Leer MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 39 online gratis en español
🏴 Grupo: Heiss✍️ Traducción: Heiss
“¡Bang!”, “¡Bang!”, “¡Bang!”.
“¡BOM!”
Diferentes sonidos de disparos se escuchaban por todo el lugar: disparos de diferentes armas, bombas, granadas, minas, lanzas, granadas, bazucas.
Cualquier arma imaginada que un grupo al margen de la ley podría tener y más; esos eran los MRCU, que disparaban todo su armamento a los invasores que huían.
“¡¿Cuánto falta hasta el aeropuerto Caleb?!”
Gritó Ethan, que se estiraba por fuera de la ventana disparando a los vehículos que se acercaban desde la parte de atrás a unos 15 metros.
“¡Estamos a 5 minutos, tienes que eliminarlos antes de llegar!”
Las cosas no pudieron ir de la peor manera; lo que pudo salir mal salió mal y peor; la idea era llegar al aeropuerto de manera tranquila y sin problemas. Nadie previó que un problema trivial en la plaza central haría que todo se fuera al carajo.
“Debimos haberlos dejado en paz”
Declaro a Emily en forma de desquite; estaba enojada; esto no habría pasado si la hubieran escuchado.
“¿Y dejar morir a esa madre y su hija? En serio que no tienes corazón, Emily”, habló Lucius, sosteniendo un arma de mano y disparando por la ventana del lado derecho.
“A quién le importa si tengo o no corazón, no nos incumbía, es más, ¿por qué las estamos trayendo?”
Era una camioneta y un carro que tenían de transporte para huir. La madre y su hija iban en el carro de al frente con Heiss y los demás.
En la camioneta estaban Emily y Lucius en la parte de atrás, Ethan en el asiento de copiloto, Caleb de conductor y Rudolf en la plataforma de carga.
Rudolf mantenía en su mayor parte a raya a los narcotraficantes que les disparaban para detenerlos.
Usaba un rifle de asalto que sacó de la antigua base antes de irse; tenía balas antiblindaje, lo que le vino como anillo al dedo.
“¿Te desagradan las zorras? No pensé que fueras de las que hacen prejuicios por sus profesiones”
Por alguna razón, Lucius estaba de peor humor de lo normal, contraatacando las quejas de Emily.
“¡Haa!, ¿y cuándo dije yo que la discriminaba por ser prostituta?”
Una voz de queja sonó indignada en la camioneta ante las declaraciones de Lucius; eso irritó mucho a Emily.
“Los dos, ya basta, ya está lo que se hizo, concéntrense en el enemigo”
“Jumph”, torció el cuello y frunció los labios indignada.
“Tsk”, chasqueó la lengua ante su actitud y se concentró en disparar.
\*\*\*
3 HORAS ANTES
Era 31 de octubre; las calles estaban abarrotadas de personas que corrían de un lado a otro alistándose para la noche en que todos saldrán a pedir dulces. Varios otros compraban canastas de cerveza o six packs; no solo los jóvenes se divertían en este día de compartir.
“El trancón es largo; de aquí a que salgamos pasará unas dos horas, por lo menos”
Mencionó Marcus que iba en el asiento del conductor.
“Podemos parquearnos y dar una vuelta mientras se arregla el trancón principal”
Había una larga fila de coches esperando pasar, esto porque había un choque de un bus y un carro que colisionaron; esperaban que las autoridades se los llevaran con una grúa, lo que no esperaban era el atasco que se formó mientras llegaba, lo que hizo que el procedimiento se demorara más.
“Me parece bien”
Escucharon mi propuesta y les pareció agradable; no querían gastar todo el tiempo en este calor insoportable.
Así, nos reportamos con los chicos que iban en el otro coche y decidimos dar una vuelta por el pueblo.
Los grupos se unieron; Lucius y yo nos fuimos con Cloe y Emily, Caleb y Jesús fueron con Ethan, Rudolf y Marcus.
Los grupos eran más grandes que antes para mayor seguridad.
Decidimos dar una vuelta por la zona comercial cerca de la plaza de Florencia. Había diferentes puestos de mercado como en el parque principal; eran puestos que vendían desde juguetes hasta dulces como arequipe con galletas o bocadillo, todos en diferentes versiones. Por otros lados se preparaban salpicones, obleas o incluso arepas rellenas; estaban incluso los famosos algodones de azúcar.
“Wuau”
Era la voz de Emily al ver el mercado.
“Me recuerda un poco a los puestos de Japón en las ferias”
Dijo Cloe observando los puestos con curiosidad.
Al verla divertirse, me acerqué a un puesto de obleas.
“Deme uno, por favor”
Después de unos minutos me pasaron una oblea grande, de queso rallado, cuajada, arequipe, diferentes mermeladas y fresas cortadas en laminas.
“Tic”, toqué el hombro de Cloe por la espalda.
Ella se dio vuelta y lo primero de lo que se dio cuenta fue de una gran oblea que se apareció al frente suyo.
“..Mmmh, vi que observabas con curiosidad, ¿quieres?”
Los ojos de Cloe se agrandaron al verme decir esas palabras, durante las cuales voltee de forma avergonzada. Sin que me diera cuenta, una sonrisa sutil se formó en sus labios.
“Claro…gracias”
“Jum”, simplemente asentí en ese momento.
Lucius, por su parte, estaba en una tienda donde vendían diferentes juguetes para niños; los observaba con gran interés. Cuando era niño, siempre quiso jugar con pistolas de agua o arcos de flechas, pero sus padres nunca tuvieron el dinero, más por su padre alcohólico que no le dejaba nada a su madre ni a él.
En aquel instante, una figura de aproximadamente un metro se acercó. Una niña de cabello negro y ojos azul oscuro observaba los juguetes con un anhelo que le recordaba a su pasado.
“Mami, quiero uno de esos”
Detrás, una joven de cabello rubio y ojos azul oscuro, iguales a los de la niña, la tocó de sus hombros y la retuvo.
“Lo siento, Nerisa, no me alcanza para poder comprártelo”
Ella miró hacia arriba, sintió su mirada empática y triste; sus gestos eran sonrientes, aunque un poco bajoneados. Lo más notorio era el ojo morado de su ojo derecho.
“Claro, mamá”. Comprendiendo lo que su madre decía, dejó de mirar los juguetes.
‘Es una buena niña’, pensó Lucis al verla.
“Disculpe, ¿podría darme esa de ahí?”
La niña y su madre se aproximaban a salir del mercado cuando escucharon una voz desde detrás de ellas.
“Disculpe señorita”
“¿Sí?, dígame”, la mujer se giró; era hermosa; si no fuera por el golpe en su ojo, sería sin duda una hermosura. Fijándose, vio a un señor de pelo largo, negro con café y una barba bien perfilada; sus rasgos eran jóvenes y definidos.
“Sé que no me conoce, pero si me permite...”
Movió la mano para adelante y se la acercó a la niña; ella se quedó en shock al tomarla y mirar adentro.
“Espere, no tenía que hacerlo...”
Ella se opuso al ver el regalo que le estaban dando a su hija; era la muñeca que la niña estaba mirando hacía un rato y la cual Nerisa le pidió a su madre.
“Solo es un regalo para la niña, no tiene que sentirse presionada, es un obsequio, me recuerda a mí de joven”
La madre lo observó fijamente, tal vez intentando ver si decía la verdad o si era algún truco para acercarse a ella; no era la primera vez que pasaba, y sería muy peligroso que pasara, por eso ella estaba dispuesta a frenarlo en cualquier momento.
Pero por alguna razón no sintió que fue necesario; el hombre solo miraba a la niña con empatía y sin ninguna pizca de malicia.
Al notar que lo hacía como acto honesto, decidió aceptarlo.
“…Gracias, ¿cómo se dice Nerisa?”
“G…gracias, señor”, dijo la niña de manera tímida, sin poder levantar la vista y sosteniendo la caja.
“Jeje”,
Una risa suave, tenue, sonó; sus labios estaban un poco hacia arriba. Era la primera vez que Lucius sonreía en todo este tiempo; ni con su grupo, ni siquiera en el tiempo en el cartel con alguno de sus compañeros, siempre era estoico o de pocas emisiones.
A la distancia, Emily lo observó con las cejas hacia arriba y con sorpresa.
“Así que si puede sonreír….pensé que era un molde de piedra sin emociones”
Sin embargo, las cosas estaban a punto de empeorar. Varios hombres se acercaron desde la otra dirección de donde estaba Emily; iban muy armados; uno en especial iba con una mirada de ira. Se dirigían hacia donde estaban Lucius, la madre y a la niña.
“¡Mierda!”, pronunció Emily
Al mismo tiempo, Lucius se despedía de la mujer y la niña.
“Adiós…”
Interrumpiendo la despedida, varios hombres armados se acercaron; uno cogió a la madre del cabello y la jaló hacia atrás, haciéndola caer.
“¡Ahh!”, un grito de dolor fue despedido de la madre.
“¡Así que ese era el amante con el que me traicionabas, perra!”
La mente de Lucius aceleró rápidamente al ver la situación; sabía que eran muchos, comprendió de dónde venía el golpe de la mujer, quién sabe cuántos más tendría bajo esa ropa. De momento, intento aclarar las cosas para que no se armara un problema.
“Señor, se equivoca, solo le estaba regalando a la niña….¡BAM!”
Un golpe seco hacia la cara de Lucius; él podría haberlo esquivado, pero decidió esperar primero. El golpe lo mandó al piso, dejándolo con una rodilla en el suelo y el cabello despeinado cubriendo su cara.
“¡Cállate, basura! Encárguense de él”, dio una rápida respuesta a su equipo para encargarse del sujeto.
Lo iban a destrozar a golpes y luego lo matarían.
Esa era la razón por la que nadie ayudaba a la mujer a pesar de muchas veces aparecer golpeada, porque sabían que su “dueño” era Jonathan, hijo de uno de los líderes narcos más poderosos de la región, incluso del país.
Los hombres se acercaron; el primero fue de frente y lanzó un puño a la cara de Lucius.
“¡Noo!”, gritó la niña entre sollozos.
No obstante, Lucius se acercó al puño y en el último momento lo esquivó; su cabeza se inclinó hacia la izquierda, dejando pasar el puño que caía. Aprovechando que no tenía un buen centro de gravedad y que el hombre caía sin poder agarrarse, Lucios disparó su mano en forma de punta al cuello del sujeto.
“¡Cackk!”
El sujeto soltó un quejido, pero como su cuello estaba bloqueado, no podía recibir oxígeno ni expulsarlo.
De esa manera cayó el primero al suelo mientras trataba de respirar.
“¡¡¡!!!”, los demás observaron en shock la escena hasta que escucharon una voz femenina.
“En verdad das mucho trabajo”
Una chica de pelo rojizo-morado y ojos violetas apareció con una larga barra de color plateado
Cuando los guardaespaldas de Jonathan se dieron cuenta, era demasiado tarde; cada uno de los que se ubicaba en la parte de atrás estaba noqueado.
Solo quedaban 4 conscientes con Jonathan; al ver que las cosas se descontrolaron, decidió sacar sus armas; sin embargo, en ese instante, una mano fría lo tomó por la nuca y lo levantó en el aire.
Personalidad #4: “Pero, ¿qué tenemos aquí?, un perro sin modales se atreve a levantar sus colmillos, qué desagradable”.
Era Heiss, que se había dado cuenta de la situación y llegó a tiempo.
“¡HAAA!, SUELTAME”
Su agarre se apretó mucho más; luego lo zampó contra el suelo, provocando que su nariz se rompiera y regara mucha sangre por el suelo.
Personalidad #4: “¿A quién crees que le hablas basura?, ¿qué esperan?, llévenselo”
Les señalo a los tres hombres que aún seguían de pie sin poder sacar alguna arma y amenazados con la lanza que sostenía Emily, que noqueó a 4 sujetos.
“¡Vamos!”, los 3 se dieron prisa y levantaron a su contratista del suelo lleno de sangre; luego lo sacaron del lugar.
Cuando se fueron, varias personas estaban mirando hacia ese mismo lugar,
Personalidad #4: “Qué problema”
“¿Estás bien?”, inesperadamente, Cloe ayudaba a la madre a ponerse de pie mientras calmaba a Nerisa.
“….U..Ustedes se metieron en problemas por mi culpa… Jonathan es una persona muy peligrosa, no debieron meterse con ellos”
“No nos importan ellos, lo que importa es que ustedes estén bien; además, ellos intentarían eliminarme incluso si me explicaba, no teníamos de otra que defendernos”
Aclaro Lucius con su característica forma estoica y sin sentimientos.
Personalidad #4: “Es verdad, además no me gusta la gente que maltrata mujeres porque les place. Aunque claro, ahora debemos correr”
“¿Por qué deberíamos?”, preguntó Emily, sintiendo que no eran una amenaza.
Personalidad #4: “Mientras estaban en problemas, escuché a la gente murmurar quién era Jonathan. Es un hijo de un líder del cartel, ¿o no, señorita?”
“…Sí, así es”
Personalidad #4: “Ese en sí no es un problema, si no fuera porque estamos en un municipio controlado por la MRCU, que a su vez está conectada con los narcos del país, así que nos hicimos públicos y pueden sospechar que no somos exactamente enviados de paz del gobierno; en su defecto, creerán que somos una fuerza externa, porque, ¿quién en su sano juicio se metería con ellos de manera directa? Tenemos que salir de Florencia, ustedes por otro lado…”
Heiss se quedó observándolas en silencio, pero fue interrumpido por una pregunta de Lucius.
“¿Tienen familia aquí en Florencia?, ¿algo que las retenga de escapar de aquí?”
“No”, respondió la madre de la chica.
Heiss comprendió lo que hacía Lucius y no lo interrumpió; él planeaba lo mismo.
“¿Deseas salir de aquí?....o mejor dicho, ¿deseas escapar? Si es lo que quieres, podemos ayudarte….solo si quieres”
La chica se quedó mirándolo y luego volteó a ver a su hija; comprendiendo lo que estaba en juego, se confirmó a sí misma que era lo mejor.
“¡Por favor!”
Una súplica se escuchó fuertemente; era determinación para escapar por fin de este infierno.
“Bien…por cierto, ¿cuál es tu nombre?”
“…Cataline, Cataline Montclar”
\*\*\*
Heiss se reunió con el resto del equipo y les explicó la situación; todos asintieron y se pusieron en marcha, pero ya había problemas al frente.
“¡Mierda, retenes!”
Maldijo Marcus en voz alta.
“¿Paro el carro y doy la vuelta?”,
Personalidad #4: “No, acércanos. Cloe, préstame una de tus armas, y ayúdame”
Con una mirada entendió qué era lo que iba a hacer y le pasó una de sus armas.
Pisó el acelerador y se acercó al retén; del mismo modo, en la parte de atrás se preguntaban qué era lo que tenía pensado Heiss. Sus dudas eran: ¿por qué no tomar otra ruta?
El problema es que, gracias al escándalo que habían formado, cada salida de escape estaba oficialmente cerrada por las autoridades policiales, que no faltaba decir que estaban compradas por la guerrilla y los traficantes.
El carro se acercó; una mano les pidió que se detuvieran. El carro se acercó y fue frenando lentamente; los otros oficiales estaban atentos. A pesar de ello, fueron demasiado lentos.
“Clack”, una de las puertas se abrió rápidamente.
El oficial se dio cuenta y le iba a mandar una advertencia apuntándole con el arma, solo que no alcanzó ni siquiera a pensarlo.
“¡Pfut!”, sonó el disparo de un arma con silenciador.
Los demás oficiales se paralizaron un momento antes de despertar y comprender lo que pasaba; rápidamente sacaron sus armas.
Aunque su reacción fue más o menos decente, para Heiss y Cloe fue muy lento, lo suficiente como para disparar a los otros 7 hombres del bloqueo y eliminarlos en un santiamén.
“Menos mal la ruta del aeropuerto no es tan vigilada, nadie piensa que tenemos listo un avión para salir de aquí”
Dijo Marcus al ver el espectáculo que hicieron Cloe y Heiss; simplemente fue magistral.
Rápidamente se subieron al auto y arrancaron; lo que no tenían en mente fue que uno de los oficiales había ido al baño cuando ellos llegaron y vio todo de manera oculta. Cuando aceleraron y se alejaron, él reportó todo y pidió refuerzos.
A los 30 minutos estaban en una persecución que los seguía directamente al aeropuerto.
“¡2 minutos y llegamos!, ¿Cómo nos deshacemos de ellos?”
Preguntó Marcus a Heiss; sabía por el retrovisor que aún los seguían y que sus compañeros en la parte de atrás los estaban reteniendo solo por ahora.
Personalidad #4: “Mmmh, menos mal que pagué un depósito por adelantado”
Dijo mientras lamentaba el estado del coche, que estaba con varios disparos de balas a los lados.
“¡A quién le importan los carros en este momento!”
Claramente, habían utilizado identidades falsas para alquilarlo; no hacía falta la preocupación, aunque a Heiss no parecía importarle; estaba en una especie de trance mientras miraba su teléfono.
“¡Estamos al otro lado! Debemos bajarnos y pasar el rio”
El aeropuerto estaba rodeado por un río, lo que ayudaba a que no cualquiera entrara sin permiso, además, claro, de las rejas de seguridad; si querían entrar, tenían que dar la vuelta más adelante y entrar. Pudieron haber tomado un desvío antes, pero eso podía advertir a los otros policías o guerrilleros de la zona.
Personalidad #4: “Para aquí, vamos a bajar, tú y Cloe lleven a Cataline y a la niña, yo ganaré, iré a ganar tiempo”
Pararon en una zona cercana al río; todos, excepto Heiss, se dirigieron al río. Posteriormente, llegaron los demás y frenaron.
“Les llevamos 2 minutos, a lo mucho”
Personalidad #4: “Es más que suficiente, todos salvo Emily, váyanse, pasen el río con los demás, el avión ya está listo, mi contacto lo dejó listo con los pilotos, nos encontraremos con él en Medellín”
Cada uno asintió y se fue sin más, cargando con todas las cosas.
“¿Que necesitas de mí?”
Personalidad #4: “Lo mejor que sabes hacer”
Después de unos segundos aparecieron varias camionetas y carros con hombres armados con subfusiles y ametralladoras.
“¡Bang”
De repente, un disparo sonó; era el disparo de un fusil de francotirador. Su disparo fue tan preciso que dio en el motor del vehículo, haciendo estallar el motor y frenándolo unos metros más adelante.
A unos metros en diagonal de él, encima de un árbol, se disponía Heiss con un lanzacohetes en su hombro. Que casualmente le había robado a uno de los hombres que estaban en los retenes. Era claramente armamento para eliminar cualquier fuerza del ejército colombiano que se acercara, no para unos turistas, por lo tanto, no se utilizó en primer lugar.
Aprovechando que los vehículos se detuvieron, disparó el arma entre el primer y segundo vehículo.
“¡BOM!”, “¡Crack!”
Una fuerte explosión se escuchó a kilómetros; los dos vehículos se hicieron pedazos, volando entre llamas. Lo único que se escuchó después de la explosión fueron las llamas y metal cayendo.
La caravana ahora quedaría atascada. Aprovechando la distracción, tomo las granadas que había recolectado y las lanzo todas; la otra mitad las tenía Emily, que también estaría lista para lanzarlas.
“¡BOM!”, “¡BOM!”, “¡BOM!”, “¡BOM!”, “¡BOM!”, “¡BOM!”
Varias explosiones sonaron; algunas personas alcanzaron a salir de sus vehículos solo para ser expulsadas por la explosión y morir por la onda expansiva, explosión o metralla.
“No estuvo tan mal”
Dijo Emily observando el panorama. Al momento se le acercó Heiss y salieron del lugar.
Cuando llegaron a la pista, todos ya estaban en el avión privado. Este era un favor especial que hizo el contacto de Heiss; de haber sido en una avioneta, tendrían que parar en otras pistas de aterrizaje y arriesgarse a que los atraparan.
Inmediatamente subieron y se sentaron para el despegue.
En menos de dos minutos, el avión prendió sus turbinas y aceleró, despegó dejando Florencia a las 5 en punto de la tarde, perfectamente cumplido, como si nada hubiera pasado.
En el transcurso, Heiss dejó de estar en las nubes y volvió en sí; esto no le parecía especialmente complejo. Aun así, no había salido como él esperaba, y eso fue lo que lo inquietó todo el viaje.
Si iba a enfrentar al distrito con nuevos aliados, no podría dejar que estos errores volvieran a pasar.
{¿Incluso si hay bajas civiles?} cuestiono #2.
“…”, no respondió.
Solo se quedó mirando el paisaje por la ventana, con una mirada solemne y fría.

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MALDITAS PERSONALIDADES (Novela)
Capítulo 40
MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 39
Estás leyendo el capítulo 39 de MALDITAS PERSONALIDADES (Novela), un novela. En un mundo paralelo creado por un Dios que abandonó su mundo, estamos en el año 2044. Heiss y Kalika, nombres inventados con pasados traumáticos, sin padres de los que guarden buenos recuerdos y con supuestas nuevas… Este capítulo tiene publicado el 29 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Heiss. MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) tiene 55 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.