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Leer La Verdad Del Universo (Novela) Capítulo 2 online gratis en español

Distrito Norte, Barrio Sangre, Estación Central Cabeza Ahh, no había venido a esta estación desde que salí del orfanato. Ya 3 años de eso, cómo pasa el tiempo... Tokio caminaba por los andenes de la primera planta de la estación. Los boletos se compraban una vez que subías al tren: sin fila, sin espera. La estación estaba dividida en cuatro grandes secciones, cada una prácticamente una estación por sí sola. Todas se extendían a lo largo de varios pisos, con vías y destinos diferentes. Recuerdo que cuando llegué aquí por primera vez apenas estaban construyendo el tercer piso. Y ahora hay cinco, vaya sorpresa. Supongo que, como este distrito es mayoritariamente residencial, la gente necesita poder moverse entre distritos rápidamente por sus trabajos... Uhh... de hecho, ¿ahora voy a ser parte de esa gente, no es así? Hasta contrasta con cómo llegué aquí la primera vez... Letras flotaban en el aire. Indicaban todo tipo de información sobre los trenes y sus respectivos destinos. Ella se dirigió a la cuarta planta de la sección sur, al no ver ninguna información útil en las letras de los tres primeros pisos. Dos vías vacías salían de la sección sur, cuarto piso. Ambas se dirigían directamente hacia la estación de La Corona, en el Distrito Central. Al ver los letreros encima de cada vía, Tokio suspiró. Ugh, no alcancé el tren de las once veinte. Bueno, al parecer salen trenes cada diez minutos. Si no recuerdo mal, el único motivo por el que tardan tanto es que tienen que esperar a que... los pasajeros suban al tren... No había terminado de pensarlo cuando la segunda línea del tren brilló en verde. Una bestia de metal enorme de un rojo carmesí se acercaba a gran velocidad en la distancia. Se extendía por un cuarto de kilómetro con diez secciones para asientos. Bueno, por lo menos el tren sigue siendo igual que en ese tiempo... Tokio no perdió tiempo, se acercó a la entrada de una sección del tren. En la puerta había una pequeña estructura en la que introdujo un dedo. Era un chequeo sanguíneo, necesario antes de entrar. Una vez adentro, se registró con su tarjeta, se sentó en el asiento más cercano y esperó a que el tren se pusiera en marcha. Seis minutos después, el tren comenzó a avanzar. En ese punto ya estaba casi lleno. Y dos minutos más tarde ya había llegado al Distrito Central. Ok, esto... es demasiado... aunque no sé qué esperaba del segundo barrio más grande de la ciudad... La Estación Central Corazón, en el Distrito Central, era prácticamente idéntica a su hermana del Distrito Norte. Tokio bajó a la calle con un puñado de gente más. En esta ocasión la acompañaban principalmente demonios. Diferentes colores de piel, cuernos, colmillos o tamaños desproporcionados eran algunas de las características que podían distinguir a los demonios de los humanos. Las calles estaban bulliciosas, no llenas, simplemente vivas, muy vivas. Había mucha gente que caminaba con pasos pesados hacia la estación de tren central, mucha otra se veía entrando a tiendas de ropa, de conveniencia, comedores; incluso justo afuera de la estación había un par de personas subidas a un poste de luz desinstalándolo. Una vez afuera, Tokio sacó su teléfono y revisó la dirección que le había dado Tiny en la mañana. A ver... ahh, ok, no queda lejos de la estación, está como a cinco minutos de aquí... debería hacer cuentas para saber cuánto me tardaría en llegar ahí desde mi casa... Pensando en esto se puso en marcha hacia la empresa de Imitadores. Pensándolo bien, ni siquiera sé cómo se llama la empresa. Espera un momento... ¿que no se llamaban literalmente empresas de Imitadores? Maldita sea, y Tiny nunca mencionó nada al respecto... No había caminado más de dos calles cuando se encontró con una escena bastante peculiar. Un comedor estaba acordonado y cerrado. En las puertas de vidrio se podía ver un cartel y una noticia colgados. —CERRADO TEMPORALMENTE— decía en letras grandes el cartel, y justo debajo la noticia hablaba de cómo dos personas habían sido asesinadas en el mismo restaurante tres días atrás y la investigación seguía en curso para encontrar al asesino. Ahh, ¿de esto hablaron en las noticias en la mañana, no? Qué raro, viendo la ciudad tal como está nunca me imaginé que hubiera un asesino suelto por ahí... bueno, no, de hecho sí he visto a varios agentes de seguridad apostados en las esquinas de cada calle. Pero pensé que eso era común en un barrio tan lujoso como este... parece que no era tan simple... Justo al terminar de pensar en eso, vio una pequeña perturbación en el aire. Pequeños hilos blancos semitransparentes se extendieron por las calles formando un complejo patrón, como una telaraña gigantesca. Tokio observó con los ojos y la boca muy abiertos. Ella sabía qué era lo que estaba ocurriendo, pero nadie más pareció notarlo; todos siguieron haciendo lo que hacían sin ninguna perturbación aparente. Ella miró hacia la dirección contraria a la que se extendían los hilos. A más de cincuenta metros se encontraba un demonio parado, completamente erguido y quieto, con los ojos cerrados. Todos a su alrededor lo evitaban inconscientemente. Cuando Tokio lo miró fijamente se dio cuenta del porqué: él emanaba un sentimiento de extrañeza, extranjero incluso, como si fuera algo que claramente no debería estar allí. Bum. Bum. Bum. Sintió como su corazón se aceleraba cada vez más y más. Bum. Bum. Bum. Tal vez lo que más le impactó fue ver su vestimenta. Mierda, por favor no vayas a... Él no le dio tiempo para terminar su pensamiento y, como si hubiera sentido su mirada, abrió los ojos y volteó la cabeza para mirarla fijamente. Parpadeó sorprendido y, tras un momento, sonrió un poco y saludó con la mano para, un instante después, desaparecer entre la gente en la calle. Ella dio un paso atrás y casi suelta un grito ahogado. Donde antes no había habido nadie, ahora se encontraba alguien: un hombre que vestía un uniforme completamente negro y tenía dos franjas rojas en sus hombros. Su piel era un poco azulada, siendo lo único que delataba que era un demonio. —No me estaba ocultando con intención real, pero aun así me lograste detectar. ¿Esos ojos tuyos son especiales, cierto?— el joven habló con una voz un poco lenta, pero clara. —A-a sí, sí señor, e-eso es cierto, pero le puedo jurar que es algo de nacimiento, n-no puedo controlarlo, señor. Le ruego me perdone si lo he molestado en algún asunto que no fuera de mi incumbencia— Tokio habló lo más rápido que pudo, pero su propio nerviosismo la traicionó en el acto. Pero no esperaba lo que pasó a continuación. Él suspiró profundamente. —Ah, no es necesario ser tan cortés, niña. Desde hace unos años ya no gozamos de tanto estatus como antes, me puedes hablar con el mismo respeto que cualquier otra persona merece y espero des. ¿Niña dice? Se cree cuarentón cuando pareciera que solo tuviera unos años más que yo... Tokio trató de burlarse de él para calmarse un poco, aunque parecía que no funcionaba muy bien. Forzando una sonrisa respondió: —S-sí, claro, bueno, espero no haberle distraído mucho, supongo que tiene mucho trabajo que hacer y y-yo tengo algunos asuntos. Jeje— trató de cortar la interacción de inmediato, no estaba preparada mentalmente para seguir hablando con un Imitador. Él dudó un instante antes de asentir. —...Sí, supongo que será lo mejor— parecía haber signos de reticencia en su voz, pero quizás debido a la clara intención de irse de esta 'niña' se contuvo de hacer cualquier intento. Se volteó para irse, pero antes de siquiera dar un paso, se detuvo en seco. Pero sería una pena si dejo pasar esta oportunidad... Fue lo que pensó él. Solo girando la cabeza dijo: —Ah, casi se me olvida— sacó una pequeña tarjeta de una bolsa de su uniforme y la extendió hacia Tokio. —Toma. Si de verdad estás interesada en convertirte en Imitadora, esto podría servirte. Por cierto, ¿cuál es tu nombre, niña?. —Ohh, emm, Tokio, mi nombre es Tokio— respondió ella aturdida mientras agarraba la tarjeta en el aire y la observaba, tenía un símbolo de una telaraña sobre la cual tenia escrito “CAS”. Volteando hacia él con curiosidad preguntó: —Ah, y ¿cómo me puedo dirigir a usted, señor? ¿Cómo se llama?. —...Me puedes llamar Frey, Frey Shadow... bueno, fue un gusto conocerte. Espero que nos podamos volver a encontrar. Hasta luego, Tokio— diciendo esto, se dio la vuelta y empezó a caminar para, momentos después, desaparecer entre la multitud. —H-hasta luego, Frey— todavía un poco aturdida, ella se quedó quieta pensando en lo ocurrido. Aunque solo fue un momento, porque justo ahora se dio cuenta de que varias personas la veían con ojos extrañados, e incluso algunos con lástima. Maldita sea, ¿y a estos qué les pasa?... Espera, no me digas que nunca llegaron a ver a Frey ni a escucharlo y que para ellos todo el tiempo pareció que era una loca hablándole a la nada... maldita sea, trágame tierra, por favor, es lo único que te he pedido en todos estos años, solo trágame y acaba con esto... Tokio, sonrojada al límite, se fue casi corriendo en la dirección a la que se dirigía desde un principio. La empresa de Imitadores.
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La Verdad Del Universo (Novela) Capítulo 2

Estás leyendo el capítulo 2 de La Verdad Del Universo (Novela), un novela. En un mundo donde los demonios son una amenaza conocida y los **Imitadores** son quienes se encargan de proteger a la humanidad, Tokio nunca imaginó que una simple oferta de trabajo cambiaría su vida para siempre. A sus… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2026. La Verdad Del Universo (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.