Leer La Orden del Alba (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
Luego de varios minutos pasando entre los huertos, llegué al final del campo protector. Al salir, de repente escuché el sonido de una especie de explosión. Y no sólo eso, el sonido era constante… ¿Qué rayos estaba sucediendo? ¿Acaso eso lo estaba ocasionando ella o era alguna Bestia?
Debía tener cuidado, no me vaya a topar con alguna bestia. Pero me sorprendía que nadie se había dado cuenta del sonido de esas explosiones. Ah, espera. Ya recuerdo… Los campos protectores tenían cancelación de sonido, se me había olvidado.
Caminé con cuidado hacia donde provenían dichas explosiones, pero de pronto cesaron y sólo se escuchaba el sonido de las hojas de los árboles moviéndose con ferocidad. Luego de que me acerqué lo suficiente, allí estaba: Kassandra… Pero eso no era todo… Era sorprendente lo que estaba viendo.
Ella estaba sentada de piernas cruzadas y ojos cerrados, como si estuviera meditando, pero lo sorprendente era que estaba levitando en el aire con fuertes ráfagas de viento rodeándola, además de que estaba brillando en un tono verdoso esmeralda.
Tenía las manos juntas y, en el centro de ambas palmas, una esfera de aire giraba con una fuerza abismal. Parecía estar absorbiendo el aire del entorno, porque todas las ramas de los árboles simulaban acercarse como si fuera un campo de atracción. Ella pronto abrió los ojos, y rápidamente me oculté detrás de unos arbustos. No quería molestarla hasta que acabara. Además… eso era verdaderamente emocionante. Jamás había tenido la oportunidad de verla o ver en general una muestra de poder.
En el aire, cerró ambas palmas y, de repente, la esfera que estaba dentro se estiró como si fuera una aguja enorme. Ella sostuvo la aguja de aire comprimido y la lanzó a una velocidad increíble hacia una enorme roca que parecía medir lo mismo que un árbol. Cuando la aguja de viento tocó la roca, perforó el centro cual taladro y, en cuestión de segundos, la roca explotó en cientos de miles de pedazos extremadamente pequeños. Podría jurar que hasta se había vuelto polvo.
¿Ese era el poder de alguien en la línea de sangre azul sólida? Era aterrador, muy aterrador… No quería imaginar siquiera el poder de alguien con la sangre dorada. Pero, a la vez, sentía como si la sangre se me subiera a la cabeza, ardiente, como si algo en mí se encendiera al ver aquella demostración de poder. Era simplemente… sublime. Quería hacer cosas así, quería tener ese tipo de poder, quería tenerlo. ¿Avaricia, quizá? Tal vez, pero…
Estaba tan asombrado y perdido en mis pensamientos, que no noté cuando Kassandra tocó el suelo mientras respiraba con pesadez. De pronto, se desplomó, y hubiera corrido hacia ella de no ser porque levantó el brazo con la mano abierta para, después, cerrarla de golpe.
—Así que… ¿este es el límite de mi energía astral? —habló para sí misma con cierta emoción—. Me siento tan cansada… Pero pronto podré atravesar la línea de sangre naranja.
¿Perdón? ¿Línea de sangre naranja?
¿Ella ya estaba por atravesar la línea de sangre azul? ¿Era en serio? Pero hacía apenas un año y medio que había atravesado la línea de sangre azul, ¿y ahora ya estaba por llegar a la línea sangre naranja? ¡Ja! Yo jamás podría alcanzarla. Su talento y rapidez eran monstruosos. ¿Siquiera podría despertar mis líneas de sangre?
Patético… Ella era un genio desde los siete años, algo que es casi imposible, incluso entre la nobleza. Eso es algo de admirar y hasta alabar, y yo… Ni siquiera sentía la energía astral. Parecía ser que uno de los dos no podría cumplir con esa promesa tan ingenua que habíamos hecho hacía muchísimos años de pequeños. Bueno, al menos uno de nosotros podría proteger ese pequeño pueblo, yo iba a ser un granjero para siempre.
—Oye, ¿estás bien? —Levanté mi mirada del suelo, y allí estaba Kassandra con una ligera sonrisa—. Quién diría que serías capaz de adivinar mi escondite —expresó con una sonrisa alegre.
Yo sólo me levanté del suelo y di un ligero suspiro. Al salir del escondite, confesé:
—Bueno, tampoco es que sea tan difícil considerando el enorme sonido de destrucción.
—Cierto —respondió con nerviosismo—. ¿Qué es eso que traes allí? —preguntó arrebatándome la caja de las manos.
Suponía que haría eso, así que solamente me senté al lado suyo mientras sacaba todo del interior.
—Son varios libros sobre la manipulación de la energía astral. Papá me pidió que te los diera —respondí con simpleza, y ella empezó a ojear las páginas de uno de ellos.
Yo saqué el que en su portada decía «Escuelas elementales» y empecé a verlo, pero me lo arrebató de las manos. A veces era un poco… Olvídalo, era de ella después de todo.
—¡Oh! Así que estas son las academias —habló para sí misma mientras veía el gran catálogo.
—Sí, papá me dijo que vieras cuál te gusta. Ellos quieren que vayas a una academia para que no te límites por los pocos recursos que tenemos.
—Mmm… ¿Tú cuál recomiendas? —preguntó antes de recostar su cabeza en mis piernas.
—Con tu talento y lo que escuché decir de ti, la Academia Saravia sería la única apta —respondí dando un ligero suspiro. Ella sólo rio un poco—. Eres un monstruo, ¿lo sabías? Papá lleva cinco años en la sangre azul oscura, y tú apenas llevas año y medio y ya superaste todo eso… ¿Eres humana siquiera? —pregunté y ella rio aún más.
—¿Qué puedo decir? Soy una diosa entre mortales —respondió con orgullo.
—Sí… Una diosa muy molesta —respondí mientras estrellaba el libro que tenía en sus manos en su rostro.
—Agh… ¿Eres consciente de que le pegaste a una diosa?
—Sí, sí, lo que digas —hablé cansado de su ego, pero aun así me causaba cierta gracia ese comportamiento infantil que ni siquiera yo tenía, y era un infante aún.
—Tienes suerte de que sea una diosa generosa y de que dejaré pasar esto —habló en un tono orgulloso antes de acurrucarse y acomodarse en mis piernas. Debía estar muy cansada, así que la dejé hacer lo que quisiera por ese día.
Tengo entendido que cuando agotas la energía astral de tu reserva, tu cuerpo empieza a experimentar un dolor bastante agudo para avisarte de que has llegado a tu límite. Aún así, ella no mostraba la más mínima señal de dolor o ardor, o al menos lo ocultaba bien.
Ese lugar era relajante. El fresco viento pegándose a mi rostro, la dulce brisa recorriendo entre mis dedos, además del césped y del sonido de las hojas de los árboles moviéndose, que era bastante tranquilizante.
La sombra de los árboles nos cubría perfectamente y hacía que el sol no nos pegase. Mi mirada se había clavado en los montículos de rocas destruidas a unos pocos metros. Ella en serio tenía un poder aterrador. No quería imaginarme qué ocurriría cuando alguien la molestase en la academia.
Bajé mi mirada al rostro de Kassandra, que parecía estar dormida. Me preguntaba si nos volveríamos a ver cuando vaya a cualquier academia… Ella podía ser molesta y, a veces, algo irritante, pero aun así la quería y, la verdad, serían aburridos los días sin sus molestas bromas. Vaya, ¿desde cuándo me había vuelto masoquista para no querer que sus bromas paren? Al contrario, debía estar agradecido, pero no. Soy… ¿raro?
¡Ah! De pronto, abrió los ojos y sonrió con dulzura. De manera inconsciente, desvíe la mirada un poco enrojecido.
De repente, sentí cómo su mano me sujetó de la barbilla y me jaló muy cerca de su rostro, que sonreía burlonamente.
—¡Oye! ¿A dónde crees que mirabas?
—Perdón, solamente es… Bueno es que… —tartamudeé sin la forma de buscar las palabras. Ni siquiera podía pensar en una respuesta. ¡¿Pensaría que soy un pervertido?!
—¿Es que qué? —preguntó con un tono pícaro.
¡No sabía qué responder!
—Yo…
¡Ahhh! ¡¿Cómo voy a lidiar con esta clase de situación?! ¡¿Y si piensa que la estaba mirando mal y me llamé pervertido de ahora en adelante?!
En pánico, ella empezó a reír como si le hubieran contado el mayor chiste de la historia. ¿Qué rayos le había causado tanta gracia? ¿Mi sufrimiento?
—Estoy jugando, tranquilo. Yo sé que no eres esa clase de persona —rio a carcajadas antes de soltarme. Yo sólo pude dar un largo y tranquilizador suspiro—. Oye —llamó ella.
—¿Sí?
—Dentro de unos días es el Serafae, ¿cierto? —preguntó tras finalmente sentarse frente a mi en el césped.
—Ah, sí… sí… Dentro de poco ya tendré trece años —hablé a nadie en específico mientras veía mis manos. Casi trece años y, aun así, no había sentido nada de energía astral.
—Y bien, ¿bailarás con alguien? —preguntó, con sus enfocados en mí y el seño fruncido.
—No lo creo, aún soy muy joven como para pensar en esas cosas, prefiero vivir la vida —respondí con simpleza antes de dejarme caer en el césped. Pronto, escuché un suspiro.
—Al menos no te has desviado del camino como Arturo.
—Ya, tampoco es que me haya desviado antes —hablé mientras bostezaba.
—Tienes razón —rio levemente.
—Oye. —Me levanté del suelo.
—¿Sí?
«Esto es frustrante, debo acelerarlo…»
—Buen…
Cuando quise decir algo, mis palabras no salieron. Sentía como si mi corazón ardiera en unas llamas demasiado pesadas. Todo mi cuerpo empezó a sentirse adolorido de una forma que parecía que miles de millones de agujas se clavaban en cada parte de mi él. El dolor era demasiado agudo hasta que, de repente, vi cómo de mis gritos empezó a salir una cantidad inconmensurable de sangre.
Escuchaba y veía borroso. Me dolía la garganta de tanto gritar. Con lo poco que veía, Kassandra parecía gritarme, pero pronto unas enormes ráfagas recorrían sus manos. Yo… Ya no veía bien… Perdía el conocimiento, y el dolor que sentía antes ya había desaparecido… ¿Iba a morir?
¡GHAAAG!
\*\*\*
¡Ahhh! ¡Ahhh!
Todos mis sentidos volvieron casi de golpe, pero sentía un dolor horrible por todo el cuerpo. Pronto, empecé a vomitar un montón de sangre, aunque no una común, sino del característico color de la primera línea de sangre… ¿Qué era eso? Dejé de vomitar y caí desplomado mientras respiraba con intensidad.
De repente, vi el rostro de Kassandra, uno al que se le notaban claramente las lágrimas.
—¡Artar!
—¿Qué sucedió? —hablé a duras penas.
Miré la sangre que había vomitado y no había duda: era de la primera línea de sangre. ¿La había despertado? ¿Justo en ese momento? Pero entonces… ¿por qué no sentía nada más que un horrible cansancio?
—Tú… Tú estabas por despertar la línea de sangre, pero tu cuerpo no está acostumbrado a la energía astral y, en vez de fortalecer tu cuerpo, te estaba matando… —respondió con cierto tartamudeo.
—¿Qué? —pregunté atónito por lo que acababa de decir.
—Cuando uno despierta debe estar consciente todo el proceso, del cuerpo no debe salir ninguna cantidad de energía astral. Pero tu emanabas una sumamente exorbitante, incluso las ramas de los árboles parecían atraídas por ti, como si fueras un ciclón. Y tu corazón aumentaba el pulso al punto de que, si continuaba, hubiese explotado en cuestión de segundos… —habló mientras sostenía mi mano con fuerza. Podía sentir cómo temblaba… ¿Iba a morir?
—Pero entonces… ¿Cómo sigo vivo? —pregunté a duras penas.
—Es porque paré tú despertar.
—¿Qué?
—Yo… No estaba segura, se supone que el corazón empieza a bombear sangre nueva reemplazando la antigua, y paré tu corazón usando mi elemento… No sabía si iba a funcionar, pero debía hacerlo o morirías. Lo logré, pero… Cuando intenté reanimar tu corazón, no funcionaba. Lo intenté una y otra y otra y otra vez… —explotó en llanto sobre mi pecho.
Así que eso había sucedido… Por eso de repente había dejado de sentir todo. Así que yo… había muerto.
Pero sobreviví gracias a Kassandra… ¿O reviví?Como el corazón empezó a bombear sangre normal, la nueva se contrarrestó y, en consecuencia, salió de mi cuerpo tan pronto como había llegado.
Yo… ¿Qué se suponía que debía pensar de todo eso? Había estado a punto de morir porque mi cuerpo nunca antes había experimentado la sensación de la manipulación de la energía astral, lo que ocasionó que saliera de mí como una fuente sin fin… Debería estar asustado, alegre de haber sobrevivido, pero no sentía más que una sensación de hormigueo que recorría cada centímetro de mi cuerpo. Mis manos temblaban y sentía… ¿frustración?

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La Orden del Alba (Novela) Capítulo 9
Estás leyendo el capítulo 9 de La Orden del Alba (Novela), un novela. Creció con amor, ilusiones y un sueño: convertirse en un Guerrero. Los Guerreros son aquellos que han abandonado sus cuerpos mundanos para ascender y manipular uno de los elementos de la naturaleza, dedicando su poder a… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026. La Orden del Alba (Novela) tiene 17 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.