Leer Lector Omnisciente (Novela) Capítulo 557 online gratis en español
🏴 Grupo: Jadcy-Crowli-MLI✍️ Traducción: Jadcy-Crowli-MLI
Yoo Joonghyuk examinó los rastros que quedaban en el interior de la casa. No había señales de la comida sobre la mesa. Sin embargo, el agua que aún quedaba y los platos manchados en el fregadero indicaban que alguien había lavado los platos después de comer.
En la sala estaban los juegos de mesa y los libros ilustrados con los que Yoo Mia debía haber estado jugando.
El sofá estaba ligeramente desplazado y los zapatos de Yoo Mia habían desaparecido.
Yoo Joonghyuk calculó el calor que aún quedaba en el sofá y luego salió corriendo de la casa con el paraguas de varilla en la mano.
Bajo la luz azulada de una farola se dibujaba un callejón recto. Aunque el camino estaba allí, Yoo Mia seguía estando tan lejos como la oscuridad del principio, esa que nunca se revelaba del todo.
Después de observar lentamente los callejones a ambos lados, Yoo Joonghyuk reconstruyó en su cabeza el lugar al que Yoo Mia debía de haberse dirigido. A Yoo Mia le gustaban los supermercados grandes. También sabía que le gustaban las tiendas de conveniencia. Le encantaba la comida rápida, a Yoo Mia. Le encantaba el parque infantil, a Yoo Mia.
Yoo Mia… … su hermana pequeña.
La topografía de los alrededores quedó trazada en la cabeza de Yoo Joonghyuk. Decidió explorar la ruta más probable que Yoo Mia podría haber tomado.
“¡Yoo Mia!”
No podía haber ido muy lejos.
La niña nunca había salido sola antes. En comparación con otros niños de su edad, su desarrollo del lenguaje estaba retrasado, así que pronunciaba mal muchas cosas y no conocía muchas palabras. No podía haber ido muy lejos.
Yoo Joonghyuk caminó a paso rápido hacia el supermercado y revisó la entrada de todos los callejones de alrededor.
“¡Si me oyes, contéstame! ¡Yoo Mia!”
Era tarde y las calles estaban casi vacías. Los estudiantes que fumaban a escondidas en la esquina de un callejón evitaron la mirada de Yoo Joonghyuk. Vio a varios hombres bebiendo en unos puestos callejeros aislados. Yoo Joonghyuk agarró a uno de los hombres borrachos y preguntó:
“¿No la ha visto?”
Como no estaba acostumbrado a hablar así con un desconocido, Yoo Joonghyuk respiró hondo y ordenó lo que iba a decir.
“Una niña. Mide unos sesenta y ocho centímetros. Lleva el cabello recogido en dos coletas y suele vestir ropa azul clara. Se parece mucho a mí.”
El borracho, quizá incapaz de entender la forma rara de hablar de Yoo Joonghyuk, puso los ojos en blanco y se desplomó de bruces sobre la mesa. Yoo Joonghyuk lo observó un momento y luego volvió a agarrar a otras personas cercanas para preguntar.
“¿Una niña? No, no la he visto.”
Nadie había visto a Yoo Mia por ninguna parte. Yoo Joonghyuk vio unas cañas creciendo al borde del camino. Más allá de aquel sendero de juncos había un parque con hierba baja, y si hubiera ido por allí, alguien la habría encontrado. Yoo Joonghyuk siguió con la vista el final del camino cubierto de juncos. En la oscuridad distante se distinguía vagamente el exterior de un hipermercado. De todos modos, ¿de verdad aquella niña tan pequeña había caminado hasta allí?
¿Podía haber caminado hasta allí?
Yoo Joonghyuk echó a correr.
“¡Yoo Mia… … Yoo Mia!”
¿Cuánto tiempo llevaba corriendo? Antes de darse cuenta, Yoo Joonghyuk ya había llegado frente a un gran supermercado. El local estaba cerrado por descanso regular. No había ningún sitio que no hubiera revisado por el camino. Había mirado tiendas de conveniencia, locales de comida rápida, papelerías, parques infantiles y hasta los callejones que quedaban detrás. Sentía como si una niebla se estuviera extendiendo sobre su cabeza.
Nadie le había enseñado nunca qué hacer en una situación así.
Para criar solo a una niña, Yoo Joonghyuk también había estudiado muchas cosas. Buscó en internet y leyó libros. Compró artículos de crianza.
Actitudes correctas para criar a un hijo. Cómo evitar que forme malos hábitos. Métodos de educación que inculcaran valores adecuados en los niños.
Había libros que no entendía ni después de leerlos, y otros que explicaban métodos que él no podría aplicar aunque los entendiera. Algunos le hicieron comprender lo que él mismo nunca recibió de sus padres, y otros le hicieron darse cuenta de que jamás podría sustituirlos.
Pero ni un solo libro le había enseñado cómo afrontar una situación como esta.
Aun así, hizo lo que podía y llegó hasta allí.
Piensa en esto como si fuera un juego.
Yoo Joonghyuk se lo repitió a sí mismo.
Esto es un juego. Lo único en lo que eres bueno. El objetivo es encontrar a Yoo Mia. Hazlo simple. No te alteres. Lo que puedes hacer ahora… …
Piensa.
Pero cuanto más pensaba, más se le enredaban las ideas.
Un juego podía abandonarse en cualquier momento si ya no había posibilidades de ganar. Aunque perdiera una partida, aún quedaba la siguiente.
Pero si perdía esta partida, ¿qué quedaría después?
Su corazón empezó a latir con fuerza. Yoo Joonghyuk corrió como un loco mientras gritaba el nombre de Yoo Mia. Un escalofrío comenzó a recorrer lentamente su antebrazo. Sentía que las probabilidades de victoria disminuían en tiempo real. Era como disputar una partida contra un rival desconocido del que no se esperaba perder.
Era una partida que no podía permitirse abandonar.
De repente sintió que no podía seguir solo. Tenía que pedir ayuda a alguien. Y al pensarlo, también se sintió culpable por no haber avisado de inmediato. Sin embargo, en el momento en que sacó el teléfono, Yoo Joonghyuk comprendió por qué no había dado parte antes.
—Si es posible, será mejor no informar al exterior.
Un día, Kang Woohyun le había dicho algo así.
—Si descubren que estás criando tú solo a tu hermanita, van a surgir muchos problemas.
—¿Qué problemas?
—También está lo de Jinsang-hyung. Además, cuando la recogiste, solo había una carta, ¿no? Y tampoco se hizo una prueba genética…
—…..
—Viéndola, se nota que es mi hermana pequeña.
—Eso parece, pero no puedes saberlo con certeza. Si resulta que no es realmente tu hermana, o si hay algún asunto familiar complicado… …
—…..
—Y entonces, al final, ¿adónde irá a parar esta pobre niña? Yo te ayudaré en todo lo que pueda, así que no se lo digamos al exterior.
Yoo Joonghyuk llamó a la policía. ¿Por qué? La policía no respondió. A la segunda vez ocurrió lo mismo. En la tercera llamada, por fin alguien contestó.
Yoo Joonghyuk dijo que su hermana había desaparecido. Dio su nombre, el nombre de su hermana, su edad. Y luego… …
—¿Cuál es el nombre de los padres? ¿La fecha de nacimiento de la niña es… …?
“La fecha de nacimiento es… … .”
¿Por qué? No podía recordarla. Yoo Joonghyuk intentó varias veces recordar la fecha de nacimiento de Yoo Mia.
—¿Cuál es la dirección de quien denuncia? ¿Dónde… …?
“La dirección es… … .”
Sintió como si alguien hubiera borrado con habilidad ese recuerdo de su mente.
Yoo Joonghyuk volvió la vista lentamente. El camino por el que había corrido estaba enterrado en la oscuridad. Él siempre había recorrido ese camino. El camino de vuelta a casa después de ir de compras, sosteniendo la mano de Yoo Mia. Pero ¿por qué?
El camino a casa de repente le resultó extraño. La policía le preguntó si podían ir enseguida. Le dijeron que necesitaban más datos personales sobre su hermana y saber cómo había desaparecido. Sin embargo, en cuanto escuchó aquello, Yoo Joonghyuk pensó que ellos no podrían encontrar a su hermanita.
La que había desaparecido era su hermana.
Una niña que se parecía muchísimo a él. Una niña cuyo rostro y cuyo nombre habían sido abandonados frente a la puerta de casa por unos padres que la habían traído al mundo como si cayera del cielo.
“Volveré a llamar.”
Yoo Joonghyuk colgó el teléfono y volvió corriendo por el camino que ya había recorrido.
Tal vez, quién sabe, en algún callejón cercano por el que había pasado sin verla, podía estar allí parada. Tal vez estuviera deambulando sola por el vecindario o vagando delante de la casa sin rumbo.
“¡Yoo Mia!”
Necesitaba ayuda de la gente de alrededor, no de la policía.
Alguien que lo conociera.
Alguien que, en lugar de preguntarse quién era él o de dónde había salido, pudiera ponerse a buscar a su hermana pequeña con él quizá andaba por los alrededores en ese mismo instante.
El nombre de alguien que conocía le vino a la mente al azar. Kang Woohyun, Park Jinsang. También pasaron por su cabeza el rostro todavía poco familiar de la nueva mánager y los nombres de jugadores con los que en realidad nunca había llegado a relacionarse. Por un instante, incluso recordó el rostro de la nueva mánager que había conocido esa misma mañana.
Su respiración comenzó a vacilar.
Yoo Joonghyuk tanteó la oscuridad y apresuró el paso.
¿Era por aquí o no… … era por este lado?
Después de quedarse mirando durante mucho rato aquella negrura cerrada, su sentido de la realidad comenzó a diluirse poco a poco.
El paisaje del taller semisótano era parecido. En el gran taller cuadrado había cientos de sillas alineadas sin numeración. El Presidente Kim le había dicho que podía sentarse “en cualquier parte”, y desde aquel día Yoo Joonghyuk se había sentado “en cualquier parte” para jugar.
“Cualquier parte” era su asiento.
“¡Yoo Mia!”
El tenue olor a orina de gato callejero.
Al contemplar el abismo completamente negro que se extendía en lo más hondo del callejón, Yoo Joonghyuk sintió como si hubiera regresado a aquel taller semisótano.
Park Jinsang tenía razón. El hecho de comer algo distinto no significaba que uno se convirtiera en otra persona.
Se quedó un rato apoyado contra la pared, conteniendo la respiración. No era solo que estuviera mareado por haber agotado demasiada resistencia. Su visión se nublaba como si estuviera drogado, y el cuerpo le pesaba como si hubiera vuelto a ser un niño.
¿Era por el cansancio acumulado del horario infernal de los últimos días? Como había dicho Mia, ¿sería por haber comido demasiado pasto? ¿O Park Jinsang había puesto algo a escondidas en la comida?
Pero no podía ser. Porque no recordaba haber comido nada que Park Jinsang le hubiera dado. Entonces, ¿cuándo… …? De pronto recordó el humo del cigarrillo que Park Jinsang le había soplado encima en la oficina del director.
Humo de cigarro.
Mientras tosía, el humo del cigarro le cubrió la visión.
Cuando volvió a parpadear, se encontraba en un paisaje familiar. El olor a comida podrida y a sudor sin lavar. El sonido de ratones y teclados por todas partes. Era el taller semisótano del Presidente Kim. Solo entonces lo sintió. Esa seguía siendo su realidad. Él nunca había salido realmente de aquel círculo.
Yoo Mia había desaparecido.
Nunca volvería a ver a la niña.
Yoo Joonghyuk se dejó caer en una silla del taller, como si todo aquello no hubiera sido más que un sueño. Entonces la silla de al lado giró y alguien le agarró del hombro.
“Señor.”
Miró alrededor con expresión vacía y vio sentado allí a un chico de finales de la adolescencia, con un tatuaje en el brazo. Si se fijaba bien en su cara, era uno de los tipos que había estado fumando en el callejón hacía un rato.
“Señor. Te estamos hablando. ¿No oyes?”
“¿Qué? ¿Pero y este guapo?”
“¿No te suena de algo? ¿No será una celebridad?”
“Levántate. Está oscuro y eres guapo.”
Los chicos cuchicheaban entre ellos mientras rodeaban a Yoo Joonghyuk. Entre ellos, el que parecía el líder le habló directamente. A simple vista era casi tan alto como Yoo Joonghyuk.
“Señor. Vaya a la tienda de conveniencia de enfrente y cómprame un paquete de estos. Quédate con el cambio.”
El chico le tendió con descaro un paquete rojo de cigarrillos y un billete de diez mil wones. Yoo Joonghyuk los miró desde cierta distancia. Como no tomó el dinero, el chico le dio unos toquecitos en el hombro.
“Oiga, señor. ¿Es sordo?”
Yoo Joonghyuk soltó una ligera carcajada.
“¿Te ríes?”
El rostro del chico, que había levantado el puño, se deformó. Yoo Joonghyuk siguió riendo, como si eso no importara. Toda su sensación de realidad se estaba desmoronando.
“(Este comentario ha sido censurado por denuncia.)”
El chico masculló algo y lanzó el puñetazo. Pero Yoo Joonghyuk no oyó nada.
“(Este comentario ha sido censurado por denuncia.)”
Sin embargo, a Yoo Joonghyuk ya no le interesaban aquellas palabras.
Yoo Joonghyuk cerró los ojos lentamente. Pensó que ya no había nada en esta vida capaz de sorprenderlo. Ni siquiera se sorprendería si el mundo se acabara mañana.
En ese mismo instante, pasara lo que pasara frente a sus ojos—
Fue entonces cuando una aguja plateada sobresalió del cuello del chico con un sonido seco.
El chico se llevó una mano al cuello con una incredulidad absoluta en los ojos y luego se desplomó hacia delante.
Yoo Joonghyuk parpadeó sin reaccionar.
“(Comentario cegado por denuncia.)”
Los chicos que observaban la escena desde atrás gritaron.
Unos cuantos, reaccionando por fin, miraron alrededor y empezaron a gritar con ferocidad.
“(¡Comentario cegado por denuncia!)”
“(¡Comentario cegado por denuncia!)”
De nuevo se oyó el sonido seco, y una larga aguja plateada se clavó en la garganta de varios chicos.
Una. Y luego otra.
“(¡Comentario cegado por denuncia!)”
“(¡Comentario cegado por denuncia!)”
Con aquella última aguja, todos los chicos acabaron derrumbándose, y el humo del cigarrillo que rodeaba a Yoo Joonghyuk se desvaneció.
Todo a su alrededor empezó a transformarse lentamente y, cuando volvió a parpadear, Yoo Joonghyuk estaba de pie al principio de un callejón sin salida. Dio una pequeña arcada y alzó la vista. Bajo las farolas del cruce se acercaban dos sombras. Y, de forma sorprendente, sus voces le llegaban con total claridad.
“Cuidado.”
“Ah, no. Se ha desmayado. ¿Sabes lo que significa desmayarse?”
Era una voz conocida.
La luz de la farola era deslumbrante. Cuando entrecerró los ojos, vio dos enormes mandu, uno grande y otro pequeño, de pie al otro lado del cruce. Quizá por el frío, de los mandu salía un vapor cálido.
El mandu pequeño dijo:
“Obabunny.”
“No, no. Él… … no sé qué está diciendo. Solo agárrame la mano y cruza.”
La mujer tomó de la mano al gran mandu y se acercó a Yoo Joonghyuk. El pequeño mandu, que por fin había encontrado a Yoo Joonghyuk, lo señaló con el dedo y dijo:
“Obabunny.”
Yoo Joonghyuk cerró los ojos.
【¿Está bien intervenir hasta este punto? Si ■■ ahjussi o ■■ ahjumma se enteran de esto… … .】
【Hmm… … más bien, les gustará.】
Yoo Joonghyuk no cree en los milagros. Todo es el resultado del esfuerzo, y él mismo es el resultado de la vida que ha vivido.
Sin embargo, no había forma de explicar lo que le sucedió aquel día sin llamarlo milagro.
Cuando recuperó la conciencia, todavía aturdido, Yoo Joonghyuk encontró a Yoo Mia durmiendo plácidamente a su lado.
¿Había sido un sueño?
Y si había sido un sueño, había sido uno muy extraño. Lo único que le venía a la mente era el espeso humo del cigarrillo y las figuras atractivas de aquellos mandu gigantes.
Yoo Joonghyuk abrió el teléfono mientras se frotaba las sienes por el dolor de cabeza que le sobrevenía.
—54 llamadas perdidas
Había montones de llamadas buscándolo.
“Obabunny. Ven.”
Yoo Mia abrió los ojos al oír el sonido de sus movimientos. Yoo Joonghyuk recorrió lentamente con la mirada la casa desordenada. Las cosas de ayer le vinieron a la mente una por una. Yoo Joonghyuk le preguntó a Yoo Mia qué había pasado ayer. Era difícil entenderla, pero el resumen era más o menos así:
“Cuando despertaste, estabas en un banco de un parque desconocido, y una mujer de cabello gris estaba cuidando de ti.”
“Luck.”
“¿Y luego?”
“B-ja.”
“¿B-ja?”
“¡Comiste bi-ja, el queso estirado!”
Parecía que estaba hablando de pizza.
“Onni ipo.”
Yoo Joonghyuk recordó a la mujer de los mandu que había visto en su sueño de la noche anterior. Una mujer que clavaba una aguja larga a un grupo de adolescentes que fumaban.
¿Por qué estaba esa mujer allí? ¿Por qué lo salvó? ¿Por qué llevaba una aguja así?
Lo único seguro era que había traído a Yoo Mia y a él de vuelta a esta casa, y que se había marchado después de dejarle un mensaje a Yoo Mia.
Ni siquiera sabía su nombre, pero, por distintas circunstancias, no parecía que aquella mujer hubiera secuestrado ni dañado a Yoo Mia.
Yoo Joonghyuk soltó un suspiro y dijo:
“No es una buena persona si te dio pizza. Nunca más-”
“No. Es unnie.”
“¿Por qué fuiste al parque?”
“Me desperté y estaba allí.”
“¿Cuál es tu último recuerdo antes de quedarte dormida?”
“Maniza azassi.”
Antes de encontrarse con aquella mujer, el último recuerdo de Yoo Mia era haberse dormido en el sofá después de cenar la comida que le había dado Kang Woohyun.
Yoo Joonghyuk volvió a abrir el teléfono. Entre los mensajes furiosos de los entrenadores vio un nombre conocido. Era Kang Woohyun.
—Joonghyuk. Lo siento muchísimo.
Llamó de inmediato, pero Kang Woohyun no respondió.
¿Sentirlo por qué? ¿Por no haber cuidado bien de Mia? ¿O por haber desaparecido de repente y perder todo contacto?
Y si no era eso… …
¿Cómo demonios había encontrado aquella mujer a Mia?
Con un mal presentimiento, las palabras de Park Jinsang cruzaron su mente.
—Tienes que perder solo un partido.
Yoo Joonghyuk preparó una simple ensalada para el desayuno mientras ordenaba sus pensamientos.
Anoche, Kang Woohyun desapareció con Yoo Mia.
Hoy es el último partido antes de los playoffs.
Park Jinsang quiere que él pierda el partido de hoy.
“Yoo Mia. Hoy vendrás conmigo.”
“¡Oh, no! ¡Voy a bailar hokey-pokey en la guardería!”
“Hoy no.”
No podría llevar a Yoo Mia al partido, pero si iba allí encontraría una forma.
Yoo Joonghyuk recordó el rostro de la nueva que había visto ayer.
“Otra vez lleno.”
Mientras alimentaba a la quejumbrosa Yoo Mia con pasto y huevos fritos, Yoo Joonghyuk comprobó la hora. Incluso si se daba prisa desde ese momento, llegaría tarde. ¿Podría llegar a tiempo?
Fue entonces cuando sonó el teléfono.
—¿Dónde estás ahora?
Quien llamaba no era ni Park Jinsang ni Kang Woohyun, sino otro entrenador del equipo. Ni siquiera recordaba su nombre, así que Yoo Joonghyuk respondió con indiferencia:
“En casa.”
El entrenador estalló de inmediato.
—¿Por qué demonios no contestas el teléfono? ¿Estás protestando porque se fue tu mánager? ¡Si ni siquiera ha empezado todavía!
“¿Kang Woohyun renunció?”
—¿Qué? ¿No te dijeron nada?
Yoo Joonghyuk pensó un momento antes de responder que no sabía nada. Entonces el entrenador suspiró y añadió:
—Primero mandé a otro chico de emergencia, así que ven enseguida. ¡Date prisa, no hay tiempo!
El entrenador colgó antes de que Yoo Joonghyuk pudiera contestar.
Justo después de terminar la llamada, sonó el timbre. Una figura conocida estaba saludando desde el intercomunicador.
【Pensé que te gustaban los mandu desde que naciste.】
“Ah, ¿estaban comiendo? Perdón por entrar así.”
La nueva, que irrumpió en la casa, miró de cerca la ensalada que había preparado Yoo Joonghyuk.
“Hmm… … ¿de verdad solo comes así? Aun así, ¿no sería mejor darle a la niña algo más de comida?”
“Bi-ja.”
“¿Pizza? ¿Quieres pizza?”
La nueva le acarició la cabeza a Yoo Mia como si le pareciera adorable.
Yoo Joonghyuk entrecerró los ojos y dijo:
“No hay tiempo para demorarse.”
“He aparcado el coche afuera. Podemos salir enseguida.”
La nueva sonrió suavemente y les hizo un gesto a los dos. Después de prepararse, Yoo Joonghyuk cargó a Yoo Mia y se sentó con ella en el asiento trasero. La nueva arrancó. Su forma de conducir aún se veía algo torpe.
“Hmm, vámonos.”
Yoo Joonghyuk comprobó rápidamente la alineación del partido de hoy. Ya era hora de que empezara la primera partida. Según el orden de entrada, a él le tocaba en quinto lugar. Eso significaba que el enfrentamiento podía terminar antes de que llegara su turno.
No. Eso no iba a pasar.
En un partido así, Park Jinsang habría preparado la mesa de forma que el resultado se decidiera en el último encuentro, con un 2:2 como siempre. También existía la posibilidad de que hubiera comprado incluso a jugadores del equipo rival.
Yoo Joonghyuk clavó la mirada en la parte de atrás de la cabeza de la nueva mientras ella conducía con decisión.
“¿Cómo te llamas?”
“¿Yo? Hmm… … ¿Quieres mirar la chaqueta?”
La nueva señaló la chaqueta colgada en el asiento del copiloto. Del bolsillo colgaba una placa identificativa.
Mánager Y.S.
Yoo Joonghyuk respondió:
“Eso son tus iniciales.”
“Jaja. Sí… … ¿quieres intentar adivinar mi nombre hasta que lleguemos?”
Y.S… … YS.
Yoo Joonghyuk pensó un poco y dijo:
“Yeosung.”
La nueva guardó silencio un momento y luego respondió:
“Es un nombre parecido.”
Yoo Joonghyuk negó con la cabeza.
“¿Te molesta dar tu nombre?”
“Sí. Odio dar nombres.”
El coche salió del callejón y se incorporó directamente a la avenida. Pero no consiguió ganar mucha velocidad. En particular, después de tomar la dirección del puente, quedó casi detenido.
“Hay demasiado tráfico. Sería más rápido cruzar nadando.”
“Entonces, ¿por qué no lo haces?”
“Heh, ¿quieres que lo haga?”
Yoo Joonghyuk no entendía de qué estaba hablando la nueva. Antes incluso de preguntarse si era cómplice de Park Jinsang, ya la encontraba sospechosa por una simple cuestión de sentido común.
Los mensajes del entrenador seguían llegando a su teléfono.
—¿Dónde estás?
Yoo Joonghyuk bajó la vista hacia Yoo Mia, dormida sobre sus piernas, y calculó el tiempo y la ruta que quedaban hasta llegar. Aunque se retrasaran un poco, parecía que aún podrían llegar antes de su turno. El atasco tendía a aflojar a medida que se acercaban al final de la avenida. Como era de esperar, después de ese tramo—
Con un chillido de neumáticos, unos sedanes negros les cortaron el paso a ambos lados.
La nueva murmuró:
“Eh… … qué fastidio.”
Los coches de delante y de detrás bloquearon de forma extraña el paso y alargaron el tiempo. Gracias a eso, quedaron atrapados en el último tramo de congestión, justamente donde podrían haber avanzado más rápido.
Era demasiado extraño como para dejarlo pasar como coincidencia.
La nueva preguntó:
“¿Hay alguien que te tenga rencor?”
….¿Qué?
Yoo Joonghyuk pensó un instante antes de responder.
“No lo sé.”
“Pues parece que te lo ganaste.”
Toc, toc.
Alguien estaba golpeando la ventanilla.
“No es asunto tuyo.”
“Te has ganado un rencor.”
Varios hombres de traje negro rodearon el sedán por ambos lados. Mientras bloqueaban la salida del asiento trasero, movieron los labios. Baja. Se entendía claramente que eso era lo que decían. Yoo Joonghyuk no sabía por qué querían que bajara, pero desde luego no tenía ninguna intención de hacerlo. A esas alturas ya estaba claro quién era el responsable. Pero, por mucho que conociera a Park Jinsang, no sabía que se atrevería a llegar tan lejos. Eso solo podía significar que el tablero de apuestas era enorme.
En el momento en que Yoo Joonghyuk, con el rostro endurecido, iba a abrir la boca—
La nueva dijo:
“Agarraos bien.”
El coche aceleró bruscamente al mismo tiempo que ella hablaba. Los hombres de traje, desconcertados, gritaron algo desde atrás. La nueva abrió distancia en un instante, dobló con rapidez una curva hacia un callejón y cambió a otro carril.
“¿Vamos a la comisaría? No creo que hoy sea día para jugar.”
Yoo Joonghyuk miró a la nueva sin decir palabra. Ella siguió hablando:
“O si no… … ¿seguimos así?”
No podía leer la expresión de la nueva reflejada en el espejo retrovisor. Seguía desconfiando de ella. Aun así, sus palabras le removieron algo dentro.
“¿Quieres ir al río Han? La pizza del río Han está riquísima.”
“Bi-za.”
Yoo Joonghyuk sostuvo la mano de Yoo Mia mientras hablaba dormida. Si la nueva hubiera sido enviada por Park Jinsang, simplemente habría abierto la puerta cuando los hombres de traje los rodearon antes.
“¿Has oído algo?”
“Veo y oigo muchas cosas todo el tiempo. En cualquier caso, ahora mismo lo mejor es ir lo más lejos posible de aquí, ¿no? Cualquier sitio es mejor que este.”
Yoo Joonghyuk bajó la vista hacia Yoo Mia, que murmuraba dormida.
La nueva tenía razón. En una situación así, una persona sensata se marcharía a esconderse a alguna parte. Lo más lógico habría sido ir a la comisaría y pedir protección, o al menos refugiarse en algún lugar seguro.
Al menos, si todo esto era obra de Park Jinsang, su propósito estaba claro.
Impedir que Yoo Joonghyuk participara en el partido de hoy.
Entonces, mientras no fuera al estadio, estaría a salvo.
“Voy al estadio.”
“¿Por qué?”
Yoo Joonghyuk no sabe exactamente en qué es bueno. Si existiera un dios que hubiera creado este mundo, seguramente habría una lista en la que ese dios habría anotado sus talentos.
Pero esa lista no sería muy larga.
A menudo le dicen que tiene una cara hermosa, pero no tiene talento para ser cantante, actor ni celebridad. No sabe cantar, no sabe actuar, no sabe leer el humor ni el carácter de la gente. Incluso los reporteros tienen la costumbre de fruncir el ceño cada vez que intentan fotografiarlo, así que es difícil encontrar una buena imagen suya.
Sin embargo, al menos había una cosa en la que Yoo Joonghyuk era indudablemente bueno.
“Mi oppa se hace daño jugando videojuegos. Pero cuando juega, es el mejor.”
Cuando despertó, Yoo Mia levantó su dedito y lo dijo así.
La nueva se quedó sin palabras. Yoo Joonghyuk también guardó silencio. Lo único que se oía era el sonido del motor y el ruido de los tubos de escape. Y, de vez en cuando, algún bocinazo que llegaba desde atrás. Normalmente, nadie tomaría esa decisión en una situación así. Pero él no había nacido como una persona normal. Tiene pocos recuerdos de su infancia y ni siquiera conoce el rostro de sus padres. No puede recordar cuándo fue abandonado. Pero estuvo solo, creció solo y llegó hasta aquí solo.
Yoo Joonghyuk acarició la cabeza de Yoo Mia y continuó:
“Tengo que estar allí. Al menos por ahora.”
Cuando un jugador huye de una partida, significa que ha traicionado la confianza puesta en él. En una situación en la que los rumores del pasado se acumulan y tanto la asociación como el equipo lo detestan, si huía ahora, su vida como jugador sería prácticamente el final.
Y si eso ocurría, ya no podría cuidar de Mia.
Aunque escapara y lograra estar a salvo por un tiempo, ¿qué haría después? Park Jinsang volvería a proponerle amañar partidos. Tal y como era ahora, no dudaría en hacerle daño.
No podía vivir escondiéndose cada vez.
Quizá podría haberle explicado la situación a la nueva mánager. Podría haberle pedido comprensión y hablar con calma. Solo la conocía desde hacía dos días, pero existía la posibilidad de que ella lo entendiera, porque era una persona mucho más amable y más dulce de lo que había imaginado.
Pero Yoo Joonghyuk no era una persona que deseara un milagro dos veces.
Por eso—
“Voy al estadio.”
Eso era todo lo que Yoo Joonghyuk podía decir. Entonces la nueva dijo:
“Así es como se protege el mundo.”
Proteger el mundo. Nunca había oído a nadie hablar de esa manera. Era una frase que solo aparecería dentro de una historia. La nueva continuó:
“Por cierto, ahjussi.”
“…?”
“Tú también podrías dejar de jugar algún día.”
Él iba a preguntarle de qué estaba hablando, pero ella siguió antes.
“Si eso pasa, ¿qué te gustaría hacer entonces?”
“Nunca lo he pensado.”
“Tienes que pensar en el futuro. ¿Hay algo que quieras hacer después de retirarte?”
“La retirada queda muy lejos.”
“El mundo podría acabarse de repente mañana.”
Por alguna razón, a Yoo Joonghyuk le costaba seguir el ritmo de la conversación de la nueva.
Aun así, ella continuó.
“Podrían aparecer de repente un montón de monstruos y convertir Seúl en un desastre.”
“Entonces probablemente habría algo parecido a un juego.”
La nueva lo miró con expresión absurda y dijo:
“Podría ser, pero… … en una situación así, ¿no habría muchas otras cosas además de los juegos? Cosas que habría que hacer sin falta.”
Yoo Joonghyuk pensó un momento en las palabras de la nueva. Imaginó un mundo realmente destruido, un mundo donde nadie jugaba videojuegos y donde los juegos ya no eran juegos. Un mundo infestado de monstruos. Le resultaba de algún modo ajeno. Yoo Joonghyuk recordó la oscuridad cerrada del taller semisótano. Allí tampoco nadie jugaba videojuegos. Matando monstruos en la oscuridad, matando personas, subiendo rankings, Yoo Joonghyuk había sobrevivido.
“Sobreviviría de alguna manera.”
“¿Y cómo?”
Yoo Joonghyuk bajó la vista hacia su teléfono apagado y murmuró involuntariamente:
“Quizá encuentre al ser humano que me creó.”
Ni siquiera él entendió por qué lo había dicho, aun después de oírse a sí mismo.
“Ya veo.”
“…”
“¿Puedo volver a preguntarlo?”
“No.”
“¿Cuándo empezaste a querer los mandu?”
“… … ¿Qué quieres decir?”
En el retrovisor se veían los sedanes negros siguiéndolos. La nueva volvió a pisar el acelerador. Para ser nueva, su forma de conducir resultaba bastante intensa para alguien tan joven. La manera en que adelantaba a los coches de delante cambiando de carril parecía sacada de una película.
“¿A qué te dedicabas antes?”
“Solo iba a trabajar.”
“¿En qué empresa?”
“Solo… … en una empresa.”
“¿Y por qué renunciaste?”
“Porque el CEO no dejaba de morir.”
Yoo Joonghyuk no supo si las palabras de la nueva eran una broma o no.
“¿Cuándo sacaste la licencia?”
“Aún no la he sacado.”
“¿Qué?”
“No tengo a nadie que me la dé… … Ah, pero creo que me acostumbré a la sensación mientras montaba un dragón.”
“¿Un dragón?”
En el momento en que la nueva volvió a abrir la boca, el tiempo pareció detenerse con un rugido explosivo. Los cuerpos de todos salieron despedidos por los aires, y la ventanilla frente a ellos se hizo añicos en fragmentos afilados. Luego, una sacudida brutal recorrió todo su cuerpo. Yoo Joonghyuk abrazó instintivamente a Yoo Mia. Se estremeció con la sensación de que algo blando envolvía su cuerpo. Cuando jadeó y apenas recuperó la lucidez, Yoo Joonghyuk comprendió que había ocurrido una colisión.
¿Había sido un error de conducción de la nueva? ¿O era cosa de los tipos de antes?
Por suerte, Yoo Mia, en sus brazos, estaba a salvo. Sin embargo, los músculos de su brazo derecho le dolían un poco. Debía de haberse herido levemente.
La nueva.
Yoo Joonghyuk se levantó tambaleándose y miró a su alrededor. El asiento delantero estaba hundido y el capó del coche había quedado destrozado, irreconocible. Era un accidente mucho más grave de lo que había imaginado.
A esas alturas, el juego ya no importaba.
“¡Eh!”
Tenía que llevarla al hospital. No había manera de que la conductora hubiera salido ilesa de un accidente que había destrozado la parte delantera del coche de esa forma. Pero la nueva no estaba por ninguna parte. Oyó unos golpes y miró alrededor, solo para verla golpeando la puerta desde fuera. Yoo Joonghyuk apenas logró salir del coche con Yoo Mia en brazos. Quería preguntarle qué había pasado, dónde se había herido…
“¿Estás bien?”
“tú-”
“Estoy bien. Más bien, el estadio está por allí. ¡Corre ahora! ¡Todavía no es demasiado tarde!”
Era un accidente. Uno tan grande que resultaba extraño que no hubieran muerto. Pero ¿cómo…?
“Yoo Joonghyuk.”
Los hombres de traje que los seguían estaban bajando uno por uno.
“Aquí me encargo yo. Ve. Haz lo que tienes que hacer ahora.”
No podía ser. Eran muchos hombres, y la nueva era una chica pequeña. Era una pelea imposible de ganar, incluso aunque él se uniera.
“Si no te resistes y vienes con nosotros, nadie saldrá herido—”
El hombre que avanzaba diciendo obviedades se desplomó de repente hacia delante. Los hombres abrieron los ojos, sorprendidos. Sin que Yoo Joonghyuk supiera en qué momento había ocurrido, vio a la nueva adelantarse y retirar lentamente la pierna. Una postura de patada. Yoo Joonghyuk no supo discernir si lo que acababa de ver era real o no. ¿Aún no había despertado de la ilusión de ayer? ¿Seguía soñando que no lograba salir del taller del semisótano?
“¡Tranquilo!”
Al ver el rostro de la nueva volviéndose hacia él, Yoo Joonghyuk parpadeó, aturdido. La nueva estaba hablando.
“No te preocupes demasiado. Para entonces, mi hermana ya habrá arreglado la situación. Y… … tampoco volverá a pasar nada que te haga preocuparte. Al menos, no hasta el fin del mundo.”
Yoo Joonghyuk no entendía de qué estaba hablando la nueva. Sus palabras eran como comentarios del otro lado de una cortina. Palabras de un mundo que él no conocía, aunque quisiera tanto conocerlo. Así que trató de entenderlas, pero eran de esas palabras ante las que uno terminaba rindiéndose. Hay palabras que primero hay que aceptar antes de poder comprenderlas. Yoo Joonghyuk sintió ese hecho con claridad en ese momento.
“Voy a denunciarlo a la policía, así que aprovecha la oportunidad y corre.”
Solo había dos cosas que Yoo Joonghyuk podía saber en ese momento. Que esa nueva, que decía haber trabajado en una empresa donde el CEO no dejaba de morir, era mucho más fuerte que todos aquellos hombres de traje. Y que tenía que llegar al estadio ahora mismo.
La nueva sonrió a Yoo Joonghyuk, que se alejaba con Yoo Mia a la espalda. Era una sonrisa diferente a las sonrisas amables que había mostrado hasta entonces. Había en ella algo inexplicablemente antiguo. Por ejemplo, la fe en uno mismo que solo llega después de haber vivido muchísimos años.
La nueva, que mientras tanto ya había dejado en el suelo a un par de hombres más, agitó la mano y dijo:
“¡No te rindas hasta el final! ¡Es lo que mejor se te da!”
Durante mucho tiempo, Yoo Joonghyuk no pudo olvidar la expresión de la nueva cuando se volvió hacia él por última vez.
【¿Encontraste el fragmento de la fábula?】
【Sí, lo recogí.】
【Como pensaba, ■■ ahjussi también vio este lugar… … ¿Qué pasó con ese mánager o ese entrenador?】
【Algo divertido.】
Yoo Joonghyuk no llegó tarde al partido. Escuchó los regaños de los entrenadores y soportó la mirada severa del director, pero aun así jugó.
El marcador del equipo estaba empatado 2 a 2, tal como había previsto.
Era el momento en que se decidiría el pase del equipo a los playoffs mediante la última partida, el encuentro del as. Y, por supuesto, su rival era el jugador considerado su contrincante directo. Quizá porque estaba en una condición distinta a la habitual, la situación fue desfavorable para Yoo Joonghyuk desde el principio. El dolor en el brazo derecho aparecía a intervalos. Su cabeza estaba llena de pensamientos.
Yoo Joonghyuk pensó en Yoo Mia, que esperaba en la sala de descanso. Pensó en Park Jinsang, que no se veía en el asiento de entrenador. Pensó en los directores y ejecutivos que se movían apresurados, intercambiando opiniones.
—Ah, el aspecto de Yoo Joonghyuk hoy es muy distinto del habitual. Desde el principio, la partida le ha sido muy desfavorable. Parece que pronto llegará el GG.
—Yoo Joonghyuk es famoso por tirar el GG muy rápido.
Yoo Joonghyuk no se rindió. Normalmente, ya habría sido el momento de terminar la partida, pero aun así logró continuar. Ganó un punto, ganó otro más. Aprovechando los descuidos del rival, fue imponiéndose en varias escaramuzas pequeñas.
—Es una actuación realmente increíble.
—¿No es este el estilo habitual de Yoo Joonghyuk?
A partir de la segunda mitad del juego, se percibía que el rival también estaba bastante nervioso. Seguía siendo una pelea desventajosa, pero Yoo Joonghyuk luchó hasta el final. Desde la construcción hasta las unidades, todo estaba bajo su control. Una partida que apenas lograba mantenerse en pie. Yoo Joonghyuk pensó en la nueva que había peleado contra los hombres de traje para enviarlo hasta allí, y en la mujer de cabello blanco que había encontrado a Yoo Mia cuando desapareció. Y también pensó en sus padres, que tal vez lo estuvieran viendo en algún lugar. Una a una, las unidades importantes fueron cayendo y la dirección de la partida quedó decidida. Yoo Joonghyuk no se rindió hasta que el último combate terminó. Luchar y volver a luchar. Cuando ya no quedó ninguna unidad en movimiento, la mano de Yoo Joonghyuk por fin se detuvo.
—¡Ah! ¡La partida está decidida!
Tomó una respiración lenta y parpadeó. Frente a él se extendía un campo de batalla en ruinas. Un paisaje donde parecía que todo en el mundo había sido destruido. Yoo Joonghyuk contempló aquel escenario durante un largo rato. El blindaje de la cabina de juego se abrió, y más allá del mundo arrasado del monitor aparecieron las gradas llenas de espectadores que lo estaban mirando. Al final de aquel paisaje de destrucción había rostros conocidos. La nueva rubia. Y la mujer de cabello blanco que había salvado a Yoo Mia. Yoo Joonghyuk se levantó de su asiento casi sin darse cuenta y salió de la cabina. Pero cuando salió, ellas ya no estaban allí.
Después del partido, Yoo Joonghyuk sujetó al entrenador y le preguntó por la nueva que lo había ayudado.
—¿De qué estás hablando? ¿No viniste en taxi?
El entrenador no recordaba a la nueva.
Yoo Joonghyuk le preguntó si no había enviado a alguien nuevo.
—¿Yo? No sé. Este año entraron uno o dos nuevos, quizá. En cualquier caso, hoy fue duro. Aunque perdimos, la partida estuvo bien.
Yoo Joonghyuk no respondió.
Al final, perdió, y el equipo no avanzó a los playoffs.
Sin embargo, la reacción del entrenador no fue del todo mala.
—Ahora mismo los playoffs no son el problema. La asociación y el equipo están completamente patas arriba. Hay una gran polémica para anular este partido.
—¿Qué… …?
—¿No te enteraste todavía?
Justo antes de que empezara el partido, Park Jinsang se entregó a la policía.
Yoo Joonghyuk no sabía por qué había tomado esa decisión. Lo único seguro era que Park Jinsang, con la cara cubierta de sangre, se presentó en la comisaría, reveló que era intermediario de amaños y expuso la lista de todos los jugadores y patrocinadores implicados.
—Ja, por culpa de ese bastardo, todos nuestros jugadores quedaron destrozados. Pero tú, Joonghyuk… … ya lo sabía, pero lo he vuelto a confirmar. Tu nombre no está en la lista.
Durante todo el camino de vuelta a casa, Yoo Joonghyuk se sintió extrañamente suspendido en el aire.
“Obabunny, ¿perdiste?”
Yoo Joonghyuk pensó un momento en el jugador contra el que se había enfrentado hoy.
“No perdí, porque voy por delante en el historial total.”
“¿Entonces no eres perdedor?”
“Si miras el conjunto entero, al final gané yo.”
“Oh—barbanie.”
Yoo Joonghyuk pensó por un momento que quizá la palabra que usaba Yoo Mia para “oppa” tenía en realidad otro significado.
Cuando encendió el teléfono, aparecieron nuevos artículos en el portal principal.
—Perdimos, pero fue un partido realmente grandioso. ¿No debería llamarse ya un gran clásico? Fue un juego muy distinto a lo habitual en Yoo Joonghyuk. Se notaba que tenía alma.
Partiendo de una cita extraída de las palabras del caster, siguieron los comentarios.
—¿Vieron la partida de Yoo Joonghyuk hoy? Fue realmente increíble.
—Lo admito. El rey mejoró su rendimiento. El juego estuvo divertido.
—Pero ¿tiene sentido que solo Yoo Joonghyuk no estuviera en la lista? ¿De verdad no recibió dinero?
—Por cómo actuaba normalmente, parece que el intermediario también lo presionó a él.
—Pero ahora parece que este tablero está arruinado. Quedan muy pocos jugadores top que no hayan estado implicados en amaños.
Por alguna razón, Yoo Joonghyuk no vio ni un solo comentario censurado.
Siguió leyendo los titulares de los artículos.
—Anuncio oficial de la asociación: el partido oficial de hoy queda completamente anulado.
—El escándalo de amaños que ha provocado un cambio impactante en la industria de los esports… … .
—Se revela la lista de jugadores implicados en el amaño… … .
“Obabunny. La mano.”
Yoo Joonghyuk guardó el teléfono y tomó con fuerza la mano de Yoo Mia. Bajo la noche de Seúl, que se precipitaba cada vez más deprisa, las farolas empezaron a encenderse una tras otra. Yoo Joonghyuk, que había estado observando la luz de una farola, miró alrededor sin darse cuenta. Un vapor blanco se elevaba al otro lado del cruce.
Una pareja sonriente comía Taiyaki caliente compartiéndolo entre los dos. Con la sensación de expectativa hundiéndose lentamente en su interior, Yoo Joonghyuk cruzó la calle agarrado de la mano de Yoo Mia.
¿De verdad había ocurrido todo eso?
En el cielo nocturno que había llegado demasiado rápido podían verse estrellas tenues.
Yoo Joonghyuk alzó la vista hacia ellas. Caminó con Yoo Mia por la oscuridad iluminada por las estrellas. A lo lejos, empezó a distinguir el supermercado al que había ido el día anterior. Yoo Mia le apretó con fuerza la mano.
“¿Cenamos?”
El cuerpo de una persona está hecho de lo que come. Yoo Joonghyuk seguía pensando así. Y en casa aún quedaba la ensalada que había lavado esa mañana. Para él, era un desperdicio incomprensible comer otro plato sin terminar primero la ensalada. Pero, extrañamente, en ese momento algo susurró al oído de Yoo Joonghyuk.
—El mundo podría acabarse de repente mañana, ¿verdad?
Como la luz de las estrellas que llegaba desde un universo lejano, era una frase distante para el Yoo Joonghyuk de hoy. ¿Por qué? Tal vez porque ese día había sido demasiado absurdo para él. Yoo Joonghyuk lo pensó durante un rato, luego alzó la vista hacia el cielo lejano y dijo lo siguiente:
“Piza.”
\*\*\*
Palabras del autor
Lo sabía. Pensé que volvería a verlo en la segunda mitad.
Lo dijiste en la Isla de los Reencarnados. Porque ya sabías que sería así.
¿Qué? ¿Esta vez lo leíste desde el principio? Puede que sea mentira, pero si es cierto, me pondré un poco feliz.
Si estás leyendo esta reseña, probablemente significa que el libro ya ha sido publicado.
En realidad, este manuscrito de libro nunca estuvo pensado para subirse a la nube. Según nuestro plan, bastaba con el manuscrito seriado.
No sé si lo recordarás, pero parte del contenido de este manuscrito es otra versión, o una versión ausente, de nuestro tiempo. Tal vez porque el contenido de la fábula “Compañía de Kim Dokja” que posee cada uno era un poco distinto, a veces hubo conflictos de opinión mientras redactábamos el manuscrito.
Bueno… … supongo que es natural. Porque la memoria siempre es así.
Que si el recuerdo de uno era correcto, que si el del otro estaba mal, que si aquí faltaba algo… … mientras hablábamos de eso, terminábamos convenciéndonos unos a otros, y con los recuerdos sobre los que no lográbamos ponernos de acuerdo votábamos. Pero aunque decidas uno mediante una votación, no puedes simplemente tirar la otra historia, ¿no?
En este libro también se incluyen algunas de las “fábulas” que obtuvieron menos votos entre los miembros del grupo.
■ ¿Cuál de las dos, la versión serializada o la versión del libro, es la historia verdadera? Yo tampoco lo sé ya. Hablamos tanto de ello… … y ahora, ¿qué importancia tiene? Solo porque algunos recuerdos sean verdad, ¿los otros deben ser falsos? Sea esta historia verdadera o no, sigue siendo la historia que tú, yo y los demás compartimos, la historia que vivimos y contamos.
Así que solo quiero que leas esta historia con amabilidad.
Eres el mejor lector que conozco.
■
Me siento extraña después de escribir hasta ■■. Dejo el manuscrito por si acaso, pero en realidad mi reseña nunca te alcanzará. En otras palabras, esta es una carta que nunca llegará a ti.
■, no sé siquiera si podrás leerla \[desde un punto de vista ■ completo\].
Aun así, si esta ■gi llega a ti, probablemente significa que ■■■ ■ ■■ grave ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■. ■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■… … ■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■… … ■■■■■■■■■■■■■… … ■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■ Kim ■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■ … … ■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■■ ■■■■■■■■■■■■■■■■■… …
Ayuda ■
\[Fin\]

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Lector Omnisciente (Novela)
Capítulo 558
Lector Omnisciente (Novela) Capítulo 557
Estás leyendo el capítulo 557 de Lector Omnisciente (Novela), un novela. Sólo yo conozco el fin de este mundo. Un día nuestro MC se encuentra atrapado en el mundo de su novela web favorita. ¿Qué hace para sobrevivir? Es un mundo azotado por la catástrofe y el peligro a su alrededor. ¿Su… Este capítulo tiene publicado el 12 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Jadcy-Crowli-MLI. Lector Omnisciente (Novela) tiene 941 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.