Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 12 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¿Acaso no puedes verme?
Agité la cola de un lado a otro e incliné la cabeza en varias direcciones, improvisando incluso una pequeña danza sobre las losas.
"-Es natural prever que ciertas alimañas intenten irrumpir sin autorización. Hablo de saqueadores de tumbas, aventureros de pacotilla y cazadores mercenarios."
La proyección espectral de Pellerian continuó hablando con naturalidad, como si estuviera entablando un diálogo real.
Sin embargo, era evidente que no podía verme.
Se trataba, con toda probabilidad, de una grabación mágica preprogramada siglos atrás.
Por lo demás, su hosco semblante no mentía: su personalidad era tan intratable como su aspecto.
"-Si te has llevado un sobresalto, te pido disculpas. La seguridad de mis investigaciones exigía medidas implacables."
Menudo caradura, disculpándose con esa tranquilidad tras haberme arrojado una lanza de acero a la cabeza.
Siendo un hechicero de semejante calibre, ¿por qué insistía en montar trampas tan rústicas y analógicas?
¿Acaso sentía una devoción maníaca por las jabalinas?
"-He edificado laboratorios semejantes a este por diversos confines del continente, incluyendo la vastedad del Gran Bosque. Este recinto que pisas corresponde a la Instalación Número 008."
Vaya costo descomunal debió de suponer semejante despliegue arquitectónico.
Un elfo adinerado y profundamente clasista.
"-A causa de este proyecto, mi cuantiosa fortuna personal se disipó por completo. Me quedé en la ruina más absoluta, como un vulgar pordiosero... ¡Ja, ja, ja!"
Qué gracia me hacía su risa histriónica.
Aquel hechicero llamado Pellerian rompía de plano con todos los arquetipos asociados a su estirpe.
Salvo por las orejas puntiagudas, no pasaba de ser un anciano excéntrico, vanidoso y de pésimas pulgas.
¿Con qué propósito se había tomado la molestia de construir un laboratorio tan clandestino y qué secretos custodiaba en su interior?
"-La cuenca de Akam, en el Gran Bosque, es una depresión geográfica originada en tiempos remotos por el impacto violento de un meteorito. En este enclave di inicio a un experimento que requería la intervención inexorable del tiempo. Exigía, como mínimo indispensable, el transcurso de trescientos años."
Un enigma sobre la cuenca quedaba resuelto.
Siempre me pareció un terreno insólito, encajonado entre murallas de acantilados verticales por los cuatro costados.
Pellerian había programado una espera de tres siglos.
"-Si tienes ante tus ojos mi proyección feérica, significa que ese lapso de trescientos años se ha consumado al fin. Quienquiera que hubiese intentado forzar el ingreso antes del plazo fijado, fuese o no miembro de mi estirpe, habría perecido calcinado por las llamas defensivas. ¡Ja, ja, ja!"
Por lo visto, ya habían transcurrido trescientos inviernos.
Y de haber entrado antes, habría terminado achicharrado.
Aun así, el estado material de este recinto dejaba mucho que desear.
Inspeccioné la penumbra alrededor del pedestal de cristal.
De no haber sido por mi \[Visión Nocturna\], la oscuridad reinante habría sido absoluta.
¿Acaso un gran mago capaz de proyectar ilusiones tridimensionales habría dejado su laboratorio sumido en semejante tiniebla polvorienta?
Por añadidura, los muros y techos exhibían incontables grietas y desprendimientos.
Al principio sospeché que algún saqueador se me había adelantado, pero los destrozos eran caóticos y desordenados.
Sin duda alguna, un terremoto descomunal debió de sacudir la estructura en el pasado.
"-Hermano de sangre, debo encomendarte una tarea crucial."
El tono de Pellerian se volvió súbitamente grave y solemne.
"-El cónclave de ancianos se dividió al debatir sobre la validez de mis ensayos. Abundaron los necios retrógrados que se opusieron con vehemencia a mis designios. ¡Estaba en juego la supervivencia de nuestra raza! Esos ciegos jamás quisieron admitir que a las hadas solo nos aguarda el sendero de la extinción."
En sus palabras vibraba un resentimiento amargo y añejo.
"-Si no logramos desentrañar los secretos de la evolución, estamos condenados. Bien lo sabes, hermano: las personas somos incapaces de evolucionar. Nuestra estirpe, los enanos e incluso los humanos carecemos de ese don biológico."
Tenía toda la razón. De acuerdo con el sentido común de cualquier mundo de fantasía, las razas humanoides no experimentaban metamorfosis biológicas.
No existía tal cosa como un 'Súper Humano' o un 'Gran Hombre' que mudara de piel.
"-Para las especies efímeras no tiene mayor trascendencia, pero las estirpes longevas como nosotros nos estancamos con el paso de los siglos. Prueba incontestable de ello es que entre los humanos ya han surgido hechiceros cuyo dominio mágico rivaliza con el mío."
Al pronunciar aquellas palabras, el orgullo del viejo elfo se resintió de forma evidente.
'Tranquilo, abuelo... Si este humilde servidor reencarnado en serpiente sigue esforzándose día a día, usted no debería acomplejarse tanto por un par de magos humanos.'
"-¡La única salvación posible es la evolución! ¡Nuestra especie debe trascender y renacer como Altos Elfos! Por esa razón, consagré mis días a investigar la mecánica evolutiva de los monstruos salvajes. Me propuse desvelar sus catalizadores y descifrar sus leyes intrínsecas... Y al fin obtuve resultados."
Pellerian alzó el brazo esquelético y señaló hacia el fondo de la sala.
Hacia un oscuro pasillo que se internaba en las profundidades.
"-Logré engendrar un monstruo artificial."
'¿Qué dijiste?'
"-Sinteticé una quimera fusionando la sangre azul de un draco superior, una tarántula gris del Gran Bosque y un topo sangriento de las profundidades del inframundo. Y a través del estudio de su desarrollo biológico, alcancé revelaciones extraordinarias."
Creí que solo era un viejo clasista y amargado, pero en realidad se trataba de un auténtico científico desquiciado.
Un alquimista estatal dispuesto a crear quimeras aberrantes por simple ambición académica.
'Pellerian... papá...'
"-Sin embargo, surgió un obstáculo insalvable."
El anciano esbozó una sonrisa cargada de amargura.
"-Para satisfacer la condición definitiva de su metamorfosis, se requería una maduración latente de trescientos años enteros. Por consiguiente, induje a mi creación en un estado de hibernación prolongada. Y ese es el encargo que deseo encomendarte."
Apretó el puño con teatralidad y sentenció:
"-Adéntrate en la cámara interior y despierta a la quimera de su letargo. Eso es todo lo que debes hacer."
'Ni de broma.'
"-Comprendo que albergues cierto recelo, pero no hay motivo alguno para el temor."
Me quedé perplejo por un segundo.
Por poco creo que había escuchado mi negativa mental.
"-Tan pronto como despierte, la criatura consumará su evolución de inmediato. Todo el proceso quedará registrado automáticamente y será transmitido a los anales del Árbol del Mundo. Una vez completada la metamorfosis, bastará con que tires de la palanca de emergencia para incinerar a la bestia. Una tarea sumamente sencilla."
'¿Y por qué demonios tendría que prestarme a semejante disparate?'
"-Una empresa heroica merece una retribución generosa. Quien culmine esta labor recibirá una recompensa colosal."
La voz atronadora de Pellerian resonó con fuerza mientras señalaba hacia el ala derecha del vestíbulo.
"-He dispuesto que la cámara del tesoro se desbloquee automáticamente una vez que la quimera sea reducida a cenizas. En su interior reposan diversas armas arcanas y reliquias de mi colección privada; constituirán un pago más que satisfactorio."
'Ya veo, muy considerado por tu parte.'
"-Por la gloria imperecedera de las hadas... ¡Hacia la victoria eterna!"
La proyección luminosa de Pellerian parpadeó y se desvaneció en el aire.
Hasta el último segundo no dejó de pregonar la supremacía de su raza, un discurso ante el cual una serpiente como yo no sentía la menor empatía.
Aunque la promesa de artefactos mágicos resultaba tentadora, no albergaba el menor deseo de acatar las órdenes de aquel lunático.
¡Despertar a una quimera que llevaba tres siglos acumulando poder sonaba a suicidio anunciado!
Y por encima de todo...
La cámara del tesoro ya estaba abierta.
El terremoto milenario había hecho el trabajo pesado por mí.
El monumental portón de hierro que custodiaba la bóveda se había desencajado y doblado por la presión de los derrumbes, dejando una hendidura irregular entre el marco y la pared.
Para un ser humano habría sido una rendija demasiado angosta para cruzarla, pero para una serpiente esbelta no suponía el menor obstáculo.
'Será un hechicero ilustre, pero en lugar de colocar un cerrojo mágico puso una simple puerta metálica... Mil gracias por su descuido, venerable anciano.'
Me deslicé a través de la abertura sin ningún esfuerzo.
Y en el interior, la recompensa aguardaba intacta.
'¡Cielos benditos!'
Una lustrosa armadura completa de placas que brillaba en la penumbra.
Una espada primorosa que parecía forjada por las mismísimas manos de los elfos ancestrales.
Cofres repletos de orfebrería, monedas y gemas resplandecientes.
A fin de cuentas, aquel viejo cascarrabias tenía un gusto refinado.
La única tragedia era que nada de aquel botín me servía en lo más mínimo.
'Qué desperdicio tan doloroso...'
En especial, aquella espada corta llamó poderosamente mi atención.
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【Espada Ancha Élfica】
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Era un arma de una belleza deslumbrante.
Y su filo lucía tan aguzado que parecía capaz de cortar el viento con solo rozarlo.
Al ser de dimensiones compactas, cabía la posibilidad de que pudiera empuñarla utilizando la cola.
Enrosqué el extremo de mi cola alrededor de la empuñadura y tiré hacia arriba: el acero se alzó en el aire.
Desconocía qué clase de aleación mística componía la hoja, pero era extraordinariamente liviana.
'¿Acaso ha llegado el momento de convertirme en la primera Serpiente Espadachina de la historia?'
Blandí el arma un par de veces ejecutando molinetes en el vacío.
Sin embargo, el peso venció la inercia, la espada resbaló bruscamente y por poco me rebana la propia cola en la caída.
Descartado. Portar armas blancas no era una decisión sensata para mi anatomía.
Una profunda decepción me invadió y me dispuse a abandonar la bóveda.
Fue en ese preciso instante cuando un destello discreto captó mi mirada.
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【Anillo de Sello de Pellerian (Sellado)】
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'¿Y esto qué es?'
A diferencia de las demás armas relucientes, aquel anillo parecía bastante austero a simple vista.
Reposaba sobre un estante de madera pulida y mostraba el desgaste propio del uso cotidiano que debió darle su antiguo dueño.
Ostentaba un ornamento en forma de cruz entrelazado con filigranas de oro y metales desconocidos que componían un diseño laberíntico.
Lo más intrigante era la mención explícita sobre su sello mágico.
Un anillo arcano sellado era un cliché clásico de la literatura fantástica que encendía la curiosidad de cualquiera.
Aproximé la punta de la cola para ensartar la joya.
En un principio la sortija resultaba demasiado estrecha para mi grosor reptiliano.
No obstante...
¡Zas!
El aro metálico se ensanchó de golpe como si fuera de goma flexible.
'¡Magia de autorregulación de tamaño!'
El anillo se expandió hasta alcanzar el diámetro equivalente a tres dedos humanos y quedó perfectamente ajustado alrededor de la sección media de mi cola.
Si tiraba con fuerza podía retirarlo, pero por mucho que serpenteara o sacudiera el cuerpo, permanecía sujeto sin resbalar.
Lucía sumamente elegante.
Y no se trataba de un simple adorno decorativo.
En cuanto el metal entró en contacto con mis escamas, la información de sus facultades se desplegó en mi mente:
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【Anillo de Sello de Pellerian (Sellado)】
\- Magia de almacenamiento subespacial.
\- Las demás funciones permanecen selladas.
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Quedé fascinado por el término 'magia'.
¿Una serpiente capaz de manipular magia arcana?
Pensándolo con calma, no tenía nada de disparatado; en las grandes historias fantásticas las serpientes místicas siempre dominaban las artes oscuras.
Además, el concepto de 'almacenamiento subespacial' era de una utilidad indiscutible.
Para una criatura sin hombros ni extremidades que jamás podría colgarse una mochila a la espalda, poseer un bolsillo dimensional era la mayor bendición concebible.
'Veamos cómo se activa esto...'
Canalicé un hilo de maná hacia la sortija igual que cuando activaba mis habilidades corporales.
Un vórtice invisible succionó el aire y un puñado de monedas de oro desapareció en el interior del anillo en un parpadeo.
¡Magnífico! Solo por haber obtenido esta reliquia, la incursión en la mazmorra había valido la pena con creces.
La capacidad del espacio dimensional parecía tener un límite prudencial, así que guardé unas cuantas monedas selectas y la Espada Ancha Élfica.
Después de todo, todavía no renunciaba por completo al sueño de ser un espadachín.
Con el ánimo renovado y una sensación de holgura triunfal, salí de la cámara del tesoro.
Lo procedente ahora era desandar el camino y regresar al exterior.
Sin embargo...
'Ese maldito viejo chiflado...'
Tras recorrer el corredor y alcanzar el monumental portón de piedra de la entrada, comprobé con frustración que se hallaba herméticamente cerrado.
Desde el lado interior no existía mecanismo visible ni inscripción alguna para accionarlo.
Sin otra alternativa a mi alcance, me vi forzado a regresar al salón circular donde reposaba el orbe de cristal.
La única ruta practicable conducía hacia la cámara interior donde la quimera permanecía en hibernación.
'En fin... mientras no despierte al monstruo, no debería haber mayores inconvenientes.'
Dejé atrás el pedestal y me interné por el corredor secundario.
Aquel tramo era bastante más breve que el anterior.
Al fondo se divisaba una arcada abierta que presumiblemente conducía hacia la estancia de la criatura.
Y a ambos lados del pasillo se erigían dos estatuas de piedra cubiertas de enredaderas y musgo.
El terremoto antiguo no las había perdonado: una carecía del brazo derecho y la otra había perdido las piernas por debajo de las rodillas.
'Pobres esculturas derruidas...'
Fue en el instante exacto en que mis escamas cruzaron la línea divisoria del corredor.
"-Se ha detectado la intrusión de una bestia mágica."
'¿Qué dijiste?'
La advertencia resonó con claridad cristalina desde el techo, como si hubiera un altavoz mágico oculto.
¿Por qué demonios saltaba la alarma justo ahora?
Era evidente que la zona de la quimera contaba con un protocolo de alta seguridad independiente, concebido quizás para impedir que el espécimen escapara al despertar.
'Bien, ¿y qué si detectaste una intrusión? ¿Qué piensas hacer al respecto?'
"-Activando gólems de interceptación."
'Vaya... al parecer sí podías hacer algo.'
Gólems de interceptación; la sola denominación ponía los pelos de punta.
¿Y dónde se encontraban esos guardianes?
¡Cruj, trac!
Un sonido seco de raíces y tallos desgarrándose reverberó en el pasillo.
Aquellas estatuas mutiladas que yacían cubiertas de enredaderas eran, en realidad, los guardianes mecánicos.
Comenzaron a erguirse con pesadez.
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【Guardia de Pellerian A】
【Rasgos】
\[Guardián\], \[Gólem\]
【Habilidades】
\[Embate Nv. 10\], \[Solidez Nv. 10\], \[Onda de Choque Nv. 10\], \[Resistencia al Maná Nv. 6\], \[Resistencia al Corte Nv. 10\], \[Resistencia al Calor Nv. 10\], \[Detección de Amenazas Nv. 3\], \[Autorreparación Nv. 2\], \[Rayo Destructor Nv. 6\], \[Magia Elemental Intermedia: Fuego Nv. 10\], \[Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 10\]
【Estado】
\[Semidestruido\], \[Averiado\]
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'¡Maldita sea, pero qué disparate de poder es este!'
¡¿Qué rayos era ese \[Rayo Destructor\]?!
Aquella máquina de guerra poseía un arsenal con el que habría podido aplastar al Cocatrix como si fuera un vulgar mosquito.
A su lado, el autómata denominado Guardia de Pellerian B mostraba parámetros igualmente aterradores, aunque especializado en magia elemental de tierra.
Ambos guardianes desprendieron las lianas que los aprisionaban.
En el único ojo tallado en sus frentes de piedra se encendió un fulgor bermejo incandescente.
Rebosaban una determinación implacable por aniquilarme en el acto.
Sin embargo...
En ese preciso momento, el autómata mutilado que carecía de piernas intentó dar un paso hacia adelante y se desplomó pesadamente de bruces contra las losas.
¡Cataplúm!
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【Guardia de Pellerian A】
【Rasgos】
\[Guardián\], \[Gólem\]
【Habilidades】
\[Magia Elemental Básica: Fuego Nv. 10\], \[Resistencia al Calor Nv. 10\]
※Inutilizadas por estado 'Semidestruido':
\[Embate Nv. 10\], \[Solidez Nv. 10\], \[Onda de Choque Nv. 10\], \[Resistencia al Maná Nv. 6\], \[Resistencia al Corte Nv. 10\], \[Detección de Amenazas Nv. 3\], \[Autorreparación Nv. 2\], \[Rayo Destructor Nv. 6\], \[Magia Elemental Intermedia: Fuego Nv. 10\]
【Estado】
\[Semidestruido\], \[Averiado\], \[Derribado\]
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Vaya panorama.
Aquel temible coloso de la destrucción acababa de transformarse en una chatarra patética con una sola técnica ofensiva operativa.
No obstante, el desdichado gólem alzó el torso con esfuerzo y de sus fauces de piedra brotó una llamarada ardiente.
¡Fuuuush!
'¡Madre mía, mis escamas!'
Culebreé a toda prisa hacia un flanco y salvé el pellejo por una fracción de segundo.
De pronto, el pavimento bajo mi vientre comenzó a ondular como agua agitada.
Activé \[Salto\] y me elevé en el aire justo a tiempo.
¡Pum!
Dos bloques masivos de piedra brotaron del suelo y chocaron entre sí como un par de palmas aplaudiendo en el sitio exacto donde me hallaba.
Giré la mirada hacia el culpable: era el gólem manco que manipulaba la tierra.
'Esto es demasiado peligroso.'
Decidí replegarme sin dilación.
Me deslicé a toda velocidad hacia atrás hasta traspasar el umbral de entrada al corredor.
En el instante en que mis escamas abandonaron el pasillo...
"-Interceptación confirmada."
Acompañado de un chasquido mecánico, el brillo rojizo de sus ojos se apagó y adoptaron una expresión plácida.
Los dos autómatas arrastraron sus cuerpos de vuelta a sus posiciones originales en los pedestales.
'Espera un momento... ¡Si no me han interceptado nada!'
Medité la situación unos instantes y asomé tímidamente la cabeza por encima de la línea divisoria.
"-Se ha detectado la intrusión de una bestia mágica. Activando gólems de interceptación."
Las máquinas volvieron a crujir y se pusieron en guardia.
Retiré la cabeza de inmediato.
"-Interceptación confirmada."
Volví a meter la cabeza.
"-Se ha detectado la intrusión de una bestia..."
La retiré de nuevo.
"-Interceptación confirmada."
'Vaya, pero qué divertido es esto.'
Tras obligar a los venerables guardianes a hacer flexiones una decena de veces consecutivas...
Comprendí una verdad trascendental.
Y decidí ponerla en práctica sin perder un solo segundo.
'Oye, amigo Guardia B.'
──────────────
【Guardia de Pellerian B】
【Habilidades】
...... \[Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 10\] ......
──────────────
'Préstame esa técnica un momento, ¿quieres?'
\[Utilizas Cuerno Prestado Nv. 2 para pedir prestada Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 10.\]
\[Operación exitosa. Obtienes temporalmente Magia Elemental Básica: Tierra Nv. 1.\]
Si jugaba bien mis cartas, aquí mismo podría desentrañar los arcanos de la magia elemental auténtica.
'¿Qué tal si desato mi... "verdadero poder"?'
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• Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다
• Autor: 비도 (Bido)
• Traductor: Inmensurable
🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨

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Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela)
Capítulo 13
Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 12
Estás leyendo el capítulo 12 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.