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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Masticar, tragar, desgarrar. Qué sabor tan detestable. Por mucho que me hubiera transformado en una serpiente comprensiva dispuesta a engullir cualquier cosa comestible, mis papilas gustativas no habían desaparecido. Y la carne del Cocatrix era, objetivamente hablando, intragable. ────────────── 【Cadáver de Cocatrix】 ────────────── Por supuesto que era un cadáver. Al relajar la concentración visual, la ventana translúcida se desvaneció. Era el poder concedido por el núcleo interno del ciempiés; ahora mi vista alcanzaba a desentrañar misterios que antes me estaban vedados. Definitivamente, las bestias espirituales poseían una categoría especial. Reanudé el festín con disciplina implacable. Como siempre me ocurría, este nuevo cuerpo de reptil tenía un rendimiento de combustible sumamente deficiente. Si tuviera que compararlo con un automóvil, consumía energía al mismo ritmo desmesurado que un superdeportivo tragando gasolina a raudales. En cuanto realizaba un esfuerzo físico intenso o encadenaba un par de habilidades, el hambre me asaltaba de forma voraz. En mi vida humana anterior sufría cotidianamente de reflujo gastroesofágico y acidez estomacal; tal vez tener un estómago capaz de disolver cualquier cosa fuera una bendición encubierta. Los músculos del Cocatrix eran tan correosos y fibrosos como tendones de acero endurecido. ¡Clac! Uno de mis dientes se partió al morder. Ya me había ocurrido en combates pasados, pero lo reconfortante era que cada vez que perdía un colmillo, uno nuevo crecía para reemplazarlo en cuestión de horas. Exactamente igual que los tiburones. Decían los documentales que los escualos regeneraban sus hileras dentales de por vida. '¡A comer sin contemplaciones!' \[Has sido envenenado. El dominio de Resistencia al Veneno aumenta.\] Vaya descaro. ¿Cómo era posible que hasta la carne de este animal estuviera impregnada de toxinas? Ni que fuera un pez globo venenoso. El estómago comenzó a revolvérseme con punzadas molestas. Sin embargo, no era motivo para encender las alarmas; no me había mordido ni clavado sus garras. \[Resistencia al Veneno Nv. 3 ha subido a Resistencia al Veneno Nv. 4.\] El nivel de mi resistencia pasiva se incrementó. Unas simples toxinas residuales en el tejido muscular no bastaban para doblegar al linaje de la serpiente más ponzoñosa. Tras devorar con empeño gran parte del torso, conseguí abrirme paso hasta la cavidad torácica donde reposaba el corazón. Moví las mandíbulas con sumo cuidado. Al triturar la carne sanguinolenta, la comisura de mis fauces quedó teñida de un rojo carmesí brillante, semejante a la boca de un niño pequeño embadurnada de pasta de tomate. Y finalmente lo encontré. Un chasquido duro resonó entre mis dientes. Había una especie de cálculo mineral incrustado en el corazón. Era exactamente idéntico al núcleo mágico que extraje de las entrañas del Jaguar Cornudo. En aquella ocasión dudé si se trataba de una piedra biológica o un cálculo urinario, pero ahora la contemplaba con genuina devoción. Extraje el cristal sosteniéndolo con delicadeza entre los colmillos. Me limpié los restos de sangre del hocico frotándome con la punta de la cola y concentré la mirada. ────────────── 【Núcleo Mágico de Cocatrix: Rango 2】 ────────────── ¡Efectivamente, era un núcleo mágico! La única salvedad residía en su categoría. El del jaguar pertenecía al Rango 3, mientras que este correspondía al Rango 2. A juzgar por esa diferencia, el Jaguar Cornudo debía de ser un monstruo considerablemente superior en poder bruto. Aun hoy me estremecía al recordar que haberlo derrotado desde el interior de sus pulmones fue un milagro fruto de una suerte descomunal. Bien, llegó la hora de degustarlo. Tener un núcleo mágico como postre tras la cena era un lujo principesco. Me lo tragué entero de un solo golpe. Por alguna extraña razón, en el paladar dejaba un regusto azucarado, casi como un caramelo. \[Has consumido un Núcleo Mágico de Rango 2.\] Cuando ingerí el núcleo de Rango 3 del jaguar, no se manifestaron cambios perceptibles en ese preciso instante. Esperaba una reacción similar, pero las notificaciones del sistema me sorprendieron: \[Un leve rastro de naturaleza mágica se imbuye en tu carne.\] \[Tu jerarquía asciende ligeramente.\] \[Tu carne se vuelve más fuerte y tus reservas de maná se colman.\] '¡Vaya, pero qué maravilla!' Una sensación física completamente desconocida se propagó por cada rincón de mi organismo. No se parecía al agradable calor reparador de una subida de nivel ordinaria. Era un ardor penetrante y estimulante, similar a la quemazón embriagadora de un licor de alta graduación o a la frescura balsámica de una pastilla de menta abriéndose paso en el estómago. Esa naturaleza mágica imbuida en mi carne. Y el maná que colmaba mi interior. Sentía con nitidez cómo la reserva de energía que consumían facultades como \[Cuerno Prestado\] se había expandido de forma tangible. Había crecido. Dar caza al Cocatrix me había brindado una recompensa a la altura del riesgo mortal asumido. En ese caso, convenía revisar el estado general de mis parámetros. ────────────── 【Serpiente Blanca Cornuda Nv. 5】 【Rasgos】 \[Inquebrantable\], \[Perseverancia\], \[Cuerno\] 【Habilidades】 \[Cuerno Prestado Nv. 2\]: Detección de Maná Nv. 1 \[Visión Nocturna Nv. 6\], \[Colmillos Venenosos Nv. 4\], \[Aguante de Respiración Nv. 4\], \[Depredación Nv. 3\], \[Mordisco Nv. 4\], \[Resistencia al Veneno Nv. 4\], \[Resistencia a la Hemorragia Nv. 2\], \[Resistencia al Dolor Nv. 4\], \[Resistencia al Calor Nv. 2\], \[Instinto de Supervivencia Nv. 4\], \[Salto Nv. 2\], \[Sigilo Nv. 2\] ...... ────────────── Sin duda alguna, mi repertorio de técnicas era descomunal. Superaba con creces en variedad a la lista de habilidades del propio Cocatrix, que era una bestia de nivel 12. Este abanico infinito debía de ser otra manifestación directa de mis 20 puntos de Potencial. Recordando a mi hermano difunto (la Pequeña Serpiente Verde Nv. 3 que pereció al despeñarse), me preguntaba cuán aterrador habría llegado a ser si sobrevivía a la purga de la cueva. Tal vez habría superado a Mamá Medusa. Sin embargo, en la naturaleza no sobrevive el más fuerte, sino que el que sobrevive es el único que puede proclamarse fuerte. Deslicé la mirada hacia la sección inferior de la ventana. ────────────── ※Evolución disponible: \[Reptar Rápido Nv. 10\] 【Estado】 \[Saturación de Maná\], \[Orgulloso\] ────────────── '¡¿Cómo dices?!' '¡¿Una habilidad puede evolucionar?!' En algún momento de las recientes batallas, \[Reptar Rápido\] había alcanzado el nivel 10. Era la primera técnica que coronaba el rango máximo. El corazón me palpitó con fuerza. Igual que yo muté en una distinguida serpiente cornuda, ¿acaso esta habilidad también experimentaría una metamorfosis completa? No había motivo para dudar. \[Reptar Rápido\] era la base motriz sobre la que se cimentaba toda mi supervivencia. '¡Evolución!' En mi mente comenzó a resonar una melodía triunfal de transformación animada. \[Consumes naturaleza mágica para evolucionar la habilidad.\] 'Espera, ¿no era gratis?' Una debilidad repentina me vació las fuerzas. Sentí un mareo vertiginoso similar al agotamiento producido por abusar de \[Cuerno Prestado\]. Aunque tenía la panza llena de carne, mis reservas internas quedaron exhaustas. Tuve la certeza intuitiva de que, de no haber consumido el núcleo del Cocatrix momentos antes, habría carecido de la esencia mágica requerida para consumar la evolución. \[Reptar Rápido evoluciona a una habilidad superior.\] 'Bien... espero que la nueva técnica compense la energía invertida.' \[Reptar Rápido Nv. 10 se ha transformado en Aceleración Nv. 1.\] Me quedé pensativo unos segundos. El resultado era ciertamente peculiar. \[Aceleración\] era una técnica que también poseía el Halcón Galopador. Pero \[Reptar Rápido\] ya era bastante veloz en su apogeo; ¿cuán poderosa sería esta nueva versión? Decidí ponerla a prueba sobre el pavimento de la caverna. Enrosqué el cuerpo sobre sí mismo acumulando tensión elástica. Me impulsé hacia arriba desplegando \[Salto\], la habilidad asimilada permanentemente gracias al cuerno. Y en pleno aire, activé la nueva técnica. \[Utilizas Aceleración Nv. 1.\] Una ráfaga de aire fresco me azotó el rostro. Corté el viento. A diferencia del deslizamiento mecánico tradicional, esta habilidad consumía maná para propulsarme. Salí disparado hacia adelante como una flecha desatada de un arco y aterricé al final del tramo con impecable elegancia. La conclusión fue instantánea e indiscutible: '¡Espectacular!' \[Aceleración\] era la evolución perfecta y definitiva de mi locomoción. Mi táctica habitual de caza basada en la combinación de sigilo y salto presentaba una debilidad flagrante: si la presa advertía mi presencia en el último instante, bastaba con que diera un paso a un lado para esquivarme en el aire. Pero combinando el salto con esta aceleración mágica, la acometida resultaba tan fulgurante que era virtualmente imposible de esquivar a simple vista. Y su utilidad táctica no se limitaba a la ofensiva. Imaginé un escenario donde el Cocatrix intentara picotearme: bastaría con activar la aceleración en seco para realizar una maniobra evasiva lateral en una fracción de segundo. Poder esquivar ataques letales de esa forma elevaba mi tasa de supervivencia a niveles estratosféricos. 'Sería formidable que el resto de mis habilidades también pudieran evolucionar al alcanzar el nivel 10.' Deseaba seguir experimentando, pero mis reservas mágicas andaban bajo mínimos. Tras recuperar el aliento, contemplé los restos dispersos del ciempiés macho que yacían cerca de la entrada. 'Todo te lo debo a ti, buen amigo.' De no haber sido por su núcleo interno, jamás habría superado la prueba contra el Cocatrix. Utilizando la cola, arrastré con reverencia cada uno de los fragmentos de su cuerpo mutilado y los agrupé en un pequeño montículo. Luego empujé montones de tierra y cascotes para cubrirlos. Era un túmulo funerario digno y respetuoso. Sin embargo, al carecer de adornos, parecía demasiado solitario y austero. Buscando algo que sirviera como lápida conmemorativa, eché un vistazo a los alrededores. Entre los escombros que descansaban en el suelo, descubrí una corona de oro reluciente y la coloqué con cuidado en la cúspide del montículo. Fue entonces cuando reparé en la cantidad de objetos desparramados por la caverna. 'Vaya fiera más insólita.' El Cocatrix ostentaba el rasgo \[Avaricia de Tesoros\]. Ahora comprendía el significado: aquel animal había transformado la antecámara en un almacén de baratijas brillantes recogidas a lo largo de los años. Ramas secas pulidas, conchas marinas de origen desconocido, monedas de oro diseminadas por los rincones y gemas que destellaban con la luz tenue. E incluso piezas de armaduras oxidadas y hojas de espadas rotas. Sin duda pertenecieron a guerreros que se adentraron en estas tierras siglos atrás antes de perecer devorados. '¡Soy inmensamente rico!' Aunque regocijarme por ello era un despropósito. ¿De qué le servían las monedas de oro a una serpiente? No podía arrojarlas como armas arrojadizas al estilo de los ladrones de MapleStory. Si tuviera una bolsa de viaje, recogería las piezas más valiosas por si algún día me cruzaba con una máquina expendedora mágica en este mundo extraño. Deseché las cavilaciones ociosas y volví la atención hacia el elemento más inquietante de aquel recinto subterráneo. Aquel portón monumental de piedra. ────────────── 【Mazmorra: Residencia Temporal del Mago Hada Pellerian】 ────────────── En efecto, me hallaba dentro de una mazmorra. Donde habitaban monstruos, existían calabozos y aventuras; era una ley universal. Y además, atribuida a un mago de la estirpe de las hadas. ¿Acaso los elfos también poblaban este mundo? Viendo la cantidad de trampas mortales sembradas en los corredores, solo cabían dos explicaciones: o aquel hechicero custodiaba secretos de un valor incalculable, o su personalidad era perversa y desquiciada. Quizá ambas cosas a la vez. Darme la vuelta y marcharme como si no hubiera visto nada sería propio de un cobarde. Irrumpir derribándolo todo exigiendo tesoros sería propio de un temerario suicida. Como yo me consideraba un sujeto prudente y equilibrado, comencé por examinar los mecanismos con cautela. \[Utilizas Detección de Maná Nv. 1.\] Fue una fortuna haber retenido esta técnica copiada del cadáver del Cocatrix. Los puntos neurálgicos imbuidos de maná brillaban con una intensa tonalidad escarlata. Aquello no señalaba necesariamente un peligro letal, sino concentraciones arcanas: podían ser resortes de trampas o activadores de cerraduras. Recordándolo ahora, la acometida anterior había sido sumamente arriesgada: si los orificios del techo hubieran resultado ser un timbre mágico en lugar de una trampa de lanzas, la bestia me habría devorado sin contemplaciones. El flujo de mi maná comenzó a agotarse y desactivé la habilidad. '¿Será imposible abrir esta puerta?' Justo en ese instante... Descubrí una serie de grabados e inscripciones tallados en la moldura superior del dintel de piedra. Ya me había asombrado al descubrir que podía entender el habla humana, pero al parecer mi comprensión abarcaba también la lectura de textos arcaicos. \[Hadas que podáis leer esta inscripción, tocad a la puerta siete veces.\] 'Pero yo no soy un hada; soy una serpiente.' Con todo, el propietario original del refugio era un mago de esa raza. ¿Acaso aquella caligrafía correspondía a la lengua sagrada de las hadas? No tenía forma de contrastarlo, pero valía la pena intentar el procedimiento. Llamar a la puerta. ¡Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc! Golpeé la piedra con la punta de la cola siete veces consecutivas. Y entonces... ¡Ruuuummm! Un mecanismo automático cobró vida en las entrañas de la roca. El monumental portón comenzó a deslizarse hacia los lados. El grosor de la piedra superaba con creces el tamaño de un torso humano; difícilmente un cañonazo moderno habría podido derribar semejante blindaje. '¿Por qué proteger con semejante fortaleza un simple refugio temporal?' '¡¿Qué clase de maravillas ocultará este sitio?!' Me interné cautelosamente por la abertura. El aire denso y estancado desprendía un penetrante olor a polvo acumulado durante milenios. Daba la impresión de haber permanecido sellado durante siglos enteros. Quizá debido a antiguos movimientos telúricos, varias de las esculturas ornamentales que flanqueaban el vestíbulo yacían derribadas y fragmentadas por el suelo. Me deslicé por encima de la cabeza decapitada de una estatua de mármol. Al observarla de cerca, las orejas largas y puntiagudas confirmaban que las hadas de este mundo compartían la fisonomía de los elfos clásicos. Se decía en las leyendas que los elfos eran seres inmortales de belleza deslumbrante. El corazón me dio un vuelco de curiosidad. Continué arrastrándome en medio del polvo con mi \[Visión Nocturna\] encendida. En la oscuridad reinante, cualquiera sin sentidos agudizados se habría estrellado a tientas contra los muros. Al final del corredor se abría una espaciosa cámara circular. Y en el centro exacto de la estancia reposaba un pedestal con una esfera de cristal translúcida. A simple vista emanaba el halo indiscutible de una reliquia invaluable. En el instante en que me aproximé al pedestal, el orbe de cristal comenzó a destellar con un fulgor azulado. Corrientes de maná convergieron en su interior. El haz de luz proyectado desde la esfera cobró volumen tridimensional hasta perfilar la figura translúcida de un elfo anciano. "Extraño... sé bienvenido." La voz no sonaba melodiosa ni celestial. Era áspera y cascada, propia de un viejo decrépito que cargaba siglos sobre sus hombros. Lejos de encarnar la juventud eterna que esperaba de un elfo, aquel individuo lucía arrugado y severo, con un semblante avinagrado que delataba un temperamento intratable. De no ser por sus orejas afiladas, nadie lo habría distinguido de un anciano cascarrabias común. "Te encuentras en el laboratorio de este humilde servidor, el Gran Mago Pellerian. Has debido padecer incontables fatigas para alcanzar este recinto." Sin embargo, sus modales verbales eran corteses y solemnes. No se debía juzgar a nadie por su apariencia exterior. "Si has conseguido franquear el portón sellado, asumo que eres un distinguido y puro miembro de nuestra excelsa estirpe." Tan pronto como pronunció esa frase, el holograma cambió abruptamente de idioma y exclamó en un dialecto gutural y desconocido: "¡Si no eres una alimaña de una raza inferior y perteneces al linaje puro de las hadas, comprenderás la lengua feérica ancestral! ¡Inclina la cabeza al suelo de inmediato, ahora mismo!" '¿Qué le pasa a este vejestorio?' Por alguna misteriosa razón, comprendí sus palabras sin dificultad alguna. Y en cuanto a inclinar la cabeza... no tenía necesidad de hacerlo. Mi cuerpo entero ya se encontraba pegado al polvo del suelo. ¡Fuuuush, clanc! Una gigantesca lanza de hierro cruzó el aire a una velocidad aterradora, silbando justo por encima de donde habría estado el cuello de una persona de pie, y se clavó con violencia demoledora en la pared opuesta. Este anciano desquiciado sentía una auténtica fijación patológica por las trampas de proyectiles. El anciano del holograma borró su sonrisa severa y proclamó con tono marcial: "Gloria al Árbol del Mundo. Saludos, hermano de sangre." 'Vaya, pero qué elfo más racista y xenófobo me vine a encontrar.' \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 11 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.