Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La habilidad \[Cuerno Prestado\].
Era, sin lugar a dudas, la técnica con mayor versatilidad de todo mi repertorio.
Una habilidad prodigiosa capaz de permitirle incluso volar a una simple serpiente que en teoría solo servía para morder.
Por supuesto, si cualquier otra serpiente ordinaria hubiera obtenido esta habilidad, su utilidad habría sido sumamente limitada.
Y es que las técnicas que se podían tomar prestadas mediante \[Cuerno Prestado\] estaban sujetas a restricciones biológicas.
En circunstancias normales, únicamente se podían pedir prestadas aquellas habilidades que una serpiente fuera anatómicamente capaz de ejecutar.
Cosas como reptar velozmente o endurecer las escamas, por ejemplo.
Sin embargo, yo contaba con un privilegio absurdo que desafiaba toda lógica: el rasgo \[Perseverancia\], obtenido gracias a mis veinte puntos en el atributo de Potencial.
\[Debido al rasgo 'Perseverancia', tu desarrollo no se encuentra sujeto a restricciones.\]
Se me presentaba la oportunidad dorada de convertirme en la peor sierpe hechicera de la historia; y cuando digo hechicera, me refiero literalmente a una serpiente que empuña la magia.
En teoría, podía aprender cualquier habilidad imaginable.
A decir verdad, la técnica que más codiciaba arrebatarle a los gólems de interceptación era otra muy distinta.
¿Para qué conformarme con magia elemental básica cuando tenían a su disposición semejante técnica tentadora?
\[Utilizas Cuerno Prestado Nv. 2 para tomar prestado Rayo Destructor Nv. 6.\]
¡Nada menos que un Rayo Destructor!
Era una técnica que había anhelado con fervor desde mis tiempos jugando videojuegos de Pokémon.
Pensar que yo mismo podría disparar el mismísimo Rayo Destructor que solía pertenecerle a bestias como Gyarados.
El corazón me latía con fuerza solo de imaginarme reduciendo a cenizas y polvo a las demás bestias mágicas.
'Ah, pero si las pulverizo por completo... ¿no me quedaría nada para devorar?'
No obstante, resultó ser una preocupación del todo innecesaria.
\[La maestría de Cuerno Prestado Nv. 2 es insuficiente para tomar prestado Rayo Destructor Nv. 6.\]
¡Maldita sea!
El obstáculo residía en que el nivel de mi propia habilidad para pedir prestado era demasiado bajo.
Supongo que era un desenlace inevitable considerando que apenas alcanzaba el nivel 2.
Aun así, el criterio que determinaba cuáles habilidades podían pedirse prestadas y cuáles no, al parecer, no dependía únicamente del nivel de la técnica objetivo.
\[Utilizas Cuerno Prestado Nv. 2 para tomar prestado Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 10.\]
\[Operación exitosa. Obtienes temporalmente Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 1.\]
Porque, en efecto, la magia elemental básica sí pude tomarla prestada.
Sin embargo, aquí también había un detalle crucial que debía tomarse en consideración.
A pesar de haber pedido prestada una habilidad de nivel 10, lo que realmente podía canalizar se reducía a un humilde nivel 1.
Recordando que al tomar prestado \[Salto\] de nivel 6 se me otorgó la técnica en nivel 2, cabía deducir que la jerarquía intrínseca de una habilidad mágica, aun siendo elemental, poseía un rango considerablemente más complejo.
Bueno, comparar el refinamiento de la magia con una habilidad destinada a dar simples brincos también resultaba un tanto ridículo.
En resumidas cuentas, ¿qué podía hacer con esta magia de tierra?
¡Hop!
Podía volver el suelo un poco más blando y mullido.
Debido al constante pisotear de los gólems de un extremo al otro del corredor, las baldosas de piedra se habían quebrado, dejando expuesta la tierra firme.
Y ese suelo se ablandó como barro bajo mi influjo.
A una serpiente ligera como yo no le afectaba en absoluto deslizarse por encima, pero cuando una mole de piedra como el gólem asentaba el pie...
¡Resbalón! Y caía de bruces con torpeza.
¡Bum!
Por muy cómica y ridícula que resultara la caída, el estruendo que sacudía el pasillo era descomunal.
El que se había desplomado de frente era el gólem provisto de piernas, el Gólem de Tierra.
Para distinguirlos con claridad, decidí llamar Gólem de Fuego al que conjuraba llamas y Gólem de Tierra al que manipulaba el terreno.
El momento exacto en que el Gólem de Tierra mordió el polvo constituyó mi gran oportunidad.
Me deslicé a toda velocidad hacia su cabeza.
Al activar \[Aceleración\], mi cuerpo se desplazó con una agilidad pasmosa.
El gólem derribado agitó su único brazo restante como si intentara aplastar un mosquito impertinente, pero...
¡Clang!
Lo único que consiguió fue propinarse un golpe formidable en su propia cabeza de piedra.
Por fin alcancé la coronilla del Gólem de Tierra.
Allí reposaba incrustada una piedra mágica que emitía destellos luminosos.
Con toda certeza, aquel debía ser su punto vulnerable. Abrí las mandíbulas de par en par y clavé mis colmillos ponzoñosos con todas mis fuerzas.
¡Cruj!
¡No penetran!
¡Casi se me parten los colmillos en dos!
Y en ese fugaz instante de desconcierto, el Gólem de Fuego hizo lo que mejor sabía hacer.
De sus fauces pétreas brotó una vorágine de fuego abrasador.
¡Fwoooosh!
Una ráfaga de calor infernal barrió el corredor de lado a lado.
A aquel engendro parecía importarle un bledo si su propio camarada quedaba envuelto en el fuego.
En realidad, al Gólem de Tierra le daba exactamente igual ser bañado en llamas.
Ignoraba si se debía a su \[Resistencia al Calor Nv. 10\] o al simple hecho de ser un constructo inorgánico desprovisto de carne y sangre.
Por el contrario, ¿qué ocurría conmigo, que apenas ostentaba una modesta \[Resistencia al Calor Nv. 2\]?
¡Ay, ay, quema, quema, abrasa!
No me quedó más remedio que huir despavorido, retorciéndome como una anguila arrojada sobre una sartén al rojo vivo.
¡Retirada, retirada estratégica!
La bendita fortuna residía en que, tan pronto como cruzaba la línea divisoria hacia el vestíbulo, los gólems interrumpían la persecución y regresaban a sus puestos originales.
"-Interceptación confirmada."
Solo tras constatar que los colosos volvían a petrificarse en sus posiciones pude soltar un suspiro de alivio.
El lomo me palpitaba con un dolor ardiente.
Al contemplar mis escamas erizadas y quebradizas, comprendí que había sufrido quemaduras de consideración.
Bueno, era un gaje del oficio. Con todo, esta vez había logrado replegarme con bastante holgura y seguridad.
En el cuarto asalto de verdad estuve a milímetros de perecer.
Así es, este forcejeo encarnizado contra los guardianes mecánicos ya constituía mi quinto intento.
Calculaba que ya debía haber transcurrido cerca de un día entero.
Como me había atiborrado con abundante carne de cocatriz antes de descender, todavía no sentía punzadas de hambre.
Tenía la garganta algo seca, pero para eso también había encontrado una solución adecuada.
Quizás debido al terremoto milenario, el techo de la cueva presentaba grietas y desprendimientos en varios tramos.
Entre ellos sobresalía una estalactita de la que brotaban gotas de agua límpida con regular cadencia.
Bastaba con acomodarme debajo y atrapar las gotas que caían.
Ah... qué frescura tan reconfortante.
Las quemaduras del lomo iban cicatrizando a paso lento pero seguro. Después de todo, supongo que la robusta vitalidad de una bestia mágica no era una simple ilusión.
Una vez más, no había conseguido derrotar a los gólems.
No obstante, había extraído lecciones invaluables del combate.
En primer lugar: quedaba descartada la idea de quebrar la piedra mágica de sus cabezas a mordiscos.
Creí ingenuamente que se trataría de un núcleo desprotegido, pero estaba revestido por una capa de cristal sumamente sólida.
Con la potencia actual de mi habilidad \[Morder\], pulverizarla resultaba una quimera imposible.
Aun así, la táctica de hacerlos trastabillar mediante la magia de tierra se había revelado como una maravilla absoluta.
Los gólems carecían de capacidad de adaptación o aprendizaje táctico.
Cualquier estratagema que funcionara una vez podía repetirse con idéntica eficacia en el siguiente asalto.
'Un ataque efectivo.'
Eso era lo que necesitaba con urgencia.
Más del noventa por ciento de mi poder destructivo radicaba en mi habilidad \[Colmillos Venenosos\].
Con una sola inoculación, la inmensa mayoría de las bestias mágicas quedaba fatalmente intoxicada.
El diez por ciento restante dependía de \[Morder\].
Sin embargo, contra aquellos colosos de piedra, ninguna de las dos armas servía para nada.
Clavarle los dientes a un peñasco macizo solo serviría para perder la dentadura.
Tampoco existía la posibilidad de asfixiarlos constriñéndoles el cuello. Era un dilema exasperante.
... Y, con todo, por alguna extraña razón me resultaba divertido.
Esta pugna trascendía la mera necesidad de sobrevivir.
'Entrenar el combate contra adversarios colosales mucho más fuertes que yo', de eso se trataba en esencia.
Por si fuera poco, había puesto mis fauces sobre una disciplina tan fascinante como la hechicería.
Tenía la certeza de que, si perseveraba utilizando la magia de tierra un poco más, lograría asimilarla como una habilidad permanente.
Si conseguía dominarla por completo, podría estructurar otras tácticas aparte de limitarme a hacerlos resbalar.
Me moría de ganas de lanzarme al corredor y desafiarlos una vez más.
Sin embargo, era imperativo aguardar a que mis reservas de maná se regeneraran.
Aparte de dormir y reposar, había otra actividad provechosa con la que entretenerme en este refugio subterráneo.
Me adentré en la cámara del tesoro.
Allí, además de las reliquias exóticas y los montones de oro, descansaba una estantería provista de pergaminos y libros empastados.
El volumen de tomos no era abundante, pero guardaba lecturas sumamente intrigantes.
¿Qué examinaría en esta ocasión?
Sí, este parecía el indicado.
\[Bestias mágicas con nombre del Gran Bosque\]
Ignoraba si aquellos caracteres pertenecían a la caligrafía élfica de las hadas o a alguna otra lengua arcana.
Lo único incuestionable era que podía leerlos sin la menor dificultad.
Siendo capaz de descifrar tanto el lenguaje de los hombres como el dialecto refinado de Pellerian, resultaba evidente que gozaba de un privilegio de comprensión otorgado por la reencarnación.
Sujeté el volumen entre mis colmillos y tiré con suavidad para extraerlo.
Tratándose de un tomo con varios siglos de antigüedad a sus espaldas, despedía un hedor a humedad y moho verdaderamente insoportable.
Con todo, los libros custodiados en el interior de la cámara acorazada se encontraban en un estado de conservación envidiable.
Los textos abandonados en las estanterías del vestíbulo exterior se hallaban tan desintegrados por el tiempo que eran completamente ilegibles.
Arrastré el libro hasta la cercanía del orbe de cristal que aún irradiaba una tenue luminiscencia y comencé a devorar sus páginas.
Aunque en mi vida previa apenas leía novelas web en el teléfono, durante mi infancia la lectura tradicional había sido mi gran refugio.
Sentí como si aquel viejo deleite hubiera resucitado en mi pecho.
Fui pasando las hojas con la punta de la cola, deteniéndome en aquellos pasajes que despertaban mi curiosidad.
Bestias mágicas con nombre propio... ¿qué clase de engendros integrarían semejante categoría?
¿Serían abominaciones descomunales capaces de rivalizar con la mismísima Mamá Medusa?
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【Shuemura】
Bestia mágica de tipo tortuga terrestre.
Edad estimada: superior a los 1.200 años.
De acuerdo con las observaciones registradas hace 7 años, sus dimensiones son comparables a las de una pequeña fortaleza amurallada.
Pasa la mayor parte del año sumida en un letargo profundo; no obstante, existen testimonios documentados de que llegó a desplazarse diez kilómetros en el transcurso de una sola noche.
De temperamento dócil y pacífico.
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Jaja, hasta las leyendas fantásticas deberían tener un límite de verosimilitud.
Si ya tenía 1.200 años en aquel entonces y seguía viva en la actualidad, ¿no significaría que su edad rondaba como mínimo el milenio y medio?
... Bueno, si semejante disparate resultaba ser verídico, este mundo debía de albergar monstruos inimaginables.
¿Acaso significaba eso que mi propia madre no era más que una criatura silvestre común y corriente?
Aparte de esa ficha, el texto contenía un sinfín de crónicas fascinantes.
Sin embargo, daba la impresión de que la mitad del tomo no era más que una antología de mitos populares; la propia redacción aclaraba reiteradamente que la existencia real de muchas de aquellas criaturas no había podido ser corroborada.
... Ah.
Absorto en la lectura, el sueño terminó por vencerme.
Me trajo una oleada de nostalgia de mis extenuantes jornadas de estudio en la preparatoria.
Al abrir los párpados, percibí que mi caudal de maná se había recuperado en su totalidad.
Excelente, ¿qué tal si vamos a medir fuerzas contra los gólems una vez más?
¡Muy bien, hora de la cacería!
\* \* \*
¡Pum!
¡Guaaark!
Salí disparado por los aires tras recibir el impacto seco del brazo del gólem.
Al menos tuve fortuna. Si me hubiera aplastado directamente contra las baldosas, habría terminado aplastado como calamar seco.
Bueno, en mi caso habría sido cecina de serpiente, jaja.
Aprovechando la inercia del rebote, tracé un giro en el aire y rodé un ciclo completo sobre mí mismo.
El instinto de supervivencia me ordenó moverme sin vacilar.
¡Fwoooosh!
Una cortina de fuego incineró el sitio exacto en el que había aterrizado una fracción de segundo antes.
Creí haber neutralizado al Gólem de Fuego instantes atrás, pero me había equivocado de medio a medio.
Este ya era el séptimo asalto consecutivo.
Intenté derribar al gólem de espaldas para astillar la piedra mágica contra el piso rocoso, ¡pero qué engendros tan condenadamente resistentes eran!
"-Interceptación confirmada."
Una vez más, retrocedí allende los límites del corredor.
Bebí con fruición el agua que goteaba desde la estalactita.
Como recolectar gota por gota resultaba exasperante, fui a la cámara del tesoro, traje un yelmo metálico y lo convertí en mi bebedero personal.
Poco a poco, el hambre comenzaba a hacerse notar.
Tenía que encontrar una vía de escape cuanto antes.
Y para despejar el camino, era forzoso noquear a esas dos moles de piedra.
\* \* \*
¡Maldición! ¡El intento de pasar de largo a toda velocidad fue un fracaso rotundo!
Probé la alternativa de ignorar a los gólems y escurrirme por el pasillo a pura aceleración.
Y descubrí de inmediato que se trataba de una empresa imposible.
El Gólem de Tierra se interpuso en mi trayectoria bloqueando el paso con su sólida silueta.
Acto seguido, el Gólem de Fuego condensó una esfera ígnea y me la arrojó sin contemplaciones.
Por fortuna logré evadirla en el último instante mediante \[Salto\], o me habría transformado en una brocheta rostizada.
¡Quién diría que el combate a corta distancia resultaba infinitamente más seguro!
Por supuesto, que conste en actas que no huí por incapacidad de vencerlos; simplemente estaba evaluando si esa vía de escape era viable.
Claro que sí, exactamente eso.
"-Interceptación confirmada."
A duras penas conseguí replegarme de nuevo al salón del orbe de cristal.
Había que volver a la carga.
\* \* \*
Ah... esta vez de verdad estuve a un pelo de perder la vida.
Casi me cercenan la cola.
El Gólem de Tierra me pisoteó el extremo de la cola con todo su tonelaje; estaba destinada sin remedio a quedar aplastada como una lámina de papel.
Hubo una sola y bendita razón por la cual conservé la extremidad intacta.
'¡Sabía que podía confiar en ti, anillo mágico!'
Aquel artefacto era resistente a niveles ridículos.
El anillo de sello engarzado en mi cola ni siquiera se abolló a pesar de que la mole de piedra lo aplastó con su colosal peso.
Gracias a ello, las consecuencias se redujeron a una punzada dolorosa en la cola.
Me acerqué al bebedero que había moldeado con magia de tierra y bebí a grandes tragos.
Había dejado de utilizar el yelmo para esa función.
'Mmm, ¿debería moldear el cuenco de tierra un poco más hondo?'
Fue en el instante preciso en que canalicé el maná terrestre.
\[Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 1 ha ascendido a Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 2.\]
\[Has adquirido permanentemente la habilidad 'Magia Elemental Básica: Tierra'.\]
Ah.
Por fin se había consumado.
Había esperado con paciencia infinita la llegada de este preciso momento.
Aguardé a que mis reservas de maná volvieran a rebosar y erguí el cuerpo lentamente.
Bien... ¿qué tal si ahora sí me pongo serio de verdad?
Hasta este punto, nada de lo anterior había sido a plena potencia.
Y no era una bravata jactanciosa; hablaba con absoluta sinceridad.
Si no me creían, bastaba con que se los demostrara en el campo de batalla.
Me deslicé pausadamente hacia el corredor.
¿Qué número de intento era este?
Dejé de llevar la cuenta tras rebasar el vigésimo asalto.
A estas alturas, la inanición comenzaba a amenazarme seriamente.
"-Se ha detectado la intrusión de una bestia mágica. Activando gólems de interceptación."
Como si jamás se hastiaran del protocolo, los dos gólems apostados a derecha e izquierda se incorporaron con pesadez.
Ah, pero el que ya está harto hasta la médula soy yo.
Me deslicé hacia adelante.
Con porte altivo y desafiante, como si la presencia de aquellos centinelas rocosos no fuera más que una insignificancia.
Tal como preveía, el Gólem de Tierra apostado en el flanco derecho dio el primer paso al frente.
En ese punto me detuve en seco.
¡Bum!
El lecho rocoso frente a mí se replegó bruscamente en una cresta escarpada, azotando con violencia el espacio a escasos centímetros de mi hocico.
Haciendo caso omiso de la onda expansiva, me escabullí hacia la derecha y me guarecí levemente.
Llegaba el turno del Gólem de Fuego.
¡Fwoooosh!
Una marea de llamas lamió la superficie del corredor.
El calor era sofocante, pero al resguardarme tras el montículo de roca generado con magia de tierra, resultaba perfectamente tolerable.
\[La maestría de Resistencia al Calor ha aumentado.\]
\[Resistencia al Calor Nv. 7 ha ascendido a Resistencia al Calor Nv. 8.\]
'Jeje, su hermano mayor ahora soporta las altas temperaturas sin despeinarse.'
Sin embargo, los gólems no eran adversarios dispuestos a conceder pausas de cortesía.
El Gólem de Tierra, que aún conservaba sus extremidades inferiores en perfecto estado, lanzó una patada demoledora con la intención de barrerme del suelo.
Fue en ese milisegundo crucial cuando desplegué mi recién consolidada magia de tierra.
Reblandecí el terreno justamente bajo el pie de apoyo que sostenía todo su peso.
El Gólem de Tierra perdió el equilibrio por completo y cayó de espaldas con un colosal desplome.
Aquí es donde entraba en juego mi destreza física pura.
Activando \[Aceleración\], trepé a vertiginosa velocidad por encima de su cuerpo derribado.
El coloso agitó su único brazo restante como si quisiera cazar una avispa, pero yo no era tan ingenuo como para dejarme atrapar.
Una vez que coroné el hombro del gigante que pugnaba por ponerse en pie, agité la punta de la cola.
'Anillo, querido anillo... entrégale un bonito presente a nuestro amigo de roca.'
Y entonces, el bebedero de antes —es decir, el yelmo metálico— que había almacenado en el espacio dimensional del anillo se materializó en el vacío y cayó con precisión quirúrgica.
Encajó a la perfección sobre la cabeza del gólem.
Como el yelmo cayó invertido sobre su cráneo de piedra, le cubrió por completo la visión.
En ese instante preciso, los movimientos del Gólem de Tierra se paralizaron súbitamente.
Hasta este punto lo había corroborado con exactitud en mi asalto número veinte.
Sin perder una milésima de segundo, ejecuté un salto fulgurante.
Una tromba de fuego cruzó el aire directamente hacia la cabeza del Gólem de Tierra.
Después de todo, el Gólem de Fuego carecía por completo del más mínimo vestigio de consideración hacia su compañero.
Y justo después de descargar su llamarada, siempre se abría una diminuta ventana de vulnerabilidad.
Escalar hasta la cabeza del Gólem de Fuego, que carecía de piernas, fue un juego de niños en comparación.
Nuevamente agité el anillo de mi cola.
Esta vez convoqué la túnica deshilachada que había recogido en la cámara acorazada.
Aquel ropaje hediondo a moho envolvió la testa del Gólem de Fuego en un apretado capuchón.
Colocarle una túnica en la cabeza era infinitamente más fácil que encajarle un yelmo rígido.
Sin embargo, de haberle arrojado la túnica al Gólem de Tierra en primer término, existía una probabilidad altísima de que el Gólem de Fuego la redujera a cenizas con una llamarada accidental.
Una estratagema que alcanzaba la victoria tras sortear incontables vicisitudes y contratiempos.
Y mi deducción se confirmó con una precisión impecable.
"-Interceptación confirmada."
Ambos gólems se detuvieron por completo, petrificados en una quietud absoluta.
Con un yelmo y una túnica cubriéndoles respectivamente las cabezas.
¡Toma ya!
En este recinto no existían cámaras de vigilancia modernas.
Aunque bien pudiera haber dispositivos de adivinación arcana, sin duda eran las cuencas oculares de ambos gólems las que fungían como cámaras de seguridad del complejo.
Y al obstruirles la visión a ambos al mismo tiempo, el sistema interpretó que el intruso se había esfumado del corredor.
Bien, ahora que están completamente desarmados e inofensivos, ¿debería liquidarlos con total tranquilidad?
¡Ah, casi lo paso por alto!
Primero correspondía cosechar los frutos legítimos de mi esfuerzo.
\[Utilizas Cuerno Prestado Nv. 2 para tomar prestado Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 10.\]
\[Operación exitosa. Obtienes temporalmente Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 1.\]
Puesto que ya asimilé la magia de tierra de forma permanente, ¡ha llegado la hora de convertirme en una serpiente que escupe fuego!
\[La maestría de Cuerno Prestado ha aumentado.\]
\[Cuerno Prestado Nv. 2 ha ascendido a Cuerno Prestado Nv. 3.\]
¡Vaya, e incluso vino con una bonificación imprevista!
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 14
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 13
Estás leyendo el capítulo 13 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.