Leer Lector Omnisciente (Novela) Capítulo 556 online gratis en español
🏴 Grupo: Jadcy-Crowli-MLI✍️ Traducción: Jadcy-Crowli-MLI
【¿De verdad hay aquí un señor mayor?】
【Tal vez.】
El día de Yoo Joonghyuk comenzaba así.
Después de preparar un café fuerte y cortar el pan de centeno que había comprado el día anterior, asaba la pechuga de pollo que había dejado marinando en soda. En una sartén pequeña, los huevos fritos se cocinaban. La clave estaba en conservar la forma original del huevo mientras se salvaba la yema.
Yoo Joonghyuk, que en un instante había terminado de cocinar solo la clara, agitó ligeramente la sartén para emplatar el huevo y la pechuga bien hecha. Añadió la lechuga y la remolacha roja que había lavado de antemano, y por último sirvió el jugo de tomate de Yoo Mia en un vaso.
“Yap.”
Cuando se volvió, aún con el plato en la mano, Yoo Joonghyuk vio a Yoo Mia, que había saltado a una silla junto a la mesa como si estuviera brincando sobre un potro, con los ojos brillantes.
Con movimientos ya familiares, Yoo Joonghyuk colocó dos platos y dos vasos en sus lugares correspondientes.
Después de comprobar el contenido del plato, Yoo Mia sacó los labios con descontento.
“Pasto.”
“Sí, es pasto.”
“Es verde.”
“Es un pasto delicioso.”
“Pero ayer era igual.”
“También hay huevo.”
“Huevo.”
“Y pechuga de pollo.”
“Me aburro.”
“Come.”
Yoo Joonghyuk frunció sus gruesas cejas y le dijo a Yoo Mia:
“Lo que comes se convierte en ti.”
Yoo Mia alternó la mirada entre su pequeño puño y el huevo con una expresión inexpresiva. Parecía estar murmurando que ella no era Puri. Yoo Joonghyuk la observó un momento, tomó un pedazo del huevo frito de su propio plato, lo masticó y lo tragó, y después abrió su teléfono.
—La continua mala racha. ¿La reputación del Team Ash llega solo hasta aquí?
—‘La caída del Reino de Ash se acerca.’
—Team Ash se enfrenta a una eliminación en playoffs tras derrotas consecutivas.
—Ash, que perdió 3:2 contra Team Viking, quedó fuera de los playoffs.
—Se menciona discordia dentro del equipo Ash… … .
Mientras observaba los artículos que aparecían en el portal principal, una sutil sombra pasó por los ojos de Yoo Joonghyuk.
Team Ash.
Había sido el primer equipo con el que ganó, y ahora era uno de los equipos de esports más importantes de Corea.
Sin embargo, últimamente el equipo estaba atravesando una mala racha.
Yoo Joonghyuk comprobó los comentarios del artículo.
—¿Ash perdió otra vez?
—Ya se les acabó la suerte.
—Sinceramente, ¿no perdieron este partido por culpa de Yoo Joonghyuk?
—(Este comentario ha sido censurado)
Yoo Joonghyuk miró fijamente ese último comentario durante largo rato. No podía ver su contenido, pero sí podía imaginar qué tipo de comentario era por las respuestas que venían justo debajo.
—Pero Yoo Joonghyuk de verdad es huérfano, así que tampoco creo que le haga daño, ¿no?
Orfanato.
Yoo Joonghyuk leyó aquellas palabras con ojos indiferentes. Ese tipo de expresiones no podían golpearlo de verdad. Más bien, lo que le molestaba eran las palabras que no estaban allí.
—(Este comentario ha sido censurado)
¿Cuánto tiempo había estado mirando la pantalla? Su propio rostro se reflejaba en la pantalla ya oscurecida. De repente, los músculos de su brazo derecho se tensaron. Últimamente aquello ocurría con frecuencia. Le pasaba mientras comía, mientras sostenía el teclado, mientras movía el ratón. Tal vez tenía alguna deficiencia nutricional.
“Obabunny.”
Era una niña que ni siquiera podía pronunciar bien la palabra “oppa” o “hermano”. Pensándolo bien, él nunca le había enseñado esa palabra, así que de pronto Yoo Joonghyuk se preguntó dónde la habría aprendido.
El tenedor de Yoo Mia apuntó al plato de Yoo Joonghyuk.
“Aquí.”
“…?”
“El que está lejos eres tú.”
Yoo Joonghyuk meditó un instante el significado de esas palabras, luego tomó el huevo que Yoo Mia había dejado y se lo comió.
“¡Uuuh! ¡El dalgal de Mia!”
Yoo Mia hinchó las mejillas.
Mirando los ojos de aquella niña que tanto se parecían a los suyos, Yoo Joonghyuk comprendió que otro día acababa de empezar.
“Joonghyuk. ¿Estás comiendo bien?”
Era un vehículo que se dirigía a la sala de entrenamiento del equipo.
Kang Woohyun, el manager, miró a Yoo Joonghyuk de reojo con expresión preocupada.
“Tienes la cara muy demacrada. Si comes bien, jugarás bien. Come arroz, arroz. Come carne, carne.”
“Estoy comiendo bien.”
“¿No estarás otra vez comiendo solo ensalada y pechuga de pollo? ¿Qué eres, una modelo? Come arroz, arroz. Come carne, carne.”
Yoo Joonghyuk no respondió en particular. Pero se sintió un poco extraño. ¿Por qué la gente preguntaba qué había comido, si en realidad no les interesaba en absoluto?
“Bueno, si de verdad estás comiendo bien, está bien.”
Yoo Joonghyuk no sabía si Kang Woohyun decía eso sinceramente o si solo lo decía de cara a la galería. Desde hacía algún tiempo, le resultaba cada vez más difícil leer el interior de los demás.
—Yoo Joonghyuk, ¿cómo está tu condición hoy?
En el estadio, los reporteros siempre le hacían las mismas preguntas.
Cómo estaba hoy, qué pensaba del rival, qué estrategia traía preparada, con qué marcador creía que ganaría, qué opinaba de la reciente polémica.
A veces Yoo Joonghyuk respondía con sinceridad, a veces no decía nada. Pero dijera lo que dijera, el artículo siempre acababa destacando otra cosa distinta como titular.
Si de todas formas iba a ser así, ¿para qué demonios hacían preguntas? Yoo Joonghyuk no conocía la respuesta, pero al menos sí entendía una cosa.
Ese era su trabajo.
“¿Has estado leyendo comentarios estos días?”
Cuando alzó la vista, vio los ojos preocupados de Kang Woohyun reflejados en el espejo del interior del coche.
“Te dije que dejaras de verlos. Todos lo hacen porque te tienen envidia. No necesitas buscar esas cosas para sentirte mal.”
Parecía que había sacado sus propias conclusiones al ver a Yoo Joonghyuk con el teléfono en la mano. En realidad, no era una mala interpretación. En efecto, en la pantalla de su teléfono flotaba el comentario de alguien.
—Dicen que Yoo Joonghyuk en la vida real es una completa basura humana.
Yoo Joonghyuk bajó la vista hacia el comentario.
Al contrario de lo que decía Kang Woohyun, no se sintió demasiado ofendido.
—¿No es Yoo Joonghyuk el que arruinó el ambiente del equipo? En la industria ya lo sabe todo el mundo.
Si alguien sentía hostilidad hacia él, bastaba con estar preparado para enfrentar esa hostilidad. Entonces todo seguía estando bajo su control.
—¿Cómo lo saben ustedes?
Por cierto…
—¿Y ustedes qué saben? ¿Cómo saben si Yoo Joonghyuk es o no ese tipo de persona?
Por lo general, quienes siempre escribían comentarios eran los mismos que volvían a escribirlos. Sin embargo, el apodo que vio esta vez era uno que no había visto nunca.
Hija del Rey Demonio.
Yoo Joonghyuk se quedó mirando ese comentario durante un largo rato, como si estuviera intentando identificar a un enemigo al que se enfrentaba por primera vez en su vida.
“Joonghyuk, ya llegamos.”
A lo lejos se veía el brillante exterior del edificio donde estaba la sala de entrenamiento del equipo.
Yoo Joonghyuk, que había estado distraído, volvió la vista de nuevo a su teléfono. Intentó encontrar el comentario que acababa de leer, pero ya no estaba.
¿Había desaparecido? ¿O lo había visto mal?
“Viendo el horario, parece que hoy será duro hasta la noche. ¿Puedo encargarme de Mia?”
“¿Mia sigue sin hablar bien? ¿No deberías llevarla al médico? Es como si fueras un padre…”
Kang Woohyun, que había hablado hasta ahí, pareció darse cuenta de que había metido la pata, se detuvo de forma incómoda y se rió.
“Ve. No te preocupes por Mia.”
“Gracias.”
“Oh, esta vez entraron managers nuevos. Salúdalo cuando lo veas. Parece que es uno de tus fans.”
Yoo Joonghyuk asintió levemente y se quedó mirando a Kang Woohyun un momento antes de bajar.
“¿Qué? ¿Necesitas algo?”
Yoo Joonghyuk dudó un instante si preguntarle a Kang Woohyun si había desayunado, pero al final negó con la cabeza y subió a la sala de entrenamiento como siempre.
\[‘■■■’ cambia su modificador a ‘Hija del Rey Demonio’.\]
\[‘Hija del Rey Demonio’ dice que aquí hay una función misteriosa.\]
\[‘■■■’ cambia su modificador a ‘Escupeveneno’.\]
\[‘Hija del Rey Demonio’ dice que da un poco de miedo.\]
Yoo Joonghyuk subió las escaleras, cruzó el pasillo y entró directamente en la sala de entrenamiento privada.
Ese cuarto había sido hecho exclusivamente para Yoo Joonghyuk. En un espacio de unos cinco o seis pyeong había un ordenador de última generación, un escritorio gamer y una silla gamer, además de distintos tipos de bebidas deportivas y suplementos nutricionales. A simple vista parecía la habitación normal de cualquier gamer.
Excepto por el hecho de que las cuatro paredes eran de cristal.
—Por favor, presta atención a los demás.
Aquella habitación era una especie de castigo impuesto por el director a Yoo Joonghyuk, que rara vez seguía sus consejos.
Cualquiera que pasara por el pasillo podía observar a Yoo Joonghyuk dentro de la sala de entrenamiento hasta saciarse, como si fuera un mono en un zoológico. Y Yoo Joonghyuk también podía verlos a ellos.
—Yoo Joonghyuk tiene un rendimiento excelente, pero coopera poco. Necesita entrenamiento para interiorizar la mirada de los demás.
—Desde el momento en que entran en directo, los pro gamers están expuestos a la mirada de los medios. Le servirá practicar aquí para no perder esa tensión ni un solo momento.
Era una lógica impersonal que, a simple vista, no tenía ningún sentido. Aun así, los patrocinadores aceptaron la propuesta del director. Incluso iban con frecuencia a la sala de práctica solo para ver a Yoo Joonghyuk entrenando detrás del cristal.
A Yoo Joonghyuk no le importaba. Ya estaba acostumbrado a ser un espectáculo. Sobre todo, le gustaba que así se evitaban peleas innecesarias con sus compañeros. Esto se debía a que, una vez que entraba en la sala de entrenamiento, las únicas personas que podían hablarle eran el entrenador Park Jinsang, el coach y el manager Kang Woohyun.
“Joonghyuk. Vamos.”
Park Jinsang llamó a la puerta de cristal y le hizo una señal, y Yoo Joonghyuk asintió. Relajó las manos y los hombros con unos estiramientos simples, respiró hondo una vez y se puso los auriculares. El sonido lo envolvió a través de ellos, y el logo del juego apareció en el monitor.
Estrategia en tiempo real.
Un juego en el que había que leer la estrategia del oponente en tiempo real, comprender su build, reunir recursos y producir unidades para librar una guerra. Atacar con la combinación adecuada de unidades en el momento oportuno, y a veces engañar al enemigo con un ataque sorpresa: esa era la esencia del juego.
—Doo doo doo doo.
El sonido de los disparos llegaba a través de los auriculares. La pantalla cambiaba tan rápido que los ojos de una persona normal no podían seguirla.
Yoo Joonghyuk era el comandante del campo de batalla. Cada unidad estaba bajo su control, y las ganancias y pérdidas de aquella batalla, de la siguiente y de la siguiente después de esa, estaban siendo calculadas en tiempo real dentro de su cabeza.
Había que desechar con decisión lo que tocara desechar, y ganar los intercambios necesarios para llegar a la victoria.
Las unidades que él producía morían, y alguien lanzaba un grito amargo. Los monstruos del lado enemigo aullaban. Sonaba el estruendo del terreno derrumbándose y el de las estructuras explotando. El sonido de las cosas rompiéndose.
Cuando por fin el fuego cesó, Yoo Joonghyuk estaba mirando al cielo desde el centro del campo de batalla en ruinas.
\[VICTORIA.\]
Incluso al ver la señal de victoria aparecer como si fuera algo natural, no sintió ninguna emoción.
Para él, aquel campo de batalla no era más que una rutina repetitiva. No había tristeza, ni alegría, ni furia. Solo matar, morir, romper, perder.
Ganar.
Poco después cambiaron al rival de práctica. Su condición física no era mala. No había espasmos en el antebrazo. Yoo Joonghyuk detectó la agitación del oponente y tomó la iniciativa del partido. No dejó escapar la oportunidad. Sin ninguna compasión, resolvió el combate limpiamente.
\[VICTORIA.\]
Cuando termina una partida, se concede un breve descanso de menos de cinco minutos. Después empieza la siguiente de inmediato. Hay que recordar los errores cometidos en la partida anterior y corregir las debilidades.
Ganando así. Y volviendo a ganar.
Igual que quien hornea pan y fríe huevos, Yoo Joonghyuk siguió jugando. Fue entonces cuando oyó una voz que normalmente jamás debería haber escuchado.
“… … ¿eso tiene algún sentido? ¿Cómo puede estar una persona metida en una habitación así… … .”
Miró de reojo y vio una puerta entreabierta. Dos personas discutían a través de la rendija. Una de ellas era el entrenador Park Jinsang.
Y la otra… … ¿quién era?
—¡Koo-gu-gu-gu-gu!
Yoo Joonghyuk volvió rápidamente la vista a la situación del juego.
Había sido un error. La unidad de comando que había estado maniobrando de cerca fue destruida por un instante de descuido, y la ventaja pasó al rival en cuestión de segundos.
—???
El rival de práctica escribió en el chat, como si se burlara de él.
Se escuchó la voz de advertencia del entrenador.
Yoo Joonghyuk trató con calma de corregir el error, pero las pérdidas sufridas en la batalla anterior habían sido demasiado grandes. Era imposible incluso si llevaba su condición física al límite. Yoo Joonghyuk simuló varias veces los choques locales que iban a producirse y finalmente decidió que no había posibilidad de ganar, así que terminó la partida.
\[RENDICIÓN\]
Mirando la pantalla de derrota, Yoo Joonghyuk dejó escapar un suspiro leve. Cuando se quitó los auriculares, el ruido del exterior se hizo más intenso.
“Ah, hola.”
Cuando se volvió, vio un cabello castaño ligeramente despeinado. Después vio el rostro.
Yoo Joonghyuk asintió ligeramente y comprobó la placa de identificación.
Nueva manager Y.S.
Parecía que aquella chica era la recién llegada de la que Kang Woohyun había hablado.
“Eso… ¿estás bien?”
Al ver que la nueva le hacía una pregunta así, tan de repente y sin contexto, Yoo Joonghyuk no supo qué contestar.
“Ah, lo siento, Joonghyuk. Es nueva, así que todavía no conoce el sistema de aquí…”
Park Jinsang se apresuró a intervenir y murmuró aquello.
Yoo Joonghyuk escuchó esas palabras y volvió a mirar el rostro de la recién llegada. A simple vista parecía estar todavía en la última adolescencia. Era una chica de ojos limpios y piel clara.
Por lo general, las reacciones de la gente al conocer a Yoo Joonghyuk eran previsibles. O bien abrían mucho los ojos con sorpresa, o bien apartaban la mirada.
Sin embargo, la recién llegada no hizo ninguna de las dos cosas. Ni evitó su mirada ni se mostró alterada. Su presencia era más bien tranquila, como si fuera completamente natural que él estuviera allí.
“Ah, cierto. ¿Tienes hambre?”
La recién llegada le tendió a Yoo Joonghyuk una pequeña bolsa de papel. Yoo Joonghyuk bajó la vista en silencio hacia ella. A pesar de la frialdad de su expresión, la recién llegada siguió hablando.
“Son mandu. ¿Te gustan?”
“¿Mandu?”
Yoo Joonghyuk frunció las cejas.
“No me gustan.”
“No puedes decir eso… … .”
La recién llegada movió los labios con descontento y volvió a insistir.
“Oye, si los pruebas seguro que te gustan, aunque sea…”
“Si ni siquiera necesito probarlos para saberlo.”
“Pero, señor…”
Yoo Joonghyuk se quedó quieto un momento antes de responder.
“No soy un señor.”
“Entonces, ¿cómo debería llamarte?”
A Yoo Joonghyuk nunca antes le habían hecho una pregunta así. Poner nombres era algo en lo que debía pensar quien los daba. Dependiendo de cómo lo llamaran, Yoo Joonghyuk también podía decidir qué actitud tomar frente a la otra persona.
Sin embargo, la recién llegada que tenía delante le estaba diciendo que eligiera él mismo cómo quería ser llamado.
“Llámame Yoo Joonghyuk.”
“Yoo Joonghyuk… … .”
La recién llegada murmuró aquello con un tono extraño, y de pronto sacó una libreta y comenzó a escribir algo.
“¿Qué es eso?”
“No es nada.”
“¿Qué estás escribiendo?”
“Solo pensé que habría mucha gente a la que le gustaría… … . Si lo olvido, no podré contarlo.”
La recién llegada siguió llenando su libreta con trazos rápidos. Observando cómo aquellas letras difíciles de descifrar iban llenando el papel blanco, Yoo Joonghyuk pensó de repente en algo.
Si hubiera llevado un diario, ¿habría podido recordar el pasado?
Un espasmo recorrió su antebrazo, y un leve zumbido llenó su cabeza. Era una sensación de ahogo, como si le hubiera entrado agua en el oído.
Poco después vio una pared completamente blanca llenando todo a su alrededor. Una pared sólida y alta, imposible de romper o de superar por su propia fuerza. Más allá de la pared se oía el sonido de la punta de un bolígrafo escribiendo.
Skkkrrr.
Alguien estaba escribiendo algo sobre la pared. Pero él no podía leer las frases. Las palabras allí eran como comentarios censurados, algo que jamás podría llegar a leer.
“¿Yoo Joonghyuk?”
Cuando volvió en sí de repente, la recién llegada lo estaba mirando con preocupación.
“¿Estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿De verdad te encuentras bien?”
Yoo Joonghyuk miró una vez la libreta de la recién llegada y luego aquel rostro lleno de preocupación. Para Yoo Joonghyuk, el interior de las personas era tan difícil de leer como aquellas frases del otro lado de la pared. Sin embargo, aquella era una expresión que hasta él podía entender.
La recién llegada estaba preocupada por él.
Yoo Joonghyuk respondió con honestidad.
“No importa.”
Después de decirlo, Yoo Joonghyuk sintió un poco de arrepentimiento. Lo que acababa de decirle era, claramente, una muestra de amabilidad. Como mínimo, no era algo que mereciera una respuesta así.
Pero la nueva tenía una cara tranquila. La respuesta de Yoo Joonghyuk parecía resultarle completamente natural o, mejor dicho, demasiado familiar.
En ese momento, alguien le dio unas palmadas en el hombro a Yoo Joonghyuk y se sentó a su lado.
“¿Qué? ¿Estabas hablando con la nueva?”
Era Park Jinsang. Viendo que al arroz de su bandeja ya le faltaba la mitad, debía de haberse acercado después de hablar con los otros jugadores.
Park Jinsang miró alternadamente a Yoo Joonghyuk y a la nueva, como si aquello fuera de lo más divertido, y sonrió con malicia.
“¿No te está acosando Joonghyuk desde el primer día? ¿La cortamos aquí mismo?”
Fingiendo no haber oído nada, la nueva abrió bien la boca y mordió un mandu. Al verla así, Park Jinsang chasqueó la lengua.
“En fin, los chicos de hoy en día. Joonghyuk-ah, el director dejó comentarios después de ver la práctica de la mañana.”
Pensándolo bien, recordó que en la mañana no había recibido retroalimentación. Ese día, el director se había marchado temprano por un asunto de agenda.
Yoo Joonghyuk asintió, y Park Jinsang empezó a hablar.
“No vi la última partida porque no tuve tiempo. Pero el feedback, en sí, es el de siempre. El control fue perfecto. La construcción y las estrategias personalizadas fueron buenas, y parece que también aplicaste bien el feedback de la vez anterior. Pero…”
El director era una persona bastante precisa, salvo por su personalidad quisquillosa. Yoo Joonghyuk también lo reconocía. Estrictamente hablando, era un director reconocido por el mundo, sin necesidad de que nadie en particular lo validara. Cada aniversario, las estrellas legendarias de los esports que había formado le enviaban regalos.
“El juego tiende a ser un poco predecible. Usas demasiado builds de manual, te falta individualidad. Y, sobre todo…”
Era un comentario que siempre escuchaba. Decían que su velocidad era alta y su respuesta segura. Pero también que le faltaba flexibilidad o que no se desviaba demasiado de una trayectoria de juego prefijada. El último punto del feedback siempre era parecido.
“Tu juego no tiene alma.”
No tener alma. Cada vez que Yoo Joonghyuk escuchaba esa observación, se preguntaba si de verdad era un problema que pudiera resolverse.
Yoo Joonghyuk no creía en el alma.
Era un alma que nunca había visto. Para él, el ser humano era una criatura que comía cuando tenía hambre y dormía cuando tenía sueño. Según lo que comía, producía energía para moverse, pensar y vivir. Eso era todo lo que Yoo Joonghyuk sabía sobre los seres humanos.
Por eso, las palabras del director, “No tiene alma”, le sonaban más a una especie de poema incomprensible inventado por él mismo que a un verdadero consejo.
“¿Que no tiene alma en su forma de jugar? ¿Qué significa eso?”
Fue la nueva quien hizo la pregunta. Park Jinsang respondió sin dudar.
“Bueno, es solo una expresión idiomática. Significa que no se siente entusiasmo, o que no hay perseverancia. Si este tipo no ve un ángulo de remontada, se rinde de inmediato.”
De hecho, no solo el director había hecho ese comentario. Yoo Joonghyuk siempre era rápido a la hora de juzgar si estaba ganando o perdiendo, hasta el punto de que algunos fans lo llamaban ‘IA’.
Sin embargo, la expresión de la nueva al oír aquella explicación fue extraña. Park Jinsang preguntó, con los labios tensos:
“¿Por qué te ríes? ¿Te hace gracia lo que digo?”
“Un poco.”
“¿Qué?”
“No, nada.”
Park Jinsang fulminó a la nueva con la mirada un instante y luego volvió a mirar a Yoo Joonghyuk.
“En cualquier caso, no le des demasiadas vueltas. ¿Cuánto va a saber el director de tu juego, aunque te conozca? Todo eso lo dice solo para fastidiarte.”
Park Jinsang se puso a hablar mal del director durante un buen rato. Se preguntaba por qué demonios un extranjero tenía que supervisar los esports en Corea. A decir verdad, no eran precisamente los directores quienes se encargaban del trabajo práctico.
Cuando los comentarios a espaldas del otro continuaron hasta que el plato quedó vacío, la nueva negó con la cabeza, como harta de todo aquello, y se levantó de su asiento. A medida que los jugadores de alrededor se iban levantando uno por uno, el entrenador bajó la voz más que antes.
“Los chicos de hoy no tienen miedo.”
Park Jinsang estaba mirando la espalda de la nueva, endurecida bajo aquella mirada fría. Su voz se volvió opaca, como si en un instante se hubiera puesto otra máscara.
“Se horrorizaría si descubriera lo que ustedes dos vivieron aquí.”
Al ver los ojos sombríos de Park Jinsang, Yoo Joonghyuk comprendió que ese era el verdadero tema del que quería hablar.
“Pásate un momento por la oficina del director.”
【… … ¿Te lo puedes creer?】
【Eso… … creo que es un poco lindo.】
【… … hermana, de verdad… … 】
Después del horario de la tarde, Yoo Joonghyuk fue a la oficina del director. Park Jinsang estaba recostado en la silla ejecutiva, con los pies sobre la mesa en una postura descarada.
“¿Sabes? Ese era mi asiento originalmente.”
El puesto de entrenador de Team Ash había sido un enchufe de última hora colocado por uno de los patrocinadores. En realidad, Park Jinsang había tenido una gran participación a la hora de reunir a los miembros principales de Team Ash y llevar al equipo a las grandes ligas.
“¿Te lo puedes creer? Todo lo que hemos hecho en estos últimos tres años.”
Park Jinsang soltó una risa baja y señaló los trofeos del equipo colocados en la vitrina.
Al seguir con la vista el camino de esos trofeos, Yoo Joonghyuk también recordó aquel pasado breve. Eran la prueba del trayecto que Team Ash había recorrido desde su creación hasta entonces. Y al final de ese trayecto estaba el nombre del propio Yoo Joonghyuk.
Récord total: 64 victorias, 5 derrotas y 1 empate.
MVP OVERLORD.
La placa que recibió hace dos años, al mismo tiempo que el campeonato del equipo.
Ese año, Yoo Joonghyuk se convirtió en una estrella instantánea del mundo de los esports.
“Joonghyuk. No hablo de esto afuera porque los chicos lo notarían.”
Park Jinsang soltó un leve suspiro, sacó un cigarrillo del bolsillo y se lo puso en la boca. Cuando el humo acre llenó la habitación, el ventilador instalado en el techo empezó a girar con violencia.
“Hagámoslo bien.”
Park Jinsang exhaló el humo con lentitud. Ya no era el mismo que Yoo Joonghyuk había visto a la hora del almuerzo. Habían desaparecido aquellos ojos suaves y alegres, y en su lugar había un rostro ensombrecido por una oscuridad profunda y fría.
“Tú lo sabes, ¿no? Cómo están las cosas últimamente. Yo… … ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿Ya se te olvidó todo?”
Tenía la costumbre de apretar de vez en cuando el hombro de la otra persona. De hecho, ese era el verdadero rostro de Park Jinsang que Yoo Joonghyuk recordaba.
El entrenador Park Jinsang.
Originalmente no era una figura del mundo de los esports. Había trabajado en casas de apuestas clandestinas y sitios ilegales. Era lo que se conocía como un gran pez gordo del negocio, alguien que producía dinero del juego explotando trabajadores extranjeros contratados ilegalmente en edificios ampliados de forma ilegal. Entre los jugadores del submundo que alguna vez habían gastado dinero allí, no había nadie que no conociera el local de Park Jinsang.
“¿Quieres volver a esos tiempos? ¿Quieres volver a ganar dinero del juego mientras comes ramen instantáneo en un sótano?”
Mientras pensaba en el pasado de Park Jinsang, a Yoo Joonghyuk le vinieron a la mente uno tras otro recuerdos de su adolescencia tardía que había enterrado por completo. Desde aquella época, la vida de Yoo Joonghyuk siempre había estado unida a la de ese hombre.
“¿Quién te descubrió? Yo. ¿Quién te recomendó, quién te trajo hasta aquí? Todo fui yo. Así que si te pones así, ¿qué crees que nos va a pasar a los dos?”
Park Jinsang era una mala persona. Pero también fue el primero en reconocer el talento de Yoo Joonghyuk para el juego, y fue él quien lo sacó de aquel lugar que era como una prisión.
“Lo intentaré.”
“¿Intentarlo? Lo sé, sé que nuestro Joonghyuk siempre se esfuerza. Pero inténtalo de otra manera. Relaja un poco la cara. Habla un poco… … ¿no puedes? Con esa cara que tienes y aun así no te entra ni un solo anuncio.”
Park Jinsang soltó un profundo suspiro y aplastó el cigarrillo.
“En fin, eso es una cosa. La razón por la que te llamé hoy es otra. Mañana es el último partido antes de los playoffs, ¿verdad?”
En vez de continuar hablando de inmediato, Park Jinsang golpeó la mesa con los dedos, con una ceja fruncida.
Yoo Joonghyuk recordó ese gesto de Park Jinsang. La primera vez que lo vio en el taller del Presidente Kim, Park Jinsang pasó mucho rato observándolo con esa misma ceja fruncida. Al día siguiente, se llevó a Yoo Joonghyuk de allí.
El primer día que se lo llevó, Park Jinsang le dijo esto:
—A partir de ahora, no debes perder nunca.
Y ahora, Park Jinsang estaba diciendo esto con exactamente la misma expresión.
“Tienes que perder un partido.”
Perder.
“No te estoy pidiendo simplemente que pierdas, ¿sabes? Hazlo de manera que parezca que lo intentaste con todas tus fuerzas, pero que, por desgracia, esta vez no se pudo, ¿entiendes?”
Yoo Joonghyuk respondió de forma instintiva, procurando no pensar demasiado en el significado de aquellas palabras.
“Recuerdo haber rechazado esa oferta la vez pasada.”
“Entonces, ¿te das cuenta del problema en el que me metes? Ni más ni menos, solo un partido. ¿Has visto la alineación de mañana? Ya lo hablé con los otros chicos.”
“Nunca he tenido un contrato de derrota.”
“¿Contrato? Solo me pidieron un favor, y tú ya hablas de contrato… … .”
Yoo Joonghyuk lanzó una mirada rápida hacia la puerta de la oficina del director y volvió a mirar a Park Jinsang. El ambiente se estaba volviendo cada vez más extraño. En realidad, Yoo Joonghyuk sabía perfectamente de qué estaba hablando Park Jinsang.
La razón por la que el rendimiento de Team Ash había caído de manera tan notable últimamente.
No era solo por el estado físico de Yoo Joonghyuk ni por la incompetencia del director. Era por Park Jinsang, que estaba justo delante de él.
Park Jinsang sacó otro cigarrillo. Era distinto al que había fumado antes. En cuanto lo encendió, siguió hablando.
“No te equivoques, Joonghyuk.”
Park Jinsang.
Entrenador de Team Ash.
Y también intermediario de amaños en el trasfondo de la industria de los esports.
Park Jinsang no había llevado a Yoo Joonghyuk hasta allí para reconocer su talento y ganar campeonatos.
“Te dije 700 millones de wones. ¿Sabes cuánto dinero es eso?”
Lo sabía. 700 millones eran su salario de dos años… … o, para ser más precisos, más de lo que había acabado en el bolsillo trasero de Park Jinsang durante esos dos años.
“Piénsalo bien. El mercado no está precisamente bien estos días. Todo el mundo se está yendo al AOS, y en la liga ya se empieza a hablar del final. Ni tú ni yo podemos acabar así. Yo también tengo una familia que mantener, y tú deberías pensar en Mia.”
Si solo por él entraban 700 millones de wones, el capital real que se movía por detrás debía de ser mucho mayor.
La comisión que recibiría Park Jinsang sería, como mínimo, de 2 mil millones de wones. Teniendo en cuenta que aquello crecería en el mercado internacional, bien podían estar moviéndose decenas de miles de millones.
Mirando las arrugas de Jin-sang Park, Yoo Joonghyuk pensó un momento en cifras.
Qué podía hacer con 700 millones.
En lugar del viejo alojamiento que les proporcionaba la agencia, podría encontrar una vivienda privada en las afueras de Seúl. Podría enviar a su hermana pequeña a una guardería más cercana y comprarle ropa nueva. También podría llevarla al hospital con más frecuencia.
Y quizá, si lograba averiguar cuánto costaba realmente la petición de la agencia…
Tal vez podría encontrar a sus padres.
Pero.
“La última partida del as de la temporada pasada, tuve una intoxicación alimentaria.”
Una voz fría y contenida. Park Jinsang, que sabía en qué estado se ponía Yoo Joonghyuk cuando hablaba con ese tono, asintió en vez de señalarle la forma en que le había hablado.
“¿Entonces fue culpa tuya?”
También aquella vez, el día antes del partido, Park Jinsang le había ofrecido amañar el encuentro. Yoo Joonghyuk se negó, y al día siguiente tuvo un dolor de estómago tan fuerte que no pudo jugar bien. Perdió la partida decisiva y el equipo también perdió.
Park Jinsang fumó sin decir nada.
“Deberías haber dicho que no.”
Park Jinsang soltó un leve suspiro y dijo:
“¿No puedes pensar como piensas normalmente? Es un partido difícil de ganar, un partido sin posibilidad real de victoria, una situación en la que uno se retira. Tú abandonas los juegos con facilidad, ¿no?”
“Nunca abandono con facilidad. Siempre hago lo mejor que puedo.”
Park Jinsang fulminó a Yoo Joonghyuk con la mirada, como si realmente no lograra entenderlo. Observó su rostro, el abrigo viejo, la fiambrera que llevaba en la mano. Luego dijo, sacudiendo con irritación la ceniza del cigarrillo:
“Joonghyuk, ¿un perro se convierte en humano solo porque deja de comer comida para perro y empieza a comer comida de humanos?”
Yoo Joonghyuk recordó la escena de aquel oscuro taller en el semisótano.
Allí jugaba con la cuenta de otra persona, ganaba dinero y subía rangos por encargo. A cambio de subir el número de alguien, Park Jinsang ganaba dinero, y Yoo Joonghyuk comía con ese dinero.
Pero ya no podía vivir así. Ya no estaba solo, y ahora era alguien que podía ganar, con total legitimidad, aunque fuera una pequeña suma de dinero.
Sin embargo, Park Jinsang no parecía pensar lo mismo.
“¿Perder la confianza de la gente por esto? Por eso te maldicen por dentro y por fuera.”
Park Jinsang, que acababa de encender otro cigarrillo, se puso de pie con una expresión sombría. Entonces los ojos fríos de Yoo Joonghyuk se clavaron en él.
Como bestias que se niegan a ceder su territorio, los dos se sostuvieron la mirada durante largo tiempo. Y, tras un silencio que parecía capaz de estallar en cualquier momento, fue Park Jinsang quien rompió primero la tensión.
“Está bien, está bien.”
El rostro de Park Jinsang, que se había reído levemente, volvió a transformarse en el del entrenador de siempre. Agitó la mano como si estuviera fastidiado.
“De acuerdo, ya puedes irte.”
Yoo Joonghyuk lo miró un momento más, luego se dio la vuelta y salió de la oficina.
Incluso después de que Yoo Joonghyuk desapareciera, Park Jinsang siguió fumando. Cuando uno de los ceniceros se llenó de colillas como si fuera un erizo, se puso de pie soltando una risa inquietante.
De inmediato abrió su teléfono y llamó a alguna parte.
“Oye, de verdad que ese chico es guapísimo.”
El taxista no dejó de hablar en todo el camino de regreso a casa. Eso pasaba a menudo cuando tomaba un taxi.
“En mis tiempos yo también…”
Aunque Yoo Joonghyuk no respondía, el conductor siguió parloteando. Yoo Joonghyuk lo dejó hablar a su antojo.
“La gente no lo sabe. Ser guapo también es difícil.”
Yoo Joonghyuk miró su propio rostro reflejado en la ventana.
Quizá era la única herencia que le habían dejado sus padres. De alguna forma, su buen aspecto le había ayudado a salir adelante.
Yoo Joonghyuk no lograba entender del todo cómo alguien podía gustar o disgustar solo por su apariencia. Por eso, tampoco entendía muy bien por qué debería mostrarse agradecido cuando alguien elogiaba su aspecto.
“Gracias.”
Respondió brevemente y bajó del taxi. Del cielo sombrío caía una lluvia tenue.
Introdujo la contraseña y entró en casa. La luz de la sala estaba apagada. Yoo Joonghyuk se detuvo un momento antes de hablar.
“Yoo Mia.”
Pero no hubo respuesta.
Bajo la tenue luz del sensor, Yoo Joonghyuk tomó el paraguas de varilla como si fuera un arma.
“Kang Woohyun.”
Tampoco hubo respuesta esta vez. Eso significaba que no había nadie en la casa o que, si lo había, fingía no estar. ¿Había pasado algo así antes? En un instante, varias posibilidades pasaron por su mente. Yoo Joonghyuk decidió comprobarlo por sí mismo.
Se ocultó en la oscuridad del salón, procurando no hacer ningún ruido. Aguzó el oído, pero lo único que pudo escuchar fue el zumbido constante del refrigerador. No había ni el menor indicio de vida.
Sin bajar la guardia, Yoo Joonghyuk iluminó la oscuridad y recorrió la casa con la vista. En cualquier caso, al ser un departamento pequeño de dos habitaciones, no había demasiados sitios que revisar. El baño, la terraza, el armario. Yoo Mia no estaba en ninguno.
Llamó de inmediato a Kang. Kang Woohyun no respondió. Dio igual si le dejaba un mensaje o le enviaba un texto.
Yoo Joonghyuk organizó la situación con calma.
Kang Woohyun se había quedado al cuidado de Yoo Mia por un tiempo.
Yoo Mia había desaparecido.
No se podía contactar con Kang Woohyun.

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