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Leer La Verdad Del Universo (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
Año 455 d. A. Dia 78
Ciudad Carmesí, Distrito Norte, Barrio Sangre
Bip. Bip. Bip.
Maldita sea con esa alarma, juro por la Dama que si otra vez está sonando más temprano de lo que debería la voy a vender y comprar una mecánica y más barata… Murmuró Tokio en voz baja a la vez que se levantaba de su cama y apagaba la alarma.
Estúpida alarma, otra vez levantándome cuando ni siquiera son las 7 de la mañana. Definitivamente te voy a vender en el mercado más tarde… Diciendo esto, se volvió a acostar.
La casa de Tokio no era muy grande, pero podría decir con orgullo que era completamente suya. Eso era más de lo que muchos habitantes del Barrio Sangre podían decir.
Toc, toc, toc.
No habían pasado ni 15 minutos desde que maldijo a su estúpida alarma cuando alguien llamó a la puerta. Su casa solo tenía un piso y era bastante pequeña, aunque para ella fuera imposible ocupar todo el espacio en sus circunstancias actuales.
Con un humor terrible, Tokio se levantó de su cama, trató de mirar por la ventana, pero la niebla de afuera se lo impidió. Se puso un abrigo y salió de su habitación a la sala común.
La sala estaba ordenada, pero un poco vacía. Solo había dos sillones, uno más grande que el otro, y una mesa con un televisor encima.
Con pesados pasos se dirigió a la puerta principal y la abrió intentando forzar una sonrisa al pequeño visitante que se encontraba ansioso esperando justo afuera de su puerta.
Tiny.
Tiny había sido quien la ayudó a encontrar aquella casa cuando llegó al Barrio Sangre.
Me pregunto si es que toda su raza es así de pequeña o si solo él es el enano… Se burló Tokio en silencio, aunque nunca se atrevería a decírselo en la cara.
Ella abrió la boca para hablar, pero Tiny ni siquiera le dio la oportunidad.
—¡Conseguí un trabajo!— casi gritó.
—Ajá, ¿y a las 7 de la mañana me lo vienes a presumir?
—Nop, también conseguí una vacante para ti
Los ojos de Tokio parecieron brillar.
—¿Y dónde firmo?
—Jajajaja sabía que te interesaría. Pero bueno, ¿vas a dejar aquí afuera a tu benefactor?
—Está bien, está bien, perdón me emocioné demasiado. Pasa.
—¿Quieres agua o algo más?— preguntó Tokio mientras caminaban hacia los sillones.
—No, gracias. Solo venía a avisarte de esto, no puedo quedarme mucho tiempo— apenas se podía discernir un poco de cansancio en su voz.
Tiny parecía más cansado de lo normal, eso fue lo primero que pensó Tokio al escucharlo.
—…Bueno, entonces no hay que perder más tiempo. ¿De que más me ibas a hablar?— dijo ella adoptando un tono más serio. Ignoró a propósito los asuntos de su amigo. No era el momento de hablar de ellos.
Él esperó hasta que estuvieron sentados para comenzar a hablar.
—Bien, para empezar, el trabajo es en una empresa de Imitadores
A ella casi se le salen los ojos por la sorpresa. Sabia a qué se dedicaban ese tipo de empresas, pero nunca imaginó que podría entrar a trabajar ahí.
—¿I-imitadores? T-Tiny, escucha, si esto es una broma, tú puedes…
—No, no es una broma— La interrumpió él.
—¡Entonces qué estás esperando! ¿Cuándo es la entrevista?
—A ver, antes… espero que sepas lo que conlleva ser un Imitador
Tokio parpadeó un par de veces antes de asentir.
—Claro, pues son los que se encargan de mantenernos a salvo de los Vacíos, ¿no? O sea, entiendo que puede ser muy peligroso, pero aun así…— sonrió amargamente —siento que si muero así, por lo menos mi vida habría valido la pena, ¿no crees?
Tiny se quedó en silencio, simplemente observándola.
—…Te entiendo— respondió con rigidez.
Suspiró profundamente antes de continuar.
—Y sí… podríamos morir cualquier día si nos aceptan. Un amigo que trabaja ahí me dijo que, una vez que entremos, vamos a descubrir que tal vez…
—¿Tal vez qué?— preguntó Tokio con cautela al verlo titubear.
—Que tal vez… la muerte no sea lo peor que te puede pasar.
…
Algo peor que la muerte…
Estas palabras seguían resonando incluso tiempo después.
Tokio se encontraba viendo la televisión, aunque solo fuera porque pensar en aquello en total silencio le resultaría incómodo y aún más perturbador de lo que ya era.
La niebla de las calles comenzaba a desvanecerse bajo los primeros rayos del sol.
—Se registra otro accidente en la nueva refinadora… Se reportan múltiples asesinatos en el barrio La Corona… No se recomienda salir a las calles en el barrio Las Brumas debido a nuevo récord histórico en emisiones de humo…— múltiples noticias pasaron por la televisión y, sin embargo, Tokio apenas las registró.
Agh, ya da igual. De todos modos solo me puedo preparar para mañana. No es como que pueda arrepentirme después de lo segura que le dije que me presentaría, ¿La Corona, eh? ¿No había pasado algo ahí recientemente? Maldita sea, debí haber puesto más atención a las noticias…
Después de apagar la televisión, regresó a su habitación y se metió a bañar. Tal vez se permitiría mostrarse así ante sus amigos más cercanos-bueno, en realidad solo ante Tiny-, pero de igual manera no saldría a la calle sin arreglarse un poco por lo menos.
Su tiempo viviendo en el orfanato le había enseñado que las apariencias importan mucho en esta sociedad.
Su habitación era simple, como todo en la casa, pero ordenada. Su cama estaba justo enfrente de la puerta y a su derecha tenia un closet de dos puertas. Junto a la puerta había un mueble de cubos, no tenía mucho, solo unos pocos libros y objetos personales, como fotos, etc.
Una vez que terminó, salió de la regadera, se peinó y lavó los dientes. Se miró fijamente en el espejo de cuerpo completo que tenía en el baño.
Se vio a sí misma parada allí. Trató de imaginarse cómo se vería portando el uniforme que obtendría mañana, si todo iba bien.
Tokio observó su reflejo: una joven de 21 años, su cabello negro, atravesado por algunos mechones rojos, caía casi hasta su cintura. Sus ojos color escarlata destacaban incluso bajo la tenue luz del baño. Se imaginó portando un uniforme completamente negro con franjas rojas en los hombros.
¿Realmente me vería bien con ese uniforme? Se quedó viéndose en el espejo un momento más antes de apartar la vista y salir del baño. Después de vestirse con un pantalón formal, una camisa sencilla y una gabardina abrigadora, finalmente salió a la calle sin olvidarse de su cartera y su teléfono.
Hmm, ¿qué comeré hoy? No se me antoja nada, pero supongo que tengo que estar al cien por ciento de mis capacidades mañana, así que no puedo permitirme no desayunar hoy… Después de pensarlo un momento, decidió ir a un comedor llamado El Cercenado.
Aunque el nombre podía intimidar un poco, la verdad era que era uno de los mejores por la zona.
No fue hasta que entró al comedor que se dio cuenta de lo tarde que era para estar desayunando. No es que ella lo hiciera muy temprano, pero aun así, seguía siendo tarde para no tener nada en el estómago.
Jaja, y así quiero estar al cien por ciento para mañana. ¿Qué clase de lógica es esa, Tokio? Eligió una esquina medianamente escondida para sentarse y esperar para que un mesero le tomara la orden, lo cual no tardó mucho.
Se pidió un arroz a la corona-arroz sazonado acompañado de carnes y verduras- , que era un platillo típico del barrio La Corona, y té escarlata, cultivado principalmente en el Distrito Sur.
El local no estaba muy lleno, apenas había un par de humanos y alguien de una raza demoniaca desconocida. Tokio se quedó observando a este último un momento más antes de apartar la vista.
Aquel demonio le había recordado a alguien más que conocía del orfanato. Alguien a quien no había visto en años. Dos cuernos sobresalían de su frente y tenía los ojos azules, una característica no obligatoria pero sí muy común en los demonios. Además de eso, lo que más llamó su atención fue un brazalete.
Supongo que la implementación del brazalete para identificar que estos demonios viven legalmente los hace menos intimidantes… Ver ciudadanos demoniacos era común desde la implementación de las Instancias de Vigilancia.
El Cercenado estaba en un edificio de dos plantas; sus paredes tenían grandes ventanales que permitían el paso de la luz del sol y tener vista directa a la calle.
Humanos y demonios caminaban por las calles: algunos se dirigían a sus trabajos, otros entraban a tiendas de diferentes tipos, y algunos iban en camino a casa después de un duro turno nocturno.
Se podría decir que Ciudad Carmesí nunca dormía.
Me pregunto si nuestros turnos serán de día o de noche. Sinceramente, espero que de día. Me molestaría tener que ir al trabajo a las ocho de la tarde y quedarme hasta la mañana siguiente.
Aunque… pensándolo mejor, ¿los turnos de día no empezarían muy temprano? Maldita sea. Entonces me quedo con el turno nocturno. Al menos así podría dormir todo lo que quisiera.
Tiempo después, salió del local al terminar su comida y pagó los 180 créditos con su tarjeta de identificación. La tarjeta funcionaba también como una cuenta bancaria portátil y permitía al gobierno llevar un registro de los habitantes de la ciudad.
Una vez en la calle, sacó su teléfono y miró la hora.
Las once con siete minutos. Perfecto, creo que todavía me da tiempo para ir a investigar el lugar donde pronto iré a trabajar. Bueno, en realidad lo voy a hacer porque no tengo nada mejor planeado… Tal vez debería preguntarle a Tiny si tiene libre al rato para ir a cenar y que me cuente más detalles sobre el trabajo; se fue demasiado rápido en la mañana…
Después de hacer un simple plan para el resto del día, se preparó para tomar el tren que viajaba entre distritos. Próximo objetivo: barrio La Corona, Distrito Central.

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La Verdad Del Universo (Novela)
Capítulo 2
La Verdad Del Universo (Novela) Capítulo 1
Estás leyendo el capítulo 1 de La Verdad Del Universo (Novela), un novela. En un mundo donde los demonios son una amenaza conocida y los **Imitadores** son quienes se encargan de proteger a la humanidad, Tokio nunca imaginó que una simple oferta de trabajo cambiaría su vida para siempre. A sus… Este capítulo tiene publicado el 11 de agosto de 2026. La Verdad Del Universo (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.