba que convertirse en una serpiente alada constituía una rama evolutiva plenamente oficial!
No obstante, intentar cumplir con cualquiera de esas hazañas implicaba una probabilidad altísima de fenecer en el intento.
A medida que mis ojos descendían por la hoja, las condiciones adquirían un cariz cada vez más místico e imponente.
Daba la impresión de que las opciones del tramo inferior representaban mutaciones verdaderamente legendarias y trascendentales.
Era como en los videojuegos: una criatura como Eevee podía ramificarse en múltiples formas elementales, pero siempre existían evoluciones secretas cuya dificultad de obtención era colosal y su poder, devastador.
──────────────
...
27\. Ingerir un núcleo mágico de Rango 10 o superior.
28\. Ingerir sangre pura perteneciente al linaje de los dragones.
29\. Celebrar un pacto vinculante con una entidad demoníaca.
30\. Ingerir sangre de la raza de los celestiales.
31\. Recibir la bendición directa de una divinidad superior.
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Santo cielo.
El corazón me dio un vuelco en el pecho.
¿Acaso cabía la posibilidad de convertirme en una serpiente dragón, una serpiente demonio o una serpiente sagrada divina?
Había varias opciones que demandaban alimentarse con la sangre de criaturas supremas.
Un momento... recordando las palabras de Pellerian respecto a su experimento quimérico...
¿Acaso no había mencionado que confeccionó a su criatura utilizando la sangre de un subdragón azul?
Si aquella bestia aún continuaba con vida en algún rincón de la cuenca, valdría la pena al menos divisarla desde una distancia prudencial.
Al fin y al cabo, debía de hallarse confinada dentro de esta misma depresión geográfica, ¿no es así?
Aunque a juzgar por su linaje debía de poseer una fuerza descomunal y no tenía el menor deseo de buscarme problemas innecesarios.
En fin, daba la impresión de que mis asuntos pendientes en esta mazmorra subterránea habían concluido por completo.
Por pura precaución y celo profesional, enrollé la hoja de los resultados del análisis y me la tragué entera de dos bocados.
La protección de los datos personales era una prioridad incuestionable.
Bien, espíritu mágico.
Ha llegado el momento de que te autodestruyas.
"-..."
Como era previsible, el espíritu no emitió la menor contestación.
Aquel ente artificial permanecería en esta cámara aguardando instrucciones por toda la eternidad hasta que sus fuentes de maná se agotaran.
Un destino un tanto desolador.
Tras inspeccionar minuciosamente los rincones de la estancia, localicé una vía de escape.
No guardaba la apariencia de una salida arquitectónica formal.
Más bien parecía un enorme túnel excavado a través de la pared rocosa por las garras de un topo colosal; montículos de tierra removida y peñascos destrozados se acumulaban en derredor.
Sin duda alguna, había sido obra de la quimera que yacía confinada en el tanque de cristal.
Mmm, daba la impresión de que su fuga no había ocurrido hace tanto tiempo.
Por alguna extraña razón, esa era la intuición que me embargaba.
Para empezar, ¿en qué época exacta se había producido el gran terremoto que devastó las instalaciones de la mazmorra?
Siendo una serpiente con apenas tres semanas de vida en este mundo, me resultaba imposible determinarlo con precisión cronológica.
El túnel subterráneo era tan espacioso que tres personas adultas podían transitarlo hombro con hombro sin la menor incomodidad.
Aquello revelaba que la quimera debía ostentar una corpulencia formidable.
Y a mitad del recorrido por la galería, descubrí un vestigio inequívoco de su paso.
A decir verdad, me pegué un susto tan mayúsculo que pegué un brinco involuntario.
Por una fracción de segundo creí que el monstruo me estaba esperando agazapado en la penumbra para devorarme.
Sin embargo, lo que había tomado por la bestia no era más que su exoesqueleto mudado.
Vaya, esto sí que era un espectáculo digno de admirar.
Se trataba indudablemente de una especie que mudaba de caparazón al crecer.
Es decir, una criatura provista de una densa armadura quitinosa exterior.
Sus dimensiones eran imponentes: medía cerca de tres metros de altura y, si se contabilizaba la envergadura de las extremidades que se proyectaban a ambos lados, su anchura debía de alcanzar con holgura los seis metros.
Su silueta recordaba a una mezcla grotesca entre un cangrejo acorazado y una tarántula descomunal.
Pellerian había mencionado que utilizó especímenes de tarántula gigante del Gran Bosque para confeccionarla.
No obstante, sus patas no eran esbeltas como las de una araña ordinaria; sus extremidades anteriores eran excepcionalmente macizas y curvadas, perfectamente adaptadas para la excavación rápida de galerías bajo tierra.
Estas patas me resultaban desconcertantemente familiares.
¡Ah!
Un relámpago de lucidez me sacudió la mente.
Sorprendentemente, yo ya me había cruzado con esta quimera en el pasado.
Era el mismísimo monstruo titánico que había emergido desde el subsuelo en la cuenca para engullir de un solo bocado el cadáver del jaguar cornudo.
En aquel instante solo llegué a divisar una maraña de patas acorazadas brotando de la tierra, por lo que tardé en atar los cabos.
Aquella criatura creada por el mago elfo de verdad deambulaba con vida por los dominios de la cuenca.
El sueño del venerable hechicero se había materializado, al menos a medias.
Pensar que el destino ya nos había entrelazado con anterioridad.
'La próxima vez que nos crucemos, te haré pagar muy caro por haberte llevado mi preciada carne.'
Con esa firme determinación grabada en el pecho, salí por fin de la galería subterránea.
El túnel desembocaba en un paraje completamente distinto al desfiladero por el que la cocatriz me había introducido inicialmente.
La densa vegetación y los matorrales camuflaban la abertura de tal manera que asemejaba una simple madriguera natural entre los riscos.
Adiós, calabozo de Pellerian.
Aunque, francamente, no pude marcharme con la serenidad de espíritu que hubiera deseado.
No porque sintiera nostalgia por la mazmorra donde pasé los últimos días.
Sino porque mis ojos acababan de atestiguar un fenómeno desconcertante.
En la cima de la colina de la que acababa de emerger, exactamente sobre la vertical de la estancia donde reposaba el tanque derruido, se erigía una estructura metálica semejante a una gran antena exterior.
Y desde su vértice, una columna de luz azul intensa se proyectaba directamente hacia la bóveda celeste.
La noche se hallaba sumida en una oscuridad profunda y sin luna.
El trazo luminoso que hendía las nubes destacaba con una nitidez casi cegadora.
Con toda certeza, aquel haz colosal resultaba visible a decenas de kilómetros a la redonda.
¿Acaso continuaba transmitiendo datos? ¿No se trataría de la información de mi propio escaneo?
No, eso era imposible; yo mismo había destrozado la antena receptora interna.
Debía de tratarse de la señal que Pellerian activó de manera automática al ordenar la liberación de la quimera.
"-Desactivando hibernación. Transmitiendo parámetros del experimento."
Aquellas habían sido las palabras grabadas del elfo.
Probablemente la señal estaba destinada a que los sabios de su pueblo recibieran las coordenadas y los datos del proyecto dondequiera que se encontrasen.
Tras reflexionar brevemente sobre las implicaciones del suceso, alcancé una conclusión categórica:
'¿Acaso es asunto mío?'
Me importaba un soberano comino.
Por supuesto, un pilar de luz de semejante envergadura en mitad de la noche debía de haber alarmado a todas las fieras del sector.
E incluso a los habitantes del feudo vecino apostados más allá de los límites del bosque.
'Vaya, ¿y si envían una partida de expedición para investigar el origen del destello?'
En tal caso, convendría mantenerme en guardia. Existía la posibilidad de que mi viejo enemigo, el capitán de la guardia de Grayrim, formara parte de la comitiva.
Aun así, la cuenca de Akam era tan vasta y laberíntica que ocultarse entre sus cañadas resultaría sumamente sencillo.
En realidad, podría constituir una oportunidad dorada.
No había olvidado en lo más mínimo el cerco de fuego con el que incineraron a mis congéneres en la cueva Sumgol.
Si volvíamos a cruzarnos en el camino, le ajustaría las cuentas al capitán sin vacilar.
Hasta que ese momento llegara, mi prioridad absoluta consistía en evolucionar y perfeccionar el dominio de mis nuevas habilidades mágicas.
Un quejido doloroso resonó de nuevo en mi estómago.
El hambre me devoraba por dentro.
A estas alturas, me deleitaría engullendo hasta a las odiosas ratas mosquito.
Tenía que cazar, alimentarme con urgencia y volverme más fuerte.
Con el ánimo encendido, me deslicé con premura hacia la espesura del bosque.
En aquel instante, subestimé de manera rotunda el impacto colosal que provocaría aquella columna de luz mágica.
Porque incluso individuos cuya existencia jamás habría imaginado habían captado la emisión del destello.
En las profundidades más remotas e impenetrables del Gran Bosque...
Aquellos miembros de la estirpe milenaria que moraban en un retiro secular...
\* \* \*
Por naturaleza biológica, los miembros de la raza de las hadas no envejecen.
Viven en comunión perenne con las corrientes vitales de la naturaleza silvestre.
Su tez es tersa e inmaculada como la porcelana fina, y la curvatura estilizada de sus orejas puntiagudas destila una nobleza ancestral.
Incluso los ancianos de la orden que rozan el milenio de existencia lucen rostros desprovistos de la más mínima arruga.
Al desplazarse con sus largas extremidades elásticas a través de la maleza, asemejan ciervos majestuosos hendiendo la espesura.
Por dicha razón, calcular la edad cronológica de un elfo basándose únicamente en su apariencia física resultaba una empresa prácticamente imposible.
Lo mismo aplicaba para la figura que corría a vertiginosa velocidad por el corazón del Gran Bosque.
Sus esbeltas piernas sorteaban con agilidad prodigiosa las raíces retorcidas y las rocas cubiertas de musgo.
Una melena de tono plateado, recortada a la altura de la mandíbula con pulcritud marcial, ondeaba al compás de la brisa nocturna.
Aunque sus facciones poseían una belleza sobrecogedora, una marca imborrable captaba de inmediato la mirada de quien la contemplara.
Una cicatriz profunda y lineal surcaba verticalmente el costado izquierdo de su rostro, sellando para siempre su ojo izquierdo.
Una hermosa y letal guerrera elfa tuerta.
Acababa de recibir una convocatoria urgente emitida por los más altos ancianos de su comunidad.
El motivo: habían detectado una señal mágica inequívoca vinculada a la signatura de Pellerian.
Pellerian.
El nombre del hechicero maldito y proscrito de su pueblo.
Con solo evocar aquella denominación en su mente, la guerrera apretó los dientes con una furia fría y demoledora.
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 16
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 15
Estás leyendo el capítulo 15 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.