Leer MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 40 online gratis en español
🏴 Grupo: Heiss✍️ Traducción: Heiss
El Sena reflejaba un resplandor rojizo, un río convertido en espejo del infierno que se vivía, que todos los parisinos vivían, interrumpido solo por cenizas que caían como nieve grotesca sobre los puentes históricos.
Las sirenas que debían advertir a las personas de las catástrofes rechinaban como en la antigua época de guerra, una característica traumática que hacía sentir un filo en cada cuello, en cada momento.
Los techos de zinc azul caían en trozos, cayendo en sus mismos edificios o en las calles llenas de escombros y casas destruidas. Las fachadas de piedra caliza que tenían su tan característico color beige ahora solo eran manchadas por el hollín de los apartamentos en llamas; sus propios balcones de hierro negro alguna vez mostraban la historia de la arquitectura de edificios haussmannianos; estaban destrozados, derretidos y sucios, llenos de polvo.
El Arco del Triunfo ya no existía; solo sus escombros eran visibles, eso y el increíble cráter que existía en medio. Notre-Dame una vez más estaba en un huracanado incendio, un recuerdo igual al del 2019. Los puentes del Sena yacían en pedazos en el fondo del río; algunos se mantenían a duras penas con pedazos incompletos en sus bordes, como si hubieran estallado montones de explosivos por toda la zona.
Y la que sería su icono principal, la Torre Eiffel, sería más práctico decir que eran barrotes de hierro pudelado derretido; toda la edificación había caído de lado, ya no era la magnífica vista de París, o bueno, sería la nueva imagen que marcaría al mundo.
Al mismo tiempo, a unas calles de lo que sería la Sacré-Cœur, la Basílica del Sagrado Corazón, había un equipo de 5 hombres, todos con equipo táctico negro, cada uno con heridas fatales, en especial uno que tenía la mitad de la cara quemada por las llamas.
“¿Estás bien, Adler? Tu rostro está muy quemado; me preocupa que te desmayes”
Cabello rubio cenizo, corto y siempre peinado hacia atrás, contrasta con su ahora único ojo gris oscuro, complexión atlética.
“Estoy bien, Greta, deberías preocuparte por tu pierna; quedó bastante aplastada con la caída de esos pilotes”
De estatura media y figura definida, su cabello rubio miel cae en ondas suaves sobre los hombros; sus pestañas largas, nariz recta y ojos verdes intensos, incluso con la crisis y sus heridas, no dejan de hacerla verse hermosa.
“…Tendré que reemplazarla con una prótesis”
“Hay otras formas y lo sabes”, comentó Heinrich.
Constitución robusta, cuello grueso; su cabello negro recortado al ras resalta la palidez de su piel, una barba cerrada y de ojos azules, claros como hielo.
“No es momento de hablar, debemos salir de la ciudad antes de que…”, pero Klaus no pudo terminar de decir lo que pensaba.
“¡BOMM!”, “¡BOMM!”, “¡BOMM!”.
Tres grandes explosiones se escucharon y vieron, todas desde la dirección del centro de la ciudad.
“¡BOMM!”, “¡BOMM!”, “¡BOMM!”, “¡BOMM!”, “¡BOMM!”, “¡BOMM!”.
Al instante, más explosiones se escucharon a lo lejos; eran al borde de la ciudad.
“¡Pin-pon! pin-pon!”
Las sirenas francesas resonaban fuertemente con las explosiones de fondo.
Todos miraron sombríamente la París en llamas; el cielo estaba cubierto por nubes negras, era simplemente tétrico. Durante ese breve periodo, varios apretaron los puños y la mandíbula; era ira.
“…Maldita sea, si el distrito en verdad piensa que esta es la salida, que este es el futuro……entonces es mejor que nos extingamos”
“¡Screeech!”
Imprevistamente, un vehículo frenó en la curva; de él salieron diferentes personas con uniformes militares.
“¡HAYA ESTÁN, ELIMÍNENLOS!”
Posteriormente llegarían otros vehículos, con el objetivo de eliminar y de posible capturar a los responsables.
Esta escena se repitió en todo París; había montones de hombres con trajes negros y hombreras rojas, otros con números del 1 al 4 enmarcados y de color amarillo.
La pelea fue sangrienta; al final los cinco terminaron exhaustos y con los cuerpos aún más adoloridos; sujetaban los cuerpos y terminan con la vida de cualquiera que hubiera visto sus rostros.
Adler en especial estaba lleno de sangre hasta los codos; su cara tenía salpicaduras de los repetidos golpes que tuvo que dar para hacer que el último hombre cayera muerto. Y entre esa media cara carbonizada, suciedad y sangre, cayó una gota de agua; una lágrima recorría su rostro.
Los demás no dijeron nada; cada uno estaba en malas condiciones y querían pasar el mal sabor de boca de manera silenciosa, porque claro, ellos fueron los que sobrevivieron; sus otros 11 hermanos habían sido eliminados.
Los únicos códices que sobrevivieron del distrito 5 eran ellos.
“Hah… hah… hah…”
Respiraciones y exhalaciones salen de la boca de Adler, su pecho sube y baja, se contrae; le es difícil respirar, su poca vista se vuelve borrosa.
“¡ADLER!”
“¡ADLER!”
Sus compañeros le gritan, pero él no escucha; cada segundo es como si su vida fuera succionada, sin control de su cuerpo, solo un dolor insoportable en su cabeza que socavaba el de su cuerpo.
“Hah… hah… hah…”
“Hah… hah… hah…”
“Hah… hah… hah…”
\*\*\*
“¡Gasp!”, de pronto se inclinó hacia arriba y tomó una bocanada de aire.
Estaba inclinado delante de su cama, respirando agitadamente, bañado en sudor de pies a cabeza.
“…¿Otra pesadilla?, pensé que ya habían bajado los últimos meses”
La voz era masculina; estaba en la ventana con algo en la mano que alumbraba un naranja característico. Se lo llevo a la boca e inhalo profundamente; poco después exhalo un humo que se lo lleva el frío viento de otoño.
“…Haa…, ¿qué haces despierto?, parece que tú tampoco puedes dormir, Klaus”
Alto y delgado era la figura que se mantenía en la oscuridad, solo parcialmente iluminada por la luna. Con extremidades largas que le dan un aire de figura quieta y analítica, su cabello castaño oscuro cae hasta la base del cuello en mechones rectos, y su piel clara acentúa los ojos castaños, casi dorados.
“Digamos que me sentía un poco inquieto”
“…¿Es por la Operación Vox Caeli?”
“Si…, tengo miedo de que lo que pasamos hace 2 años en París sea solo un juego comparado con lo que planea el distrito”
“Yo no lo llamaría juego”
Una leve fuerza en sus palabras quedó impresa.
“…Lo siento, es solo que los dos…todos quedamos marcados después de eso….y con la reciente muerte de Heiss….”
“Tranquilo, pero deberías bajarles a los cigarrillos; has estado fumando mucho últimamente”
“..Solo es un pasatiempo; además, con los nuevos medicamentos, en 3 semanas se elimina todo lo acumulado”
“Sí, pero la última vez te vi pálido por la cantidad que vomitaste; además, sabes que esas drogas pueden desgastar tu salud si las utilizas muy seguido”
“Fuu, entiendo”, acepto, votando una gran bola de humo.
“¿Quieres ir a entrenar?”
Klaus sostuvo el cigarrillo en los dedos y lo ojeó por un momento.
“Claro, aunque si pierdes otra vez no me vengas con quejas en la mañana”
“Ja, qué confianza, la última vez no te quedó aliento”
“Tss, niños, debería haberte educado mejor”
Apagó el cigarrillo contra la pared y se levantó estirando las manos.
“Solo eres un año mayor”
“Shh, no me saques de quicio”
Puso su dedo en la boca de Adler, que rápidamente fue apartada por un manotazo.
Los dos salieron cerca de las fuentes adornadas con pequeños ángeles que regaban agua hacia la parte baja, donde caían todos los chorros. Caminaron por lo que parecía ser una propiedad exclusiva; sus pasillos eran antiguos, típicos de la nobleza francesa en su época previa a la revolución.
Finalmente, llegaron a lo que sería un campo de entrenamiento al aire libre. Los reflectores iluminaban la zona centro y en los alrededores había bancas; era como un minicoliseo; allí todos entrenaban con los instructores o incluso Másters.
Un espectáculo; sin embargo, a ellos no parecía agradarles mucho el lugar. No había más espacios en la increíble mención; solo se les permitía entrenar en este sitio por temas de seguridad.
Estaban apartados de otras propiedades cercanas y la ciudad quedaba bastante lejos; lo más cercano era el Palacio de Karlsruhe, a unos kilómetros, donde residían los Masters y no tenían permiso de acercarse.
Esto se debía a que era una zona más adentro en las tierras de palacio donde se encontraban, perfecta para ser discreta.
En el extremo derecho se ubicaba Adler; en la sección izquierda se encontraba Klaus. El coliseo estaba formado por la figura de un octágono; si el contrincante salía de la línea, perdía. Esta forma también se realizó así para combates múltiples, como dejar a una persona en el centro y que los adversarios vengan de las 8 direcciones, una forma cruel donde derribaban al objetivo y lo golpeaban hasta dejarlo inconsciente.
“Bueno, es hora”
Metiendo su mano en un bolsillo, sacó una moneda de bronce.
“Tink”
La moneda fue lanzada al aire, al centro, cerca de un punto marcado en rojo; cayó y, en el momento que tocó el suelo, empezó el combate.
Adler fue el primero en moverse; corrió directo a Klaus, en una forma zigzagueante; de este modo pretendía alcanzarlo de un lado imprevisto con los amagues y fintas de su cuerpo. Usaba un espadón francés del Renacimiento, con una longitud de 1.4 m; era grande, pero de ancho bajo, color plata y anillo protector en forma de C hacia afuera.
Es un arma que se maneja con las dos manos; sin embargo, él corría por el campo de batalla sosteniéndola de una mano como si su peso no fuera nada especial.
“¡Clank!”
El golpe fue recibido del lado izquierdo superior de Klaus, Adler corrió rodeando y lanzó un tajo descendente, agarrando al final con las dos manos para dar toda la presión posible y lograr un corte abrumador; pese a su rapidez y potencia, fue bloqueado.
El arma que sostenía Klaus era un estoque francés, uno muy simple y viejo. Las cejas de Adler se fruncieron al ver qué arma había bloqueado su ataque; su brazo derecho estaba suspendido en el aire, soportando el peso completo de su oponente.
Era sorprendente que no se hubiera roto con la cantidad de fuerza; por suerte, había caído en la parte más robusta de la espada; si hubiera sido en la parte media o más larga, se fracturaría o rompería.
“Haa… ¿Qué estás planeando?, la vez pasada una espada ropera, antes otra arma diferente y esta vez un estoque, que… shring”
No pudo seguir con lo que decía; Klaus inclinó su espada, lo que provocó un chirrido de las espadas rozándose; en ese preciso momento, Klaus aprovechó la falta de equilibrio de Adler y dio una vuelta a la derecha, al lado contrario, subiendo su pie y asestándolo en el vientre de Adler.
Ese solo movimiento duró un segundo; mandó a volar a Adler a unos 3 metros, casi cerca de la línea de salida.
Cuando se recompuso, Klaus ya estaba encima de él.
“Clank, clak, shring, clank”
Un torrente de afilados golpes cayeron en su posición; no había espacio para el contraataque ni mucho menos para descansar. Los golpes en un principio fueron a los puntos críticos de Adler, pero poco después cambiaron los golpes elegantes y ortodoxos a una esgrima más salvaje, una que arriesgaba su propia seguridad con cada ataque temerario.
“Kyc”
Los resultados empezaron a verse: cortes en los muslos, brazos, cara y costado; cada parte parecía ser cortada de manera quirúrgica.
Adler lanzó un ataque desesperado en una posible abertura del brazo derecho que se expandía; sin embargo, esa fue la intención de Klaus, esquivó por poco la punta de su espada, puso su mano libre en el hombro derecho de Adler, y en cuestión de un parpadeo un rodillazo fue lanzado debajo de su plexo solar.
“¡Bff!”
Saliva fue escupida de su boca; la contracción en los gestos faciales de Adler revelaba el dolor que sentía.
Al mismo tiempo que lo soltaba y dejaba que retrocediera dos pasos, Klaus lanzó una patada a la quijada de Adler; supo aprovechar la oportunidad y dio el golpe de gracia.
“Thump”
El cuerpo de Adler salió del área de combate y cayó de espaldas contra el suelo.
“Kaa…haa..haaaa..kof kof”
Eran quejidos vacíos de dolor; no había cómo soltar algo, ya que vació todo el aire con ese rodillazo; lo único que pudo soltar fueron gruñidos, jadeos y toses secas.
“Primero, en una batalla no se habla, somos oponentes, así que no te descuides. Segundo, pensabas que usaría una espada ropera como la vez pasada, por eso te lanzaste con un golpe fuerte, con la intención de romperla; por desgracia, ya lo había pensado en el anterior encuentro, fue esa razón por la que decidí recibir el golpe en vez de esquivarlo”
“Haaa…Kaa… pero no tendría sentido en una pelea donde no puedes cambiar de arma….y tienes una fija”
“Adler, ¿recuerdas el torneo que tuvimos hace 3 años, donde nos reunieron a todos los códices para un enfrentamiento? No sé si recuerdas al códice #7 del distrito 3 de Colombia o el códice #3 del distrito 7 de Corea. Los dos eran unos expertos en el manejo de armas; el segundo era aterrador en el manejo de cualquier arma, en especial de cable de corte, que combinaba cuchillas para hacer trampas mortales, y el primero era un genio en el manejo de armas. A diferencia del segundo, él tenía técnicas especializadas para cada arma, desarrollando artes no vistas, dejando en ridículo a los otros distritos en el juego del coliseo, igual a este enfrentamiento. Por eso pensé en cambiar mis estilos de arte de gracia y salvaje para acoplarlos con cualquier arma….me consideraba un genio, pero esos monstruos son de una corteza diferente”
Klaus no era débil; eso solo sería un desprestigio a la cantidad de habilidades que él tiene, solo que cuando vio el manejo profesional de esos dos, se dio cuenta de que su estilo salvaje y ortodoxo no tenía la mortalidad que mostraban ellos con sus técnicas. En esa época, Klaus quedó de tercero, por debajo de esos dos; por eso en los últimos años mejoró sus estilos de esgrima y empezó a adaptarlos en diferentes armas.
“…¿no es demasiado esfuerzo?, siento que sería mejor perfeccionarnos en un arma o dos, pero más es….”
No tuvo palabras para describirlo; era una tarea ardua. Los distritos ya los habían entrenado en diferentes armas y estilos de pelea, pero ellos les dijeron que eligieran uno al que perfeccionarse, principalmente porque será una tarea titánica poner un estilo propio a todas esas armas.
“Clap clap clap”
Inesperadamente, unos aplausos que venían de las gradas los distrajeron. Al mirar a la oscuridad y ver 2 personas sentadas y una de pie, se sorprendieron.
“¿Cuánto llevan ahí?”, preguntó Klaus.
“Los seguimos cuando no podían dormir; saben que el olor a tabaco me fastidia y lo siguen haciendo, qué descarado de su parte”
La persona que hablaba no era otra que Lucien, de aspecto refinado, casi aristocrático, con una postura erguida y una gracia que parece heredada de generaciones anteriores a la nobleza. Su cabello negro brillante, peinado hacia un lado, acompaña un rostro claro de rasgos bien delineados: nariz fina, mentón pronunciado, labios de curva suave y ojos de un azul oscuro y profundo; mantiene un cuerpo delgado pero fuerte.
“Mmmh, lo siento, dejaré de hacerlo”
“Siempre dices que lo dejarás, por favor, déjalo de una vez”, esta vez fue Greta quien habló.
“Es injusto que ustedes jueguen solos y nos dejen de un lado”
“Esto no es un juego, Heinrich, solo entrenábamos”
“Aun así no nos invitaste, Adler, qué descortesía. Aun así, escuché lo que dijo Klaus y no se equivoca; tú eres el líder de equipo porque te elegimos, pero debes ser más consciente de tu nivel y el de tus oponentes. Sé que eres el menor, pero no por eso debes desaprovechar para aprender. No tomes solo lo que te ofrecieron los imbéciles del distrito, llévalo a un nivel más; ¿o me vas a decir que cuando los distritos te marquen para eliminarte como lo hicieron con Heiss, estarás listo para enfrentarte con los que te enseñaron en primer lugar?”
El rostro de Adler se contrajo y una sensación de desprecio hacia sí mismo lo invadió; ninguna de las palabras de Lucien era equivocada.
Lentamente Lucien se acercó a Klaus y Adler.
“Es algo para aprender, pero es bueno que lo entiendas, porque no nos queda mucho tiempo”
“….Sí, solo dos años para que los distritos empiecen con la limpieza….si no logramos cambiar el destino, puede que esta vez sí muramos en el acto o desechados por los distritos igual que Heiss y sus compañeros del distrito 3”
Una duda que lo aquejaba después de enterarse de la muerte de un códice, otro de los desconocidos que eran como hermanos por ser criados de la misma forma; solo se enteraron de que eran iguales cuando empezaron a compartir misiones.
La carga que Klaus llevaba en la espalda era insoportable; la había tenido desde hace dos años, cuando lideró el operativo Nuit Écarlate en París. No ha habido un día que no se lamente por no tener la suficiente experiencia o a alguien así; tal vez si esa persona existiera, más de sus hermanos todavía estarían con vida.
Lentamente, Adler se levantó del suelo y se limpió su ropa de entrenamiento; en su mirada había algo de resolución, no quería que algo así pasara de nuevo, la tragedia de hace 2 años, la muerte de otro códice.
“Klaus, Lucien”
“¿Mmh?”
Los dos lo observaron, atentos a su cambio de actitud y esperando sus palabras.
“Quiero que mañana, en la reunión con los demás líderes de los códices de los otros distritos, estén allí conmigo. No dejaremos que los distritos dirijan nuestro destino”

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MALDITAS PERSONALIDADES (Novela)
Capítulo 41
MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 40
Estás leyendo el capítulo 40 de MALDITAS PERSONALIDADES (Novela), un novela. En un mundo paralelo creado por un Dios que abandonó su mundo, estamos en el año 2044. Heiss y Kalika, nombres inventados con pasados traumáticos, sin padres de los que guarden buenos recuerdos y con supuestas nuevas… Este capítulo tiene publicado el 1 de junio de 2026, Traducido por el grupo Heiss. MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) tiene 55 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.