Leer Madre del Aprendizaje (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al principio, Zorian ni siquiera se fijó en él. Eso era digno de mención, ya que Zach no era una persona fácil de pasar por alto. Al chico le encantaba llamar la atención y parecía tener problemas para quedarse quieto y callado, algo que se mantuvo constante incluso después de que Zach se convirtiera de repente en una especie de viajero del tiempo extraño. Hoy, sin embargo, el chico, normalmente ruidoso y exuberante, permanecía inquietantemente callado. También había abandonado su táctica habitual de sentarse al fondo del aula para ocupar un asiento cerca de la parte delantera. Si su comportamiento tan fuera de lo normal no hubiera hecho que la gente lo mirara con demasiada frecuencia, Zorian probablemente lo habría pasado por alto.
Estaba tan sorprendido de ver al chico finalmente presente en clase que se detuvo momentáneamente en seco, quedándose como un idiota en medio del aula. Luego, tras pensarlo un momento, se dirigió hacia la posible causa de su dilema.
Su primer instinto fue acercarse inmediatamente al chico y arrastrarlo a algún rincón olvidado para aclarar todo, pero la apariencia apagada de Zach lo hizo dudar. Zach estaba pálido y sin sangre, y respiraba demasiado rápido y superficialmente para ser una persona sana. Parecía enfermo. Pensándolo un poco más detenidamente, acercarse al chico de forma tan directa sería una acción imprudente y posiblemente peligrosa. Aparte de su derrota ante el lich, Zach era mucho más poderoso que Zorian, y este no tenía ni idea de cómo reaccionaría el otro chico si supiera que había otra persona siguiéndole en su aventura temporal. Sin embargo, tarde o temprano tendría que enfrentarse a él, así que tenía la firme intención de establecer al menos un contacto tentativo con el chico. Echó un vistazo al frente del aula, buscando un asiento libre cerca de Zach que le permitiera estudiar al chico durante la clase.
No tuvo que buscar mucho: Zach estaba sentado muy cerca de Briam, y todos los asientos alrededor de Briam estaban vacíos. La causa era fácil de adivinar: la gente era reacia a acercarse al dragón de fuego de aspecto enfadado que sostenía. Como alguien con conocimiento del futuro, Zorian sabía que sus temores estaban bien fundados. Aunque el joven dragón de fuego no quemaba a nadie (y a veces Zorian se preguntaba cuánto de eso se debía a la juventud y la falta de habilidad del dragón, en lugar de a su autocontrol), no dudaba en morder y arañar, y era difícil saber qué lo provocaba. Afortunadamente, parecía tolerar a Zorian mejor que a la mayoría de la gente, así que este se dejó caer en el asiento junto a Briam, silenciando los silbidos del lagarto con una mirada molesta. Se quedó mirando los ojos amarillos y rasgados del dragón de fuego hasta que el reptil giró la cabeza y lo dejó en paz.
—Vaya, lo has callado en un instante —comentó Briam. — Ojalá yo pudiera controlarlo tan fácilmente.
El dragón de fuego chasqueó las mandíbulas en el aire frente a la cara de Briam, haciendo que el chico retrocediera. Briam resopló molesto y, aparentemente, dejó pasar el asunto. No era la primera vez que Zorian se preguntaba cuán inteligente era realmente esa criatura.
Luego, haciendo todo lo posible por parecer natural, Zorian se volvió hacia Zach, que estaba sentado un poco más lejos de él.
—Tienes muy mal aspecto —comentó Zorian.
Zach gimió y se cubrió el rostro con las manos. —Me siento horrible —se quejó. — ¿Qué me ha hecho ese montón de huesos?
El corazón de Zorian se aceleró. Sin duda, Zach esperaba que su comentario fuera ignorado como una metáfora extraña, pero para Zorian era una confirmación definitiva de que Zach también era un viajero del tiempo. No era difícil adivinar quién o qué era el misterioso —montón de huesos. —
Ahora bien... ¿cómo podía hacer que Zach hablara más sin revelar que sabía más de lo que debía?
—¿Un montón de huesos? —preguntó Zorian con curiosidad.
Zach abrió la boca para responder, pero Ilsa eligió ese preciso momento para entrar en el aula y Zach dejó el tema.
Zorian tuvo que contenerse para no mirar mal a Ilsa cuando ella le sonrió. ¿No podía haber esperado unos minutos más?
Ignorante e indiferente a las quejas internas de Zorian, Ilsa aceptó la lista de alumnos presentes de Akoja y comenzó a presentarse y a presentar su clase. No era nada que Zorian no hubiera oído ya ocho veces, así que la ignoró en su mayor parte y se dedicó a vigilar a Zach y a tramar cómo sacarle información relacionada con los viajes en el tiempo.
De repente, se dio cuenta de que Ilsa había dejado de hablar y miraba en su dirección. Al cabo de unos instantes, se dio cuenta de que estaba mirando a Zach.
—Señor Noveda, tiene muy mal aspecto. Por favor, dígame que no ha venido a clase con resaca.
La clase estalló en carcajadas y Zach hizo una mueca de dolor, ya fuera porque los ruidos fuertes le molestaban en su estado o porque notó el trasfondo de agitación en la pregunta de Ilsa. En cualquier caso, se recuperó rápidamente.
—No es resaca —protestó Zach. — Me he levantado así, lo juro.
—¿Y te pareció buena idea venir así a clase? ¿Por qué? —insistió Ilsa.
—Eh... Sinceramente, no pensé que duraría tanto. Creía que se me pasaría en una hora o dos —dijo Zach avergonzado.
Zorian frunció el ceño. Si la enfermedad era consecuencia del hechizo que el lich les había lanzado esa noche (y Zach parecía estar convencido de ello, a juzgar por su comentario anterior), eso significaría que Zach había estado sufriendo sus efectos durante los últimos ocho meses, ya que llevaba ausente todo ese tiempo. ¿Por qué Zach esperaba que una enfermedad tan grave pasara —en una hora o dos—?
¿Por qué no podía haber respuestas sencillas para todo esto?
—Bueno, no fue así —concluyó Ilsa. — Aunque aprecio tu dedicación a los estudios —Zorian oyó claramente a Ako resoplar con desdén en segundo plano—, debo insistir en que te vayas a casa o, mejor aún, que visites a un sanador. Parece que vas a desmayarte en cualquier momento.
Antes de que Zach pudiera decir nada, Zorian se levantó de su asiento.
—Yo lo llevaré a casa, profesor —dijo. Zach lo miró sorprendido, pero Ilsa solo asintió y los despidió con un gesto.
Zorian cogió su mochila y se marchó con Zach a cuestas, muy satisfecho consigo mismo. Tenía una excusa legítima para hablar con Zach en privadoy permiso para faltar a una clase a la que ya había asistido ocho veces. ¿Podía ser más completa una victoria?
—No tenías por qué hacerlo, ¿sabes? —comentó Zach, siguiéndole los pasos. — Puedo volver a casa solo. No me siento tan mal.
—Pero si no lo hubiera hecho, habría tenido que aguantar dos horas de aburrido repaso —replicó Zorian.
Zach se rió, pero su risa se convirtió rápidamente en una tos dolorosa.
—Maldita sea —jadeó. — Me ha dejado hecho polvo.
—¿Quién es ese alguien de quien no paras de hablar? —insistió Zorian.
—No importa —murmuró Zach. Respiró hondo y miró a Zorian con aire pensativo. — Oye, ¿quieres ir a la cafetería a comer algo?
—¿Tu estómago podrá con eso? —preguntó Zorian.
—Claro —asintió Zach. — ¡Me muero de hambre!
Zorian se encogió de hombros e indicó a Zach que le guiara.
Así fue como Zorian se encontró compartiendo mesa con el causante de sus problemas con los viajes en el tiempo, tratando de pensar en una buena forma de iniciar la conversación que quería tener con el chico. ¿O debería esperar unos días para que Zach se acostumbrara a su presencia? Mmm...
—Sabes, toda esta situación me parece muy divertida —dijo Zach entre bocados, metiéndose fideos en la boca e intentando hablar al mismo tiempo. Eso era
era muy divertido. Su madre siempre insistía en que debía aspirar a comportarse —como un noble. — Le daría un infarto si alguna vez adoptara los modales de Zach a la hora de comer. —Un buen estudiante como tú, faltando a clase para almorzar con un delincuente... ¿A dónde va a parar el mundo? ¿Qué diría tu madre si te viera ahora?
—En primer lugar, no estoy faltando a clase, te estoy acompañando a casa —señaló Zorian, ignorando un resoplido de Zach. — Solo nos hemos parado a comer algo para que no te desmayes de hambre antes de llegar. —Otro resoplido. — Y a mi madre se le iluminarían los ojos al ver con quién estoy almorzando y se olvidaría rápidamente de que debería estar en clase.
—Ah. Un trepador social —dijo Zach con expresión agria. — No digas más. Al menos eres hombre, así que no intentará emparejarnos.
—Bueno, tengo una hermana de nueve años...
—No sigas por ahí —le advirtió Zach.
—Está bien —aceptó Zorian. De todos modos, no tenía muchas ganas de seguir por ese camino. — ¿Me vas a decir quién te ha dado una paliza o qué?
—Eres mucho más entrometido de lo que recordaba —resopló Zach. — ¿Qué te hace pensar que alguien me ha dado una paliza?
—Tus comentarios improvisados no son tan indirectos como crees —dijo Zorian.
—Da igual —se burló Zach. — Solo respiré unos vapores raros mientras jugaba con mi equipo de alquimia ayer, eso es todo.
Ah, la fiable excusa del —accidente alquímico. — Tan cliché, pero tan eficaz. Zorian la había utilizado él mismo en bastantes ocasiones. En cualquier caso, no estaba dispuesto a dejarlo pasar tan fácilmente. Decidió arriesgarse e intentar provocar una reacción en el chico.
—Deben de ser unos vapores muy extraños, los efectos secundarios casi parecen los de la magia del alma —especuló Zorian en voz alta.
Zorian esperaba algún tipo de reacción por parte de Zach, pero lo que obtuvo fue bastante más fuerte de lo que había imaginado. Zach se sentó inmediatamente más erguido en su asiento, con los ojos muy abiertos al darse cuenta. —¡Por supuesto! ¡Por eso sigo sufriendo los efectos, incluso después de la reversión! ¡El hijo de puta apuntó precisamente a lo que se envía de vuelta: mi alma!. —
Se hizo un silencio inquietante en la cafetería mientras todos miraban al chico loco que gritaba tonterías en un comedor abarrotado. Zach bajó lentamente las manos (había estado gesticulando violentamente durante su pequeño discurso) y murmuró una disculpa que solo Zorian pudo oír. Unas risas dispersas se extendieron entre los estudiantes reunidos durante unos instantes antes de que todo volviera finalmente a la normalidad.
—Eh... —comenzó Zach. — ¿Quizás deberíamos continuar esto en la fuente, sí?
—No lo sé —comentó Zorian con cautela. — Si piensas seguir gritando así, no creo que sirva de mucho.
—Ja, ja —refunfuñó Zach. — Me he emocionado un poco... No todo el mundo es un cubito de hielo como tú, Zorian.
—¿Cubito de hielo? —preguntó Zorian, con un tono de advertencia en la voz.
Pero Zach ya se estaba recogiendo, y Zorian no pudo hacer nada más que resoplar molesto y seguirlo. Aun así, el pequeño arrebato de Zach respondió algunas de sus preguntas. Así que no fueron sus recuerdos, ni siquiera su mente, lo que fue enviado al pasado, sino su alma . Eso explicaría por qué sus habilidades mágicas y de modelado no desaparecían cada vez que empezaba de nuevo. Era de conocimiento común que la magia estaba estrechamente relacionada con el alma, aunque nadie sabía realmente el mecanismo exacto de su interacción.
Cuando finalmente llegaron a la fuente, Zach parecía estar pensativo, así que Zorian se tomó un momento para observar los bancos de peces de colores que nadaban en el estanque. En realidad, sentía lástima por los pobres animales, ya que era poco probable que duraran mucho tiempo. La fuente llevaba años en mal estado y solo se había renovado gracias a un festival de verano más grandioso de lo habitual. ¿Qué probabilidades había de que la Academia siguiera manteniéndola una vez pasado el evento? No muchas. Y aún menos de que se mantuviera en condiciones adecuadas para que los peces sobrevivieran. Sus días estaban contados.
—Zorian... —insistió Zach.
—¿Eh?
—Dime... ¿qué sabes sobre los viajes en el tiempo?
Zorian parpadeó. Vaya. Eso sí que era directo.
—¿Viajes en el tiempo? —preguntó Zorian con toda la confusión que pudo fingir. — No mucho, supongo. ¿Qué tiene eso que ver?
—Uf, bueno... —Zach titubeó, rascándose la barbilla nerviosamente. — Probablemente pensarás que estoy loco, pero soy una especie de viajero del tiempo.
Vaya, Zach no tenía ni pizca de sutileza, ¿verdad?
—No pareces muy mayor —comentó Zorian. — Si vienes del futuro, no debe de ser muy lejano.
—No, no, es más bien... el mundo entero se reinicia la noche del festival de verano, y yo soy el único que recuerda lo que pasó.
Era una forma interesante de explicarlo, aunque la idea de un hechizo que afectara a todo el mundo era aún más ridícula que la idea de la magia para viajar en el tiempo.
—He vivido este mes... Dios, al menos 200 veces hasta ahora —continuó Zach. — Sinceramente, estoy empezando a perder la cuenta.
—Espera, hablas como si no pudieras detenerlo —dijo Zorian, incapaz de ocultar una pizca de alarma en su voz. Por suerte, Zach parecía demasiado agitado para darse cuenta.
—¡Es eso precisamente, no sé si puedo detenerlo! —gritó Zach, antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo y callarse para no llamar la atención innecesariamente. — Me afectó este hechizo en la reversión anterior y sus efectos no desaparecieron por completo cuando regresé al pasado.
Zorian frunció el ceño. —¿La anterior reversión? ¿Qué hay de las otras siete? ¿Zach se saltó esas de alguna manera o simplemente no las recuerda?. — A Zorian se le ocurrió que los efectos secundarios del hechizo del lich podrían haber sido aún más graves de lo que estaba viendo en ese momento: ¿y si Zach había pasado los últimos siete reinicios en coma? Aunque eso planteaba la pregunta de por qué su guardián lo había dado por desaparecido en lugar de traer a un sanador.
—Supongo que realmente fue un hechizo de magia del alma, como dijiste —continuó Zach. — Tendré que tener cuidado con eso a partir de ahora. De todos modos, al principio pensé que solo era una enfermedad desagradable que pasaría, y en cierta medida tenía razón. Ya me siento mucho mejor que esta mañana. Lo único es que no solo se vio afectado mi cuerpo, sino que mi mente ha estado un poco confusa desde que desperté.
Oh, no...
—No recuerdo cómo empecé este bucle temporal —concluyó Zach, confirmando los temores de Zorian. — Ni si fui yo quien lo inició. Mi memoria está llena de lagunas en este momento. Espero que todo vuelva a mi mente, pero...
Zorian miró al otro chico con rostro impasible. Básicamente, ambos estaban en un buen problema.
Sin embargo, Zach pareció interpretar la mirada seria de Zorian de forma un poco diferente.
—No me crees —concluyó.
—Es bastante inverosímil —dijo Zorian. Si no lo hubiera vivido, no le habría creído, no. —Pero soy un tipo bastante abierto. Supongamos que tienes razón por el momento. ¿Qué tiene eso que ver conmigo?
Zach arqueó una ceja, aparentemente incrédulo.
—Eh —dijo. — Eres muy diferente de tu otro yo.
—¿Mi otro yo? —preguntó Zorian con curiosidad.
—Sí —asintió Zach. — Puede que mi memoria sea un poco difusa en algunas cosas, pero te recuerdo perfectamente. Sobre todo porque no parabas de morir al principio del ataque...
Zach murmuró la última frase en voz baja, probablemente sin intención de que se oyera, pero se oyó. Zorian fingió no haberla oído.
—Eres diferente de lo que solías ser —dijo Zach. — Eras más irritable y siempre estabas ocupado con algo. Nunca me creíste cuando intenté contarte lo del viaje en el tiempo, pensabas que me estaba burlando de ti.
Bueno... ese tipo de historia sonaba exactamente
como algo con lo que sus hermanos intentarían engañarlo. Y Zach ya tenía muchas cosas en común con esos dos.
—Has cambiado —concluyó Zach. — Estás mucho más tranquilo. Más relajado, supongo.
Zorian frunció el ceño. No creía haber cambiado tanto de personalidad, pero supuso que sería difícil no cambiar pasando por algo así. Por no hablar del hecho de que habían pasado más de ocho meses desde que Zorian había comenzado los reinicios.
—Entonces, espera... ¿por qué he cambiado yo? —preguntó Zorian. — ¿No dijiste que todo el mundo se reiniciaba?
—No lo sé —Zach se encogió de hombros y le miró con aire especulativo. — Ahora que lo pienso, tú también estabas allí, ¿no?
Zorian lo miró confundido. No iba a picar tan fácilmente.
—No, claro que no te acuerdas —suspiró Zach. — ¿Al menos te sientes un poco diferente últimamente o algo así?
—Ahora que lo pienso... sí —confirmó Zorian. — Elegí asignaturas optativas diferentes a las que tenía pensado, sin ningún motivo en particular, y he hecho un montón de cosas raras desde que llegué a Cyoria.
Zorian tenía dos motivos para decir eso. En primer lugar, quería ver cómo reaccionaba Zach ante la idea de que otra persona estuviera pasando por el bucle temporal con él. En segundo lugar, quería sentar las bases para explicar por qué actuaba de forma diferente en cada reinicio, por si decidía no contarle a Zach nada sobre sí mismo.
Sin embargo, le sorprendió que Zach estuviera tan dispuesto a creerle. Al parecer, incluso después de todo este tiempo (casi 17 años, si había que creer al otro chico), Zach aún no había desarrollado la capacidad de leer eficazmente a las personas. O eso, o Zorian era realmente un buen actor.
—Qué raro —fue todo lo que dijo Zach.
—Sí —asintió Zorian. — Bueno... ¿algún consejo que un viajero del tiempo pueda dar a un mortal como yo? ¿Un hechizo secreto increíble, tal vez?
—Para ser sincero, la mayoría de los hechizos que conozco son de combate—, admitió Zach. —Soy muy bueno en la magia de combate, lo cual es bueno porque necesito serlo. Hay... algo que estoy tratando de detener. —
—¿Algo relacionado con el misterioso adversario que te causó problemas?—, intentó Zorian. Tenía muchas ganas de introducir la invasión en la conversación, pero no sabía cómo justificar que supiera algo al respecto. —¿Recuerdas cómo ocurrió pasó, al menos?
—Uf —gruñó Zach. — Más o menos. Recuerdo claramente que tú estabas allí, pero probablemente moriste al comienzo de la batalla —sin ánimo de ofender, Zorian, pero no eres muy buen luchador— y luego yo, estúpidamente, cargué contra él, creyéndome invulnerable.
—¿Por qué ibas a pensar eso? —preguntó Zorian, sinceramente confundido. — Que eres invulnerable, quiero decir. ¿No te parece peligrosamente arrogante considerarte invencible?. —
—¿Sabes cuántas veces he muerto en estas reversiones?—, protestó Zach. —Mi memoria me falla otra vez, pero fueron muchas. Después de un tiempo, tiendes a no tomártelo demasiado en serio. Y no es que estuviera muy lejos, solo tengo que tener cuidado con la nigromancia la próxima vez, ¿no?. —
—No solo la nigromancia —respondió Zorian con un profundo suspiro. — También hay que preocuparse por la magia mental. Aparte de la posibilidad obvia de acabar como un esclavo mental, también podrías acabar con más de un vacío en la memoria, incluso con la mente completamente borrada. Además, si no tienes cuidado, existe la posibilidad de que te impongan un geas, que, por lo que yo sé, también se vincula al alma. Algunas criaturas, como los espectros, se comen las almas, eso es otra cosa de la que preocuparse. Y hay un par de métodos para sellar la capacidad de un mago para hacer magia, que muy bien podrían permanecer contigo cuando... —revertas. —
Zach se quedó en silencio, pero Zorian habría jurado que se había puesto aún más pálido mientras escuchaba hablar a Zorian.
—Y eso es solo lo primero que se me ocurre —concluyó Zorian. — Solo soy un estudiante de la academia y no sé nada. Es obvio que tú... eh... no eres invulnerable. ¿De acuerdo?
Zorian tragó saliva con dificultad. Estuvo cerca. Por suerte, Zach era tan despistado que, si la situación hubiera sido al revés, él se habría dado cuenta hace mucho tiempo.
—Vaya, casi parece que te importa —dijo Zach finalmente con una risa nerviosa. — ¿De verdad crees que soy un viajero del tiempo?
Zorian se encogió de hombros. —No estoy completamente convencido, pero no es algo por lo que valga la pena pelear, en mi opinión. Si dices que eres un viajero del tiempo, entonces fingiremos que lo eres.
Sí. Hasta que no conociera mejor el carácter de Zach y entendiera qué pasaba con el bucle temporal, fingiría.
* *
Cuando Zorian finalmente regresó a la escuela, habiéndose perdido tanto el resto de las invocaciones esenciales como la siguiente clase sobre leyes mágicas, se vio acosado por sus curiosos compañeros y por Ako. Ako era fácil de manejar, ya que solo quería regañarlo por tardar tanto y advertirle que había anotado su ausencia en el registro de asistencia. Zorian estaba bastante seguro de que la única persona, incluidos los profesores, a la que le importaba lo que estaba escrito en esa lista era Akoja. Los que querían saber qué le pasaba a Zach también eran fáciles. Fue un accidente alquímico.
¿Qué? ¡Es la excusa que utilizó Zach!
Por desgracia, mucha gente también quería saber por qué se había ofrecido de repente a llevarlo a casa, o por qué había tardado tanto. Gente entrometida. Y además eran persistentes, se negaban a dejarlo en paz durante el resto del día. Cuando Zorian finalmente llegó a su habitación, cerró la puerta con llave y respiró aliviado. Por fin tenía tiempo para pensar en lo que había descubierto ese día.
Zach estaba seguro de que al día siguiente estaría bien y de que recuperaría la memoria. Zorian no estaba tan seguro. El hecho de que Zach tuviera un vacío de siete meses en su memoria (y posiblemente en su existencia) sugería que le habían hecho algo muy grave. ¿Por qué Zorian no había sufrido nada parecido? Bueno... quizá sí. Se había sentido inusualmente cansado en su primer reinicio, pero lo había achacado al estrés mental. Quizá solo había sido alcanzado por el hechizo y solo había sufrido daños menores, o quizá su —primer reinicio— era solo el primero del que recordaba.
Era una posibilidad inquietante, pero no tenía mucho sentido darle vueltas.
En realidad, no era tan inesperado, si lo pensabas bien. El extraño efecto de viaje en el tiempo al que él y Zach habían sido sometidos los había convertido esencialmente en entidades espirituales. Un lich era, en esencia, también una entidad espiritual. Eran magos que se suicidaban ritualmente y ataban sus almas a un objeto “su filacteria” antes de que pudieran pasar al más allá. Si la forma que habitaban en ese momento se destruía, volvían a su filacteria y simplemente poseían a alguien. Tenía sentido que un lich supiera cómo luchar contra otro lich. Y un método que funcionaba contra un lich funcionaría igual de bien contra él y Zach.
¡Y Zach había cometido la estupidez de decírselo al lich al final de la batalla! —No es que vaya a estar muerto para siempre—, ¡claro! Puede que el lich no supiera exactamente qué era Zach, pero una afirmación como esa sugería claramente que él mismo era un lich o algún tipo de entidad poseedora, y desde un punto de vista práctico no estaba tan lejos de la realidad.
Pero eso no venía al caso. La verdadera pregunta era: ¿qué iba a hacer ahora? Incluso si Zach recuperaba la memoria (lo cual era dudoso), sin duda querría mantener el bucle temporal hasta encontrar una forma de derrotar al lich. Si el anterior altercado del chico con el mago no muerto servía de indicio, eso podría llevar un tiempo. Y eso suponiendo que Zach fuera el creador del hechizo. Si había sucedido una vez, podía suceder dos. Tenía la sospecha de que Zach podría ser un polizón como Zorian. ¿Había una tercera persona atrapada en el bucle?
De repente, no se sentía tan desesperado por salir de allí como al principio. Salir no significaba necesariamente volver a la normalidad. La invasión era claramente más que un ataque terrorista aleatorio, y Zorian dudaba que detenerla fuera el final. Algo muy grande estaba sucediendo, y Zorian era un pez muy pequeño. Una cucaracha, como diría Taiven con su encanto. Dentro del bucle temporal, tenía la oportunidad de asegurar su futuro. Fuera de él, no era más que otra víctima.
Además, si había que creer a Zach, “normal” para Zorian significaba morir al comienzo de la invasión. No le importaba mucho ese tipo de “normalidad. “ De hecho, cuanto más lo pensaba, más le parecía que todo esto era una gran oportunidad en lugar de una molestia. Érase una vez, cuando Zorian era más joven, soñaba con ser un gran mago. Del tipo que da lugar a leyendas, que revolucionan por sí solos campos enteros de la magia. Con el tiempo, ese sueño murió al darse cuenta de que no tenía el talento, la ética de trabajo ni los contactos adecuados para hacerlo realidad. No era más que un estudiante de origen civil ligeramente por encima de la media, sin ninguna ventaja especial. ¿Pero ahora? Tenía todo el tiempo que necesitaba para adquirir ventaja sobre sus compañeros y convertirse en alguien verdaderamente grande. Más grande que Daimen.
Sacudió la cabeza, abandonando esa línea de pensamiento. Se estaba adelantando a los acontecimientos. Necesitaba algo más concreto que una vaga noción de grandeza que lo guiara: un conjunto claro de objetivos que alcanzar y cursos de acción que seguir. En ese momento, lo único en lo que podía pensar era en acosar a Zach para que le diera algunos consejos, asaltar la biblioteca en busca de más hechizos y aprovechar su curiosa situación monetaria para mejorar sus habilidades alquímicas.
No le gustaba depender de Zach para obtener ayuda. Incluso si el chico se mostraba cooperativo, no podía aprender mucho del otro viajero del tiempo sin revelarle que él también conservaba sus recuerdos cada vez que regresaban al pasado.
La biblioteca estaba llena de hechizos, por supuesto, pero todo lo “serio” (es decir, lo que pudiera utilizarse para el combate, el crimen o el espionaje) estaba restringido, y sabía por los estudiantes más veteranos que los profesores eran muy tacaños con los permisos. Ni siquiera Fortov había conseguido uno, y él era capaz de encantar a un troll para que no se lo comiera.
Perfeccionar sus habilidades en alquimia era sin duda una opción. La única razón por la que hasta ahora se había centrado más en la invocación era porque tenía que comprar los ingredientes con los que quería trabajar y estaba tratando de ahorrar dinero. Cualquier estudio serio de la alquimia requería mucho dinero, ya que los ingredientes alquímicos eran caros. Sin embargo, con su cuenta de ahorros rellenándose espontáneamente después de cada reinicio, las preocupaciones económicas no le limitaban tanto como antes.
No era mucho, para ser sincero. Necesitaba un plan mejor. Con otro suspiro, Zorian sacó su fiel cuaderno y comenzó a trazar y escribir.
* *
—¿Puedo hacer algo por ti, hijo? —preguntó Kyron. — La clase ha terminado, por si no te has dado cuenta.
—Eh, me he dado cuenta. Solo quería hablar contigo de algo —dijo Zorian. Kyron le indicó que siguiera hablando. —Espero que no te ofenda, pero tu programa me parece un poco... fácil. Practicar misiles mágicos durante todo un mes me parece bastante inútil, ya que lo domino bastante bien.
Kyron lo miró fijamente durante unos segundos. Zorian reprimió el instinto de moverse nerviosamente y devolvió la mirada al hombre. Kyron parecía el tipo de persona que se impresionaría por eso.
—Espero que no te parezca insultante, hijo, pero no tienes el poder suficiente para ser un mago de combate adecuado —dijo finalmente Kyron. —Tu habilidad para moldear es bastante impresionante para tu edad, pero te cansas después de solo diez disparos con la varita. Y eso no sirve en un combate serio.
—Bueno, eso ya lo sé —admitió Zorian. Sus reservas habían aumentado ligeramente desde que empezó la clase, así que diez disparos era en realidad una mejora. — Por cierto, ¿hay algo que pueda hacer al respecto?
—Nada que yo recomendaría —dijo Kyron, sacudiendo la cabeza. — Tus reservas de maná aumentarán a medida que crezca tu destreza con la magia, por supuesto, pero también lo harán las de todos los demás. Siempre estarás en desventaja frente a oponentes naturalmente poderosos, que serían la mayoría de los magos de batalla profesionales. Por supuesto, no puedo prohibirte que sigas la carrera de mago de combate, pero te lo desaconsejo encarecidamente. Hay muchas disciplinas mágicas en las que las grandes habilidades de modelado son una ventaja, pero la magia de combate se basa principalmente en el poder. —
—Ya veo—, dijo Zorian. No tenía intención de convertirse en mago de combate, pero tenía la sensación de que iba a necesitar algo de magia de combate, le gustara o no. Como mínimo, quería ser capaz de enfrentarse a cualquier lobo o troll errante que pudiera encontrarse durante la invasión. —Aunque sigo en lo mismo. Dado que ya sé hacer bien el hechizo y eso es lo único que piensas enseñarnos en un futuro próximo, no le veo mucho sentido a asistir a clase en un futuro próximo.
—Hmph —resopló Kyron. — ¿Intentas chantajearme, chico?
—Eh...
—No pasa nada, no me importa. Y entiendo tu punto de vista... —Kyron se frotó la barbilla durante un segundo, reflexionando sobre algo. —Espera aquí.
Quince minutos más tarde, Kyron regresó con otra varita mágica, un pequeño folleto y cuatro platos de cerámica. Lanzó los platos hacia Zorian, que los atrapó rápidamente antes de que se rompieran contra el suelo.
—Buenos reflejos —lo felicitó Kyron. — En realidad están reforzados, así que no tienes que preocuparte demasiado por dejarlos caer. —Tomó una de las varitas mágicas que usaban en clase y la agarró con firmeza. — Déjame mostrarte algo. Lanza uno de los platos hacia mi izquierda.
Zorian obedeció inmediatamente y Kyron, sin decir nada, apuntó con la varita en la dirección general del plato y disparó. Falló el blanco, pero el rayo de fuerza se dirigió hacia el plato de todos modos, curvándose en el aire para interceptarlo. El plato se hizo añicos y quedó reducido a polvo y fragmentos afilados.
—Otra vez —ordenó Kyron.
Zorian lanzó otro plato y otro rayo de fuerza se precipitó hacia él. Sin embargo, este era diferente: era más largo y delgado, como una aguja gigante. Golpeó el plato, pero en lugar de romperlo en pedazos, lo atravesó, perforando un agujero en el centro antes de disiparse.
—Lanza los dos últimos juntos —ordenó Kyron.
Dos placas volaron por los aires y Kyron volvió a apuntar con la varilla en su dirección. Zorian esperó el rayo de fuerza, pero no llegó. En su lugar, ambas placas fueron cortadas por la mitad de repente por unas cuchillas invisibles.
Kyron bajó la mano y comenzó a hablar.
—La razón por la que voy a dedicar tanto tiempo al misil mágico es porque es un hechizo muy versátil —explicó Kyron. — En su forma más simple, toma la forma de un rayo brillante que viaja en línea recta, lanzando explosiones de fuerza a todo lo que impacta. Esta variante se suele llamar —rompedor— y es un hechizo muy sencillo y eficaz. Sin embargo, un mago experto puede hacer mucho más con él. Puedes usar magia de animación para que se dirija hacia un objetivo. Puedes afilarlo hasta convertirlo en una punta que atraviese las cosas en lugar de golpearlas, o en una línea para cortarlas, el perforador y el cortador, respectivamente. Puedes disparar varios misiles en lugar de uno, incluso un enjambre, si tienes las reservas y la habilidad para hacerlo. Y, por supuesto, puedes hacer que el proyectil sea invisible. —
—¿Invisible?—, preguntó Zorian.
—Sí—, respondió Kyron. —Un hechizo de fuerza perfectamente lanzado es completamente transparente. El espectáculo de luces que se ve normalmente es una fuga mágica resultante de un límite imperfecto del hechizo. La velocidad con la que se lanza la magia de combate garantiza prácticamente que se cometerán algunos errores en la construcción del límite del hechizo, e incluso si no se comete ningún error, las grandes cantidades de maná que se bombean a las construcciones pueden distorsionar o deshacer fácilmente algunas de las piezas. —
—¿Entonces estoy estropeando el hechizo?—, resumió Zorian, pensando en los proyectiles brillantes que siempre obtenía cuando usaba la varita. —Espera, tus misiles también brillan normalmente. ¿Es eso...?. —
Kyron se rió entre dientes. —Como dije al principio, hay muchas disciplinas mágicas en las que las grandes habilidades de modelado son una ventaja, pero la magia de combate se basa principalmente en el poder. La mayoría de los magos de batalla ni siquiera pueden hacer transparente un simple misil mágico, y mucho menos uno de los hechizos de fuerza de nivel superior. Eso no les frena en absoluto. Incluso yo no me molesto, ya que los beneficios son muy marginales. Tú, en cambio, necesitas todas las ventajas que puedas obtener. —
Kyron le entregó la varita mágica y el folleto que la acompañaba a Zorian.
—Tienes razón en que no aprenderás mucho en clase durante el próximo mes. El rompedor puede ser sencillo, pero más de la mitad de tus compañeros tienen problemas con él y tú eres el único que realmente lo domina. Así que lee el folleto, busca algunos objetivos con los que practicar y asegúrate de tener a un amigo cerca mientras practicas para que te ayude si la fastidias. Ah, y no hagas daño a nadie con la varita que te presto o me enfadaré. Vuelve a verme dentro de dos semanas para que vea cómo progresas. —
—De acuerdo —asintió Zorian con entusiasmo. Esto había ido mucho mejor de lo que pensaba.
—Ahora lárgate —dijo Kyron señalando la puerta. — Ya me has hecho perder todo el descanso para tomar café.
* * *
Zorian dejó la pila de libros sobre una mesa cercana y echó un vistazo a las estanterías. Había decidido volver a probar suerte como empleado de la biblioteca, con la esperanza de encontrar una forma de eludir las restricciones de hechizos como empleado. Zach llevaba un par de días sin asistir a clase, probablemente todavía sufriendo los efectos secundarios del hechizo del alma, por lo que no podía simplemente engañar a su compañero viajero en el tiempo para que le diera la respuesta. Además, quería aprender esas adivinaciones con libros que le habían prometido antes de ser brutalmente asesinado.
Sin embargo, no tenía prisa por que Kirithishli le enseñara esos hechizos de adivinación, ya que las variaciones del misil mágico que Kyron le había dado para practicar le estaban dando suficientes problemas. Como Kyron había dicho al principio de la clase, el problema era que la configuración tenía que hacerse en un instante e implicaba introducir una gran cantidad de sus reservas de maná en un hechizo construido apresuradamente. Eso era bastante fácil cuando solo se quería un rayo que viajara en línea recta y destrozara cosas, pero intentar entretejer, por ejemplo, una función de rastreo en el hechizo era una tarea ardua en una fracción de segundo. Por no hablar de intentar eliminar todas las pequeñas imperfecciones y hacer que el rayo fuera transparente.
¡Lo cual no quiere decir que no hiciera progresos! Podía hacer que el rayo se curvara hacia un objetivo aunque su puntería fuera un poco imprecisa, y ayer consiguió crear un perforador impecable. ¡Progreso!
—Eres bastante bueno en esto —comentó Ibery a su lado, colocando un libro en la estantería. — Me sorprende. Normalmente, a la gente le cuesta un tiempo entender realmente el sistema que utilizamos aquí. Supongo que trabajabas en una biblioteca, ¿no?
—Eh, sí —asintió Zorian.
Era técnicamente cierto. — Era... sorprendentemente similar a esta en cuanto a organización.
—No es realmente sorprendente —dijo Kirithishli detrás de él, haciéndolo saltar por la sorpresa. — Todas las bibliotecas estatales utilizan el mismo sistema de organización. Es una norma impuesta por la Sociedad de Bibliotecarios. Demonios, incluso los sistemas de otras naciones escindidas son bastante similares.
—¿Porque todas formaban parte del mismo país? —supuso Zorian.
—Es discutible si la Antigua Alianza podía considerarse un estado unificado —dijo Kirithishli. — El nombre lo dice todo, en realidad: era más una alianza que otra cosa. Podría decirse que fue el intento de convertirla en un estado lo que provocó las Guerras de la Esquizofrenia. Pero sí, al haber formado parte de la Antigua Alianza, las naciones escindidas heredaron gran parte de su legado administrativo, incluida la organización de las bibliotecas. —
Zorian empezaba a entender por qué Kirithishli tenía una relación tan tensa con el actual director. Sabía muy poco sobre él, pero lo que sabía sugería que estaba muy involucrado en la política y... bueno, que era muy patriota.
Y el país en el que vivían dejaba clara su postura oficial: no existía la —Antigua Alianza—, porque la Alianza de Eldemar nunca había terminado. Simplemente se había reducido. Que se trataba de una afirmación completamente ridícula era evidente tanto para los ciudadanos nacionales como para los extranjeros, pero a la mayoría les resultaba más fácil seguirle la corriente a los políticos. Kirithishli, al parecer, fue un paso más allá y negó que existiera un Estado predecesor del que ser heredero. Como era una mujer apasionada y con opiniones firmes, probablemente dijo algo por el estilo al alcance del oído del director. Debió de ser una conversación divertida.
—¡Eh! —llamó una voz familiar. — ¿Está Zorian? He oído que...
—No grites en la biblioteca, Zach —suspiró Zorian. — Ya que has vuelto a tu exuberancia habitual, supongo que ya estás bien.
—¡Sí! —dijo Zach alegremente, golpeándose el pecho varias veces. — Estoy sano como un roble. ¿Tienes una hora para comer algo?
—Por si no te has dado cuenta, estoy trabajando —protestó Zorian.
—No pasa nada, Zorian, ya casi hemos terminado por hoy —señaló Kirithishli. Luego se inclinó hacia él y le susurró al oído. — A menos que quisieras deshacerte de él y yo te esté estorbando.
Zorian descartó sus preocupaciones con un gesto y siguió a Zach fuera. Por muy divertido que fuera ver lo que Kirithishli le diría a Zach para deshacerse de él, en realidad quería hablar con el chico.
—¿Por qué me has buscado? —preguntó Zorian. Pensaba que tendría que acosar al chico para obtener más información, pero parecía que Zach le había tomado simpatía. No sabía si alegrarse o enfadarse por ello. Era conveniente, pero aumentaba las posibilidades de que se diera cuenta de que algo raro pasaba con Zorian.
—Eres la persona más interesante que conozco en este momento y la única, aparte de Neolu, que cree en mí y en los viajes en el tiempo —respondió Zach.
—¿Neolu? —preguntó Zorian incrédulo.
—Es una ávida lectora de ficción especulativa y misterios, y es muy imaginativa y de mente abierta —dijo Zach. — Una soñadora ingenua, diría su padre. Fue sorprendentemente fácil convencerla de que realmente soy un viajero del tiempo. Supongo que quiere creer que es verdad.
—Ah —dijo Zorian. Suponía que ahora entendía por qué Zach había involucrado tanto a Neolu la primera vez que pasó por este mes. Sin embargo, aún no sabía quién era la otra chica ni cómo podría introducirla en la conversación. —¿A cuántas personas intentaste convencer? —preguntó Zorian.
—A todos nuestros compañeros de clase y profesores, al director y a los jefes de todos los departamentos de policía de la ciudad. A un par de nobles y otras personas influyentes.
Qué... persistente.
—No muy exitoso, imagino —supuso Zorian.
—Eso es decirlo suavemente —suspiró Zach.
Zorian frunció el ceño, de repente se dio cuenta de algo. ¿Por qué Zach intentó convencer a toda esa gente de que era un viajero del tiempo? Eso no parecía algo que haría un viajero del tiempo que había venido específicamente para detener la invasión. Se parecía más a algo que Zorian había considerado brevemente cuando se dio cuenta de lo perdido que estaba, pero finalmente decidió descartar la idea porque esperaba que los resultados fueran más o menos idénticos a los que obtuvo Zach.
—Zach —comenzó Zorian con cautela—, ¿qué hay de esos vacíos en tu memoria? ¿Son...?
—Siguen ahí —respondió Zach con el ceño fruncido. — Aunque estoy bastante seguro de que ya no aumentan, gracias a los dioses.
—Hmm —asintió Zorian. — ¿Entonces no sabes cómo has conseguido este viaje en el tiempo? Lo he buscado y se supone que es imposible, ¿sabes? Tan imposible como dibujar un triángulo cuadrado, de hecho.
—Bueno, claramente no es tan imposible, ¿no? —replicó Zach. — Pero no, no tengo ni idea de cómo lo hice. Si lo hice.
—Si lo hiciste —asintió Zorian. — Por tus comentarios, tengo la sensación de que empezaste estos retrocesos como un estudiante común de la academia. Y no quiero ofenderte, pero el Zach que recuerdo no era realmente el tipo de persona capaz de inventar ningún hechizo, y mucho menos algo tan rompedor como viajar en el tiempo.
—Eh, je... —Zach se rió nerviosamente. — Probablemente tengas razón. Solía ser muy malo en todo esto de ser mago, ¿verdad? Pero basta ya de temas deprimentes, ¡porque tengo buenas noticias para ti!
—¿Ah, sí? —preguntó Zorian con curiosidad.
—Sí —confirmó Zach. — He oído que has estado intentando aprender magia de combate.
—¡¿Eh?! ¿Dónde has oído eso? —protestó Zorian.
—Kyron se lo dijo al resto de profesores, los profesores se lo dijeron al personal administrativo, el personal administrativo se lo dijo a los conserjes y otros trabajadores mal pagados, ellos se lo dijeron a los estudiantes y los estudiantes me lo dijeron a mí —concluyó Zach. — ¿Qué más da? Lo que importa es que soy muy bueno en magia de combate gracias a los reversos y que he decidido enseñarte. Considéralo una recompensa por creer en mí.
Zorian miró a Zach con incredulidad. ¿Iba a ayudarlo por voluntad propia? ¿Así, sin más? ¿Sin necesidad de conspiraciones ni maniobras sutiles?
Casi decepcionante.
—¿Qué? —protestó Zach. — ¡Es verdad, soy muy bueno en la magia de combate! De hecho, ¡es el campo en el que tengo más talento!
Oh, qué maravilloso comienzo...
—No es que no te crea, pero ¿cómo has llegado a ser tan bueno en magia de combate? —preguntó Zorian. — Quiero decir, los magos son muy tacaños a la hora de compartir magia de combate. Incluso con estos... revertidos... ¿por qué iban a compartirla con un estudiante de academia como tú? Sobre todo teniendo en cuenta que eres... eh...
—Conocido por ser irresponsable —terminó Zach por él. — Para ser sincero, no conseguí los hechizos que conozco de forma legal. No recomendaría mis métodos para adquirir magia de combate a nadie que no sea un viajero del tiempo. Se tiende a morir mucho. —
—Ah. —
—Sí. Pero tú me tienes a mí, así que ahí está. —
Preguntándose en silencio en qué se estaba metiendo, Zorian lo siguió.

Continúa leyendo
Madre del Aprendizaje (Novela)
Capítulo 8
Madre del Aprendizaje (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de Madre del Aprendizaje (Novela), un novela. Zorian es un mago adolescente de origen humilde y habilidades ligeramente superiores a la media, que cursa su tercer año de educación en la academia mágica de Cyoria. Es un joven impulsivo e irritable, consumido por el… Este capítulo tiene publicado el 27 de abril de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Madre del Aprendizaje (Novela) tiene 113 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.