Leer La Orden del Alba (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
Estuvo delicioso. ¡Chuletas de carne de cerdo con arroz blanco y una salsa estupenda! Mamá siempre había sabido darnos unos manjares dignos de las Constelaciones del Zodiaco, no… Ni siquiera la divinidad se comparaba con esa delicia.
Normalmente, yo era el que comía más rápido, así que siempre terminaba en el sofá de la sala que estaba bastante cerca de la mesa donde comíamos. Allí solía tocar la guitarra en lo que se me bajaba la comida y subir a mi habitación.
Desde hace varios años, siempre me había gustado la música tranquila que solía tocar mi madre en su guitarra. Un día le pedí que me enseñara, y ella accedió. Sin embargo… en ese entonces la guitarra era extremadamente grande para mí, así que mamá, con sus grandes habilidades para la carpintería, me hizo una que se adaptara a mi tamaño, y seguía usándola por lo especial que es para mí.
Mi guitarra era una clásica de color negro con toques rojizos por la madera en las orillas, y las cuerdas eran de un color plateado bastante bello. En la parte de los trastes se encontraba un pequeño símbolo de una espada en un color dorado cobrizo.
Este pequeño detalle se debía a que, en ese entonces, me fascinaba un libro que trataba acerca de una leyenda antigua sobre una espada de un color dorado carmesí. Se decía que su poder era tal que podrías alcanzar los cielos de un sólo tajo.
«El silencio distante siempre acompaña en la montaña de la calma.»
Pronto, empecé a cantar una canción suave mientras entonaba una dulce melodía en la guitarra, a la que tanto cariño le tenía.
«En la cima vive una joven llamada Taeno y vive con tranquilidad en su corazón.»
Las palabras salientes de mi voz resonaban en las paredes de roca liza haciendo un pequeño efecto de eco que mantenía a mi familia maravillada. O eso era lo que pensaba.
«Acompañada de un silencio tanto sombrío como cálido, vive sus días en soledad por una terrible maldición.»
La voz de mi madre resonó desde la cocina junto con la mía y bailó al son de la música cantando con suavidad y santidad en el proceso. Estaba casi seguro de que ambos sonreíamos.
«Su única felicidad es la tranquilidad y la paz que llena su corazón al ver las ramas de los árboles moverse como si bailaran.»
La letra triste, pero tranquila, sonaba de maravilla con las notas musicales que entonaba con la guitarra. Pronto, ambos empezamos a cantar al mismo tiempo haciendo que en el lugar solamente se escucharan nuestras voces de una manera muy especial y compleja.
«El sonido de sus pasos recorriendo las hojas de un otoño que siempre le ha dado momentos inolvidables al saltar sobre ellas.»
A lo lejos, vi a mi madre bailando levemente mientras lavaba los platos y eso, de alguna forma, me contagió su felicidad e hizo que moviera mi cabeza al son de la música. El sonido de la guitarra era bastante hermoso y bello, sin errores y con una gran precisión, fruto de los años que había pasado practicando a base de prueba y error.
«Pero la vida no suele ser justa con la gente correcta, y ella muere dejando atrás un simple diario que cuenta su vida.»
Cantó mi madre con ciertos tonos de tristeza. Ella, sin duda, se había metido en el sentimiento que trasmite la letra. Poco después, di unas pequeñas palmadas a la madera de la guitarra haciendo como si fuera un tambor, además de dar pequeños golpes con los nudillos a las cuerdas parando de golpe el sonido, lo que daba un efecto bastante bueno a la melodía.
«Un joven explorador lee el diario al descubrir la montaña y, conmovido por su historia, decide llamar a ese lugar el Taeno de la Calma.»
Canté con lentitud y tranquilidad la letra final. Paré la música de golpe haciendo que sonara bastante triste al acabar. Puse la guitarra al lado mío y me estiré por el cansancio. Sin duda, había sido un buen día, exceptuando algunas partes donde casi había sido secuestrado, pero en general lo había sido.
A mi madre siempre le había gustado esa canción, ya que me basé en un pequeño cuento que ella leía de pequeña, y la nostalgia al ver que había transformado ese cuento en una canción la hacía recordar mucho a su infancia.
Bajo un leve bostezo, dije:
—Me iré a descansar, buenas noches.
—Descansa —respondió la mayoría.
Ya no les sorprendía nuestra música, porque casi siempre mi madre y yo cantábamos después de la cena.
Estaban tan acostumbrados que solamente se limitaban a disfrutar de la música, aunque al inicio recuerdo que siempre nos adulaban.
Incluso nos decían que podíamos hacer un muy buen dueto en el ámbito musical, cosa que, para nosotros dos, era un simple pasatiempo, pero no negaba la posibilidad de que algún día sucediese.
Caminé hacia mi habitación en medio del oscuro pasillo para buscar mi toalla para bañarme. No me hubiese gustado dormir con el cuerpo pegajoso por consecuencia de tanto juego.
Al entrar a mi cuarto, caminé entre la oscuridad hacia la mesa de mi habitación, donde usualmente ponía mi toalla. Para mi suerte, la luz que emitía la luna era más que suficiente para iluminar mi cuarto, así que me ahorré el problema de llamar a alguien para que encienda la luz del cristal o una vela. Me daba pereza, y no era porque no era capaz de prender la luz… O bueno, no lo era…
Todo era culpa de mi inutilidad en la energía astral. Desde que el mundo había empezado a usarla para más cosas que simplemente batallas, surgieron tantas otras utilidades… como pequeños círculos de cristal imbuidos en esa energía astral modificada para que su único uso sea iluminar.
Pero, para prenderlo, obviamente necesitas manipular la energía astral del ambiente y después imbuir un poco en un pequeño cristal cerca de la puerta, para que está reaccione con la que está en el techo y encienda. Y por supuesto, yo sin poder sentirla o siquiera poder direccionarla del aire al pequeño cristal.
En fin, mayormente las cosas ya eran con energía astral, así que para la mayor parte de las cosas ocupaba ayuda de los demás.
Al abrir el baño, me di cuenta de que se me había olvidado decirle a Kassandra que accionara la llave de la regadera que, también, ocupaba energía astral.
Me sentía un inútil…
Incluso la maldita regadera ocupaba energía astral. En serio, deben hacer algún sistema para los que no pueden usarla y, así, usar el agua de los ríos o lagos. Pero claro, todos podían sentirla y direccionarla, menos yo. Es horrible ser uno de los pocos casos donde ni siquiera sentirla podíamos.
Ah… menuda estupidez. Bueno, el lado bueno era que el agua que salía de la regadera no era desperdiciada y la ocupamos, también, para regar las plantas y los cultivos.
Dejé la toalla puesta en el lavabo que, sorpresa, también usaba la maldita energía astral, sólo que, en estos casos, yo usualmente tenía un pequeño bote con agua para evitar llamar a los demás de madrugada.
Sin embargo, cuando dejé la toalla y giré hacia la puerta me sobresalté un poco al ver a Kassandra con una sonrisa burlona.
—¿Necesitas ayuda? —habló en un tono de burla.
Cuando la vi en frente de mí, de alguna forma me sentí humillado. Una persona cuyo poder ya había sobrepasado lo más alto que este pueblo podía ofrecer, en frente de una persona en lo más bajo de ese lugar, alguien quien ni siquiera en casos de emergencia podría usar la energía astral del ambiente para poder defenderse, algo que incluso un niño con el más mínimo espíritu de lucha podría conseguir… Pero ¿qué podía yo hacer para dejar de ser así?
—Por favor —supliqué con la cabeza agachada.
Nada… Absolutamente nada. No sería capaz, ni siquiera cuando una vez casi fui asesinado… No pude hacer absolutamente nada por más que me regodeaba de algún día convertirme en Guerrero. Por más que deseara y luchara, siempre había tenido que agachar la cabeza y pedir las cosas.
—Bien, te ayudaré —afirmó empezando a caminar. Cuando la vi, su mirada no era de burla, como lo fue al inicio. Ni siquiera noté decepción, pena o compasión, sólo algo diferente…
Sus ojos brillaban de una forma que no había visto antes. Sus labios cereza se estiraban mostrando una brillante, pero ligera sonrisa. ¿Qué se suponía que era eso? ¿Habia confundido la intención real de aquella sonrisa?
Hasta ese momento, incluso las personas que de manera estándar eran consideradas como buena gente, tenían en sus miradas ese sentimiento, ese atisbo de superioridad por un breve instante cuando hacía eso. ¿Qué la hacía diferente? ¿Qué era eso que la hacía diferente? ¿Por qué era la única que, desde que la conocí hace años, no mostraba ninguna emoción que haya visto antes?
Cuando se me acercó antes de caminar a la regadera, puso su mano en mi cabello antes de revolverla con suavidad. Me hubiese molestado si hubiera sido otro momento en cualquier otro tiempo, pero esa vez lo sentí completamente diferente… ¿Paz, quizá? Sólo ella provocaba sentimientos distintos en mí en momentos como ese. Sentimientos extraños que no me desagradaban…
Al llegar a la llave, de su mano salió una pequeña luz verdosa y, en consecuencia, la llave empezó a brillar en sintonía por unos segundos antes de que de la regadera empezara a salir agua.
Siempre me sorprendió el uso maravilloso que puede tener la energía astral, ya que así evitamos lo tardado que pueden ser algunas cosas, como la estufa, que sin ella probablemente habríamos tenido un pequeño hueco donde meter carbón o madera para encenderla.
Los Creadores, casos extremadamente raros de personas que nacen sin una marca zodiacal y obtienen dicho oficio, porque no están sujetos a los impedimentos comunes. Eso no significa que no puedan usar la energía astral.
A diferencia de los practicantes con marca, que sólo pueden modificar la energía astral para crear el elemento que se les otorgó al nacer e imbuirla en las cosas para mejorar su resistencia o durabilidad, los Creadores pueden modificarla con una precisión absurda e imbuirla en los objetos para que hagan una cosa en específico, como una llama o que produzca agua.
Eso pueden hacerlo porque no están sujetos a los elementos, por lo que pueden modificarlos para usarlos sin necesidad de las marcas de las constelaciones zodiacales, que son los factores importantes para emplearlos de manera más eficiente y poderosa, como un potenciador.
Pero como les falta dicho potenciador, su poder es como si fueran un principiante toda su vida por el escaso crecimiento de su poder, tan bajo que incluso un luchador de sangre morada oscura puede acabar fácilmente con un creador de sangre azul sin esfuerzo.
Es por eso por lo que, aunque los que no tienen marca pueden usar los elementos que quieran, no los pueden usar de una manera tan eficiente y poderosa como los que sí la tienen.
Sin embargo, gracias a que no están sujetos a esos impedimentos, pueden usarlo a su favor y crear cosas tan útiles y extremadamente solicitadas, tanto que la realeza puede hacer que se vuelvan nobles de categoría alta solamente para que trabajen para ellos y creen esas cosas.
—Avísame cuando hayas terminado de bañarte para apagarlo, pequeñín —sonrió de manera extraña.
—Gracias… —dije antes de ver cómo cerraba la puerta del baño dejándome con ese sentir tan extraño.
Era tan extraña… siempre era burlona y entusiasta, pero en ocasiones algo así sucedía y me dejaba con un sentir extraño en el pecho, palpitante. No comprendo cuándo se volvió tan, así. Antes era bastante introvertida y tímida, además de un poco antipática por la pérdida de sus padres.
Traté de alegrarla siempre para que no pensara en sus padres, incluso a veces hacía hasta lo imposible para hacerla reír un poco… De cierta forma, extrañaba esa actitud que tenía. Era muy tierna en ese entonces, pero era demasiado egoísta de mi parte desear que ella se sintiera mal solo por qué extrañaba el pasado.

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La Orden del Alba (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de La Orden del Alba (Novela), un novela. Creció con amor, ilusiones y un sueño: convertirse en un Guerrero. Los Guerreros son aquellos que han abandonado sus cuerpos mundanos para ascender y manipular uno de los elementos de la naturaleza, dedicando su poder a… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026. La Orden del Alba (Novela) tiene 17 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.