arrow_back

Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 240 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La primera derrota de Dante desde que entró al mundo de la magia: el final de una racha invicta de una década. En medio de la multitud rugiente, Olivia permaneció sentada, con expresión tranquila. Ella estaba preocupada por Dante, pero la neutralidad era necesaria por ahora. Siana fue a ver a Dante y le indicó que estaría bien. Solo entonces Olivia dejó escapar un pequeño suspiro. " Así que Dante perdió." Nunca dudó de su victoria. Sin embargo, curiosamente, ahora que había perdido, no sentía ninguna perturbación emocional. Quizás no parecía real todavía, pero fue una innegable obra maestra de duelo. Debo admitirlo. Dante lo dio todo. Shirone era más fuerte. Eso es todo. Pero... Ese último hechizo que Shirone lanzó, ¿qué fue? Se parecía a su característico Cañón de Fotones, pero Olivia estaba segura: Aquello no era un cañón de fotones cualquiera. Incluso a ella, especialista en magia verbal, le habría costado desatar tal poder deliberadamente. Y más allá de la fuerza bruta, la amplificación desafiaba el sentido común. Elevar un hechizo de estudiante al nivel de archimago era imposible, incluso para ella. Olivia miró a Alpheas. Su silencio confirmó que lo había sabido desde el principio. ¿Había anticipado este duelo solo para presenciar esa pequeña posibilidad de milagro? Como un niño que se frota las manos esperando un juguete fascinante. " Zorro astuto. Me engañaste." Olivia apretó los dientes. Pero Alpheas, de quien esperaba que se regodeara, permaneció absorto en sus pensamientos, con los labios sellados. " ¿ Siempre fue tan poderoso? " Círculo de Amplificación Ultramágica: Ataraxia. Había escuchado historias de las hazañas de Shirone, pero ver su poder de primera mano fue diferente. Y lo más importante: este era un duelo oficial de la Asociación de Magos del Reino. Había reporteros presentes y las cámaras lo habían grabado todo. Después de esto, la capital real reaccionaría. Si conseguían Ataraxia, el prestigio de la Academia de Magia Alpheas se dispararía al instante. Además, con el apoyo del poder de Olivia, podrían incluso derrocar el dominio de la escuela de magia real. Habiendo pensado tanto, Alpheas habló en voz baja. "Sade." Sade se acercó e inclinó la cabeza. "Sí, Maestro." Recupera el registro de Icheon inmediatamente. No se lo entregues a nadie. Destrúyelo delante de Shirone. Asegúrate de que sea testigo de su destrucción. "Comprendido." Sade respondió sin protestar y se inclinó aún más. Incluso el orbe de cristal de su pulsera se había roto. Como este fue un incidente sin precedentes en todos sus años al frente de Icheon, sintió que la situación podría salirse de sus expectativas. Por supuesto, cuanto más grande fuera el incidente, más se difundiría el nombre de la escuela, pero si era una orden de Alpheas, las consideraciones personales eran irrelevantes. La mirada aguda de Olivia cambió a perplejidad. Ella sabía desde hacía mucho tiempo que él era inflexible, pero no esperaba que tomara una decisión tan inflexible. ¿Estás seguro? La Caja Negra contiene todos los datos de este duelo: el Pascal de Dante, los círculos mágicos de Shirone... Si la copiamos, será invaluable. Incluso si el reino refuerza la seguridad, pagarían una fortuna por obtenerla. Olivia indagó sutilmente, pero Alpheas no dudó. "Pertenece a Shirone. Nadie debería acceder a esa información sin su consentimiento." Podría estar de acuerdo si se lo preguntas. Piénsalo. Podría decidir por la prosperidad de la escuela o por el avance de la sociedad mágica. El propio Shirone se ha beneficiado de los logros de innumerables magos genios, ¿no es así? Había algo de verdad en las palabras de Olivia. Sin los nobles sacrificios, desafíos y esfuerzos de generaciones pasadas, la magia humana nunca habría llegado tan lejos. Por esa razón, el propio Alpheas había presentado su tesis sobre la teoría cuántica (la innovación detrás de la magia de los fotones) como una contribución a la nación. Sin embargo, su postura se mantuvo inalterada. Shirone puede elegir mientras esté vivo. Pero no ahora. Si alguna vez lo considera realmente necesario, puede decidir por sí mismo. Ofrecerle 'opciones' como esta no es diferente a la coerción. Olivia chasqueó la lengua. Igual que siempre: testaruda hasta la médula. ' Bueno... por eso me gustó.' El duelo había terminado, pero ninguno de los estudiantes se fue. Estaban esperando el clímax: el momento en que Dante se arrodillaría ante Shirone. Pero el derrotado Dante aún no había recuperado la conciencia, a pesar de la magia curativa de los maestros. Sabina meneó la cabeza y le tembló la voz. "Dante... ¿perdió? No, no puede ser. Ha vencido a tantos oponentes fuertes. Su racha invicta no puede terminar en una escuela rural como esta." —Sabina, cálmate. Alegrémonos de que esté vivo. Closer la sujetó por los hombros, intentando calmarla, pero Sabina, abrumada, se negaba a aceptar la realidad. ¿No todos hemos tenido días así? Días en los que se acumulan variables imposibles y todo sale mal. Para Dante, hoy era ese día. ¡Dante es invencible! ¡Su sincronización era del 50%! ¡En la Real Academia, luchó al 100%! ¡No hay forma de que pierda contra un paleto! "Hmph. Aun así, es solo una simulación." Sabina giró la cabeza hacia Canis. "¿Qué?" "Dante nunca ha luchado contra un gigante. Ni contra un arcángel." ¿Qué tonterías dices? ¡No toleraré que te burles de Dante! "Digo que nunca ha librado una batalla a vida o muerte contra un enemigo invencible. La velocidad de sincronización, el duelo de Icheon... nada de eso importa. El combate real no es así." Sabina apretó los dientes. Amy intervino. Dante no conoce el combate real. No es que no sea lo suficientemente fuerte para ello. Pero Shirone... siempre ha arriesgado su vida para llegar hasta aquí. Canis asintió. El duelo de Icheon se acerca al combate real. Pero no es lo mismo. Ese tipo de cosas ni siquiera son divertidas. ¿Sabes lo que es apostar tu vida? Cuando estás en la línea entre la vida y la muerte, tus pensamientos se congelan; solo puedes pensar: "Quiero vivir". Luchar aferrándote a la razón en ese estado... eso es combate real. Sabina hizo pucheros como una niña. Tras ser golpeada por Neid, comprendió la situación que Canis describió. Pero ellos no sabían con qué determinación había luchado Dante. No importaba cuánto lo menospreciaran como una simulación, no importaba cuánto se burlaran de él por solo pelear batallas ganables, un hecho permanecía inalterado. Para Dante, el duelo de Icheon lo era todo. Las lágrimas brotaron de los ojos de Sabina. "No... Eso no es cierto. Dante... Dante realmente luchó con su vida en juego." El silencio perduró. Ni siquiera los amigos de Shirone tenían ganas de burlarse del grupo de Dante. No, la verdad es que el resentimiento que sentían por un semestre de arrogancia no se podía borrar tan fácilmente. Pero Dante era fuerte. Tan fuerte que competir con él como rival había sido emocionante. Incluso en la derrota, había preservado el orgullo de sus amigos. Cuando pasó el momento incómodo, Dante finalmente se movió. La charla emocionada murió instantáneamente cuando todas las miradas se volvieron hacia la arena de Icheon. Sabina y Closer hicieron una mueca. Esperaban que permaneciera inconsciente hasta el final del día, pero el problema con el estudiante más resistente de la academia era su rápida recuperación. Cuando Shirone se acercó, los estudiantes contuvieron la respiración. Dante luchó por levantar la cabeza, se rindió y volvió a inclinarse. Entonces empezó a murmurar algo en voz baja. Shirone esperó en silencio. Finalmente, Dante dejó de murmurar y levantó la cabeza. No más intercambios. Se había decidido quién ganaría y quién perdería; solo quedaba el botín de la victoria. "Mátame." La declaración de Dante causó conmoción. Shirone presionó sus labios y lo miró fijamente. Se extendieron los murmullos. Nadie esperaba que eligiera la muerte antes que arrodillarse. Las críticas siguieron: inmaduras, poco viriles, obstinadas, pero Sabina lo sabía. Dante no era terco. Sus palabras no contenían ningún desafío infantil. —Me convertiré en el mago más grande. Para lograrlo, debo tratar el duelo de Icheon como un combate real. — Pero Dante, pase lo que pase, sigue siendo una simulación. Hay reglas, diferencias con el combate real. Sabina nunca pudo olvidar su respuesta. —Cierto . Pero entrenar como los demás no me convertirá en archimago. Así que he decidido: si alguna vez pierdo el duelo de Icheon, significará mi muerte. En aquel entonces eran jóvenes. Sabina había pensado que era una mera resolución dramática antes de un partido. Pero a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que Dante lo decía en serio. En su duelo número 150, 200, hubo innumerables momentos que podría haber perdido. Aún así, él siempre ganaba. Hacia el número 400, esas palabras debieron convertirse en una cuchilla que presionaba contra su propia garganta. Y así, Dante creció rápidamente, logrando un asombroso récord de 472 victorias y 0 derrotas. Alpheas sintió que la situación se estaba volviendo grave. "Nunca imaginé que él pensara así." Miró a Olivia, pero ella negó con la cabeza, igualmente atónita. Nunca imaginó que Dante se jugaría la vida en un duelo. Su determinación por convertirse en el más grande era admirable, pero para un joven de 18 años, era extrema. Entonces se dio cuenta. Porque tiene 18 años. La presión para defender su posición debe haber sido aplastante. Aparecer en revistas, ser venerado por los estudiantes, aplastar a sus rivales... ¿cómo podría eso traer sólo alegría? Ella también tuvo cierta responsabilidad por su elección extrema. Dante habló de nuevo, como para demostrar su sinceridad. Mátame. Nunca imaginé perder contra nadie. Esta es mi derrota. Si no quieres ensuciarte las manos, lo haré yo mismo. Pero no me arrodillaré ante ti. Shirone bajó la cabeza y suspiró. Dante estaba cometiendo un grave error. Su vida le pertenecía, pero expresar tales pensamientos solo hiere o enfurece a los demás. "Perdiste... ¿así que morirás?" "Sí. Esa fue mi resolución en este duelo." "¿Por qué? ¿Quién carajo te crees que eres?" Los estudiantes quedaron boquiabiertos. Dante se estremeció ante el desprecio, pero las emociones de Shirone eran más intensas que las de cualquiera. "Exigen que los demás se arrodillen con tanta facilidad, ¿pero ni siquiera eso pueden hacer ustedes?" —No digas tonterías. Me jugué la vida. Me ofrezco a desaparecer por alguien que podría haber sido mi rival de toda la vida. "¿Crees que eres tan importante?" El rostro de Dante se contrajo. Pensó que Shirone, precisamente, lo entendería. He hecho honor a mi nombre como el mayor talento del reino. No es que esté poniendo excusas. Pero no me venciste fácilmente, ¿verdad? "¿El más grande del reino? ¿Entonces qué puedes hacer? ¿Detener una guerra?" "¿Qué?" Si eres tan bueno, cambia algo, lo que sea. Pero no puedes. Entonces, ¿por qué arriesgar tu vida por una pérdida? La expresión de Dante se contorsionó, pero Shirone siguió adelante. No puedes detener las guerras, el hambre ni los conflictos civiles. ¿"El más grande del reino"? ¿Qué tienes de grandioso?" La respiración de Dante se volvió entrecortada. Cada palabra le apuñalaba el cráneo, el pecho, el corazón. Estaba cayendo; algo fundamental en su interior se desmoronaba en el abismo. "Aunque mueras, el mundo no cambiará. A nadie le importará." Dante ya no aguantaba más. Si esto continuaba, tocaría fondo. ¡Cállate! ¿Ganas una vez y te vuelves arrogante? ¿Quieres pelea de verdad? "Dante." Shirone lo miró con lástima. "Eres solo un humano." El rostro de Dante palideció. El caparazón que lo rodeaba se hizo añicos. Las palabras de Canis resurgieron en su mente. —Sentirás lo que es ser aplastado hasta el fondo. Esto no había sido una provocación. Las palabras de Canis no eran exageradas. Nadie, ni siquiera un archimago, puede cambiar el mundo solo. Porque somos humanos. Por eso no tienes derecho a desperdiciar tu vida. Se hizo un silencio solemne. Incluso aquellos que se habían burlado de Shirone por negarse a luchar ahora se quedaron humillados. El mayor talento del reino. Para los aspirantes a magos, era un título onírico. Pero desde lejos, era solo otro concepto artificial, infrahumano. "¿Ese chico...?" Olivia se volvió hacia Alpheas. El expediente académico de Shirone tendría detalles, pero ella quería algo más profundo. Alpheas finalmente confesó. Shirone... conoció a Miro. Y en el cielo, conoció al Arcángel Ikael. Los ojos de Olivia se abrieron de par en par. Alpheas asintió con una sonrisa amarga. "Sí. Es uno de los pocos que sabe la verdad." Olivia cayó en una profunda reflexión. Incluso ahora, este mundo estaba sostenido por un solo mago. Sabiendo eso, todos los asuntos humanos deben parecer triviales a los ojos de Shirone. "Es fuerte. La mayoría se habría asustado o se habría dado por vencida." "No siempre fue así. Solía ser tímido y callado." Alpheas recordó el día en que se conocieron: un niño de doce años escuchando a escondidas sus clases a través de un muro. Ahora, se había convertido en un prodigio que podía erguirse con orgullo en cualquier lugar del reino. La competencia no es solo un sistema para determinar clasificaciones. Es un proceso de enfrentamiento de filosofías para encontrar la propia. Obsesionarse con la clasificación es una tontería. Olivia miró a Dante con lástima. Las palabras de Shirone no contenían ninguna falsedad. Cambiar el mundo era algo muy distinto a ser el mejor de una escuela de magia. Incluso Mc Laine Gephin, el mago más poderoso de la historia, cuya verdadera forma permanece desconocida, y su sucesor elegido, Adrias Miro, tuvieron que hacer inmensos sacrificios para proteger este mundo. "¿Podrá Dante llegar a ser tan fuerte como Shirone?" "Todos aquí se volverán más fuertes." Olivia cerró los ojos. El duelo había terminado. Y con él su larga y enredada historia con Alpheas. "He perdido. Renuncio como director y me voy." Alpheas sonrió. "Siempre podrías quedarte." "¿Qué? De todas formas, mi mandato ya casi termina." Quédate y ayúdame. Ya estoy viejo para arreglármelas solo. Dicho claramente: conviértete en el subdirector de esta escuela. Los ojos de Olivia se entrecerraron. ¿Subdirectora? ¿A las órdenes de Alpheas, nada menos? ¿Después de haber sido directora de la Real Academia? Había intentado enterrar el pasado. Pase lo que pase, no podía vencer a este zorro astuto, así que decidió olvidar y seguir adelante. Pero parecía que Alpheas no descansaría hasta atormentarla hasta el final. Por supuesto, ella comprendía su intención. Tener a Jerome Olivia como subdirector elevaría el prestigio de la escuela. Además, sus propias innovaciones habían sido sustanciales. Más razón aún para negarse. Ella no caería en su plan de conseguir fama y talento a la vez. "¿Subdirector? ¿Estás loco? ¿Por qué debería ayudarte?" Sin dudarlo, Alpheas jugó su carta del triunfo. "Esa noche... cuando viniste a mí..." "¡Deténgase, por favor!" Olivia cerró los ojos y gritó. ¿Cómo puede alguien ser tan cruel? ¿Qué te hice? Cuando reapareció repentinamente después de más de una década, ella pensó que era una oportunidad de venganza. Ahora, ella se arrepintió de no haberlo rechazado ese mismo día. Las lágrimas brotaron de sus ojos. "Eres... verdaderamente egoísta." Alpheas dejó de actuar y habló con seriedad. —No te vayas. Quédate. Tomaremos té, cuidaremos el jardín. Y... saludaremos a Erina. Los ojos de Olivia ardían. ¿Cómo se atrevía? Conocía sus sentimientos, ¿y aun así le había pedido que saludara a su difunta esposa? ¿Por qué debo sufrir esta humillación? Solo lo amé. ¿Qué crimen cometí para merecer este infierno? "¡De verdad—!" Ella levantó la voz y luego se detuvo ante la mirada en los ojos de Alpheas. Por una vez, tenían una emoción genuina. Había pasado una semana desde el duelo de Shirone y Dante. Olivia seguía siendo directora interina, y corrían rumores de que regresaría oficialmente como subdirectora el próximo semestre. Para los estudiantes, esta fue una noticia impactante. Olivia era una Gran Maga de Segunda Clase. Si hubiera regresado a la Real Academia de Magia, habría sido comprensible, pero nadie podría haber imaginado que trabajaría voluntariamente bajo las órdenes de Alpheas. Aun así, si los rumores eran ciertos, fue emocionante. Con el íntegro Alpheas al frente y Olivia, la mejor instructora del reino, uniéndose al profesorado, el prestigio de la escuela se dispararía. Incluso con solo un mes restante del semestre, el entusiasmo de los estudiantes por sus estudios se mantuvo alto a pesar de la habitual inquietud de fin de trimestre. Olivia solía pasear por el campus con Alpheas. Aunque seguían chocando como el fuego y el agua, sus discusiones nunca llegaron a convertirse en peleas a muerte. Olivia se enfurecía como un reguero de pólvora, solo para callar en cuanto Alpheas hablaba, como si le hubieran echado un balde de agua fría. Tanto profesores como estudiantes especularon que Olivia debía tener alguna debilidad por parte de Alpheas hacia ella. Hoy también, Olivia paseó por el colegio con Alpheas, disfrutando de un tranquilo descanso. La mayor parte del currículo del semestre ya se había revisado, dejando solo a los profesores ocupados con los preparativos. "Aquí plantaremos rosas." Olivia extendió los brazos, midiendo el ancho del macizo de flores. Los estudiantes que pasaban hicieron una reverencia respetuosa. Estudiantes: "¡Buenas tardes, directora interina Olivia!" Olivia los saludó cálidamente. Olivia: "Ah, ¿ya terminaron las clases?" Estudiantes: "¡Sí! Nos dirigimos a la biblioteca ahora". Olivia: "Ya veo. ¿Pero no deberías estar en el campo de entrenamiento durante el período práctico?" Estudiantes: "Bueno, hoy tuvimos clase de Icheon. Necesitamos recuperarnos. Sinceramente, no nos dimos cuenta de lo agotador que sería combinarlo con las sesiones prácticas". Olivia: "Hmm, buen punto. Lo comentaré en la próxima reunión de profesores". Estudiantes: "Espera, ¿en serio? ¡Gracias!" Los estudiantes prácticamente saltaron de alegría. La filosofía de enseñanza de Olivia priorizaba la adaptación rápida y eficiente por encima de la tradición rígida. De repente- Sade: "¡Director!" Sade llegó corriendo, pálido como si algo terrible hubiera sucedido. Pero Alpheas y Olivia, veteranos de innumerables tormentas, permanecieron imperturbables. Olivia: "¿Qué pasa, profesor Sade?" Jadeando en busca de aire, Sade sacó una revista que llevaba guardada en el cinturón: una publicación del Gremio de Periodistas Magos. Olivia inmediatamente sintió que había problemas. Por supuesto. Después de que un estudiante desconocido derrotara al mago más grande del reino, Dante, los medios lo sensacionalizarían hasta el extremo.
Mago Infinito (Novela)

Continúa leyendo

Mago Infinito (Novela)

Capítulo 241

Siguiente Capítulo ›

Mago Infinito (Novela) Capítulo 240

Estás leyendo el capítulo 240 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.