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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 14 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Bastaba con taparles los ojos para que se quedaran completamente mansos, igual que gallinas asustadizas. Si estos gólems hubieran estado en perfectas condiciones operativas, ¿cuán temibles habrían sido? En sus respectivas ventanas de estado figuraban inscripciones como \[Semidestruido\] y \[Averiado\]. Uno carecía de miembros inferiores y el otro era manco. Por si fuera poco, la gran mayoría de sus habilidades figuraban como desactivadas. En su estado original, un solo ejemplar de estos colosos habría sido más que capaz de exterminar a varias bestias del calibre del cocatrix sin despeinarse. Por supuesto, en este preciso instante no eran más que dos moles de piedra colapsadas e inactivas sobre el suelo. Un quejido sordo brotó de mis tripas. Estaba muerto de hambre. En los últimos días, mi único alimento se había reducido a insectos subterráneos y pequeñas lagartijas que correteaban por la cueva. Además, lejos de guardar reposo, me había enfrascado en una docena de escaramuzas violentas contra los autómatas, por lo que el pellejo del vientre se me pegaba a la columna. Sin embargo, por muy bestia mágica que fuera, resultaba evidente que mi estómago era incapaz de digerir cantos rodados y rocas macizas. Aun así, había un motivo inapelable por el cual me negaba a marcharme de aquí. Aquellas piedras mágicas. Tan solo con contemplar los núcleos relucientes engarzados en las cabezas de los gólems, la saliva se me escurría a borbotones de las fauces. Todo se debía a que ya conocía el deleite insuperable de consumir un núcleo arcano. El dilema residía en dilucidar cómo diablos devorarlos. Las piedras mágicas de estos engendros se ubicaban justo entre la coronilla y la nuca. Aunque a simple vista parecían expuestas, estaban blindadas por una cápsula de cristal translúcido tan sólida que mis colmillos rebotaban sin hacerles el menor rasguño. No disponía de un martillo, y mucho menos de brazos para empuñarlo. Llegados a este punto, ¿cómo podía quebrar semejante cubierta cristalina para tragarme el núcleo sin contemplaciones? Existía un camino factible. En primer lugar, manipulé con sumo cuidado el yelmo que había encajado sobre la cabeza del Gólem de Tierra. Si cometía un error de cálculo y el yelmo se desprendía por completo, el autómata reanudaría su protocolo de aniquilación al instante. Previamente, le había encajado la pieza metálica de forma invertida. En otras palabras: si levantaba la visera que originalmente cubría el rostro, dejaba al descubierto la parte posterior de su cráneo sin devolverle la visión. El tentador núcleo mágico parpadeaba con un fulgor exquisito. \[Utilizas Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 1.\] Abrí las fauces y proyecté una llamarada sostenida. Vaya, la sensación era francamente embriagadora. Sentía como si me hubiera convertido en un dragón legendario en lugar de un reptil rastrero. A decir verdad, no era estrictamente necesario escupir el fuego por la boca para canalizar el conjuro, pero la emoción estética del momento era lo verdaderamente trascendental. La llama que brotaba de mi boca distaba mucho de igualar la potencia devastadora del gótem. Comparándola con franqueza, equivalía más bien a la llamarada súbita de un encendedor averiado al accionarlo con fuerza. Aun así, no convenía subestimarla. No debían de ser pocos los fumadores en el mundo que habían terminado con las cejas y el flequillo chamuscados por culpa de un fogonazo semejante. Continué soplando fuego de manera ininterrumpida hasta que el calor me calentó las propias escamas del hocico. No obstante, como era de esperarse, el cristal que blindaba el núcleo no dio el más mínimo indicio de derretirse. Aquellos guardianes poseían una resistencia al calor descomunal. Entonces, ¿a santo de qué venía semejante despilfarro de energía y esfuerzo? Todo se lo debía a los benditos algoritmos de YouTube. En mi vida pasada, solía pasarme las horas muertas recostado en la cama consumiendo videos cortos sin cesar. Entre todo aquel contenido desfilaban infinidad de demostraciones y experimentos científicos caseros. Aunque en la escuela secundaria me la pasaba roncando durante las clases de física y química, aquellos experimentos visuales me resultaban sumamente entretenidos. Por supuesto, el público objetivo de tales canales parecía estar orientado a niños de primaria... pero qué importaba, si el contenido era fascinante. Y quién iba a decir que lo aprendido a través de una pantalla me serviría de utilidad ahora que me había convertido en una serpiente. Invoqué desde el espacio subespacial del anillo el recipiente que había guardado con antelación. Llamarlo botella era un cumplido excesivo; no era más que una esfera tosca moldeada a partir de magia de tierra. En su interior había recolectado pacientemente las gotas de agua helada que se desprendían de la estalactita del techo. Estrellé aquella vasija rebosante de agua gélida directamente sobre la nuca al rojo vivo del gólem. ¡Tssssssss! Una columna espesa de vapor blanquecino brotó con violencia sibilante. Y acto seguido, resonó la música celestial que había estado esperando con impaciencia. ¡Cruj, trac! ¡Se fracturó! El principio elemental del choque térmico: si sumerges un vaso de vidrio recién calentado en agua con hielo, se agrieta de inmediato. Pensé que si fallaba tendría que resignarme, pero la física funcionó a las mil maravillas. '¡Muchas gracias, experimentos de internet!' Con la punta de la cola aparté con delicadeza los fragmentos astillados de cristal. La piedra mágica, aún tibia por la fogata previa, quedó expuesta al aire viciado de la estancia. Pero qué sorpresa tan mayúscula. Esperaba toparme con una gema pétrea e impenetrable, pero al tocarla descubrí que era suave y untuosa como crema pastelera. El aroma... bueno, olía intensamente a moho y encierro de cripta. Decidí interpretarlo como parte de su distinguido añejamiento. Hundí las fauces y comencé a devorar aquella masa cremosa y dulce sin desperdiciar una sola partícula. La experiencia guardaba un asombroso parecido con rebañar la pulpa y el jugo del caparazón de un cangrejo marinado en salsa de soja. Un torrente concentrado de maná espeso y embriagador inundó cada rincón de mi organismo. Qué delicia tan sublime; lástima que no tuviera a mano un buen tazón de arroz caliente para acompañarlo. \[Consumes una piedra mágica refinada.\] \[La naturaleza mágica se imbuye en tu ser.\] \[Tu cuerpo se vuelve más robusto y tus reservas de maná se colman.\] Por fortuna, esto también contaba como un núcleo genuino ante los ojos del sistema. ¿Una piedra mágica refinada artificialmente? No tenía idea de que existieran tales maravillas. Y la sorpresa no terminó allí; una cosecha inesperada vino a continuación. \[Has derrotado al Guardia de Pellerian B.\] \[¡Has subido de nivel!\] \[¡Has subido de nivel!\] \[¡Has subido de nivel!\] ¡Oigan, un momento! Los gólems no eran monstruos biológicos tradicionales. Por esa razón había asumido que su destrucción no me otorgaría puntos de experiencia, pero me equivocaba de cabo a rabo. ¡Había ascendido tres niveles de una sola sentada! Aquello solo demostraba cuán formidables habían sido esos centinelas mecánicos en su época de gloria. Si este calvario lo había emprendido únicamente para saquear las piedras mágicas, resultaba indispensable liquidar también el núcleo del Gólem de Fuego. Repetí el procedimiento con meticulosa exactitud. Rompí la cubierta de la nuca del Guardia de Pellerian A por choque térmico y engullí su núcleo refinado hasta la última gota. \[Has derrotado al Guardia de Pellerian A.\] \[¡Has subido de nivel!\] \[¡Has subido de nivel!\] Esta vez subí dos niveles adicionales. Un momento... si las matemáticas no me fallaban, ¿no había alcanzado ya el límite superior? Desplegué de inmediato mi ventana de estado. ────────────── 【Serpiente Blanca Cornuda Nv. 10】 【Rasgos】 \[Inquebrantable\], \[Perseverancia\], \[Cuerno\] 【Habilidades】 \[Cuerno Prestado Nv. 3\]: Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 1 \[Visión Nocturna Nv. 7\], \[Colmillos Venenosos Nv. 4\], \[Aguante de Respiración Nv. 4\], \[Sigilo Nv. 4\], \[Depredación Nv. 3\], \[Mordisco Nv. 5\], \[Resistencia al Veneno Nv. 4\], \[Resistencia a la Hemorragia Nv. 3\], \[Resistencia al Dolor Nv. 5\], \[Resistencia al Calor Nv. 8\], \[Instinto de Supervivencia Nv. 5\], \[Salto Nv. 5\], \[Detección de Maná Nv. 2\], \[Aceleración Nv. 3\], \[Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 2\] ────────────── Oficialmente, me he graduado como un hechicero en toda regla. Dejando a un lado el abundante y majestuoso repertorio de técnicas adquiridas, clavé la mirada en el apartado de condiciones físicas situado en la zona inferior. ────────────── 【Estado】 \[Evolución disponible\], \[Desnutrición\] ────────────── ¡El nivel 10 era el nivel máximo de esta fase evolutiva! Tal como ocurrió en mi etapa anterior, alcanzar el nivel 10 habilitaba de manera automática el salto a una nueva metamorfosis. El pecho me latía con emoción desbordada, aunque la etiqueta adyacente de desnutrición me aguaba ligeramente la fiesta. En cualquier caso, intentar evolucionar en este preciso instante y lugar parecía una insensatez suicida. Cualquier proceso metamórfico requería como condición indispensable que el organismo contara con nutrientes suficientes. Si intentaba llevar a cabo una evolución profunda bajo un cuadro severo de desnutrición, corría el riesgo inminente de morir de inanición en mitad del letargo. Por otra parte, había una cuestión de vital importancia que me carcomía los pensamientos. ¿Hacia qué especie podría evolucionar en esta ocasión? Cuando desbloqueé mi primera evolución, las alternativas predeterminadas fueron una completa decepción. Podía transformarme en una Pequeña Serpiente Verde ordinaria, idéntica a mis desquiciados hermanos caníbales. O bien, convertirme en una Serpiente Blanca común y corriente, cuyo único cambio habría sido ganar algo de grosor. Cualquiera de esas dos rutas me habría condenado a un techo de crecimiento sumamente mediocre. Fue única y exclusivamente gracias a haber satisfecho requisitos especiales que logré desbloquear la mutación hacia Serpiente Blanca Cornuda. Y gracias a ello, obtuve una habilidad tan determinante y versátil como \[Cuerno Prestado\]. Haber devorado el núcleo mágico de Rango 3 del jaguar cornudo había desatado un prodigioso efecto mariposa. 'La clave del éxito reside en la evolución especial.' Estaba plenamente convencido de ello. Si las circunstancias lo permitían, en esta nueva oportunidad también deseaba cumplir con los prerrequisitos necesarios para acceder a una rama de desarrollo fuera de serie. Sin embargo, ignoraba por completo cuáles eran esas condiciones secretas, e incluso si la evolución especial era una alternativa garantizada en cada escalafón. 'Primero lo primero: inspeccionar el interior.' Esa fue mi conclusión definitiva. Permanecer varado en este vestíbulo esperando un milagro no resolvería ninguna de mis tribulaciones. El pasillo secundario se prolongaba hacia las entrañas de la roca. Visto desde el exterior, el complejo asemejaba una colina de dimensiones respetables, pero ahora comprobaba que la totalidad de su subsuelo albergaba las instalaciones de una mazmorra artificial. Pronto desembocó en una estancia cavernosa sumida en la penumbra. Y de pronto, la silueta espectral de Pellerian volvió a proyectarse en el aire. "-Este recinto es mi laboratorio personal de investigación." Por fortuna, solo se trataba de otra grabación preprogramada. Daba la impresión de que el registro había sido diseñado para interactuar con un elfo de estatura promedio; su ángulo de visión apuntaba a una altura considerable. 'Señor anciano, su distinguido invitado está arrastrándose aquí abajo, a ras del suelo.' "-Funciona mediante piedras de maná de última generación. Lo construí solicitando la cooperación técnica de la Torre de Magia. Aunque a los ancianos del consejo no les complacía en absoluto... La palanca de encendido se encuentra hacia aquel sector." Diseminados por la sala se apreciaban diversos artefactos que asemejaban máquinas mecánicas. Sin embargo, no evocaban los laboratorios futuristas de las películas de ciencia ficción. Eran dispositivos de factura tosca y diseño arcaico, concebidos indudablemente para operar mediante flujo de maná puro y no a través de circuitos eléctricos. Alcancé con la cola la palanca de encendido coronada con la efigie de un águila tallada y tiré hacia abajo con decisión. ¡Clack! ¡Uuuuuum! Los cristales engarzados en las paredes y columnas comenzaron a despedir una intensa luminosidad. El salón entero se iluminó de golpe. Salieron a la luz diversos ingenios arcanos que habían permanecido sumidos en la oscuridad durante siglos enteros, habiendo soportado además las sacudidas del cataclismo sísmico. La inmensa mayoría yacía fracturada o abollada. Resultaba imposible deducir cuál había sido su función original. "-¿Qué te parece? ¿Acaso no te sientes sobrecogido? Es natural. Constituye la cúspide de mis investigaciones mágicas... En este laboratorio consagré mi vida al estudio de la evolución." A pesar de ser una simple proyección del pasado, Pellerian no se privaba de adoptar un tono arrogante y pomposo. "-Pero no te inquietes, compatriota. Tu labor es sumamente elemental. Las operaciones complejas correrán por cuenta del espíritu mágico arcano que he diseñado para administrar el recinto. Da dos palmadas con las manos." Pero qué exigencia tan desconsiderada y fuera de lugar. Aquel viejo elfo era un consumado discriminador de serpientes. ¿Qué se suponía que debía hacer alguien que carecía de brazos? No quedaba más alternativa que improvisar. Golpeé el suelo rocoso dos veces consecutivas con la punta de la cola. ¡Plas, plas! Se produjo un sonido bastante aproximado al batir de palmas. En respuesta inmediata, los cristales del techo titilaron con destellos rítmicos y una voz monocorde resonó en el aire: "-Transmita sus instrucciones." ¡Qué susto tan descomunal! Era exactamente el mismo timbre de voz mecánico que anunciaba la detección de intrusos y la activación de los centinelas. Por un segundo se me erizaron las escamas del susto. Pellerian esbozó una sonrisa de complacencia senil y prosiguió: "-En este lugar reposa en estado de hibernación la quimera que concebí: Paphnacha. Entre las condiciones secretas para consumar su evolución especial figuraba el requisito de soportar trescientos años de maduración latente. Mediante el artefacto situado en el flanco derecho conseguí analizar y descifrar dicho patrón." Abrí los ojos como platos. ¿Acaso aquel artefacto era capaz de descifrar las condiciones de las evoluciones especiales? Además, constatar que una de esas condiciones podía exigir el paso de trescientos años enteros me heló la sangre. ¿Y si a mí me tocaba un disparate por el estilo? "-La criatura permanece confinada dentro del tanque de cultivo que se erige frente a ti." Giré el cuello y miré en la dirección que señalaba la mano fantasmal del elfo. Y me quedé completamente mudo de la perplejidad. "-Despiértala de su letargo y desencadena su evolución. Bastará con registrar los datos del proceso y transmitirlos a los anales sagrados." 'Disculpe usted, venerable anciano...' El rincón al que apuntaba la proyección de Pellerian. En efecto, allí descansaban los restos de lo que alguna vez debió de ser un tanque de cultivo cilíndrico. 'Pero si no hay absolutamente nada en su interior...' El contenedor de vidrio reforzado estaba pulverizado hasta los cimientos. Ignoraba si había colapsado a causa del terremoto antiguo o por alguna otra fuerza violenta, pero los paneles transparentes estaban hechos añicos sobre el suelo. Y el interior de la cápsula se hallaba desierto. Si al menos reposara allí el esqueleto o los despojos de la fiera, uno podría entenderlo, pero no quedaba ni el rastro de una uña. "-No albergues temor alguno. Puedes dejarlo todo en mis manos." A decir verdad, de haber existido semejante monstruosidad durmiente dentro de aquel tanque, ni loco habría accedido a despertarla. Sin embargo, el holograma de Pellerian comenzó a pronunciar palabras que helaron el ambiente de forma siniestra. Estaba emitiendo órdenes ejecutivas directas al espíritu mágico de la fortaleza. "-Espíritu, bloquea el corredor de acceso." "-Entendido. Activando gólems de interceptación." 'Amigo mío, esos dos gólems ya los reduje a chatarra hace un buen rato.' La expresión en el rostro ilusorio de Pellerian se tornó escalofriantemente retorcida y maquiavélica. "-Te ofrezco mis disculpas, compatriota. Ocurre que, entre las condiciones indispensables para consumar la evolución de mi obra, también se requiere que ingiera sangre fresca de la estirpe de las hadas. Desactiva la hibernación." "-Desactivando hibernación de la muestra." Este elfo racista y desquiciado... ¿¡cómo se atrevía a semejante atrocidad!? "-Tu noble sacrificio servirá para enriquecer el progreso de toda nuestra augusta raza. Que la gloria eterna guíe a nuestro pueblo." "-Liberando a Paphnacha. Transmitiendo los parámetros experimentales." "-Hasta nunca." La proyección de Pellerian parpadeó una última vez y se desvaneció en la nada sin dejar rastro de remordimiento. Y la base del tanque derruido emitió una serie de pulsos luminosos de color carmesí. "-Error. No es posible desactivar la hibernación." La voz del sistema se limitó a declarar el fallo técnico con absoluta indiferencia. Era más que evidente; el tanque y sus mecanismos llevaban siglos reducidos a escombros. Y la mentada quimera Paphnacha, o como diablos se llamara, debía de haberse escapado de este calabozo hacía muchísimo tiempo. Sobre todo considerando que la pared posterior de la cápsula presentaba un boquete monumental que se abría hacia la roca viva. Sentí una mezcla de desprecio y admiración morbosa hacia el mago Pellerian. Definitivamente, los elfos de este universo no eran criaturas en las que uno pudiera depositar la menor confianza. Aquel vejestorio supremacista había dejado una trampa mortal premeditada con el único propósito de inmolar a cualquier congénere que acudiera en su auxilio para alimentar a su experimento quimérico. Una conspiración pérfida y desalmada que terminó haciéndose pedazos contra la implacable erosión del tiempo. De no haber mediado el terremoto antiguo, su infame plan se habría consumado con precisión fatal. No obstante... había un detalle trascendental que no podía pasar por alto. Había asegurado que existía una máquina capaz de analizar las condiciones de la evolución especial. Me aproximé al complejo mecánico apostado a la derecha de la sala y examiné su superficie con atención. A primera vista parecía severamente deteriorado por los derrumbes, pero cabía la posibilidad de que sus circuitos centrales continuaran operativos. Había manivelas oxidadas, placas metálicas y botones rústicos. En el preciso instante en que tiré con la cola de una palanca escarlata situada en la consola... ¡Clack! Una pequeña compuerta metálica se retrajo hacia el interior. Y en el compartimiento descubierto se reveló una hendidura en forma de cruz, de contornos geométricos sumamente precisos. 'Un segundo... esta muesca coincide exactamente con la insignia de mi anillo.' Aproximé con cuidado el anillo de sello engarzado en mi cola y lo encajé en la hendidura cruciforme. Una ligera descarga mágica me recorrió la piel con un cosquilleo vibrante. "-Señor Pellerian, transmita su orden." La voz del espíritu del laboratorio reverberó en el recinto con total nitidez. Aunque resultaba un agravio a mi honor que me confundieran con un anciano elfo sociópata y genocida, no pude evitar esbozar una sonrisa interior. Bien, ¿qué debería ordenarle a este artefacto? \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 14 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.