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Leer La Verdad Del Universo (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

Ciudad Carmesí, La Corona, Norte Tiny se encontraba en un tejado en los límites del norte del Distrito Central. Él observaba el flujo del agua en los canales que delimitaban los grandes distritos. Dicho flujo provenía de una cascada gigantesca al norte de la Ciudad Carmesí. El sol ya estaba en su punto más alto del día. Aire fresco fluía en todo el norte de la ciudad, en contraste, si mirabas al sur podías ver el humo que cubría gran parte de la ciudad Qué aburrido está este día… hubiera preferido tomar las lecciones en la sede que esta patrulla, pero supongo que Frey estaba un poco ocupado por los asesinatos y necesitaba ayudarlo en algo… Bip. Bip. Bip. Su comunicador sonó y unas letras brillando en verde aparecieron en la pantalla dentro de una de sus bolsas superiores del uniforme. Lo vio y suspiró antes de sacarlo de su bolsa, presionó un botón y habló: —Agente de La Corona A1 presente. ¿Qué necesita señor? Una voz se escuchó del comunicador. —Soy yo, Frey. Y ya te dije que no me llames señor, con mi nombre basta y sobra. —Uh, perdón Frey. Todavía no termino de recordar las referencias del comunicador y siendo sincero no sabía que eras tú hasta que hablaste. Se pudo escuchar un suspiro a través del comunicador. —…¿Es realmente tan difícil? Ah, olvídalo, solo recuerda, S, es un supervisor, lo siguiente indica a que barrio pertenece, por eso yo soy SC. Y espero que por lo menos los colores si los recuerdes, ¿verdad agente Tiny? Hubo un silencio antes de escuchar a Tiny otra vez. —…Si, eso sí ya me lo aprendí. —Mientes muy mal, ¿lo sabes verdad? Da igual, tengo una misión para ti. Sigue e investiga a una mujer que acabo de encontrar aquí cerca de la sede, te voy a mandar la ubicación exacta en unos momentos. Trata de ocultarte bien y no uses Redes Espirituales, aunque no ha despertado aún, sus ojos pueden ver más de lo normal y no seas brusco, no parece una amenaza solo tenla vigilada de lejos. Incluso podría ser tu compañera en el futuro. —Pero yo ya solicite una compañera en especifico…—Susurró. —¿Dijiste algo Tiny? —No, para nada. Solo hablaba conmigo mismo. —Ok, entonces ponte en marcha. Ya te envié la ubicación y una descripción suya. Bip. El comunicador se desconecto de la llamada. Momentos después proyecto un mapa detallado de La Corona en el cual había un punto parpadeando en movimiento por las calles. Mmm, ¿cerca de la sede? Si ya esta prácticamente en ella… me tendré que apurar, estoy muy al norte… Con este pensamiento se preparó para saltar de techo en techo para no llamar tanto la atención en la calle por su uniforme. Su base espiritual no era lo suficientemente profundo para usar la más básica invisibilidad, la psicológica. Mierda, ni siquiera he visto su descripción física, bueno la veré cuando llegue allá de todos modos… Una vez que dejo de lado ese asunto saltó a la siguiente casa, y luego hacia la siguiente con cierta torpeza. … Ciudad Carmesí, La Corona, Centro Tokio finalmente llegó a la dirección que Tiny le había proporcionado. Frente a ella se encontraba un edificio bastante grande, de aproximadamente seis pisos de altura. Su fachada era principalmente de concreto y vidrio, con grandes ventanales que reflejaban la luz del sol. No había ningún símbolo extraño, ninguna estatua intimidante ni algún tipo de decoración que hiciera evidente qué clase de empresa funcionaba allí. De hecho, si Tokio no supiera que aquel era el lugar al que debía dirigirse, probablemente habría pensado que se trataba de una empresa completamente normal. ¿Es esta la empresa? Se ve… tan normal. Sacó nuevamente su teléfono y comprobó la dirección. Coincidía. Bueno… supongo que esperaba algo más llamativo. CAS ¿eh? ¿Qué significará eso? Las letras CAS escritas en grande en lo alto del edificio era lo único que podría hacerlo pasar como una empresa en lugar de un hotel o cualquier otra cosa. Se quedó unos segundos observando el edificio. Había personas entrando y saliendo constantemente. Algunas llevaban ropa formal, otras parecían trabajadores comunes. Aunque Tokio se esforzó un poco para ver si veía a algún Imitador entrar o salir fue inútil. Bueno… o ver a Frey fue pura suerte o al contrario estoy teniendo muy mala suerte en este momento… o simplemente no hay muchos Imitadores, ¿es eso bueno? Hm, definitivamente está es la dirección que me dio Tiny, no creo que se haya equivocado… lo mataré si me hace pasar por otra vergüenza como la de hace rato… por favor dime que sí es... Guardó su teléfono y comenzó a caminar cuidadosamente hacia la entrada. Sin embargo, apenas dio unos pasos, se detuvo. Algo no estaba bien. No sabía exactamente qué era, era una sensación ligera, casi imperceptible. Como si alguien la estuviera observando. Tokio miró por encima de su hombro. Nada. Las personas continuaban caminando por la calle como si nada estuviera ocurriendo. Miró hacia los edificios cercanos. Nada. ¿Estoy imaginando cosas? Se quedó quieta durante unos segundos. La sensación seguía allí. Agh, creo que me estoy imaginando cosas por mis nervios. Respiro hondo tratando de calmarse y decidió ignorar esa sensación y siguió caminando. Justo cuando estaba a punto de llegar a la entrada... —¡AAAAAH! Tokio levantó la cabeza. Algo cayó desde uno de los edificios cercanos. —¡¿Qué demonios?! La figura aterrizó sobre el techo de un pequeño puesto situado junto a la calle. ¡BAM! El golpe provocó que algunas personas se apartaran sorprendidas. Tokio se quedó mirando durante unos segundos. Parecía que alguien acababa de caer desde el techo de una de las casas cercanas. ¿Qué rayos fue eso? ¿Por qué estaría alguien en el techo de un casa? ¿Estará bien? debió doler, de eso estoy segura… La persona se movió. Parecía estar viva. Un par de personas se acercaron para ayudar. Tokio observó la escena durante unos segundos más. Bueno… supongo que alguien se aventuro por algún motivo al techo y se cayó accidentalmente. He escuchado que la tasa de suicidios ha aumentado en los últimos 5 años… Se encogió de hombros. ¿Qué tan mal debes de estar para hacer algo como eso? Bueno, Ciudad Carmesí puede darte razones para eso, supongo. Continuó caminando. Tokio entró finalmente al edificio. El interior era mucho más grande de lo que esperaba. El recibidor tenía un techo bastante alto y varias filas de escritorios. A los lados había puertas que conducían a diferentes partes del edificio, mientras que al fondo se encontraba una recepción. Detrás del mostrador había una mujer humana. Parecía tener unos treinta años y llevaba el cabello recogido. Vestía una camisa blanca y una chaqueta negra con una pequeña identificación colocada sobre el pecho. Tokio respiró profundamente. Bueno… aquí vamos, espero no hacer el ridículo si es que aquí es donde voy a trabajar… Se acercó al mostrador. —Disculpe. La mujer levantó la mirada. —¿Sí? ¿En qué puedo ayudarla? —Estoy buscando información sobre el proceso para convertirse en Imitador. La recepcionista la observó durante unos segundos. —¿Tienes una cita? Tokio abrió ligeramente los ojos. —Eh... no exactamente. —Entonces, ¿vienes recomendada por alguien? Tokio recordó inmediatamente a Tiny. —Sí. Mi amigo consiguió una vacante para mí. Y mañana será mi “entrevista", solo venía para ver si podía obtener un poco más de información al respecto. —Ok, y, ¿Tu amigo trabaja aquí? —Creo que sí. Bueno... en realidad empezó hace poco. La recepcionista sonrió ligeramente. —Bueno entonces debería ser Tiny, ¿verdad? —¿Eh? ¿Realmente lo conoces? —Claro que si. Estamos un poco escasos de personal desde el incidente de la Ruptura de hace 15 años, así que podría decirte quienes son todos y cada uno de los Imitadores en servicio justo ahora. Tokio soltó una pequeña risa nerviosa. —Ah... si, entonces supongo que es así. La mujer tomó un dispositivo que se encontraba sobre el escritorio antes de presionar unos de sus botones. Una luz blanca brilló del dispositivo. —Listo, ya avisé al área de reclutamiento, puedes ir ahora. Hubo un pequeño silencio. Ajá, y, ¿cómo voy a saber dónde se encuentra eso? Tokio no pudo evitar sentirse un poco incómoda. La recepcionista parpadeó un par de veces algo confundida. —¿Necesitas algo más? —Ah, si, es que… no sé como llegar allí, ¿podría decirme dónde tengo que ir? —Ups, claro, lo siento, se me olvidó por completo ese detalle. Está en el segundo piso. Al fondo del pasillo encontrarás unos ascensores. —¿Segundo piso? —Sí. —Muchas gracias. —De nada. Y buena suerte. Tokio sonrió. —Gracias. Creo que voy a necesitarla. Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia los ascensores. La recepcionista volvió a su trabajo. Tokio no podía saberlo todavía, pero acababa de dar su primer paso hacia el mundo de los Imitadores. … Mientras tanto... —¡De verdad, lo siento muchísimo! Tiny se encontraba frente a un pequeño grupo de personas. Uno de ellos tenía los brazos cruzados y una expresión bastante molesta. —¿Cómo pudiste caer desde ese edificio? ¿Qué carajos estabas haciendo? ¿Y así pretenden poder salvarnos de los Vacíos? Vaya chiste entonces. Tiny bajó la cabeza. —Fue un accidente, solo eso, además de que apenas estoy en mi entrenamiento… —¿Un accidente dices? —Sí... —¡Casi arruinas todo mi puesto! —Ya dije que lo siento. Le aseguro que la empresa cubrirá todos los daños Tiny miró de reojo hacia la calle. Había caído desde el techo de una de las casas mientras intentaba seguir a la chica que Frey le había indicado. El problema era que había calculado mal el último salto. Y ahora tenía que explicar por qué un agente de los Imitadores acababa de caer del techo de un edificio. —Te digo que fue un accidente —repitió Tiny. Uno de los hombres continuó quejándose. —¡Pues procura que no vuelva a pasar! —Sí, sí. Lo tendré en cuenta. No es que fuera muy bonito caer desde el tercer piso…—murmuró lo último con cierto remordimiento. Tiny volvió a mirar hacia otro lado. El grupo continuaba discutiendo. Una persona pasó caminando detrás de ellos. Tiny aprovechó el momento. Ahora. Se escabulló entre la gente. —¡Oiga, espere! Tiny aceleró el paso. —¡Tengo mucho trabajo que hacer! ¡Luego hablamos! ¡Ya sabe mi nombre así que no habrá más problemas, se lo prometo! Y desapareció entre la multitud antes de que pudieran detenerlo. Corrió durante un par de calles antes de detenerse. Apoyó las manos sobre sus rodillas y respiró profundamente. —Uff... Se incorporó. Eso estuvo cerca, por poco y me retenían ahí varias horas, totalmente innecesario, supongo. Por lo menos mi excusa del trabajo no es mentira… Entonces recordó su misión. Escalando nuevamente un edificio y esta vez saltando con aún más cautela, llegó al edificio del que se cayo la vez anterior y observó dentro através de sus grandes ventanales. Espera... es que ella se me hace conocida pero no logro recordar de donde… oye, no esa es… ¿Tokio? ¿qué esta haciendo Tokio aquí? Tiny miró hacia el edificio al frente suyo. La empresa de Imitadores. No puede ser. Sacó rápidamente su comunicador. La descripción que Frey le había enviado seguía almacenada allí. Tiny abrió el archivo. Una fotografía apareció en la pantalla junto con varios datos. Mujer humana. 21 años. Cabello negro con mechones rojos. Ojos escarlata. Tiny levantó lentamente la mirada hacia el edificio. —... Volvió a mirar la pantalla. Después volvió a mirar el edificio. No... Miró nuevamente la fotografía. Es ella… pero… No había ninguna duda. La chica que Frey le había pedido vigilar era Tokio. Su mejor amiga. Tiny guardó lentamente el comunicador. Durante unos segundos no dijo absolutamente nada. Después dejó escapar un suspiro. —...Frey, ¿en qué demonios me metiste? Miró hacia las puertas de la empresa. Tokio acababa de entrar. Y ahora Tiny tenía que decidir qué hacer.
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Estás leyendo el capítulo 3 de La Verdad Del Universo (Novela), un novela. En un mundo donde los demonios son una amenaza conocida y los **Imitadores** son quienes se encargan de proteger a la humanidad, Tokio nunca imaginó que una simple oferta de trabajo cambiaría su vida para siempre. A sus… Este capítulo tiene publicado el 21 de agosto de 2026. La Verdad Del Universo (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.