Leer La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) Capítulo 277 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una oscuridad latente se asentó en lo profundo del corazón de Yulie, la que había pasado años rechazando y negando. Como caballero, había jurado vivir y morir por la espada, enterrando los sentimientos malditos en lo más profundo de su corazón, donde no pudieran alcanzarla. En el fondo, Yulie siempre lo había sabido, pero fingía ignorarlo solo para seguir adelante.
... En Freyden, el invierno siempre traía nieve, vientos nocturnos gélidos y aguanieve que golpeaba la piel con tanta fuerza que parecía que iba a destrozar el cuerpo. Yulie soportó la noche gélida sola, nacida pecadora, la hija que había matado a su propia madre, sin ningún lugar en la casa, sin derechos, sin futuro, solo un remanente de la estirpe.
Yulie había aceptado hacía tiempo su insignificancia, había llevado su falta de valor como una segunda piel demasiado pronto, cuando todavía era apenas una niña.
“ ...Yulie, ¿te gustaría intentar sostener una espada?”
Sin embargo, en un gélido día de invierno, cuando colocaron una espada en la pequeña mano de Yulie, ella lo sintió: un destello de maná brillando en la hoja, cristales azules floreciendo como congelación y un tirón en su interior.
Fue entonces cuando Yulie se dio cuenta: si había siquiera una pizca de valor en su existencia, si tenía algún derecho a seguir viviendo, entonces, como Freyden, lo único que se le permitía era esta única espada.
"... Es una herida grave. Me temo que nunca más podrás sostener una espada."
Por eso, cuando escuchó esas palabras, sintió como si su corazón se partiera en dos, todo su cuerpo temblara, su mente se ahogara en una tormenta de resentimiento y se arrepintiera de todo, una y otra vez, día tras día.
Nunca debí aceptar la misión de Deculein. Nunca debí protegerlo. Debí abandonarlo y huir. Por su culpa, yo...
Yulie rechazó todas esas emociones que se enconan en lo más profundo de la humanidad: odio sin salida, resentimiento inquebrantable. En cambio, les negó espacio para crecer, recurriendo a su espada y culpándose solo a sí misma. Yulie estaba acostumbrada a asumir la culpa, y así había vivido hasta entonces, y así seguiría viviendo.
"... Es un milagro. La herida en tu núcleo está sanando. La maldición sigue presente, por supuesto, pero si evitas usar demasiado tu maná, podrías volver a empuñar una espada..."
Superarlo había sido un auténtico milagro, y el día que el anciano de la casa lo confirmó, Yulie sonrió con más entusiasmo que nunca. Zeit le dio una palmadita en la espalda, diciéndole que lo había hecho bien, mientras Josephine la abrazaba sin decir palabra.
En ese momento, Yulie lo supo con certeza: el esfuerzo nunca la traicionaría, su espada nunca la traicionaría y el sueño que había dado y mantenido todavía estaba con ella.
"...Yulie, la Casa de Yukline está considerando un compromiso entre tú y Deculein. Es una excelente oportunidad; tómate tu tiempo para considerarla."
Mientras Yulie continuaba su entrenamiento, en un brillante y claro día de primavera, Deculein apareció de nuevo. Zeit dijo que era una buena oportunidad, y los ancianos la animaron a seguir adelante sin dudarlo. Yulie se tomó un momento para reflexionar sobre sus sentimientos, mientras su mente volvía al hombre por el que había guardado tanto rencor.
Sin embargo, no había manera de que pudiera decir que no, ya que Zeit lo quería, Freyden lo quería y, por primera vez, la casa le había dicho que la necesitaban.
Es hora de dejar atrás las misiones peligrosas. Deja a los Caballeros Imperiales. Pondré la Orden de Caballeros de Hadecaine bajo tu mando. Sirve allí durante tres años, forjando tu carrera, y luego ven a vivir conmigo.
Durante el compromiso, Deculein le puso condiciones: abandonar la Orden de Caballeros, vivir como su compañera y darle todo lo que pudiera desear. Yulie se negó, y nunca tuvo otra opción, pues pedirle que entregara su espada equivalía a pedirle que muriera.
"...Yulie, deberías alejarte de esta misión. Es demasiado peligrosa, y tu prometido simplemente aparecerá de nuevo y armará un escándalo."
Desde ese día en adelante, Deculein ató a Yulie con cadenas que él llamaba amor, estrangulando su libertad, manteniéndola aislada del resto de la Orden de Caballeros y alejándola de toda misión peligrosa.
Como resultado...
"... ¿Yulie se va? De verdad, es lo mejor. Si se hubiera quedado, solo nos habría causado más problemas."
“Exactamente. Sinceramente, debería empezar a vivir como una dama ahora. ¿No es Hadecaine el lugar perfecto para eso, con el resort y todo...?
Ese fue el momento en que Yulie perdió su sueño, una vez más, por segunda vez.
En ese momento, Yulie no pudo detener el resentimiento que brotó hacia Deculein, cuando el primer recuerdo regresó y, antes de que se diera cuenta, las palabras escaparon de sus labios.
"... Debería haberte dejado morir."
Con el tiempo, las emociones de Yulie hacia Deculein se habían acumulado, haciéndose cada vez más profundas hasta convertirse en una costra de puro resentimiento, y su conexión se había roto desde el principio.
Sin embargo...
"Fui yo quien te hizo eso", dijo Iggyris.
... Volviendo al presente, Yulie miró a Iggyris mientras él claramente decía que todo desde el principio había sido obra suya, corrigiendo los hilos de su vínculo fracturado que habían torcido su destino antes de dejar que sus ojos se cerraran.
Desde aquí, tu mundo parece borroso y lejano, todo se desvanece en la distancia. Supongo que ha pasado menos de un año desde que mi mente se volvió tan clara.
La frontera entre la vida y la muerte era el lugar donde vagaban las almas perdidas, incapaces de seguir adelante, y para un caballero, simplemente existir en tal vacío era una pura desgracia.
"Yulie, yo siempre decía que un caballero no debía arrepentirse... y sin embargo, aquí sigo, un fantasma del Palacio Imperial, con mis propios arrepentimientos atados a este lugar", continuó Iggyris, bajando la cabeza con un suspiro. "Pero mi arrepentimiento no es ira por mi muerte, sino vergüenza por la vida que viví."
¡Zas!
Se colaba una ligera brisa que hacía oscilar la vela sobre la mesa de madera.
En ese momento, estaba perdido en mi propio sentido de rectitud, convencido de que el plan de Decalane debía detenerse, y para eso, te utilicé a ti.
El cuerpo de Yulie no se movía, ningún pensamiento llegaba a él y ninguna acción seguía a él: permanecía congelada, rígida como la cera.
"Y Deculein también lo sabía."
Yulie levantó la vista aturdida, sintiendo el calor de su respiración acumularse espeso y caliente en el fondo de su garganta.
“Y aun así, Deculein te lo ocultó” dijo Iggyris con la cabeza gacha.
Iggyris sabía por qué Deculein quería el odio de Yulie y por qué su cura estaba destinada a ser moldeada a través de él, y mientras lo observaba desde ese lugar, la respuesta se volvió clara.
"Lo único que hizo fue mantenerte con vida."
Yulie permaneció en silencio.
Yulie, hay un poder especial en ti. Aunque quizá no lo sepas, tus emociones son su amo. De todos en nuestra casa, naciste con el linaje Freyden, más fuerte que nadie.
Freyden, señor del invierno, llevaba la prueba de su linaje que no se podía negar, al igual que Yukline con sus demonios e Iliade con su ambición.
"Y cuando el odio o el resentimiento se apoderan de ti, tu maná se enfría, lo suficiente como para congelar el mundo mismo".
El maná helado que contenía la maldición corriendo por las venas de Yulie la ató fuertemente, sosteniendo su vida.
Sabiendo esto, Deculein te presionó para que te aferraras al odio, porque, por encima de todo, quería que sobrevivieras.
De repente, la vela sobre la mesa de madera se encendió, su llama ardía áspera y brillante.
"...Todo este tiempo, Deculein ha vivido soportando el peso de ser odiado por quien amaba, y aceptando la agonía de herirte."
La llama se reflejó en los ojos de Yulie y las sombras a su alrededor comenzaron a brillar.
"Todo por una sola cosa: que vivieras."
El cuerpo de Yulie se desplomó, sintiéndose débil, y de repente fue como si estuviera siendo arrastrada hacia aguas profundas.
“Yulie, me avergüenzo, de mí mismo y de ti” dijo Iggyris con palabras cargadas de vergüenza.
En ese momento, una oleada de emociones invadió el pecho de Yulie: lágrimas o ira, ni siquiera podía distinguir cuál.
“Padre” dijo Yulie, apretando el puño”. ¿No hubo ni un solo momento en que me quisieras?
“No, siempre he estado resentido contigo, el que mató a mi esposa” respondió Iggyris, mirando directamente a Yulie a los ojos.
La respiración de Yulie se entrecortó, sus labios temblaron mientras una risa amarga se escapaba, un sonido frágil, como si su corazón se estuviera desmoronando desde adentro.
“ Nunca debiste haber nacido.”
Todo lo que había llevado consigo durante tanto tiempo, todas las emociones y el peso de su vida acumulados a lo largo del tiempo, desaparecieron en un solo momento... dejando solo vacío atrás.
"... Ah", murmuró Yulie, mirando a Iggyris aturdida mientras una lágrima clara resbalaba por su mejilla, con la respiración entrecortada y los dientes apretados. "¿Pero por qué... por qué...?"
Yulie agarró la espada en su cintura, su rostro se contorsionó mientras miraba a su padre.
Pa!
Yulie se puso de pie, la silla se estrelló contra el suelo y su mano sacó su espada.
“No fue mi decisión, sino de tu madre, la madre que mataste” dijo Iggyris, con una mueca de desprecio en los labios.
En ese momento, la ira hirviente de Yulie la atravesó, quemando su razón mientras sus ojos se inyectaban en sangre, sus venas se hinchaban y el mundo sangraba carmesí, y ella levantó su espada sin dudarlo.
Yulie dejó escapar un grito salvaje y roto que desgarró su garganta, uno apenas reconocible como el suyo, y bajó su espada para abatir el espíritu de su padre...
“ ...¿Por qué dudas?”
Pero Yulie no pudo terminar de bajarla, ya que su espada quedó suspendida en el aire, con la punta temblando como un fino trozo de papel.
"Sé... que estás mintiendo", dijo Yulie, con la cabeza gacha y las lágrimas goteando mientras la sangre se filtraba del lugar donde le habían mordido los labios.
Iggyris frunció el ceño al decir: "¿Mentira? ¡Qué tonta eres, Yulie! ¿Cuándo he...?"
Aunque no sea mentira... elegiré creerlo. Tengo... tengo que hacerlo, porque... si no...
Plac-!
En ese momento, el golpeteo de un bastón al impactar contra el suelo resonó en el aire tenso, y tanto Yulie como Iggyris se giraron al unísono hacia el sonido.
“...Deculein” murmuró Iggyris en voz baja.
Deculein vio a Yulie: su rostro estaba suelto y vacío, como una muñeca rota abandonada bajo la lluvia, empapada de sangre y lágrimas.
“Ya basta, Lord Iggyris. Se acabó” dijo Deculein, mirando a uno y a otro mientras negaba con la cabeza.
Deculein se acercó lentamente a Yulie, tomó la espada de sus dedos temblorosos, la dejó a un lado y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo tembloroso mientras ella se desplomaba en sus brazos.
"Yulie nunca te haría daño porque ella no es así; tú ya lo sabes."
Sin decir palabra, Iggyris suspiró y la luz parpadeante de las velas pintó sombras carmesí en su rostro en la habitación oscura.
* * *
"... Hmph, al destino realmente le encanta complicar las cosas."
Dentro de la pequeña habitación de la vieja mansión, Sophien observó a Deculein y Yulie, la escena proyectada desde un orbe de cristal, emitido por otro Deculein: el Profesor guardado en la memoria.
“Profesor, ¿no le duele? ¿Ver a Deculein ahí con Yulie?” preguntó Sophien. Deculein, pero el otro Deculein.
"Siempre estuvo previsto que fuera su lugar", respondió el profesor.
"Es una pena", dijo Sophien, negando con la cabeza mientras una mezcla de sentimientos se instalaba en su pecho. "Tal como están las cosas, ¿no acabarán juntos después de todo?"
"Nunca estarán juntos y Su Majestad lo sabe."
Deculein amaba a Yulie, pero era un hombre atado a su palabra, y el final que había prometido establecer era romper el compromiso y alejarse; los dos nunca podrían estar juntos.
"No falta mucho para que amanezca."
“ Sí, Su Majestad.”
Sophien miró hacia afuera y el sol estaba saliendo y su resplandor se extendía por el cielo.
"¿Y qué piensas hacer ahora?" preguntó Sophien.
“Como ya le he dicho, Su Majestad, no soy más que un recuerdo. Ahora, solo queda la decisión de Su Majestad” respondió el Profesor, volviéndose hacia la Emperatriz.
“ ...¿Mi decisión?”
"Sí, Su Majestad", dijo el profesor, señalando al Deculein dentro del orbe de cristal. "Una vez que haga contacto con ese Deculein, nuestros recuerdos se unirán. Ese Deculein también llevará los recuerdos que compartimos dentro del Espejo del Demonio".
En ese momento, los ojos de Sophien se abrieron de par en par y, por un instante, una emoción inusual brilló detrás de ellos.
"Sin embargo, no puedo decir con certeza qué será de Deculein una vez que esos recuerdos se fusionen".
"... ¿Y esa será mi decisión?"
“Sí, Su Majestad. Soy su sirviente y obedezco la voluntad de Su Majestad” respondió el profesor, aunque sus ojos permanecieron fijos en Yulie dentro del orbe de cristal.
“Oye” dijo Sophien tocándole el hombro.
El profesor se aclaró la garganta, se volvió hacia ella y añadió: "Así que, ahora es decisión de Su Majestad. ¿Quiere que esté a su lado o...?"
En ese momento, un estruendo atronador rasgó el aire cuando las ventanas se hicieron añicos y el techo se agrietó, cayendo en una lluvia de escombros.
"El altar ha llegado hasta aquí", dijo Sophien con una sonrisa.
"Sí, eso parece", respondió el profesor asintiendo.
"Sin embargo, puedes continuar", dijo Sophien y se oyó un crujido al girar el cuello.
Sophien nunca había sido una Emperatriz impotente, y no era de las que se quedaban de brazos cruzados, ni una frágil muñeca de porcelana escondida tras otros para protegerse. Ahora, con la magia y la esgrima perfeccionadas tras años de entrenamiento, sentía curiosidad por comprobar la verdadera medida de su propia fuerza.
"Profesor, ¿qué pasará cuando usted y ese Deculein se conviertan en uno?"
"La muerte es probablemente el resultado", respondió el profesor, mientras su maná comenzaba a acumularse mientras observaba la amenaza que avanzaba.
Ante la simple declaración de que moriría, el rostro de Sophien se puso rígido, pero Deculein permaneció completamente inmóvil como una piedra.
Explícate. Cuando dices muerte, ¿qué exactamente...?
¡Buuuuuuuuu!
El muro se derrumbó por completo y los soldados del Altar entraron en masa, barriendo la habitación como un maremoto.

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La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela)
Capítulo 278
La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) Capítulo 277
Estás leyendo el capítulo 277 de La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela), un novela. El jefe intermedio del juego de clase AAA producido por la empresa. El villano que muere 999 de cada 1.000 veces. Deculein. Esa persona, era yo ahora. «Vas a morir en casi todas las rutas». Deculein, como todos los… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) tiene 383 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.