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Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 86 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La cara de Shirone se puso roja de vergüenza, y sus amigos no fueron la excepción. Amy suspiró y se frotó las sienes. "Seriel, ¿qué tipo de libros has estado leyendo últimamente?" "¡Ja! ¡Éste!" Seriel sacó un libro que, sin duda, estaba deseando compartir. El título, «Lazo Primordial», estaba estampado en una brillante portada roja. ¡Esta es la novela más popular en las librerías ahora mismo! Trata sobre un noble casado que se enamora de una dama de compañía. Escucha este verso: «Te rompí el plato. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Reclamarás mi cuerpo?». Entonces el noble la ata con una cuerda y... "¡Alto! ¡Ya basta!" Amy levantó la mano, interrumpiéndola. No podía soportarlo más. "¿Qué? ¡Ya casi llega la parte buena!" "La ficción seriada está bien, pero no la confundas con la vida real. Estos libros están llenos de dramas llamativos y exagerados solo para enganchar al lector". ¡Hmph! Eso es porque no lo has leído. ¡Cuando lo hagas, te enganchará también! ¿Quieres que te lo preste? Seriel le ofreció el Lazo Primordial con una sonrisa esperanzada, pero Amy giró la cabeza rápidamente. Si cedía, sabía que Seriel la bombardearía con comentarios durante la semana siguiente. Shirone se reclinó sobre los cojines con un suspiro. "Ja... Hoy es mi último día en la enfermería. Gracias por visitarme todos los días. Tú también, Senior Seriel." —Oh, no digas eso como si fuera algo triste. La verdad es que me estaba asfixiando con toda la presión del último año. Fue un alivio pasar tiempo contigo y con Amy. Amy asintió. Competir por el ranking de la clase había sido agotador. El cierre temporal de la escuela había sido un descanso muy necesario para todos los estudiantes de último año. La expresión de Seriel se oscureció levemente. Pero la situación del director es preocupante. Sinceramente, no esperaba que las cosas llegaran tan lejos. Este tipo de asunto podría haberlo solucionado el Distrito Autónomo de Creas, pero él insistió en involucrar personalmente a la Asociación de Magia. Fue Alpheas quien reportó el problema voluntariamente. A pesar de su alto estatus en el continente, aceptó los argumentos del consejo estudiantil sin resistencia. Finalmente, el asunto fue transferido a la Tercera División del Departamento de Inspección, famosa por ser la más estricta de la Asociación de Magia. La Tercera División es prácticamente la versión de la Asociación Mágica de un fiscal especial. No les importan las conexiones personales; simplemente siguen la ley al pie de la letra. Incluso alguien como el director Alpheas podría no escapar del castigo. Pero Shirone en realidad vio eso como algo bueno. El director lleva 40 años soportando esta carga. Si aceptar la disciplina alivia un poco ese peso... entonces creo que vale la pena. Neid intervino. Por ahora, veamos cómo se desarrollan las cosas. ¿De quién estamos hablando? Es Alpheas, un mago certificado de 4.ª clase. En cuanto empiecen las clases, estaremos ocupados, así que disfrutemos del descanso mientras dure. "Sí, eso suena bien", dijo Shirone, mirando por la ventana. El sol de la tarde se filtraba suavemente, proyectando una suave luz dorada. Ciudad capital: Bashka Bashka, vista desde la cordillera subterránea, era una ciudad construida en capas. En su centro se alzaba el castillo real, que perforaba el cielo, con instituciones clave extendiéndose en círculos concéntricos a su alrededor. Para los habitantes de Bashka, los edificios visibles desde la cordillera representaban los pilares de su nación. Una de ellas era la Asociación Mágica, una imponente estructura de 18 pisos que gestionaba a todos los magos registrados en el Reino de Tormia. Incluso supervisaba las operaciones de inteligencia gracias a sus conexiones con otras organizaciones mágicas. Era el tipo de lugar que todo mago soñaba con visitar al menos una vez. Pero para Thaad, quien acompañaba a Alpheas y Canis como su líder, la Asociación Mágica parecía más un matadero que un lugar de honor. "Maestro, ¿está seguro de esto?" preguntó Thaad. —Esto es lo que quiero —respondió Alpheas con firmeza—. Lo único que lamento es no haberlo hecho antes. Thaad no insistió. Nunca esperó que Alpheas cambiara de opinión; solo quería confirmar la determinación del maestro antes de que cruzaran una línea infranqueable. "Entendido. Esperaré hasta que termine tu juicio." Alpheas sonrió levemente. Tras entregarse junto con Canis y Arin, los tres fueron encerrados en habitaciones separadas bajo estricta vigilancia durante un día. Al día siguiente, Alpheas fue el primero en ser llamado a la sala de investigación. Mientras tanto, Canis y Arin permanecieron confinados en una instalación sellada mágicamente. Los dispositivos de supresión mágica impedían la entrada a la Zona Espiritual, e incluso sus técnicas de Cosecha eran inutilizables. Aproximadamente tres horas después, llamaron sus nombres. "Canis, Arin. Salgan." Aunque sus cargos aún no se habían probado formalmente, los investigadores los trataron como criminales. Sin duda, el testimonio previo de Alpheas había moldeado esa percepción. Canis y Arin no dijeron nada, siguiendo en silencio a los guardias por el pasillo. Mientras caminaban, vieron a Alpheas regresar en dirección contraria. Canis intentó pasarlo sin decir palabra, pero justo cuando estaban a punto de cruzarse, Alpheas se giró hacia el carcelero. Disculpe, ¿podría hablar con ellos un momento? —Sí, claro. Sé breve. Canis se burló de la diferencia de trato que los guardias daban a Alpheas. No era su fuerza lo que respetaban, sino su fama. Que alguien más débil que Arcane recibiera un trato tan cortés le molestaba. Cuando los guardias retrocedieron para darles espacio, Alpheas habló suavemente. No hay necesidad de estar nervioso. Simplemente responde sus preguntas con sinceridad y todo irá bien. —No nos confundas con tus ingenuos estudiantes —espetó Canis—. Hemos sobrevivido a incontables batallas. Ya no hay nada que temer. Canis había pasado por más dificultades de las que la mayoría de los niños de su edad podían imaginar. Pero por eso, también había perdido mucho. Alpheas quería ayudarlo a recuperar algo: esperanza, un futuro. —Por eso quería hablar —dijo Alpheas—. Cuando esto termine... ¿por qué no consideras matricularte en una escuela de magia? Canis parecía como si le hubieran dado una bofetada. ¿De verdad creía Alpheas que alguien como él podía quedarse sentado en un aula? ¿Después de todo lo que había pasado? No seas ridículo. No perdí porque fueras fuerte. Si no fuera por Abyss Nova... no, si hubiera sido un combate justo, te habría aplastado en un instante. "Probablemente tengas razón", admitió Alpheas con calma. "Pero si las cosas hubieran sido diferentes, tal vez yo habría sido quien se hubiera arrodillado y suplicado clemencia". Canis se mordió el labio. No podía aceptar esas palabras, pero tampoco podía negarlas. Canis, así es el mal. Por nobles que sean tus intenciones, siempre será malinterpretado y odiado. ¿Pero tú? Puedes superarlo. Quiero que tengas un futuro mejor, no uno perdido en la oscuridad. "¿Por qué te importa?", preguntó Canis con voz temblorosa. "¿Es compasión?" Yo también fui discípulo de Arcano. Eso solo podría acarrearte la pena de muerte. Así como el tiempo no puede volver atrás, algunos vínculos duran para siempre. Pero si de verdad quieres empezar una nueva vida, estoy dispuesto a ayudarte. Canis no respondió. ¿Qué sentido tenía una nueva vida? Lo único que conocía era la batalla. Era el único camino que le quedaba. Mientras Alpheas se alejaba por el pasillo, los guardias volvieron a agarrar a Canis y Arin, arrastrándolos a la sala de interrogatorios. A diferencia de las lúgubres mazmorras del Infierno que Canis había imaginado, la sala de investigación estaba sorprendentemente limpia y ordenada. Una pequeña figura estaba sentada a la mesa, de espaldas. El único detalle visible era su cabello plateado. "Inspector, estos son los sospechosos del caso: Canis y Arin". "Ah, traédmelos." La voz era escalofriante, como metal rozando contra metal. Irradiaba una energía afilada, propia de alguien de la famosa Tercera División de la Oficina de Inspección. Canis y Arin rodearon la mesa y se sentaron frente al inspector. Para su sorpresa, no parecía intimidante. Tenía una barbilla afilada, como la de un gato, y una sonrisa de labios finos bajo unos ojos estrechos y rasgados. "Mi nombre es Sakiri, inspector de la División 3. Ustedes son Canis y Arin, ¿correcto?" "Así es", respondió Canis con firmeza. Arin, sin embargo, no dijo nada. Canis se giró hacia ella, percibiendo su inquietud. "¿Arin? ¿Qué pasa?" Estaba temblando, con el rostro pálido. Sus ojos, grandes y temblorosos, estaban fijos en Sakiri. Canis notó el pánico en su expresión y se dio cuenta de que algo andaba muy mal. ¿Qué podría estar viendo? —Yo... no puedo leerlo —susurró Arin. Arin, como practicante de la menarquia, debería haber podido percibir las emociones con facilidad. La única explicación era que Sakiri no tenía emociones, o las había borrado intencionalmente. La forma en que Arin miraba a Sakiri era inquietante. Para ella, todo su cuerpo parecía metal reflectante, liso como un espejo. Su rostro carecía de rasgos distintivos, con forma de huevo. Sus manos y pies se estrechaban en puntas cónicas, sin emitir ninguna señal emocional. Esta era la forma que uno solo podía adoptar en la menarquia si se suprimían por completo todas las emociones. Vaya, parece que la señora está un poco asustada. ¿Será la menarquia? He sellado mi magia, pero rasgos únicos como ese no son algo que pueda ocultar. Aun así, confío en que no se vuelvan locos. Sakiri dejó su bolígrafo y cruzó sus piernas cónicas con aire de interés casual. Arin los observó retorcerse y desenroscarse, como un pretzel. Está jugando con nosotros, pensó. No se trataba solo de supresión emocional. Era un dominio total del yo interior. "Enfocar." Arin levantó la vista. El rostro de Sakiri se había alargado hasta convertirse en un cono puntiagudo que flotaba justo frente a su frente. Concéntrate. Sigo de guardia. Arin, ¿te llamas así? —Sí... lo es —respondió ella sobresaltada, sin siquiera darse cuenta de que había hablado. El cono afilado que apuntaba a su frente no era un arma, sino la intención concentrada de Sakiri. Era la primera vez que Arin veía la menarquia presentada de una forma tan prístina e intimidante. Tenía la clara sensación de que cualquiera interrogada por este hombre quedaría completamente destrozada. Canis y Arin ahora estaban cara a cara con la fuerza judicial más elitista del reino, y no había escapatoria. Mientras los dos estaban sentados en silencio, el rostro de Sakiri lentamente fue tomando forma desde su punta de aguja hasta el suave huevo metálico. Bien. Basándome en la declaración de Alpheas, he redactado un informe preliminar. Hay algunas cosas que me gustaría aclarar. Por favor, responda con sinceridad. Comenzó el interrogatorio. Sakiri hizo varias preguntas inquisitivas, y tanto Canis como Arin respondieron con sinceridad. Después de aproximadamente una hora, Sakiri asintió con satisfacción y comenzó a organizar los papeles. Bien. La mayoría de tus respuestas coinciden con lo que hemos escuchado. Hay algunas inconsistencias, pero nada grave. Viniendo de un inspector de la División 3, eso parecía inusualmente indulgente. Aun así, Sakiri se reclinó en su silla y continuó. Al final, todo esto se reduce a una forma de lavado de cerebro. Arcane explotó sus miserables vidas y los manipuló desde la infancia. "¿Qué?" Canis entrecerró los ojos. Habría preferido que lo llamaran villano. Esa declaración borró todo lo que había vivido. El Maestro nunca me obligó a hacer nada. Las decisiones fueron mías. Todo lo que hice, lo hice porque así lo elegí. Arin se tensó. Sabía lo peligroso que era denunciar a un investigador. Pero la forma metálica de Sakiri, visible a través de la menarquia, permaneció inalterada. "Una táctica clásica", respondió Sakiri. "Te rescatan, te hacen admirarlos y luego dicen algo como: 'Necesito esto, pero solo si tú quieres'". Canis no entendía lo que Sakiri intentaba decir. Había venido a pagar por sus crímenes. ¿Y ahora hablaban de lavado de cerebro? ¿Era esto el preludio de enviarlo a un centro psiquiátrico?
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Estás leyendo el capítulo 86 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.