Leer La Orden del Alba (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
Al mover las páginas del diario, pude notar que era un hombre que se quejaba constantemente de algunos de los que vivían aquí. Parecía que a diferencia de los demás, él había nacido en uno de los pueblos cercanos junto con sus padres que cuidaban los animales de uno de los granjeros, a cambio del sustento diario.
Pero Alton eventualmente empezó a gustarle la hija del dueño de la granja, y aunque la joven no parecía interesada en él, Alton estaba sumido en fantasías que distorsionaban los hechos. Me di cuenta fácilmente al notar cierto parecido con el rubio de Arturo... Que en paz descanse.
Al final, la joven la rechaza y Alton al sentir demasiada vergüenza para continuar trabajando allí, decide fugarse de casa y venir a este pequeño pueblo naciente de los rumores que escuchaba en la taberna local. Por suerte, al ser de los pocos que estaban aquí, recibió mucha ayuda de un leñador, que le instruyó sobre como construir una casa y no morir en el intento.
Además de ayudar al leñador con la preparación de la madera, que gracias a su elemento de agua que pudo Despertar el año pasado, era mucho más fácil para él, y también conseguir el sustento que le permitirá alimentarse y así mismo levantar una casa propia. Y aun así, le tomo más de medio año alzar está vivienda pequeña, pero era suya. Tras dar vuelta a la página, pude leer otra queja mas de Alton:
«Hoy fue agotador, el señor Enmerd fue muy duro con nosotros.»
«Se dice que pronto viene una tormenta, pero ¿tener que salir a buscar mucha comida en caso de emergencia? Me duelen los pies y, al ser alguien joven, no quiero imaginar lo que tuvo que pasar mi vecino, quien siempre se queja de que le duelen los juanetes.»
«Tal vez deba llevarle algo de hielo aprovechando mi elemento, estoy seguro de que le ayudará a aliviar el dolor tan siquiera por hoy.»
Al mirar la otra hoja, pude ver cómo habían unas cuantas palabras extrañas, como si le hubieran caído gotas de agua.
«Al final sí hubo una tormenta, sólo que duró una noche y, a la distancia, se escucharon gritos como de personas luchando por su vida, aunque también escuché fuertes ataques, como de explosiones.»
«Tal vez la aldea de al lado tenga algo que ver, quizá tuvieron la desgracia de que una bestia la arrasó. De ser así, lo mejor sería que nos preparáramos para lo peor, nosotros seriamos los siguientes en caer por la cercanía tan estrecha.»
«Solamente espero que Libra se ampare de nuestras pobres almas.»
Espera… Esa noche, cuando hubo tormenta, fue el día del Serafae. Gritos, personas luchando por sus vidas, concuerda con la descripción de ese día. Pero ¿explosiones? Mmm… ¡Ya sé! Era ese ataque de viento comprimido de Kassandra, ese que parecía lanza. Parece que ella lucho por su vida hasta el final… Al dar vuelta a la siguiente página, una sola frase estaba escrita en una de las dos hojas.
«¡¿Qué rayos fue eso?! ¡Maldito lobo escamado, casi destruye la aldea!»
Oh, no… entonces si llego el lobo escamado. Gire la cabeza en la otra hoja, pero está vez, las primeras palabras me desconcertaron por completo:
«Unos hombres con los rostros tapados y de vestiduras extrañas llegaron de la nada y empezaron a controlarlo encerrándolo en una enorme jaula en frente de mi casa, pero, de alguna forma… el lobo escamado parecía tener consciencia, como la de un humano.»
«Además, su apariencia tan parecida a la de los hombres lobo de los cuentos de terror infantiles sólo hacia dudar si era una simple bestia o algo más.»
«Afortunadamente, sólo destruyó dos casas, pero no hubo heridos.»
¿El lobo escamado siendo más que una simple bestia? Bueno, supongo que tiene sentido, aunque no he investigado mucho al respecto, se que existen Bestias que poseen inteligencia suficiente como para desarrollar consciencia. Y en ese momento no llegué a visualizar mucho debido al clima y la poca iluminación que había.
Además, la presencia de aquellas personas que se describían en el diario no encajaba para nada con el uniforme de los guerreros que sirven al reino. ¿Quiénes pudieron haber sido? También explicaba lo de las marcas de afuera, pero ¿por qué la casa del dueño de este diario estaba destruida si escribió que sólo fueron dos? Aún había más texto.
«¿Qué es esto? Los hombres empezaron a formar a todos en una fila.»
«Si se resisten, golpean y hasta incluso llegan a herir de gravedad. Por suerte, me escondí en mi casa y estoy viéndolos desde la ventana.»
«Espera, creo que llegué a tener contacto visual con uno de ellos. Me escondí, sólo espero haya sido mi imagina-»
Vaya, así que eso explicaba lo de la casa destruida. Después de la última palabra se veían rayones, como si algo lo hubiera jalado al momento de escribir, aunque no son más que meras suposiciones mías. Pero algo que sí creo firmemente es que a ellos los secuestraron… solo que no vi ningún cuerpo en la casa destruida, parece que sobrevivió y se lo llevaron. Al menos está vivo, pero no sé si eso será mejor que morir.
Dejando el libro en lo que quedaba de una ventana, me hice a mi mismo una pregunta. ¿Quiénes eran esas personas? No parecían ser simples vendedores de esclavos, incluso habían capturado al lobo escamado, que también… ¿El lobo parecía tener consciencia, como la de un humano? Necesito investigar más al respecto, lo poco que se de las bestias nace principalmente de novelas que la mayor parte de las veces ni siquiera está ligada a la realidad.
Sin embargo, para que el lobo tuviera consciencia debía, por lo menos, estar en la clase de Dragón luminoso, la cuarta clase del bestiario. Recuerdo haber leído en una novela que solamente las bestias de un calibre abominable son capaces de desarrollar una consciencia parecida a la humana, incluso algunas son capaces de usar nuestro lenguaje.
Pero seguía sin entender. ¿Pará qué querrían una bestia de esa clase? ¿Era siquiera posible dominar una bestia de ese calibre? Sería mejor que deje de pensar en eso, el viaje había sido bastante largo, pronto iba a anochecer y quería descansar antes de dormir. Me dolía la cabeza, y mi herida no había dejado de palpitar.
Me levanté del suelo y caminé hacia Enko, que salió de una de las casas de la derecha. Por primera vez veía una pequeña sonrisa en su rostro después de aquello… revolví su cabello con suavidad antes de preguntarle:
—¿Encontraste comida?
—¡Sí! También encontré una casa con dos camas, ropa y, también, esto. —Sacó de su bolsillo un vendaje y alcohol—. Necesitas ponértelo —afirmó.
—Con la pura venda basta.
—Todo.
—Pero…
—Todo.
—Ahhh... Está bien.
\*\*\*
La noche fue tranquila. Gracias al campo protector estuve más tranquilo y no tuve que hacer guardia durante toda la noche, pero me dolía todo el cuerpo. No había parado de toser desde que había abierto los ojos, y sentía mi cuerpo tan caliente como una antorcha. Quería sentir algo fresco…
El día anterior había podido comer hasta tener el estómago repleto. Había bastante comida, y tanto mi hermano como yo pudimos cambiarnos de ropa, por fin.
Yo me puse una camisa larga de lino, unos pantalones gruesos y un suéter de lana. Enko se puso algo parecido: una camisa larga de lana, que era la única que había de su tamaño; unos pantalones, que tuve que recortar y cocer; y una pequeña capa marrón. Era raro, había algunas cosas de su tamaño, pero no toda la ropa. Probablemente muchas cosas se habían perdido aquel día devastador de ese pueblo.
Lo difícil fue recortar y cocer la ropa con apenas una mano disponible, fue como intentar caminar con una sola pierna.
Daba igual, al menos no sentiríamos frío, después de todo, no lo esperábamos por esas fechas. Ese lugar sería bueno para vivir de no ser porque me sentía de la mierda y, por la noche, había escuchado el aullido de unos lobos.
Ese lugar no era muy seguro tampoco, pero los había escuchado en dirección a la aldea más cercana, Yegar, la cual se encontraba al oeste de allí, pero debido a que no quería toparme con esos malditos lobos iba a tener que rodear. Iría por el sureste durante unas horas y, luego, rodearía hasta llegar a ella. Por suerte, mi aldea y la de ellos habían hecho muchos tratos e intercambios, así que esperaba que nos puedan ayudar.
Me levanté con lentitud hasta sentarme en la orilla de la cama, sintiendo mi cuerpo palpitar, arder y temblar. Reprimiendo el dolor, solté un suspiro agotado y miré hacia Enko, quien dormía plácidamente en la cama de enfrente. Creo que es lo único valioso que aún me queda.
El día anterior por la noche había guardado muchísima comida en un morral de cuero que había encontrado, así que solamente iba a esperar a que Enko despertase. Había sobrado bastante comida de la cena de anoche, y hubiese sido un desperdicio dejarla. Parecía que podríamos darnos el lujo de desayunar.
Me levanté y fui a la pequeña cocina del lugar. Como era un lugar remoto, no poseía la tecnología de estufas a energía astral, así que tendría que prenderla con madera y fuego. Para mi suerte, aún tenía el pedernal, así que se me haría sencillo preparar algo de comer. Doy gracias a mi madre, que me enseñó a preparar comida.
Al buscar más profundamente entre los cajones, buscando papel o algo para avivar las llamas, había encontrado un encendedor de metal con un cristal luminiscente en su interior. Es increíble cómo incluso las cosas que llegó a crear Tenar llegaron hasta aquí. Él fue la razón por la que tenemos cosas tecnológicas, ya que, al nacer en el pueblo donde yo viví, decidió vender toda clase de utilidades a un precio muy reducido antes de que el líder del pueblo tuviera que llevarlo a la capital.
De hecho, fue la única ocasión en la que tuvimos contacto con la Capital debido al decreto real de los Creadores. En fin, tras encender la estufa de leña, empecé a preparar un desayuno sencillo con huevos, algo de pan que aún quedaba y frijoles que había preparado anoche.
Eventualmente, el olor terminó despertando a mi hermano, con quien tuve un desayuno tranquilo y silencioso, donde las palabras ni siquiera eran necesarias para disfrutar la compañía del otro. En cuanto terminamos de desayunar, empecé a preparar las mochilas con el equipaje que necesitaríamos para un viaje largo hasta el pueblo más cercano.
—¿Listo para partir, Enko? —pregunté antes de ponerme la mochila en la espalda.
—Déjame, primero voy al baño, en un momento vuelvo.
—Bueno, pero apresúrate —alcé la voz para que me escuchara en cuanto comenzó a alejarse y recibí un sí como respuesta.
Me puse la mochila y salí de casa. Me paré frente a ella y di una pequeña reverencia agradeciendo a los dueños, aunque no estaban allí. Esperaba que puedan escapar de esos hombres que los aprisionaron. Si bien les iba, únicamente serían esclavos de algún ricachón de poca monta, si es que aquellos hombres eran realmente esclavistas.
En lo que esperaba, empecé a caminar y, a lo lejos, pude un ver un hacha clavada en un tronco de madera. Esto me venía muy bien, serviría en caso de que algo ocurriese, y esperaba que no ocurriese, claro está… Caminé hacia ella y, al agarrarla y observarla con atención, vi que estaba casi nueva, además de que estaba hecha a mano. Tenía un tamaño perfecto que yo podía manejar.
—Ya volví
En cuanto lo escuché detrás de mí, me volteé para saludarlo, pero antes de eso, apuntó con su dedo al hacha que llevaba en la mano.
—¿Y eso?
—Estaba aquí, me la llevaré en caso de emergencia —afirmé.
—Esta bien entonces.
Alzando una pequeña sonrisa tenue, apoye el hacha en el hombro y dije:
—Vamos, tenemos mucho camino por recorrer —avisé antes de caminar hacia el sureste.
—¿Cuántos días tardaremos en llegar? —preguntó mientras me seguía.
—Mmm… Yo calculo que… una semana o menos. Dejémoslo en cinco días.
—Sé que es mucho… —confesó desanimado.
—Tranquilo, ya verás que los días pasan volando —traté de animarle.
—Sí —habló a secas.
Aún lo notaba bastante decaído. Ya habían pasado tres días desde aquello, y aún estaba así. Había cambiado mucho… Aún recuerdo su timidez y su sonrisa tierna, pero en ese momento sólo eran más que simples vestigios de un pasado desgarrador.
Esperaba algún día poder restaurar su sonrisa.
Empezamos nuestro camino y, en unos pocos segundos, salimos del escudo protector que tenían y nos dirigimos a lo profundo del bosque. El frío realmente aumentó, más de lo que esperaba. Era poco común que la temperatura bajara así, y aún más por estas fechas veraniegas. Aun así, siempre he tenido un apego especial al frio, un clima que, a diferencia de otros, me da una sensación de nostalgia y seguridad.
"¿Qué era eso?"
Habían pasado cerca de cuarenta minutos caminando, y recién veía unas marcas en los árboles. Eran marcas de garras, y eran profundas, no tarde en agacharme e inspeccioné la tierra. Pisadas de algo en dos patas con garras… Garras… Caminata a dos pies…
No me digas que el lobo escamado había logrado escapar y aun seguía tan cerca... Maldición, debíamos irnos tan pronto como era posible. Me levanté del suelo y rápidamente me dirigí a Enko, quien se había adelantado un poco, pero tan pronto di unos cuantos pasos mi cuerpo empezó a sentirse muy pesado, como si estuviera cargando troncos de árbol en mi espalda…
Podía sentir latidos por todo mi cuerpo, como si fuera un corazón, palpitando y palpitando, pronto mi visión se empezó a distorsionar, y mi cabeza me estaba empezando a doler de manera terrible. ¿Me había enfermado por culpa de esta herida? Encima tenía que ser en el peor lugar posible.
¿Hasta allí había llegado?
¡No! Mordí mis labios y di unos cuantos pasos más con rapidez antes de tocar el hombro de Enko, haciéndolo voltear casi de manera inmediata.
—Debemos… alejar…
Mis palabras dejaron de salir, mi visión se nubló tanto que ya no veía…
Ahora sería una carga. Incluso después de tanto, sigo siéndolo y siempre lo seré.

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La Orden del Alba (Novela)
Capítulo 15
La Orden del Alba (Novela) Capítulo 14
Estás leyendo el capítulo 14 de La Orden del Alba (Novela), un novela. Creció con amor, ilusiones y un sueño: convertirse en un Guerrero. Los Guerreros son aquellos que han abandonado sus cuerpos mundanos para ascender y manipular uno de los elementos de la naturaleza, dedicando su poder a… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026. La Orden del Alba (Novela) tiene 17 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.